Rapa Nui, el sitio sagrado de Orongo

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El lago del Rano Kau es el mayor de la Isla de Pascua, En el borde  más estrecho del cráter está situado Orongo. Esta caldera volcánica forma la punta suroeste  de Rapa Nui; en Polinesia el sudeste de una isla era el lugar desde donde partían las almas de los muertos, y los cráteres eran entradas al más allá; es  muy posible que Orongo lugar tuviera las mismas connotaciones. Desde la parte más baja del borde del Rano Kau es desde donde descendían los contrincantes  de la prueba del Tangata Manu. La imagen del hombre pájaro combina una figura humana en cuclillas con el pico y la cabeza de un rabihorcado.

Orongo es una aldea ceremonial que fue construida con motivo del culto a Make-Make, dios creador y de la fertilidad, y la competencia del tangata manu. Su uso era estacional, se utilizaba al inicio de la primavera y durante unas pocas semanas. Aquí se desarrollo  un tipo único de habitación a piedras lajas, a pesar de que el diseño evoca claramente el de las hare vaka o casa botes comunes en el resto de la isla. Orongo es al mismo tiempo el principal enclave de arte rupestre de Rapa Nui con centenares de petroglifos variados que dan cuenta de la importancia que alcanzó este enclave en tiempos antiguos. Se estima que el inicio de su ocupación fue desde finales del siglo XVI, aunque el culto del Tangata Manu parece que fue adquiriendo relevancia en siglos posteriores.  El sitio sagrado de Orongo alberga una de las colecciones de motivos en bajo relieve mejor conservadas y más notables, entre los que destaca la famosa figura del hombre pájaro. El profundo bajo relieve con que están realizados es insólito en Polinesia y supone un desarrollo que, en otras culturas, es un paso hacia la escultura de bulbo redondo. El 86% de las imágenes están localizadas aquí.

El culto a los antepasados representado por los moai  fue uno de los rasgos mas sobresalientes de la cultura polinesia  prehistórica de la Isla de Pascua. Sin embargo a partir del siglo XVI, la sociedad insular fue abandonando la construcción de estatuas megalíticas como expresión política y religiosa, sustituyéndolo por el culto al dios Make Make estrechamente vinculado a la fertilidad, la primavera y la llegada de aves marinas migratorias. Orongo llego a ser el centro  de este orden emergente, representando de esta manera una nueva etapa en la historia y cultura de Rapa Nui, en la cual una religión y un sistema político diferentes a los anteriores se impuso de forma gradual en la sociedad y marcó su devenir hasta finales del siglo XIX. Orongo representa esta nueva fase histórica.

El ritual del Tangata Manu era una ceremonia anual en la que jefes de diferentes tribus, o sus hapu o representantes, competían para conseguir el primer huevo del manutara o gaviotin apizarrado, que llegaba a la isla para anidar en el islote Motu Nui.

Grupos provenientes de toda la isla, acudían a la aldea ceremonial donde llevaban a cabo diversos preparativos para la competición. En esta, los participantes descendían por el acantilado y nadaban hasta Motu Nui, donde permanecían días o semanas esperando la llegada de los manutara hasta que alguno de los participantes encontraba un huevo. El competidor regresaba a la aldea y era investido como tangata mau u hombre pájaro o recibía esta condición el jefe a quién representaba. El nuevo tangata manu era considerado tapu, es decir sagrado, y vivía en reclusión ceremonial por un año. La última competencia tuvo lugar  en 1867.

La clave para comprender el culto al hombre pájaro en el contexto de Polinesia es que la posición social era una preocupación primordial y era hereditaria. Pero esta posición también podía adquirirse a viva fuerza, posiblemente siendo un gran guerrero (matato’a). Convertirse en hombre pájaro era otra forma de conseguir ese rango elevado. El hombre que se convertía en hombre pájaro reafirmaba en orden social, reforzaba la posición social y el poder constituía un punto de encuentro para la sociedad.

