Rapa Nui, el sitio sagrado de Orongo

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El lago del Rano Kau es el mayor de la Isla de Pascua, En el borde  más estrecho del cráter está situado Orongo. Esta caldera volcánica forma la punta suroeste  de Rapa Nui; en Polinesia el sudeste de una isla era el lugar desde donde partían las almas de los muertos, y los cráteres eran entradas al más allá; es  muy posible que Orongo lugar tuviera las mismas connotaciones. Desde la parte más baja del borde del Rano Kau es desde donde descendían los contrincantes  de la prueba del Tangata Manu. La imagen del hombre pájaro combina una figura humana en cuclillas con el pico y la cabeza de un rabihorcado.

Orongo es una aldea ceremonial que fue construida con motivo del culto a Make-Make, dios creador y de la fertilidad, y la competencia del tangata manu. Su uso era estacional, se utilizaba al inicio de la primavera y durante unas pocas semanas. Aquí se desarrollo  un tipo único de habitación a piedras lajas, a pesar de que el diseño evoca claramente el de las hare vaka o casa botes comunes en el resto de la isla. Orongo es al mismo tiempo el principal enclave de arte rupestre de Rapa Nui con centenares de petroglifos variados que dan cuenta de la importancia que alcanzó este enclave en tiempos antiguos. Se estima que el inicio de su ocupación fue desde finales del siglo XVI, aunque el culto del Tangata Manu parece que fue adquiriendo relevancia en siglos posteriores.  El sitio sagrado de Orongo alberga una de las colecciones de motivos en bajo relieve mejor conservadas y más notables, entre los que destaca la famosa figura del hombre pájaro. El profundo bajo relieve con que están realizados es insólito en Polinesia y supone un desarrollo que, en otras culturas, es un paso hacia la escultura de bulbo redondo. El 86% de las imágenes están localizadas aquí.

El culto a los antepasados representado por los moai  fue uno de los rasgos mas sobresalientes de la cultura polinesia  prehistórica de la Isla de Pascua. Sin embargo a partir del siglo XVI, la sociedad insular fue abandonando la construcción de estatuas megalíticas como expresión política y religiosa, sustituyéndolo por el culto al dios Make Make estrechamente vinculado a la fertilidad, la primavera y la llegada de aves marinas migratorias. Orongo llego a ser el centro  de este orden emergente, representando de esta manera una nueva etapa en la historia y cultura de Rapa Nui, en la cual una religión y un sistema político diferentes a los anteriores se impuso de forma gradual en la sociedad y marcó su devenir hasta finales del siglo XIX. Orongo representa esta nueva fase histórica.

El ritual del Tangata Manu era una ceremonia anual en la que jefes de diferentes tribus, o sus hapu o representantes, competían para conseguir el primer huevo del manutara o gaviotin apizarrado, que llegaba a la isla para anidar en el islote Motu Nui.

Grupos provenientes de toda la isla, acudían a la aldea ceremonial donde llevaban a cabo diversos preparativos para la competición. En esta, los participantes descendían por el acantilado y nadaban hasta Motu Nui, donde permanecían días o semanas esperando la llegada de los manutara hasta que alguno de los participantes encontraba un huevo. El competidor regresaba a la aldea y era investido como tangata mau u hombre pájaro o recibía esta condición el jefe a quién representaba. El nuevo tangata manu era considerado tapu, es decir sagrado, y vivía en reclusión ceremonial por un año. La última competencia tuvo lugar  en 1867.

La clave para comprender el culto al hombre pájaro en el contexto de Polinesia es que la posición social era una preocupación primordial y era hereditaria. Pero esta posición también podía adquirirse a viva fuerza, posiblemente siendo un gran guerrero (matato’a). Convertirse en hombre pájaro era otra forma de conseguir ese rango elevado. El hombre que se convertía en hombre pájaro reafirmaba en orden social, reforzaba la posición social y el poder constituía un punto de encuentro para la sociedad.

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El ritual del hombe-pájaro encierra fuerte elementos simbólicos sobre la muerte y la resurrección, similares a numerosos ritos de otras partes del mundo: la figura mitad hombre/mitad pájaro en cuclillas o en posición fetal, el descenso hacia el océano (la gran madre), la ocultación en cuevas (como el vientre materno), la subida del acantilado, el huevo sagrado el afeitado de cabeza, el sacrificio humano, el confinamiento y el asilamiento (la muerte simbolica), y la vuelta a la sociedad (resurreción).

Isla de Pascua~Georgia Lee

Al inicio del sendero se puede apreciar una perspectiva general de la aldea y de los islotes; pudiéndose percibir que las viviendas fueron orientadas hacia los motu relacionados con las ceremonias religiosas de Orongo. Motu Nui, como indica su nombre, es el más grande y donde anidaban los manutara. A continuación se encuentran dos casas sin restaurar, pudiéndose observar el estado en el que se encontraban estas estructuras antes de la reconstrucción de las casas entre 1974 y 1976. La siguiente atracción es otra vivienda, esta vez restaurada de forma parcial con la intención de  mostrar la forma en que se construyeron; poseyendo un único ambiente, de planta elíptica, con gruesos muros dobles de lajas rellenos de tierra. El techado se construía  trasladando lajas progresivamente hasta unirlas con grandes piedras centrales que cerraban la habitación por la parte superior, donde se colocaba más tarde una cobertura de tierra y pasto.

Desde esta casa restaurada se alcanza el enclave donde se llevaban gran parte de las actividades sociales en Orongo. Estas tenían lugar en frente de las viviendas y en terrazas definidas por un muro bajo de piedras. Grupos de diferentes tribus se reunían aquí durante varias semanas cantando y bailando.

Prosiguiendo el camino se llega hasta el lugar en donde una de las casas acogía al Moai Hoa Haka Nana, singular estatua de basalto de 2.5 metros de alto y en la que en su espalda se grabaron distintos petroglifos vinculados al ritual del tangata manu. Este moai fue sustraído en 1868 y hoy se exhibe en el British Museum.  Continuando la ruta se llega a la sección central de Orongo donde se puede apreciar la disposición escalonada de las viviendas, aprovechando los desniveles naturales del sitio. Algunas de las casas disponían de paredes ornamentadas con pinturas alusivas al ritual del Hombre, como figuras de aves marinas y remos ceremoniales llamados ao. Parte de estas pinturas son conservadas en museos tanto en la isla como en el extranjero.

La siguiente visita será en el sector de Mata Ngarahu, el centro de la actividad ceremonial durante la competencia del tangata manu. Centenares de petroglifos del hombre pájaro, Make Make y komari se hayan grabados en las rocas de este sector, dando testimonio de la intensa actividad ritual desarrollada en el lugar. Los komari son signos vulvares  puediendo ser un reflejo de las  preocupaciones generales por la fertilidad o bien un interés en el placer sexual o tal vez ambas. Estas aparecen por toda la isla, en Orongo, es frecuente que aparezcan grabadas en lo alto de la figura del tangata manu, en otras partes cubren toda la superficie de la roca, testimonian culto a la fertilidad

Motivos comunes de los petroglifos son las llamadas caras Make Make; en algunos casos son rostros completos, en otros, ojos y nariz, o solamente ojos y a menudo rodeados por diversas líneas que dan la impresión de una especie de antifaz. Constituyen uno de los motivos principales de la costa norte de Rapa Nui, cerca de Omohe donde existen dos cuevas cuyo interior esta literalmente cubierto de rostros pintados o grabados.

