Rapa Nui, el sitio sagrado de Orongo

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El lago del Rano Kau es el mayor de la Isla de Pascua, En el borde  más estrecho del cráter está situado Orongo. Esta caldera volcánica forma la punta suroeste  de Rapa Nui; en Polinesia el sudeste de una isla era el lugar desde donde partían las almas de los muertos, y los cráteres eran entradas al más allá; es  muy posible que Orongo lugar tuviera las mismas connotaciones. Desde la parte más baja del borde del Rano Kau es desde donde descendían los contrincantes  de la prueba del Tangata Manu. La imagen del hombre pájaro combina una figura humana en cuclillas con el pico y la cabeza de un rabihorcado.

Orongo es una aldea ceremonial que fue construida con motivo del culto a Make-Make, dios creador y de la fertilidad, y la competencia del tangata manu. Su uso era estacional, se utilizaba al inicio de la primavera y durante unas pocas semanas. Aquí se desarrollo  un tipo único de habitación a piedras lajas, a pesar de que el diseño evoca claramente el de las hare vaka o casa botes comunes en el resto de la isla. Orongo es al mismo tiempo el principal enclave de arte rupestre de Rapa Nui con centenares de petroglifos variados que dan cuenta de la importancia que alcanzó este enclave en tiempos antiguos. Se estima que el inicio de su ocupación fue desde finales del siglo XVI, aunque el culto del Tangata Manu parece que fue adquiriendo relevancia en siglos posteriores.  El sitio sagrado de Orongo alberga una de las colecciones de motivos en bajo relieve mejor conservadas y más notables, entre los que destaca la famosa figura del hombre pájaro. El profundo bajo relieve con que están realizados es insólito en Polinesia y supone un desarrollo que, en otras culturas, es un paso hacia la escultura de bulbo redondo. El 86% de las imágenes están localizadas aquí.

El culto a los antepasados representado por los moai  fue uno de los rasgos mas sobresalientes de la cultura polinesia  prehistórica de la Isla de Pascua. Sin embargo a partir del siglo XVI, la sociedad insular fue abandonando la construcción de estatuas megalíticas como expresión política y religiosa, sustituyéndolo por el culto al dios Make Make estrechamente vinculado a la fertilidad, la primavera y la llegada de aves marinas migratorias. Orongo llego a ser el centro  de este orden emergente, representando de esta manera una nueva etapa en la historia y cultura de Rapa Nui, en la cual una religión y un sistema político diferentes a los anteriores se impuso de forma gradual en la sociedad y marcó su devenir hasta finales del siglo XIX. Orongo representa esta nueva fase histórica.

El ritual del Tangata Manu era una ceremonia anual en la que jefes de diferentes tribus, o sus hapu o representantes, competían para conseguir el primer huevo del manutara o gaviotin apizarrado, que llegaba a la isla para anidar en el islote Motu Nui.

Grupos provenientes de toda la isla, acudían a la aldea ceremonial donde llevaban a cabo diversos preparativos para la competición. En esta, los participantes descendían por el acantilado y nadaban hasta Motu Nui, donde permanecían días o semanas esperando la llegada de los manutara hasta que alguno de los participantes encontraba un huevo. El competidor regresaba a la aldea y era investido como tangata mau u hombre pájaro o recibía esta condición el jefe a quién representaba. El nuevo tangata manu era considerado tapu, es decir sagrado, y vivía en reclusión ceremonial por un año. La última competencia tuvo lugar  en 1867.

La clave para comprender el culto al hombre pájaro en el contexto de Polinesia es que la posición social era una preocupación primordial y era hereditaria. Pero esta posición también podía adquirirse a viva fuerza, posiblemente siendo un gran guerrero (matato’a). Convertirse en hombre pájaro era otra forma de conseguir ese rango elevado. El hombre que se convertía en hombre pájaro reafirmaba en orden social, reforzaba la posición social y el poder constituía un punto de encuentro para la sociedad.