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El ritual del hombe-pájaro encierra fuerte elementos simbólicos sobre la muerte y la resurrección, similares a numerosos ritos de otras partes del mundo: la figura mitad hombre/mitad pájaro en cuclillas o en posición fetal, el descenso hacia el océano (la gran madre), la ocultación en cuevas (como el vientre materno), la subida del acantilado, el huevo sagrado el afeitado de cabeza, el sacrificio humano, el confinamiento y el asilamiento (la muerte simbolica), y la vuelta a la sociedad (resurreción).

Isla de Pascua~Georgia Lee

Al inicio del sendero se puede apreciar una perspectiva general de la aldea y de los islotes; pudiéndose percibir que las viviendas fueron orientadas hacia los motu relacionados con las ceremonias religiosas de Orongo. Motu Nui, como indica su nombre, es el más grande y donde anidaban los manutara. A continuación se encuentran dos casas sin restaurar, pudiéndose observar el estado en el que se encontraban estas estructuras antes de la reconstrucción de las casas entre 1974 y 1976. La siguiente atracción es otra vivienda, esta vez restaurada de forma parcial con la intención de  mostrar la forma en que se construyeron; poseyendo un único ambiente, de planta elíptica, con gruesos muros dobles de lajas rellenos de tierra. El techado se construía  trasladando lajas progresivamente hasta unirlas con grandes piedras centrales que cerraban la habitación por la parte superior, donde se colocaba más tarde una cobertura de tierra y pasto.

Desde esta casa restaurada se alcanza el enclave donde se llevaban gran parte de las actividades sociales en Orongo. Estas tenían lugar en frente de las viviendas y en terrazas definidas por un muro bajo de piedras. Grupos de diferentes tribus se reunían aquí durante varias semanas cantando y bailando.

Prosiguiendo el camino se llega hasta el lugar en donde una de las casas acogía al Moai Hoa Haka Nana, singular estatua de basalto de 2.5 metros de alto y en la que en su espalda se grabaron distintos petroglifos vinculados al ritual del tangata manu. Este moai fue sustraído en 1868 y hoy se exhibe en el British Museum.  Continuando la ruta se llega a la sección central de Orongo donde se puede apreciar la disposición escalonada de las viviendas, aprovechando los desniveles naturales del sitio. Algunas de las casas disponían de paredes ornamentadas con pinturas alusivas al ritual del Hombre, como figuras de aves marinas y remos ceremoniales llamados ao. Parte de estas pinturas son conservadas en museos tanto en la isla como en el extranjero.

La siguiente visita será en el sector de Mata Ngarahu, el centro de la actividad ceremonial durante la competencia del tangata manu. Centenares de petroglifos del hombre pájaro, Make Make y komari se hayan grabados en las rocas de este sector, dando testimonio de la intensa actividad ritual desarrollada en el lugar. Los komari son signos vulvares  puediendo ser un reflejo de las  preocupaciones generales por la fertilidad o bien un interés en el placer sexual o tal vez ambas. Estas aparecen por toda la isla, en Orongo, es frecuente que aparezcan grabadas en lo alto de la figura del tangata manu, en otras partes cubren toda la superficie de la roca, testimonian culto a la fertilidad

Motivos comunes de los petroglifos son las llamadas caras Make Make; en algunos casos son rostros completos, en otros, ojos y nariz, o solamente ojos y a menudo rodeados por diversas líneas que dan la impresión de una especie de antifaz. Constituyen uno de los motivos principales de la costa norte de Rapa Nui, cerca de Omohe donde existen dos cuevas cuyo interior esta literalmente cubierto de rostros pintados o grabados.

