Naghol: Saltando al vacío para fecundar la tierra (IV)

Pentecostes

Aparte del ritual del  naghol  los habitantes de Pentecostes  son conocidos por sus danzas tradicionales y su habilidad en el tallado,  especialmente de máscaras que representan a los espíritus ancestrales. Las mujeres se muestran habilidosas en el tejido de materiales vegetales, especialmente en  coloridos  y bellos bolsos que llevan tanto hombres como mujeres. Las esterillas  confeccionadas con la corteza del  bananero  y  teñidas  de color morado con tintes naturales son empleadas en ceremonias tradicionales y  representa un excelente ejemplo de la  habilidad artesanal de las mujeres.

En el mes de julio, después de las ceremonias de circuncisión los hombres de las aldeas, particularmente aquellas enclavadas en su área central,  se emplean en la danza taltabuan; las mujeres  en  la  llamada sowahavin.  En Pentecostes, como en otros muchos lugares de Vanuatu, se expresa también el arte de dibujar en la arena. El Sandroing (palabra bislama derivada del inglés sanddrawing: dibujos en la arena) es un arte ancestral todavía practicado  Los artistas realizan todo su trabajo en cuclillas. Con la mano aplanan un área de arena y luego dibujan sobre ella todo un entramado de líneas paralelas y perpendiculares, dirigiendo su dedo hacia las intersecciones, van creando perfectas figuras geométricas. En los dibujos se pueden descifrar mensajes, leyendas y canciones.

La nimangki es una sociedad jerarquizada, en la que mediante determinados ritos, un hombre puede ir escalando puestos, ganando con ello prestigio e importancia.  Esta ceremonia  exige que para convertirse en jefe es necesaria la matanza de cerca de un centenar de cerdos y reunir cantidades ingentes de taro y ñame para satisfacer a los convidados. No existe un jefe real, sino que la autoridad recae sobre los más ancianos que consiguen influencia a través de su alta posición en la nimangki. Para lograr esta posición, el individuo debe primero poseer suficiente cantidad de cerdos con colmillos. El segundo factor esencial para conseguir una posición social es el consentimiento y la ayuda de los hombres más importantes. Para obtenerla los hombres cumplen generalmente todos los deseos de sus mayores.

Una de las ceremonias más importantes de Vanuatu es pues la matanza de los cerdos que como hemos visto actúa como elemento para aumentar el prestigio social, sobre todo para alcanzar el rango de jefe supremo. Los cerdos más apreciados son aquellos que poseen los colmillos circulares (nembuas). Esta celebración tiene lugar de forma particular en las islas septentrionales del archipiélago, donde los hombres adquieren poder y prestigio de acuerdo con la jerarquía social o nimangki.  La posesión de cerdos es el medio para subir en la escala social de un individuo. Los animales, centenares de gorrinos, se emplazan en el nasara o espacio publico de las aldeas donde son sacrificados uno a uno y posteriormente distribuidos entre todos los presentes.

Naghol: Saltando al vacio para fecundar la tierra (V)

Vanuatu (2)

Fotografia: © Paolo & Maryjohn Sampson

Diario de un viaje al río Sepik, Papúa Nueva Guinea (X)

Diario de un viaje al río Sepik, Papúa Nueva Guinea 

Día 10. Governas y su lago – Black Waters – Mendibit – Tambanum

El día de hoy está destinado a recorrer los alrededores de Governas y su lago, regresando a este poblado horas más tarde. Cuando nos disponemos a iniciar la excursión, no salgo de mi asombro al ver que catorce locales, mujeres, niños, jóvenes y viejos se ha subido a la piragua sin mediar palabra alguna. Preguntando si estas personas quieren aprovechar el viaje para ir a algún lugar en concreto dado que el transporte es un problema en esta zona, se me responde que tan solo quieren ir de paseo con los “blancos”. Ante esté abuso de confianza de los espontáneos pasajeros, me niego y tan solo quedan a bordo cinco jóvenes que por cierto nos serán muy útiles algo más tarde. El panorama durante esta excursión es espectacular. Sin el más mínimo soplo de viento la superficie del agua es como un espejo ligeramente cubierta y con brumas que discurren por las colinas circundantes y dan un aspecto misterioso al paisaje.

Después de unos veinte minutos de recorrido, nos topamos con una isla flotante que tapona el cauce del rio. Con la ayuda de los cinco jóvenes que nos acompañan, a duras penas, podemos pasar por un estrecho canal que los machetes han tallado entre la isla flotante y el margen del rio. La densidad de la vegetación que forma la isla es tal que se puede andar sin dificultad sobre su la superficie. Unos minutos más tarde nos encontramos con una mujer que desde su piragua nos dice que otras islas flotantes impiden el paso en la parte alta del rio. Por lo que, una vez más, decidimos regresar y abandonar la intención de nuestra viaje.

