Na veibuli, la investidura de los jefes en las islas Fiji

710px-Two_Fijian_warriors,_photograph_by_Burton_Brothers,_1884

Na veibuli, la investidura de los jefes es uno de los aspectos más importantes de la cultura material fijiana. Cada clan, tribu y confederación tienen su propio jefe. En cada una de estas comunidades los turanga de menor rango no pueden ser investidos individualmente sino que deben hacerlo al mismo tiempo que el jefe supremo. La fecha de investidura se decide entre todos los jefes de la tribu y la preparación de la ceremonia puede durar hasta un año, pues se cultivan tubérculos, se engorda a los cerdos y las mujeres confeccionan esteras o ibe  y masi o textiles naturales confeccionados con la corteza interior de la morera. Cada tribu o pueblo es responsable de la aportación de taro, tavioka, cerdos, esterillas, textiles naturales y colmillos de ballena. Todos estos bienes materiales se reúnen antes del ritual y, posteriormente, son distribuidos entre cada clan.

El turanga participa en la preparación de la na veibuli asegurando, al mismo tiempo, el bienestar de todos los participantes. Todas las riquezas personales del jefe son distribuidas entre sus subordinados. Desde la visión tradicional, un jefe siempre es pobre en el sentido material e inmensamente rico en el sentido espiritual; sus posesiones más apreciadas son su pueblo y su comunidad. Un fijiano, cuando se encuentra necesitado, siempre acude al turanga ni koro.

En la na veibuli tiene lugar la presentación del tabua (ai lakovi) en la que se demanda al individuo que acepte la condición de jefe supremo. Cuando el jefe aparece en la rara o área pública del poblado se produce un saludo solemne de bienvenida mediante el llamado tama. A continuación tiene lugar la ai qalovi (segunda presentación del colmillo de cachalote pulido) seguida de la yaqona ni sau o la preparación para el ritual de la yaqona (yaqona vakaturaga). El pueblo y el país (vanua) demuestra su convicción y confianza con respecto al jefe (lavutu). Tras la ceremonia de la kava, y habiendo sido ya reconocido como turaga, a este le son presentados un cerdo asado y cestos llenos de taro (ai wase ni yaqona). La presentación del tercer tabua (ai tataunaki), reconoce la responsabilidad absoluta del turaga como líder del pueblo o país. Magiti ni veibuli es el nombre con el cual se conoce la presentación de alimentos para ser consumidos en la magiti o fiesta tradicional: cerdos,, tortugas,taro,pescado, ñames…. Todos estos productos son presentados por la comunidad, a la comunidad y para la comunidad. Tras esta ceremonia, el ministro de la iglesia ofrece una oración (na masu), que inmediatamente da paso al banquete propiamente dicho o kana magiti. La investidura de un jefe llega a su término con un servicio religioso de acción de gracias (na lotu).

Paniolo de Hawai’i, un mundo que se resiste a desaparecer

 

La mayoría de la gente no lo sabe, pero hay vaqueros en Hawaií.  Los paniolo, como se les llama localmente en pidgin , han existido en estas islas polinesias antes de que lo hiciesen en el Oeste Americano. Quizás el término más adecuado para referirse a estos vaqueros de origen español  y latinoamericano no sea paniolo, más bien la palabra paniola, derivada de espaniola que es como los hawaianos pronunciaban `español´. Sin embargo y por cuestiones de género gramatical pasó a utilizarse en su forma masculina aunque en lengua hawaiiana pani signifique literalmente `apropiarse´ y paniolo, `apropiarse de algo que no te pertenece´.

Los cowboys hawaiianos surgieron en los últimos años de la década década de 1800 y hasta el día de hoy siguen manteniéndose como una particularidad única del archipiélago,   Su cultura es  expresada a través de su propia música, rituales y lenguaje propios.  La palabra  paniolo   además de ser   utilizada para referirse a aquellos individuos de habla española, describe al mismo tiempo un estilo de vida que ha sido siempre considerado le’a le’a o apasionante; una vida  desprovista del aburrimiento y dedicado al disfrute de la libertad que tan sólo pueden inspirar los paisajes hawaianos y el duro trabajo en el campo junto al ganado.