Según la tradición de Isla de Pascua, los sacerdotes a cargo salmodiaban y rezaban por el éxito del ritual del Tangata Manu. Sin lugar  a dudas el impresionante paisaje de Orongo, entre el océano infinito  y el sublime paisaje del  Rano Kau,  fue significativo en los rituales; este era el lugar más sagrado de Orongo. Más adelante se encuentra una de las canteras utilizadas para la extracción de las lajas o keho; las piedras planas empleadas para la construcción de las viviendas de Orongo. Este material resultó muy apropiado para levantar la aldea, ya que las hare vaka o chozas hechas con elementos vegetales como paja y totora, que fueron comunes en el resto de Rapa Nui, no hubieran resistido a los fuertes vientos que aquí imperan. Finalmente, acabando el recorrido por el sendero de Orongo  encontraremos una plataforma central  en ruinas y la rampa de un pequeño altar ceremonial o ahu. Se pueden apreciar al mismo tiempo fragmentos de toba del volcán, pertenecientes a un moai que alguna vez se levantó aquí. Estos restos evidencian que las diversas tradiciones y creencias no estuvieron completamente separadas y que los cambios fueron graduales.

Orongo esta enclavada en un borde estrecho del cráter muy expuesto a la erosión marina. La escultura o kauri kari que se observa al sur de Orongo, muestra como la acción del mar ha erosionado el volcán Rano Kau, y su avance en dirección hacia el cráter. Además la aldea esta expuesta a los vientos y la lluvia permanentes.

Naghol: Saltando al vacío para fecundar la tierra (II)

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No muy lejos de las aldeas  y en los meses de mayo y  junio   se construyen en la isla de Pentecostes estos  enormes andamios  vegetales, auténticos prodigios de la arquitectura local que  siguen un estricto método  tradicional y  entorno a los cuales  se celebrará  este  ritual destinado a fecundar la tierra y asegurar la buena cosecha del ñame. La selección del lugar donde se enclavan los catafalcos está sujeta a la pendiente del suelo  situándose en la parte superior de una ladera;  allí donde caen los saltadores la tierra es aplanada  y ablandada para amortiguar posibles golpes y despejarlas de piedras u otros objetos que pudiesen dañar a los participantes. Detrás de las torres o a su lado se encuentran terrenos más o menos llanos  donde hombres, mujeres y niños puedan bailar  durante la ceremonia. Los cánticos, silbidos y ligeros aullidos de grave tono acompañan la escena otorgándole un  fascinante halo de primitivismo y misterio.

Diferentes secciones de la torre representan la anatomía humana, cada una recibe el nombre de una parte del cuerpo, elevándose desde los pies en su base hasta la cabeza representada por la parte más alta. El palo central del saliente de apoyo de los trampolines  enclavados en los sigol recibe el nombre de utsin o pene mientras que sus laterales son los labios de la vagina o bwelankanen. Las torres son construidas cortando ramas y troncos con hachas y machetes que reemplazaron  tiempo atrás las herramientas de piedra, no se utiliza ni un solo clavo o cuerda y se tardan unas tres semanas en finalizar.

La construcción es supervisada por una persona elegida a tal propósito y  quién protagoniza el último salto desde la plataforma más alta. Si no es esta, se concede tal honor a un hermano o miembro del clan.  Durante la preparación del terreno destinado al salto nadie debe acercarse ya que es creencia que los espíritus infestan el lugar. La presencia cercana de mujeres al catafalco  es tabu es decir, no está permitida a menos de diez metros  ya  que Tamalie vive en la torre hasta que el ritual llega a su fin.  Los hombres deben de permanecer una semana en el nakamal antes de que se inicie la temporada de saltos, allí ingerirán tan solo alimentos especialmente preparados para ellos y deberán  renunciar a las relaciones sexuales; un día antes del salto deben permanecer en ayunas.

Alrededor del tronco central de estos catafalcos, que pueden sobrepasar los 20 metros de altura,  se alzan una docena de postes y entre estos  multitud de travesaños atados con cientos de  tallos fuertes, largos y delgados. En la parte frontal de la torre se sitúan las plataformas o sigol  desde donde los hombres saltan al vacío

Naghol: Saltando al vacío para fecundar la tierra (III)

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Naghol: Saltando al vacío para fecundar la tierra (I)

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En la  región sur oriental de la isla de Pentecostes todavía se conservan las antiguas tradiciones, lo que en el archipiélago melanesio de Vanuatu se llama la kastom o `costumbre´ y entre estas,  la más conocida es el llamado  naghol o n’gol,  salto ritual al vacío que llevan a  cabo los hombres en las aldeas.  Es quizás en  Bunlap y aldeas  vecinas donde se conserva de una forma más estrictamente  tradicional , las gentes de la isla consideran a sus habitantes los guardianes legítimos de la tradición. No hay turistas y los saltos  tiene lugar un día cualquiera  de mayo;  anunciándose con  muy breve espacio de tiempo. Suelen participar entre 30 a 40  hombres que se lanzan desde catafalcos vegetales que pueden superar los 35 metros de altura y que tardan en construirse alrededor de tres semanas.