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El ritual del hombe-pájaro encierra fuerte elementos simbólicos sobre la muerte y la resurrección, similares a numerosos ritos de otras partes del mundo: la figura mitad hombre/mitad pájaro en cuclillas o en posición fetal, el descenso hacia el océano (la gran madre), la ocultación en cuevas (como el vientre materno), la subida del acantilado, el huevo sagrado el afeitado de cabeza, el sacrificio humano, el confinamiento y el asilamiento (la muerte simbolica), y la vuelta a la sociedad (resurreción).

Isla de Pascua~Georgia Lee

Al inicio del sendero se puede apreciar una perspectiva general de la aldea y de los islotes; pudiéndose percibir que las viviendas fueron orientadas hacia los motu relacionados con las ceremonias religiosas de Orongo. Motu Nui, como indica su nombre, es el más grande y donde anidaban los manutara. A continuación se encuentran dos casas sin restaurar, pudiéndose observar el estado en el que se encontraban estas estructuras antes de la reconstrucción de las casas entre 1974 y 1976. La siguiente atracción es otra vivienda, esta vez restaurada de forma parcial con la intención de  mostrar la forma en que se construyeron; poseyendo un único ambiente, de planta elíptica, con gruesos muros dobles de lajas rellenos de tierra. El techado se construía  trasladando lajas progresivamente hasta unirlas con grandes piedras centrales que cerraban la habitación por la parte superior, donde se colocaba más tarde una cobertura de tierra y pasto.

Desde esta casa restaurada se alcanza el enclave donde se llevaban gran parte de las actividades sociales en Orongo. Estas tenían lugar en frente de las viviendas y en terrazas definidas por un muro bajo de piedras. Grupos de diferentes tribus se reunían aquí durante varias semanas cantando y bailando.

Prosiguiendo el camino se llega hasta el lugar en donde una de las casas acogía al Moai Hoa Haka Nana, singular estatua de basalto de 2.5 metros de alto y en la que en su espalda se grabaron distintos petroglifos vinculados al ritual del tangata manu. Este moai fue sustraído en 1868 y hoy se exhibe en el British Museum.  Continuando la ruta se llega a la sección central de Orongo donde se puede apreciar la disposición escalonada de las viviendas, aprovechando los desniveles naturales del sitio. Algunas de las casas disponían de paredes ornamentadas con pinturas alusivas al ritual del Hombre, como figuras de aves marinas y remos ceremoniales llamados ao. Parte de estas pinturas son conservadas en museos tanto en la isla como en el extranjero.

La siguiente visita será en el sector de Mata Ngarahu, el centro de la actividad ceremonial durante la competencia del tangata manu. Centenares de petroglifos del hombre pájaro, Make Make y komari se hayan grabados en las rocas de este sector, dando testimonio de la intensa actividad ritual desarrollada en el lugar. Los komari son signos vulvares  puediendo ser un reflejo de las  preocupaciones generales por la fertilidad o bien un interés en el placer sexual o tal vez ambas. Estas aparecen por toda la isla, en Orongo, es frecuente que aparezcan grabadas en lo alto de la figura del tangata manu, en otras partes cubren toda la superficie de la roca, testimonian culto a la fertilidad

Motivos comunes de los petroglifos son las llamadas caras Make Make; en algunos casos son rostros completos, en otros, ojos y nariz, o solamente ojos y a menudo rodeados por diversas líneas que dan la impresión de una especie de antifaz. Constituyen uno de los motivos principales de la costa norte de Rapa Nui, cerca de Omohe donde existen dos cuevas cuyo interior esta literalmente cubierto de rostros pintados o grabados.

