Pacífico, un viaje a los confines del Hombre

La2  de Televisión Española (RTVE), nos invita a disfrutar de una auténtica aventura: Pacífico, una ruta de 50.000 kilómetros desde el Norte de Japón hasta las islas  exóticas de Indonesia,  Papúa Occidental, Papúa Nueva Guinea y la  Australia Aborigen. De Fiji y Samoa a Aotearoa  Nueva Zelanda y las Islas Cook. Una expedición española viajará  por lejanos enclaves de Asia Pacífico buscando en ruta  tribus y comunidades nativas de singulares  costumbres y  estilos de vida. Un año de  travesía insólita que cruza caminos y pistas  de tierra, que se adentra en mares salvajes y desconocidos y que desciende ríos ignotos.

El periodista y director de la serie documental `Un mundo aparte´, Daniel Landa, nos presenta a lo largo de 10 capítulos una expedición en la que en us propias palabras ` descubriremos que los otros somos nosotros´,  en  una série documental producida por  Doc & Road y La Competencia.

En  `Pacífico´ se ha  puesto un gran esfuerzo por salir de las rutas convencionales y buscar historias de culturas muy poco conocidas;  tal motivo ha llevado  a  los periodistas a enclaves increíbles. `El exotismo de esos lugares y el choque cultural es el más extremo que he visto en mi vida´, ha comentado su director. `Ha sido una gran aventura de principio a fin´.

Los dos primeros capítulos dedicados al Japón ,  se pudieron  ver este pasado miércoles 14 de septiembre en ‘El documental‘ a las 23:25h en La2. Podéis seguir también la serie en la página web de RTVE .  A partir del capitulo  7,  la expedición documental  iniciará una  larga travesía por el Mar de Banda, llegando al lejano y aislado archipiélago de Raja Ampat,  en Papúa Occidental.in esta región y en la vecína Papúa Nueva Guinea conocerán los usos,costumbres  y ritos de las tribus locales. Tras dos días de canoa  en Papúa Barat, llegarán  a un poblado de los Asmat, donde sus habitantes  mostrarán  sus danzas y su destreza a bordo de largas canoas sobre un atardecer en el río Siret. Remontando el río, alcanzarán  una de las tribus más singulares del mundo: los korowai quiénes habitan en los árboles.

Atravesando a pie la frontera con Papúa Nueva Guinea,  el  objetivo  será  navegar las aguas del río Sepik. En sus orillas viven algunos de los pueblos más  interesantes de esta nación melanesia  como  la tribu de los Iatmul. En el extremo oriental de Papua Niugini , las tribus viven en fiordos tropicales. Las mujeres llevan el rostro tatuado y los hombres pescan langostas con arpones. En el capitulo 9 se emprenderá rumbo a Fiji viajando desde este fascinante archipiélago situado en el mismo corazón del Pacífico Sur, a Vanuatu. En este hermoso islario alejado del mundo y que muestra multitud de  contrastes entre tradición y modernidad  Espíritu Santo  , Tanna y Pentecostés se abrirán a las cámaras de la expedición;  explorando sus paisajes insulares  enclavados en una naturaleza virgen y espectacular.  En Tanna  se explorará el Monte Yasur uno de los volcánes activos más espectaculares y  accesibles del planeta y hogar de tribus que se rigen bajo las directrices de la  `kastom´o costumbre tradicional melanesia.

En la isla de Pentecostés el equipo  será  testigo de uno de los ritos de iniciación más arriesgados del mundo: el Naghol, desde 15 metros de altura y desde  catafalcos vegetales, los hombres saltan al vacío atando sus pies sólo con lianas. Samoa,  mostrará sus encantos a través de los más bellos paisajes de Polinesia y una cultura vibrante que fusiona la tradición polinesia con los valores cristianos. La experiencia por  las Islas del  Pacífico finalizará con el capitulo 10 , siguiendo el rastro de los  Tangata Whenua (māori)  desde el encanto risueño de las  Islas Cook  hasta Aotearoa Nueva Zelanda.