Según la tradición de Isla de Pascua, los sacerdotes a cargo salmodiaban y rezaban por el éxito del ritual del Tangata Manu. Sin lugar  a dudas el impresionante paisaje de Orongo, entre el océano infinito  y el sublime paisaje del  Rano Kau,  fue significativo en los rituales; este era el lugar más sagrado de Orongo. Más adelante se encuentra una de las canteras utilizadas para la extracción de las lajas o keho; las piedras planas empleadas para la construcción de las viviendas de Orongo. Este material resultó muy apropiado para levantar la aldea, ya que las hare vaka o chozas hechas con elementos vegetales como paja y totora, que fueron comunes en el resto de Rapa Nui, no hubieran resistido a los fuertes vientos que aquí imperan. Finalmente, acabando el recorrido por el sendero de Orongo  encontraremos una plataforma central  en ruinas y la rampa de un pequeño altar ceremonial o ahu. Se pueden apreciar al mismo tiempo fragmentos de toba del volcán, pertenecientes a un moai que alguna vez se levantó aquí. Estos restos evidencian que las diversas tradiciones y creencias no estuvieron completamente separadas y que los cambios fueron graduales.

Orongo esta enclavada en un borde estrecho del cráter muy expuesto a la erosión marina. La escultura o kauri kari que se observa al sur de Orongo, muestra como la acción del mar ha erosionado el volcán Rano Kau, y su avance en dirección hacia el cráter. Además la aldea esta expuesta a los vientos y la lluvia permanentes.

Un paraíso oceánico,  flora y fauna en las Islas Samoa

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La mayoría de las especies nativas de las islas Samoa, en Polinesia,   están estrechamente relacionadas con aquellas de Indonesia. Debido a la remota localización del archipiélago, enclavado en el corazón del Pacífico Sur,  la diversidad de las especies terrestres es muy limitada; aproximadamente 471 especies de helechos y plantas, 24 especies de pájaros y aves acuáticas, 20 especies de aves marinas, 3 mamíferos; todos ellos murciélagos, 4 especies de lagartijas, 2 especies de tortuga, y 1 especie de serpiente. En contraste las especies marinas son abundantes; 890 peces , más de 200 especies de coral, delfines y ballenas. El 32% de las plantas y flores son endémicas, incluyendo cinco de ellas que encuentran  su hábitat únicamente en Amerika Samoa.

Entre las aves marinas y acuáticas podemos destacar, entre otras, la manu sina (Gygis alba); el matu’u o Cormorán del Arrecife (Egretta sacra), el Pájaro Tropical de Cola Blanca o tava’e (Phaeton lepturus), la gogo (Sterna sumatrana), la   fragata o atafa (Fragata minor) y diferentes especies de petreles. Los patos o toloa (Anas superciliosa) habitan los humedales  o togo  de las lagunas de Pala en Nu’ululi y Leon  en la isla de Tutuila en  la Samoa oriental. En cuanto a las aves  terrestres hay que citar  entre su numerosa población, la manuma o Paloma de la Fruta Multicolor (Ptilinopus perousii) , el lulu o buho, la Paloma del Pacífico (lupe) o la pe’ape’a (Collocalia Spodiopygia).

En las Manu’a, remoto archipiélago de Amerika Samoa,  existen especies muy singulares de aves, las islas son un paraíso ornitológico donde se puede encontrar, entre otras especies, el segavao (Vini australis) un loro de corona azul que se alimenta del néctar del cocotero y del árbol de coral (gatae).

Uno de los lugares más fascinantes en Samoa  para observar la vida en el arrecife de coral  es la isla de Ofu en las Manu’a.  Enormes corales piedra, colmena (Goniastrea aspera), champiñón (Fungia fungites) se extienden en su amplia laguna de aguas cálidas y cristalinas, acogiendo a una fauna marina abundante, extraordinaria y multicolor.

El alogo o pez cirujano (Acanthurus lineatus) es el más abundante y quizás, por este motivo, el más consumido por los samoanos. Este es un pez territorial que habita en aquella parte del arrecife donde rompen las olas. El manini (Acantharus triostegus) y el pone (Ctenochaetus striatus)  viven en aguas poco profundas, pertenecen a la misma familia de los alogo, y se desplazan de un lugar a otro en grandes grupos para protegerse de los depredadores. Las faisua o almejas gigantes  (Tridacna maxima y Tridacna squamosa) se encuentran en las aguas poco profundas, junto a las estrellas de mar, conchas y caracolas. Otro habitante del arrecife es el palolo (Eunice viridis).

Los tiburones (malie) que habitan cercanos a la costa no son peligrosos. Las especies más abundantes son los Carcharhinus melanopterus y los Triaenodon obesus. Algunos tiburones martillo frecuentan las aguas de la bahía de Pago Pago en la Samoa Americana  donde dan luz a sus crías y se alimentan de los desperdicios producidos por las fábricas de enlatado de atún.

En cuanto a la flora, el baniano o aoa (Fiscus proxila), es el árbol más representativo de los bosques lluviosos samoanos.  Estos  crecen de arriba abajo, pues las aves depositan las semillas en las ramas de otros árboles y a medida que el ficus va desarrollándose extiende sus raíces hacia abajo envolviendo por completo al árbol original. Sin lugar a duda su belleza radica en su enormidad y gigantescas raíces aéreas. Los banianos dan refugio y alimento a multitud de aves. Otros árboles que se pueden encontrar en suelos samoanos  son el futu (Barringtonia Asiatica) el  gatae (Erythrina variegata), el atone (Myristica inutilis), au’auali, (Diospyros samoensis), ifi (Inocarpus fagifer), el árbol del perfume o moso’oi (Cananga  odorata), y el  olioli o helecho arborescente (Cyathea spp.)

El cocotero o ni’u (Cocos nucifera) es el árbol de la vida y el símbolo de las Islas del Pacífico. Posee multitud de usos, desde alimento y bebida hasta materiales de construcción, utensilios domésticos, adornos o producción de copra (albumen seco de coco que permite obtener aceite destinado a usos alimenticios y, sobretodo, industriales). El tronco se utiliza para las viviendas, las palmas para su techado; y como material para tejer esteras, cestas, sombreros… La cáscara es empleada para la confección de recipientes, botones y brazaletes. Las fibras y el cordaje para las redes de pesca y el llamado ofa o  técnica de sujeción de las vigas que soportan el techo de un fale o vivienda tradicional.

Hibiscos, bougaivilleas y  gardenias abundan por todas partes siendo la flor  más representativa y singular la del moso’oi (Cananga odorata) utilizada para confeccionar perfumados ‘ula o collares de flores. La pua (Plumeria acumiata) una especie de campanilla de color amarillo y  es la flor nacional del país. Como todos los polinesios, los samoanos se adornan con flores con la misma naturalidad como si respirasen. Los frutos del árbol del pandano son utilizados para confeccionar unos collares llamados ulafala  que son llevados únicamente por aquellos individuos que ostentan un título.   Sus perfumados frutos son utilizados, al mismo tiempo como ambientadores naturales.

