Esclavistas peruanos en el Paraíso: Polinesia, 1862-1864

 

El esbelto volumen es una obra maestra. Un ejemplo elegantemente escrito de reconstrucción histórica, Slavers in Paradise (Australian National University Press, Camberra, 1981) hace la crónica de un triste capítulo genocida en la historia de las Islas del Pacífico durante el cual 3.125 isleños  fueron secuestrados o reclutados para trabajar en el Perú durante el periodo 1862-3. El profesor Maude es el decano de los historiadores del Pacífico y su relato refleja su enorme pericia, la familiaridad de toda una vida con Oceanía y su compasivo entendimiento de los isleños y sus culturas.

Según su propia admisión, el libro fue resultado de un `intermitente trabajo de amor a lo largo de veinte años´. Comenzó con una virtual tabula rasa, se basó en una vasto variedad de documentación en archivos franceses, británicos, hawaianos, peruanos y españoles, y forjó `un cuadro compuesto a partir de una intratable colección de hechos discretos´. El resultado es un soberbio trabajo detectivesco; cuidadoso, enciclopédico y preciso. La historia que Maude cuenta es la del `más dramático conflicto regional ocurrido en el escenario romántico de los Mares del Sur, entre perplejos inocentes  y la codicia humana´.

La historia del periodo colonial en Oceanía fue y es una historia de hambre de fuerza laboral. Los poderes imperiales que dividieron las Islas del Pacífico en el último siglo (XIX), constantemente estaban buscando proveedores seguros de trabajo barato y tratable para laborar en sus intereses, intensivos en labor, agrícolas y mineros. Así, los franceses utilizaron prisioneros políticos vietnamitas en las minas de níquel de Nueva Caledonia, y reclutaron chinos para que sirvieran de artesanos en Tahití; los australianos reclutaron isleños de las Salomón para cortar caña en Queensland; y los británicos transportaron a Fiji trabajadores obligados por contrato para producir azúcar. El comercio esclavista peruano — pues aparte de las finezas legales ninguna otra palabra describe tan adecuadamente el proceso— fue, entonces, una (aunque una más trágica) en una serie de corrientes humanas de convección que vincularon las Islas del Pacífico con la cuenca del Pacífico.

La experiencia de este trabajo tuvo un efecto profundo no solo sobre los trabajadores mismos, sino sobre los territorios originales y de destino. En primer lugar, el proceso de reclutamiento fue homogeneizador, pues quebró las distinciones de clan, casta, tribu y lengua que existían entre los reclutados. En segundo lugar, los introdujo a culturas (generalmente occidentales), materiales y no materiales, ajenas, y aseguró, vía la repatriación, la difusión de esas culturas por toda la región del Pacífico. Hablando generalmente, la cultura repatriada socavó las estructuras políticas, económicas y sociales, al mismo tiempo que forjaba nuevos vínculos de dependencia, particularmente en el nivel material, entre el territorio de origen y el de destino.

Al mismo tiempo, los territorios de destino fueron transformados. La experiencia del trabajo dio origen a sociedades plurales, como en el caso de Fiji y Nueva Caledonia, o creó pequeños enclaves extranjeros, como en el caso de los chinos en Tahití y los isleños del Pacífico en Australia.

Afortunadamente, los pasados veinte años han sido testigos de un enorme crecimiento en el conocimiento de estas variadas tratas de fuerza de trabajo, como consecuencia de la investigación de estudiosos como Parnaby, Corris, Scarr, Gillion y McCall. Sin embargo, hasta la publicación de Slavers in Paradise, la historia del reclutamiento peruano de fuerza de trabajo en las Islas del Pacífico durante la década de 1860 era apenas entendido. H.E. Maude ha hecho un invalorable servicio al documentar este comercio en detalle y destruir los mitos asociados con él.

La decisión peruana de reclutar fuerza de trabajo en la región del Pacífico fue resultado de una combinación de factores: la supresión del reclutamiento en China, la emancipación de los negros en el Perú, la eliminación del tributo indígena, el desarrollo de la explotación guanera y la expansión de la agricultura peruana como resultado de la escasez producida por la Guerra Civil en los Estados Unidos. El 15 de enero de 1861, el Congreso peruano promulgó una legislación que permitía la introducción de los denominados colonos asiáticos, con la intención de que sirvieran como sirvientes domésticos o como peones en las propiedades de los poderosos hacendados.

