La desconocida participación catalana en el exterminio de la Isla de Pascua

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La revista Sàpiens en su número 116 y que acaba de salir a la calle , contiene un largo y bien documentado reportaje (páginas 34 -41) titulado `El secreto de los moai, La desconocida participación catalana en el exterminido de Rapa Nui´. El articulo aparece redactado por el periodista Sergi Ramis, con el asesoramiento del profesor Francesc Amorós. En Tangata O Te Moana Nui os recomendamos su lectura, especialmente el  apartado inédito ` El enlace Catalán Rapa Nui´.

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Joan Maristany i Galcerán, pirata y negrero en Isla de Pascua

Aislada, inhóspita. Lejos de todo. La Isla de Pascua, también conocida por su antiguo nombre Rapa Nui, se encuentra perdida en medio del  Pacífico Sur. La antigua cultura rapa nui aun hoy día plantea serios enigmas a historiadores y arqueólogos. Las causas de que el misterio continué son múltiples, aunque se sabe que en parte es debido a los trágicos sucesos que tuvieron lugar en la Isla de Pascua en diciembre de 1862. Una flota de piratas llegada del Perú, al mando de un cruel capitán catalán  recordado por el  extraño nombre de Marutani, se llevó por la fuerza a toda la familia real y a un tercio de la población para esclavizarla.  Fue un genocidio en toda regla. La flotilla se llevó 1407  personas  de las 4000 que habitaban la Isla de Pascua. La mayoría murieron muy pronto.Solamente quince, débiles y enfermos, fueron repatriados al cabo de un año a la isla y con tan mala suerte que contagiaron al resto de la población de viruela. Al final tan solo  sobrevivieron once. De estos, descienden las  treinta y seis familias rapa nui que quedan.

El historiador Francesc Amorós es experto en las culturas de la Polinesia y puede ser, que el catalán que más sabe de la Isla de Pascua. Hace diez años   investigó y desveló el auténtico nombre de Marutani. Amorós ha escrito dos libros sobre Rapa Nui (Isla de Pascua: El sueño imposible de Antoni Pujador y Rapa Nui: Un mundo perdido al este de Polinesia, Editorial Sirpus) y en 1985 participó en la elaboración del primer mapa arqueológico turístico de Rapa Nui,

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Enlaces de interés:

Libros citados y de interés:

Pirata i negrer, Joan Maristany i Galceran “Tara: el genocida de l´Illa de Pasqua”
Joan Muray
El Masnou, 2009

Rapa Nui: Un mundo perdido al este de Polinesia:
La Última Expedición de Thor Heyerdhal
Frances Amorós
Editorial Sirpus
Barcelona, 2010

Isla de Pascua: El Sueño Imposible de Antoni Pujador
Francesc Amorós
Editorial Sirpus
Barcelona, 2006

Slavers in Paradise:  The Peruvian  slave trade in Polynesia,1862-1864
Henry Evans Maud
Stanford University Press,1981

Matagi Tokelau:  History and Traditions of Tokelau
Office for Tokelau Affairs (Western Samoa)
University of The South Pacific & Institute of Pacific Studies (Fiji), 1990

Entrevista a Francesc Amorós en Casa de la Palabra de Radio Euskadi

 

“… La isla de Pascua es el lugar habitado más solitario del mundo. La tierra más próxima que pueden ver sus habitantes es el firmamento, y consiste en la luna y los planetas. Los pascuenses en medio de un total aislamiento, supieron crear y desarrollar una compleja civilización al margen de todo contacto con el exterior, separados del mundo por miles de kilómetros de mar a la redonda. Es un mundo perdido y olvidado por el resto del Planeta Tierra… ”

Entrevista a Francesc Amorós en  La Casa de la Palabra   programa de Radio Euskadi, realizado por Roge Blasco.

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El moai de Olot (I)


PUKAO & MATA: REFLEXIONES Y SUGERENCIAS ENTORNO A ESTOS COMPLEMENTOS PARA EL MOAI DE OLOT
Discurso académico pronunciado en Olot el 23 de septiembre de 2007 por Francesc Amorós i Gonell Centro de Estudios Históricos Internacionales de la Universidad de Barcelona & Asociación Española de Estudios del Pacifico.
© Copyright 2007 Francesc Amorós i Gonell.