Existe una leyenda que explica  los orígenes de este fascinante ritual: Tamalie maltrataba  continuamente a su mujer, esta había intentado huir varias veces  de la violencia sufrida a manos de su esposo pero al final siempre fracasaba. En cierta ocasión consiguió subir hasta la copa de un gran árbol y cuando su  esposo la vio allí arriba trató de convencerla para que bajara,  mostrándole su arrepentimiento y pidiéndole perdón. Al ver que la mujer no daba crédito a sus palabras y permanecía inmóvil en las alturas, no dudo en trepar hasta lo alto del árbol  con la intención  de llevársela nuevamente consigo. Tamalie desconocía que su mujer se había atado a los tobillos unas lianas y es así que cuando estaba a punto de atraparla, esta salto al vacío.  Al ver que la mujer caía sin sufrir daño alguno, no dudo en imitarla y saltar para atraparla, estrellándose inevitablemente  contra el suelo y matándose allí mismo.

Hoy, no se sabe muy bien porque motivos el naghol es  un ritual  exclusivamente masculino, la mitología local relata que siempre fue así sin embargo,  parece ser que se transformó en un medio para que los hombres pudiesen presumir de su valentía , fuerza viril y una manera de demostrar que ya  no podrían ser engañados por una mujer otra vez.

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Naghol: Saltando al vacío para fecundar la tierra (II)

Nan Madol, declarado Patrimonio Mundial por la Unesco

Nan Madol

El Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO que celebró su 40 reunión el pasado 10 de julio de 2016 en Estambul (Turquia), designó junto a otros enclaves del planeta,  Patrimonio Mundial a la ciudad y centro ceremonial de Nan Madol, al sureste de la isla de  Pohnpei en los Estados Federados de la Micronesia;  un centenar de islotes que albergan vestigios de palacios, templos, sepulturas y moradas construidas en piedra entre los siglos XIII y XVI.

Nan Madol forma un complejo arqueológico de unas cien islas artificiales construidas en piedra y coral y  unidas por una red de canales  que cubre más de 18 km². Su nombre significa `entre espacios´ y hace referencia a estos canales. Su arquitectura megalítica se extiende sobre una zona del arrecife de coral a lo largo del litoral suroeste de la isla Temwen,  en varios  islotes artificiales y en la misma   Ponape, abarcando un área de aproximadamente 1.5 km de largo por 0,5 km de ancho. Fue la capital de la dinastía Saudeleur, que ejerció su poder en  entre los años 500 y 1500, acogiendo el centro de Nan Madol  una residencia especial destinada a la nobleza;  al mismo tiempo que en esta se realizaban   actividades funerarias presididas por los sacerdotes. Su población no sobrepaso a las 1000 personas o incluso fue menos, sus residentes eran  en gran mayoría ciudadanos comunes aunque la población de jefes era considerable: Aunque los orígenes y  el porqué de la existencia de Nan Madol se mantienen relativamente enigmáticos, se cree que la ciudad actuó  como eje de la  organización y control de potenciales rivales por parte de la jefatura Saudeleur.

El navegante y explorador portugués Pedro Fernández de Quirós, al mando del  buque español San Geronimo, avistó la isla  de  Pohnpei el  23 de diciembre de 1595; su descripción de la misma es breve y no llegó a desembarcar en ella. En Ponape, como la llamaron los españoles,  se estableció la sede principal del gobierno de las Carolinas y allí establecieron la ciudad de Santiago de la Ascensión que sería conocida como Colonia o Kolonia debido a que en ella residieron funcionarios, misioneros, militares y trabajadores traídos desde las Filipinas.