El reclutamiento de polinesios, en realidad, ocurrió por accidente. Un aventurero irlandés llamado J. C. Byrne, recibió una licencia, el 1 de abril de 1862, para introducir colonos de las Islas del Pacífico, y partió del Callao rumbo a las Nuevas Hébridas en Melanesia. En su ruta sucedió que visitó Tongareva, en las Islas Cook del norte. Llegó en un momento altamente fortuito. Los franceses acababan de reclutar a los isleños de Tongareva para trabajar en Tahití, y quienes quedaron, enfrentados ante un periodo de escasez de alimentos, estaban ansiosos por dejar la isla. Byrne firmó contratos con 253 isleños y ahí comenzó la carrera por la fuerza de trabajo polinesia. Finalmente, 33 barcos fueron comprometidos en el reclutamiento (27 peruanos, 4 chilenos, un español y uno de Tasmania), y durante treinta y ocho viajes entre septiembre de 1862 y abril de 1863, visitaron todos los grupos habitados de la Polinesia, excepto Hawaii.

Una variedad de estratagemas fue usada para obtener la fuerza laboral. Ocho barcos armaron una incursión armada en la Isla de Pascua en diciembre de 1862 y se llevaron a 349 de los habitantes; el capitán de la Empresa ofreció al gran jefe de Atiu, en las Islas Cook del sur, $3,000 en monedas de oro por doscientos hombres; y el doctor a bordo del mismo barco atontó a los isleños con una mezcla de brandy y opio.

Sin embargo, no todos los isleños fueron obtenidos por la violencia y el engaño. Como la gente de Tongareva, los habitantes de las islas Gilbert del sur estuvieron prontos a ser voluntarios, debido a que la comida era escasa. Los jóvenes de Niue, se informa, tenían la `manía´ de emigrar en búsqueda de aventuras, mientras otros setecientos isleños de las Cook, inocentes, crédulos y acostumbrados a confiar en los europeos, firmaron por voluntad propia.

Los reclutadores encontraron dos comunidades que ayudaron y obstaculizaron sus empeños: `vagabundos de playa´(beachcombers) y misioneros. Byrne, por ejemplo, utilizó los servicios de un vagabundo conocido como Beni para que lo ayudara a reclutar en Tongareva, mientras Paddy Cooney, `un súbdito británico de mal afamado carácter´, indujo a 85 pakapukanos a contratar con el Jorge Zahara. Algunos de los vagabundos y tripulantes de la nave, sin embargo, no estuvieron dispuestos a ser parte del fraude, y el sobrecargo de la Empresa fue abandonado a su muerte por insistir en que los isleños fueran reclutados voluntariamente.

Los misioneros, en líneas generales, hicieron lo que pudieron para impedir el reclutamiento, y Maude reconoce su deuda con los registros de los misioneros en su reconstrucción del comercio. Los misioneros católicos franceses en la Polinesia oriental, como el Padre Honoré Laval, quien bloqueó el reclutamiento de la Serpiente Marina en Mangareva, islas Gambiers, fueron particularmente efectivos pues fueron capaces de convocar a las autoridades navales y coloniales de Tahití.

Los isleños no siempre fueron víctimas inermes de las operaciones esclavistas. En cierto número de casos los jefes polinesios evitaron el secuestro o el reclutamiento colocando tapus (tabúes) en los navíos peruanos. En otros casos tomaron las cosas en sus propias manos capturando naves y tripulaciones: los ´del atolónde Rakahanga capturando la Empresa; los Rapa tomando el mando de la goleta Cora, que ellos dirigieron a Tahití; y los Tonganos de Ha’apai emboscando a los marineros de la Margarita.

Mientras la mayoría de los raptados o reclutados no fueron tratados brutalmente durante el viaje al Callao, `la puerta del infierno´, muchos de ellos cayeron víctimas de enfermedades. En tierra, el asunto se puso peor. Efectivamente, como Maude sugiere, un período de trabajo por deudas en el Perú `era equivalente a una sentencia de muerte´. Sesenta y cinco por ciento de quienes desembarcaron murieron de enfermedades pulmonares o intestinales, mientras un sexto pereció de viruela.

