Pacífico Sur: Un clima en crisis

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El calentamiento de la tierra amenaza a la supervivencia física y cultural de varias sociedades del Océano Pacífico. Estas son víctimas inocentes de trescientos años de quema orgiástica de combustibles fósiles en nombre de la industrialización.

Las Islas del Pacífico Sur, 25 países y territorios que reúnen únicamente medio millón de kilómetros cuadrados de superficie terrestre sobre una área marítima de 31 kilómetros cuadrados no han contribuido prácticamente en nada , para crear esta bomba climática.La región nunca ha sido una gran consumidora de combustibles. Incluso hoy día la industria en las islas es escasa y muy dispersa, los automóviles son muy pocos, y mucha gente vive y trabaja sin aire acondicionado. Sin embargo el calentamiento global de la tierra se aventura devastador para los cinco millones de personas que hacen de los atolones e islas volcánicas y de coral su hogar.

A pesar de su reputación mundial como islas paradisiacas, los micro estados y territorios del Pacífico Sur se incluyen entre los lugares más poblados de la tierra. Nauru tienen 386 personas por kilómetro cuadrado (más que los Países Bajos). Tuvalu posee 292, Guam 195, las Islas Marshall 186. Para muchos países, la tierra representa menos de un millar del área que pueden reclamar como su zona marítima económica exclusiva.

Sus precarios recursos naturales están sustentados sobre una base muy precaria. Muchas Islas del Pacífico Sur no son más que atolones o islas coralinas elevadas, que se abastecen de agua potable a través de acuíferos subterráneos de aguas poco profundas. Solamente siete islas superan los 1000 kilómetros cuadrados. Las selvas y las playas de arenas blancas pueden ser muy hermosas para la contemplación, sin embargo muchas de las islas dependen de la pesca y el mar, para garantizar su supervivencia y el comercio, más que de los recursos de la tierra.

En los Estados de las Islas del Pacífico, todo el suelo disponible esta ya siendo utilizado desde hace décadas para la agricultura; muchas y diminutas islas son incapaces de crecer y alimentar, al mismo tiempo a sus poblaciones.

Las culturas tradicionales del Pacífico han reconocido siempre la fragilidad de esta riqueza aparente.Impusieron tabu temporales sobre la pesca y la caza. Las creencias locales protegieron lugares vulnerables. Las poblaciones permanecieron en un relativo estado de bienestar, siempre y cuando no sobre pasaron la capacidad física de las islas para mantenerlos.

En décadas pasadas el impacto del mundo industrial ha incrementado esta vulnerabilidad.Una isla ha sido abandonada porque sus suelos han sido agotados por la incontrolada actividad minera de explotación de sus yacimientos de fosfatos.

En otras los residuos han contaminado peligrosamente las reservas de agua. Las actividades humanas, desde la agricultura para alimentar a una población en constante crecimiento hasta el boom turístico experimentado fuera de la región, estan sometiendo a presión muchos de los recursos de que disponen las islas.

Un incremento de 2º en la temperatura media y una subida del nivel del mar de 4 metros supondría una sentencia para algunas comunidades insulares; produciría una avalancha de refugiados de otras islas, desestructuraría muchas sociedades, circunstancia provocada por la fractura de sus sistemas de producción de cultivo y la estructura social. A parte de que supondría un impacto catastrófico sobre el resto de las poblaciones no afectadas. Tokelau, Marshall, Tuvalu, Line y Kiribati podrían, simplemente, dejar de existir.

Muchos territorios perderían sus islas exteriores, lo que supondría una amenaza mayor a los ya de por sí escasos recursos naturales, Bajo la ley internacional que proporciona las Zonas Económicas Exclusivas, una isla de un kilómetro cuadrado sin vecinos garantiza los derechos sobre los recursos marinos en áreas de más de 125000 kilómetros cuadrados.

A pesar de que las Islas del Pacífico Sur tan sólo aportan una proporción muy pequeña a los cinco millones de personas que habitan el planeta, representan una parte irremplazable de la herencia cultural del mundo: Únicamente Melanesia posee un tercio de las lenguas conocidas del mundo. La desaparición de los micro estados supondría una perdida irrecuperable de la diversidad cultural humana del planeta.