Los manglares,  que los polinesios de Samoa llaman togo,  ocupan extensas áreas alrededor del delta de los ríos y su valor ecológico es altísimo, ya que protegen las costas del mar y el viento  y proveen refugio a infinidad de especies de peces. Sa’anapu y  Sataoa,  al sur de ‘Upolu, son áreas de manglar especialmente protegidas por iniciativa de las comunidades donde recae la tenencia de la tierra. Afortunadamente se están tomando iniciativas por parte de las aldeas, comunidades y distritos para minimizar el impacto medio ambiental y garantizar la protección de los recursos naturales.

Existen propuestas para la creación de parques o áreas marítimas protegidas asociadas a su fauna y elementos históricos y culturales. Si no existen parques nacionales  marítimos en las Samoa es simplemente porque las gentes no se involucran lo suficiente y la financiación institucional es totalmente insuficiente. Por otra parte los habitantes no poseen plena consciencia  y uno de los mayores problemas es el de los residuos, pues los samoanos todavía creen que como antes, todo es biodegradable.

Entre los parques, áreas y reservas naturales de interés en Samoa cabe destacar: O le Pupu Pu’e National Park   Al Parque Nacional de  O Le Pupu Pu’e se accede desde  Togitogiga Recreation Reserve, área recreativa situada fuera de los límites del  parque y a 28 kilómetros de Apia. Hasta aquí se llega conduciendo a través de la carretera que discurre por la costa sur de la isla de ‘Upolu. Fue creado en 1978 y  posee 2800 hectáreas que se extienden desde la orilla del mar  hasta alcanzar el el centro insular  -su nombre en  samoano, O Le Pupu Pu’e, describe perfectamente esta posición: `desde la costa a la cumbre de la montaña´ , en el extremo septentrional de esta área protegida que da refugio al  zorro volador (Pteropus tonganus), define sus  límites entre los montes  Le Pu’e (885 metros) y  Fito (1028 metros).

Existe dos especies de murciélagos frugívoros en las Samoa,   pe’a vao (Pteropus samoensis)  y el pe’a fanua  (Pteropus tonganus). De impresionante apariencia en vuelo cuando planeando en la oscuridad, sobre las copas de los árboles, extiende sus alas de metro y medio; estos animales se alimentan del néctar  de frutos y hojas de los árboles del bosque como el  ‘ulu  o árbol del fruto del pan (Artocarpus altis), el aoa  ( Ficus proxila & Ficus obliqua), mamalava (Planchonella samoensis),fetau (Callophyllum inophyllum), tava (Pometia pinnata), ifi (Inocarpus Fagifer), a’ amati’e (Elaeocarpus ulianus) y asi (Syzigium inophylloides).  Durante el día los pe’a fanua forman grandes colonias organizadas de acuerdo con su status reproductivo. Los pe’a  vao aparecen colgados boca abajo de los árboles en solitario o en parejas.

El parque ofrece la posibilidad de practicar el trekking  y descubrir el inexplorado y hermoso interior, dominado por el esplendor del bosque tropical lluvioso. Una costa accidentada y bordada en coladas de lava y hermosos bosquecillos de pandano perfila los límites de esta área natural protegida permitiendo, del mismo modo, una caminata muy agradable y acompañada por la vista despejada del mar. Para alcanzar  Pe’a pe’a ,  cueva que debe su nombre a un pajarito   similar al colibrí y que habita su interior (Collocalia spodiopygia) y situada en la misma región,   ¡es necesario caminar durante 3 horas desde Togitogiga Falls ,  bellas cascadas que se  precipitan en una amplia poza de aguas profundas

Palolo Deep Marine Reserve se convirtió en una reserva marina bajo el acta de Parques Nacionales y Reservas de 1974. El área está administrada por el Gobierno de Samoa a través de la Division of Environment & Conservation (DEC) del Department of Lands, Surveys & Environment. El llamado Palolo Deep es un enorme agujero – ` blue hole ´-  abierto en la superficie de una plataforma arrecifal de aguas poco profundas.  Acoge siete hábitat diferentes en las que cientos de especies de peces arrecife conviven con el pulpo azul, erizos y tricdanas. El lugar toma sus nombre del  gusano polychaete (Eunice Viridis) que habita las aguas poco profundas del sistema de arrecifes. El palolo es la parte comestible de un gusano polychaete que habita en las zonas  más profundas de los arrecifes  del Pacífico Sur Central (Samoa, Islas Cook, Tonga, Fiji, Vanuatu y Solomon). Tiene 45 centímetros de largo y en su emersión se desprende de la cola donde se albergan los huevos y / o el esperma, para luego regresar a sus refugios marinos.

Generalmente emerge de las aguas una o dos veces anualmente.  En las Islas Samoa lo hace cada año, siete mañanas después de noches de luna llena; en octubre en Savai’i y en noviembre en ‘Upolu. Durante cien años jamás lo ha dejado de hacer. Los mejores lugares para observar este curioso fenómeno natural es en las aldeas de Safotu y Falealupo ( Savai’i)   y Salamumu y Saleapaga (‘Upolu). La llegada del palolo es todo un acontecimiento social y  familias y aldeas enteras se desplazan hasta las playas y el mar para pescarlo. Desde medianoche hasta el amanecer, cuando el palolo literalmente se disuelve con la luz solar, jóvenes, viejos y niños llevando antorchas y linternas; cantando y bailando, van atrapando los millones de colas; marrón rojizas las de los machos y verdes las de las hembras.

‘Uafato Rainforest Reserve  La Reserva de Bosque Pluvial de ‘Uafato está situada en la costa noroeste de ‘Upolu e incluye las áreas costeras, zonas marinas adyacentes, el arrecife de coral y la población de ‘Uafato. Este es uno de los lugares más remotos y fascinantes de la isla donde la vida samoana transcurre a su propio ritmo. El primer asentamiento humano tuvo lugar  hace  unos 2500 3000 años. La aldea está dividida en 17 ‘aiga o familias extendidas  y las pequeñas plantaciones que garantizan su supervivencia se encuentran cercanas a esta. La única actividad económica es la producción artesanal de objetos tallados en madera.

Falealupo Rainforest Reserve El área de Falealupo, en el extremo occidental de Savai’i, posee una significación especial para los samoanos. Aquí donde se pone el sol se encuentra según la tradición, la entrada al mundo de los espíritus o aitu. En el universo polinesio el sol poniente simbolizó siempre la muerte y la tierra prometida, mientras que el sol naciente la vida y la esperanza; los múltiples y continuos viajes marítimos protagonizados por las gentes polinesias. La Reserva de Bosque Pluvial de Falealupo fue establecida en 1989 gracias a la iniciativa local e internacional que buscaba su conservación y protección, y un modelo de turismo sostenible en un área de alto valor cultural y ecológico. En la reserva existe una pasarela colgante (`Canopy Walkway´) entre un magaui (Garuda floribunda) y un enorme aoa o baniano (Ficus proxila ), desde el cual se divisa una panorámica de la pluviselva, las  cumbres de  Savai’i y  es punto de observación ornitológico.

