Un rinconcito vasco en los Mares del Sur

Iñigo Etxebarria desborda amor y sentimiento al hablar de los habitantes de las islas Tonga, en la Polinesia.  Se le escapan las lágrimas al recordar cómo le acogieron a él y a su hijo Iñigo cuando arribaron en su pequeño velero Siete de julio hace 30 años. Fueron adoptados por una familia y allí se quedaron. Íñigo padre se convirtió en una auténtico Robinson Crusoe vasco en el Pacífico Sur. Íñigo hijo fue rebautizado como Papu por los tonganos  y se educó como un polinesio más. Fue profesor de español en la Universidad de Auckland en  Aotearoa Nueva Zelanda. En la actualidad han regresado al Reino de  Tonga. Íñigo vive en el barco y Papu ha inaugurado The Basque Tavern en Neiafu, en el archipiélago de Vava’u.

Íñigo Etxebarria (Donostia, 1949) salió de Marbella en 1983 con su hermano Eduardo y su cuñada Pilar Mejías   (Tapana, un pedazito de España en los Mares del Sur) en el velero Rock and blues. Fueron hasta Panamá. Íñigo regresó a Donosti a buscar a su hijo que tenía 9 años. En Panamá compraron un velero al que llamaron Siete de julio. Pusieron rumbo hacia Australia en donde educaría a su hijo. Antes pararon en Tonga en donde se quedarían hasta que pasara la temporada de ciclones pero fueron tan bien acogidos que, a los dos meses, los tonganos les hicieron quedarse.Íñigo recuerda que todo era amor y felicidad.

 En 2004 Íñigo regresó por unos meses a Euskadi en donde Roge Blasco   tuvo la oportunidad, en diferentes ocasiones, de entervistarle para el programa de  Levando Anclas de Radio Euskadi.  Aquí tenéis la entrevista vía telefónica en el programa de Radio Euskadi `Levando Anclas´ el día de Navidad 25 de diciembre de 2014. Escuchar entrevista aqui  Luego se fue a Tonga para más tarde establecerse con su hijo y su familia en Aotearoa  Nueva Zelanda. Echaban de menos la vida en Tonga y han regresado. Están viven en las islas Vava’ u, al noryte de Tongatapu, donde se enclava la capital Nuku’alofa.  Íñigo continúa viviendo en el  Siete de julio  (tiene 8 metos de eslora), tiene cinco nietos,  mientras que Papu es  director y chef de The basque Tavern. Les gustaría convertirla en una Euskal Etxea. Están deseosos de contactar con marinos y vascos que les quieran ayudar a representar su cultura en estas islas de Polinesia. Participó vía telefónica en el programa de Radio Euskadi `Levando Anclas´ el día de Navidad 25 de diciembre de 2014.

Sin contacto con el misionero español en Tanna , Vanuatu, tras ser la isla devastada por el ciclón Pam

 

La orden religiosa Fundación Corazonistas ha indicado  esta semana que no ha podido contactar con el misionero  Antonio López García-Nieto en Vanuatu, el archipiélago melanesio azotado este fin de semana por el poderoso ciclón Pam en el Pacífico Sur. `Desgraciadamente las comunicaciones en Vanuatu no están operativas y no hemos podido contactar todavía con la Misión del Colegio Técnico de Lowanatom´, señalaron a EFE fuentes de la fundación en referencia a la isla de Tanna, devastada por la tormenta tropical y  donde está destinado el religioso. En ese colegio técnico trabaja desde hace años el sacerdote católico, quien nació en Badajoz y llegó a Vanuatu en 2001, aunque ya desde los 18 años  ha trabajado  en otros lugares del Pacífico Sur. El Hermano  López García-Nieto llegó a  Kanaky Nueva Caledonia en 1977,  en 2001 inició su apostolado en la misión católica de Montmartre, situada en la isla de Efate, donde se enclava la capital  ni Vanuatu de Port Vila. Durante dos años fue  allí profesor del colegio y del liceo enseñando francés y español. A partir de 2003 ejerce su apostolado en la misión católica de Lowanatom. Los hermanos tienen en Tanna un colegio de enseñanza general y técnica donde los alumnos, además de las asignaturas generales, estudian carpintería, cocina y costura. Con el apoyo y la colaboración de la Fundación Corazonistas de de España, desarrollan diversos proyectos: becas de estudio, equipamiento de los talleres, construcciones de módulos prefabricados.

Paniora ! mitología māori y flamenco sobre el escenario

Paniora!

Mientras un hapū  o clan  de la Costa este de  Aotearoa Nueva Zelanda  lucha  por  preservar su herencia cultural  única, mil secretos de la whānau o familia extendida , tejen su destino. Los Paniora tienen sangre española corriendo por sus venas. Próspera, apasionada y orgullosa, la familia Hotai-Martinez vive en una casa  elegante en la cual hablan español, comen tapas y bailan flamenco. Sin embargo  y bajo este ferviente orgullo, tienen que enfrentarse a sus propios demonios; lo único  que puede unir a su  clan o  su espiritu , es aquello que precisamente les separa.

La obra teatral Paniora!   escrita por   Grace – Smith y dirigida por Colin McColl, aunque no se muestra fiel  a la historia de Manuel José de Frutos Huerta,  ballenero español que se estableció  en Aotearoa Nueva Zelanda a principios de la década de 1830 , está inspirada en su figura y en aquella de sus descendientes, más de 16.000 personas;  quizás para  el espectador español y en una primera impresión, se pueda pensar que el tópico del flamenco, los toros y las tapas  la haga en algún sentido  desmerecedora sin embargo  se apoya en la misma reinterpretación de lo español que los Paniora o ‘españoles´sin apenas referencias,  hicieron de la cultura española. Quizás, si  hubiesen conocido el origen  segoviano  de Manuera, como así llamaban al castellano,  la visión sobre la cultura de su  tipuna sería otra diferente. Y es aquí donde precisamente reside el valor de la obra , que despliega el orgullo de identidad cultural y la importancia que otorgan los māori   a sus antepasados, a la genealogía y a su turangawaewae o lugar donde reside la identidad cultural , aunque este se encuentre a miles de kilómetros de su lugar de nacimiento.

