Hilda Heine se convierte en la primera mujer en liderar un gobierno en las Islas del Pacífico

Hilda Heine fue elegida hoy presidenta de las Islas Marshall por el Parlamento de este país de islas enclavado en  la Micronesia y se ha  convertido en la primera mujer en encabezar un gobierno en las Islas del Pacífico;  fue también la primera mujer en obtener un doctorado y anteriormente fue ministra de Educación y fundó Women United Together Marshall Islands.  Heine  obtuvo el voto a favor de 24 de los 33 miembros del Nitijela o Parlamento Nacional.  Su elección tuvo lugar un día después de que la cámara aprobara una moción de censura contra el presidente Casten Nemra, quien había sido elegido nueve días antes con un solo voto a favor de margen.   La República de las Islas Marshall es gobernada mediante  un sistema mixto parlamentario y presidencial junto a un consejo consultor de altos jefes o Iroijs, en el que no hay partidos políticos formales pero que está dominado por dos grupos de interés: Aelon Kein AD y el Partido Democrático Unido. Heine es una de las tres mujeres  que actualmente ocupan un escaño en el parlamento.  Este archipiélago micronesio esta en  régimen de asociación libre con los Estados Unidos y  está formada por 29 atolones de coral en los que   según datos oficiales de 2015, residen   72.191 habitantes.

Nauru abre nueva ruta aérea a los Estados Federados de Micronesia

Nauru Airlines ha anunciado el inicio, a partir del 12 de junio de 2015,  de nuevos enlaces aéreos semanales que conectarán Nauru,  Brisbane (Australia), Nadi (Fiji) , Tarawa (Kiribati)  y Majuro (Républica de las Islas Marshall), Kosrae y Pohnpei (Estados Federados de Micronesia). Los vuelos facilitarán  y fomentarán los desplazamientos y el comercio entre el norte, centro y sur del Pacífico. Estas nuevas rutas de la compañía aérea nacional micronesia supondrán el incremento de la actividad comercial y  visitantes a los Estados Federados de la Micronesia , operando con destino a Kosrae y Pohnpei los viernes y regreso a Nauru los domingos.

Atolón de Bikini, de nómadas nucleares a refugiados climáticos

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Tras las pruebas nucleares llevadas a cabo por los Estados Unidos en las Islas Marshall,  los habitantes de atolón de Bikini, se vieron obligados a abandonar su sus tierras  ancestrales huyendo de la radiación.  Refugiados en  Kili y Ejit hoy demandan asilo  a Washington  para escapar de los devastadores efectos que el calentamiento global  ocasiona sobre las islas a las que fueron obligados a convertir en su nuevo hogar . `Queremos establecernos en los Estados Unidos´ ha dicho  Nishma Jamore, líder  durante veinte años,  del pueblo de Bikini.

En la década de los cincuenta , los Estados Unidos de América llevaron a cabo 24 ensayos nucleares en el atolón de Bikini. En el mes de marzo de 1954 detonaron la bomba  Castle Bravo considerada como mil veces más potente  que la lanzada sobre Hiroshima (Japón) , causando la radiación de los atolones y la muerte a quince pescadores japoneses que estaban entonces faenando en aguas cercanas a Bikini. Washington pago una indemnización de más de $500 millones  a los habitantes del lugar,  algunos de los cuales  sufrieron problemas  de salud y/o tuvieron que abandonaron sus hogares. Hoy, no  pudiendo regresar a Bikini, están condenados a sufrir las inundaciones provocadas por las mareas y tormentas que destruyen sus cultivos y erosionan los frágiles atolones de coral  que apenas si se elevan unos metros sobre el nivel del mar. . Nishma  Jamore  presentó su petición a Esther Kia’aina, subcretaria del Interior, en  un reciente visita a Majuro, capital de la República de las Islas Marshall.  ` Desde el año 2012, Kili es golpeando de forma regular por las inundaciones. Hemos pedido en vano ayuda al gobierno de las  Islas Marshall´ ha señalado  Jamore,  refiriéndose  a la inundación de la pista de aterrizaje que se enclava a tan solo dos metros y medio del océano.