Tafua Rainforest Reserve  Comprende una de las áreas de bosque lluvioso mejor conservadas de Samoa y, en consecuencia, el lugar donde se concentran mayor diversidad de especies naturales. La península, en la isla de Savai’i, es un paraíso de las aves y en el cráter de Tafua Savai’i se encuentra emplazado un santuario de murciélagos frugívoros. Su geología recrea túneles de lava fosilizada, sopladores naturales que lanzan agua de mar hasta alturas considerables; y una costa accidentada de origen volcánico, abruptos acantilados y  una preciosa playa de arenas negras, la de Ananoa.

Paka O Amerika Samoa  Paka O Amerika Samoa fue autorizado por el Congreso de los Estados Unidos de América en 1988 y oficialmente establecido como tal en el año 1997. Desde el año 1993, el contrato de arrendamiento tiene una validez de cincuenta años y es susceptible de renovación con consentimiento mutuo. Las tierras que componen el parque fueron arrendadas a las aldeas y al Gobierno de Amerika Samoa por un periodo de 50 años. El objetivo principal del proyecto no es otro que el de preservar las tradiciones, costumbres y creencias del fa’a Samoa aparte, obviamente, de los bosques lluviosos paleo tropicales y el arrecife de coral. Las zonas marinas abarcan casi el 15% de la línea costera, las zonas terrestres, más de 16% de los doscientos kilómetros cuadrados de superfice del territorio.

Las comunidades de quienes son propiedad las tierras, continúan haciendo uso de estas a nivel agrícola, pesquero y de recolección de plantas medicinales percibiendo, al mismo tiempo, pagas anuales de arriendo. Áreas definidas de las islas de Ta’u y Olosega, en el archipiélago de las Manu’a forman al mismo tiempo parte del Parque Nacional de la Samoa Americana.

En Ta’u, aparte de los restos arqueológicos que conforman el complejo funerario del último Tu’i Manu’a posee atractivos naturales de gran interés como puede ser el Judds Crater, un inmenso cráter volcánico al cual se accede desde la aldea de Ta’u tras una caminata de seis horas aproximadamente.

En el área de de la isla de Ofu, donde se extiende la sección del Paka O Amerika Samoa se encuentra uno de los arrecifes coralinos más impresionantes de todo el Pacífico Sur. Entre los gigantescos corales piedra  y otra especies de coelenterata, habitan cientos de peces y los encuentros con tortugas marinas son comunes. Las novecientas especies de peces y cerca de 200 de coral son representativos del área del Indo Pacífico.

En la tradición samoana siempre se ha creído que las tortugas salvan a los pescadores perdidos en la mar, llevándolos sanos y salvos a tierra firme. Es un animal sagrado, hecho que indica su propio nombre en samoano, I’ a sa o  `pescado sagrado´. Los samoanos siempre han cazado las tortugas para alimentarse, y empleado su caparazón para confeccionar brazaletes, peinetas, anzuelos de pesca. En las canciones samoanas y en el arte están presentes, y en algunos lugares como Faga’ itua y Leone en Tutuila se encuentran hermosos petroglifos que dibujan su figura. La tortuga verde marina  o laumei ena’ena (Chelonia mydas) y la  laumei uga  ( Eretmochelys imbricata) desovan en las playas de del atolón de Rose y  de la isla de Tutuila respectivamente. Una vez han nacido las crías, estas se alejan de Amerika Samoa y no regresan a su lugar de nacimiento veinte o veinticinco años más tarde, cuando son sexualmente maduras. Allí ponen sus huevos y vuelven a marcharse desde donde vinieron; así una y otra vez hasta su muerte.

En cuanto a la flora, el baniano o aoa (Fiscus proxila), es el árbol más representativo de los bosques lluviosos samoanos.  Estos  crecen de arriba abajo, pues las aves depositan las semillas en las ramas de otros árboles y a medida que el ficus va desarrollándose extiende sus raíces hacia abajo envolviendo por completo al árbol original. Sin lugar a duda su belleza radica en su enormidad y gigantescas raíces aéreas. Los banianos dan refugio y alimento a multitud de aves. Otros árboles que se pueden encontrar en suelos samoanos  son el futu (Barringtonia Asiatica) el  gatae (Erythrina variegata), el atone (Myristica inutilis), au’auali, (Diospyros samoensis), ifi (Inocarpus fagifer), el árbol del perfume o moso’oi (Cananga  odorata), y el  olioli o helecho arborescente (Cyathea spp.)

Fagatele Bay  National Marine Sanctuary  Es uno de los secretos mejor guardados de Tutuila, un pequeño paraíso oceánico refugio de doscientas  especies de coral y vida marina, y lugar de visita de ballenas jorobadas. En 1986 el Congreso de los Estados Unidos aprobó la creación del Fagatele Bay National Marine Sanctuary para garantizar la protección  de su entorno trabajando conjuntamente con agencias federales, territoriales y los propietarios tradicionales.Le Tausagi ( `Los Pájaros Cantores del Alba´ ) es un grupo de profesionales y voluntarios que promueven la conservación de la naturaleza a través de programas educativos en las escuelas, representaciones teatrales, y visitas para los más jóvenes a Fagatele.

La ballena jorobada o tafola (Megaptera novaeanglie) es el cetáceo más espectacular en aguas samoanas.  Esta ballena tiene las aletas pectorales largas y blancas, y la hermosa aleta caudal presenta bordes aserrados. Su cuerpo es más grueso que el de otros rorcuales, y tiene pequeñas protuberancias tanto arriba como abajo de la cabeza. De cada una de estas protuberancias crece un pelo.

Las jorobadas pueden alcanzar los dieciocho metros de largo. A menudo viajan en grupos pequeños. Generalmente salen a respirar unas seis veces o más seguidas, para luego lanzarse a las profundidades, donde permanecen por unos diez o quince minutos antes de aflorar de nuevo. La ballena jorobada deriva su nombre de la apariencia de su lomo y su irregular aleta dorsal cuando el animal se arquea para una sumersión profunda. Una de las vista más exquisitas y hermosas del mundo es la de una jorobada cuando la cola apunta al cielo, chorreando mar, marcando el inicio de un buceo profundo. Es un hecho fascinante que la distribución de los colores blanco y negro en la parte inferior de la cola de una jorobada es absolutamente única. No existen dos ballenas con las mismas marcas en los lóbulos. Son tan distintas como las huellas digitales de los humanos. Esto les ha permitido a los científicos y otros observadores fotografiar y catalogar miles de ballenas, seguir sus migraciones, documentar sus actividades, y notar la aparición de nuevos ballenatos de una manera regular y continua.