Briar Grace-Smith  es  una dramaturgo , guionista, poeta  y  escritora  de relatos breves  perteneciente al clan Ngati Hau de los Nga Puhi,  su  labor teatral y cinematográfica fusiona elementos contemporáneos con la mitología ;  lírica māori y poética a la vez que generosa en diversi-on. Tanto  en Aotearoa Nueva Zelanda como en el extranjero,  sus obras han ganado el  aplauso del público y la crítica. Su primera obra teatral, Ngā Pou Wahine,  fue galardonada con el Bruce Mason Playwriting Award (1995), y   Purapurawhetū  premiada con el Best New Zealand Play en los Chapman Tripp Theatre Awards de 1997; más tarde  llevó a cabo una gira por Canadá y Grecia y en 2000 recibió el  Arts Foundation Laureate Award. Su primer largometraje, The Strength of Water (2009)  fue seleccionado  para su proyección en festivales de cine en  Rotterdam (Holanda)  y Berlin (Alemania).

Maori

En  Paniora!  , centrándose en la figura  de Te Mamaenui,  descendiente de  más edad   de los Hotai- Martinez, surge  el drama, la danza, el realismo mágico y una música que fusionando  lo polinesio y lo español,  conmueve   el alma;   actores y bailarines interpretando en lengua española, māori e inglés  y Taane  brindando  con  su espléndida  labor coreográfica,  un lenguaje de la  danza que incorpora  elementos de la  haka y el flamenco.  El espectáculo cuenta  con la participación de la Auckland Theatre Company, incluyendo en su elenco a Nancy Bruning, Kirk Torrance,  Hera Dunlrk Teavy, Barnie Duncan, Calvin Tuteao y Tairoa Royal; con coreagrafía del  prestigioso Taane Mete y los bailarines de la Okareka Dance Company. Paniora! forma parte de la programación del  New Zealand Festival  20014: Wellington (26 Febrero – 2 Marzo 2014) en el Soundings Theatre, Te Papa. Auckland (20 Marzo – 12 Abril 2014) en el Maidment Theatre.

Enlaces de Interés: 1. Manuera, la bella historia de un español en el Pais de la Larga Nube Blanca 2.-  Entrevista a  Briar Grace-Smith en Radio New Zealand 

3.-   Paniora! en 3News

Las expediciones marítimas del virrey Amat a la isla de Tahiti 1772-1775: Manuscritos españoles del siglo XVIII

Las expediciones marítimas españolas al Pacífico central y sur desde el siglo XVI fueron en su día en secreto de estado. las de los siglos XVII y XVIII, siguieron esa misma tónica y su difusión fue escasa hasta hace prácticamente unos años. En este libro se incluyen las tres expediciones que se hicieron en tiempos del virrey del Perú, Manuel de Amat, a Tahiti y sus islas durante los años 1772 a 1775. Partieron del puerto peruano de Callao y atravesando los archipiélagos polinesios de las Tuamotu y de la Sociedad arribaron a la isla de Tahiti. Por primera vez se recogen y agrupan trece Diarios de estos viajes, muchos de ellos inéditos y sobre los que de forma individual se podría escribir un libro. Asimismo se incluye la interesante cartografia de las islas descubiertas y una série de documentos de la época, como cartas, despachos y minutas, acompañadas de las relaciones escritas por los virreyes que sucedieron a Amat, sobre la presencia española en Tahiti y que sirven para conocer con detalle toda la trama de estas expediciones. La principal razón de estos viajes fue conocer el alcance de la presencia inglesa en aquellas islas y la posible formación de una colonia  extranjera que pudiera dificultar el comercio español entre los virreinatos americanos.

En los Diarios se describen los contactos que los marinos españoles mantuvieron con los habitantes de las diferentes islas en las que desembarcaron, así como las amistosas relaciones con los principales jefes tahitianos Tu y Vehiatua. Entre los hechos ocurridos durante las expediciones destaca la muerte del comandante Bonechea enterrado en la localidad de Tautira (Tahiti), el enigma que existe sobre su tumba, la pequeña colonia española, el ‘affidavit‘ de las capitulaciones entre tahitianos y españoles y el fallecimiento de Vehiatua, uno de los jefes de Tahiti. En resúmen, un libro de estudio y consulta que resultará muy útil para profanos y estudiosos de los viajes, expediciones y éxitos de la Armada española en el Océano Pacífico.

Francisco Mellén Blanco (Avilés, 1941) es historiador, Académico correspondiente de la Académia de Historia Naval y Marítima de Chile, miembro de honor y ex Presidente de la Asociación española de estudios del Pacífico. En 1983 obtuvo el Premio de Cultura Hispánica con la obra Manuscritos y Documentos Españoles para la Historia de Isla de Pascua. Ha sido también premiado en el año 2006 por el Australasian  Hidrographic Society por sus trabajos en el área del Pacífico. Entre sus libros están  Españoles en Tahiti, traducido al francés, el Catálogo de Armas y artefactos del Pacífico  del Museo Naval de Madrid y El Museo del Ejército y su colección de armas y artefactos de las Islas del Océano Pacífico. Director de diversos cursos  sobre culturas  de países del área del Pacífico, y Comisario de la exposición en el 2006  de ‘ Las Expediciones  españolas  en el Pacífico Sur del siglo XVI al XVII, en el Australian National Maritime Museum de Sydney.  Participó en la  expedición ‘ Operación Rapa Nui’  en 1975 , y fue nombrado miembro de honor de la expedición Diving Investigation Scientific Rapa Nui 270.  La obra se puede adquirir en Ediciones GONDO el precio es de 39,90€  más gastos de envío.

Selección de temas tratados

Agradecimiento y Siglas

Introdución

Capitulo 1 La Ciudad de Lima en el siglo XVII

Capitulo 2  Los tres viajes a Tahiti bajo el mandato del Virrey Amat

Capitulo 3 Domingo de Bonechea: de Guetaria al Pacífico

Capitulo 4  La tumba de Bonechea: Leyendas e investigaciones recientes

Capitulo 5 Un personaje genial: Máximo Rodríguez

Capitulo 6 La azarosa historia de un umete: de Ra’iatea a Madrid

Capitulo 7  Marinos y naves: Referencias históricas

Capitulo 8 Vocabulario español-tahitiano del siglo XVIII

Capitulo 9 Cartografía de las islas descubiertas

Capitulo 10 Las expediciones a Tahiti através de los ‘Diarios’

Capitulo 11 Fuentes documentales en orden cronológico

Glosario

Bibliografía

Las expediciones marítimas del virrey Amat a la isla de Tahiti 1772-1775
Manuscritos españoles del siglo XVIII
Francisco Mellén Blanco
Ediciones Gondo, Madrid (2013)
info@edicionesgondo.com

Enlaces de interés en Tangata O Te Moana Nui: Españoles en las Islas del Pacífico

Traduction  (livre en Espagnol)

Les expéditions maritimes espagnoles au Pacifique central et du sud menées dès le debut du XVIe siècle ont été, à leur époque, un secret d’état. Celles des XVIIe et XVIIIe siècles, ont eu le même caractère et leur diffusion a été très restreinte jusqu’à il y a quelques années.