Takatāpui, el orgullo recuperado

Takatāpui A place of standing (Oratia Media, Aotearoa Nueva Zelanda, 2016) ilustrado con magnificas fotografías  y acompañado de  textos de introducción de Witi Ihimaera, Ngahuia Te Awekotuku y  Henare Te Ua, es un libro dedicado a la vida e historias de los  takatāpui de Aotearoa Nueva Zelanda.

El termino māori takatāpui definía en el pasado a aquellas personas que compartían el amor y el sexo con su mismo género, fue recuperado en la década de los ochenta para definir a una persona māori no heterosexual. Takatāpui es una palabra definida en el  Diccionario de la Lengua  Māori compilado por el misionero William Williams (1844) como “un compañero íntimo del mismo sexo“. Actualmente identifica a la comunidad LGTB māori y posee variaciones distintas como takatāpui kaharua o bisexual, takatāpui wahine o lesbiana, takatāpui wahine ki tāne y takatāpui tāne ki wahine para los transexuales masculino y femenino respectivamente.

La herencia puritana impuesta por las reglas y códigos religiosos de los colonizadores occidentales borro deliberadamente todo rastro de los takatāpui, la iglesia institucional se encargó de predicar a sus fieles la creencia de la inexistencia de la homosexualidad en  aquellas  sociedad polinesia y la práctica de esta como grave ofensa a su Dios. Hoy día algunas comunidades e iglesias conservadoras nativas que reducen la sexualidad humana a la reproducción dentro del matrimonio patriarcal, no aceptan la existencia de la homosexualidad en la tradición māori,  particularmente entre sus miembros masculinos a los que se les ha dotado desde siempre un carácter guerrero.

A diferencia de los fa’afafine samoanos, por citar un ejemplo en Polinesia, los takatāpui  no ocupan una posición social definida dentro de la familia, comunidad y sociedad, sin embargo para comprender el significado real de lo que es ser fa’afafine o takatāpui hay que situarse en el plano cultural mucho más que en el sexual, sino todo esfuerzo es en vano.

Takatāpui A Place of Standing, nos muestra la reconexión con un pasado olvidado, un tiempo  antes de que  los estereotipos de género occidentales se impusiesen en la sociedad māori y la sexualidad se conviertiese en un motivo de discriminación. Del mismo modo,  nos acerca a  un presente vibrante desde donde los takatāpui pueden reclamar su reconocimiento e igualdad al mismo tiempo  que  aspirar a  un futuro mejor y encontrar un espacio donde posicionarse y el cual  forma  parte integral de la identidad māori . Permite a través de sus  páginas y fotografías  emplazar el  lugar histórico al que  este colectivo   pertenece;  conectando de esta manera  con la cultura, la identidad, la tierra y el espíritu. Una obra cargada de vitalidad, de aroha o amor desinteresado por el otro;  luchas y triunfos de una comunidad que ha venido siendo doblemente marginada durante  mucho  tiempo,  tanto por  las corrientes principales del  pensamiento  pākehā como  māori . Takatāpui A Place of Standing, sigue  el progreso alcanzado hasta día de hoy, partiendo desde los años de opresión  que tuvieron lugar antes de la Homosexual Law Reform Act de 1986 y la reacción de las comunidades māori que precedieron a los oscuros años de la epidemia del SIDA. Treinta años después de aquella reforma todavía queda mucho por hacer aunque también mucho que celebrar. Historias  contadas en primera persona,  desde todos los ámbitos vitales y a través de décadas, es un homenaje a aquellos que lucharon por sus derechos y a los que se debe hoy día que los takatāpui puedan expresar su identidad abiertamente y con orgullo.