En 1980 , los residentes de Bikini trataron  de establecerse en los EEUU comprando tierras en   Maui (Hawaii) aunque los residentes de la isla se opusieron.  `Vamos  a Washington el mes que viene con la esperanza de reunirnos con funcionarios de la administración de Obama´. Arkansas, Oklahoma y Hawai’i  serían  posibles lugares de exilio ya que  estos estados norteamericanos  acogen ya a pequeñas comunidades de Bikini. Habitadas por 55.000 personas la República de las Islas Marshall, en el Pacífico Occidental,  fueron escenario de la explosión de 67 ensayos nucleares entre 1946 y 1958.

La República de las Islas Marshalls demando recientemebte  ante el Tribunal Federal de Distrito en San Francisco  (California) y  la Corte Internacional de Justicia de La Haya (Holanda) a las nueve potencias nucleares  que hoy existen en el mundo, por cometer una flagrante violación contra la humanidad. La demanda va especialmente dirigida a los Estados Unidos de América: Los habitantes de esta nación micronesia  fueron víctimas de los ensayos nucleares que los norteamericanos  que provocaron  efectos físicos, sociales y medioambientales irreversibles. En la actualidad la cultura de los atolones de Majuro, Rongelap, Eniwetak, Bikini y Kwajalein ya no es viable. Los efectos psicosociales son traumáticos; las tasas de suicidio se sitúan entre las más elevadas del mundo. Los isleños parecen no encontrar significado a sus vidas porque  simplemente fueron  deliberadamente desposeídos,  desarraigados de sus condiciones naturales de existencia y contaminados por la radiación.

El gobierno de Washington prometió proteger los intereses, derechos y libertades fundamentales de los habitantes de las Islas Marshall Marshall; sin embargo hicieron todo lo contrario, dejando una herencia nuclear espeluznante representada por niños paralíticos que no hablan ni crecen. La acción legal se ha iniciado para denunciar  todos estos hechos. Las demandas no persiguen la indemnización económica como subraya Tony de Brum , Ministro de Asuntos Exteriores de la República de las islas Marshall, si no como una suerte de  promesa de que las atrocidades cometidas sobre los micronesios y los daños irreparables derivados de los ensayos nucleares, no tengan que ser experimentados  nunca más por ningún otro pueblo del mundo.

La nación micronesia censura  a los Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia, China, Israel, India, Pakistán y la República Popular Democrática de Corea y  demanda la aplicación del capítulo VI del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) que en 1970 comprometió a norteamericanos, rusos, franceses y chinos a desmantelar su arsenal atómico. Aunque hay una reducción ostensible desde la época de la Guerra Fría, la presentación legal de Islas Marshall afirma que se cuentan 17 mil ojivas atómicas, 16 mil de las cuales pertenecen a Rusia y Estados Unidos, una cifra más que suficiente para acabar la vida del planeta. Según el gobierno de Islas Marshall, llama la atención de que en vez de desmantelar su arsenal, Gran Bretaña, con un inventario de 225 cabezas nucleares se halla en medio de un proceso de incorporar los lanzamientos de ojivas a los submarinos Triden → Enlaces de Interés: Islas Marshall , de paraíso tropical a infierno radioactivo

Samoa Air y la compañia áerea de Kiribati, Coral Sun Airways, anuncian intenciones de vuelo entre Apia y Tarawa

Samoa Air y la compañia áerea de Kiribati, Coral Sun Airways, han anunciado sus intenciones de ofrecer enlaces aéreos regulares entre Samoa y la República de Kiribati; así como servicios de chárter a lo largo del Océano Pacífico.  La ruta aérea haría escala en el atolón de Funafuti en Tuvalu. Se pretende que los vuelos se inicien en el mes de marzo, despegando desde  el Aeropuerto Internacional de Faleolo en Samoa,  los martes;  para regresar el viernes.  Ambas compañías planean desarrollar sus servicios aéreos conjuntos, contando con la colaboración de otros socios regionales y evaluar rutas a la isla de  Niue, Tonga, Fiji y los atolones del norte de las Islas Cook. Samoa Air  ha  llevado acabo su petición para operar  de forma regular la ruta   entre Samoa y Tonga.  Coral Sun Airways  ofrecerá chartear  vuelos  a la isla de Kanton y al atolón de Kiritimati (Christmas),  y con opciones  de enlazar   Majuro, en la República de las islas Marshall, con Tarawa.