La presencia de islas flotantes, de muy diversos tamaños, en la época seca es algo muy habitual y constituyen obstáculos difícil o imposibles de franquear y que dificultan las travesías en muchas de las vías de navegación que acceden a los lagos. Algo a tener en cuenta cuando se navega en época seca.

En un recodo de un pequeño baret o canal están los restos de una lancha militar japonesa de la segunda guerra mundial. De los resto metálicos del barco solo queda la proa, parte de las cuadernas del fondo y parte de la popa. Debió ser una barca ligera de unos 8 metros de eslora con motor intraborda. Nos comentan que el motor fue desmontado y la hélice desapareció.

Seguimos el viaje de vuelta por el mismo lugar por donde llegamos, aunque con un desvío para adéntranos de nuevo en las agua de Blackwater. El nivel de las aguas del lago están bastante bajo y los pit-pit se extienden ampliamente por todas las márgenes del lago, a perdida de vista. Después de explorar la zona hacemos un corto alto en el poblado de Mendibit que a nuestros ojos no tiene mayor interés, ni siquiera su Haus Tambarán,  por lo que la visita es muy corta.

Es curioso observar el fenómeno que se produce con conjunción de las aguas procedentes de Blackwater, muy tintadas de color té muy oscuro, con las del Sepik que son de color marrón. Ambas discurren unos cientos de metros corriente abajo pero sin mezclarse. El fenómeno recuerda a las imágenes del encuentro de las aguas del Amazonas con las del rio Negro. Al poco de nuestra travesía ganamos el cauce principal del rio Sepik deteniéndose en Tambanum, que hace de frontera entre el medio y el bajo Sepik. Tambanum es el mayor poblado del medio Sepik embutido en un palmeral, está bien organizado y muestra bonitas casas decoradas con boca, ojos y nariz en sus fachadas. Si bien las casa son atractivas desde el exterior por dentro son un desastres a los ojos de los occidentales. Todo el poblado se dedica a la talla de artesanía en madera o carving. Cada poblado a lo largo del Sepik tiene una artesanía propia, que representan los espíritus de la mitología local.

Con esta visita de Tambanum, damos por terminado nuestro viaje, pues mañana  iremos a Angoram para ir a Wewak y tomar el avión de regreso a Port Moresby. Hoy ha sido un día de “relleno” sin mayor interés.

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Juan Carlos Rey,  autor de este articulo,  fue embajador de la Unión Europea en Papúa Nueva Guinea y las Islas Salomón,   residió  en  Melanesia por más de cuatro años, hecho que le permitió  viajar extensamente por las Islas del Pacífico, de forma particular por la Melanesia. Es autor de `Arte y Cultura de Melanesia, objetos de una colección´  , libro, en  edición trilingüe (español, francés e inglés),  que  presenta una muestra de 87 fotografías inéditas con la descripción y la catalogación de otros tantos objetos pertenecientes a la colección del autor y procedentes de Vanuatu, Papúa Nueva Guinea y las Islas Salomón.

Diario de un viaje al río Sepik, Papúa Nueva Guinea (IX)

Diario de un viaje al río Sepik, Papúa Nueva Guinea 

Día 9. Kaminibit – Black water – Kaningara  – Governas  

El día amanece lloviendo y parece que la lluvia ha apagado el fuego que iluminaba la noche pasada. No es cuestión de continuar el viaje en piragua descubierta con lo que está cayendo, así que esperamos a que la lluvia cese en casa de Jerry, un artesano local. Compramos algunas de sus tallas en madera y otros objetos, como collares y bilums, éstos últimos hechas por la mujer de Jerry. También compro un par de hachas de piedra ceremoniales.  Cuando ya casi ha cesado la lluvia decidimos continuar viaje y por suerte el viento producido por el avance de la canoa y el tímido sol nos va secando poco a poco a pesar alta humedad del ambiente.

Antes de iniciar un viaje en piragua hay que deshacerse de los mosquitos que se ha escondido en las partes más sombrías del interior de la piragua, debajo de los asientos y de la carga. Mientras la piragua está en movimiento no hay presencia de mosquitos, pero al acercarnos a las orillas a baja velocidad el asalto de una nube de agresivos mosquitos está asegurado.