Sea casual o no, el hecho es que hoy se cumplen los 25  años de una efemérides que consta en la memoria colectiva de la ciudad de Olot. Me refiero a la celebración del Hermanamiento de la capital de la Garrotxa con la villa de Hangaroa, capital de la Isla de Pascua. Hoy, con el acto simbólico de colocar el pukao y los dos ojos al moai tallado en aquella ocasión se renueva el contrato de amistad y de hermanamiento que se oficializo en el Salón del Ayuntamiento en presencia de muchas personalidades el 2 de julio de 1982. Y la nobleza obliga. Hay que tener en cuenta que según la tradición polinesia, ser considerado taina, o hermano, no es un hecho trivial, sino que comporta una serie de obligaciones y también de derechos, de los que mas tarde hablaremos. Que todo el mundo lo tenga muy presente: este honor no lo tiene quien quiere sino que se lo ha ganado. Y Olot fue la ciudad preferida hace veinticinco anos, gracias a las gestiones iniciadas por Antoni Pujador y el juez de la Isla de Pascua, Don Orasmin Gillies Gil, con las autoridades municipales de las dos ciudades que se mostraron favorables para llevarlo a cabo. Escribía Antoni Pujador en 1989 en la segunda edición del libro de Antoni Ribera Operación Rapa Nui (p.231) las siguientes reflexiones:

  Don Orasmin fue uno de los impulsores, por parte chilena, del hermanamiento de Rapa Nui con Olot, ciudad de Cataluña que desde 1982 se enorgullece de ser la única ciudad del mundo en tener la Plaça de l’Illa de Pasqua o Rapa Nui con un moai en el centro, tallado por el escultor pascuense Manuel A. Tuki, el cual con las autoridades pascuenses presididas por su alcalde Samuel Cardinali, se desplazaron a Olot para sellar con su presencia el Hermanamiento entre dos comunidades tan alejadas…”

Hay sin embargo un detalle muy importante en todo este asunto que suele pasar desapercibido tanto por los olotenses como por los extranjeros. Y es que tal como me consta personalmente, las autoridades municipales de la Isla de Pascua han rechazado propuestas similares provenientes de ciudades mucho mas relevantes a nivel mundial y mas próximas a su área geográfica. Olot tuvo la suerte de disponer en aquel momento de unas personas que proveyeron la gran oportunidad que, de cara al futuro, les ofrecía una elección similar. Del pasado cabe mencionar a los señores Joan Sala y Arcadi Calzada, los entonces alcalde de Olot y presidente dela Diputación de Girona respectivamente, y el senador señor Ramón Sala Canadell, y en especial el inspirador y promotor infatigable en todo este asunto Antoni Pujador i Estany. Como materialización de este compromiso simbólico el municipio decidió mas tarde la construcción de un conjunto monumental excepcional que por sus características estéticas y significación simbólica la hacen una obra arquitectónica única. Me refiero naturalmente al ahu moai que preside la Plaça de l’Illa de Pasqua (Plaza de la Isla de Pascua)  en Olot, y que hoy, veinticinco anos después de aquella efeméride la estatua se ve complementada con dos nuevos elementos escultóricos imprescindibles el pukao o sombrero y los mata o apéndices oculares.

Ahora si se podrá decir con toda seguridad que la olotense Plaça de l’Illa de Pasqua hay un fragmento real de Rapa Nui,fusionado y con una pieza de basalto de nuestro país. Si en 1982 el hermanamiento fue administrativo, ahora en 2007 ha sido de tipo material o geológico, ya que los dos territorios han efectuado la unión física uniendo los respectivos materiales volcánicos. Con tal de sellar para siempre aquel pacto anterior, el mismo escultor pascuense, Manuel Tuki, en agradecimiento ha querido regresar a Olot 25 años después trayendo consigo un bellísimo pukao de escoria volcánica desde su isla natal y que el ha tallado con sus propias herramientas. Nos lo ha traído hasta aquí para que hoy fuese instalado definitivamente en la estatua original: Olot y Pascua volvían realmente a hermanarse. Pero aun mas: la Isla de Pascua ha donado una gran reliquia, es decir una pequeña parte de ella misma, – una masa de roca de uno de sus volcanes evaluada en unos 80 kilogramos -, a su hermana, la ciudad de Olot. Por lo tanto, verdaderamente la actual plaza puede llamarse  con toda propiedad  Plaça de l’Illa de Pasqua porque hay una pequeña parte absolutamente autentica. Quien desde ahora quiera “ver” y “tocar” físicamente la Isla de Pascua, podrá hacer realidad su deseo visitando esta plaza de nuestra ciudad.

Cabe agradecer al Señor  Raül  Núñez Chacón olotense residente en Sant Esteve d’En Bas, por la ilusión y esfuerzos desinteresados que expresados durante tanto tiempo para que este proyecto iniciado en 1982 finalizase ahora satisfactoriamente. El ha encontrado la total colaboración del actual consistorio municipal olotense, presidido por el Excelentísimo Sr. Lluis Sacrest, así como también del Sr. Ignasi Pujador y la Sra. Florentina Estany, padres del malogrado Antoni el principal promotor del hermanamiento de 1982.

