Fiji, de Islas Canibales a Paraiso Tropical


En 1939, el mejor sitio desde donde se podía observar la trasfomacion de Fiji de “islas canibales”  a “paraíso tropical” era la amplia galería del segundo piso del hotel Grand Pacific de Suva. Cómodamente reclinado en su asiento, un visitante podía ver a través de la carretera que bordea la costa el campo deportivo de césped verde, donde los fijianos derrotaban a sus “amos” occidentales jugando al criquet. Si el entusiasmo que le producía ver el partido le daba sed, el observador llamaba y acudía una persona a servirle un whisky y soda, y su piel oscura, menor estatura, rostro mas anguloso y cabello mas lacio revelaban que era indio.

En conjunto, una escena idílica. Hacia el sur y a unos pocos metros el Pacifico besaba la costa ribeteada de palmeras. En el interior se elevaba un muro de montañas de formas fantásticas: pitones volcánicos y rebordes de cráteres que todavía permanecen. Amplias plantaciones de cana de azúcar, que los laboriosos indios mantenían productivas, se extendían a cada lado. Y en las cercanías había pueblos pintorescos en los que habitaban los fijianos leales e instruidos. Fiji, la capital no oficial de todas las islas británicas de los Mares del Sur, monumento al humanitarismo y el talento administrativo occidental. Al menos esa era la impresión que se llevaba el visitante que realizaba una excursión en barco.

Lejos de las galerías de los hoteles, Fiji presentaba un panorama bastante diferente. Hacia 1939, parte del archipiélago estaba perdiendo muchos rasgos característicos de los Mares del Sur y se convertía rápidamente en una “Pequeña India”. Los nativos de la isla seguían reivindicando la mayor parte de las tierras de las islas y los occidentales seguían extrayendo la mayor parte de su riqueza productiva, pero la diferencia en las tasas de natalidad y los hábitos de trabajo hacían que el futuro de las islas estuviera en manos de los indio. Así es como sucedió.

The Pacific Islands
Douglas L. Oliver

 Artículos de interés: Mujeres Crudas y Hombres Cocidos

Robert Louis Stevenson en Samoa

” … Amo ésta isla, y la he elegido como hogar mientras viva, y mi lugar de descanso cuando este muerto. Amo a su pueblo y los he elegido como mi propia gente para vivir y morir entre ellos ellos …”

Robert Louis Stevenson

Manakonako

Aue te manea I te au tiare
Tuketuke to ratou kara
Tuketuke to ratou kakara
Mei te au tiare te manea o te Tangata
Tuketuke to ratou pakiri e to ratou tu
Kia akameitakiiia te Atua
No te au manea ravarai
Te au manea

Manakonako
Reflections
Kauraka Kauraka

Que bellas las flores
Con sus diferentes colores
Con sus distintas fragancias
La belleza de la humanidad es como las flores
Con sus diferentes colores y culturas

Alabado sea Dios
por la belleza que nos ofrece
en todas sus manifestaciones!

Manakonako
Reflejos
Kauraka Kauraka

Los Mares del Sur de Cesare Pavese

 

“…Cuando le digo que está entre los afortunados que han visto la aurora en las islas mas hermosas del mundo, sonrie al recordarlo y responde que el sol se levantaba cuando el día era ya viejo para ellos…”

Los Mares del Sur
Cesare Pavese

Don’t buy ‘Aloha

 

‘Aloha puede referirse al amado, pero su significado se extiende a la pitié en el sentido que le da Rousseau, la compasión que sentimos por el sufrimiento de todo ser sensible, en especial de los que son como nosotros. En este sentido ‘aloha sugiere un parentesco de sustancia con el otro, y un dar sin esperar una retribución inmediata.


Islas de Historia
La muerte del Capitán Cook
Metáfora Antropología e Historia
Marshall Sahlin

ALOHA

A akahai Ser buena persona

L loka hi Ser hospitalario

O olu’olu Ser amable

H ha’aha’a Ser humilde

A ahonui Paciencia

Mitos & Leyendas de las Islas Tonga

La belleza del joven Tokelau Moetonga era una extraordinaria y aquella bendición de la naturaleza obedecía al mismo capricho de esta y la manera en que se empeño en que llegara a este mundo. Tokelau Moetonga, “el viento del norte que duerme en brazos del viento del sur” así le llamaron, nació de dos madres. Si, dos madres tuvieron una criatura tan hermosa, que su fisionomía se dibujaba rozando casi ya la belleza de una mujer!

Navegando desde Samoa, la canoa de aquellas dos mujeres samoanas se hundió en el océano y para no ser tragadas por aguas profundas, nadaron con todas sus fuerzas hasta alcanzar las islitas de Kelefesia y Tonumea en el archipiélago de Ha’apai. Y allí donde no vivía ningún hombre, ellas lo hicieron, Un día se dieron cuenta de que estaban en estado de buen esperanza. Así, sorprendidas , sin saber cómo aquello podía haberles ocurrido, dejaron acariciar sus nalgas por el viento esperando que este les diese una respuesta. Si, estaban esperando una criatura… y tras meses de gestación una de ellas daría luz a Tokelau Moetonga.

Y aquel niño, con sus dos madres, creció feliz en mundo de corales y palmeras, y cuando se convirtió en muchacho, en joven valiente y decidido, navegó a Tongatapu, rumbo a Tonga la Sagrada. Cuando llegó a aquella isla, encontró a todas sus gentes celebrando alegremente el matrimonio del Tu’i Tonga con la hermosa Fatafehi.