The New Zealand AIDS Foundation/Te Tuapapa Mate Araikore O Aotearoa  bajo la dirección de Jordan Harries y su equipo han venido trabajando durante años en esta preciosa obra; juntos llevan adelante el compromiso de la fundación con los māori y otras comunidades homosexuales y bisexuales  a través de celebraciones tales como Big Gay Out y Hui Takatāpui; un esfuerzo colectivo cuya conclusión obedece a la contribución de muchos líderes comunitarios, miembros, investigadores, editores, traductores y fotógrafos, sin  cuyo tautoko (apoyo) y manaakitanga (hospitalidad), estas historias jamás se hubieran contado.

Tatuaje en las Islas Cook

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Therese Mangos and John Utanga trazan en este libro la historia y la práctica del tātatau o el arte del tatuaje en las Islas Cook  a través de las antiguas tradiciones orales, informes   de navegantes, exploradores y misioneros  extranjeros  además de  un valioso  material de archivo.  Más que una investigación de un tiempo  ya pasado , Patters of the Past: Tattoo Revival in the Cook Islands (Huia Publishers, Aotearoa Nueva Zelanda, 2011) , representa una mirada que recae sobre  el renacimiento de este arte ancestral  a través de los ojos de los artistas contemporáneos de  este archipiélago polinesio. Acompañado de más de 250  fotografías de Kirsty Griffin e imágenes históricas que reflejan el  diseño y la herencia cultural  de las Cook,  representa  una  bella e intensa exposición  de la primera y más completa obra del tatuaje local y su impacto en una nueva generación a la búsqueda de su identidad cultural. Therese Mangos , nacida en Aotearoa Nueva Zelanda, es originaria de las Cook ,  miembro del  Pacific Arts Committee (Creative NZ) y autora de Fashion Theory: The Journal of Dress, Body and Culture. John Utanga , periodísta de las islas Cook  ha trabajado para la televisión  en el programa  Tagata Pasifika.  Kirsty Griffin ha realizado su labor fotográfica en películas como  Apron Strings (2008) de la samoana Sima Urale , River Queen (2005) de Vincent Ward y  Whale Rider (2002) de Niki Caro.

Rain of the Children, desvelando el misterio de Puhi

In Spring One Plants Alone,  documental realizado a los veintiún años por el director  de Aotearoa Nueva Zelanda Vicent Ward en 1978 y aclamado internacionalmente, es un íntimo y desgarrador retrato de una mujer de māori de 80 años de la iwi  o tribu de los Tūhoe que en los remotas montañas de Urewera vivía junto  a Niki, su hijo esquizofrénico.  A Ward no le pasaron desapercibidos las lamentos y oraciones de aquella anciana que cuidaba con devoción a su hijo adulto enfermo. Transcurridos treinta años Rain of the Children nos desvela el misterio de Puhi que fue escogida por el profeta māori Rua Kenana para que se esposase con su  primogenito. Tuvo catorce hijos de los cuales, todos menos uno, murieron o le fueron arrebatados de sus manos. Puhi sobrevivió a la redada policial que tuvo lugar en 1916 en la comunidad de Maunga Pohatu. Entrevistando a historiadores y ancianos de las comunidades  māori de la región que aún hoy recuerdan a Puhi, incorporando fragmentos de In Spring One Plants Alone ,  material audiovisual de archivo y una  dramática recreación cinematográfica de aquellos tiempos, Ward  nos brinda un largometraje documental  de belleza lírica extraordinaria.

Rain of the Children está protagonizada por Miriana Rangi, Rena Owen, Temuera Morrison, Taungaroa Emile, Waihoroi Shortland y Toby Moreh ; quizás, de todos estos actores los más conocidos para el público europeo  sean   Rena Owen de la iwi  Ngati Hine y Temuera Morrison de los Te Arawa, protagonistas de Once We Were Warriors (1994). Morrison  trabajo también  en River Queen (2005). Vincent  Ward es director de Vigil (1984), The Navigator (1988) y Map of the Human Heart (1998) las primeras películas de un director de Nueva Zelanda seleccionadas por el Cannes Film Festival.

