Un paraíso oceánico,  flora y fauna en las Islas Samoa

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La mayoría de las especies nativas de las islas Samoa, en Polinesia,   están estrechamente relacionadas con aquellas de Indonesia. Debido a la remota localización del archipiélago, enclavado en el corazón del Pacífico Sur,  la diversidad de las especies terrestres es muy limitada; aproximadamente 471 especies de helechos y plantas, 24 especies de pájaros y aves acuáticas, 20 especies de aves marinas, 3 mamíferos; todos ellos murciélagos, 4 especies de lagartijas, 2 especies de tortuga, y 1 especie de serpiente. En contraste las especies marinas son abundantes; 890 peces , más de 200 especies de coral, delfines y ballenas. El 32% de las plantas y flores son endémicas, incluyendo cinco de ellas que encuentran  su hábitat únicamente en Amerika Samoa.

Entre las aves marinas y acuáticas podemos destacar, entre otras, la manu sina (Gygis alba); el matu’u o Cormorán del Arrecife (Egretta sacra), el Pájaro Tropical de Cola Blanca o tava’e (Phaeton lepturus), la gogo (Sterna sumatrana), la   fragata o atafa (Fragata minor) y diferentes especies de petreles. Los patos o toloa (Anas superciliosa) habitan los humedales  o togo  de las lagunas de Pala en Nu’ululi y Leon  en la isla de Tutuila en  la Samoa oriental. En cuanto a las aves  terrestres hay que citar  entre su numerosa población, la manuma o Paloma de la Fruta Multicolor (Ptilinopus perousii) , el lulu o buho, la Paloma del Pacífico (lupe) o la pe’ape’a (Collocalia Spodiopygia).

En las Manu’a, remoto archipiélago de Amerika Samoa,  existen especies muy singulares de aves, las islas son un paraíso ornitológico donde se puede encontrar, entre otras especies, el segavao (Vini australis) un loro de corona azul que se alimenta del néctar del cocotero y del árbol de coral (gatae).

Uno de los lugares más fascinantes en Samoa  para observar la vida en el arrecife de coral  es la isla de Ofu en las Manu’a.  Enormes corales piedra, colmena (Goniastrea aspera), champiñón (Fungia fungites) se extienden en su amplia laguna de aguas cálidas y cristalinas, acogiendo a una fauna marina abundante, extraordinaria y multicolor.

El alogo o pez cirujano (Acanthurus lineatus) es el más abundante y quizás, por este motivo, el más consumido por los samoanos. Este es un pez territorial que habita en aquella parte del arrecife donde rompen las olas. El manini (Acantharus triostegus) y el pone (Ctenochaetus striatus)  viven en aguas poco profundas, pertenecen a la misma familia de los alogo, y se desplazan de un lugar a otro en grandes grupos para protegerse de los depredadores. Las faisua o almejas gigantes  (Tridacna maxima y Tridacna squamosa) se encuentran en las aguas poco profundas, junto a las estrellas de mar, conchas y caracolas. Otro habitante del arrecife es el palolo (Eunice viridis).

Los tiburones (malie) que habitan cercanos a la costa no son peligrosos. Las especies más abundantes son los Carcharhinus melanopterus y los Triaenodon obesus. Algunos tiburones martillo frecuentan las aguas de la bahía de Pago Pago en la Samoa Americana  donde dan luz a sus crías y se alimentan de los desperdicios producidos por las fábricas de enlatado de atún.

En cuanto a la flora, el baniano o aoa (Fiscus proxila), es el árbol más representativo de los bosques lluviosos samoanos.  Estos  crecen de arriba abajo, pues las aves depositan las semillas en las ramas de otros árboles y a medida que el ficus va desarrollándose extiende sus raíces hacia abajo envolviendo por completo al árbol original. Sin lugar a duda su belleza radica en su enormidad y gigantescas raíces aéreas. Los banianos dan refugio y alimento a multitud de aves. Otros árboles que se pueden encontrar en suelos samoanos  son el futu (Barringtonia Asiatica) el  gatae (Erythrina variegata), el atone (Myristica inutilis), au’auali, (Diospyros samoensis), ifi (Inocarpus fagifer), el árbol del perfume o moso’oi (Cananga  odorata), y el  olioli o helecho arborescente (Cyathea spp.)