Los vaqueros  establecieron en las islas enormes ranchos dedicados a la cría de vacuno. En las tierras altas de Maui, el Up Country es territorio vaquero. Hasta aquí llegaron gentes procedentes de España, México y Venezuela por expreso deseo del Rey Kamehameha III. Hoy por las venas de estos cowboys corre mezclada la sangre japonesa, filipina, polinesia, portuguesa y china.

En Makawao su centro de reunión se celebra cada año un rodeo al más puro estilo de Hawai’i; durante este tiempo uno se cruza con personajes pintorescos calzados con botas de montar, vaqueros ajustados, floreadas camisas ‘aloha y tocados con sombreros adornados con plumas del ‘iwi y las flores anaranjadas de la akulekule. Sin embargo en los últimos años los elevados impuestos, el aumento del coste energético y un clima en cambio han impactado de forma negativa en la viabilidad ganadera  en Hawai´i. Grandes áreas dedicadas al pasto han sido ya vendidas para el desarrollo urbanístico y agrícola  y muchas granjas luchan en estos momentos por su supervivencia. Los vehículos motorizados están reemplazando a los caballos para pastorear el ganado y muchos vaqueros han sido despedidos. El número de cowboys es hoy muy reducido y aunque se mantienen firmemente arraigados a su comunidad, manteniendo fuertes sentimientos familiares,  nadie sabe cuanto  tiempo podrán resistir.

Julia Cumes autora de The Last of  Hawaiian Cowboys  decidida a documentar y preservar la cultura hawaiiana de los vaqueros antes de que desaparezca para siempre, paso muchos meses y  durante un período de dos años para fotografiar, realizar entrevistas y registrar la música y el audio ambiental ; centrándose para ello  en dos familias paniolo:  los Ho’opais y los  Keakealanis,   creando de esta manera una labor multimedia que refleja la riqueza cultural derivada aquellos vaqueros llegados desde España, México y Venezuela hasta el lejano archipiélago polinesio para enseñar a los nativos a manejarse con el ganado en la Gran Isla de Hawaii y  examinando la futura perspectiva de esta comunidad.

Lomipeau Aotearoa, recopilación musical basada en las poesías de la Reina Salote Tupou III de Tonga

Este sábado pasado en el Auckland Council’s Mangere Arts Centre  (Auckland, Aotearoa Nueva Zelanda) la música y la danza ancestral de las islas Tonga fueron las protagonistas con motivo del lanzamiento de un álbum de música tradicional originaria de  este reino polinesio. `Lomipeau Aotearoa´ es una recopilación de canciones basadas en las poesías de la Reina Salote Tupou III e interpretadas por el grupo Pukepuke o’ Tonga con base en Auckland. Las canciones relatan eventos importantes en la historia de las islas y está  disponible en iTunes desde el 10 de abril de 2017.En frente de la Princesa Mele Siuilikutapu Kalaniuvalu Fotofili la comunidad tongana actuó junto a Pukepuke o’ Tonga,  cuyos integrantes  son descendientes del que fuera en compositor de la reina, son   miembros de la familia Pusiaki  de la aldea de Lapaha en Nuku´alofa y   los únicos a los que se les permite interpretar  aquellas  composiciones tonganas  que datan de los años veinte.

Sesilia Pusiaki, la  líder del grupo, dijo que el lanzamiento del álbum es un sueño hecho realidad para su familia:  `Refleja la forma en como vivíamos y vivimos, y es también  un reflejo de  como seguiremos viviendo.´ La poesía, melodías y los ritmos de Pukepuke o’ Tonga  muestran el alma y cuan profundos fueron  los sentimientos de la Reina Salote muy amada y respetada  por  los tonganos por su entrega al amantenimiento, desarrollo y preservación de las artes  tradicionales y el Faka Tonga o la manera de hacer las cosas al estilo tongano.

`Lomipeau Aotearoa´ es el primer álbum de su tipo en ser producido como parte del llamado Taonga Pasifika , proyecto piloto de dos años que se centra en promover la preservación y la difusión de la cultura de las Islas del Pacífico.