Diario de un viaje al río Sepik, Papúa Nueva Guinea (VIII)

Diario de un viaje al río Sepik, Papúa Nueva Guinea (VIII)

Día 8. Palambai – Kanganaman – Chambri Lake – Aibon – Kaminabit

Después del desayuno compuesto por café con tostadas con miel y margarina,  toca recoger el equipaje y cargarlo en la piragua, como cada día. Algunas personas del poblado se entretienen (pues no tienen nada más que hacer y somos la novedad del día) en ayudarnos a cargar la piragua. La salida está prevista a las siete de la mañana y la primera parada se hace en Kanganaman donde se encuentra el Haus Tambarán más antiguo de la cuenca del Sepik y declarado monumento nacional, si bien el techo ha sido reconstruido con ayuda del Museo Nacional de Port Moresby. La población pertenece al grupo lingüístico Iatmul. El Haus Tambarán que tenemos delante es el cuarto Wolimbit y en cada reconstrucción se aprovechan materiales de las casas sagradas anteriores. Su interior contiene objetos y tallas en madera que se consideran con poderes para ayudar a tomar decisiones que afectan a la comunidad. Como es habitual las mujeres ponen sus puestecitos de artesanía a la llegada de un esperado turista.

Nuestro viaje se dirige ahora hacia los lagos de Chambri Lake, tomando un río por él cual el lago vierte sus aguas al Sepik. Aquí el agua es más oscura debido a su alto contenido en tanino, pero es un buen lugar para practicar la pesca con arpón. La primera parada se hace en poblado de Aibom, conocido por su cerámica y uno de los lugares alfareros más reputados de Papúa. Solamente las mujeres pueden ejercer el oficio de alfareras. Sus jarras con caras humanas, que representan espíritus, sirven para  guardar la harina de sago. Los recibientes o fogones de forma abierta para hacer el fuego y cocinar son también muy característicos de este lugar. Toda la alfarería se hace sin torno y es cocida en contacto directo con el fuego.

Sin pensarlo dos veces un hombre se nos acerca para contarnos el origen de la cerámica de Aibom. los espíritus, hechizos y  maleficios son parte central de la mitología local. En las montañas del sur en la cuenca del Sepik, una mujer llamada Kalimenga le dijo a su marido: “tu no me vas a volver a ver más, voy a desaparecer y en el lugar en él que estaré haré un gran fuego y por él sabrás donde estaré”. Una noche desaparece y desciende en piragua el río Karowari, pasa la noche en el camino y después vaga por las montanas del adyacentes al río Sepik, llegando a poblado de Kambalyo y por último a Aibom donde varó su piragua, recogió madera e hizo un gran fuego. Su marido, al ver la columna de humo que ascendía en el cielo, frustrado en su soledad se suicidó. Entre tanto esta mujer que conocía las artes de la cerámica instruyó a las mujeres del pueblo en el arte de hacer cerámica, pero el jefe del poblado de Aibom que era brujo y al ver que Kalimenga había instalado en sus tierras sin su permiso le hizo un embrujo y convirtió su piragua y sus remos en piedras, que son más que hoy se encuentran en las ladera del poblado de Tangulimb.  Sin piragua Kalimenga no pudo continuar su viaje y se instaló en Aibom enseñando a las mujeres del poblado el arte de la cerámica. Así la facultad de hacer cerámica solo recae en las mujeres que fueron las que aprendieron, mientras que los hombres solo podían ayudar en las labores de recogida de la arcilla. Si una mujer de Aibon se casa con un foráneo y por lo tanto debe abandonar el poblado pierde esta facultad de hacer la cerámica.

Mientras oímos esta historia nos avisan que nuestra piragua cargada con todas las pertenencias se ha desatado y se ha ido corriente abajo. Rápidamente se organiza una búsqueda y al poco rato vemos venir la piragua intacta.