Como ya he dicho, Olot puede presumir desde hace un cuarto de siglo de ser la única ciudad del mundo que dispone de un ahu, es decir una estructura ceremonial de estilo polinesio construida en piedra, hecho a semejanza de los que únicamente se encuentran en la Isla de Pascua. Situado en un plaza que lleva el mismo nombre, como los ahu antiguos esta presidido desde 1984 por un valioso moai de basalto, tallado expresamente por uno de los mas valorados y cotizados escultores rapanui actuales tanto en madera como en piedra, el Señor Manuel Tuki, aquí presente. Es una primerísima figura en su especialidad artesanal. Es por estas razones que al visitante interesado le resulta inexplicable que, esta tan singular construcción no se la haya reconocido como un monumento excepcional incluyéndola en el catalogo de esculturas de interés artístico, y como tal que no figure,-al menos a mi no me consta-, en ninguna de las guiás históricas y turísticas de la ciudad.

Tampoco se entiende que no haya sido promovida su divulgación a diferentes niveles local, comarcal e internacional, Ahora es el momento de hacer justicia, al monumento en si mismo, a su autor material y a las personas que han hecho posible su financiación, diseño y construcción. Tiene intrínsecamente un indudable valor estético, prescindiendo de los gustos y de las modas corrientes. No es una vulgar imitación. Es una obra original y autentica, a pesar de que posea una antigüedad relativa de un cuarto de siglo. En su genero, el moai, es único en el mundo, y por estar tallado en durisimo basalto garrotxi se puede muy bien asegurar con toda certeza que durará mas que los auténticos que hay erigidos en la Isla de Pascua.Tiene una personalidad propia, y adquirirá una individualidad o vida especifica, en tanto en cuanto tenga incorporados los accesorios imprescindibles que le faltaban el pukao o sombrero y los mata u ojos.

Por todas estas razones su silueta debería aparecer en la pagina web municipal y con una amplia reseña histórica acompañada de imágenes actualizadas. El enclave, la plaza, ha de convertirse en un privilegiado punto de encuentro para todos los rapanuinófilos o interesados en la Isla de Pascua tanto dentro como fuera de Olot. Ha de ser punto de visita cultural obligada por parte de los escolares olotinos y sus profesores: le ha de servir para conocer una cultura hermana tan poco conocida y para perpetuar la memoria de las personas que lo hicieron posible. A los visitantes extranjeros que vengan a conocer la zona volcánica se les ha de traer hasta aquí a la Plaza de la Isla de Pascua. Una sugerencia a los gestores culturales locales: los japones tienen una especial devoción, casi mística, por todo aquello que hace referencia a los moai. Como sintoistas creen que este tipo de estatuas son fuente de una poderosa energía, que en rapanui se denomina mana.

La ciudad de Olot ha de hacer valer su orgullo de ser una de las pocas, quien sabe si la única, hermana de Rapa Nui o Isla de Pascua. Ha de ser consciente que tiene el derecho de hacer saber a todo el mundo su condición de hermana, pequeña o mayor, tanto da. Pero tal parentesco de hermanamiento comporta también unos deberes ineludibles si se quiere mantener tal como se había pactado,  de cuidar su patrimonio representativo, ha de fomentar su divulgación dentro y fuera del país, Se debería encontrar la manera de colaborar en algún tipo de proyecto beneficioso para la otra parte hermanada. Este era el deseo de Orasmin Gillies, Samuel Cardinalli y Antoni Pujador ahora hace 25 años y de los actuales promotores de su finalización.

Haré ahora una breve descripción técnica del conjunto monumental. Desde el punto de vista arquitectónico los centros ceremoniales en la Polinesia Oriental, como las islas de Tahiti y la Oriental, como las Tuamotu, reciben el nombre de marae. En el archipiélago de las islas Marquesas, al norte, estos grandes monumentos se les conoce como me’ae, y en las islas del sur, Nueva Zelanda y RAPA NUI o Isla de Pascua, son designados con el nombre de AHU. Por tanto, el conjunto arquitectónico de la Plaça de l’Illa de  Pascua en Olot es y quiere representar un centro ceremonial polinesio del tipo marae-ahu. Todos ellos disponen de elementos estructurales comunes: una plaza o un gran recinto cerrado de forma rectangular.

Definido como espacio sagrado; en su interior, una plataforma elevada, escalonada o simple, llamada propiamente ahu; y por fin unas losas plantadas verticalmente que con el paso de los siglos se sustituyo por estatuas antropomórficas o moai. Dentro de las diversas formas de ahu que se encuentran en la Isla de Pascua el mas representativo es el ahu moai, constituido por la plataforma central elevada, que sostenía las grandes estatuas,. Las alas o plataformas bajas que se extienden por los lados, una rampa inclinada y la plaza o espacio abierto, delante de la plataforma central. Otros elementos importantes eran el crematorio ritual y las cistas funerarias. Así lo clasifico (Sebastián Englert, la Tierra de Hotu Matua, (p.80-82): “Entre los sepulcrales llamados ahu, hay de dos clases: los que fueron construidos para recibir estatuas o moai, que pueden denominarse ahu-moai y los que no estaban destinados a esta finalidad” De aquellos primeros en Pascua hay contabilizados treinta y uno.