Ce livre inclut les trois expéditions qui eurent lieu aux temps du vice-roi du Pérou, Manuel de Amat, envoyées à Tahiti et ses îles au cours des années 1772 à 1775. Elles sont parties du port péruvien de Callao et elles sont arrivées à l’île de Tahiti après avoir traversé les archipels polynésiens des Tuamotu et de la Société. Pour la première fois, ont été recueillis et regrouppés treize carnets de voyage, plusieurs d’eux inédits, qui pourrait faire l’objet d’autant de publications individuelles. Cette édition contient aussi une intéressante cartographie des îles découvertes, et toute une série de documents de l’époque (entre autres, des lettres, des dépêches et des listes d’honoraires, accompagnés des relations rédigées par les vice-rois qui ont succédé Amat) sur la présence espagnole à Tahiti, qui servent à connaître en détail toute la trame de ces expéditions.

La raison principale de ces voyages fut alors la volonté de connaître la portée de la présence anglaise sur ces îles et l’éventuelle formation d’une colonie étrangère qui pourrait être un obstacle au fleurissant commerce espagnol entre les vice-royautés américaines.

Les journaux de bord décrivent les contacts entre les marins espagnols et les habitants des différentes îles qu’ils découvraient, ainsi que les rapports amicaux entretenus avec les principaux chefs tahitiens Tu et Vehiatua. Parmi les événement ayant eu lieu au cours de ces expéditions, il faut remarquer le décès du commandant Bonechea, enterré à Tautira (Tahiti), mais aussi l’énigme qui entoure sa tombe, la petite colonie espagnole, le “affidavit” des capitulations entre les Tahitiens et les Espagnols ou encore  le décès de Vehiatua, l’un des chefs de Tahiti.

Bref, cet ouvrage será sans aucun doute très utile aux profanes et aux chercheurs spécialisés dans les voyages, les expéditions et les succès de l’Armée de mer espagnole sur les eaux de l’Océan Pacifique.

Francisco Mellén Blanco (Avilés, 1941) est historien, membre de l’Académie d’Histoire Navale et Maritime du Chili, membre d’honneur et ex-président de l’Association espagnole d’études du Pacifique. En 1983, il a obtenu le Prix de Culture Hispanique avec l’oeuvre Manuscrits et Documents espagnols pour l’Histoire de l’Île de Pâques. Il a également été récompensé en 2006 par l’Australasian Hidrographic Society pour ses travaux sur le Pacifique. Parmi ses publications, on peut citer Espagnols à Tahiti, traduit en français, Catalogue d’armes et engins du Pacifique du Musée Naval de Madrid et Le Musée de l’Armée et sa collection d’armes et engins des îles de l’Océan Pacifique. Il a été responsable de différents cours sur des cultures du Pacifique, ainsi que commissaire de l’exposition “Les expéditions espagnoles au Pacifique sud du XVIe au XVIIIe siècle”, qui eut lieu dans l’Australian National Maritime Museum de Sidney en 2006.

Il a participé à l’expédition “Opération Rapa Nui” en 1975, et a été nommé Membre de Honneur de l’expédition Diving Investigation Scientific Rapa Nui 270.

Translation. (Book in Spanish)

The Spanish maritime expeditions to the Central and South Pacific in the XVI century were, at the time, a state secret.  The expeditions of the XVII and XVIII century followed this trend and were not common knowledge until comparatively recently. This book includes the three expeditions done in the time of the Peruvian Viceroy, Manuel de Amat, to Tahiti and its islands between the years 1772 and 1775.

They departed from the Peruvian harbor of Callao and, crossing the Polynesian archipelago of Tuamotu and Sociedad, they arrived at the island of Tahiti.This book, for the first time collects the accounts of these journeys. Many of these accounts are unprecedented, and each could form a book in its own right.

Also included are the interesting cartography of the discovered islands, collections of documents of the period, such as letters, dispatches and summaries, and accounts of the relations between Spanish and local culture, written by the Viceroys that succeeded Amat, which may help inform in great detail the nature of these expeditions.

The principle purpose of these journeys was to learn the extent of the English presence in the islands and the viability of a colony which could have hindered commerce between Spain and the American Viceroyalties. The accounts describe the contact made between the Spanish sailors and the inhabitants of the different islands where they disembarked, such as the good relationships with the principal Tahitian chiefs Tu and Vehiatua.

Important events during the  expeditions include the death of the Commander Bonaechea, buried in the locality of Tautira (Tahiti) and uncertainty over the location of his tomb, the formation of a small Spanish colony, the establishment of a treaty between the Tahitians and  Spanish and the death of Vehiatua, one of the Tahitian chiefs. In summary a study and consultation book, very handy for laypersons and specialist alike, of the journeys, expeditions and success of the Spanish Army in the Pacific ocean.

Francisco Mellén Blanco (Avilés, 1941) is a historian, Academic of the Naval  and Maritime History Academy of Chile and an honored member and ex-President of the Pacific Studies Spanish Association. In 1983 it obtained the Hispanic Culture Award with his work Manuscritos y documentos españoles para la historia de la Isla de Pascua.

He has also been awarded in 2006 by the Australasian Hidrographic Society for his Pacific studies. Among his books we can find Españoles en Tahití, translated in to French, the  Catálogo de armas y artefactos de las islas del Océano Pacífico central y Australia of the Naval Museum in Madrid and El Museo del Ejército y su colección de armas y artefactos de las Islas del Océano Pacífico.

 

Jesús Conte Oliveros y la Isla de Pascua, un recuerdo

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Hoy, 27 de abril, se cumple un nuevo aniversario del sensible fallecimiento de don JESUS CONTE OLIVEROS, un sabio, un erudito, lingüista y por sobre todo una gran persona. Por Marcos Moncada Astudillo Polinesia Chilena

Mi primera aproximación a Don Jesús Conte fue a través de su magnífica obra “Isla de Pascua: Horizontes sombrios y luminosos”, y debo reconocer que su lectura me generó sentimientos encontrados, por un lado me fascinó y por otro me produjo una extraña sensación… “esa era la obra que yo quería escribir”… pero fue un comentario muy ambicioso, una obra como esa solo la pudo escribir Jesús Conte, sus viajes y recorridos por archivos y lugares que van más allá de lo histórico… solo él podría dar con el sitio donde “descansaron los huesos” de los rapanui trasladados como esclavos a la costa peruana… aunque esos huesos ya no existan y ningún documento lo atestigüe… salvo la foto que publica Jesus Conte en su libro y que se respalda en sus investigaciones.