 

Tuariki Huna

White Lies /Tuakiri Huna,  Aotearoa Nueva Zelanda (2013),  transcurre en la Nueva Zelanda rural de la década de los años veinte en  una sociedad  dominada por el racismo hacia la población māori ; filmada en los majestuosos paisajes de  Ruatahuna , en el corazón de la iwi  o tribu de los Tuhoe, en el Parque Nacional de Te Uruwera, la película  está    basada en la  novela  Medicine Woman (2013)  del  aclamado escritor māori  Witi Ihimaera y  autor de  The Whale Rider ( 1987) o  La leyenda de las Ballenas ;  de hecho su directora, la mejicana Dana Rotberg, ha comentado que viajó a Aotearoa Nueva Zelanda   después de  haber visto Whale Rider (2002) cuyo productor es  Johhn Barnett el mismo que el de este, su más reciente  largometraje interpretado en Te Reo Māori  o  lengua māori. y que desvela el choque de culturas  entre británicos y polinesios.  Rotberg es directora de cine, guionista, fotógrafo y profesora de música. A principios  de los  años ochenta, ingresó en el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC)  de México  co dirigiendo años más tarde , junto a Ana Diez Días, el documental Elvira Luz Cruz, pena máxima ( Ariel y la Diosa de Plata al Mejor Cortometraje Documental y el premio Bochica de Oro en el Festival de Cartagena de Colombia).  Esta es la segunda vez que Aotearoa Nueva Zelanda está presente en un largometraje  para ser considerada  como Mejor Película Extranjera en la 86 edición de los Oscar 2014.

Paraiti es una comadrona māori a la que le está  prohibido hacer uso de la  medicina tradicional  o rongoā māori, bajo una ley  establecida en  1907 con la intención de suprimir el uso de las  prácticas sanadoras tradicionales  y otras funciones derivadas de  los líderes tribales. Habiendo   sido testigo de joven de  la muerte de su familia y  a los habitantes de su aldea a manos de los colonizadores europeos, vive  una existencia semi nómada en la remota región de Te Urewera, dedicándose  en secreto a cuidar y sanar a  la población māori . En una visita inusual a Auckland a Paraiti se le acercará Maraera una altiva ama de llaves  māori  al servicio de   Rebbecca Vickkers,  rica mujer blanca quién temerosa de las habladurías y cotilleos necesita de ayuda para interrumpir  su ya avanzado  embarazo  antes de que su esposo regrese al hogar,  tras un viaje de negocios a la lejana Europa.  En un principio, se negará a  complacer los deseos de la mujer  pākehā   sin embargo, cambiará de opinión cuando vea morir a una joven māori y su hijo no nacido a manos del personal insensible de un hospital : ` … Esta es mi manera de restaurar un poco de justicia…´  A pesar de que la señora de la casa  no disimula su desprecio hacia Paraiti y a  sus prácticas tradicionales  será  Maraera la que se mostrará como su mayor adversario. El ama de llaves se niega a hablar su lengua materna, dirigiéndose siempre en inglés a la comadrona y convirtiéndose en fiel reflejo de la traición a su propia cultura polinesia. Interpretada por la poderosa cantante māori , Whirimako Black, Paraiti reaccionará  a los desprecios con serenidad,  a la vez que irá  desvelando secretos celosamente escondidos en la opulenta  mansión de   Rebbeca  Vicckers.

Paniora ! mitología māori y flamenco sobre el escenario

Paniora!

Mientras un hapū  o clan  de la Costa este de  Aotearoa Nueva Zelanda  lucha  por  preservar su herencia cultural  única, mil secretos de la whānau o familia extendida , tejen su destino. Los Paniora tienen sangre española corriendo por sus venas. Próspera, apasionada y orgullosa, la familia Hotai-Martinez vive en una casa  elegante en la cual hablan español, comen tapas y bailan flamenco. Sin embargo  y bajo este ferviente orgullo, tienen que enfrentarse a sus propios demonios; lo único  que puede unir a su  clan o  su espiritu , es aquello que precisamente les separa.