El cocotero o ni’u (Cocos nucifera) es el árbol de la vida y el símbolo de las Islas del Pacífico. Posee multitud de usos, desde alimento y bebida hasta materiales de construcción, utensilios domésticos, adornos o producción de copra (albumen seco de coco que permite obtener aceite destinado a usos alimenticios y, sobretodo, industriales). El tronco se utiliza para las viviendas, las palmas para su techado; y como material para tejer esteras, cestas, sombreros… La cáscara es empleada para la confección de recipientes, botones y brazaletes. Las fibras y el cordaje para las redes de pesca y el llamado ofa o  técnica de sujeción de las vigas que soportan el techo de un fale o vivienda tradicional.

Hibiscos, bougaivilleas y  gardenias abundan por todas partes siendo la flor  más representativa y singular la del moso’oi (Cananga odorata) utilizada para confeccionar perfumados ‘ula o collares de flores. La pua (Plumeria acumiata) una especie de campanilla de color amarillo y  es la flor nacional del país. Como todos los polinesios, los samoanos se adornan con flores con la misma naturalidad como si respirasen. Los frutos del árbol del pandano son utilizados para confeccionar unos collares llamados ulafala  que son llevados únicamente por aquellos individuos que ostentan un título.   Sus perfumados frutos son utilizados, al mismo tiempo como ambientadores naturales.

Los manglares,  que los polinesios de Samoa llaman togo,  ocupan extensas áreas alrededor del delta de los ríos y su valor ecológico es altísimo, ya que protegen las costas del mar y el viento  y proveen refugio a infinidad de especies de peces. Sa’anapu y  Sataoa,  al sur de ‘Upolu, son áreas de manglar especialmente protegidas por iniciativa de las comunidades donde recae la tenencia de la tierra. Afortunadamente se están tomando iniciativas por parte de las aldeas, comunidades y distritos para minimizar el impacto medio ambiental y garantizar la protección de los recursos naturales.

Existen propuestas para la creación de parques o áreas marítimas protegidas asociadas a su fauna y elementos históricos y culturales. Si no existen parques nacionales  marítimos en las Samoa es simplemente porque las gentes no se involucran lo suficiente y la financiación institucional es totalmente insuficiente. Por otra parte los habitantes no poseen plena consciencia  y uno de los mayores problemas es el de los residuos, pues los samoanos todavía creen que como antes, todo es biodegradable.

Entre los parques, áreas y reservas naturales de interés en Samoa cabe destacar: O le Pupu Pu’e National Park   Al Parque Nacional de  O Le Pupu Pu’e se accede desde  Togitogiga Recreation Reserve, área recreativa situada fuera de los límites del  parque y a 28 kilómetros de Apia. Hasta aquí se llega conduciendo a través de la carretera que discurre por la costa sur de la isla de ‘Upolu. Fue creado en 1978 y  posee 2800 hectáreas que se extienden desde la orilla del mar  hasta alcanzar el el centro insular  -su nombre en  samoano, O Le Pupu Pu’e, describe perfectamente esta posición: `desde la costa a la cumbre de la montaña´ , en el extremo septentrional de esta área protegida que da refugio al  zorro volador (Pteropus tonganus), define sus  límites entre los montes  Le Pu’e (885 metros) y  Fito (1028 metros).