Pero principalmente, lo que hizo única e insuperable la obra de Jesús Conte, fue su manejo del latín y el acceso a los archivos secretos del Arzobispado de Papeete, gracias a su relación directa y personal con el entonces Arzobispo, Monseñor Michael Coppenrath, con quien habían sido condiscípulos de un Doctorado en Latín, realizado en el Vaticano… uno de los CINCO doctorados de Jesus Conte, que además, era experto en lenguas polinésicas y hablaba y manejaba veinte idiomas.Sin ese acceso tan restringido, y sin entender la lengua en que fueron escritos en el siglo XIX hubiese sido imposible descifrarlos.

Mientras realizaba en Radio Manukena de Isla de Pascua un programa sobre historia insular, me llama por teléfono Jesús Conte y me ofrece explicar el uso de algunas palabras que yo habia usado y manifestado que su origen se había perdido, nos reunimos en su casa y con un lapiz y papel me explicó entre otros términos, como la palabra “polinesica” TIAPORO significa DIABLO porque deriva de DIABOLO y en la lengua polinésica no hay letra D, B ni L, ya que ellos solo tienen nueve (9) consonantes. (¡resuelto el misterio!)

Ese dia conocí en persona a don Jesús Conte, por quien ya tenia una admiración consolidada, y también conocí su generosidad… sin yo saberlo él era auditor de mi programa radial semanal sobre Historia de Isla de Pascua, y había percibido ciertas “lagunas”… para llenarlas me regaló algunos libros e incluso transcripciones de antecedentes que no publicó en su obra pero que percibía a mi me interesarían para mis estudios sobre historia de la isla bajo soberanía chilena, e incluso previos, los que no hubiese sido entendibles sin la traducción de Jesús Conte.

Respecto de su manejo del Latín, él mismo que confirmó una historia que parece de cuento… disculpen que no recuerde bien (o que confunda los detalles) pero en cierta ocasión, si mal no recuerdo en la Academia Chilena de la Historia, uno de los presentes cometió el increible desatino de corregir a don Jesus Conte la pronunciación de “Vitae” (pronunciada según fonetica latina como “Vite”) y como era su caracter, reaccionó en forma “poco amigable” y le dio una contundente perorata en latin… el moderador, ante el asombro e incluso risas de los asistentes, felicitó a los organizadores del evento por la invitación a Jesús Conte… “ya que él no recibia lecciones… sino que las daba”.

Esa no fue su única disputa o polémica, en cierta ocasión, unas personas rapanui, suponiendo que no entendía el idioma se expresaron de él de mala manera ante las autoridades, estando él presente, y su reacción fue insultarlos de peor manera aún… en rapanui… demás está decir que hasta allí llegó la reunión y se ganó enemigos irreconciliables a contar de ese momento.

En otra oportunidad, con ocasión de la visita de la embarcación polinésica HOKULEA a isla de Pascua, estando en la tribuna de las autoridades, se le pregunta a la máxima autoridad presente (en ausencia del Gobernador) “¿Que significa Hokulea”?”… a lo que la referída autoridad responde que “por respeto a las damas presentes prefería no explicarlo”… en alusión a cierta connotación sexual que tiene en Chile una palabra fonéticamente muy parecida… y Jesús Conte (que no podia permanecer callado ante tal comentario) responde a viva voz, para ser escuchado por TODOS los asistentes: ¿Y que tiene que ver el sexo femenino con su IGNORANCIA? Y a continuación explica que Hokulea es una estrella usada como referente para la navegación.

En el plano más personal, con don Jesús compartimos visiones de mundo, visiones políticas, que me tuve que abstener de comentar ya que el mantenía una prescindencia política intachable, y que yo solo percibí después de trato personal directo y señales que para mí no podían pasar desapercibidas. Sin embargo, y solo eso diré al respecto, se le acusó de todo lo contrario, y en todo sentido, y él, para no dar a conocer su posición, ni siquiera se defendió. Prefirió que otros pequen de audaces, a él pecar de indiscreto y dar a conocer sus ideas personales. Por respeto a su decisión no ahondaré en el tema.

Su llegada y permanencia a la isla también es toda una historia, casi casual, estando de paso, y reconocida su calidad de lingüista experto en lenguas polinésicas, fue contactado por el Presidente del Consejo de Ancianos, don Alberto Hotus (con quien cultivó una gran amistad, superando toda diferencia) e invitado a quedarse en la isla para apoyar un proyecto de estructuración gramática de la lengua, pero él manifestó interés pero no lo veía factible por los recursos que ello implicaba, con esa respuesta el presidente del Consejo de Ancianos llama por telefono al presidente de la república de Chile, le explica el nivel de sabio que se encontraba de paso en Chile en aquel momento y se resuelve rápidamente el tema financiando el tema con financiamiento de la Presidencia de la República, del item “gastos reservados”.

Con el apoyo de la Universidad de Playa Ancha, de Ciencias de la Educación, se publica un volumen sobre gramática rapanui y un diccionario rapanui-español que reconoce DIECISEIS (16) fuentes idiomáticas principales. Como siempre afirmó don Jesus Conte, el trabajo fue posible porque fue trabajo de una comisión, pero todos coincidimos que sin restar importancia a los demás miembros, su labor como asesor técnico fue FUNDAMENTAL.

No quisiera que la melancolía por el amigo personal, con quien nos reuníamos semanalmente, durante casi un año que coincidimos en la isla, para conversar sobre Historia los días jueves en la tarde, empañe estas líneas, don Jesús no merece “nostalgia”, no podemos centrar estas lineas en “quien se fue”… sino en lo que “nos dejó”… la monumentalidad de su obra es casi insuperable, derriba mitos, aclara temas, marca tendencias, su visión de la Iglesia Católica como “bisagra cultural”, visión que hemos asumido basados en su obra, el despejar el tema de la esclavitud y entregar antecedentes que quizás de otro modo se hubiesen perdido, y que como señalan sus continuadores, él inició.