La obra teatral Paniora!   escrita por   Grace – Smith y dirigida por Colin McColl, aunque no se muestra fiel  a la historia de Manuel José de Frutos Huerta,  ballenero español que se estableció  en Aotearoa Nueva Zelanda a principios de la década de 1830 , está inspirada en su figura y en aquella de sus descendientes, más de 16.000 personas;  quizás para  el espectador español y en una primera impresión, se pueda pensar que el tópico del flamenco, los toros y las tapas  la haga en algún sentido  desmerecedora sin embargo  se apoya en la misma reinterpretación de lo español que los Paniora o ‘españoles´sin apenas referencias,  hicieron de la cultura española. Quizás, si  hubiesen conocido el origen  segoviano  de Manuera, como así llamaban al castellano,  la visión sobre la cultura de su  tipuna sería otra diferente. Y es aquí donde precisamente reside el valor de la obra , que despliega el orgullo de identidad cultural y la importancia que otorgan los māori   a sus antepasados, a la genealogía y a su turangawaewae o lugar donde reside la identidad cultural , aunque este se encuentre a miles de kilómetros de su lugar de nacimiento.

Briar Grace-Smith  es  una dramaturgo , guionista, poeta  y  escritora  de relatos breves  perteneciente al clan Ngati Hau de los Nga Puhi,  su  labor teatral y cinematográfica fusiona elementos contemporáneos con la mitología ;  lírica māori y poética a la vez que generosa en diversi-on. Tanto  en Aotearoa Nueva Zelanda como en el extranjero,  sus obras han ganado el  aplauso del público y la crítica. Su primera obra teatral, Ngā Pou Wahine,  fue galardonada con el Bruce Mason Playwriting Award (1995), y   Purapurawhetū  premiada con el Best New Zealand Play en los Chapman Tripp Theatre Awards de 1997; más tarde  llevó a cabo una gira por Canadá y Grecia y en 2000 recibió el  Arts Foundation Laureate Award. Su primer largometraje, The Strength of Water (2009)  fue seleccionado  para su proyección en festivales de cine en  Rotterdam (Holanda)  y Berlin (Alemania).

Maori

En  Paniora!  , centrándose en la figura  de Te Mamaenui,  descendiente de  más edad   de los Hotai- Martinez, surge  el drama, la danza, el realismo mágico y una música que fusionando  lo polinesio y lo español,  conmueve   el alma;   actores y bailarines interpretando en lengua española, māori e inglés  y Taane  brindando  con  su espléndida  labor coreográfica,  un lenguaje de la  danza que incorpora  elementos de la  haka y el flamenco.  El espectáculo cuenta  con la participación de la Auckland Theatre Company, incluyendo en su elenco a Nancy Bruning, Kirk Torrance,  Hera Dunlrk Teavy, Barnie Duncan, Calvin Tuteao y Tairoa Royal; con coreagrafía del  prestigioso Taane Mete y los bailarines de la Okareka Dance Company. Paniora! forma parte de la programación del  New Zealand Festival  20014: Wellington (26 Febrero – 2 Marzo 2014) en el Soundings Theatre, Te Papa. Auckland (20 Marzo – 12 Abril 2014) en el Maidment Theatre.

Enlaces de Interés: 1. Manuera, la bella historia de un español en el Pais de la Larga Nube Blanca 2.-  Entrevista a  Briar Grace-Smith en Radio New Zealand 