Fotografia de Antoni Pujador: Moai a la Plaça de l’Illa de Pàsqua (Rapa-Nui) la ciutat d’Olot  està agermanada amb Hanga Roa capital de l’Illa de Pàsqua (Pacífic Sud, Xile), ” el lloc habitat més solitari del  món”, texto  según consta en la leyenda al reverso de la tarjeta postal expuesta.

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El moai de Olot (II)

  Descripcion general:

 “ Tienen las siguientes características: un complejo amurallado de forma rectangular y cuatro caras, constituido por grandes bloques de piedra volcánica de 2 a 4 metros de grueso por 3 metros o mas de alzada, que sirve de base para la plataforma superior rectangular (terraza elevada). Encima de toda esta construcción (a la manera de un baluarte) se extiende la plataforma central (perpendicular a nivel del suelo), y encima de la plataforma se colocaban unas piedras planas de unos 20 a 30 centímetros de grosor por 2 o 3 metros de diámetro, que servían de pedestales para soportar (plantadas) las grandes estatuas de piedra o moai. La (pared) muralla (posterior), que baja perpendicularmente desde la plataforma hasta el nivel del suelo esta encarada al mar. Mientras que el muro de la esquina puesta, el que mira (tierra adentro) al interior de la isla, baja recto tan solo un metro. Desde esta alzada se extiende un un plano inclinado (tahua), hecho de piedras sueltas (redondeadas, poro) hasta llegar al nivel del suelo”. Aquí finaliza esta superficie inclinada hasta tocar “ una linea recta hecha de bloques de piedra tallados que hacen de muro de contención para evitar desprendimientos”.

De los extremos de la plataforma amurallada, el plano inclinado se extiende en forma de alas laterales por ambos costados. Bajo el empedrado delantero o tahua se encuentran las cámaras sepulcrales, nichos o avanga. Estas cistas de piedra están hechas a base de losetas talladas, rectangulares, en forma de cajas. “El espacio empedrado,situado delante del ahu, constituye una especie de patio” (que es designado técnicamente con el nombre de “plaza”). Resumiendo: los ahu-moai “generalmente están constituidos por una plataforma elevada, disponiendo a menudo de una plaza abierta al frente, y disponen de un elemento mas característico de este tipo de monumento, que son las estatuas de piedra antropomorfas instaladas. En la mayoría de los casos estas grandes construcciones ceremoniales llevan “asociados” cilindros de piedra (headgeards): sombrero, gorra o toca- llamados pukao” destinados a coronar las grandes estatuas (H. Martinsson, Ahu: The Ceremonial Stone Structures of Easter Island, p.137,138).

¿Que origen tuvieron estas construcciones llamadas ahu-moai? Los estudios comparativos llevados a cabo sobre las estructuras ceremoniales en piedra similares o marae-ahu existentes en el área cultural del Pacifico, referidos tanto a la Polinesia central (Tahiti. Moorea, Raiatea y Huahine) como en la Polinesia Oriental (Islas Marquesas), muestran grandes similitudes con variaciones locales. Desde estas áreas geográficas de la Polinesia Oriental, según parece, la tradición de construir marae o ahu se traslada en dirección a la Polinesia Occidental (Samoa, Tonga, Cook). Existen indicios sin embargo, que demuestran que los modelos mas antiguos ya se encontraban en la Isla de Pascua (en el extremo mas oriental del triangulo polinesio (H. Matinsson-Wallin, Ahu: The Ceremonial Stone Structures of Easter Island, p.109). “El marae polinesio, en primer lugar y antes de todo, es considerado como un lugar de reunión para llevar a cabo ceremonias y al mismo tiempo un espacio para ofrendas y enterramientos. Los elementos básicos del marae son: el altar o ahu, situado encima de la plataforma elevada en uno de los extremos, a menudo con diversos peldaños para acceder; y un gran recinto empedrado cerrado por muros de piedra de forma rectangular; también disponía de un árbol sagrado, plantado fuera del recinto” (P. Wallin, Ceremonial Stone Structure Marae (p.34;124).

Si consideramos ahora el caso de Olot, veremos que efectivamente es un marae del tipo ahu moai porque dispone de los cuatro elementos constitutivos y estructurales básicos, que son como ya hemos dicho; los muros exteriores y la plataforma elevada o ahu,la rampa inclinada o tahua, la plaza y el elemento escultórico imprescindible, la estatua o moai. Por razones evidentes, faltarían las alas laterales y las cistas funerarias.