Por lo tanto, no podemos proponer el recuerdo a quienes no lo conocieron… la propuesta es invitar a conocerlo a través de su obra, su magnifica obra, y conociéndola conocer Isla de Pascua, su lengua, su Historia y tradiciones, a las cuales Jesús Conte consagró sus últimos diez años de vida en un contexto de ascética casi monacal y de erudición académica que cuesta hacer calzar con la imagen de postal turística de Isla de Pascua.

Por todo ello, conforme como era llamado por sus amigos rapanui… ¡GRACIAS JETÚ

Enlances de Interés:

La desconocida participación catalana en el exterminio de la Isla de Pascua

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La revista Sàpiens en su número 116 y que acaba de salir a la calle , contiene un largo y bien documentado reportaje (páginas 34 -41) titulado `El secreto de los moai, La desconocida participación catalana en el exterminido de Rapa Nui´. El articulo aparece redactado por el periodista Sergi Ramis, con el asesoramiento del profesor Francesc Amorós. En Tangata O Te Moana Nui os recomendamos su lectura, especialmente el  apartado inédito ` El enlace Catalán Rapa Nui´.

Articulos Relacionados: 1.- Joan Maristany i Galcerán, pirata y negrero en Isla de Pascua 2.- Presentación de Rapa Nui: Un Mundo Perdido al este de la Polinesia de Francesc Amorós i Gonell 3.- Rapa Nui: Un mundo perdido al este de Polinesia : Entrevista a Francesc Amorós 4.- Entrevista a Sergi Ramis en `Levando Anclas´de Radio Euskadi 5.-  Revista Sàpiens

 

El legado arquitectónico de origen español en Micronesia

Voy a esbozar, con la brevedad y quizás esquematismo, que entiendo requiere un artículo como éste, una panorámica del legado arquitectónico –lato sensu– que la presencia española dejó en los archipiélagos de Micronesia, intentando dilucidar si efectivamente -como ocurre con otras manifestaciones culturales, no tangibles- se puede hablar de una influencia española o hispana, y si esa influencia pervive, de alguna forma, en la actualidad (1).

En los archipiélagos de Carolinas, Marianas y Palaos, la presencia española produjo una serie de estructuras físicas de diversa índole. La mayor parte de ellas ha sucumbido ante la feroz agresividad de la acción de la naturaleza, y sobre todo de la acción humana. Las que han perdurado cobran un valor testimonial enorme, ayudándonos a completar el conocimiento de un legado secular y universal, el legado de la Hispanidad. Es en la isla de Guam donde podemos encontrar el mayor número de vestigios de origen español, y de mayor entidad, dada la importancia que tenía esta isla, como escala del galeón de Acapulco, y lo dilatado de su vinculación a España, desde el siglo XVI.

En las Carolinas y Palaos la presencia real española se redujo a los años finales del XIX, por lo que sus huellas revisten otra consideración. La influencia de lo español en Micronesia se prolonga durante el siglo XX, gracias [10] a la actividad de religiosos y religiosas españoles, más allá del 98, que continuaron su labor, dejando signos visibles de la misma (2).

Debido a la modestia de recursos materiales y humanos, las obras de gran envergadura fueron escasas; en la mayor parte de los casos su finalidad era meramente utilitaria, para satisfacer necesidades primarias, y de forma muchas veces provisional. El empleo de materiales perdurables, como la piedra o el ladrillo, se reduce a casos muy concretos, allá donde las necesidades funcionales y los recursos lo permitían.

Este legado, de intrínseca humildad artística, pero de gran relevancia histórica y cultural, ha tenido que sufrir los estragos de la atmósfera tropical, los producidos por tifones y terremotos. Además estas islas y sus mares han sido escenario de las batallas más formidables entre japoneses y americanos durante la Segunda Guerra Mundial. Por si todo ello fuera poco, el olvido del que ha sido objeto, durante una larga etapa del pasado reciente, ha actuado como un agente destructivo más.

Sería erróneo acercarse al estudio de este legado con una óptica de historiador del arte tradicional, buscando estilos, escuelas, autores, ete. No son los arquitectos o los ingenieros los artífices de estas estructuras, sino militares y religiosos cuya misión principal era colonizar y evangelizar; levantan sus edificios con medios muy escasos, siendo sus conocimientos de las artes edificatorias necesariamente limitados. Se trata por tanto de unas arquitecturas que estarían más cerca de lo que hoy consideramos como arquitectura popular. La excelencia arquitectónica de los edificios dependía sobre todo de las capacidades constructivas del misionero de turno. Es al respecto significativa la figura de Bernabé de Caseda, autor de la iglesia de Inarajan, en Guam, uno de los pocos ejemplos que podrían ser considerados como de «arquitectura culta». Gran actividad constructiva fue también la desarrollada por el hermano Gregorio Oroquieta, en los distintos destinos de su carrera misionera en Oceanía (3). [11]

Sólo en la segunda mitad del siglo XIX -a partir de la creación del Ministerio de Ultramar, en 1863- va a ser sistemática la realización de proyectos arquitectónicos, tal como los entendemos hoy, para la construcción de edificios públicos en la Oceanía Española. Si bien podemos encontrar en los archivos un sinfín de ejemplos referidos a Filipinas, en los casos de Marianas y Carolinas el número de expedientes es muy limitado: el Proyecto de una enfermería militar en la plaza de Agaña; el Proyecto de casa de gobierno para la isla de Panapé (sic) en las Carolinas; el Plano de una caseta para almacén de la luz del puerto de Tomil en Yap (Carolinas) y vivienda del torrero encargado de la misma; el de un Faro en la isla de Yap. Este último viene firmado por el ingeniero Enrique Trompeta, en 1886, lo que no quiere decir que hubiera ingenieros destinados en Carolinas, ya que estos proyectos se realizaban en Filipinas (4).

Al igual que ocurriera en el archipiélago filipino el modelo español llega al Pacífico a través de la Nueva España, y como en otras manifestaciones de la cultura, el ingrediente americano -mexicano- debe tenerse presente para comprender sus manifestaciones. No hay que olvidar tampoco la fuerte vinculación con Filipinas, que cristaliza en Marianas en lo que a arquitectura se refiere, sobre todo en manifestaciones tardías de arquitectura doméstica, lo que se ha venido en denominar arquitectura hispano-filipina, con ejemplos -construidos ya en el siglo XX- que aún podemos encontrar en la isla de Guam, como la Casa Luján o la Casa Shumitzu, en el Agaña Historic District, o las del pueblo de Inarajan, que se identifican también por los nombres sumamente indicativos de sus dueños: Manuel San Nicolás, Jesús Flores, Paulino de la Rosa, José Dueñas Cruz, Mariano León Guerrero, etc.