3.-   Paniora! en 3News

Manuera, la bella historia de un español en el País de la Larga Nube Blanca

A principios de la   década de 1830  el segoviano Manuel José de Frutos Huerta abandonó el `Elizabeth´,  buque  ballenero norteamericano  en el que surcaba las aguas de Aotearoa Nueva Zelanda desembarcando en Awanui, cerca de Ruatoria en el área  de Waiapu,  en la Costa Este de la Isla del Norte (Te Ika-a-Maui) .  Ya había estado otras veces en   aquellos remotos paisajes, aunque  en aquella  ocasión  decidió no regresar a Perú y quedarse  allí  para siempre; aprovechando la escala del barco para repostar víveres y concedido el permiso para bajar a tierra.   La leyenda cuenta que su decisión fue tomada tras quedarse absorto ante la belleza de unas jóvenes māori que desnudas recolectaban kai moana  (mariscos) a orillas de la playa. Quizás por este motivo  decidió desertar y comenzar una nueva vida, lejos de todo. Cuando la tripulación, junto a la guarnición británica residente,  emprendieron su búsqueda, nunca lo encontraron, nadie se imaginaba que pudiera haberse escondido bajo las faldas de una mujer māori!

En Port  Awanui  aunque esta vez teniendo como base tierra firme, continuó  dedicándose a las ballenas;  descuartizándolas en  una próspera comunidad māori y creciente asentamiento  europeo, hasta  prosperar  y más tarde  convertirse en  comerciante. Manuel José tuvo  cinco esposas , todas de la iwi o tribu de los  Ngāti Porou: Te  Here-kaipuke, primera esposa   a la que cariñosamente llamaba Tapita; Te Auwhi a la que dio el nombre de  Kataraina o Catalina  (hermana de  Te Here-kaipuke, Maraea de  Te Whanau-a-Takimoana), Mihi Taheke de Te Whanau-a-Hinepare y  Uruhana , llamada también  Maraea Ruihi, de Te Whanau-a-Hinekehu. De los cinco hijos de Manuel y  Tapita Te Here-kaipuke  uno murió en la infancia.  Neri Manuera fue su progenitor. Cada una de sus otras cuatro esposas  tuvo un hijo; todos ellos le convirtieron en abuelo de cuarenta y dos nietos y bisabuelo de 299 bisnietos.  Los mā ori describirían más tarde  a Manuel José  como un  joven castellano  atractivo,  alto, fuerte,; de piel clara, ojos azules  y de largos cabellos rojizos.  Voz portentosa y  gestos expresivos,  rasgos sin lugar a dudas que atrajeron a las mujeres locales, aunque alguno de sus matrimonios pudo haber obedecido a  intereses propios de los jefes de la región.

En la actualidad más de 16.000 personas descienden de aquel joven intrépido y emprendedor, son conocidos en Aotearoa Nueva Zelanda como los Paniora ( `los españoles´)  de la iwi  o tribu Ngāti Porou, quién los considera una  o hapū  en si misma  (subtribu o clan) . Por línea paterna tomaron el apellido Manuel;  los descencientes  del hijo de Mihi Taheke, Hori Waikari, el nombre de Waikari que fue dado por el líder de los , Te Kani-a-Takirau, p Ngāti Porou para conmemorar la muerte de su propio hijo, Te Waikari-a-Takirau.

Poseedores de una cultura de tradición oral, los Paniora  no olvidaron sus orígenes españoles aunque si   algunos aspectos de su turangawaewae, hasta que en 2005 y  gracias al documental que rodó Diana Burns, periodista residente en Wellington  descubrieron  que  este,  estaba en Valverde de Manjano; un pueblecito  de unos 1000 habitantes a escasos 15 kilómetros de Segovia en España.   Allí,  Manuera, como así le llamaban los māori ,  había nacido  de  madre panadera y padre comerciante de lana, José  de Frutos y María Huerta  el 31 de enero de 1811.  A partir de aquel momento,la población  castellana se convertiría `en el lugar donde ponerse de pie y hablar´ en el  añorado turangawaewae de los Paniora. El término turangawaewae, en un sentido amplio, abraza  la identidad de una persona como māori  haciéndolo desde la esfera cultural, lingüística y emocional. La única manera de poseer turangawaewae, en el sentido de poder reclamar una afiliación a lugar en  particular o a un marae, es a través de la whakapapa o  lazos genealógicos; la conexión ancestral a un lugar particular.   Un  marae es en términos generales,  el lugar de reunión social, cultural y ceremonial de la comunidad,  no  describe a un edificio en particular, si no el conjunto de edificios y espacios donde se llevan a cabo los encuentros ceremoniales. El espacio abierto que se encuentra en frente del Whare Nui o  casa de reunión,  recibe el nombre de Marae atea y es el que cruzan los manuhiri o visitantes durante la ceremnia de bienvenida powhiri.