Enewetak, el legado radioactivo norteamericano amenazado por el cambio climático

 

Ranuit

Entre 1948 y 1958, los Estados Unidos  detonaron 43 bombas nucleares en el atolón de Enewetak  incluyendo, a finales de 1952,  la primera prueba de  una bomba de hidrógeno  como parte de la Operación Ivy y qué vaporizó el islote de Elugelab.Enewetak , situado n la cadena de islas llamada  Ralik,  está compuesto por cuarenta islotes coralinos con un área de 6 km² y una laguna interior  que alcanza los  30 km de diámetro.

La explosión alcanzó una temperatura de 15 millones de grados, la cual  se estima que tiene el núcleo del Sol. Esta temperatura solo se alcanzó durante unos segundos, aunque  fueron suficientes para volatilizar todo aquello  que se interpuso a su paso. Los efectos físicos, sociales y medioambientales que causaron las explosiones nucleares en fueron  irreversibles. En la actualidad la cultura de los atolones de Majuro, Rongelap, Eniwetak, Bikini y Kwajalein ya no es viable. Los efectos psicosociales son traumáticos; las tasas de suicidio se sitúan entre las más elevadas del mundo. Los isleños parecen no encontrar significado a sus vidas porque  simplemente fueron  deliberadamente desposeídos,  desarraigados de sus condiciones naturales de existencia y contaminados por la radiación. El gobierno de Washington prometió proteger los intereses, derechos y libertades fundamentales de los habitantes de  estas islas de Micronesia ; sin embargo hicieron todo lo contrario, dejando una herencia nuclear espeluznante representada por niños paralíticos que no hablan ni crecen.

A comienzos de la Segunda Guerra Mundial, Japón se apoderó de las Islas Marshall. Sus cuarteles se instalaron  en el atolón de Jaluit, el que fuera  centro alemán de  la administración del archipiélago.  El 31 de enero de 1944, tropas norteamericanas  desembarcaron en el atolón de Kwajalein y conquistaron  el territorio a los japoneses el 3 de febrero, a lo que siguieron intensas luchas en  Kwajalein y Enewetak. En 1947, los Estados Unidos, como potencia ocupante, llegó a un acuerdo con el Consejo de Seguridad de la ONU para administrar Micronesia, incluidas las Islas Marshall, como el Territorio en Fideicomiso de las Islas del Pacífico (Trust Territory of the Pacific Islands).

Por si no fuera suficiente el legado nuclear norteamericano, los habitantes  de estos remotos atolones,  que a penas se  elevan  a escasos metros sobre el nivel del océano,  se enfrentan hoy al cambio climático que amenaza con hacerlas desparecer para siempre bajo las aguas.  Es más, el aumento del nivel de los océanos podría provocar la filtración  al  mar  de residuos nucleares sepultados bajo la la inmensa cúpula de Runit.

En el año 1977,  se iniciaron las labores de descontaminación de  los islotes  Enewetak.  En los tres años siguientes los militares estadounidenses reunieron más de 111.000 metros cúbicos de tierra y escombros contaminados procedentes de varios  de las islas  para mezclaros con cemento y enterrarlos en un cráter de  unos treinta pies de profundidad y  de 350 pies  de ancho,  situado  en el área septentrional de  la islita de Runit. Este cráter fue creado el 5 de mayo de 1958  por  la explosión de una bomba de 18 kilotones bautizada  con el nombre  de Cactus. Una cúpula  fue construida  sobre los desechos radioactivos con 358 paneles de  hormigón, cada uno de dieciocho centímetros de espesor. Tras su construcción,  en 1980 el gobierno de los Estados Unidos declaró a las islas del sur y el oeste del atolón de Enewetak aptas  para  ser habitadas por  sus antiguos residentes, quienes  regresaron ese mismo año a  su hogar ancestral.