Después de unos cuarenta minutos de navegación llegamos al rio Korosamery por el que se accede a la región de los lagos Blackwater (agua negra). El rio Korosamery está en el lado opuesto del poblado de Mindibit.  Entramos en el rio y el monótono paisaje del Sepik que habíamos llevado hasta ahora cambia radicalmente, aquí el rio es más estrecho y la avifauna empieza a aumentar de forma asombrosa. Algo después, los márgenes de este afluente se van convirtiendo en grandes extensiones de pit-pit (carrizo) y sus agua toman un color oscuro, como un té negruzco debido a la fuerte concentración de tanino que contiene sus aguas. Grandes cantidades de lilas de agua con sus vistosas flores azules descienden empujadas por la corriente o se agolpan en las márgenes. Hay multitud de canales que salen a derecha y a izquierda del cauce principal, un laberinto acuático donde perderse no presenta la menor dificultad. Pasamos sin parar por el poblado de Mameri, famoso por sus carving, hasta llegar a Kaningara, poblado situado en una colina con preciosos arboles de gran tamaño. En este poblado hay una misión católica (actualmente si cura). Seguimos viaje hasta Governas, lugar donde pasaremos la noche.

En Governas nos alojamos en casa de Hubert, quien nos guía hasta un curso de agua entre rocas que tiene unas pozas donde nos bañamos. El agua que  desciende directamente de las Murder Montains está fría y el baño se agradece.

La noche es estrellada, negra, mágica, sin rastros de la Luna. Cuando aún no eran las siete de la noche sentimos una gran temblor de tierra, un terremoto que hizo temblar en dos ocasiones las casas y el suelo durante un largo espacio  de tiempo. Más tarde, ya de vuelta en Wewak, sabremos que este terremoto de magnitud 7 en la escala de Richter barrió del mapa el poblado costero de Aitapé (situado a unos 120 kilómetros en línea recta de donde me encuentro), en la costa norte de Papúa. El maremoto provocado por este temblor causó la muerte de más de dos mil personas, unos quinientos desaparecidos y más de diez mil heridos.

Una vez pasado el susto, la vida continuó como si nada. En esta zona los temblores sísmicos están a la orden del día y la población está habituada.  El tema recurrente de conversación después de cenar son las historias de espíritus. En la cuenca del Sepik todas las actividades de la vida cotidiana están regidas por los espíritus, los hay caprichosos y burlones, los hay buenos y colaboradores y otros malos que son la causa de todas las desgracias, desde que un huerto no prospere hasta una enfermedad.

Anoto en mi cuaderno de viaje la siguiente, la de un espíritu maligno llamado Mawel que se manifiesta en forma de cuscus (un pequeño marsupial arborícola) que lleva una llama en el extremo de su cola produciendo una luz muy potente mientras vuela de un árbol a otro, siempre de noche. Suele aparecer cuando alguien es asesinado y el espíritu del muerto sale del cuerpo. Tres locales del poblado, al igual que nuestro guía, afirman fehacientemente haberlo visto.

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Juan Carlos Rey,  autor de este articulo,  fue embajador de la Unión Europea en Papúa Nueva Guinea y las Islas Salomón,   residió  en  Melanesia por más de cuatro años, hecho que le permitió  viajar extensamente por las Islas del Pacífico, de forma particular por la Melanesia. Es autor de `Arte y Cultura de Melanesia, objetos de una colección´  , libro, en  edición trilingüe (español, francés e inglés),  que  presenta una muestra de 87 fotografías inéditas con la descripción y la catalogación de otros tantos objetos pertenecientes a la colección del autor y procedentes de Vanuatu, Papúa Nueva Guinea y las Islas Salomón.

Diario de un viaje al río Sepik, Papúa Nueva Guinea (VIII)

Diario de un viaje al río Sepik, Papúa Nueva Guinea (VIII)

Día 8. Palambai – Kanganaman – Chambri Lake – Aibon – Kaminabit

Después del desayuno compuesto por café con tostadas con miel y margarina,  toca recoger el equipaje y cargarlo en la piragua, como cada día. Algunas personas del poblado se entretienen (pues no tienen nada más que hacer y somos la novedad del día) en ayudarnos a cargar la piragua. La salida está prevista a las siete de la mañana y la primera parada se hace en Kanganaman donde se encuentra el Haus Tambarán más antiguo de la cuenca del Sepik y declarado monumento nacional, si bien el techo ha sido reconstruido con ayuda del Museo Nacional de Port Moresby. La población pertenece al grupo lingüístico Iatmul. El Haus Tambarán que tenemos delante es el cuarto Wolimbit y en cada reconstrucción se aprovechan materiales de las casas sagradas anteriores. Su interior contiene objetos y tallas en madera que se consideran con poderes para ayudar a tomar decisiones que afectan a la comunidad. Como es habitual las mujeres ponen sus puestecitos de artesanía a la llegada de un esperado turista.