Según la tradición de Isla de Pascua, los sacerdotes a cargo salmodiaban y rezaban por el éxito del ritual del Tangata Manu. Sin lugar  a dudas el impresionante paisaje de Orongo, entre el océano infinito  y el sublime paisaje del  Rano Kau,  fue significativo en los rituales; este era el lugar más sagrado de Orongo. Más adelante se encuentra una de las canteras utilizadas para la extracción de las lajas o keho; las piedras planas empleadas para la construcción de las viviendas de Orongo. Este material resultó muy apropiado para levantar la aldea, ya que las hare vaka o chozas hechas con elementos vegetales como paja y totora, que fueron comunes en el resto de Rapa Nui, no hubieran resistido a los fuertes vientos que aquí imperan. Finalmente, acabando el recorrido por el sendero de Orongo  encontraremos una plataforma central  en ruinas y la rampa de un pequeño altar ceremonial o ahu. Se pueden apreciar al mismo tiempo fragmentos de toba del volcán, pertenecientes a un moai que alguna vez se levantó aquí. Estos restos evidencian que las diversas tradiciones y creencias no estuvieron completamente separadas y que los cambios fueron graduales.

Orongo esta enclavada en un borde estrecho del cráter muy expuesto a la erosión marina. La escultura o kauri kari que se observa al sur de Orongo, muestra como la acción del mar ha erosionado el volcán Rano Kau, y su avance en dirección hacia el cráter. Además la aldea esta expuesta a los vientos y la lluvia permanentes.

Takatāpui, el orgullo recuperado

Takatāpui A place of standing (Oratia Media, Aotearoa Nueva Zelanda, 2016) ilustrado con magnificas fotografías  y acompañado de  textos de introducción de Witi Ihimaera, Ngahuia Te Awekotuku y  Henare Te Ua, es un libro dedicado a la vida e historias de los  takatāpui de Aotearoa Nueva Zelanda.

El termino māori takatāpui definía en el pasado a aquellas personas que compartían el amor y el sexo con su mismo género, fue recuperado en la década de los ochenta para definir a una persona māori no heterosexual. Takatāpui es una palabra definida en el  Diccionario de la Lengua  Māori compilado por el misionero William Williams (1844) como “un compañero íntimo del mismo sexo“. Actualmente identifica a la comunidad LGTB māori y posee variaciones distintas como takatāpui kaharua o bisexual, takatāpui wahine o lesbiana, takatāpui wahine ki tāne y takatāpui tāne ki wahine para los transexuales masculino y femenino respectivamente.

La herencia puritana impuesta por las reglas y códigos religiosos de los colonizadores occidentales borro deliberadamente todo rastro de los takatāpui, la iglesia institucional se encargó de predicar a sus fieles la creencia de la inexistencia de la homosexualidad en  aquellas  sociedad polinesia y la práctica de esta como grave ofensa a su Dios. Hoy día algunas comunidades e iglesias conservadoras nativas que reducen la sexualidad humana a la reproducción dentro del matrimonio patriarcal, no aceptan la existencia de la homosexualidad en la tradición māori,  particularmente entre sus miembros masculinos a los que se les ha dotado desde siempre un carácter guerrero.

A diferencia de los fa’afafine samoanos, por citar un ejemplo en Polinesia, los takatāpui  no ocupan una posición social definida dentro de la familia, comunidad y sociedad, sin embargo para comprender el significado real de lo que es ser fa’afafine o takatāpui hay que situarse en el plano cultural mucho más que en el sexual, sino todo esfuerzo es en vano.

Takatāpui A Place of Standing, nos muestra la reconexión con un pasado olvidado, un tiempo  antes de que  los estereotipos de género occidentales se impusiesen en la sociedad māori y la sexualidad se conviertiese en un motivo de discriminación. Del mismo modo,  nos acerca a  un presente vibrante desde donde los takatāpui pueden reclamar su reconocimiento e igualdad al mismo tiempo  que  aspirar a  un futuro mejor y encontrar un espacio donde posicionarse y el cual  forma  parte integral de la identidad māori . Permite a través de sus  páginas y fotografías  emplazar el  lugar histórico al que  este colectivo   pertenece;  conectando de esta manera  con la cultura, la identidad, la tierra y el espíritu. Una obra cargada de vitalidad, de aroha o amor desinteresado por el otro;  luchas y triunfos de una comunidad que ha venido siendo doblemente marginada durante  mucho  tiempo,  tanto por  las corrientes principales del  pensamiento  pākehā como  māori . Takatāpui A Place of Standing, sigue  el progreso alcanzado hasta día de hoy, partiendo desde los años de opresión  que tuvieron lugar antes de la Homosexual Law Reform Act de 1986 y la reacción de las comunidades māori que precedieron a los oscuros años de la epidemia del SIDA. Treinta años después de aquella reforma todavía queda mucho por hacer aunque también mucho que celebrar. Historias  contadas en primera persona,  desde todos los ámbitos vitales y a través de décadas, es un homenaje a aquellos que lucharon por sus derechos y a los que se debe hoy día que los takatāpui puedan expresar su identidad abiertamente y con orgullo.