Cuando los efectos del calentamiento de la tierra empiecen realmente a sentirse, los problemas regionales se convertirán en un asunto muy grave pues las poblaciones; estas se verán obligadas a desplazarse de las islas de coral y los atolones erosionados y desprovistos de reservas de agua dulce, a las islas altas más próximas, para más tarde hacerlo a otros lugares como Australia o Nueva Zelanda.

En todos los países los sistemas agrícolas cambiarán. Se consumirá mucha más electricidad destinada, sobre todo, al aire acondicionado; se impondrá un crecimiento de los costes en la economía. El agua dulce será abundante en unos lugares y en otros a penas dispondrán de ella.

Las villas y aldeas quedarán desiertas cuando se agoten las reservas de agua potable.Nuevos asentamientos humanos aparecerán y se desarrollaran desordenadamente por todos lados, El impacto social será extremo y de proporciones gigantescas

Peter Hulm: A Climate of Crisis: Global Warming and the Island South Pacific –The Association of South Pacific Environmental Institutions , Port Moresby, Papua New Guinea, 1.989

Henderson , una isla en el Pacífico Sur cubierta de plásticos

Las 18 toneladas de basura que cubren la  isla deshabitada  de Henderson convierten ese remoto territorio británico en el Pacífico Sur en el de mayor densidad de desperdicios producidos por el ser humanos del planeta.

Redes y boyas de pescar, cascos, mecheros, cepillos de dientes y envases de plástico forman parte de los  desperdicios, aunque la mayoría son `objetos sin identificar de los algunos solo miden un milímetro´, explicó a Efe Jennifer Lavers, del Instituto de Estudios Marinos y Antárticos de la Universidad de Tasmania.

Lavers participó en el estudio que la ONG ecologista británica RSPB llevó a cabo en Henderson y que constató la presencia de 671 restos de basura por metro cuadrado en la isla, el más alto índice del globo, según la revista científica Proceedings de la National Academy of Science.

En el informe se calculó además que unos 3.570 deshechos llegan a sus costas diariamente, pese a que sus playas formen parte de a la Lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Despojos de Japón, China y Estados Unidos, pero también de Chile, Ecuador y Perú o de países más alejados, como Alemania, Francia, España y Reino Unido, acaban en esa isla  que forma parte del archipiélago británico de Pitcairn en Polinesia.

La distancia no es un impedimento para la llegada de desperdicios: el territorio, de 37 kilómetros cuadrados, se encuentra a más de 5,000 kilómetros de distancia de la masa continental más cercana y solo recibe visitas con fines científicos cada cinco o diez años. Lavers explicó por teléfono que una posible causa de la elevada contaminación podría ser su proximidad al giro oceánico del Pacífico Sur, un sistema de corriente marina rotativa que transportaría los desechos de otras naciones hasta el lugar.

La experta pronosticó que la contaminación en Henderson y en el planeta se agravará en el futuro por el cambio climático y el calentamiento global y originará `que muchas de las corrientes que conocemos cambien en la dirección, profundidad o velocidad ´. Estas modificaciones causarán cambios en la acumulación del plástico en los próximos años, `lo que puede exponer a los mismos problemas a nuevas comunidades de especies de otros lugares´, precisó Lavers, que instó a los gobiernos del mundo a gestionar mejor la basura y compartir sus conocimientos con las naciones menos desarrolladas.

Los científicos calculan que más de 300 millones de toneladas de plástico se produjeron en 2014 en todo el mundo, mientras que en la década de 1950 la producción mundial no llegaba a los dos millones de toneladas.

El plástico que no es reciclado flota y tiene un período de vida bastante largo, una situación que pone en peligro las más de 200 especies que habitan en los océanos, entre ellas peces, invertebrados, mamíferos y aves. Los restos de plástico representan un peligro para muchos animales que se enredan en ellos o los ingieren, además de que también pueden acabar en las orillas de las playas formando barreras que impiden el paso de las tortugas marinas.

Naciones Unidas pide a París que establezca un proceso de autodeterminación para Polinesia Francesa

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Las Naciones Unidas han aprobado una resolución pidiendo a Francia que establezca un proceso de autodeterminación para  Tahiti Nui ( Polinesia Francesa). Esta expone que el pueblo de este archipiélago debe elegir libremente su estatus político, señalando que durante más de 30 años París llevo a cabo pruebas nucleares que han tenido un impacto notable sobre la salud y el medio ambiente.  Se pide intensificar el diálogo a Francia a pesar de que el gobierno de Polinesia Francesa solicitó en el mes de octubre que el territorio dejase de formar parte de la lista de descolonización de Naciones Unidas. París se ha negado a organizar  un referéndum en Tahití a pesar de haber sido solicitado por la asamblea territorial hace tres años.