Existe dos especies de murciélagos frugívoros en las Samoa,   pe’a vao (Pteropus samoensis)  y el pe’a fanua  (Pteropus tonganus). De impresionante apariencia en vuelo cuando planeando en la oscuridad, sobre las copas de los árboles, extiende sus alas de metro y medio; estos animales se alimentan del néctar  de frutos y hojas de los árboles del bosque como el  ‘ulu  o árbol del fruto del pan (Artocarpus altis), el aoa  ( Ficus proxila & Ficus obliqua), mamalava (Planchonella samoensis),fetau (Callophyllum inophyllum), tava (Pometia pinnata), ifi (Inocarpus Fagifer), a’ amati’e (Elaeocarpus ulianus) y asi (Syzigium inophylloides).  Durante el día los pe’a fanua forman grandes colonias organizadas de acuerdo con su status reproductivo. Los pe’a  vao aparecen colgados boca abajo de los árboles en solitario o en parejas.

El parque ofrece la posibilidad de practicar el trekking  y descubrir el inexplorado y hermoso interior, dominado por el esplendor del bosque tropical lluvioso. Una costa accidentada y bordada en coladas de lava y hermosos bosquecillos de pandano perfila los límites de esta área natural protegida permitiendo, del mismo modo, una caminata muy agradable y acompañada por la vista despejada del mar. Para alcanzar  Pe’a pe’a ,  cueva que debe su nombre a un pajarito   similar al colibrí y que habita su interior (Collocalia spodiopygia) y situada en la misma región,   ¡es necesario caminar durante 3 horas desde Togitogiga Falls ,  bellas cascadas que se  precipitan en una amplia poza de aguas profundas

Palolo Deep Marine Reserve se convirtió en una reserva marina bajo el acta de Parques Nacionales y Reservas de 1974. El área está administrada por el Gobierno de Samoa a través de la Division of Environment & Conservation (DEC) del Department of Lands, Surveys & Environment. El llamado Palolo Deep es un enorme agujero – ` blue hole ´-  abierto en la superficie de una plataforma arrecifal de aguas poco profundas.  Acoge siete hábitat diferentes en las que cientos de especies de peces arrecife conviven con el pulpo azul, erizos y tricdanas. El lugar toma sus nombre del  gusano polychaete (Eunice Viridis) que habita las aguas poco profundas del sistema de arrecifes. El palolo es la parte comestible de un gusano polychaete que habita en las zonas  más profundas de los arrecifes  del Pacífico Sur Central (Samoa, Islas Cook, Tonga, Fiji, Vanuatu y Solomon). Tiene 45 centímetros de largo y en su emersión se desprende de la cola donde se albergan los huevos y / o el esperma, para luego regresar a sus refugios marinos.

Generalmente emerge de las aguas una o dos veces anualmente.  En las Islas Samoa lo hace cada año, siete mañanas después de noches de luna llena; en octubre en Savai’i y en noviembre en ‘Upolu. Durante cien años jamás lo ha dejado de hacer. Los mejores lugares para observar este curioso fenómeno natural es en las aldeas de Safotu y Falealupo ( Savai’i)   y Salamumu y Saleapaga (‘Upolu). La llegada del palolo es todo un acontecimiento social y  familias y aldeas enteras se desplazan hasta las playas y el mar para pescarlo. Desde medianoche hasta el amanecer, cuando el palolo literalmente se disuelve con la luz solar, jóvenes, viejos y niños llevando antorchas y linternas; cantando y bailando, van atrapando los millones de colas; marrón rojizas las de los machos y verdes las de las hembras.

‘Uafato Rainforest Reserve  La Reserva de Bosque Pluvial de ‘Uafato está situada en la costa noroeste de ‘Upolu e incluye las áreas costeras, zonas marinas adyacentes, el arrecife de coral y la población de ‘Uafato. Este es uno de los lugares más remotos y fascinantes de la isla donde la vida samoana transcurre a su propio ritmo. El primer asentamiento humano tuvo lugar  hace  unos 2500 3000 años. La aldea está dividida en 17 ‘aiga o familias extendidas  y las pequeñas plantaciones que garantizan su supervivencia se encuentran cercanas a esta. La única actividad económica es la producción artesanal de objetos tallados en madera.