The New Zealand AIDS Foundation/Te Tuapapa Mate Araikore O Aotearoa  bajo la dirección de Jordan Harries y su equipo han venido trabajando durante años en esta preciosa obra; juntos llevan adelante el compromiso de la fundación con los māori y otras comunidades homosexuales y bisexuales  a través de celebraciones tales como Big Gay Out y Hui Takatāpui; un esfuerzo colectivo cuya conclusión obedece a la contribución de muchos líderes comunitarios, miembros, investigadores, editores, traductores y fotógrafos, sin  cuyo tautoko (apoyo) y manaakitanga (hospitalidad), estas historias jamás se hubieran contado.

Naghol: Saltando al vacío para fecundar la tierra (IV)

Aparte del ritual del  naghol  los habitantes de Pentecostes  son conocidos por sus danzas tradicionales y su habilidad en el tallado,  especialmente de máscaras que representan a los espíritus ancestrales. Las mujeres se muestran habilidosas en el tejido de materiales vegetales, especialmente en  coloridos  y bellos bolsos que llevan tanto hombres como mujeres. Las esterillas  confeccionadas con la corteza del  bananero  y  teñidas  de color morado con tintes naturales son empleadas en ceremonias tradicionales y  representa un excelente ejemplo de la  habilidad artesanal de las mujeres.

En el mes de julio, después de las ceremonias de circuncisión los hombres de las aldeas, particularmente aquellas enclavadas en su área central,  se emplean en la danza taltabuan; las mujeres  en  la  llamada sowahavin.  En Pentecostes, como en otros muchos lugares de Vanuatu, se expresa también el arte de dibujar en la arena. El Sandroing (palabra bislama derivada del inglés sanddrawing: dibujos en la arena) es un arte ancestral todavía practicado  Los artistas realizan todo su trabajo en cuclillas. Con la mano aplanan un área de arena y luego dibujan sobre ella todo un entramado de líneas paralelas y perpendiculares, dirigiendo su dedo hacia las intersecciones, van creando perfectas figuras geométricas. En los dibujos se pueden descifrar mensajes, leyendas y canciones.

La nimangki es una sociedad jerarquizada, en la que mediante determinados ritos, un hombre puede ir escalando puestos, ganando con ello prestigio e importancia.  Esta ceremonia  exige que para convertirse en jefe es necesaria la matanza de cerca de un centenar de cerdos y reunir cantidades ingentes de taro y ñame para satisfacer a los convidados. No existe un jefe real, sino que la autoridad recae sobre los más ancianos que consiguen influencia a través de su alta posición en la nimangki. Para lograr esta posición, el individuo debe primero poseer suficiente cantidad de cerdos con colmillos. El segundo factor esencial para conseguir una posición social es el consentimiento y la ayuda de los hombres más importantes. Para obtenerla los hombres cumplen generalmente todos los deseos de sus mayores.

Una de las ceremonias más importantes de Vanuatu es pues la matanza de los cerdos que como hemos visto actúa como elemento para aumentar el prestigio social, sobre todo para alcanzar el rango de jefe supremo. Los cerdos más apreciados son aquellos que poseen los colmillos circulares (nembuas). Esta celebración tiene lugar de forma particular en las islas septentrionales del archipiélago, donde los hombres adquieren poder y prestigio de acuerdo con la jerarquía social o nimangki.  La posesión de cerdos es el medio para subir en la escala social de un individuo. Los animales, centenares de gorrinos, se emplazan en el nasara o espacio publico de las aldeas donde son sacrificados uno a uno y posteriormente distribuidos entre todos los presentes.