Francia retiró de la lista  a los llamados Establecimientos Franceses de Oceanía en 1947, 67 años después de anexionarse el antiguo Reino de Tahiti. En 2013 la Asamblea General de Naciones Unidas  volvió a incluir a Tahiti Nui, medida que molestó a París calificando el acto como una flagrante interferencia de la ONU y desde entonces evitando la cooperación  sobre esta materia.  Francia reconoce sin embargo a Naciones Unidas en el proceso de descolonización de Kanaky Nueva Caledonia, territorio melanesio en el que se prevé un referéndun sobre la independencia dentro de dos años.

Las olas, fuente económicamente viable de energía renovable para las Islas del Pacífico

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Las olas son omnipresentes en los más de 20 estados insulares esparcidos por 165 millones de kilómetros cuadrados en el Océano Pacífico. Pero recién este año, tras un estudio pionero realizado por oceanógrafos, se empezó a considerarlas como una fuente económicamente viable de energía renovable en la región.

El informe sobre el análisis de costos de la energía de las olas, publicado por la Comunidad del Pacífico (SPC) – la principal organización científica y técnica de la región – es importante porque por primera vez analiza los costos de la compra, instalación, operación y mantenimiento de dispositivos de este tipo de energía en la zona.

El estudio concluye que `los costos de generación de energía a partir de las olas están a la par con otras energías renovables, como la eólica y la solar´. Rafiuddin Ahmed, del Grupo de Energía Renovable de la Universidad del Pacífico Sur (USP), con sede en Suva (Fiji), coincide en que el océano es una alternativa energética importante dado que `el costo de la generación de electricidad en los países insulares del Pacífico es actualmente muy alto, teniendo en cuenta que la mayoría son dependientes de los combustibles fósiles importados´.

En las Islas Cook y Tonga, por ejemplo, el petróleo importado representa aproximadamente 90 por ciento y 75 por ciento del suministro nacional de energía, respectivamente, mientras que las importaciones de combustibles fósiles equivalen a 10 por ciento del producto interno bruto de la región. Sin embargo, hoy solo 20 por ciento de los más de 10 millones de personas de la zona tiene acceso a la electricidad. La falta de acceso a los servicios básicos es una constante en la mayoría de los 14 países del Foro de Islas del Pacífico, que no alcanzaron el Objetivo de Desarrollo del Milenio 1, que pretendía erradicar la pobreza para el año 2015.

Según los expertos, la fiabilidad de la energía extraída del océano – la mareomotriz, generada por las mareas, y la undimotriz, exclusivamente por el oleaje – hace que sea una buena opción para el desarrollo sostenible.`La energía de las olas está disponible 90 por ciento del tiempo en un sitio dado en comparación con las energías solar y eólica, que están disponibles entre 20 y 30 por ciento del tiempo. El flujo de energía de las olas es hasta cinco veces superior en comparación con el viento que generan las olas, lo que hace que la energía de estas sea más persistente que la eólica´, aseguró Ahmed.  Las olas se forman cuando el viento, a medida que atraviesa el océano, transfiere energía al agua. Sin embargo, las condiciones del mar varían a lo largo del Pacífico y los sitios óptimos para obtener la energía de las olas, según el informe, se encuentran al sur de los 20 grados de latitud sur. Específicamente, Tahiti Nui (Polinesia Francesa) , Tonga, Islas Cook y Kanaky  Nueva Caledonia se benefician de la exposición a las olas del océano austral.

El estudio de la SPC analizó los costos que implica el uso de un convertidor Pelami de la energía de las olas, que normalmente se instala entre dos y 10 kilómetros de la costa y puede satisfacer la demanda anual de electricidad de unas 500 viviendas. El costo de la generación de este tipo de energía se calcula entre 209 y 467 dólares por megavatio hora (MWh) en la isla de Eua, Tonga, y entre 282 y 629 dólares por MWh en el sur de Rarotonga, Islas Cook. En comparación, el costo de generación de la energía solar y diésel puede alcanzar hasta 700 dólares por MWh y 500 dólares por MWh en ambos lugares, respectivamente.