Falealupo Rainforest Reserve El área de Falealupo, en el extremo occidental de Savai’i, posee una significación especial para los samoanos. Aquí donde se pone el sol se encuentra según la tradición, la entrada al mundo de los espíritus o aitu. En el universo polinesio el sol poniente simbolizó siempre la muerte y la tierra prometida, mientras que el sol naciente la vida y la esperanza; los múltiples y continuos viajes marítimos protagonizados por las gentes polinesias. La Reserva de Bosque Pluvial de Falealupo fue establecida en 1989 gracias a la iniciativa local e internacional que buscaba su conservación y protección, y un modelo de turismo sostenible en un área de alto valor cultural y ecológico. En la reserva existe una pasarela colgante (`Canopy Walkway´) entre un magaui (Garuda floribunda) y un enorme aoa o baniano (Ficus proxila ), desde el cual se divisa una panorámica de la pluviselva, las  cumbres de  Savai’i y  es punto de observación ornitológico.

Tafua Rainforest Reserve  Comprende una de las áreas de bosque lluvioso mejor conservadas de Samoa y, en consecuencia, el lugar donde se concentran mayor diversidad de especies naturales. La península, en la isla de Savai’i, es un paraíso de las aves y en el cráter de Tafua Savai’i se encuentra emplazado un santuario de murciélagos frugívoros. Su geología recrea túneles de lava fosilizada, sopladores naturales que lanzan agua de mar hasta alturas considerables; y una costa accidentada de origen volcánico, abruptos acantilados y  una preciosa playa de arenas negras, la de Ananoa.

Paka O Amerika Samoa  Paka O Amerika Samoa fue autorizado por el Congreso de los Estados Unidos de América en 1988 y oficialmente establecido como tal en el año 1997. Desde el año 1993, el contrato de arrendamiento tiene una validez de cincuenta años y es susceptible de renovación con consentimiento mutuo. Las tierras que componen el parque fueron arrendadas a las aldeas y al Gobierno de Amerika Samoa por un periodo de 50 años. El objetivo principal del proyecto no es otro que el de preservar las tradiciones, costumbres y creencias del fa’a Samoa aparte, obviamente, de los bosques lluviosos paleo tropicales y el arrecife de coral. Las zonas marinas abarcan casi el 15% de la línea costera, las zonas terrestres, más de 16% de los doscientos kilómetros cuadrados de superfice del territorio.

Las comunidades de quienes son propiedad las tierras, continúan haciendo uso de estas a nivel agrícola, pesquero y de recolección de plantas medicinales percibiendo, al mismo tiempo, pagas anuales de arriendo. Áreas definidas de las islas de Ta’u y Olosega, en el archipiélago de las Manu’a forman al mismo tiempo parte del Parque Nacional de la Samoa Americana.

En Ta’u, aparte de los restos arqueológicos que conforman el complejo funerario del último Tu’i Manu’a posee atractivos naturales de gran interés como puede ser el Judds Crater, un inmenso cráter volcánico al cual se accede desde la aldea de Ta’u tras una caminata de seis horas aproximadamente.

En el área de de la isla de Ofu, donde se extiende la sección del Paka O Amerika Samoa se encuentra uno de los arrecifes coralinos más impresionantes de todo el Pacífico Sur. Entre los gigantescos corales piedra  y otra especies de coelenterata, habitan cientos de peces y los encuentros con tortugas marinas son comunes. Las novecientas especies de peces y cerca de 200 de coral son representativos del área del Indo Pacífico.

En la tradición samoana siempre se ha creído que las tortugas salvan a los pescadores perdidos en la mar, llevándolos sanos y salvos a tierra firme. Es un animal sagrado, hecho que indica su propio nombre en samoano, I’ a sa o  `pescado sagrado´. Los samoanos siempre han cazado las tortugas para alimentarse, y empleado su caparazón para confeccionar brazaletes, peinetas, anzuelos de pesca. En las canciones samoanas y en el arte están presentes, y en algunos lugares como Faga’ itua y Leone en Tutuila se encuentran hermosos petroglifos que dibujan su figura. La tortuga verde marina  o laumei ena’ena (Chelonia mydas) y la  laumei uga  ( Eretmochelys imbricata) desovan en las playas de del atolón de Rose y  de la isla de Tutuila respectivamente. Una vez han nacido las crías, estas se alejan de Amerika Samoa y no regresan a su lugar de nacimiento veinte o veinticinco años más tarde, cuando son sexualmente maduras. Allí ponen sus huevos y vuelven a marcharse desde donde vinieron; así una y otra vez hasta su muerte.