Naghol: Saltando al vacio para fecundar la tierra (V)

Naghol: Saltando al vacío para fecundar la tierra (II)

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No muy lejos de las aldeas  y en los meses de mayo y  junio   se construyen en la isla de Pentecostes estos  enormes andamios  vegetales, auténticos prodigios de la arquitectura local que  siguen un estricto método  tradicional y  entorno a los cuales  se celebrará  este  ritual destinado a fecundar la tierra y asegurar la buena cosecha del ñame. La selección del lugar donde se enclavan los catafalcos está sujeta a la pendiente del suelo  situándose en la parte superior de una ladera;  allí donde caen los saltadores la tierra es aplanada  y ablandada para amortiguar posibles golpes y despejarlas de piedras u otros objetos que pudiesen dañar a los participantes. Detrás de las torres o a su lado se encuentran terrenos más o menos llanos  donde hombres, mujeres y niños puedan bailar  durante la ceremonia. Los cánticos, silbidos y ligeros aullidos de grave tono acompañan la escena otorgándole un  fascinante halo de primitivismo y misterio.

Diferentes secciones de la torre representan la anatomía humana, cada una recibe el nombre de una parte del cuerpo, elevándose desde los pies en su base hasta la cabeza representada por la parte más alta. El palo central del saliente de apoyo de los trampolines  enclavados en los sigol recibe el nombre de utsin o pene mientras que sus laterales son los labios de la vagina o bwelankanen. Las torres son construidas cortando ramas y troncos con hachas y machetes que reemplazaron  tiempo atrás las herramientas de piedra, no se utiliza ni un solo clavo o cuerda y se tardan unas tres semanas en finalizar.

La construcción es supervisada por una persona elegida a tal propósito y  quién protagoniza el último salto desde la plataforma más alta. Si no es esta, se concede tal honor a un hermano o miembro del clan.  Durante la preparación del terreno destinado al salto nadie debe acercarse ya que es creencia que los espíritus infestan el lugar. La presencia cercana de mujeres al catafalco  es tabu es decir, no está permitida a menos de diez metros  ya  que Tamalie vive en la torre hasta que el ritual llega a su fin.  Los hombres deben de permanecer una semana en el nakamal antes de que se inicie la temporada de saltos, allí ingerirán tan solo alimentos especialmente preparados para ellos y deberán  renunciar a las relaciones sexuales; un día antes del salto deben permanecer en ayunas.

Alrededor del tronco central de estos catafalcos, que pueden sobrepasar los 20 metros de altura,  se alzan una docena de postes y entre estos  multitud de travesaños atados con cientos de  tallos fuertes, largos y delgados. En la parte frontal de la torre se sitúan las plataformas o sigol  desde donde los hombres saltan al vacío

Naghol: Saltando al vacío para fecundar la tierra (III)

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Naghol: Saltando al vacío para fecundar la tierra (I)

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En la  región sur oriental de la isla de Pentecostes todavía se conservan las antiguas tradiciones, lo que en el archipiélago melanesio de Vanuatu se llama la kastom o `costumbre´ y entre estas,  la más conocida es el llamado  naghol o n’gol,  salto ritual al vacío que llevan a  cabo los hombres en las aldeas.  Es quizás en  Bunlap y aldeas  vecinas donde se conserva de una forma más estrictamente  tradicional , las gentes de la isla consideran a sus habitantes los guardianes legítimos de la tradición. No hay turistas y los saltos  tiene lugar un día cualquiera  de mayo;  anunciándose con  muy breve espacio de tiempo. Suelen participar entre 30 a 40  hombres que se lanzan desde catafalcos vegetales que pueden superar los 35 metros de altura y que tardan en construirse alrededor de tres semanas.