`… Mis padres y abuelos hablaban  de un valle verde o una pradera verde. Decían que de allí venia mi bisabuelo José Manuel…´, le comentó una anciana a Burns cuando  junto  a dos amigos españoles, Álvaro Toepke y Ángel Serrano  se encontraban grabando `Debajo de tus pies´, un documental que relata la hipotética llegada de marinos españoles a Aotearoa  Nueva Zelanda en el siglo XVI, 200 años antes de Abel  Tasman y James  Cook y  que al mismo tiempo cuenta la  historia de los propios Paniora. En febrero de 2006 se presentó en el marae de Rangitukia , actuando como altavoz del descubrimiento de los orígenes de aquel español del que descendían las gentes del valle de Waiapu.

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Los comerciantes europeos  lo conocían por José Manuel o Emanuel Josef,  nombre este último  con el que  él antropologo neocelandés  Bob McConell , quién más tarde sería contactado por Diana Burns, se había encontrado en 1980  en un documento de la época el cual  hablaba de las actividades comerciales del español; en su promesa de investigar  las raíces familiares de su esposa Vivienne, cuarta generación de los  `josés´ como se refieren así mismos los Paniora. El mismo año ambos publicaron Olive branches, un registro de los descendientes de Manuera; una  labor en la que invirtieron varios años y  que traza el árbol genealógico de estos polinesios de sangre española ; localizando a 6300 descendientes número que se vería incrementado con el paso del tiempo y ampliada su  esfera geográfica a otros países.

Desde que los Paniora encontraron su whakapapa, se han producido varios encuentros entre  españoles y  māori. El primero fue con Su Majestad el Rey de España, D.  Juan Carlos de Borbón, quién en una recepción a la colonia española con motivo de un viaje oficial  Aotearoa Nueva Zelanda  en 2009, tuvo al mismo tiempo un encuentro con  algunos Paniora y se llevó consigo el libro Olé José escrito por McConnell. En 2007, una delegación de polinesios visitó Valverde del Majano y  en la Navidad de 2010, un grupo de vecinos del pueblo segoviano , liderado por su  alcalde,  lo hizó a Aotearoa Nueva Zelanda. Allí  formalizaron los lazos con  Gisborne,  convirtiéndose en uno de los hermanamientos entre ciudades más distantes del planeta. En el año 2012 cuarenta y ocho descendientes de Manuel José  recorrieron los 19.500 kilómetros que separan Auckland de Madrid para sentir bajo sus propios pies, la tierra  de sus tipuna. Fue para todos, una experiencia inolvidable.

En la década de 1850 Manuel José  era ya considerado tanto por los europeos como por   māori como el comerciante más destacado del territorio de los Ngāti Porou ,  extiendiendose desde  Pōtikirua , en el norte, hasta Te Toka-a-Taiau  al sur, en Gisborne.  Aunque  no fue del todo aceptado entre  los colonos británicos, si lo fue entre los Tangata Whenua ; conviviendo con la familia inmediata de su principal esposa Tapita Te Here-kaipuke y  compartiendo su cultura originaria con los polinesios y estos con él. Se dice que era aficionado a cantar por las noches y que sabía cómo tratar y entretener a las gentes, un aspecto de su personalidad que atrajo a los māori  aunque   tampoco dejó de suscitar ciertas envidias entre sus compañeros varones.