Después de la visita a Aibom seguimos el rio corriente arriba para adentrarnos en el Chambri Lake, pero una isla flotante de espesa vegetación nos impide el paso. Esta isla tiene una longitud de unos  doscientos metros de longitud por unos cien de ancho, a ojo de buen cubero. Al llegar encontramos que otros locales tienen el mismo problema y machete en mano están cortando la isla en trozos más pequeños que empujan para que la corriente los arrastren río abajo. Después de dos horas de cortar la isla en trocitos, la situación es la misma, el paso sigue bloqueado. Nos acercamos a la orilla y desde lo alto de un árbol se aprecia que otra isla flotante de mayores dimensiones que la que nos ocupa dificulta la navegación y ante el riesgo de quedar aprisionados entre las dos islas decidimos regresar por el mismo camino que hemos venido, así que nuestra visita a Chambri Lake queda abortada. Los locales llaman al Chambri Lake como lago Wambri, que acoge a tres poblados Indigai,  Wombun y Kilimbit, situados en los márgenes del lago que son inundables en la época de crecidas.

A las cuatro y media de la tarde ya estamos Kaminabit, poblado situado en la confluencia de los ríos Karawari y Korosomeri, donde se pasa la noche. La principal actividad de las gentes de Kaminabit es la talla en madera. Como hemos llegado muy pronto decidimos ir a pescar con arpón o lanza. Un buen numero de peces que los locales llaman erróneamente barramundi nos sirven de cena.

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Juan Carlos Rey,  autor de este articulo,  fue embajador de la Unión Europea en Papúa Nueva Guinea y las Islas Salomón,   residió  en  Melanesia por más de cuatro años, hecho que le permitió  viajar extensamente por las Islas del Pacífico, de forma particular por la Melanesia. Es autor de `Arte y Cultura de Melanesia, objetos de una colección´  , libro, en  edición trilingüe (español, francés e inglés),  que  presenta una muestra de 87 fotografías inéditas con la descripción y la catalogación de otros tantos objetos pertenecientes a la colección del autor y procedentes de Vanuatu, Papúa Nueva Guinea y las Islas Salomón.

Diario de un viaje al río Sepik, Papúa Nueva Guinea (VI)

DIARIO DE UN VIAJE AL RÍO SEPIK  Papúa Nueva Guinea

Dia 6. Maliwai – Wagu – Ambunti

Cuando se pretende observas aves de paraíso en su entorno natural hay que hacerlo al alba, razón por la que alas 5,30 de la mañana ya estábamos saliendo de Maliwai hacia la orilla izquierda del lago acompañados de un guía local. Las aves del paraíso dejan su dormidero antes del repunte del sol, razón por la que el madrugón fue una condición necesaria para observar los pájaros más bellos del universo. La canoa que nos lleva queda parada, literalmente atrapada en un mar de vegetación. La piragua se desplazaba a duras penas sobre el carrizo, dudo que tocara el agua, de la tal densidad de la vegetación sobre la que se deslizaba. Después de considerables esfuerzos llegamos a la orilla del lago para desembarcar y dirigirnos a pié por un pantanal, con las botas encharcadas, y unos minutos más tarde oímos los chillidos y cánticos de esa joyas vivientes. Las aves del paraíso de la especie Paradisea se concentraban en las ramas altas. Su precioso plumaje blanco amarillento de distinguía entre el follaje, mientras saltaban de una rama a otra de manera incesante emitiendo cantos grotescos que no se corresponden con la belleza de su plumaje, al poco tiempo después desaparecieron, quedando el bosque en silencio. Fue una experiencia inolvidable.

De regreso a la piragua, con la sensación que resulta de haber visto en su hábitat natural a la más bella de la aves, no topamos con un limonero salvaje repleto de limones tan grandes como pomelos medianos, cargando la piragua de estos frutos. El guía nos dice que en esa zona no se comen fruta….Digo yo que alguna vitamina les aportará  …. y les mostramos como hacer “limonada” que llamamos irónicamente “agua de limón salvaje del lago Wasui”.