Nuestro viaje se dirige ahora hacia los lagos de Chambri Lake, tomando un río por él cual el lago vierte sus aguas al Sepik. Aquí el agua es más oscura debido a su alto contenido en tanino, pero es un buen lugar para practicar la pesca con arpón. La primera parada se hace en poblado de Aibom, conocido por su cerámica y uno de los lugares alfareros más reputados de Papúa. Solamente las mujeres pueden ejercer el oficio de alfareras. Sus jarras con caras humanas, que representan espíritus, sirven para  guardar la harina de sago. Los recibientes o fogones de forma abierta para hacer el fuego y cocinar son también muy característicos de este lugar. Toda la alfarería se hace sin torno y es cocida en contacto directo con el fuego.

Sin pensarlo dos veces un hombre se nos acerca para contarnos el origen de la cerámica de Aibom. los espíritus, hechizos y  maleficios son parte central de la mitología local. En las montañas del sur en la cuenca del Sepik, una mujer llamada Kalimenga le dijo a su marido: “tu no me vas a volver a ver más, voy a desaparecer y en el lugar en él que estaré haré un gran fuego y por él sabrás donde estaré”. Una noche desaparece y desciende en piragua el río Karowari, pasa la noche en el camino y después vaga por las montanas del adyacentes al río Sepik, llegando a poblado de Kambalyo y por último a Aibom donde varó su piragua, recogió madera e hizo un gran fuego. Su marido, al ver la columna de humo que ascendía en el cielo, frustrado en su soledad se suicidó. Entre tanto esta mujer que conocía las artes de la cerámica instruyó a las mujeres del pueblo en el arte de hacer cerámica, pero el jefe del poblado de Aibom que era brujo y al ver que Kalimenga había instalado en sus tierras sin su permiso le hizo un embrujo y convirtió su piragua y sus remos en piedras, que son más que hoy se encuentran en las ladera del poblado de Tangulimb.  Sin piragua Kalimenga no pudo continuar su viaje y se instaló en Aibom enseñando a las mujeres del poblado el arte de la cerámica. Así la facultad de hacer cerámica solo recae en las mujeres que fueron las que aprendieron, mientras que los hombres solo podían ayudar en las labores de recogida de la arcilla. Si una mujer de Aibon se casa con un foráneo y por lo tanto debe abandonar el poblado pierde esta facultad de hacer la cerámica.

Mientras oímos esta historia nos avisan que nuestra piragua cargada con todas las pertenencias se ha desatado y se ha ido corriente abajo. Rápidamente se organiza una búsqueda y al poco rato vemos venir la piragua intacta.

Después de la visita a Aibom seguimos el rio corriente arriba para adentrarnos en el Chambri Lake, pero una isla flotante de espesa vegetación nos impide el paso. Esta isla tiene una longitud de unos  doscientos metros de longitud por unos cien de ancho, a ojo de buen cubero. Al llegar encontramos que otros locales tienen el mismo problema y machete en mano están cortando la isla en trozos más pequeños que empujan para que la corriente los arrastren río abajo. Después de dos horas de cortar la isla en trocitos, la situación es la misma, el paso sigue bloqueado. Nos acercamos a la orilla y desde lo alto de un árbol se aprecia que otra isla flotante de mayores dimensiones que la que nos ocupa dificulta la navegación y ante el riesgo de quedar aprisionados entre las dos islas decidimos regresar por el mismo camino que hemos venido, así que nuestra visita a Chambri Lake queda abortada. Los locales llaman al Chambri Lake como lago Wambri, que acoge a tres poblados Indigai,  Wombun y Kilimbit, situados en los márgenes del lago que son inundables en la época de crecidas.

A las cuatro y media de la tarde ya estamos Kaminabit, poblado situado en la confluencia de los ríos Karawari y Korosomeri, donde se pasa la noche. La principal actividad de las gentes de Kaminabit es la talla en madera. Como hemos llegado muy pronto decidimos ir a pescar con arpón o lanza. Un buen numero de peces que los locales llaman erróneamente barramundi nos sirven de cena.

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Juan Carlos Rey,  autor de este articulo,  fue embajador de la Unión Europea en Papúa Nueva Guinea y las Islas Salomón,   residió  en  Melanesia por más de cuatro años, hecho que le permitió  viajar extensamente por las Islas del Pacífico, de forma particular por la Melanesia. Es autor de `Arte y Cultura de Melanesia, objetos de una colección´  , libro, en  edición trilingüe (español, francés e inglés),  que  presenta una muestra de 87 fotografías inéditas con la descripción y la catalogación de otros tantos objetos pertenecientes a la colección del autor y procedentes de Vanuatu, Papúa Nueva Guinea y las Islas Salomón.

