Pacífico, un viaje a los confines del Hombre

La2  de Televisión Española (RTVE), nos invita a disfrutar de una auténtica aventura: Pacífico, una ruta de 50.000 kilómetros desde el Norte de Japón hasta las islas  exóticas de Indonesia,  Papúa Occidental, Papúa Nueva Guinea y la  Australia Aborigen. De Fiji y Samoa a Aotearoa  Nueva Zelanda y las Islas Cook. Una expedición española viajará  por lejanos enclaves de Asia Pacífico buscando en ruta  tribus y comunidades nativas de singulares  costumbres y  estilos de vida. Un año de  travesía insólita que cruza caminos y pistas  de tierra, que se adentra en mares salvajes y desconocidos y que desciende ríos ignotos.

El periodista y director de la serie documental `Un mundo aparte´, Daniel Landa, nos presenta a lo largo de 10 capítulos una expedición en la que en us propias palabras ` descubriremos que los otros somos nosotros´,  en  una série documental producida por  Doc & Road y La Competencia.

En  `Pacífico´ se ha  puesto un gran esfuerzo por salir de las rutas convencionales y buscar historias de culturas muy poco conocidas;  tal motivo ha llevado  a  los periodistas a enclaves increíbles. `El exotismo de esos lugares y el choque cultural es el más extremo que he visto en mi vida´, ha comentado su director. `Ha sido una gran aventura de principio a fin´.

Los dos primeros capítulos dedicados al Japón ,  se pudieron  ver este pasado miércoles 14 de septiembre en ‘El documental‘ a las 23:25h en La2. Podéis seguir también la serie en la página web de RTVE .  A partir del capitulo  7,  la expedición documental  iniciará una  larga travesía por el Mar de Banda, llegando al lejano y aislado archipiélago de Raja Ampat,  en Papúa Occidental.in esta región y en la vecína Papúa Nueva Guinea conocerán los usos,costumbres  y ritos de las tribus locales. Tras dos días de canoa  en Papúa Barat, llegarán  a un poblado de los Asmat, donde sus habitantes  mostrarán  sus danzas y su destreza a bordo de largas canoas sobre un atardecer en el río Siret. Remontando el río, alcanzarán  una de las tribus más singulares del mundo: los korowai quiénes habitan en los árboles.

Atravesando a pie la frontera con Papúa Nueva Guinea,  el  objetivo  será  navegar las aguas del río Sepik. En sus orillas viven algunos de los pueblos más  interesantes de esta nación melanesia  como  la tribu de los Iatmul. En el extremo oriental de Papua Niugini , las tribus viven en fiordos tropicales. Las mujeres llevan el rostro tatuado y los hombres pescan langostas con arpones. En el capitulo 9 se emprenderá rumbo a Fiji viajando desde este fascinante archipiélago situado en el mismo corazón del Pacífico Sur, a Vanuatu. En este hermoso islario alejado del mundo y que muestra multitud de  contrastes entre tradición y modernidad  Espíritu Santo  , Tanna y Pentecostés se abrirán a las cámaras de la expedición;  explorando sus paisajes insulares  enclavados en una naturaleza virgen y espectacular.  En Tanna  se explorará el Monte Yasur uno de los volcánes activos más espectaculares y  accesibles del planeta y hogar de tribus que se rigen bajo las directrices de la  `kastom´o costumbre tradicional melanesia.

En la isla de Pentecostés el equipo  será  testigo de uno de los ritos de iniciación más arriesgados del mundo: el Naghol, desde 15 metros de altura y desde  catafalcos vegetales, los hombres saltan al vacío atando sus pies sólo con lianas. Samoa,  mostrará sus encantos a través de los más bellos paisajes de Polinesia y una cultura vibrante que fusiona la tradición polinesia con los valores cristianos. La experiencia por  las Islas del  Pacífico finalizará con el capitulo 10 , siguiendo el rastro de los  Tangata Whenua (māori)  desde el encanto risueño de las  Islas Cook  hasta Aotearoa Nueva Zelanda.