 

Fallece en Aotearoa Nueva Zelanda Halaevalu Mata’aho,Reina madre de Tonga

La Reina Madre de Tonga, Halaevalu Mata’aho, falleció este lunes en el Auckland Hospital (Auckland, Aotearoa Nueva Zelanda) a la edad de 90 años. Habiendo dejado Nuku´alofa la semana pasada, murió acompañada por su nieta la princesa Angelika Latufuipeka Mata’aho, Halaevalu Mata’aho ‘Ahome’e fue madre de dos reyes, George Tupou V y Tupou VI. Nacida el 29 de mayo de 1926, fue la hija de Heuifanga Veikune y de Noble ‘Ahome’e Manuopangai.  En 1947 contrajo matrimonio con Siaosi Tāufa’āhau Tupoulahi, el hijo mayor de la Reina Salote III,  Fue en una gran boda real doble  en la que  el futuro rey de Tonga se casaba junto a su   hermano el principe Tu’ipelehake.  La coronación del Rey Taufa’ahau Tupou IV y  la Reina Mata’aho tuvo lugar en julio de 1967 tras la muerte de la Reina Salote en 1965.  A Halaevalu Mata’aho ‘Ahome’e le sobreviven un hijo el rey Tupou VI y la hija, la princesa Sālote Mafile’o Pilolevu Tuita, 11 nietos y varios bisnietos.

Naciones Unidas pide a París que establezca un proceso de autodeterminación para Polinesia Francesa

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Las Naciones Unidas han aprobado una resolución pidiendo a Francia que establezca un proceso de autodeterminación para  Tahiti Nui ( Polinesia Francesa). Esta expone que el pueblo de este archipiélago debe elegir libremente su estatus político, señalando que durante más de 30 años París llevo a cabo pruebas nucleares que han tenido un impacto notable sobre la salud y el medio ambiente.  Se pide intensificar el diálogo a Francia a pesar de que el gobierno de Polinesia Francesa solicitó en el mes de octubre que el territorio dejase de formar parte de la lista de descolonización de Naciones Unidas. París se ha negado a organizar  un referéndum en Tahití a pesar de haber sido solicitado por la asamblea territorial hace tres años.

Francia retiró de la lista  a los llamados Establecimientos Franceses de Oceanía en 1947, 67 años después de anexionarse el antiguo Reino de Tahiti. En 2013 la Asamblea General de Naciones Unidas  volvió a incluir a Tahiti Nui, medida que molestó a París calificando el acto como una flagrante interferencia de la ONU y desde entonces evitando la cooperación  sobre esta materia.  Francia reconoce sin embargo a Naciones Unidas en el proceso de descolonización de Kanaky Nueva Caledonia, territorio melanesio en el que se prevé un referéndun sobre la independencia dentro de dos años.

Hotel Hanga Roa : Firma de Acuerdo entre el clan Hito y el Estado chileno

El 11 de octubre, cinco días después que iniciaran protestas contra el Hotel Hanga Roa, se firmó un histórico acuerdo entre la Gobernadora de Isla de Pascua, Carolina Hotu Hey; y los herederos de Ricardo Hito Tepihe, representados por Pedro Hito, Luis Emiliano Tuki Hito (Kihi), Ricardo Hito Cea, Susana Tuki Hito, Santi Hitorangui, Claudio Tuki Hito (Rau) y la  portavoz Marisol Hito (Kere).

Este consiste en el compromiso de constituir una Mesa de Trabajo que iniciará sesiones el próximo 18 de octubre y tendrá 90 días –divididos en cuatro etapas- para resolver el problema de tierras entre los Hito y el Estado.

En el Punto Primero del convenio se comenta respecto de cómo se originó esta Mesa, después de tantos años estancado el problema:

Con fecha 11 de octubre, se presentan los herederos de don Ricardo Hito Tepihe, a esta Gobernación Provincial, manifestando ellos, el deber del Estado de entablar diálogo para lograr una solución, por situación en particular que afecta sus derechos que expresan corresponderle por el terreno donde está ubicado el Hotel Hanga Roa Eco Villaje, y reclamos por situación vivida fin de semana anterior, además del desconocimiento del Estado por derechos anteriores.

Se hacía alusión al hecho que la mañana del martes 11 una delegación de los Hito irrumpió en la Gobernación Provincial en momentos que comenzaba a sesionar la Subcomisión de Desarrollo de Isla de Pascua (Subcodeipa), estando presentes los comisionados electos rapanui y la gobernadora Hotu.

Los Hito acudían a protestar, en primer término, contra la Orden N°646emanada por la gobernadora Hotu el viernes 7 de octubre, en que se solicitaba a la Armada desalojar a este clan de los exteriores del Hotel Hanga Roa.