En cuanto a la flora, el baniano o aoa (Fiscus proxila), es el árbol más representativo de los bosques lluviosos samoanos.  Estos  crecen de arriba abajo, pues las aves depositan las semillas en las ramas de otros árboles y a medida que el ficus va desarrollándose extiende sus raíces hacia abajo envolviendo por completo al árbol original. Sin lugar a duda su belleza radica en su enormidad y gigantescas raíces aéreas. Los banianos dan refugio y alimento a multitud de aves. Otros árboles que se pueden encontrar en suelos samoanos  son el futu (Barringtonia Asiatica) el  gatae (Erythrina variegata), el atone (Myristica inutilis), au’auali, (Diospyros samoensis), ifi (Inocarpus fagifer), el árbol del perfume o moso’oi (Cananga  odorata), y el  olioli o helecho arborescente (Cyathea spp.)

Fagatele Bay  National Marine Sanctuary  Es uno de los secretos mejor guardados de Tutuila, un pequeño paraíso oceánico refugio de doscientas  especies de coral y vida marina, y lugar de visita de ballenas jorobadas. En 1986 el Congreso de los Estados Unidos aprobó la creación del Fagatele Bay National Marine Sanctuary para garantizar la protección  de su entorno trabajando conjuntamente con agencias federales, territoriales y los propietarios tradicionales.Le Tausagi ( `Los Pájaros Cantores del Alba´ ) es un grupo de profesionales y voluntarios que promueven la conservación de la naturaleza a través de programas educativos en las escuelas, representaciones teatrales, y visitas para los más jóvenes a Fagatele.

La ballena jorobada o tafola (Megaptera novaeanglie) es el cetáceo más espectacular en aguas samoanas.  Esta ballena tiene las aletas pectorales largas y blancas, y la hermosa aleta caudal presenta bordes aserrados. Su cuerpo es más grueso que el de otros rorcuales, y tiene pequeñas protuberancias tanto arriba como abajo de la cabeza. De cada una de estas protuberancias crece un pelo.

Las jorobadas pueden alcanzar los dieciocho metros de largo. A menudo viajan en grupos pequeños. Generalmente salen a respirar unas seis veces o más seguidas, para luego lanzarse a las profundidades, donde permanecen por unos diez o quince minutos antes de aflorar de nuevo. La ballena jorobada deriva su nombre de la apariencia de su lomo y su irregular aleta dorsal cuando el animal se arquea para una sumersión profunda. Una de las vista más exquisitas y hermosas del mundo es la de una jorobada cuando la cola apunta al cielo, chorreando mar, marcando el inicio de un buceo profundo. Es un hecho fascinante que la distribución de los colores blanco y negro en la parte inferior de la cola de una jorobada es absolutamente única. No existen dos ballenas con las mismas marcas en los lóbulos. Son tan distintas como las huellas digitales de los humanos. Esto les ha permitido a los científicos y otros observadores fotografiar y catalogar miles de ballenas, seguir sus migraciones, documentar sus actividades, y notar la aparición de nuevos ballenatos de una manera regular y continua.

Otra maravillosa característica de esta especie tan singular es el canto submarino de los machos en ciertos lugares y épocas. Estos,  ejecutan complicados patrones de sonidos, con un registro de más de seis octavas y una duración de unos veinte minutos o más, y luego los repiten exactamente. Todas las ballenas de una determinada zona canta la misma canción en una determinada época. Al año siguiente la canción se repite con alguna variación. durante un periodo de más de doce años, los investigadores han grabado y analizado los cambios efectuados en la canción común cada año. Se cree que el hermoso canto de la ballena jorobada está relacionado con el cortejo y el apareamiento.

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