Nan Madol, declarado Patrimonio Mundial por la Unesco

Nan Madol

El Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO que celebró su 40 reunión el pasado 10 de julio de 2016 en Estambul (Turquia), designó junto a otros enclaves del planeta,  Patrimonio Mundial a la ciudad y centro ceremonial de Nan Madol, al sureste de la isla de  Pohnpei en los Estados Federados de la Micronesia;  un centenar de islotes que albergan vestigios de palacios, templos, sepulturas y moradas construidas en piedra entre los siglos XIII y XVI.

Nan Madol forma un complejo arqueológico de unas cien islas artificiales construidas en piedra y coral y  unidas por una red de canales  que cubre más de 18 km². Su nombre significa `entre espacios´ y hace referencia a estos canales. Su arquitectura megalítica se extiende sobre una zona del arrecife de coral a lo largo del litoral suroeste de la isla Temwen,  en varios  islotes artificiales y en la misma   Ponape, abarcando un área de aproximadamente 1.5 km de largo por 0,5 km de ancho. Fue la capital de la dinastía Saudeleur, que ejerció su poder en  entre los años 500 y 1500, acogiendo el centro de Nan Madol  una residencia especial destinada a la nobleza;  al mismo tiempo que en esta se realizaban   actividades funerarias presididas por los sacerdotes. Su población no sobrepaso a las 1000 personas o incluso fue menos, sus residentes eran  en gran mayoría ciudadanos comunes aunque la población de jefes era considerable: Aunque los orígenes y  el porqué de la existencia de Nan Madol se mantienen relativamente enigmáticos, se cree que la ciudad actuó  como eje de la  organización y control de potenciales rivales por parte de la jefatura Saudeleur.

El navegante y explorador portugués Pedro Fernández de Quirós, al mando del  buque español San Geronimo, avistó la isla  de  Pohnpei el  23 de diciembre de 1595; su descripción de la misma es breve y no llegó a desembarcar en ella. En Ponape, como la llamaron los españoles,  se estableció la sede principal del gobierno de las Carolinas y allí establecieron la ciudad de Santiago de la Ascensión que sería conocida como Colonia o Kolonia debido a que en ella residieron funcionarios, misioneros, militares y trabajadores traídos desde las Filipinas.

Un rinconcito vasco en los Mares del Sur

Iñigo Etxebarria desborda amor y sentimiento al hablar de los habitantes de las islas Tonga, en la Polinesia.  Se le escapan las lágrimas al recordar cómo le acogieron a él y a su hijo Iñigo cuando arribaron en su pequeño velero Siete de julio hace 30 años. Fueron adoptados por una familia y allí se quedaron. Íñigo padre se convirtió en una auténtico Robinson Crusoe vasco en el Pacífico Sur. Íñigo hijo fue rebautizado como Papu por los tonganos  y se educó como un polinesio más. Fue profesor de español en la Universidad de Auckland en  Aotearoa Nueva Zelanda. En la actualidad han regresado al Reino de  Tonga. Íñigo vive en el barco y Papu ha inaugurado The Basque Tavern en Neiafu, en el archipiélago de Vava’u.

Íñigo Etxebarria (Donostia, 1949) salió de Marbella en 1983 con su hermano Eduardo y su cuñada Pilar Mejías   (Tapana, un pedazito de España en los Mares del Sur) en el velero Rock and blues. Fueron hasta Panamá. Íñigo regresó a Donosti a buscar a su hijo que tenía 9 años. En Panamá compraron un velero al que llamaron Siete de julio. Pusieron rumbo hacia Australia en donde educaría a su hijo. Antes pararon en Tonga en donde se quedarían hasta que pasara la temporada de ciclones pero fueron tan bien acogidos que, a los dos meses, los tonganos les hicieron quedarse.Íñigo recuerda que todo era amor y felicidad.