Existe una leyenda que explica  los orígenes de este fascinante ritual: Tamalie maltrataba  continuamente a su mujer, esta había intentado huir varias veces  de la violencia sufrida a manos de su esposo pero al final siempre fracasaba. En cierta ocasión consiguió subir hasta la copa de un gran árbol y cuando su  esposo la vio allí arriba trató de convencerla para que bajara,  mostrándole su arrepentimiento y pidiéndole perdón. Al ver que la mujer no daba crédito a sus palabras y permanecía inmóvil en las alturas, no dudo en trepar hasta lo alto del árbol  con la intención  de llevársela nuevamente consigo. Tamalie desconocía que su mujer se había atado a los tobillos unas lianas y es así que cuando estaba a punto de atraparla, esta salto al vacío.  Al ver que la mujer caía sin sufrir daño alguno, no dudo en imitarla y saltar para atraparla, estrellándose inevitablemente  contra el suelo y matándose allí mismo.

Hoy, no se sabe muy bien porque motivos el naghol es  un ritual  exclusivamente masculino, la mitología local relata que siempre fue así sin embargo,  parece ser que se transformó en un medio para que los hombres pudiesen presumir de su valentía , fuerza viril y una manera de demostrar que ya  no podrían ser engañados por una mujer otra vez.

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Naghol: Saltando al vacío para fecundar la tierra (II)

Fiji, Arte y Vida en el Pacífico

La exposición Fiji: Art and Life in the Pacific que se inaugurará el próximo 15 de octubre de 2016,  hasta el 12 de febrero de 2017,  en el Sainsbury Centre  de la Universidad de East Anglia en  Norwich (Inglaterra) permitirá  al visitante descubrir una de las exhibiciones más completas y extensas sobre Fiji que se hayan llevado a cabo  hasta la fecha. Desde finales del siglo XVIII hasta hoy,  un viaje a través del arte y la cultura de este fascinante  archipiélago melanesio. Una de las  atracciones principales será una Na Drua o canoa  de doble casco de ocho metros de eslora, construida en las islas  para la ocasión; de madera,  cuerdas elaboradas con fibra de coco y velas tejidas en hojas de pandano (Pandanus species). Esta es una versión  reducida de las grandes canoas de 30 metros que surcaban las aguas fijianas en el siglo XIX y  que podían  llevar a bordo hasta 150 personas. Quiénes la construyeron, maestros expertos, se inspiraron en la canoa de 13 metros y cien años de antiguedad expuesta en el Museo de Fiji. En el 2015  navegó en aguas de la bahía de Suva (Viti Levu), compitiendo en la carrera de canoas del Hibuscus Festival.

Más de 270 obras de arte procedentes del Museo de Arqueología y Antropologia de Cambridge, el Museo de Fiji, el Museo Británico, el Pitt Rivers Museum de Oxford y otras instituciones museisticas en Aberdeen, Birmingham, Exeter, Londres, Maidstone, así como Dresden y Leipzig en Alemania. Esta exposición  como  ha declarado  Steven Hooper, director del proyecto de investigación y comisario de la exposición,   es el resultado de una labor  de tres años  financiada por el Consejo de Investigación de Artes y Humanidades que examina las extensas y desconocidas colecciones fijianas  custodiadas en el Reino Unido y otros países europeos, descubriendo valiosos  tesoros culturales i taukei (fijianos).

Un aspecto importante de la exhibición es que  de los numerosos ejemplos de la creatividad fijiana que son  expuestos al público,  no se presentan como meros elementos etnográficos o ilustraciones de la cultura de las islas;  sino más bien  como obras de arte en sí mismas y merecedoras de atención y admiración como podrían ser consideradas otras muestras de  corrientes artísticas como el Modernismo. Esta notable  imaginación creativa  es expresada en la elaboración  de imágenes de dioses o preciosas  masi (tapa o textiles vegetales confeccionados con la corteza interior del árbol de la morera) de proporciones  considerables y diseños extraordinarios. Confeccionadas en el siglo XIX,   una de ellas  alcanza más de 15 metros de longitud;otras contemporáneas, reflejan   el mantenimiento y desarrollo de las artes tradicionales  en nuestro día.