Cuando la celebración llegó a su fin, el Tu’i Tonga le dijo a sus amigos: Vamos a cazar zorros voladores! Y es así como los hombres se unieron al jefe con arpones y redes y la novia permaneció en casa junto a las mujeres de alto rango. Aquel fue el momento en que Tokelau Moetonga envuelta su cabeza con un bello turbante de siapo apareció, llegado desde la isla en la que vivía junto a sus madres.

Todo el mundo dormía agotado por el exceso de aquella gran fiesta no así Fatafehi que intuyendo la presencia de un visitante inesperado, permanecía silenciosamente despierta. El joven tongano sin dudarlo, entró en casa de la muchacha y esta quedó enseguida prendada por la belleza de Tokelau Moetonga. Una belleza jamás concedida a ningún otro hombre. Como no pudo haber ocurrido de una manera distinta, durmieron juntos y después aquella noche de amor obsequió el muchacho a su amante con su turbante de corteza de morera que desprendía la más seductora de las fragancias; y Fatafehi se mostró agradecida entregándole enamorada su faja roja delicadamente confeccionada con las fibras de los frutos del cocotero.

Cuando Tokelau Moetonga se quitó su tocado, el perfume que desprendió llego hasta el Tu’i Tonga y este embriagado por una extraña sensación de enamoramiento y desconfianza dijo a sus amigos: Es hora de que nos vayamos, alguien a llegado a la aldea. Cuando el recién esposado regresó al hogar Tokelau Moetonga ya se había marchado y Fatafehi sintiendo ya nostalgia del joven, recostada sensualmente en su esterilla trenzada en finas hojas de pandano, ajena al último día de su existencia, cayó en la furia desatada por los celos de su marido. El Tu’itonga acabó con su vida sin mediar palabra y acto seguido llevó consigo su cuerpo.

Tokelau Moetonga había regresado ya a Kelefesia pero el mismo día por la tarde le dijo a sus madres: Voy a regresar a Tongatapu algo terrible ha ocurrido. Cuando alcanzó con su canoa la isla y puso pie en los dominios del Tu’i Tonga, sus ojos contemplaron las antorchas que ardían por la pérdida de Fatafehi. Fue entonces cuando el Tu’i Tonga, al ver a Tokelau Moetonga velando a su esposa, pregunto a sus súbditos quien era aquel joven que lamentaba la pérdida de aquella mujer. Es un hombre, le dijeron. Traérmelo aquí grito con furia el Tu’i Tonga. Y así lo hicieron.

¿Fuiste tú quién estuvo con mi esposa?

Tokelau Moetonga, levantó las cejas contestándole afirmativamente.

¿Cómo te llamas?

Soy Tokelau Moetonga.

Entonces el Tu’i Tonga contemplándole y sintiendo al mismo tiempo una inmensa tristeza le dijo al joven extranjero: Fatafehi no hizo mal, eres tan hermoso que hasta yo mismo me siento morir ante esta atracción tan grande que siento por ti. Me equivoque tanto al matar a mi esposa! Ven conmigo Tokelau Moetonga, velaremos a nuestra mujer. Toda la noche así lo hicieron, hasta que desapareciecieron las estrellas, hasta que salió el sol y con el nuevo día se celebró el funeral de Fatafehi. Allí estuvieron los dos juntos. No se separaron en un solo momento. Fue por su belleza y por el amor que le inspiró al Tu’itonga que Tokelau Moetonga evitó la venganza y con ella la muerte. Durante un tiempo estuvieron juntos luego, Tokelau Moetonga regresó a la tierra de sus madres. Aquellas dos mujeres samoanas que habían dado vida al hombre más hermoso que hubiese existido bajo el cielo de todas las tierras.

La leyenda de Tokelau Moetonga fue narrada en 1920 por Mary Fifita de Pangai, en la isla de Lifuka en el archipiélago de Ha’apai (Tonga) al antropólogo y arqueólogo americano Edward Winslow Gifford (1887-1959). Entre 1947 y 1956 como profesor y director del Museo de Antropología de la Universidad de California, Gifford llevó a cabo las primeras expediciones arqueológicas en Fiji (1947), Kanaky Nueva Caledonia (1952) y Yap en las islas Carolinas occidentales (Micronesia) en 1956. Sus viajes a Tonga dieron lugar a la publicación de Tongan Myths & Legends y Tongan Place Names. La leyenda de Tokelau Moetonga hace referencia al amor homosexual en Polinesia.

Adaptación Texto: Tangata O Te Moana Nui
© Fotos Alexis de Vilar

Forever Chamorro

BIBA NASION CHAMORU

Somebody asked me where I come from
I gave my usual reply
mom and dad, they are both from GUAM
but I am americanized

Born on the mainland back in 58
I grow up pretending that  I was nothing more
than the boy next door your average american guy

I couldnt face  I was something much more diffe’rent than the rest of my friends
Grandpa Juan he’d say, ” listen here, son, I am proud of the land from where I came
and he’d say “FOREVER CHAMORRO” you’ll always be the home in my heart

Seasons may change and our lives rearranged
and I am so glad we’re never apart
some years gone by, I must confess Id get those feelings inside
I cannot run from my heritage
and my own homeland tonight

I didn’t even know what my history was
didnt even know where to begin
dad and mom they’d say, ” listen here, son,
we’re glad of the land from where we came”
and they’d say “FOREVER CHAMORRO

you’ll always be the home in heart”

Seasons they change and our lives rearranged
but I am so glad we’re never apart something inside me
led me to explore the names and faces that have gone
before a people of warmth and generosity
a people of courage, a people of dignity

So when somebody asks me where I come from
I give a heartfelt reply

Mom and dad they are both from GUAM
and now I realize that I am FOREVER CHAMORRO

Forever chamorro
Forever chamorro

I am so glad we’re never apart
yes I am forever chamorro
Forever chamorro

FOREVER CHAMORRO !!