 En 2004 Íñigo regresó por unos meses a Euskadi en donde Roge Blasco   tuvo la oportunidad, en diferentes ocasiones, de entervistarle para el programa de  Levando Anclas de Radio Euskadi.  Aquí tenéis la entrevista vía telefónica en el programa de Radio Euskadi `Levando Anclas´ el día de Navidad 25 de diciembre de 2014. Escuchar entrevista aqui  Luego se fue a Tonga para más tarde establecerse con su hijo y su familia en Aotearoa  Nueva Zelanda. Echaban de menos la vida en Tonga y han regresado. Están viven en las islas Vava’ u, al noryte de Tongatapu, donde se enclava la capital Nuku’alofa.  Íñigo continúa viviendo en el  Siete de julio  (tiene 8 metos de eslora), tiene cinco nietos,  mientras que Papu es  director y chef de The basque Tavern. Les gustaría convertirla en una Euskal Etxea. Están deseosos de contactar con marinos y vascos que les quieran ayudar a representar su cultura en estas islas de Polinesia. Participó vía telefónica en el programa de Radio Euskadi `Levando Anclas´ el día de Navidad 25 de diciembre de 2014.

Sin contacto con el misionero español en Tanna , Vanuatu, tras ser la isla devastada por el ciclón Pam

 

La orden religiosa Fundación Corazonistas ha indicado  esta semana que no ha podido contactar con el misionero  Antonio López García-Nieto en Vanuatu, el archipiélago melanesio azotado este fin de semana por el poderoso ciclón Pam en el Pacífico Sur. `Desgraciadamente las comunicaciones en Vanuatu no están operativas y no hemos podido contactar todavía con la Misión del Colegio Técnico de Lowanatom´, señalaron a EFE fuentes de la fundación en referencia a la isla de Tanna, devastada por la tormenta tropical y  donde está destinado el religioso. En ese colegio técnico trabaja desde hace años el sacerdote católico, quien nació en Badajoz y llegó a Vanuatu en 2001, aunque ya desde los 18 años  ha trabajado  en otros lugares del Pacífico Sur. El Hermano  López García-Nieto llegó a  Kanaky Nueva Caledonia en 1977,  en 2001 inició su apostolado en la misión católica de Montmartre, situada en la isla de Efate, donde se enclava la capital  ni Vanuatu de Port Vila. Durante dos años fue  allí profesor del colegio y del liceo enseñando francés y español. A partir de 2003 ejerce su apostolado en la misión católica de Lowanatom. Los hermanos tienen en Tanna un colegio de enseñanza general y técnica donde los alumnos, además de las asignaturas generales, estudian carpintería, cocina y costura. Con el apoyo y la colaboración de la Fundación Corazonistas de de España, desarrollan diversos proyectos: becas de estudio, equipamiento de los talleres, construcciones de módulos prefabricados.

Arte y Cultura de Melanesia, objetos de una colección, por Juan Carlos Rey

`Arte y Cultura de Melanesia, objetos de una colección´, acaba de ser publicado por  Doce Calles , editorial especializada en obras de arte. Su autor es Juan Carlos Rey,  quién fuera embajador de la Unión Europea en Papúa Nueva Guinea y las Islas Salomón. El libro, en una edición trilingüe (español, francés e inglés),  y presenta una muestra de 87 fotografías inéditas con la descripción y la catalogación de otros tantos objetos pertenecientes a la colección del autor y procedentes de Vanuatu, Papúa Nueva Guinea y las Islas Salomón.

Juan Carlos Rey  residió  en  Melanesia por más de cuatro años, hecho que le permitió  viajar extensamente por las Islas del Pacífico,  allí no  no pudo  escapar a la atracción provocada por la rica expresión artística y la diversidad cultural de esta vasta región oceánica  , donde visitó enclaves  remotos en los que pudo consolidar su colección de objetos de distinta naturaleza, concediéndole de esta manera un carácter inédito a esta cuidada publicación, con   espléndidas fotografías,  que introduce al lector en diferentes aspectos de las desconocidas y  fascinantes culturas desarrolladas en aquellos archipiélagos  del Pacífico Sur. Con la finalidad de ofrecer una más amplia documentación de carácter etnológico y comparativo el libro  incluye  al  mismo tiempo,   fotografías de época  tomadas en Melanesia a finales del siglo XIX y principios del XX, por las que se ponen de manifiesto que ciertos objetos ya empleados entonces siguen siendo de actualidad.