El arte fijiano  es impresionante  visualmente de la misma manera,  bellamente elaborado e   incluyendo figuras, insignias y ornamentos  esculpidos en madera, marfil y concha; diferentes cuencos para contener alimentos o la kava (Piper Methysticum)  y elegantes tocados, armas, alfarería, canoas y tela de corteza de considerables proporciones.  Algunos de estos artefactos e utensilios  dejaron de producirse a partir del siglo XIX mientras que otros, aquellos especialmente desconectados  de la religión pre cristiana, han seguido  realizándose hasta  fecha de hoy.

Pinturas y dibujos de los siglos XIX y XX realizados por  la artista y escritora victoriana Constance Gordon Cumming  y el artista naval James Glen Wilson proporcionan el contexto adecuado para  el arte fijiano expuesto.

Fiji ha sido desde  siempre un enclave dinámico de interacción e intercambio cultural en el Océano Pacífico; desde  el 1000 aC, enormes canoas de doble casco transportaron personas y objetos a lo largo y ancho de la región, incluyendo Tonga, Samoa y otras Islas del Pacífico. En el siglo XIX llegaron  los occidentales al archipiélago,  trayendo consigo nuevas tecnologías, metales, armas y la religión cristiana. Estrategas sofisticados, los jefes fijianos  solicitaron en dos ocasiones formar parte del Imperio Británico, estableciéndose finalmente  un gobierno colonial en 1874. Las islas alcanzaron su independencia en 1970 y las relaciones con la administración colonial británica fueron bastante efectivas, estableciéndose una relación especialmente estrecha con la familia real, de forma particular con su majestad la reina.

Fiji ha sabido mantener y adaptar con éxito  y orgullo muchas de sus tradiciones culturales, a día de hoy muchos  escultores en madera y artistas textiles siguen produciendo canoas a vela, tanoa bilo o cuencos para contener la kava  y extraordinarios masi de más de 60 metros de largo que son empleados en rituales mortuorios ,  bodas y otras celebraciones  y ceremonias tradicionales.  En  cuanto se refiere al mundo de la moda ,  los diseñadores fijianos  hacen uso de los textiles vegetales confeccionados con la corteza interior de la morera  y otros materiales locales,  para  crear vestidos y trajes de novia;  llegando a mostrar sus  originales creaciones y propuestas  en las pasarelas de Londres y Los Angeles.

Fiji: Art and Life in the Pacific está comisariada por el profesor Steven Hooper,  junto a  Katrina Igglesden y Karen Jacobs, miembros  de la Sainsbury Research Unit  en la  Universidad de  East Anglia (Inglaterra).   Hooper se convirtió en una apasionado de las Islas del Pacífico al crecer rodeado por las piezas del museo privado de su abuelo, el Totems Museum en  Arundel, Sussex. Entre 1977 y 1979  llevó a cabo una investigación antropológica en la remota isla de Kabara  al este de Fiji donde se mantenía  la costrucción de  canoas, cuencos y masi, conservando de esta manera una rica herencia  cultural tradicional. En agosto del año 2015  estuvo en Fiji  navegando y filmando la canoa que se ha construido para la exposición.  Igglesden es un estudiante de doctorado que investiga  las técnicas de confección de masi, diseño y moda;  su madre es fijiana. Karen Jacobs es Profesora de  Artes de la Pacifico especializada en vestimentas, colecciones misioneras y en las artes de los Kamoro en Papúa Occidental. En 2014  Jacobs y Igglesden  comisariaron conjuntamente la exposición Art and the Body en el Museo de Fiji en Suva.

Diario de un viaje al río Sepik, Papúa Nueva Guinea (y XI)

Diario de un viaje al río Sepik, Papúa Nueva Guinea 

Día 11. Tambanum – Angoran – Wewak

Anoche fue una noche especialmente ruidosa donde los chillidos de los zorros voladores, las ratas, ladridos de perros y voces de las conversaciones de los locales hasta altas hora de la madrugada impidieron descansar. Los cantos de los kakaru man ( gallos) tomaron el relevo a eso de las cuatro de la mañana y a las seis y media ya estábamos en pié. Philip, que es el cocinero, ha preparados buñuelos para el desayuno. El momento más desagradable es él de tener que hacer las necesidades matutinas…. Alrededor de la choza todo esta enfangado y las letrinas son indescriptibles por lo que cada uno se las arregla como puede para evitarlas.