Otra maravillosa característica de esta especie tan singular es el canto submarino de los machos en ciertos lugares y épocas. Estos,  ejecutan complicados patrones de sonidos, con un registro de más de seis octavas y una duración de unos veinte minutos o más, y luego los repiten exactamente. Todas las ballenas de una determinada zona canta la misma canción en una determinada época. Al año siguiente la canción se repite con alguna variación. durante un periodo de más de doce años, los investigadores han grabado y analizado los cambios efectuados en la canción común cada año. Se cree que el hermoso canto de la ballena jorobada está relacionado con el cortejo y el apareamiento.

Guía de los atolones de Tuamotu y las islas Gambier

En Tangata O Te Moana Nui  os  recomendamos L’ archipel des Tuamotu et des  Gambier (Éditions A. Barthélemy & Éditions Le Motu) sin lugar a dudas un libro-guía imprescindible para aquellos que pongan rumbo a las Islas del Pacífico y deseen perderse por los rincones más inéditos,  idílicos y remotos de Tahiti & sus Islas: los archipiélagos de las Tuamotú y Gambier. Su autor Jean Guillin  nos presenta, entre multitud de aspectos, la historia, la cultura y los pueblos que habitan están región oceánica tras haber recorrido a bordo de golétas cada atolón, isla e islita. Además de descubrir paisajes extraordinarios que destilan la más pura esencia de los Mares del Sur, aprendemos también de las duras exigencias que impone la vida diaria de los polinesios que hacen de estas tierras su hogar; vulnerables anillos de coral apartados del todo del  mundo , a merced de las condiciones Guía declimáticas más adversas y limitados recursos naturales y de infraestructura. En la misma colección se encuentran los títulos: L’Archipel des Marquises, Tahiti et les îles de la Société y L’ Archipel des Australes.

Islas y atolones de coral del Pacífico Central, entre el legado nuclear y la conservación de los océanos

El llamado The Pacific Remote Islands Marine National Monument   se extiende  desde  el atolón de Wake, al noroeste del Océano Pacífico Central,  hasta la isla de  Jarvis al suroeste y comprende siete atolones e islas de coral. La región representa una de las últimas fronteras del planeta,   refugio  único  en el mundo para la vida salvaje. Aquí se encuentran los sistemas de arrecifes, población de aves marinas y áreas protegidas de aves costeras más importantes de Oceanía. Las áreas terrestres, arrecifes y aguas  oceánicas en un  área de  doce   millas náuticas alrededor  de las islas y atolones permanecen bajo protección:   Las islas de Howland, Baker, Jarvis,  el atolón de Palmyra y el arrecife de Kingman forman parte del National Wildlife Refuge System.  Los atolones de Wake y Johnston permanecen bajo la jurisdicción de la U.S. Air Force aunque sus aguas en un radio de 0 a 12 millas náuticas están protegidas por Servicio  de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos. Los aeropuertos  de Wake y Johnston están cerrados a los vuelos comerciales. La visita a  las islas y atolones  requiere un permiso especial del U.S. Fish and Wildlife Service y suelen  estar restringido a toda persona salvo a los científicos; siendo visitadas anualmente por equipos de  guardacostas de los Estados Unidos y por el Servicio de Pesca y Vida Silvestre,  institución que   supervisa los efectos del material residual radioactivo en la fauna del arrecife de coral del atolón de Johnston.

El Atolón de Johnston  de   2.8 km²  de superficie, está enclavado entre el archipiélago de las  Hawai’i  y Line.  Es un territorio no incorporado de los Estados Unidos  y uno de los anillos coralinos más remotos del mundo; cuenta con  una población de 1.100 militares y es  administrado desde Washington D. C. por el U.S. Fish and Wildlife Service del Departamento del Interior de los Estados Unidos como parte del sistema del Refugio Nacional de Vida Silvestre. La defensa y acceso al  atolón es controlada por la Fuerza Aérea de los Estados Unidos.

Durante la Segunda Guerra Mundial fue un importante  centro de  aprovisionamiento  para submarinos y aéreo naves que fue clausurado en el año  2004. Con el transcurso de los años Johnston ha sido transformado completamente, habiéndose convertido en un auténtico  bloque de hormigón flotante en medio de la inmensidad del océano. A través de dragados y reconstrucciones, la  isla de Johnston ha sido ampliada en numerosas ocasiones.

El llamado Johnston  Atoll Chemical Agent Disposal System (JACADS) fue el primer centro de almacenamiento de armamento químico del Ejército de EE.UU inaugurado en los década de los  noventa.   Este  estaba situado  en la isla de Johnston  y dejó de funcionar en 2000. Su objetivo, incinerar en planta armas químicas procedentes de Japón y Alemania tras el final de la Guerra Fría. A finales de  de los cincuenta  y principios de los sesenta en el atolón se llevaron a cabo pruebas nucleares  de gran altitud  y en 1958 los Estados Unidos de América lanzaron desde el aire  dos bombas de hidrógeno.  Desde Johnston y en 1962 se lanzaron cinco misiles  que hicieron explotar ojivas nucleares sobre el  Océano Pacífico. A principios de los años setenta el Ejército norteamericano  almaceno cientos de toneladas de gas mostaza, nervioso y otras municiones químicas procedentes de Okinawa y  herbicidas y defoliantes  empleados en la Guerra del Vietnam (1961-1971).  El Agente Naranja  fue empleado como parte del programa de guerra química en la operación Ranch Hand; se estima que unas 400.000 personas fueron asesinadas y mutiladas y aproximadamente 500,000 niños nacieron con defectos como resultado de su uso.

Cuando fue descubierto  por C. J Johnston a bordo del HMS Cornwllis en 1807,   Johnston estaba deshabitado. Kalama, como la llaman los hawaiianos, fue reclamado por  Hawai’i  en 1858 contando  con el apoyo del Rey Kamehameha. Con el derrocamiento de la monarquía polinesia  pasó a formar parte de  los Estados Unidos. Durante cincuenta años se extrajeron cientos de toneladas de guano hasta  el momento en que sería ocupado   por   personal militar  en   1935. El atolón está compuesto por la isla de Johnston y  a tres kilómetros al noroeste por  las   isletas coralinas de Sand, Akau e Hikina. Existen en su agua  al menos 45 especies de coral y  acoge  numerosas colonias de aves  y tortugas marinas;  ballenas y tiburones de arrecife.

El Atolón de Palmyra se encuentra  a 53 kilómetros al suroeste de Kingman en el extremo septentrional del archipiélago de las Line y a 1700 kilómetros al sur de  Honolulu (Hawai’i).  Ningún punto supera los dos metros de altura sobre el nivel del mar- El  el atolón de 3,9 km²  de superficie  ,  ha permanecido durante decenios como un lugar aislado, deshabitado y de propiedad privada enclavado en  el medio del Océano Pacífico;   en un área denominada de convergencia tropical. En un 1.200.000 kilómetros cuadrados de océano este  es el único lugar de cría de los piqueros patirrojo s sin lugar a duda,  uno de los  centros  de reproducción de aves marinas más relevantes  del planeta.  Palmyra  cuenta  una gran diversidad de especies de peces que alcanza hasta un número de 418, muchas de ellas desaparecidas o  en peligro de extinción en el resto de los océanos; incluyendo tiburones de arrecife, tortugas marinas, almejas gigantes, peces, delfines y cangrejos de cocotero y  con 130 especies de coral duro.