Por último el  diplomático español, en la introducción de la obra , deja patente que las primeras descripciones sobre costumbres y artefactos del Pacifico, más tarde conocido como arte oceánico, fueron hechas por navegantes españoles que durante los siglos XVI y XVII surcaron la casi totalidad del Océano Pacifico, es decir unos doscientos años antes de la llegada de las grandes expediciones de la época de la Ilustración, de las que, entre las más conocidas, se citan los viajes de los franceses Bouganville, La Pérouse, el británico Cook o el español  Alejandro Malaspina.

Portada de `Arte y Cultura de Melanesia´. Máscara de Iniciación procedente del río Sepik bajo (Papúa Nueva Guinea) elaborada  en madera, con conchas marinas, madreperla, pigmentos y fibras vegetales, datada finales del siglo XX.

`Arte y Cultura de Melanesia, objetos de una colección´. Throught the presentation and description, in three languages (Spanish,French and English), of 87 tribal art objects originating from Papua New Guinea, the Solomon Islands and Vanuatu, this catalog offers abroad overview of the rich artistic expression and cultural diversity of Melanesia, one of the least know regions of the South Pacific. The photographs and unpublished references will introduce the reader to the various aspects of the Melanesian culture, a fascinating yet unknow culture. Juan Carlos Rey holds a master degree in Marine Biology. He worked as oceanographer then as  European Union Ambassador to Papua New Guinea and the Solomon Islands . He combined his professional activities with his passion for the arts and culture of the South Pacific. His expereince and the four years he spent living in Melanesia offered him a unique opportunity to study the primitive cultures and tribal arts of this remote region. Author of travel literature, he is also of the Spanish Association for Pacific Studies and the Pacific Arts Association. + Info: docecalles@docecalles.com

`Arte y Cultura de Melanesia, objetos de una colección´. Par le biais de la présentation et la description, en trois langues (espagnol, franÇais et anglais), de 87 objets des arts tribaux provenat de la Papouasie-Nouvelle-Guinée,des îles Salomon et du Vanuatu, ce catalogue offre un large énchantillon de la richesse et dela diversité artistique et culturelle de la Mélanésie, l’une des régions les  mois connues du Pacifique Sud. Les photographies et les références inédites vont introduire le lecteur aux différents aspects de la culture mélanésienne, si fascinante que méconnue.  Juan Carlos Rey diplômé en biologie marine, a travaillé comme océanographe et puis comme Embassedeur de la Délégation de l’Union européenne en  Papouasie-Nouvelle-Guinée, et aux  Îles Salomon.  Il a combiné ses activités  professionnelles avec sa pasion pour les arts et la culture du Pacifique Sud. Son expérience et les quatre annnées passées en Mélanésie lui ont offert une opportunité unique pour se familiariser avec les cultures primitives et les arts tribaux de cette région lointaine. Auteur des récits de voyage, il est aussi membre de l’ Association Espagnole de Etudes du Pacifique et de l’Association des arts du Pacifique. + Info: docecalles@docecalles.com

La representación de Tahiti en la literatura Occidental (IV)

El presente texto despliega una breve historia de la representación de Tahití en la literatura occidental y las diversas consecuencias históricas, políticas y culturales, que se inició con el contacto de la Polynesia posterior al “descubrimiento” de América. Un repaso por la mirada de los navegantes europeos que desde el siglo el siglo XVI rondarían el Pacífico. Desde la  del capitán Cook, que sería considerado pionero de la etnología, al relato de Bougainville que influenciaría decisivamente en los intelectuales, que reivindicarían y repensarían una condición humana, que a su vez, terminaría en la revolución francesa y las revueltas religiosas en España. También las personalidades de diferentes campos que décadas tras décadas irían arribando al “Paraíso”, escritores como Melville, científicos como Darwin y artistas como Gauguin.