La verdadera naturaleza de esta trata pronto se hizo evidente y los peruanos, cediendo a la presión diplomática británica y francesa, acordaron repatriar a los isleños. Naves sobrecargadas y pestíferas regresaron su cargamento enfermo y moribundo a la Polinesia. El resultado fue una catastrófica despoblación de las islas y, en total, cerca de seis mil murieron directa o indirectamente como resultado de la trata esclava.

¿Cómo se adaptaron los isleños a este grande y externamente inducido desastre social? ¿Qué estratagemas emplearon ante la súbita desaparición  de entre el 24 y el 79 por ciento de la población de trece islas? El mayor problema que tuvieron que enfrentar fue la falta de varones adultos. Esto significó que las tareas tradicionales de conseguir los alimentos tuvieron que ser reasignadas y que las poblaciones isleñas tuvieron que ser repuestas suspendiendo las sanciones que prohibían el adulterio, alentando la inmigración masculina y terminando practicas tales como el aborto y el infanticidio.

Al mismo tiempo, el trauma de la experiencia peruana alentó la difusión del cristianismo, y socavó las estructuras tradicionales del poder. Así, cuando los misioneros llegaron a la Isla de Pascua en 1864, encontraron `solo las ruinas de una civilización´, tras haber colapsado hasta el caos el viejo sistema económico y político.

Aunque todos los interesados en la historia del Pacífico se beneficiarán de la investigación de Maude, su sombría letanía fue compilada principalmente para los descendientes de quienes sufrieron. `Solo mediante el conocimiento de su historia´, escribe él, `podrán los isleños de hoy hacerse completamente conscientes de su identidad regional, y cuidarse así de la aniquilación de a pocos que los amenaza en el presente siglo, como el cautiverio peruano lo hizo en el pasado´.

Esclavistas peruanos en el Paraíso: Polinesia, 1862-1864 (reseña de  James A. Boutilier, publicado originalmente en The International History Review, Vol. 5, No. 1 (Feb. 1983), pp. 155-158. Traducido por Alberto Loza Nehmad.

Takatāpui, el orgullo recuperado

Takatāpui A place of standing (Oratia Media, Aotearoa Nueva Zelanda, 2016) ilustrado con magnificas fotografías  y acompañado de  textos de introducción de Witi Ihimaera, Ngahuia Te Awekotuku y  Henare Te Ua, es un libro dedicado a la vida e historias de los  takatāpui de Aotearoa Nueva Zelanda.

El termino māori takatāpui definía en el pasado a aquellas personas que compartían el amor y el sexo con su mismo género, fue recuperado en la década de los ochenta para definir a una persona māori no heterosexual. Takatāpui es una palabra definida en el  Diccionario de la Lengua  Māori compilado por el misionero William Williams (1844) como “un compañero íntimo del mismo sexo“. Actualmente identifica a la comunidad LGTB māori y posee variaciones distintas como takatāpui kaharua o bisexual, takatāpui wahine o lesbiana, takatāpui wahine ki tāne y takatāpui tāne ki wahine para los transexuales masculino y femenino respectivamente.

La herencia puritana impuesta por las reglas y códigos religiosos de los colonizadores occidentales borro deliberadamente todo rastro de los takatāpui, la iglesia institucional se encargó de predicar a sus fieles la creencia de la inexistencia de la homosexualidad en  aquellas  sociedad polinesia y la práctica de esta como grave ofensa a su Dios. Hoy día algunas comunidades e iglesias conservadoras nativas que reducen la sexualidad humana a la reproducción dentro del matrimonio patriarcal, no aceptan la existencia de la homosexualidad en la tradición māori,  particularmente entre sus miembros masculinos a los que se les ha dotado desde siempre un carácter guerrero.

A diferencia de los fa’afafine samoanos, por citar un ejemplo en Polinesia, los takatāpui  no ocupan una posición social definida dentro de la familia, comunidad y sociedad, sin embargo para comprender el significado real de lo que es ser fa’afafine o takatāpui hay que situarse en el plano cultural mucho más que en el sexual, sino todo esfuerzo es en vano.