El  Arrecife de Kingman  ,  de 1 km² de superficie y  situado  entre las islas Samoa y Hawai’i , es un atolón de coral que fue anexionado por los Estados  Unidos en 1922  para pasar a manos de  la Armada Norteamericana  en  1934.  Es conocido por ser el arrecife de coral menos  inalterado de la región  y  con la  mayor proporción de depredadores que puedan encontrase en  cualquier otro  ecosistema de arrecifes estudiado hasta ahora  en el mundo. En  las agua que rodean a  ambos atolones,  Kingman y  Palmyra,   se encuentran grandes escuelas de orcas de cabeza de melón (Peponocephala electra) y una posible nueva especie de ballena picuda  que ha sido descrita recientemente. Multitud de aves marinas habitan en Palmyra , alcanzando hasta once especies donde los piqueros de patas rojas (Sula sula)  constituyen la mayor colonia del planeta y los zarapitos del Pacifico (Numenius tahitiensis) la de mayor población en el Pacifico central.  En el atolón cuenta con exuberantes bosques de  Pisonia, un árbol de fibra blanda como la madera de balsa.

The Nature Conservancy of Hawai‘i, uno de los grupos conservacionistas más importantes del mundo,  gestiona un pequeño centro de investigación en  el atolón de Palmyra, para el  Palmyra Atoll Research Consortium a través del cual  los científicos llevan a cabo investigaciones relacionadas con la diversidad, conservación, historia natural, la restauración y dinámicas  de  los ecosistemas marinos, biogeoquímica, dinámicas del clima y los procesos atmosféricos.  El consorcio está formado por diez instituciones de Estados Unidos y Aotearoa Nueva Zelanda.

Palmyra  fue descubierto por Edmunds Fanning en 1798 pero no sería hasta la llegada de otro navío norteamericano, el Palmyra, cuando  se estableciera su exacta posición y redactarían  los primeros informes oficiales.   !862 , el Rey de Hawai’i Kamehameha IV envió hasta  allí un buque   con el propósito de reclamarlo. Cuando los Estados Unidos se anexionaron Hawai’i ilegalmente, Palmyra fue incluido en el archipiélago polinesio  y se convirtió con el tiempo en territorio de los Estados Unidos. El  atolón fue  en casi su totalidad propiedad de los  Fullard- Leo de Honolulu. Mostrándose los americanos  reacios a abandonar Palmyra que habían ocupado durante la  Segunda Guerra Mundial , en  1947  la familia hawaiiana pleiteo para recuperar su propiedad;  en 1947 el Tribunal Supremo de los Estados Unidos dictaminaría  su titularidad.  El Ejercito de los Estados Unidos  había dragado un canal en el arrecife para permitir el acceso a los navíos y construido una pista de aterrizaje  que permitiese  repostar a los aviones que prestaban servicio en el Océano  Pacífico.

Hasta el año 2001 tres miembros de la familia Fullard – Leo mantuvieron sus derechos de propiedad, en el mes de noviembre del mismo año  y tras años de negociaciones,   The Nature Conservancy adquirió  propiedad  por 30 millones de dólares.  Hace unos veinte años los Estados Unidos querían convertir al atolón en un almacén de residuos nucleares o  en  zona  de lanzamiento de misiles otros,  en centro turístico, paraíso fiscal  o puesto manufacturero  de mano de obra barata y  evitar al mismo tiempo  los aranceles de los Estados Unidos. La familia hawaiiana rechazo todas las ofertas millonarias  manteniendo  de su deseo de conservar el atolón,  y hoy   el propósito de los  conservacionistas es mantenerlo en su estado natural y restaurar lo que la Armada de los Estados Unidos dañó.

El Atolón de Wake  está localizado a 1200 kilómetros al norte de Kwajalein en la República de las Islas Marshall,   es el atolón  enclavado más al norte de Majuro y uno de los más antiguos del planeta. En el pasado  fue visitado por navegantes micronesios que le llamaban   Eneen-Kio o  Isla de la flor de la  naranja. Las Islas  Marshall reclaman  su soberanía , al mismo tiempo que los separatistas que componen el llamado Kingdom of EnenKio Los  Estados Unidos ignoran  estas reclamaciones.

Pan American Airways utilizó  Wake  como una estación de telegráfica. Fue tomado entre 1941 y 1945 por soldados japoneses y desde la Segunda Guerra Mundial, por el Ejército Norteamericano. Es territorio no organizado y  no incorporado   de  Estados Unidos y  forma parte de las  llamadas United States Minor Outlying Islands. En el tan solo reside personal militar que es  destacado por períodos semanales y es  administrado técnicamente por la  Office of Insular Affairs del Departamento Estadounidense del Interior, pero todas las actividades actuales son controladas por la Fuerza Aérea de los Estados Unidos.

Este remoto anillo coralino es conocido por una de las batallas  épicas que tuvieron lugar durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, ocurrida desde el 8 al 23 de diciembre de 1941.  Una guarnición compuesta por unos centenares de Marines  norteamericanos se defendieron heroicamente de un desembarco anfibio japonés muy superior en número y poder ofensivo. Más de 300 especies de peces y 100 de coral encuentran refugio en sus arrecifes de aguas someras además de aves marinas, tortugas y  almejas gigantes.

La Isla de Howland  a 1150 kilómetros al este de Tarawa (República de Kiribati)  posee  tan solo 1.6 kilómetros cuadrados y  56 kilómetros la separan  de Baker.  Está rodeada por un arrecife de coral y posee  una importante colonia de  piqueros de patas azules.  Fue descubierta por el Capitán Daniel Smith a bordo del  ballenero Minerva  en 1828. Primero los interéses americanos y más tarde los británicos, explotaron sus depósitos de guano entre 1858 y  1890 , fecha a partir de la cual la isla quedaría desierta hasta 1935 ; con la presencia de los norteamericanos que dos años más tarde construirían una pista de aterrizaje para los pilotos Amelia Earhart y Fred J,  Nooman  en su propósito de dar la vuelta al mundo en avión.  Junto a Jarvis y Baker  fue  declarada posesión americana por orden presidencial en 1936 en un tiempo en que las islas eran consideradas muy valiosas en las rutas de aviación transoceánica . El reclamo de los Estados Unidos sobre la isla  se basa  en el Guano Act de 1856.

La Isla de Baker  es ovalada  y  dispone de una superficie de  1.4 kilómetros cuadrados que se eleva a tan solo ocho metros sobre el nivel del mar. Representantes de la American Guano Company  llegaron a la isla en 1857 y explotaron  sus depósitos de guano desde 1859  a 1878,   en el transcurso del mismo año,  los norteamericanos tomaron posesión  de ella.  John T. Arundel & Co, compañía  con sede en Londres (Inglaterra) exploto los  estratos  de 1886 a  1935. No existe  población permanente.   Baker  destaca por sus extensos arrecifes de coral  que acogen cientos de especies de peces, corales y otros invertebrados; próximas a los arrecifes  se alimentan tortugas marinas  carey  (Eretmochelys imbricata)   y verde (Chelonia mydas) ambas en  en peligro de extinción.