Danzas y tambores de las Islas Cook

 

Al carecer de lengua escrita la historia y la herencia de los pueblos polinesios fueron transmitidas de generación en generación a través de la tradición oral,  en la forma de cantos y los movimientos tradicionales de la danza. La herencia cultural en las Islas Cook  se conservó y trasmitió por medio de los ta’unga, expertos o maestros especializados en una actividad o arte particular.

La música,  como ocurre   en otros enclaves  polinesios  aparece en  las islas del archipiélago de las Cook  como un factor esencial tanto en la vida secular como en la religiosa. Como otros polinesios aquí,  se suelen  aprender las técnicas de baile desde muy   temprana    edad  y practicando estas  durante toda la vida. Se dice que en las islas de Polinesia prácticamente todo el mundo sabe cantar y bailar;  tocar la guitarra y el ‘ukelele.  Ciertamente, los cantos y danzas  en fiestas improvisadas o  en ceremonias tradicionales guardan una belleza sensual y envolvente.  Are karioi significa literalmente `la casa de la diversión´ y este es  el lugar donde los jóvenes aprenden a bailar las danzas tradicionales,  a cantar y tocar los tambores, para más tarde poner en práctica  las enseñanzas recibidas en las grandes fiestas y celebraciones tradicionales.

Las formas musicales tradicionales de las Islas Cook se encuentran reflejadas en sus danzas: karakia (oración), pe’e (canto), amu (canto melódico), rutu pa’u (percusión),  imene reo metua (canción tradicional), imene kaparima (canción de acción), peu tupuna (leyendas en forma de danza), parapore (proverbios), piri (acertijos), akatutu (coreografía) y las   nuku o escenificaciones históricas. Cada isla de este  archipiélago polinesio  posee sus variaciones propias y únicas. Las danzas pueden ser interpretadas de forma individual,  en la mayoría de ocasiones es llevada a cabo en grupos formados exclusivamente por hombres o mujeres, aunque también en grupos  masculinos, mixtos.

La  Ura  es quizás  en las Islas Cook,  la danza más conocida de todas; en esta las expresiones faciales, las  manos, los movimientos de caderas y de piernas, siguen el ritmo de varios tambores que son tocados de forma individual  o al unísono. El tokere o pate tambores ahuecados de madera, dirigen los movimientos de las manos, de los  pies y de la  cara mientras que los  pau o  tambores con membrana de piel de tiburón,   marcan las pautas de la cadera y las rodillas. Los movimientos de la danza describen la historia. Las Ura pau relatan aspectos de la vida diaria en las islas;  jornadas de pesca, construcción de ‘are o casas tradicionales , preparación de la comida.Antes de la llegada y contacto con los europeos  estas danzas  eran bailadas en aquellas  ceremonias que poseían una significación especial para la aldea y comunidad  o como parte de festivales de relevancia. Los  participantes danzaban al ritmo del ka’ ara   y en ciertas ocasiones cantos de guerra se sumaban a la danza permitiendo incorporar armas a la coreografía.

En la década de 1800 la ura pa’ata fue un baile  muy popular acompañado  de tambores e interpretada por hombres y mujeres sobre enormes plataformas de piedra que hacía las veces de escenario. La vestimenta tradicional de hojas y  otros textiles naturales confeccionados a partir de la corteza de la morera del papel (Broussonetia papyrifera) habían sido ya  sustituidos por la influencia misionera,  por largos vestidos para las mujeres y camisa blanca y pantalón negro para los hombres. Con el paso del tiempo y la flexibilización de las reglas impuestas por la London Missionary Society,  las antiguas danzas de tambor y  la vestimenta tradicional asociada a ellos fue reintroducida en la sociedad polinesia.

La  Kaparima   fue en el pasado acompañada por cantos y  la vivo o la flauta nasal. A   partir de la introducción del ‘ukelele y la guitarra esta forma de danza ha venido  incorporado una variedad de movimientos  que hoy día reflejan situaciones y actividades de la vida diaria.

La Ura tatiaae es una  danza  que posee tres movimientos diferenciados que buscan la broma que provoca el enfado;  la intención de su baile  pretende la diversión de todos los presentes. La coreografía  no está sujeta a la uniformidad y  puede reflejar tanto a un individuo y su aldea o isla de la que es objeto de burla. Esta danza suele bailarse en todo momento tanto con,  cómo sin acompañamiento musical.

La  Ura tamataora  es una danza improvisada que puede ser interpretada tanto de forma individual como  en grupo y la acompañan todo tipo de instrumentos improvisados.  La Ura Tamataku fue muy bailada durante la época de contacto con los navegantes y exploradores europeos. Se hacía  de forma individual y  era acompañada por cantos. transmitiendo un mensaje disciplinario de acción o parte de una historia dramática donde los movimientos imitan a aquellos de  los insectos, peces, animales y fantasmas.