Ya de regreso a Wagu, y después del desayuno, nos disponemos a recorrer el poblado. En este aldea  hubo una misión católica durante 25 años, consiguiendo logros en términos de bienestar social y educación. El último misionero salió de Wagu hace tan solo 10 años y nos dicen, a la vez que lo comprobamos nosotros durante nuestro recorrido, que nada subsiste de los logros de la misión, ni en términos materiales, ni espirituales, ni educativos , tan solo se consiguió la erradicación de la casa de los espíritus como un logro menor de los esfuerzos por erradicar las creencias espiritistas locales. Wagu no tiene Haus Tambarán (casa sagrada de los espíritus). Pienso en el daño que la acción misionera, tanto católica como anglicana  han hecho en la conservación del patrimonio artístico de los pueblos del Pacifico, tratando de destruir toda manifestación artística que no estuviera ligada al cristianismo. Mucha de la iconografía del Pacifico se ha perdido para siempre debido a la acción misionera. Hoy numerosas iglesias recién desembarcadas en Papúa tratan de ganar terreno en este país compitiendo con la católica o protestante.

El poblado está alineado con una “calle” central, en la que destaca la casa de Petrus, un artesano local al que compramos una máscara y unas flechas. Empieza a diluviar y se levanta un fuerte viento que arrastra la isla flotante hacia el desembarcadero. Tenemos que darnos prisa en embarcar pues la isla flotante amenaza con bloquear la salida de nuestra piragua, aprisionándola contra la orilla. El camino de regreso a Ambunti es incomodo pues se hace con lluvia.

Esta noche se pasa en Ambunti, en el Lodge que a pesar de su simplicidad ofrece una cama, una ducha y posibilidad de lavar algo de ropa. Después de la cena hacemos el repaso del itinerario del Sepik medio que nos ocupara en los siguientes días. De nuevo se aprovecha la parada para repostar (260 litros de gasolina) y cargar nuevas provisiones.

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Juan Carlos Rey,  autor de este articulo,  fue embajador de la Unión Europea en Papúa Nueva Guinea y las Islas Salomón,   residió  en  Melanesia por más de cuatro años, hecho que le permitió  viajar extensamente por las Islas del Pacífico, de forma particular por la Melanesia. Es autor de `Arte y Cultura de Melanesia, objetos de una colección´  , libro, en  edición trilingüe (español, francés e inglés),  que  presenta una muestra de 87 fotografías inéditas con la descripción y la catalogación de otros tantos objetos pertenecientes a la colección del autor y procedentes de Vanuatu, Papúa Nueva Guinea y las Islas Salomón.

Diario de un viaje al río Sepik, Papúa Nueva Guinea (IV)

DIARIO DE UN VIAJE AL RÍO SEPIK  Papúa Nueva Guinea

Día 4. Bitara  – Maio  –  Mino

Los gallos, o Kakaru men, (literalmente : gallina hombre o macho) nos despiertan antes de llegar el alba. Aprovechamos el fresco de la mañana para subir a lo alto del poblado de Bitara desde donde se aprecia la selva circundante y a lo lejos, dirigiendo la mirada hacia el norte, las montañas de Torrecelli.

Descendemos el curso del rio April para desembocar de nuevo en el gran Sepik. En este transcurso se produce lo que denominé “la pesca milagrosa” pues los peces asustados por la presencia de la canoa saltaba fuera del agua y cinco de ellos cayeron dentro de la borda. La cena estaba asegurada. Otros peces fueron capturados con arco y flecha por nuestros papúes. El pescado y el sago constituyen el alimento de base de las poblaciones del Sepik, si bien actualmente otros alimentos en conserva, latas de pescado de dudosa calidad y corn beef barato made in Australia, se añaden a la dieta tradicional.