 ARQUITECTURA RELIGIOSA

Como es sabido, la presencia hispana en Marianas, y hasta este mismo nombre, se hace efectiva y continua desde 1668, gracias a la persistente voluntad evangelizadora del jesuita burgalés Diego Luis de Sanvitores. En Carolinas y Palaos esa presencia, de doce años, tiene también un importante componente religioso.

Es por tanto lógico que entre las construcciones levantadas por los españoles, las de carácter religioso tengan un papel primordial. Erigidas en primera instancia con materiales de inmediata obtención, como maderas y nipa, [12] no muy diferentes de las construcciones autóctonas, muy modestas casi siempre, dada la penuria de medios, acababan tarde o temprano siendo abatidas por incendios y tifones. Al edificarse ya en piedra -mampostería- y con más medios y vocación de perdurar, iglesias como la de San Dionisio en Umatac, o la del Dulce Nombre de María en Agaña, mejoraban su resistencia frente a estos agentes destructores, pero la empeoraban notablemente frente a los terremotos, que acababan asolándolas.

Elemento característico de la arquitectura española en Micronesia era el convento. Tanto aquí como en Filipinas el término convento, no hace referencia a lo que se entiende como tal en España y América, sino a una rural casa parroquial o «casa del cura». Los de Merizo, en Guam, y Song-song, en la isla de Rota (5), son los últimos testimonios, ya casi arruinados, de este tipo edificatorio. Sus paredes de mampostería recubiertas de cal -construidas a cal y canto- son en definitiva similares a la de muchas zonas rurales españolas.

Los templos, construidos o promovidos por españoles, que han llegado a nuestros días, datan del siglo XX. De los tres que quedan en Guam (Yoña, Umatac e Inarajan) fueron artífices los capuchinos; mientras que los del resto de las islas fueron obra de jesuitas. Hay que destacar, como arquitectos de hecho, entre los primeros, a Cristóbal de Canals y a Bernabé de Caseda; y entre los segundos a Gregorio Oroquieta. No hay que olvidar a las comunidades locales respectivas, artífices en definitiva de estas arquitecturas.

Estilísticamente, la torre de Garapán y la Catedral del Monte Carmelo en Chalan Kanoa, ambas en Saipan, así como el templo de San José en Inarajan, Guam, son neogóticos, ya que éste era el estilo religioso por excelencia, según los gustos del eclecticismo todavía reinante en gran parte del mundo, en las primeras décadas del siglo XX. Son sin embargo estos casos algo excepcionales, pues como ya se ha insinuado, en la mayoría de los casos, era difícil perseguir fines que no fueran otros que los de la mera utilidad, por lo no resulta patente el empleo de un lenguaje arquitectónico determinado.

En la actual catedral del Dulce Nombre de María (6), en Guam, levantada por los norteamericanos en los años 50, que en su nombre español conservado [13] revela su vínculo con el mundo hispano, se ha querido rendir homenaje a los misioneros españoles mediante una torre-campanario, elemento de profunda carga simbólica. Donde el campanario no es posible, aparece la espadaña, elemento de clara raigambre hispana, frecuente en iglesias de España, Hispanoamérica y Filipinas, y que podemos encontrar en localizaciones tan remotas como la de la iglesia de Nuestra Señora del Rosario en la isla de Angaur, en las Palaos, así como en la antigua iglesia de San Francisco de Asís, en la población de Yoña, en Guam.

SÍMBOLOS RELIGIOSOS

El profundo arraigo de la fe cristiana, primero en Marianas y luego en Carolinas, dio lugar a la necesidad de importar imágenes, necesarias para alimentar y expresar esa fe. La aparición de algunas, como la Virgen del Camarín, es cuestión casi milagrosa; probablemente de origen filipino, procedente del naufragio de un galeón, se ha convertido en la advocación mariana por excelencia de Guam: algo así como la Virgen de Guadalupe para los mexicanos. Otras imágenes, al igual que muchos micronesios, salvaron su vida durante la guerra de forma milagrosa, ocultas en cuevas, como la Virgen de los Remedios que se conserva en la iglesia de Tanapag, en Saipan.

De las imágenes conservadas, las más antiguas proceden de Filipinas, y alguna tal vez de México; su aspecto difiere mucho del original. Quizás no fueran muy diferentes de las que, de la misma procedencia, se conservan en museos españoles. Algunas de las imágenes más modernas vieron la luz en los talleres imagineros de la localidad catalana de Olot, en España.

La memoria del beato Diego Luis de Sanvitores, se hace presente en no pocos lugares de la isla de Guam. A pesar de que Magallanes descubriera las Marianas en 1521, de que Legazpi las incorporara a la corona española en 1565, y de que los galeones que anualmente cubrían la ruta Acapulco-Manila hicieran escala en ellas, hasta 1668 no comenzaría su evangelización, gracias al empeño de Sanvitores y al apoyo personal de la regente Mariana de Austria, viuda de Felipe IV y madre de Carlos II. El jesuita burgalés encontraría [14] la muerte en 1672 en Tumon, dos años después que su compañero Luis de Medina la encontrara en Saipan.

Desaparecidos los templos tras tifones, terremotos y guerras, adquieren especial valor testimonial determinados objetos salvados de los desastres, como la campana de la catedral de Guam, recogida de entre sus escombros, de bronces fundidos en el barrio de San Nicolás, en Manila; o como la que se conserva en Colonia, procedente de la misión capuchina de Santa Cristina de Yap, nombre que entonces tenía la capital de este estado micronesio, en honor de la Reina Regente, María Cristina, viuda de Alfonso XII y madre de Alfonso XIII (7).

ARQUITECTURA FUNERARIA

Es tal vez en las formas expresivas del ritual cristiano de la muerte donde la influencia hispana penetró más profundamente en la sensibilidad de los pueblos micronesios, especialmente en Marianas. Son los blancos cementerios de época española en estas islas -tan similares a los de muchos lugares hispanos- con su barroquismo y sentido monumental, propio de las culturas latinas- un exponente muy claro del legado español. El cementerio de Chalán Kanoa en la isla de Saipan, o el así llamado de los españoles en Umatac, o los de Pago e Inarajan, en la isla de Guam, son buen ejemplo de ello.