Dada la gran cantidad de isleños que viven a lo largo de las costas y la necesidad de generación de energía independiente en las comunidades rurales, donde el déficit energético es mayor, `la energía de las olas es sin duda uno de los candidatos fuertes para el abastecimiento de las islas remotas´, expresó Ahmed.

En  Kanaky Nueva Caledonia y Fiji solamente 45,5 por ciento de la población rural está electrificada, proporción que cae a 17,8 por ciento en Vanuatu y 12,6 por ciento en Islas Salomón. Sin embargo, el profesor adjunto Anirudh Singh, de la Facultad de Ingeniería y Física de la USP, que también participa del Proyecto Red de Transferencia de Conocimiento y Tecnología sobre Energía Renovable en las Pequeñas Islas en Desarrollo (DIREKT), recomienda tener cautela sobre las conclusiones del informe. `La densidad de la energía disponible en las olas es en general bastante baja en el Pacífico en comparación, por ejemplo, con los países del hemisferio norte y, en segundo lugar…, la tecnología aún no ha sido debidamente probada en el mercado´, opinó Singh.

Este tipo de energía será adecuada para las comunidades costeras rurales `una vez que la tecnología del dispositivo único de energía de las olas se haya perfeccionado, pero eso llevará algún tiempo´, advirtió.

El trabajo sobre la tecnología de la energía marina se inició en la década de 1970, pero la mayoría de los dispositivos aún no lograron su aplicación comercial, aunque los prototipos se están probando en todo el mundo. El Pelamis, que puede producir energía eléctrica conectada a la red, es uno de los dos dispositivos que están listos para su comercialización, según el informe.

El equipo de investigación de la energía del océano de la University of the South Pacific  también está desarrollando conceptos nuevos, lo que incluye una columna rectangular de agua oscilante (OWC), que canaliza el flujo bidireccional de las olas hacia las paletas de la turbina de viento Savonius. `Un dispositivo OWC se puede construir localmente con materiales de la zona, con excepción de la turbina. Sus costos de operación y mantenimiento también son bajos y tiene una vida muy larga. Sin duda podrá competir con otras fuentes de energía renovables en lugares de buen potencial´, afirmó Ahmed.

Habrá que superar numerosos obstáculos antes de que el potencial energético del océano se transforme en realidad, incluida la falta de experiencia técnica local en las energías renovables y conseguir la inversión del sector privado para la comercialización de la tecnología. La generación de confianza de los inversores, según el Banco Mundial, también exige claridad por parte de los gobiernos de la región sobre las opciones de inversión, los planes de incentivos y los marcos políticas, legales y reglamentarios asociados. Fuente original: IPS

Ma’u Henua se hará cargo de proteger el Parque Nacional de Rapa Nui

Desde el lunes pasado, los turistas que ingresan al Parque Nacional Rapa Nui, en Isla de Pascua, ya no le pagan las entradas a los guardaparques de la Corporación Nacional Forestal (Conaf) para ingresar a esta reserva. El cobro lo realizan los miembros de la comunidad indígena Ma’u Henua que se hizo cargo de coadministrar, por un año, esta área protegida tras firmar un acuerdo con la Corporación en agosto.

Para nosotros esto es algo nuevo, algo histórico porque vamos a administrar nuestra herencia ancestral que son nuestros más de 25 mil vestigios arqueológicos que existen en la isla que todos estos años han estado en estado de abandono y deterioro continuo”, dice Camilo Rapu, presidente de Ma’u Henua.

Hetereki Huke es arquitecto y  ha desarrollado investigaciones patrimoniales en el parque que  ocupa cerca del 40% de la isla. Explica que el patrimonio arqueológico no solo se concentra allí sino que está presente en todo este territorio insular.

A su juicio, los factores que aceleran su deterioro son la exposición de las estructuras a la intemperie, el  paso de vacas y caballos,  la acción de los turistas y el crecimiento urbano. El Parque Rapa Nui recibe unos 65 mil turistas en promedio al año y se ubica entre los más visitados del país, según Aarón Cavieres, director de la Conaf.

Cavieres, quien firmó el convenio de coadministración en agosto con Ma’u Henua explica que este instrumento permite que la comunidad comparta la administración de uso público del parque, haciéndose cargo de las tareas vinculadas al acceso y manejo de la visitación de las áreas de uso público. Conaf, en tanto, se preocupará de la biodiversidad del lugar y el control de incendios, entre otras funciones.