La Ura Kanga , muy similar  a la  ura tamataku, es  fácilmente reconocida por ser un tipo de baile  sin mucho sentido estructural y destinado únicamente a provocar la risa de los que la contemplan y de los que la bailan. Generalmente se baila en encuentros deportivos y sin   acompañamiento musical.

Las  Nuku  combinan  todo tipo de actividades de entretenimiento y están  basadas en periodos o momentos históricos del grupo que la representa. En ellas participan u número importante de personas y pueden extenderse durante muchas horas. La Uri piani es una danza muy popular que se produce de forma esporádica  y en la mayoría de ocasiones  es acompañada por  el ritmo frenético de los tambores. En ella participan un hombre y una mujer que se mueven de forma  sensual y provocativa durante toda la      danza. Un espectáculo soberbio.

La  Ura peu tupuna es una forma tradicional de baile  todavía muy popular en las Islas Cook. La leyendas son expresadas  mediante una combinación de danza, cantos, oratoria y artes escénicas. Muy poca gente en las islas  es capaz de bailar la Ura kopu, pues es una danza  requiere una habilidad extraordinaria en  donde la ondulación continua  de los músculos del estómago es la mayor  de sus caracteristicas.  Las  Ura penu   son  danzas de grupo donde destaca el uso  de algún objeto doméstico, herramienta o arma tradicional. En estas  participan tanto hombres como mujeres. El término  ura penu fue creado por Kauraka Kauraka,  poeta originario del atolón de Manihiki, a partir de la palabra original del atolón de Pukapuka   penupenu , que literalmente significa `objeto´.

La   Ura pia  es una danza que requiere mucha habilidad y dotes de  equilibrio y está  estrechamente relacionada con la isla de A’itutaki.  Es acompañada por el ritmo de los tambores. Aqui  los hombres jóvenes son sus protagonistas,  que situandose sobre un contenedor de latón realizan ejercicios que demuestran sus habilidades y condición física.

La  Ura rore  es también originaria  de  A’itutaki. Es acompañada por tambores y al igual que la  ura pia, los hombres jóvenes demuestran sus habilidades y condiciones físicas bailando subidos a zancos.   El   Ura tairiiri   es un baile que  utiliza abanicos que simbolizando  la paz, son interpretados por las mujeres. Son acompañados por los tambores y  cantos.

La  Ura topi    es una danza que ha  desaparecido casi por completo, aunque existen  un esfuerzo por incorporarla de nuevo a la tradición musical y de baile  de las Islas Cook. Todos los hombres de las aldeas  la bailan  durante celebraciones colectivas, adornados con sombreros cónicos elaborados a partir de la corteza del árbol de la morera del papel (Broussonetia Papyrifera)  u otras fibras vegetales.  La  Ura korare   es bailada por un grupo masculino,  que al ritmo de cantos tradicionales imita los movimientos guerreros del pasado.

La  Haka   es acompañada por el ritmo del tambor ka’ara y  de  cantos. Ocupa un lugar de honor  en la tradición de danzas y cantos de las islas, demostrando el  orgullo e identidad culturaly  el  espíritu guerrero y de superación , tan característico de las sociedades polinesias.. Es   una muestra evidente de las conexiones históricas de las Islas Cook  con los māori de Aotearoa Nueva Zelanda .Dos elementos caracteristicos conforman la haka y le otorgan su especial ferocidad;  la dilatación ocular o pukana que exagera el tamaño del blanco de los ojos y hace casi invisibles las pupilas, y el whetero, sacar todo lo posible la lengua, algo que solo hacen los hombres. En la haka todo el cuerpo debe hablar `kia korero te katoa o te tinana´  (Los términos aquí utilizados son en Te Reo Māori, la lengua de los Tangata Whenua de Aotearoa Nueva Zelanda ).

El fuego aparece muy a menudo en los cantos y leyendas tradicionales,   la Ura e’i o danza del fuego refleja los lazos históricos de las Islas Cook  con otras culturas polinesias como las de Samoa, Tahiti y Tonga. Consiste en hacer girar continuamente  antorchas encendidas por ambos lados y al ritmo sin pausa de los tambores.

La  Ura rama en  tiempos pasados fue bailada en las ceremonias de carácter más solemne y  haciendo uso de  cáscaras de coco a las que se les prendía fuego a modo de antorcha; hoy se utilizan cañas de bambú o medias cáscaras de coco con velas   en su interior. Las llamas marcan el movimiento de la danza y a esta la acompañan los tambores y cánticos.  Las Ura akamori – Ura akapaapaa    son danzas acompañadas por canciones  en donde las expresiones faciales y los movimientos de las manos dominan la escena. Participan un hombre y una mujer, pero a diferencia de la  uri piani, aquí a penas  los cuerpos se juntan . En el pasado esta danza era el medio más común de adoración a los dioses, hoy la ura akamori es bailada en honor a la iglesia.