Takatāpui A Place of Standing, nos muestra la reconexión con un pasado olvidado, un tiempo  antes de que  los estereotipos de género occidentales se impusiesen en la sociedad māori y la sexualidad se conviertiese en un motivo de discriminación. Del mismo modo,  nos acerca a  un presente vibrante desde donde los takatāpui pueden reclamar su reconocimiento e igualdad al mismo tiempo  que  aspirar a  un futuro mejor y encontrar un espacio donde posicionarse y el cual  forma  parte integral de la identidad māori . Permite a través de sus  páginas y fotografías  emplazar el  lugar histórico al que  este colectivo   pertenece;  conectando de esta manera  con la cultura, la identidad, la tierra y el espíritu. Una obra cargada de vitalidad, de aroha o amor desinteresado por el otro;  luchas y triunfos de una comunidad que ha venido siendo doblemente marginada durante  mucho  tiempo,  tanto por  las corrientes principales del  pensamiento  pākehā como  māori . Takatāpui A Place of Standing, sigue  el progreso alcanzado hasta día de hoy, partiendo desde los años de opresión  que tuvieron lugar antes de la Homosexual Law Reform Act de 1986 y la reacción de las comunidades māori que precedieron a los oscuros años de la epidemia del SIDA. Treinta años después de aquella reforma todavía queda mucho por hacer aunque también mucho que celebrar. Historias  contadas en primera persona,  desde todos los ámbitos vitales y a través de décadas, es un homenaje a aquellos que lucharon por sus derechos y a los que se debe hoy día que los takatāpui puedan expresar su identidad abiertamente y con orgullo.

The New Zealand AIDS Foundation/Te Tuapapa Mate Araikore O Aotearoa  bajo la dirección de Jordan Harries y su equipo han venido trabajando durante años en esta preciosa obra; juntos llevan adelante el compromiso de la fundación con los māori y otras comunidades homosexuales y bisexuales  a través de celebraciones tales como Big Gay Out y Hui Takatāpui; un esfuerzo colectivo cuya conclusión obedece a la contribución de muchos líderes comunitarios, miembros, investigadores, editores, traductores y fotógrafos, sin  cuyo tautoko (apoyo) y manaakitanga (hospitalidad), estas historias jamás se hubieran contado.

Tatuaje en las Islas Cook

314611_195490587196908_267670454_n

Therese Mangos and John Utanga trazan en este libro la historia y la práctica del tātatau o el arte del tatuaje en las Islas Cook  a través de las antiguas tradiciones orales, informes   de navegantes, exploradores y misioneros  extranjeros  además de  un valioso  material de archivo.  Más que una investigación de un tiempo  ya pasado , Patters of the Past: Tattoo Revival in the Cook Islands (Huia Publishers, Aotearoa Nueva Zelanda, 2011) , representa una mirada que recae sobre  el renacimiento de este arte ancestral  a través de los ojos de los artistas contemporáneos de  este archipiélago polinesio. Acompañado de más de 250  fotografías de Kirsty Griffin e imágenes históricas que reflejan el  diseño y la herencia cultural  de las Cook,  representa  una  bella e intensa exposición  de la primera y más completa obra del tatuaje local y su impacto en una nueva generación a la búsqueda de su identidad cultural. Therese Mangos , nacida en Aotearoa Nueva Zelanda, es originaria de las Cook ,  miembro del  Pacific Arts Committee (Creative NZ) y autora de Fashion Theory: The Journal of Dress, Body and Culture. John Utanga , periodísta de las islas Cook  ha trabajado para la televisión  en el programa  Tagata Pasifika.  Kirsty Griffin ha realizado su labor fotográfica en películas como  Apron Strings (2008) de la samoana Sima Urale , River Queen (2005) de Vincent Ward y  Whale Rider (2002) de Niki Caro.