CULTURA MATERIAL

Al margen de su actividad evangelizadora stricto sensu y de defender los derechos de los indígenas de los excesos del poder temporal, los jesuitas impulsaron el desarrollo de la agricultura, mediante la introducción de especies, técnicas y utensilios, desconocidos en las islas hasta su llegada. De hecho, la marcha de los jesuitas de Marianas en 1769, tras su expulsión de los territorios de la corona española, decretada por Carlos III, supuso un revés para la agricultura y ganadería de las islas. [15]

Vestigios de esas innovaciones tecnológicas, son los hornos de ladrillo que todavía pueden contemplarse en algunos lugares de Marianas, que se utilizaban para la cocción del fruto del árbol del pan, y de objetos cerámicos. De estos hornos cupuliformes, hechos con ladrillo recubierto de cal, el mejor conservado es el que se encuentra en Jinapsan, en una propiedad privada al norte de la isla de Guam, convertido en atracción turística. En la bahía de Sella, al sur de la isla, existía, hasta no hace muchos años otro magnífico horno, reducido en la actualidad a un montón de escombros cerámicos. Ejemplares más modernos y quizás utilizados hasta no hace mucho pueden encontrarse en Ordot (Guam), y en Tanapag (Saipan). Este tipo de horno existe todavía en muchas zonas rurales españolas. El gran pintor valenciano Joaquín Sorolla realizó para la Hispanic Society de Nueva York unos deliciosos cuadros de pequeño formato, del Palmeral de Elche, en los que pueden apreciarse hornos como los descritos.

Los gobernadores Mariano Tobías (1771-74) y Francisco Ramón de Villalobos (1831-37) tuvieron una especial preocupación por mejorar las condiciones de vida en las islas, impulsando el desarrollo de su economía. Muestra de esa voluntad son los ahora llamados Spanish Dikes, interesante obra de ingeniería cuyo objetivo era convertir el pantano de Agaña en un campo cultivable. Vestigios de estos diques permanecen escondidos entre la vegetación de la zona, hoy todavía pantanosa.

En la construcción, los españoles introdujeron, entre otros, el uso del ladrillo, la teja, el mortero de cal y la fábrica de piedra. Ésta ya había sido utilizada por las culturas micronesias en obras megalíticas (Nan Madol y Leluh Island) o bien para elementos puntuales (latte stones), pero no de manera sistemática en forma de muros, de cal y canto, como lo harían los españoles, en sus fortificaciones, puentes, iglesias, escuelas, incluso edificios domésticos. Las obras en piedra eran normalmente de mampostería, es decir hechas con mampuestos o piedras sin labrar, que se pueden colocar en obra con la mano, sin sujeción a determinado orden de hiladas o tamaños. El término mampostería ha perdurado en el tiempo y se sigue utilizando tal cual -a pesar de lo complicado de su pronunciación para los no hispano hablantes- siendo consustancial con la arquitectura de origen español en Micronesia.

En contra de una creencia que ha llegado a generalizarse la obra de mampostería no quedaba nunca expuesta, sino que se recubría siempre, para su protección, con mortero de cal. En los análisis realizados en algunas estructuras han aparecido inequívocos restos de este material. La restauración realizada a principios de los años noventa en la batería de la Soledad, en Umatac (Guam), por el arquitecto mexicano Jorge Lóyzaga, ha tenido una fuerte contestación social, al recuperar la blanca apariencia original de sus paramentos, perdiendo así la romántica imagen de ruina -piedra vista- [16] que tenía con anterioridad. Con independencia de que fuera estrictamente necesaria una intervención sobre tan emblemático elemento, para evitar su colapso, hay que constatar que desde el punto de vista de la autenticidad histórica la actuación es irreprochable. Otro ejemplo significativo lo encontramos en la Spanish Wall de Ponapé, que ha perdido con los años la blanca apariencia que una vez tuvo. En efecto el viajero inglés Christian, en los años noventa del siglo XIX, se refería a Santiago de la Ascensión, como la pequeña colonia española de blancas murallas (8).

ARQUITECTURA MILITAR

Cómo en América y en Filipinas, ante la amenaza de ataques de otras potencias navales europeas, y en especial de la piratería inglesa, se hizo necesaria la construcción de una serie de fuertes, o mejor baterías, en lugares estratégicos de la isla de Guam. Este tipo de obras tuvo un impulso considerable durante el mandato del gobernador Manuel Muro (1794-1802). Conocemos cómo eran estas baterías gracias a los planos, que de la mayor parte de ellas levantara en 1830 el entonces Capitán de Artillería Francisco Ramón de Villalobos, enviado desde Manila a Guam, para hacer un estudio sobre el estado de las fortificaciones de la isla (9).

Aunque no lleguen a alcanzar las proporciones de sus hermanas hispanoamericanas o filipinas, estas fortificaciones responden a una misma necesidad, la de mantener la integridad de un imperio excesivamente extenso para el poderío naval y los medios económicos de una potencia como España, en progresiva decadencia desde la muerte de Felipe II (1598). De dudosa eficacia en algunos casos y prematuramente obsoletas en otros, estas fortificaciones de las islas micronesias forman parte de una familia tipológica, en la que no pocos miembros han devenido con los siglos en magníficos conjuntos monumentales, de enorme atractivo turístico. Baste citar sólo unos pocos ejemplos, los de San Juan de Puerto Rico, Cartagena de Indias, Veracruz, Portobelo, La Guaira, Valparaíso, Manila…

Los elementos quizás más emblemáticos de este tipo de arquitectura, por su propia autonomía y expresividad formal y por su capacidad simbólica [17] sean «las garitas», cuyas siluetas cupuliformes podemos admirar desde Acapulco hasta Isla Margarita, desde Cádiz a Manila, desde La Habana hasta Guam.

En Ponapé, los restos del fuerte Alfonso XIII, construido en 1887, y de la muralla, en 1890, son testigos de la resistencia que mostraron los ponapeños ante el nuevo orden que les intentaban imponer, igual que hicieron los chamorros dos siglos antes, obligando a los españoles a construir las primeras fortificaciones de Micronesia: primero una estacada de madera, en 1671, y más tarde el fuerte Santa María de Guadalupe (10), en 1683, ya desaparecidos. La muralla de Ponapé, hoy conocida como Spanish Wall fue parcialmente destruida por los alemanes, en señal de buena voluntad, cuando compraron la isla a España; sin embargo casi de inmediato, al estallar la rebelión de Sokehs, la reconstruyeron, siguiendo el trazado original.El llamado Spanish Fort, que los españoles levantaron, de piedra y ladrillo, en Santa Cristina de Yap, hoy Colonia, es la estructura militar española de mayores dimensiones conservada en Micronesia; la puesta en valor de su carácter monumental sería de enorme interés.