Los habitantes māori de las Islas Cook se refieran a cualquier orquestación de tambores de madera como rutu te pa’u o`tocar los tambores ´.   El  tokere o to’ere es un gongo de madera resistente de 18 pulgadas y 5 de diámetro. Su  tala es complicada pues consiste en la creación de corte longitudinales los cuales determinarán  el tono- Por norma general aquel tronco recto y sin apenas ramas será el perfecto para construir un  tambor.  El  tokere es tocado con dos bastoncillos  de madera.   El pate, es similar al  tokere.  El kahara o ka’ara dobla en tamaño al pate  y es tallado siguiendo las mismas pautas que los anteriores. El corte triangular distintivo, trabajado por el to’unga  o maestro experto produce tres tonos diferentes.  El  ka’ara está tallado de una forma minuciosa  y decorado con diseños de color negro. Los bastones empleados para hacerlo sonar son de una madera más ligera,  generalmente extraída del pequeño tronco de la hoja de la palmera cocotera. Con ellos el sonido es más suave y meloso.   El  koriro es un  tambor ahuecado de doble corte  utilizado comúnmente  en el atolón Manihiki.  Apenas es utilizado, pero en años recientes existe un  interés por volver a introducir este instrumento de percusión en el mundo musical insular.  Este tambor  posee el mismo tamaño que el tokere y  es bellamente decorado con madreperla, hecho  que supone un valor  personal añadido a su propietario. Se toca con varillas muy similares a las que se emplean en el pate y el tokere.   Los tambores de membrana confeccionados con piel de tiburón se crean a partir del ahuecamiento de troncos que se cubren con la piel de estas criaturas marinas. El tipo de piel empleado definirá dos tipos básicos  de estos membráfonos: el pahu o pa’u y el  pa’u mango.   Los tambores son una parte importante de la vida  en estas islas de Polinesia y definen la identidad cultural de las Cook; el dominio de la percusión es un causa de admiración y los jóvenes se entregan a su práctica con auténtica pasión. En una representación musical típica se tocan a la vez el tokere, el pate, y el ka’ara, combinádolos con el pa’u mango y el pa’u. este último mantiene un ritmo tonal de uno a uno, el cual es interrumpido por el tono más elevado del pa’u mango; el pate es el que lleva el ritmo principal, interrumpido en ocasiones por el sonido del tokere. El ka’ara refuerza toda la percusión en su conjunto. A parte de los tambores existen otros instrumentos que actúan como creadores de ritmo como  son las calabazas, las  conchas marinas,  las cáscaras del fruto del cocotero, el  bambú, los maderos, esterillas y piedras . El cuerpo humano es también utilizado para la producción de sonidos mediante las palmas de la mano golpeando en partes diferentes de la anatomía com pecho, muslos y piernas.

Taualuga , la danza de la vida

Una de las formas de arte más preciadas de la herencia cultural de las Islas del Pacífico  es la danza , es  al mismo tiempo  expresión de  los  roles sociales y el estatus social;  de la alegría por la vida y  del  alma polinesia.  En Samoa y Tonga uno de los bailes más venerados es el llamado  Taualuga. Este lírico documental, Taualuga, dirigido y producido por Lisa Tauma,  descubre historias de Samoa y Tonga a través de  cinco personas de Polinesia que nos muestran su amor y pasión por esta bellisima y delicada danza.

La palabra samoana siva significa, literalmente, danza o bailar; también designa la forma de baile más popular de las islas Samoa: la Siva Samoa.En este archipiélago polinesio  son los propios protagonistas de la danza quienes cantan las canciones que las acompañan. Como casi todos los aspectos de la vida tradicional, los samoanos bailan en grupo incluso cuando lo individuos bailan en solitario, están representando a la aldea o comunidad.

La danza es una forma de mostrar los valores sociales y culturales, especialmente en las grandes celebraciones, donde cada grupo expresa orgullosamente su identidad tradicional, su posición social, derechos, privilegios, costumbres y poder político. En las grandes ceremonias la danza y el canto adquieren la misma condición ritual que el intercambio de esteras (‘ie tonga), tejidos de corteza de la morera (siapo) y/o comida.

En un primer término la danza samoana  se contempla como como una actividad colectiva destinada a una audiencia sin embargo, la Siva Samoa propiamente dicha no tiene por que cumplir con este objetivo. La mau’ulu’ulu, la sasa o la fa’ataupati son danzas de coreografías extremadamente sincronizadas que han sido ensayadas e interpretadas una y otra vez, y que no permiten la improvisación o la expresión personal. Por el contrario la Siva Samoa, aunque posea, en este sentido, algunas limitaciones, puede considerarse una auténtica vía para expresar los sentimientos individuales. Con toda probabilidad este sea el principal motivo de su popularidad en las islas.