Nueva edición de La Herencia Musical de Rapa Nui de Ramón Campbell

La editorial Rapanui Press ha publicado recientemente  una nueva edición de La Herencia Musical de Rapa Nui de Ramón Campbell. Este es sin duda,  el más relevante y completo estudio sobre el mundo musical de Rapa Nui, realizado por el doctor y  músico que ejerció su labor profesional  en  la Isla durante los años  1960 y 1970 . Su cercanía con los habitantes le permitió romper la barrera del tabú, logrando rescatar los últimos vestigios de la música ancestral, obteniendo una completa recopilación de cantos y Kai-kai antiguos. La obra  reúne la transcripción, traducción y análisis de aquellos cantos ya casi olvidados, una investigación que nos traslada  al pasado de Rapa Nui descubriendo sus cautivadores ritmos, poéticos contenidos y misteriosas relaciones entre esta música y la del lejano oriente.  Un valioso CD complementa la edición, conteniendo las grabaciones originales realizadas por Ramón Campbell y sus comentarios.

La editorial Rapanui Press fue creada en Isla de Pascua en 1999, apoyada por el museo de la isla, MAPSE (Museo Antropológico Padre Sebastián Englert). Se define como una editorial patrimonial especializada en libros sobre Rapa Nui, principalmente en las áreas de arqueología, antropología, historia y leyendas, desarrollando tanto proyectos propios como de terceros. Es reconocida por la comunidad isleña y nacional como un aporte a la difusión de la cultura rapanui. La mayoría de  sus libros están editados en tres idiomas: español, inglés y francés. Su misión es el rescate de la cultura rapanui y su difusión hacia el público en general, por medio de libros con una alta calidad de contenidos y atractivo visual. Por ello pone especial énfasis, además de la calidad de los textos, en el diseño gráfico de cada edición con el fin de convertirla en una obra atractiva de leer y ver.

Oceanía, una teoría racista basada en el `color de la piel´

Polynésie / Mélanésie – L’Invention française des `races ´ et des régions de l’Océanie (XVIe-XXe siècles) de Serge Tcherkézoff (Au vent des îles, 2013).  A menudo se pasa por alto que la división de Oceanía es el resultado de una teoría racista basada en el `color de la piel´, surgida  en Francia a principios del  XIX y desarrollada durante siglos de interrogaciones  europeas sobre la presencia de los `Negros del Pacífico´. Es también el resultado de una mirada europea masculina que admiraba más a las polinesias que a las mujeres  de las `islas negras´ (Melanesia). El libro ofrece una historia general- y una reconstrucción-  de las visiones europeas, raciales y sexistas sobre la naturaleza física y moral de estos  pueblos entre los siglos XVI y XX.

Serge Tcherkézoff es director de estudios del Centre de Recherches et de Documentation sur l’Océanie – CREDO, sus trabajos están relacionados con la evolución contemporánea de la sociedad polinesia de las islas Samoa, la  etnohistoria de los primeros encuentros entre los polinesios y los europeos y sobre la historia de las teorías antropológicas.

El obispo Edwards en Rapa Nui, 1910 -1938

En 1914 el pueblo rapanui fue protagonista de una rebelión contra las condiciones coloniales impuestas por una empresa extranjera, la Williamson Balfour, que contaba con el apoyo del Estado de Chile. En este contexto de impugnación viajó, en 1916 y posteriormente en 1917, a Isla Pascua el vicario castrense y obispo Rafael Edwards Salas. Su comprensión crítica de los hechos – `en Pascua hay una suerte de esclavitud´- , sus campañas en pro de los rapanui y las medidas que propuso para paliar los males, transformaron al Obispo Edwards -en el discurso público- en una figura equiparable a Las Casas. Su participación como presidente de la Comisión Consultiva se tradujo en políticas de Estado: el Temperamento Provisorio, el reglamento de 1917 y de 1936 y la inscripciones de la totalidad de las tierras rapanui como fiscales en 1933. Las gestiones de Edwards fueron fundamentales para comprender el tránsito de un colonialismo `duro´ (por la expoliación, explotación y arbitrariedad), a un colonialismo `suave´, que se invisibilizó bajo el manto del paternalismo de las instituciones del Estado y de la caridad nacional. Ese colonialismo es el que será cuestionado en 1964 por la llamada ` revolución de Alfonso Rapu´.