Matías Amengual es argentino, cursó estudios de Filosofía y es un apasionado por la literatura, el Pacífico y el Caribe. Este texto es parte de una serie de artículos del libro inédito “Orquideario”, que pretende conjugar lugares e ideas. No los lugares indómitos del etnólogo, sino el espacio producido, el lugar producto de la configuración de la civilización de consumo: el objeto turístico. Para  poner en relieve los mecanismos e ideas que están en la base de su desarrollo. De esa manera, preguntarnos qué es la resistencia política hoy y sus posibilidades, ante una lógica, tanto de derecha como de izquierda, que amenaza toda la diversidad humana y biológica, homologando y normalizando todo a su paso.  Sobre el Pacífico también versan los artículos “Tahití y diversidad sexual”, “Rapa Nui: el principio racionalizador” y “Pacífico: Fiji, Hawaii y Aotearoa”. El autor también ha publicado un volumen de elegías titulado “Último trabajo de Heracles” bajo el sello argentino Alción Editora, y en Perú por Lustra Editores.

Tahiti Nui

Al parecer el capitán Cook, que había estado en Tahití dos breves periodos un poco entre de la segunda llegada de los españoles, había tenido unas diferencias con el ari’i y protagonizado un grave incidente en el que hubo varios disparos. Los malos entendidos y problemas con los nativos del pacífico, eran frecuentes para Cook. En sus anotaciones siempre hay menciones negativas o relatos donde su falta de tolerancia o comprensión terminan en agitados episodios.[1] Ese carácter determinaría, en gran parte, su increíble muerte en Hawai’i en 1779, cuando al padecer el robo de un bote decide tomar de rehén al rey local, provocando un altercado en la playa con una multitud de nativos que terminaría dándole una violenta muerte para luego devorárselo.

Los tahitianos informaron sobre los ingleses a los españoles que concluyeron que Cook había estado sólo por motivos científicos[2] «conocimos que hizieron algunas observaciones astronómicas», y que durante la estadía habían ocurrido abusos «estando en este trabajo los Yngleses hazian algun daño a estos naturales, y el mayor era quitarles sus mujeres, y cooperar con ellas por fuerza.»

Durante el tiempo que la presencia española se mantuvo en la isla, se impuso un régimen sexual severo «privando del todo la amistad con las mujeres, so pena de cañón.» Además, un estricto régimen sobre los intercambios comerciales, en palabras de Pantoja quien “tratase de cosas deshonestas con dichos naturales, los maltratase, quitase alguna cosa, y le cambiase, no devolviendole lo suficiente en cambio, seria castigado con aquel rigor que según el delito mereciese.” Pantoja también menciona el castigo sufrido por un marinero “por haverlo acusado los yndios que cooperó con una mujer” y que “Esto se supo porque le dio a la Yndia un pañuelo y luego que acabó se lo quitó” causando que la nativa recurriera a los jefes locales y éstos al Capitán español .[3] El suceso causaría una sorpresiva reacción entre los reyes de la isla «Esto los vieron los Eris y les causó una novedad muy grande, dando a entender lo muy contrario que obraron los Yngleses», por lo que, según Pantoja, debieron explicarles las diferencias religiosas entre los católicos y los protestantes. Entonces precisa que el régimen sexual impuesto sería también adoptado por los nativos, colaborando en una eventual persecución « impuestos los Eris y Yndios de este paso asi que en tierra veían hablar a un hombre de los nuestros con una Yndia, decían venían a dar parte a la Fragata».

Pantoja también anota que a pesar de lo licenciosas que podían ser las jóvenes, los tahitianos practican la monogamia. Describe una sociedad muy afectuosa, mansos, que se saludan tomándose de los hombros, que sufren mucho la ausencia y que a la persona que estiman la llaman taio mai tai.[4] Observa que los reyes administran las tierras, y que se le deben tributos que son pagados con comida y ropa para él y su familia; que en la jerarquía del sistema político le siguen los jefes o toofa; que las vestimentas entre reyes y los súbditos son similares. Comercian entre islas, que son muy buenos navegantes y que construyen embarcaciones muy sólidas que pueden albergar muchas personas. Estima que tienen facilidad para los vicios, realizar robos hasta el punto que duermen con sus cerdos por miedo a perderlos y que los reyes pueden comer los ojos de sus enemigos. Adoran un dios mayor Atua, que el recinto religioso es el marae y su sacerdote el tahu’a; que creen en los sueños, en el alma. Una suerte de demonio o alma de los muertos los atormenta, el tupapa’u, que inspiró una de las mejores obras del ciclo polinesio de Gauguin, Manao tupapao, logrando captar una fuerza movilizadora y primitiva proveniente de un mundo mítico ya perdido para el occidental, y que fue exactamente lo que Gauguin fue a buscar en la Polinesia para revitalizar el arte.