En la sociedad samoana la expresión individual es extremadamente difícil, ni tan siquiera las artes permiten expresarse de forma personal.Cada individuo desarrolla su propio y típico estilo. La siva de la taupou es extremadamente bella y sensual, de movimientos elegantes donde los dedos adquieren el máximo protagonismo. Los manaia también bailan al estilo de la taupou. El contraste entre el baile elegante y los nobles movimientos de la taupou y el manaia con el de la figura del bufón, refleja el dualismo metafórico entre el rol y el status del ali’i y el tulafale (orador) dentro de la jerarquía de títulos. las diferencias entre el ali’i y el tulafale se expresan artisticamente en la danza, demostrando este dualismo de la naturaleza humana que se encuentra frecuentemente en esta sociedad insular polinesia.

Tanto los ali’i, como la taupou y el manaia bailan limitando los movimientos de su cuerpo y expresando la dignidad de su posición, los tulafale u otras persona que bailan de forma individual. lo hacen de forma vigorosa, exuberante e impredecible. De esta forma, demuestra su inferioridad social con respecto a los otros. Los ali’i, manaia y taupou bailan siempre en el centro, mientras que los demás lo hacen a los lados. Los movimientos del tulafale son conocidos como ‘aiuli que literalmente significa “mostrar respeto“.

Leyendas de Isla de Pascua por el Padre Sebastián Englert

Leyendas de Isla de Pascua. La más completa recopilación de leyendas sobre Isla de Pascua realizada por el Padre Sebastián Englert, un capuchino que se adentró en la cultura rapanui viviendo en la isla por más de 30 años hasta su muerte, ejerciendo tanto una labor eclesiástica como académica. Aprendió el idioma rapanui, lo cual le abrió las puertas a la tradición oral que atesoraban las distintas familias. En su larga estadía conoció a importantes informantes que aún conservaban valiosos conocimientos sobre leyendas y costumbres. Según sus propias palabras “se distinguen dos por su especial aptitud: Juan Tepano, descendiente de la tribu Tupahotu, hombre entrado en los setenta años, es uno de aquellos nativos que guardan los más detallados recuerdos de antiguas usanzas; pues, su madre tenía alrededor de cien años… era testigo ocular de antiguas, hoy en día fenecidas costumbres. De esta fuente ha sacado Juan Tepano sus recuerdos y nos ha podido suministrar valiosos detalles. Guardaremos para siempre sentimientos de afecto y gratitud para él y los demás nativos. Cada uno de los 9 capítulos en los cuales se halla dividida la obra están ilustrados por el artista rapanui Te Pou Huke quien nos entrega una visión más íntima de su  propia cultura.

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La editorial Rapanui Press fue creada en Isla de Pascua en 1999, apoyada por el museo de la isla, MAPSE (Museo Antropológico Padre Sebastián Englert). Se define como una editorial patrimonial especializada en libros sobre Rapa Nui, principalmente en las áreas de arqueología, antropología, historia y leyendas, desarrollando tanto proyectos propios como de terceros. Es reconocida por la comunidad isleña y nacional como un aporte a la difusión de la cultura rapanui. La mayoría de  sus libros están editados en tres idiomas: español, inglés y francés. Su misión es el rescate de la cultura rapanui y su difusión hacia el público en general, por medio de libros con una alta calidad de contenidos y atractivo visual. Por ello pone especial énfasis, además de la calidad de los textos, en el diseño gráfico de cada edición con el fin de convertirla en una obra atractiva de leer y ver.

Legends of the Easter Island is a a full compilation of legends of Easter Island by the Capuchin friar Sebastian Englert, a researcher who had valuable informants. Illustrated by Te Pou Huke, Rapa Nui artist. ‘

`By continuously searching over the course of several months, we obtained descriptions of both present-day and especially ancient customs just as they continue to live in the memory of some natives, …two distinguished themselves through their special aptitude: Juan Rano Veriamo, known as Juan Tepano, and Mateo Veriveri. Juan Tepano, a man of around seventy years of age and a descendant of the Tupahotu tribe, is one of those natives who hold the most detailed memories of ancient customs. His mother, whopassed away in January of this year, was around one hundred years old… she was an eyewitness to ancient and today, extinct customs. We will always hold feelings of affection and gratitude for him and the other natives who, with kindness and true interest, have helped us in our study of the language and the collection of these texts.´Hangaroa, Easter Island, April 6th, 1936’ + Info  Rapanui Press