Originalmente el ahu es decir, la plataforma central que sirve de peana o soporte a la estatua o conjunto de estatuas, tenia un sentido de altar funerario, ya que dentro de su recinto se disponían los venerados restos mortales de los miembros mas relevantes de un linaje familiar. La estatua o moai, generalmente de piedra tosca volcánica bastante frágil, y en algún caso basalto, era la representación individualizada de ciertos antepasados que se consideraban poseedores de un gran poder, fuerza o energía, que ellos llaman Mana.

Este poder quedaba concentrado en cada uno de los moai erigidos y estaba destinado a proteger a su población de los peligros internos y externos; y de favorecerlos en sus actividades económicas.”Todos los moai que fueron instalados en lo alto de los ahu concentraban gran cantidad de MANA o energía sobrenatural, la cual proyectaban sobre los espacios territoriales donde residía el respectivo linaje con tal de favorecer las actividades comunitarias, como la agricultura, la pesca y la guerra. ERAN EN REALIDAD LOS GRANDES PROTECTORES DE CADA LINAJE. Es por este motivo, parece ser, que durante las guerras tribales que tuvieron lugar en la isla de Pascua en siglos pasados, los moai fueron aterrats y destruidos por los enemigos del linaje protegido para que los los agredidos no pudiesen beneficiarse de su poder o mana. Era una forma de atacar la moral de los adversarios (Guía Museo Antropológico Padre Sebastian Englert, p.32).

La estilizada prolongación de los lóbulos de las orejas en las estatuas puede significar un símbolo de poder y rango. Ademas, las estatuas delicadamente talladas  podrían haber sido mediums para (transmitir) un alto grado de mana o fuerza sobrenatural. Sabemos ademas que las estatuas o moai tenían sus ojos mirando directamente a la población (H. Martinsson, Ahu: the Ceremonial Stone Structures, p.130) con la finalidad de proyectar su energía mística. Esta es la creencia común entre las civilizaciones polinesias. En consecuencia estos pueblos oceánicos tienen un gran respeto y veneración por este tipo de monumentos funerarios: son tapu o  tabú, lugares sagrados inviolables. Aseguran que aquellos que no los respetan recibirán el merecido castigo.

La persona que mejor me ha hecho comprender el significado polinesio de mana, fue un amigo pascuense que visito hace pocos años el moai de Olot, que por cierto lo elogio mucho. Me lo describió de una forma muy gráfica haciendo un simil adaptado a nuestra manera de entender estos fenómenos místicos que algunas personas experimentan en lugares sagrados cargados de historia. Ahora bien, sin nada mas, la estatua desnuda aunque artisticamente estuviese acabada, no tenia vida propia ni poseía fuerza. Para que el moai se convirtiese en un retrato vivo, aringa ora, rostro viviente del antepasado honorado, y que fuese apta para concentrar el mana o energía sobre natural que había de proteger a la población bajo su dominio visual, había de disponer de sus correspondientes mata u ojos encastados dentro de las órbitas oculares.

Es cierto que hasta el presente se han encontrado pocos fragmentos de un ojo de moai en la Isla de Pascua. La mayoría se han perdido o fueron destruidos intencionadamente durante las guerras tribales pasadas. Por los restos recuperados, se sabe que constaban de dos piezas independientes:” La conjuntiva  parte blanca del ojo estaba hecha de coral blanco o materia similar, mientras que el iris podía ser un disco tallado en escoria volcánica roja o hani hani, o también en mata u obsidiana, una especie de vidrio volcánico de color negro muy abundante en la islaAhora bien, el tallado de las cavidades oculares y la incrustación de los dos ojos propiamente dichos se habían de efectuar una vez que el moai se encontraba ya erigido encima del propio ahu” (Guía Museo Antropológico Padre Sebastián Englert, p.26). Por lo tanto sin los ojos, los moai eran “estatuas muertas”, no tenían vida, no eran “rostros vivientes”, no podían constituir los retratos vivos de personajes concretos.

 Los ojos, llamados mata, son designados con la misma palabra que se utiliza para el concepto de clan. Cuando la estatua ya había sido emplazada encima de la plataforma, tan solo entonces se podía iniciar la ceremonia de apertura de los ojos”. (H. Martinsson, Ahu: The Ceremonial Stone Structures,p.130). Al mismo tiempo, para que el moai se considerase completamente acabado y con un poder mágico adicional era necesario que tuviese colocado encima de su cabeza una pieza circular, cilíndrica, llamada pukao, el significado del cual no es claro. La palabra pukao ha tenido varias definiciones: sombrero, casquete, canasta, corona y cabellera o moño. De todas maneras los investigadores han observado que no todos los moai disponían de pukao o sombrero de escoria volcánica.