Llegamos al poblado de Maio donde desembarcamos y seguidamente nos dirigimos a pié hasta el poblado de Mino, un bonito paseo de menos de una hora entre huertos de casava y yam hasta llega a un meandro abandonado por el rio donde se sitúa el poblado de Mino. En el trayecto un artesano local me presenta su producción de carvings o tallas en madera, de la que destaco una proa de canoa en forma de cabeza de cocodrilo. Cuando una canoa pierde su condición de poder navegar, la proa se corta para vendérsela a algún turista que caiga por aquí. La gran mayoría de las canoas tienen sus proas talladas con una cabeza de cocodrilo, unas tallas son mejor que otras y que hace honor a la veneración y respeto que tiene el puk puk (cocodrilo) en las culturas y tradiciones locales, lo cual no es óbice para que las poblaciones locales que lo veneran también  se los coman.

Philips y Aiven pertenecen al clan Gala y son oriundos del poblado de Mino, al que otorgamos el titulo de paraíso del mosquito, pues en todo el viaje no encontramos un lugar con tantos y tan agresivos mosquitos como aquí que se cebaron, sobre todo, en los tobillos. Somos invitados a la casa de Philips, donde nos presenta a su mujer y a sus ocho hijos. También está presente Abraham el padre de Aiven, un anciano muy activo y lucido, que nos deleita con historias y recitos de la mitología de esta parte del alto Sepik mientras no para de masticar beetle nut o nuez de areca.

En la mitología local el cocodrilo ocupa una plaza preponderante pues nada más ni nada menos, representa al ancestro. Abraham nos habla sobre la creación de la cuenca del rio Sepik la explican de la siguiente manera: Al inicio toda la cuenca del Sepik era una gran extensión de agua habitada por un gran cocodrilo y sus excrementos fueron, poco a poco, creando las tierras de la cuenca y así se creó la Tierra. El cocodrilo concibió y dio a luz a un hombre que el cocodrilo llevaba siempre consigo, ya sea a en su lomo o en sus fauces. El hombre deseoso de obtener su libertad, mató al cocodrilo golpeándolo con una piedra en la cabeza. El hombre, dándose cuenta de su fechoría, comenzó a llorar torrentes de lagrimas que dieron nacimiento al río Sepik.

Después pasa a contarnos el origen de la Luna que según la creencia local es la siguiente: Los miembros de una familia del poblado situado en la cuenca del río Sepik tenían un secreto para obtener todo los alimentos que deseaban.  Salían por la noche y volvían con un cerdo, o bien con ñames u otros alimentos. Los otros habitantes del poblado espiaron a su convecinos y observaron que utilizaban una potente luz que les permitía ver de noche y dejar paralizados y deslumbrados a los animales, a los que se podía capturar fácilmente. Los vecinos quisieron apoderarse de esa potente luz y entraron clandestinamente en la casa de los primeros, tratando de robarles el secreto. En un lugar descubrieron tres recipientes bien tapados, uno contenía vegetales, otro contenía cerdo y el tercero la potente luz. Al descubrir el recipiente que contenía la potente luz, esta era tan luminosa que les molestaba y no podían mirarla, por lo que decidieron ponerla en el techo de la choza pero aun irradiaba mucha luz por lo que la colocaron en el tejado y posteriormente en lo alto de un árbol, pero aún así seguía siendo muy potente por lo que optaron por lanzarla con todas sus fuerza hacia el cielo para que se alejase y tan fuerte la lanzaron que desde entonces está en el cielo, esa luz es la Luna. Empieza a llover a mares, nadie se inmuta, excepto nosotros.

                         Diario de un viaje al río Sepik, Papúa Nueva Guinea (V)

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Juan Carlos Rey,  autor de este articulo,  fue embajador de la Unión Europea en Papúa Nueva Guinea y las Islas Salomón,   residió  en  Melanesia por más de cuatro años, hecho que le permitió  viajar extensamente por las Islas del Pacífico, de forma particular por la Melanesia. Es autor de `Arte y Cultura de Melanesia, objetos de una colección´  , libro, en  edición trilingüe (español, francés e inglés),  que  presenta una muestra de 87 fotografías inéditas con la descripción y la catalogación de otros tantos objetos pertenecientes a la colección del autor y procedentes de Vanuatu, Papúa Nueva Guinea y las Islas Salomón.