Pantoja registra también la diversidad sexual de los tahitianos al mencionar ciertas prácticas observadas en el propio rey Vehiatua.[5]El historiador Francisco Mellén Blanco siguiera que ésta mención es la primera de los europeos sobre la diversa vida sexual de los polinesios, y agrega «Años mas tarde, se repite la historia en Pomare II. La sociedad misionera de Londres recoge en los papeles de sus archivos la vida licenciosa y homosexual del ari’i». Cook y su tripulación, son igualmente testigos de esa diversidad en las islas hawaiianas de Maui y Kaua’i, y sobre todo de las abiertas prácticas del gran rey Kamehameha. Las crónicas de la tripulación de Cook destacan la normalidad con la que los nativos cometen sus actos antinaturales, completamente ignorantes de tal condición; y por su parte Cook sentencia: «Hay una escala en lo disoluto en la que estas personas han ascendido, y que ninguna imaginación podría posiblemente concebir.” Posteriormente los misioneros protestantes y católicos, iniciarán una encarnizada persecución de las tradicionales prácticas y formas de vínculos tanto en Tahití como en Hawai’i para intentar erradicarlas por completo.

El día 7 de Enero de 1775, dos días después de la firma del tratado de cooperación, y luego de haber dejado instalado el personal dispuesto para colonizar, el resto de los españoles prosigue en exploración hacia el oeste por las islas cercanas a Tahití, por el archipiélago islas de la Sociedad.

El 8 de Enero por la mañana, los españoles avistan el atolón de Tetiaroa, con certeza, entre las principales islas más increíbles del planeta. Isla de extrema y sorprendente belleza, santuario de aves y antiguo centro religioso, que perteneció desde tiempos inmemorables a la familia real de Tahití, y que fue cede de voluptuosidad y placeres para la joven nobleza. En 1907 uno de los miembros del linaje real Pomare regaló la isla de sus antepasados. En 1965 fue comprada por Marlon Brando que había quedado deslumbrado por su playa tras grabar unas escenas en Tetiaroa para su película sobre el motín del Bounty. En la actualidad sus descendientes han construido un exclusivo resort que postulan como el primer hotel completamente ecológico, con el curioso lema responsible luxury.

Luego, la expedición española llega a Moorea, muy montuosa y arbolada según Pantoja, y dramáticamente bella como alguna vez la calificaron. Hoy es la segunda isla más visitada y tiene la gracia de ser una especie de resumen de algunas de las otras islas del archipiélago de la sociedad –y con algo de Las Marquesas–, por sus playas de arena negra y blanca, arrecifes, lagoons prístinos y montañas encumbradas.

El 9 de Enero se aproximan a la isla de  Huahine, la salvaje, como reza su mote turístico publicitario. Hoy Huahine es el centro cultural del país y del movimiento independentista tahitiano; por todas partes se puede ver la bandera con cinco estrellas que simboliza los cinco archipiélagos.  Y Junto con la isla Raiatea son las principales sedes del movimiento cultural Ma’hoi que busca recobrar y reivindicar las tradiciones tahitianas, como promover sus estudios.  La isla de Huahine es de geografía intrincada y también montuosa pero con varias  llanuras fértiles. Sus Maraes en ruina han sido restaurados, recobrando para la isla una presencia especial y un espíritu que no tienen todas las islas.