Tan solo aquellos que habían sido elegido previamente por su importancia colectiva y que se encontraban ya instalados en pie y encima de sus correspondientes ahu o plataforma funeraria recibían estos dos añadidos escultóricos tan significativos. Según los estudiosos consultados, el PUKAO era “ un añadido en forma de peinado o moño, hecho de piedra hani hani (en rapa nui: escoria ferruginosa de origen volcánico, que le confiere el característico color intensamente rojo), y que se acostumbraba a colocar encima de la cabeza de los moai (R. Cambdell: La cultura de la Isla de Pascua, p.178).  

Sin embargo otros como Francisco  Mellen Blanco (Manuscritos y documentos españoles para la historia de la Isla de Pascua) creen que el  pukao es un “ un cilindro de piedra tosca roja”, hecho a “imitación de un sombrero”. Para Sebastián Englert, La Tierra de Hotu Matua, p.84-87): Algunas estatuas, erigidas en los ahu mas grandes, llevaban ceñidas sobre sus cabezas, unas altas coronas de piedra, hau moai (corona), llamadas vulgarmente sombreros (pukao). Estas coronas eran talladas en una cantera de escoria volcánica roja, situada en Punapau, no muy lejos de la población de Hangaroa. De esta piedra, que es sumamente porosa y fácil de trabajar con instrumentos de basalto, se hacían coronas en forma de cilindros de gran tamano: de 1 a dos metros de altura (…) En la parte superior tenían una pequeña elevación (o excrecencia) de forma redonda. Algunas de estas coronas (pukao) llevaban gravadas unas figuras, preferentemente el hombre pájaro: 58 se encuentran en los ahu, y 31 permanecen todavía en la misma cantera esperando ser transportadas al correspondiente ahu”. Englert no cree que sean propiamente pelucas ni moños de cabello”. Para el, no podían tener nada mas que una finalidad estética. También A. Metraux comparte la opinión de Englert.

PUKAO & MATA: REFLEXIONES Y SUGERENCIAS ENTORNO A ESTOS COMPLEMENTOS PARA EL MOAI DE OLOT Discurso académico pronunciado en Olot el 23 de septiembre de 2007 por Francesc Amorós i Gonell Centro de Estudios Históricos Internacionales de la Universidad de Barcelona & Asociación Española de Estudios del Pacifico.© Copyright 2007 Francesc Amorós i Gonell.

Tarjeta postal del  Ahu Akivi “Los Siete Moai” impresa y editada en Cataluña por Motu Iti  Ediciones del Pacifico Sur por iniciativa de Antoni Pujado

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El moai de Olot (y III)


Es interesante fijarse en los testimonios que nos dejaron los primeros visitantes europeos del siglo XVIII como Jacob Roggeveen, Felipe Gonzalez de Haedo, James Cook, el conde de Laperousse y otros. Observaron que las gigantescas “estatuas estaban coronadas por una especie de cilindros de color rojo, colocadas hacia adelante en forma de visera. El equilibrio se conseguía por medio de una depresión hecha en el cilindro de turba volcánica roja y en la cual encajaba el vértice de la estatua. La parte alta del cilindro, o pukao, acababa en forma de botón cónico. Su estupor  fue inmenso cuando comprobaron que median hasta 2 metros de alto por casi 2 metros de diámetro. Algunos en forma de canasta, ademas sostenían un montón de piedras blancas y también osamentas humanas. La materia prima de los pukao de la isla de Pascua proviene en su totalidad de la zona volcánica del Punapau, un cráter que se eleva detrás de la población de Hangaroa” en la costa oeste. La escoria volcánica roja en la que se ha tallado el pukao de Olot también proviene de una zona próxima a Punapau.

Se han emitido muchas hipótesis para explicar en que consisten estos grandes cilindros de piedra que ornan las cabezas de los moai. Se han calificado como sombreros, casquetes, turbantes, diademas de plumas, símbolos funerarios y cabellos decolorados con cal. Para Metreaux (Isla de Pascua, p.185): Son en realidad una imitación del fardo  de cabellos, o moño” anudado encima de la cabeza. Es por este motivo que se les designa con el nombre de pukao.

Ahora bien. Si los estudiosos no se han puesto de acuerdo en definir que es exactamente el pukao, tampoco lo hacen a la hora de intentar descifrar su significado: (el porque de su tardía construcción) ni su intencionalidad, ya que parecía ser una costumbre ornamental que se impuso en tiempos no demasiado lejanos. Se pueden formular una serie de preguntas. ¿Porque tan solo lo llevaban algunos moai?, ¿Porque se tomaban la labor tan ardua  de tallar, transportar y colocarlos encima de las altas estatuas?, ¿ Solo por una finalidad estética?, como afirma el gran antropológico Alfred Metraux: Isla de Pascua, p.185) ¿ No seria mas coherente pensar que el hecho de llevar la cabeza cubierta era un signo de la mas alta distinción? Así no es extraño que “los pascuenses mostrasen desde el primer día de contacto con los blancos un gusto muy pronunciado por (toda clase de) sombreros europeos (Metraux: Isla de Pascua, p.92): se los arrebataban al mínimo descuido. Sabían el valor que tenían para ellos.