Rolf Foerster Gonzáles  es antropólogo, doctor en Antropología por la Universidad de Leiden (Holanda); profesor asociado del Departamneto de Antropologia de la Universidad de Chile:  Ha publicado diferentes artículos y libros  relativos a la historia y el devenir contemporáneo del mundo indígena chileno, en especial el pueblo mapuche y rapanui.

La editorial Rapanui Press fue creada en Isla de Pascua en 1999, apoyada por el museo de la isla, MAPSE (Museo Antropológico Padre Sebastián Englert). Se define como una editorial patrimonial especializada en libros sobre Rapa Nui, principalmente en las áreas de arqueología, antropología, historia y leyendas, desarrollando tanto proyectos propios como de terceros. Es reconocida por la comunidad isleña y nacional como un aporte a la difusión de la cultura rapanui. La mayoría de  sus libros están editados en tres idiomas: español, inglés y francés. Su misión es el rescate de la cultura rapanui y su difusión hacia el público en general, por medio de libros con una alta calidad de contenidos y atractivo visual. Por ello pone especial énfasis, además de la calidad de los textos, en el diseño gráfico de cada edición con el fin de convertirla en una obra atractiva de leer y ver.

Ríu, el canto primal de Rapa Nui

El libro Ríu, el canto primal de Rapa Nui (LOM Ediciones, 2015) de Sofia Abarca Fariña,  es el resultado de una investigación acerca de una fracción del patrimonio inmaterial de la cultura de Rapa Nui. Particularmente, se trata de una recopilación musical histórico-social dedicada a la formalización de cantos ancestrales, vestigios de la memoria musical de los habitantes originarios de este territorio polinesio. La tradición oral se reúne con el ejercicio de la escritura para constatar la urgencia de su recuperación. Los orígenes y usos de cada expresión se cuentan prolijamente para dejar en evidencia su sentido sociocultural y la relevancia de la música para la definición de la ritualidad rapanui.

En palabras del arqueólogo José Miguel Ramírez es `mucho más que un libro de etnomusicología, se trata del relato de un proceso muy personal de Sofía Abarca, de un largo aprehender desde el interior de un complejo mundo de sonidos y significados hasta profundidades donde nadie más había llegado hasta ahora. Una arqueología de la música que pretende llenar de carne el esqueleto de la memoria sonora de Rapa Nui, un acercamiento a las penetraciones de los significados ocultos, a la escritura rongo-rongo de los cantos antiguos y de los complejos modos de cantar-contar historias´.

`La voluntad de la maestra María Elena Hotus para entregar y difundir sus memorias a través de los conocimientos de Sofía es algo muy excepcional y hace de este libro un aporte único a la cultura rapanui. Esto es mucho más profundo que el rescate de un patrimonio del pasado, es la mayor contribución a la salvaguarda de un legado que se mantiene vigente en tanto se comparte y se recrea en cada generación, incluyendo los cambios inevitables´.

Sofía Abarca Fariña es música y compositora, artista plástico-visual, museógrafa e investigadora asociada al Centro de Estudios Rapa Nui de la Universidad de Valparaíso (Chile) Nacida en Quillota y  residente desde hace dieciséis años en Rapa Nui. Su obra posee un claro compromiso con la conservación de la memoria patrimonial de los pueblos originarios de Chile. Su interés es el acercamiento de herramientas técnicas para la materialización de registros, la creación y el desarrollo de nuevas expresiones en este contexto.

Entre los años 2004 y 2008 fue discípula de Papa Kiko, patriarca cultural en Rapa Nui de la segunda mitad del siglo XX. Desde el año 2008 hasta el día de hoy, es la única discípula no rapanui de María Elena Hotus, la actual maestra de la tradición oral de este pueblo polinesio. El año 2002 fundó el Teatro de Esculturas Articuladas Nuku te Mangó. Ha escrito y editado: Kai-kai rapanui: ideograma de hilos, juego ancestral (2007); Apuntes sobre Isla de Pascua (2010); Manos del alma (2013), obra y catálogo de artista e introducción al arte escultórico y la talla artesanal   a través de la obra del escultor Tomás Tuki Tepano.