ARQUITECTURA CIVIL

Aunque debido al escaso número de colonizadores civiles en Marianas y sobre todo en Palaos y Carolinas, y a la propia magnitud de las islas, la obra civil tuvo un alcance limitado, la civilización introducida por los españoles supuso una nueva manera de entender la relación de la sociedad con el medio físico.

Los gobernadores españoles tuvieron empeño en la construcción de caminos que permitieran establecer relaciones territoriales inexistentes hasta su llegada. En Ponapé, la construcción del camino que bordeando la costa conectaba los diferentes «estados» de la isla, fue objeto de fuerte oposición por parte de los ponapeños, reacios en todo momento a someterse al control de los europeos.

El Camino Real, abierto en Guam durante el siglo XVIII, tenía por objeto unir Agaña -capital de la isla- con el puerto de Umatac, en cuya bahía fondeaba el galeón de Acapulco en su escala anual rumbo a Manila. Para lograr unir ambos puntos, distantes unos treinta kilómetros, fue preciso construir un buen número de puentes, cuatro de los cuales siguen en pie, estando [18] incluso en servicio uno de ellos: el denominado de El Castillo, en Umatac. Tras la independencia de México, en 1815, cesaron los viajes del galeón, y el Camino Real perdió su importancia.

Las Casas Reales eran pequeños edificios gubernamentales, que se levantaban en algunas poblaciones para alojamiento de alcaldes o gobernadorcillos (11), y para dar aposento al Gobernador cuando visitaba el lugar. A veces también se denomina así a su residencia permanente o Casa del Gobernador, conocida así mismo como Palacio, a pesar de la relativa modestia de su construcción, en mampostería. Al igual que ocurría en Filipinas existían casas reales en las poblaciones de mayor importancia. El único testimonio de este tipo de edificios son las ruinas pétreas de la Casa Real de Rota.

No llegó a cuajar en Micronesia el característico patrón hispano de creación de ciudades en cuadrícula, tan enormemente difundido en América, donde el módulo es la manzana cuadrada cerrada, formada por yuxtaposiciones de edificios que mantienen siempre un frente continuo a la calle y un sistema de patios al interior.

Los pueblos de Marianas mantenían el carácter rural del poblado chamorro, con edificaciones aisladas, de techos de nipa, pero alineadas dentro de una incipiente trama urbana de manzanas definidas por caminos, en la que se van injertando casitas de muros encalados con escuetas aberturas y cubiertas de teja, como sacadas de cualquier pueblo blanco de la Península Ibérica. San Ignacio de Agaña representa el único caso de ciudad, la primera creada, y por mucho tiempo la única de Oceanía (12). Era quizás la Agaña destruida en la guerra americano-japonesa el máximo exponente de esa civilización, fruto de la fusión y el mestizaje. Su Plaza de España (13), con su nombre español y los restos de edificaciones que aún podemos contemplar (14), nos transportan a un pasado común que nos ayuda a conocer nuestra identidad actual.

Como ocurre en el Nuevo Mundo la ciudad gravita en torno a un espacio en el que se concentran el poder temporal y el espiritual: el Palacio y la Iglesia. [19] Y este espacio permanece como referencia urbana permanente y símbolo de la identidad de la ciudad(15).

CONCLUSIONES

Siendo la colonización hispana eminentemente civilizadora -podríamos incluso considerar el paralelismo entre hispanización y romanización- resulta lógica la existencia de huellas físicas de la presencia española en Oceanía, aun cuando en un siglo de ausencia muchas de estas huellas hayan sido borradas. El establecimiento de un nuevo modelo social llevaba implícito la creación de unas estructuras físicas y unos tipos edificatorios similares a los de otros lugares en los que había tenido o estaba teniendo lugar el mismo proceso. Las influencias españolas en las arquitecturas de estas islas se manifiestan bien directamente o a través de su paso por América y Filipinas. Dicho de otro modo estas estructuras, con sus peculiaridades y características propias forman parte indudablemente de esa universalidad que constituye lo hispano.

Lo cierto es que el ingrediente español, o si se prefiere hispano, forma parte de la identidad cultural de estos pueblos, de sus señas de identidad. Podemos incluso afirmar que hay una cierta fascinación por lo español, que se hace patente por ejemplo en las actuaciones arquitectónicas en estilo español. Este interés hacia lo español, al menos en Arquitectura, y con independencia de factores sentimentales habría que situarlo en el contexto de las corrientes vernacularistas que surgen como reacción a los excesos universalizadores del Movimiento Moderno. Ese vernacularismo, ligado en muchas ocasiones a un cierto nacionalismo tiene en Marianas al elemento español como factor diferenciador más característico.

Aunque una buena parte de la arquitectura neoespañola que se ha hecho en Guam, ha tomado ese españolismo de forma un tanto superficial -y que dicho sea de paso guarda no demasiada relación con la arquitectura de la Agaña anterior a la SGM- quizás a través de la arquitectura neoespañola de California y otros estados del sur norteamericano, no cabe duda de que esa arquitectura está tratando de dar respuesta a una demanda social. Los ejemplos más representativos son la Government House, residencia oficial del Gobernador de Guam, en Agaña, y las oficinas gubernamentales de Adelup Point. Especial consideración merece el complejo comercial Chamorro Village[20], en el que se han manejado con acierto factores hispanos, sin caer en el tópico, y al servicio de una arquitectura actual.

La tradición constructiva llevada por los españoles y asumida por los pueblos de las islas siguió desarrollándose en las décadas siguientes a su marcha.

Es sobre todo tras la SGM y la efectiva americanización que vino después, cuando -como en otros ámbitos de la cultura- se interrumpe esa tradición de origen hispano. La ruptura se debe no sólo a factores ideológicos, o de implantación de nuevos modelos coloniales, sino también a cambios estructurales a nivel global -la aceleración de la historia- que se producen desde entonces, y que dan lugar en muy diferentes latitudes y circunstancias a rupturas similares, con la introducción sistemática de nuevos materiales y sistemas constructivos.

El interés creciente que toda sociedad actual muestra por el propio patrimonio edificado(16), tras décadas de agresiones y olvido, permite ser moderadamente optimistas en relación con el futuro del legado arquitectónico de origen español en Oceanía, su conservación y puesta en valor.

El legado arquitectónico de origen español en Micronesia
Juan Galván Guijo (Arquitecto)

Fuente Original :  Cervantes Virtual  & Hispanismos.org