La realidad es que prácticamente la totalidad de los entendidos consultados ni se  llegaron a formular la pregunta sobre que significado podía tener el pukao encastado en la cima de los moai. Tan solo Thor Heyerdhal en su famosisima obra Aku Aku (p.143, 350 y 360), se atreve a formular una hipótesis coherente con sus historias: ve en el color rojo del pukao una significación simbólica, ya que en su opinión aquellas estatuas de largas orejas que llevaban pukao o sombrero de piedra de color rojo, representaban un recuerdo de aquella raza de hombres de pelo rojo y grandes constructores, – los hanau epe, u “orejas largas o raza robusta”-, que en una segunda invasión habían llegado a la isla procedentes de América del Sur, concretamente del Perú. Estos últimos invasores de cabellos rojizos según su discutida teoría habían sido masacrados por los hanau momoko polinesios u “orejas cortas o raza delgada”. Los supervivientes de los cuales serian hoy día las familias actuales que tienen este distintivo capilar, como los del linaje Atan. Esta es la tradición oral.

También los especialistas en culturas del Pacífico , reconocen que el color rojo, era tenido como atributo de la divinidad entre los polinesios. Por esta razón probablemente los constructores rapanui habrían escogido hani hani, una roca volcánica del color de la sangre, para representar el pukao. Podían haber utilizado en su lugar la cinerita, que también es una toba volcánica o tufo de color blanquecino o gris (Gec, s.v.cinerita), pero prefirieron el hani hani de color rojo oscuro. A estas razones simbólicas creo que se ha de añadir la importancia sagrada que tenia la cabellera: el ariki o rey de Rapa Nui siempre debía llevar los cabellos largos. “De todas las partes del cuerpo, la cabeza era la región mas sagrada”, ya que era donde residía el mana (Metraux: Isla de Pascua, p.109).

Hechas todas estas consideraciones de tipo general, podemos llegar a la conclusión que hasta ahora el moai de Olot permanecía incompleto de significado. Inacabado sin su pukao de escoria roja y sin sus dos ojos de color blanco con pupilas de obsidiana negra, tallados y encastado en esta ocasión por el olotense  Raül Ortiz. Incorporado esos dos elementos esenciales, a partir de ahora es el “rostro viviente” de algún personaje importante que el escultor Manuel Tuki nos ha querido perpetuar.

Quien ha visto los escasos moai de la Isla de Pascua con dos grandes ojos, sabe la intensa impresión visual, casi mágica, que le provoca la contemplación de aquellos gigantes inmóviles con la mirada fija en el infinito. Por algún motivo desconocido para nosotros Mata ki te Rangi (Los ojos que miran al Cielo) era uno de los nombres con los que la Isla de Pascua era conocida desde antiguo. El moai de Olot se añade al restringido número de los que llevan incorporados los correspondientes ojos blancos con pupilas de obsidiana negra y sombreo de toba volcánica roja.

Para finalizar, acabamos de celebrar libre y festivamente el ritual de la colocación de esta voluminosa pieza de toba volcánica (hani hani), traída directamente desde la Isla de Pascua y tallada por el mismo artesano rapanui Manuel Tuki que en 1982 ya había esculpido el moai con piedra basaltica de Castellfollit de la Roca, con la colaboración técnica del albañil olotense Raül Ortiz. También hemos celebrado el antiquísimo ritual rapanui de apertura de los ojos del moai con unos bailes ancestrales, ejecutados por el artista pascuense Dani Huke. Dos actos de gran trascendencia simbólica según la tradicion rapanui, y que han tenido lugar precisamente coincidiendo con el equinocio del otoño en Europa y de la primavera en la Isla de Pascua, el 23 de septiembre en nuestra latitud. Hay que destacar una curiosidad y es  que muchos ahu y moai de la Isla de Pascua han sido construidos encarados hacia la salida del sol cuando tiene lugar el equinocio. Seria interesante comprobar si este fenómeno arqueoastronómico  también se dio en el ahu moai olotense.

Si hacemos un símil con el pasado y la aplicamos a la fiesta cívica de hoy, “ las estatuas de la Isla de Pascua no fueron erigidas por esclavos, si no por hombres libres que se sentían felices de participar en una empresa que se llevaba a cabo a mayor gloria del linaje familiar (y en nuestro caso a todos los habitantes de la población de Olot). Los representantes de las grandes familias que deseaban erigir un nuevo moai sobre el correspondiente santuario, organizaban festines que se preparaban con una gran participación (Metraux: Isla de Pascua,  p.199). Aquí también se ha celebrado este acto histórico y con diversas actuaciones festivas abiertas a todo el publico.