Después de diez días de viaje dejar ese lugar supone un alivio. A las siete y media  y una vez todo cargado en la piragua seguimos rio abajo sin detenernos hasta llegar a Angoram que es la cabeza del distrito que lleva su nombre.  Durante la época de presencia alemana Angoram fue un importante centro administrativo y lugar de donde partían las expediciones de reconocimiento del río Sepik.

La navegación no se ha hecho siguiendo el cauce principal del rio si no cogiendo atajos por canales o barat que acortan los meandros y así reducir el tiempo del trayecto que ha durado unas tres horas y media.

En el viaje hemos pasado entre por el poblado de Moin y la isla justo que tiene en frente pero sin detenernos debido a que Moin no presenta ningún atractivo que señalar. En esta parte baja del Sepik la corriente apenas se nota, discurre plácidamente llevando rio abajo pequeñas islas flotantes y numerosas plantas de jacintos de agua. Con las luces de los primeros rayos del sol el panorama es muy hermoso. Por fin llegamos a Angoram donde poco subsiste del asentamiento colonial. El pueblo es grande y su centro se localiza donde en otra época estaba el único campo de golf de la cuenca del Sepik, que hoy no es más que una explanada llena de desperdicios y basura.  Angoram se marchita poco a poco bajo el calor y la humedad y la displicencia de sus habitantes. El Haus Tambarán de esta localidad es grande y concentra mucha artesanía de todo tipo procedente de las diversas partes del Sepik para su venta.

Vamos al Hotel Angoram para reponer fuerzas, ducharnos y cambiarnos de ropa. Unos momentos después ya estamos a bordo de la furgoneta desvencijada de Alois Mateus camino de Wewak. Durante el camino vemos las plantaciones de árboles del caucho y cacao, como relicto de la época colonial alemana. Antes de llegar a Wewak, desde un alto, hay una bonita vista del lugar donde se asienta esta ciudad. En este mismo lugar hay un guesthouse establecido por un ex misionero alemán. En el trayecto también hemos visitado lo que se llama el “Lourdes to the East” una capilla formada por un montón de piedras que deja en su interior una pequeña gruta donde se localiza una imagen de la virgen de Lourdes. El religioso que hizo esta capilla trajo hasta aquí un frasco con agua de Lourdes con la que bendijo.

Tras dos horas y media de traqueteos y baches de esta carretera llegamos a Wewak, dirigiéndonos al hotel donde almorzamos en una mesa con mantel, bebidas frías y atendidos por un camarero, una lujo que no habíamos disfrutado desde hace algún tiempo.

A las cinco y media salió nuestro avión de vuelta a Port Moresby o POM, como se le conoce vulgarmente.

En el aeropuerto nos llama la atención la presencia de un buen número de aviones y helicópteros, cosa inusual para un pequeño aeropuerto como el de Wewak. Intrigados por aquel despliegue, preguntamos y nos informan que se trata de la ayuda humanitaria para las víctimas del terremoto de Aitapé, el mismo que habíamos sentido en el pueblo de Governas dos días atrás.

Mi diario de un viaje por el rio Sepik se cierra en el momento de embarcar en el Foquer 28 de la compañía Air Niugini que nos devuelve al futuro.

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Juan Carlos Rey,  autor de este articulo,  fue embajador de la Unión Europea en Papúa Nueva Guinea y las Islas Salomón,   residió  en  Melanesia por más de cuatro años, hecho que le permitió  viajar extensamente por las Islas del Pacífico, de forma particular por la Melanesia. Es autor de `Arte y Cultura de Melanesia, objetos de una colección´  , libro, en  edición trilingüe (español, francés e inglés),  que  presenta una muestra de 87 fotografías inéditas con la descripción y la catalogación de otros tantos objetos pertenecientes a la colección del autor y procedentes de Vanuatu, Papúa Nueva Guinea y las Islas Salomón.