Las cimas de Huahine como las del resto de islas, causan vistas verdaderamente maravillosas; y como ninguna otra isla, sus caminos en altura se encuentran habitados por orquídeas salvajes del cosmopolita género spathoglotis, cuyos pétalos asemejan a lujuriosas lenguas.

Después de Huahine los españoles se topan con la vecina Raiatea y Taha’a. Taha’a es reconocida por producir la mejor vainilla del mundo, motivo porque el cual la denominan isla vainilla. La orquídea de la vainilla fue introducida por los franceses que la importaron desde Filipinas, el Caribe y Mesoamérica, produciendo la variedad tahitensis, que gracias a las excelentes condiciones de la isla resultó la más valiosa, y conjuntamente con la explotación de la perla negra y el turismo, representan las mayores industrias del país.

El 11 de Enero llegan a Bora Bora, el paraíso ansiado. Isla dominada en su centro por el monte Otemanu, rodeado de una inmensa laguna celeste a su vez delimitada por islotes llamados motus, de suaves playas blancas repletas de palmeras. Como círculos dentro de círculos que se van ciñendo, mar, barrera de coral y playa, laguna y en el centro el monte con su abundante verde.  Bora Bora es uno de los mayores símbolos de la representación de lo exótico en la industria del turismo, y al igual que en el tiempo de los navegantes, sigue siendo un lugar de excepción para el amor. En tiempos de la segunda guerra mundial esta maravilla natural fue profanada por el ejercito de la emergente potencia Estados Unidos, que la convirtió en su bastión clave y depósito en el Pacífico Sur; y como remanente de esa ocupación quedaron los caminos que abrieron y la pista de aterrizaje, que sirvieron de base para la posterior explotación turística que la consagró como el paraíso terrenal por excelencia.

Finalmente la expedición retornaría a Perú y al cabo de un año todos los planes españoles terminarían por fracasar. Entre otros motivos, por la resistencia de los nativos a ser evangelizados y la traición de los que fueron educados en Lima y que debían mediar; sumado a numerosas situaciones confusas propiciadas por las diferencias culturales y por varios robos contra la delegación española. Serie de contratiempos que alentaron la inconmovible negativa de los franciscanos a permanecer en la isla. Pero también debido a las reformas que el rey Carlos III comenzaba a emprender enfrentándose con los jesuitas, causando revueltas religiosas.[6] Con la partida de la presencia española en Tahití hacia 1775, se inauguran tiempos de disputa por la influencia entre ingleses y franceses, entre católicos y protestantes –incluso de ambos bandos–, hasta que por fin logran convertir a los tahitianos al cristianismo en 1815.

Tahití y sus islas fueron la representación más cabal del Paraíso para algunos navegantes, paraíso en tanto lugar de placer y de licencia. Y esa misma tensión sexual, en buena parte también alentó en la intelectualidad europea procesos de redefiniciones de la naturaleza humana como su contrapunto, como en Diderot, con las consecuencias de cuestionar los fundamentos de algunas formas legales y sociales; también los fundamentos del poder mismo que se derivaría del Iluminismo.

Si el contacto con América y Oceanía propició procesos en la máquina genealógica en la esfera del pensamiento, en el exotismo en las artes, Tahití fue finalmente equivalida con la representación que ya se tenía de Oriente: lugar ambiguo y de licencia sexual.

 Notas

[1] Cook relata lo sucedido con un ari’i al que descubre robando «Su conducta me había exasperado a tal punto,  que cuando lo tuve a una cierta distancia, le disparé dos tiros de fúsil por encima de su cabeza.»

[2] En efecto, Cook sólo había desembarcado en Tahití con el propósito de medir el paso de Venus.

[3] «se quexó a los Yndios y ellos al dicho Capitán”. Pantoja admite que de igual manera hay prostitución en su país: “estas son como algunas de nuestro reino, que a escondidas de sus maridos suelen hazer sus cambios».

[4] Amigo muy amado.

[5] «En quanto a la lujuria y lascivia, pues tienen el de mamar la natura de los hombres, como se vió abordo con uno de los principales llamado Vejiatua».

[6] Despotismo ilustrado de Carlos III.

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Paniora ! mitología māori y flamenco sobre el escenario

Paniora!