A 400 kilómetros al suroeste de Kiritimati o Christmas , uno de los atolones más grandes del mundo,  se encuentra  la Isla de Jarvis  que apenas  cuenta con  4.5 kilómetros cuadrados de superficie. Pertenece al archipiélago de las Line del Norte  junto a Palmyra y Kingman además de Teraina, Tabuaeran, Kiritimati,Madel, Starbuck, Vostock, Caroline y Flint. Los primeros informes  sobre la isla se deben al Capitán Browne que abordo del navío británico  Eliza Francis llegó a sus costas en 1821. La American Guano Company la reclamó en  1857 y fue anexionada por los Estados Unidos al año siguiente. Desde la fecha hasta  1879, cuando fue abandonada,  se extrajeron grandes cantidades de guano. En 1889 fue de nuevo anexionada, esta vez por Gran Bretaña que la  arrendaría en 1906 a la Pacific Phosphate Co. Aunque esta nunca llegaría a explotar sus recursos naturales. Los Estados Unidos volverían a ocupar Jarvis en 1935 ,  sin objeciones por parte de los británicos,  volverían a hacer suya la isla.

A  mediados del mes de junio de 2014  Barack Obama,   presidente de los Estados Unidos,  propuso  declarar zona vedada  esta vasta región del Pacífico Central , quedando de esta manera libre de la pesca industrial. Al mismo tiempo prometió usas sus poderes ejecutivos para proteger las aguas  territoriales de los Estados Unidos, el plan abarca la expansión  de  140.000 kilómetros cuadrados a 1.200.00 kilómetros cuadrados el  Pacific Remote Islands Marine National Monument. Para  algunos,  los planes de Obama,  no son más que la expresión de la  prolongación de colonialismo, la militarización y la privatización de las Islas del Pacífico. El anuncio coincidió  con aquel del presidente de la República de Kiribati, archipiélago micronesio formado  exclusivamente  por atolones de coral, a excepción del la isla de Banaba. A  partir  de enero de 2015, Anote Tong señalo que  Kiribati impondrá  una prohibición a la pesca comercial en una franja de océano   de más de 400.000 kilómetros cuadrados;  convirtiéndose en un santuario marino para los atunes, tortugas, tiburones y peces de arrecife. Esta zona   marítima  incluirá la  llamada Phoenix Islands Protected Area (PIPA) importante enclave para el desove del atún y designada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en 2010  en razón  de su ecosistema coralino  único  y otros valiosos hábitats de las profundidades marinas.

Durante el congreso `Òur Oceans´ llevado a cabo en Washington,la República de Palau  en Micronesia y el archipiélago polinesio de las Cook daban también  a conocer sus planes de proteccionistas,   El nuevo santuario marino de  la república micronesia   protegerá 500.000 kilómetros cuadrados , es decir, un 80% de su Zona Económica Exclusiva. Tommy Remengesau, Jr.,  presidente de la nación ,  declaró que este excluirá por completo toda actividad pesquera industrial y de exportación de capturas. En 2001  Palau fue el primer país del mundo en crear un santuario para los tiburones que según Remengesau  está funcionando adecuadamente: `Los estudios demuestran que un tiburón vivo es muchísimo más valioso que uno muerto, lo mismo que para las demás especies´.

Por su parte las Islas  Cook anunciaron que la prohibición de la pesca  comercial se impondrá  en un área  que comprende ente los 19 kilómetros  y 80 kilómetros alrededor de cada una de las islas y atolones  que conforman el  archipiélago. En el 2012  estas islas polinesias  declararon  1.065 millones de kilómetros cuadrados,  un poco más de la mitad de su Zona Económica Exclusiva,  como área protegida.

Fiji … No es perfecto, pero es el paraiso …!

Callejeros Viajeros en la isla de Monuriki, en las Mamanuca, junto a Eduardo Juarez

Fiji expresa de una forma fascinante el Pacífico contemporáneo y su particular estilo de vida. Gentes procedentes de todos los rincones de Polinesia, Melanesia y Micronesia han hecho de estas bellas islas su hogar junto a otras procedentes de Asia, que de forma conjunta e intensa aportan una variedad y riqueza humana, cultural y religiosa incomparable con otras geografías insulares de Oceanía. La tradición fijiana persiste y es acompañada por escenarios naturales, que resultan en una experiencia inolvidable para todos aquellos que descubran esta nación del Pacífico Sur. Callejeros Viajeros estuvo en Fiji hace dos meses y los españoles que vivimos y pasamos largas temporadas en las islas, les dimos una cálida bienvenida dándoles a descubrir este extraordinario país, para que a través de la pequeña pantalla, puedan mostrar a España la belleza humana y natural de este lugar que tanto amamos. Wananavu Luis & Juan Antonio, Vinaka vakalevu… ! El programa Callejeros Viajeros Fiji  lo podéis ver aquí  MiTele

Callejeros Viajeros en la isla de Nacula en el archipiélago de las Yasawa junto a la catalana de Naciones Unidas Carmen Monclús

César Valor, funcionario de la Comisión Europea, en el mercado municipal de Suva, en Viti Levu, capital de las islas Fiji

Javier, guia de viajes en el Pacifico Sur, descubriendo a Callejeros Viajeros las remotas y salvajes islas del norte del archipielago fijiano.

Ignacio Martin arquitecto y jugador de rugby donostiarra jugando para el Uprising en Viti Levu!

... y no apareciendo en foto, aunque presentes en Callejeros Viajeros Fiji , William Camargo profesor de biologia en la Universidad del Pacifico Sur en Suva y Jaclyn Pazos norteamericana de origen cubano voluntaria de Peace Corps en Savusavu, en la isla de Vanua Levu.

Isa noqu lewa, os dedico a todos esta bellisima canción fijiana!

Juan Antonio, cámara de Callejeros Viajeros con una perfumada frangipani en la oreja, al más puro estilo fijiano…!

Luis, presentador de Callejeros Viajeros, empapado y feliz en las islas Fiji …!

Islas Yasawa … paraíso fijiano

Si viajáis a Fiji por unos días, haciendo escala en vuestro viaje de ida a Australia o Nueva Zelanda o de vuelta  a casa y deseando disfrutar de sus playas paradisíacas, sus gentes hospitalarias y disfrutar de la paz y tranquilidad en un entorno excepcional, en Tangata O Te Moana Nui os recomendamos algunas de las islas que componen el archipiélago de las Yasawa. Os recomendamos contratar vuestra estancia con Coconuts & Coralinfo@coconutsandcoral.com Todos los precios que detallamos son  orientativos y en dolares fijianos.