Te Kaitu, el padre de Tapita Te Here-kaipuke,   formaba parte del Pai Mārire, culto  māori  fundado en Taranaki por el profeta Te Ua Haumene y que floreció en la Isla Norte   entre 1863 y 1874; incorporando elementos espirituales polinesios y bíblicos, prometia  la liberación de los māori  de la dominación  pākehā  u occidental. En julio de 1865 Samuel Deighton , magistrado residente en Wairoa, estando acampado  en las cercanías  de Rangitukia  en el pa de Hatepe y preparándose para  entrar en combate  en Pakairomiromi contra las fuerzas de Pai Mārire o  Hauhau  como  llamaban los europeos, informó por carta a  Sir  Donald McLean, político y oficial de gobierno de la época,  de  que uno de los hijos del segoviano había sido arrestado bajo sospecha de espionaje, expresando al mismo tiempo sus inquietudes con respecto a De Frutos Huerta; indicando en la misiva su intención de arrestar al extrajero e incluso amenazar con dispararle  si la  sospecha  de sus simpatía hacia los rebeldes māori se confirmaba. Con el tiempo, los del Hauhau, saquearon su comercio en Te Awanui.

En el año 1861 el  castellano  estableció un puesto comercial en Te Awanui, enclavado entre la bahía de Waipiro y la desembocadura de rio Waiapu. Un olivo que sigue en pie, arraigando sus raíces a la tierra del  `País de la Larga Nube Blanca´,  marca el lugar donde  levantó su comercio. En 1873  abriría otra tienda en Tikapa situada en la orilla oriental del  rio y próxima a Waiomatatini donde se dice que introdujo el arado y  el arbusto de la aulaga.  Manuel José de Frutos Huerta  falleció en Tikapa en fecha desconocida.  Los últimos días de su vida  los paso contando a aquellos que quisiesen escuchar,  la historia de  su vida singular, un  español que apenas si  hablar una sola palabra de Te Reo   Māori  se encontró en tierra extraña y lejana y, sumergida en un conflicto entre polinesios y colonos occidentales por la tenencia de la tierra y la supervivencia física y  cultural.

En 1981  en su honor y como iniciativa de Vivienne McConnell,   sus descendientes se reunieron en el marae de Rahui en Tikitiki. Eran dos mil personas que más tarde   levantarían  un mausoleo funerario  que guarda la tumba del tipuna, en el monte Taumata-o-Matawhaita en Tikapa y  con vistas al río Waiapu.  Aquella fue  la primera reunión oficial de los`españoles´, desde entonces  se celebra cada diez años en Tikitiki. Son tres días en recuerdo de Manuel José , una gran fiesta a la que llegan māori de todos los rincones de Aotearoa Nueva Zelanda y otros lugares del planeta;  donde la  haka se fusiona con la sensualidad del flamenco En 1991 los Paniora volvieron a reunirse con éxito de asistencia, las mujeres cubiertas con  mantillas y tocadas con peinetas, los hombres  montando a caballo con sombreros cordobeses;  más tarde , en 2001 bautizando el encuentro de familiares como la `fiesta de la década´, tal cual en español, ondeando banderas de España y    escenas de tauromaquia  en  tapices y paneles; recogiendo  lo tópico que recrea el imaginario neocelandés. Ni faltriqueras ni refajos, ni monteras o moños de picaporte, simplemente  una sincera  muestra de orgullo identitario que honra a los antepasados y al linaje.

 Libros sobre los Paniora de Aotearoa Nueva Zelanda para consulta online:

Olive Branches  de Robert Neill McConnell (Teira Naahi Publishing Ltd, NZ 1991)

A Record of the Descendants of Manuel Josef, Whaler and Trader of Port Awanui, East Coast, N.Z.

Olé José de Robert Neill McConnell (Teira Naahi Publishing Ltd, NZ  1982)

The Jose Manuel Whanau Reunion. A Record of the Descendants of Manuel Josef, Whaler and Trader of Port Awanui, East Coast, N.Z.

Enlace de Interés:  Paniora ! mitología māori y flamenco sobre el escenario