El año pasado una inspección encontró que la cúpula estaba deteriorándose y  que las aguas agua subterráneas radioactivas  situadas  debajo,  subían  y bajaban  con las mareas. Las tormentas  acumulan arena en la cúpula  y sobre  las grietas crece la maleza. En la situación actual,  es probable que quede sumergida por el aumento del nivel del océano o deteriorada por las tormentas liberando  así  la contaminación radiactiva y agravando de esta manera el legado que la civilización a dejado a esta pequeña nación insular del Océano Pacífico + Info:  A Pacific Isle, Radioactive and Forgotten

Las Islas del Pacífico lideran los indices de obesidad más elevados del mundo

De acuerdo con un  estudio  global sobre la obesidad  dado conocer esta semana por la revista  The Lancet, las Islas del Pacífico se sitúan entre los países con las tasas más altas de obesidad entre adultos mayores de 20 años. El Reino de Tonga  como primer país de la lista, seguido de las islas Samoa y Kiribati;  tras otros países del mundo, le siguen la República de las Islas Marshall y los Estados Federados de la Micronesia.  Los problemas de obesidad y sobrepeso  generalmente derivados del consumo de alimentos enlatados y dieta occidental  como preferencia a  la tradicional, y el sedentarismo generalizado de los habitantes de las Islas del Pacífico.

La República de las Islas Marshall demanda a los Estados Unidos por flagrante violación contra la humanidad

Bikini

La República de las Islas Marshall, en la Micronesia, ha   demandado ante el Tribunal Federal de Distrito en San Francisco  (California) y  la Corte Internacional de Justicia de La Haya (Holanda) a las nueve potencias nucleares  que hoy existen en el mundo, por cometer una flagrante violación contra la humanidad. La demanda va especialmente dirigida a los Estados Unidos de América: Los habitantes de las Islas Marshall fueron víctimas de los ensayos nucleares que los norteamericanos llevaron a cabo en los atolones de coral  donde habitaban. Entre 1946 y  1958 detonaron sesenta y  siete bombas atómicas  entre las que se incluye Bravo (1954) , de 15 megatones y mil veces más potente que la lanzada sobre Hiroshima (Japón), haciendo sufrir efectos físicos, sociales y medioambientales irreversibles. En la actualidad la cultura de los atolones de Majuro, Rongelap, Eniwetak, Bikini y Kwajalein ya no es viable. Los efectos psicosociales son traumáticos; las tasas de suicidio se sitúan entre las más elevadas del mundo. Los isleños parecen no encontrar significado a sus vidas porque  simplemente fueron  deliberadamente desposeídos,  desarraigados de sus condiciones naturales de existencia y contaminados por la radiación.

El gobierno de Washington prometió proteger los intereses, derechos y libertades fundamentales de los habitantes de las Islas Marshall Marshall; sin embargo hicieron todo lo contrario, dejando una herencia nuclear espeluznante representada por niños paralíticos que no hablan ni crecen. La acción legal se ha iniciado para denunciar  todos estos hechos. Las demandas no persiguen la indemnización económica como subraya Tony de Brum , Ministro de Asuntos Exteriores de la República de las islas Marshall, si no como una suerte de  promesa de que las atrocidades cometidas sobre los micronesios y los daños irreparables derivados de los ensayos nucleares, no tengan que ser experimentados  nunca más por ningún otro pueblo del mundo.

 La nación micronesia censura  a los Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia, China, Israel, India, Pakistán y la República Popular Democrática de Corea y  demanda la aplicación del capítulo VI del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) que en 1970 comprometió a norteamericanos, rusos, franceses y chinos a desmantelar su arsenal atómico. Aunque hay una reducción ostensible desde la época de la Guerra Fría, la presentación legal de Islas Marshall afirma que se cuentan 17 mil ojivas atómicas, 16 mil de las cuales pertenecen a Rusia y Estados Unidos, una cifra más que suficiente para acabar la vida del planeta. Según el gobierno de Islas Marshall, llama la atención de que en vez de desmantelar su arsenal, Gran Bretaña, con un inventario de 225 cabezas nucleares se halla en medio de un proceso de incorporar los lanzamientos de ojivas a los submarinos Triden

Enlaces de Interés: Islas Marshall , de paraíso tropical a infierno radioactivo