Todos los hoteles están situados a orillas de esplendidas playas de arenas blancas, ribeteadas por palmeras cocoteras y ofreciendo lagunas de aguas extraordinariamente cristalinas y de azules inimaginables! No esperéis grandes complejos hoteleros, pues aquí la norma son los hotelitos íntimos y acogedores, contando con un pequeño numero de bungalows. Así que la reserva se hace imprescindible. La mayoría de los establecimientos son propiedad y están dirigidos por fijianos, cuyas aldeas no se encuentran lejos de las instalaciones hoteleras lo que permite una interacción cultural con los habitantes del país. En estas islas de escenarios tropicales sublimes, envueltos en la paz y la serenidad, el turismo se conjuga de manera inteligente con la vida tradicional de las aldeas. En el sur de las Yasawa, junto a las diminutas y paradisíacas Mamanucas, es donde se concentra el turismo en Fiji. Sin embargo aquí la masificación es inexistente y uno puede disfrutar de sus playas de forma solitaria, hacer amigos con otros viajeros y sumergirse en la vida fijiana tradicional sin dejar a un lado las actividades de buceo con tubo en sus asombrosos jardines de coral, practicar el kayak o la natación e incluso el senderismo o simplemente abandonarse al relax mas absoluto.

Hace tan solo unos diez anos resultaba toda una aventura alcanzar las islas Yasawa, aun se respira un cierto aire de lejanía y sentimiento de estar completamente aislado del mundo. Navegar rumbo a las Yasawa del norte es todavía un reto para el viajero, en razón de la ausencia de transporte regular y alojamiento, aunque bien merece la pena perderse por unas semanas en este remoto paraíso pero claro, es otra aventura, de la que ya os haremos participes próximamente. Las islas Yasawas se encuentran a 80 kilómetros al este de Viti Levu, siendo una cadena compuesta por veinte islas de origen volcánico cuya superficie terrestre queda resumida en 135 kilómetros cuadrados. Cuatro de las islas alcanzan una altitud de 600 metros, ofreciendo excelentes oportunidades para el senderismo y extraordinarias panorámicas del archipiélago. Se accede hasta el archipiélago desde Marina Denarau, no muy lejos del Aeropuerto Internacional de Nadi, y desde Lautoka a media hora por carretera de Nadi. La navegación según la isla elegida, comprende entre tres y cinco horas, ofreciendo a la vista paisajes insulares de inigualable belleza.

En nuestra opinión y en la lista de establecimientos que os sugerimos, el Navutu Stars Resort es ideal para una luna de miel,  el Blue Lagoon Beach Resort enamorara a todos con su sosegado ambiente tropical y con una playa de ensueño, en la laguna donde se rodó El Lago Azul en 1980 con Brooke Shields.  el  Octopus Resort brindado las  mejores inmersiones, hara las delicias de los aficionados al submarinismo.

Coconuts & Coral ofrece estancias en algunos de los mejores establecimientos hoteleros situados en las Yasawas(islas de Waya, Viwa, Naviti, Yaqeta, Nacula y Nanuya Lailai). Una estancia de tres días y dos noches en el Oarsmans Bay Lodge en Nacula, es ofrecido en estos momentos por FJ$ 576 por persona en bungalow de lujo y FJ100$ por noche extra. Elegir el Octopus Resort en Waya y por el mismo periodo de tiempo costara, en un bungalow en el jardín, unos F$516 por persona con un coste adicional de FJ$ 116 por noche extra. El alojamiento a pie de playa es de FJ$ 664 aproximadamente. Los lectores del Conde Nast Traveller, votaron su playa entre las diez mejores del mundo, que no es poco! Es propiedad del clan más representativo de Nacula. En el Nanuya Island Resort la villa de lujo sale por FJ$ 776 por persona, si deseamos prolongar la estancia, habrá que añadir unos FJ$ 220/ FJ$ 570 por noche. En cuanto al Botaira Beach Resort en la isla de Naviti el precio es de FJ$ 135 por persona para un bungalow en la playa. Las comidas no están incluidas debiéndose pagar aproximadamente unos FJ$ 70 por persona para desayuno, comida y cena. Hay que tener en cuenta que no existen restaurantes en las islas y los únicos lugares para comer son los hoteles. En elNanuya Island Resort las comidas son a la carta, lo mismo ocurre en el Navutu Starts Resorty en el Viwa Island Resort En este ultimo los precios ofertados son de FJ$ 1000 por persona para estancia en un bure de una habitacion y FJ1106 por persona para alojarse en estancia de dos habitaciones, resultando la noche extra en FJ$ 358 y FJ$ 411. El Navutu Starts Resort en Yaqeta y en las mismas condiciones de tres días y dos noches, alcanza unos FJ$ 1200 por persona en un un bure situado en la playa y FJ$ 952 por uno en el jardín, añadiéndole respectivamente FJ$ 308 y FJ$ 432 por noche extra por persona. Por ultimo en el Blue Lagoon Beach Resort en la isla de Nacula situado en una de las mejores playas de las Yasawas, el precio del bure en el jardín es de FJ$ 596 por persona y en la playa de FJ$ 696, noches extra, FJ$125 y FJ$ 175 respectivamente , y con un coste para el desayuno, la comida y la cena de FJ$ 70 por persona.  

Articulos de interés: Navegando por el archipiélago de las Yasawa

Tahiti y sus Islas, primera guía de viaje en español

 
En Tangata O Te Moana Nui celebramos  la publicación  la primera guía de Tahití y sus Islas en español, editada por el periodista   J. M. Alonso Ibarrola .

“… Decir Tahiti es referirse a un “mito” creado por los primeros navegantes españoles-. Ese mito del paraíso terrenal, del Edén que no lo inventaron ni crearon franceses ni ingleses ni estadounidenses porque La Nouvelle Cythère de Bougainville que tanto “estragos” causó en Europa entre Émile Rousseau y sus seguidores, ya había sido soñada por Álvaro de Mendaña y Pedro Fernández de Quirós. El primero buscaba las minas del Rey Salomón en forma de islas y el segundo soñaba con un nuevo continente que realmente existía y se llama Australia. Aquí nació el mito y así lo sostiene valientemente la escritora francesa Annie Baert en el propio Tahití contra la opinión de muchos detractores…”

“… Existen en el mercado editorial guías escritas en francés e inglés, originariamente, pero ninguna en castellano. Todas ellas, por supuesto, ofrecen informaciones e indicaciones elaboradas y dirigidas a sus compatriotas, dando especial énfasis a sus antepasados respectivos, que discurrieron por los Mares del Sur ignorando, o queriendo ignorar, que también los españoles ya estuvieron presentes, antes que nadie. Yo empecé a saberlo tras mi primer viaje, que llevé a cabo en el año 1988. El 23 de octubre del citado año, visitaba el Museo de Tahití, cercano a Papeete, y de repente, en una de las salas, mi vista se detuvo en un cuadro al óleo. Era el rostro de un marinero y el rótulo decía: “Domingo de Bonechea. Natural de Guetaria”. Realmente fue esta referencia al lugar de nacimiento, lo que provocó que reparara en el cuadro, porque mi abuela era natural de la citada localidad vasca, que también viera nacer a Juan Sebastián de Elcano, el primer navegante que dio la vuelta al mundo. Me pregunté que hacía un marinero guetariano en aquel Museo y por las prisas que llevaba, ni tan siquiera tuve la oportunidad de leer el rótulo explicativo….” 

  J. M. Alonso Ibarrola