Por destemplada, dicha orden no se vio concretada. Los Hito rehusaron abandonar su legítima protesta, mientras que el Gobernador Marítimo y el capitán de Carabineros prefirieron no llevar a efecto el desalojo, por las negativas consecuencias que una medida así podría tener, máxime si se considera que en Rapa Nui todos reconocen que las tierras en disputa efectivamente son propiedad ancestral de los Hito.

Marisol Hito lideró a su Clan en la arremetida en la reunión de la Subcodeipa. Habló fuerte y claro. Fue tan intenso el momento que la Gobernadora y el resto de los comisionados se allanaron ahí mismo a iniciar un diálogo que encaminé a una solución definitiva de este caso, el más emblemático e internacionalmente conocido de todas las situaciones de despojo de tierras que afectan a los Rapa Nui.

Los otros puntos centrales del acuerdo son:

CUARTO: Se establecerá una mesa de trabajo, sin perjuicio de las manifestaciones pacíficas, conformada por representantes de los Herederos de Ricardo Hito Tepihe, el Ministerio de Interior y Seguridad Pública, representado por la Gobernación Provincial (…) la Subcomisión de Desarrollo de Isla de Pascua, el Ministerio de Bienes Nacionales,  la CONADI, el Consejero Nacional de la CONADI Rafael Tuki Tepano y el Ministerio de Desarrollo Social;. Se integrarán a la Mesa de Trabajo los Honui que los herederos de Don Ricardo Hito Tepihe designen para esta mesa.

QUINTO: Herederos de Ricardo Hito Tepihe establece un plazo de 90 días, con cuatro etapas, la materia de cada etapa se establecerá en la mesa indicada en el numeral anterior. La Primera etapa será del día 1 al día 15, inclusive. La Segunda etapa del día 16 al día 30 inclusive. La Tercera etapa del día 31 al día 60 inclusive, y la Cuarta y última etapa desde el día 61 al 90.

El compromiso de diálogo logrado entre los Hito y el Gobierno, se suma al Convenio de Asociatividad -firmado en septiembre- entre la comunidad Rapa Nui y Conaf por la gestión y usufructo del territorio ancestral comprendido en el Parque Nacional, lo que supone otro avance trascendente en el proceso de recuperación del territorio de este Pueblo.

Estos acuerdos muestran que el diálogo, el respeto de los derechos territoriales y a la investidura de las autoridades Rapa Nui es el único camino para recomponer la relación entre Chile y el Pueblo Nación Rapa Nui. Fuente original: Prensa Rapa Nui

Esclavistas peruanos en el Paraíso: Polinesia, 1862-1864

 

El esbelto volumen es una obra maestra. Un ejemplo elegantemente escrito de reconstrucción histórica, Slavers in Paradise (Australian National University Press, Camberra, 1981) hace la crónica de un triste capítulo genocida en la historia de las Islas del Pacífico durante el cual 3.125 isleños  fueron secuestrados o reclutados para trabajar en el Perú durante el periodo 1862-3. El profesor Maude es el decano de los historiadores del Pacífico y su relato refleja su enorme pericia, la familiaridad de toda una vida con Oceanía y su compasivo entendimiento de los isleños y sus culturas.

Según su propia admisión, el libro fue resultado de un `intermitente trabajo de amor a lo largo de veinte años´. Comenzó con una virtual tabula rasa, se basó en una vasto variedad de documentación en archivos franceses, británicos, hawaianos, peruanos y españoles, y forjó `un cuadro compuesto a partir de una intratable colección de hechos discretos´. El resultado es un soberbio trabajo detectivesco; cuidadoso, enciclopédico y preciso. La historia que Maude cuenta es la del `más dramático conflicto regional ocurrido en el escenario romántico de los Mares del Sur, entre perplejos inocentes  y la codicia humana´.

La historia del periodo colonial en Oceanía fue y es una historia de hambre de fuerza laboral. Los poderes imperiales que dividieron las Islas del Pacífico en el último siglo (XIX), constantemente estaban buscando proveedores seguros de trabajo barato y tratable para laborar en sus intereses, intensivos en labor, agrícolas y mineros. Así, los franceses utilizaron prisioneros políticos vietnamitas en las minas de níquel de Nueva Caledonia, y reclutaron chinos para que sirvieran de artesanos en Tahití; los australianos reclutaron isleños de las Salomón para cortar caña en Queensland; y los británicos transportaron a Fiji trabajadores obligados por contrato para producir azúcar. El comercio esclavista peruano — pues aparte de las finezas legales ninguna otra palabra describe tan adecuadamente el proceso— fue, entonces, una (aunque una más trágica) en una serie de corrientes humanas de convección que vincularon las Islas del Pacífico con la cuenca del Pacífico.