Desde hoy este marae ahu o marae moai olotino entrara a formar parte del patrimonio moderno rapanui en el mundo. Sera como una pequeña porción territorial de la Isla de Pascua trasladado a miles de kilómetros de la metrópoli natural. Este moai acabado, con su pukao y sus ojos ha alcanzado por fin la mayoría de edad. Consagra la denominación definitiva de “Plaça de l’Illa de Pasqua”, nombre oficialmente aprobado el 10 de mayo de 1984. Enriquece el variado patrimonio escultórico publico juntamente con las otras obras singulares de diferentes artistas, épocas y estilos que embellecen los espacios públicos de la ciudad.

Esperemos que tanto el moai o estatua, como el ahu o plataforma que la acoge desde ahora quedaran protegidos legalmente como bienes culturales de primera magnitud a nivel local y que así se hará constar tanto en las guiás artísticas de la ciudad como en las rutas culturales y turísticas para la Garrotxa de los volcanes y de las iglesias románicas.

Deseamos que, de acuerdo con las creencias ancestrales de los Pueblos del Pacífico, el moai desde su actual emplazamiento y su sombreo y sus ojos finalmente incorporados y bien abiertos, mirando a sol naciente, derramará  su energía positiva o mana a toda la gente de Olot en forma de paz, concordia, prosperidad y cultural.

PUKAO & MATA: REFLEXIONES Y SUGERENCIAS ENTORNO A ESTOS COMPLEMENTOS PARA EL MOAI DE OLOT Discurso académico pronunciado en Olot el 23 de septiembre de 2007 por Francesc Amorós i Gonell Centro de Estudios Históricos Internacionales de la Universidad de Barcelona & Asociación Española de Estudios del Pacifico. © Copyright 2007 Francesc Amorós i Gonell.

Gigantescos moai en las laderas del volcán Rano Raraku”. Tarjeta postal  impresa y editada en Cataluña por Motu Iti – Ediciones del Pacífico Sur por iniciativa de Antoni Pujador.

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Presentación de Rapa Nui: Un Mundo Perdido al este de la Polinesia de Francesc Amorós i Gonell

Rapa Nui

 UN MUNDO PERDIDO AL ESTE DE LA POLINESIA 

de Francesc Amorós i Gonelll

Presentado por  Josep A. Pujante,médico, alpinista y escritor y Ana Zendrea, editora.

El grupo Manutara  acompañará con danzas y musica de Rapa Nui

El jueves  11 de Noviembre  de 2010 a las 19:00 horas en la Libreria Excellence en la calle  Balmes, 191 en la ciudad de Barcelona.

La editorial Sirpus ha editado un libro del historiador Francesc Amorós i Gonell (Penelles, 1946), una de las autoridades en estudios del Pacífico, sobre su experiencia en la expedición arqueológica a la Isla de Pascua con el legendario profesor Thor Heyerdahl. Rapa Nui: Un mundo perdido al este de la Polinesia, La última expedición de Thor Heyerdahl es fruto de la colaboración con Heyerdahl en el año 1987 en las excavaciones donde también estaba Antoni Pujador, el olotense amigo suyo y creador de uno de los archivos mas completos sobre la Isla de Pascua. Un año antes, el y Pujador presentaron a Heyerdahl un mapa arqueológico de la isla que crearon en el año 1985 y que es todo un referente mundial sobre la materia. De hecho, Francesc Amorós explica que el libro es el diario personal que el escribió durante la expedición. Expresa su visión sobre la vida y los descubrimientos en la excavación internacional.

El primer libro que escribió fue la biografiá de Antoni Pujador poco después de su muerte. Tuvo relación desde 1982 y compartió con el la pasión por Pascua. “ Fue un deber de amigo dejar constancia de la relevancia de Pujador y de su archivo”, dice. Y añade que la pasión por Pascua le viene de hace trece año de las aventuras de Heyerdalh que un profesor suyo le explicaba. Recuerda que Cataluña es un referente de los estudios sobre la Isla de Pascua, un interés que arranca del siglo XVIII con Manuel d’Amat y continua con Jordi Fuentes, Antoni Pujador y el mismo.

Francesc Amorós ha publicado, aparte de los libros, artículos en revistas de historia y especializadas en el Pacífico y de la Universidad de Barcelona. Ha ganado el premio Nicolau d’Olwer y fue finalista del Pla. Ejerce su labor en el Centre d’Estudis Històrics de Barcelona y, entre otros, es miembro de la Asociacion Española de Estudios del Pacifico y de la Royal Geographical Society de Londres.

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