Mientras un hapū  o clan  de la Costa este de  Aotearoa Nueva Zelanda  lucha  por  preservar su herencia cultural  única, mil secretos de la whānau o familia extendida , tejen su destino. Los Paniora tienen sangre española corriendo por sus venas. Próspera, apasionada y orgullosa, la familia Hotai-Martinez vive en una casa  elegante en la cual hablan español, comen tapas y bailan flamenco. Sin embargo  y bajo este ferviente orgullo, tienen que enfrentarse a sus propios demonios; lo único  que puede unir a su  clan o  su espiritu , es aquello que precisamente les separa.

La obra teatral Paniora!   escrita por   Grace – Smith y dirigida por Colin McColl, aunque no se muestra fiel  a la historia de Manuel José de Frutos Huerta,  ballenero español que se estableció  en Aotearoa Nueva Zelanda a principios de la década de 1830 , está inspirada en su figura y en aquella de sus descendientes, más de 16.000 personas;  quizás para  el espectador español y en una primera impresión, se pueda pensar que el tópico del flamenco, los toros y las tapas  la haga en algún sentido  desmerecedora sin embargo  se apoya en la misma reinterpretación de lo español que los Paniora o ‘españoles´sin apenas referencias,  hicieron de la cultura española. Quizás, si  hubiesen conocido el origen  segoviano  de Manuera, como así llamaban al castellano,  la visión sobre la cultura de su  tipuna sería otra diferente. Y es aquí donde precisamente reside el valor de la obra , que despliega el orgullo de identidad cultural y la importancia que otorgan los māori   a sus antepasados, a la genealogía y a su turangawaewae o lugar donde reside la identidad cultural , aunque este se encuentre a miles de kilómetros de su lugar de nacimiento.

Briar Grace-Smith  es  una dramaturgo , guionista, poeta  y  escritora  de relatos breves  perteneciente al clan Ngati Hau de los Nga Puhi,  su  labor teatral y cinematográfica fusiona elementos contemporáneos con la mitología ;  lírica māori y poética a la vez que generosa en diversi-on. Tanto  en Aotearoa Nueva Zelanda como en el extranjero,  sus obras han ganado el  aplauso del público y la crítica. Su primera obra teatral, Ngā Pou Wahine,  fue galardonada con el Bruce Mason Playwriting Award (1995), y   Purapurawhetū  premiada con el Best New Zealand Play en los Chapman Tripp Theatre Awards de 1997; más tarde  llevó a cabo una gira por Canadá y Grecia y en 2000 recibió el  Arts Foundation Laureate Award. Su primer largometraje, The Strength of Water (2009)  fue seleccionado  para su proyección en festivales de cine en  Rotterdam (Holanda)  y Berlin (Alemania).

Maori

En  Paniora!  , centrándose en la figura  de Te Mamaenui,  descendiente de  más edad   de los Hotai- Martinez, surge  el drama, la danza, el realismo mágico y una música que fusionando  lo polinesio y lo español,  conmueve   el alma;   actores y bailarines interpretando en lengua española, māori e inglés  y Taane  brindando  con  su espléndida  labor coreográfica,  un lenguaje de la  danza que incorpora  elementos de la  haka y el flamenco.  El espectáculo cuenta  con la participación de la Auckland Theatre Company, incluyendo en su elenco a Nancy Bruning, Kirk Torrance,  Hera Dunlrk Teavy, Barnie Duncan, Calvin Tuteao y Tairoa Royal; con coreagrafía del  prestigioso Taane Mete y los bailarines de la Okareka Dance Company. Paniora! forma parte de la programación del  New Zealand Festival  20014: Wellington (26 Febrero – 2 Marzo 2014) en el Soundings Theatre, Te Papa. Auckland (20 Marzo – 12 Abril 2014) en el Maidment Theatre.

Enlaces de Interés: 1. Manuera, la bella historia de un español en el Pais de la Larga Nube Blanca 2.-  Entrevista a  Briar Grace-Smith en Radio New Zealand 

3.-   Paniora! en 3News