La experiencia de este trabajo tuvo un efecto profundo no solo sobre los trabajadores mismos, sino sobre los territorios originales y de destino. En primer lugar, el proceso de reclutamiento fue homogeneizador, pues quebró las distinciones de clan, casta, tribu y lengua que existían entre los reclutados. En segundo lugar, los introdujo a culturas (generalmente occidentales), materiales y no materiales, ajenas, y aseguró, vía la repatriación, la difusión de esas culturas por toda la región del Pacífico. Hablando generalmente, la cultura repatriada socavó las estructuras políticas, económicas y sociales, al mismo tiempo que forjaba nuevos vínculos de dependencia, particularmente en el nivel material, entre el territorio de origen y el de destino.

Al mismo tiempo, los territorios de destino fueron transformados. La experiencia del trabajo dio origen a sociedades plurales, como en el caso de Fiji y Nueva Caledonia, o creó pequeños enclaves extranjeros, como en el caso de los chinos en Tahití y los isleños del Pacífico en Australia.

Afortunadamente, los pasados veinte años han sido testigos de un enorme crecimiento en el conocimiento de estas variadas tratas de fuerza de trabajo, como consecuencia de la investigación de estudiosos como Parnaby, Corris, Scarr, Gillion y McCall. Sin embargo, hasta la publicación de Slavers in Paradise, la historia del reclutamiento peruano de fuerza de trabajo en las Islas del Pacífico durante la década de 1860 era apenas entendido. H.E. Maude ha hecho un invalorable servicio al documentar este comercio en detalle y destruir los mitos asociados con él.

La decisión peruana de reclutar fuerza de trabajo en la región del Pacífico fue resultado de una combinación de factores: la supresión del reclutamiento en China, la emancipación de los negros en el Perú, la eliminación del tributo indígena, el desarrollo de la explotación guanera y la expansión de la agricultura peruana como resultado de la escasez producida por la Guerra Civil en los Estados Unidos. El 15 de enero de 1861, el Congreso peruano promulgó una legislación que permitía la introducción de los denominados colonos asiáticos, con la intención de que sirvieran como sirvientes domésticos o como peones en las propiedades de los poderosos hacendados.

El reclutamiento de polinesios, en realidad, ocurrió por accidente. Un aventurero irlandés llamado J. C. Byrne, recibió una licencia, el 1 de abril de 1862, para introducir colonos de las Islas del Pacífico, y partió del Callao rumbo a las Nuevas Hébridas en Melanesia. En su ruta sucedió que visitó Tongareva, en las Islas Cook del norte. Llegó en un momento altamente fortuito. Los franceses acababan de reclutar a los isleños de Tongareva para trabajar en Tahití, y quienes quedaron, enfrentados ante un periodo de escasez de alimentos, estaban ansiosos por dejar la isla. Byrne firmó contratos con 253 isleños y ahí comenzó la carrera por la fuerza de trabajo polinesia. Finalmente, 33 barcos fueron comprometidos en el reclutamiento (27 peruanos, 4 chilenos, un español y uno de Tasmania), y durante treinta y ocho viajes entre septiembre de 1862 y abril de 1863, visitaron todos los grupos habitados de la Polinesia, excepto Hawaii.

Una variedad de estratagemas fue usada para obtener la fuerza laboral. Ocho barcos armaron una incursión armada en la Isla de Pascua en diciembre de 1862 y se llevaron a 349 de los habitantes; el capitán de la Empresa ofreció al gran jefe de Atiu, en las Islas Cook del sur, $3,000 en monedas de oro por doscientos hombres; y el doctor a bordo del mismo barco atontó a los isleños con una mezcla de brandy y opio.

Sin embargo, no todos los isleños fueron obtenidos por la violencia y el engaño. Como la gente de Tongareva, los habitantes de las islas Gilbert del sur estuvieron prontos a ser voluntarios, debido a que la comida era escasa. Los jóvenes de Niue, se informa, tenían la `manía´ de emigrar en búsqueda de aventuras, mientras otros setecientos isleños de las Cook, inocentes, crédulos y acostumbrados a confiar en los europeos, firmaron por voluntad propia.

Los reclutadores encontraron dos comunidades que ayudaron y obstaculizaron sus empeños: `vagabundos de playa´(beachcombers) y misioneros. Byrne, por ejemplo, utilizó los servicios de un vagabundo conocido como Beni para que lo ayudara a reclutar en Tongareva, mientras Paddy Cooney, `un súbdito británico de mal afamado carácter´, indujo a 85 pakapukanos a contratar con el Jorge Zahara. Algunos de los vagabundos y tripulantes de la nave, sin embargo, no estuvieron dispuestos a ser parte del fraude, y el sobrecargo de la Empresa fue abandonado a su muerte por insistir en que los isleños fueran reclutados voluntariamente.

Los misioneros, en líneas generales, hicieron lo que pudieron para impedir el reclutamiento, y Maude reconoce su deuda con los registros de los misioneros en su reconstrucción del comercio. Los misioneros católicos franceses en la Polinesia oriental, como el Padre Honoré Laval, quien bloqueó el reclutamiento de la Serpiente Marina en Mangareva, islas Gambiers, fueron particularmente efectivos pues fueron capaces de convocar a las autoridades navales y coloniales de Tahití.

Los isleños no siempre fueron víctimas inermes de las operaciones esclavistas. En cierto número de casos los jefes polinesios evitaron el secuestro o el reclutamiento colocando tapus (tabúes) en los navíos peruanos. En otros casos tomaron las cosas en sus propias manos capturando naves y tripulaciones: los ´del atolónde Rakahanga capturando la Empresa; los Rapa tomando el mando de la goleta Cora, que ellos dirigieron a Tahití; y los Tonganos de Ha’apai emboscando a los marineros de la Margarita.

Mientras la mayoría de los raptados o reclutados no fueron tratados brutalmente durante el viaje al Callao, `la puerta del infierno´, muchos de ellos cayeron víctimas de enfermedades. En tierra, el asunto se puso peor. Efectivamente, como Maude sugiere, un período de trabajo por deudas en el Perú `era equivalente a una sentencia de muerte´. Sesenta y cinco por ciento de quienes desembarcaron murieron de enfermedades pulmonares o intestinales, mientras un sexto pereció de viruela.

La verdadera naturaleza de esta trata pronto se hizo evidente y los peruanos, cediendo a la presión diplomática británica y francesa, acordaron repatriar a los isleños. Naves sobrecargadas y pestíferas regresaron su cargamento enfermo y moribundo a la Polinesia. El resultado fue una catastrófica despoblación de las islas y, en total, cerca de seis mil murieron directa o indirectamente como resultado de la trata esclava.

¿Cómo se adaptaron los isleños a este grande y externamente inducido desastre social? ¿Qué estratagemas emplearon ante la súbita desaparición  de entre el 24 y el 79 por ciento de la población de trece islas? El mayor problema que tuvieron que enfrentar fue la falta de varones adultos. Esto significó que las tareas tradicionales de conseguir los alimentos tuvieron que ser reasignadas y que las poblaciones isleñas tuvieron que ser repuestas suspendiendo las sanciones que prohibían el adulterio, alentando la inmigración masculina y terminando practicas tales como el aborto y el infanticidio.

Al mismo tiempo, el trauma de la experiencia peruana alentó la difusión del cristianismo, y socavó las estructuras tradicionales del poder. Así, cuando los misioneros llegaron a la Isla de Pascua en 1864, encontraron `solo las ruinas de una civilización´, tras haber colapsado hasta el caos el viejo sistema económico y político.

Aunque todos los interesados en la historia del Pacífico se beneficiarán de la investigación de Maude, su sombría letanía fue compilada principalmente para los descendientes de quienes sufrieron. `Solo mediante el conocimiento de su historia´, escribe él, `podrán los isleños de hoy hacerse completamente conscientes de su identidad regional, y cuidarse así de la aniquilación de a pocos que los amenaza en el presente siglo, como el cautiverio peruano lo hizo en el pasado´.

Esclavistas peruanos en el Paraíso: Polinesia, 1862-1864 (reseña de  James A. Boutilier, publicado originalmente en The International History Review, Vol. 5, No. 1 (Feb. 1983), pp. 155-158. Traducido por Alberto Loza Nehmad.