El plan de acción inicial con la comunidad busca pasar de 5 sitios de visitación habilitados, como Rano Raraku o Tahai,  a 25 sitios con presencia de personal que atienda al visitante sin afectar la conservación del patrimonio arqueológico.“Existe consenso de todos los involucrados, en que el traspaso de competencias es un proceso que, para que sea exitoso, debe ser paulatino”, advierte Cavieres.

Rapu, en tanto,  advierte que aspiran a la administración total del parque el próximo año, antes que la Presidenta Michelle Bachelet deje su cargo. Por eso pidieron expresamente que se incluyera en el convenio de asociatividad parte del discurso que hizo la  mandataria el 30  abril pasado, en el que señala que seis meses antes que termine el gobierno hará una evaluación y el traspaso del parque.

El presidente de Ma’u Henua agrega  que en promedio son $1.200 millones los que ingresan al parque por concepto de entradas, las que cuestan $30 mil para extranjeros y $10 mil para nacionales.  “Todo se puede reinvertir en la mantención y conservación, porque Conaf destinaba antes los fondos a la parte operativa”, asegura Rapu, quien advierte que el precio podría subir a US$80 para extranjeros y US$20 para turistas nacionales, $52 mil y $13 mil respectivamente, a raíz de un acuerdo que están heredando de la Conaf con la Comisión de Desarrollo de Isla de Pascua (Codeipa).

La presidenta de la Codeipa, Anakena Manutomatoma, señala que desde julio están analizando este tema con la Corporación y la cámara de turismo. “Si hay un alza de las tarifas es para mejorar todo dentro del parque y entregar al turista un mejor servicio”, plantea. El manejo conjunto de áreas protegidas, como en este caso, se promueve a través de tratados internacionales y será parte de la discusión del futuro Servicio de Biodiversidad. Fuente original: La Tercera

Papahānaumokuākea, al noreste del archipiélago polinesio de Hawai’i, declarada la mayor zona protegida del planeta

Barack Obama, presidente de los Estados Unidos,  declaró este pasado  viernes la mayor zona protegida del planeta, en una región al noreste del archipiélago polinesio de Hawai’i. Su decisión multiplica por cuatro el área del Monumento Nacional de Papahānaumokuākea, declarado en 2006 por George W. Bush, y que abarca en total más de 1,5 millones de kilómetros cuadrados de tierra y océano. La medida impone la prohibición de pesca comercial en el área protegida y exigirá un permiso especial a todas las investigaciones científicas que necesiten extraer ejemplares de la zona.La zona protegida en aguas hawaiianas triplica el tamaño de España y es superior a la de todos los parques nacionales estadounidenses juntos. Además, cuenta con la mayor comunidad de aves marinas del mundo, con más de 14 millones de ejemplares de 22 especies distintas. Allí también ha sido descubierto recientemente el animal vivo más longevo del planeta, un coral de 4.500 años, así como seis montes submarinos donde viven más de 7.000 especies marinas.

Papahānaumokuākea está  formado por un conjunto de islitas y atolones de coral  de escasa altura enclavados  a unos 250 km al noroeste del archipiélago principal de las islas Hawai’i. Se extiende por una superficie de 1931 km y para los hawaianos, este sitio tiene un significado cosmológico, ya que encarna el vínculo de parentesco entre los hombres y la naturaleza, cuna de la vida y tierra de albergue de los espíritus después de la muerte.

Dos de sus islas, Nihoa y Makumanamana, poseen vestigios arqueológicos que atestiguan la presencia de asentamientos humanos y la ocupación del suelo antes de la llegada de los europeos. Las isletas y atolones poseen hábitats pelágicos de aguas profundas y otros elementos notables como montañas submarinas, bancos de arena sumergidos, vastos arrecifes coralinos y lagunas marinas.

El anuncio de la Casa Blanca coincide esta semana con el centenario de los Parques Nacionales de Estados Unidos y supone la confirmación de los esfuerzos de Obama para responder a los desafíos del cambio climático. Su orden presidencial se une a otras similares en las que ha declarado la protección de más de 2,2 millones de kilómetros cuadrados de tierra y mar, más del doble que ninguno de sus predecesores. Con motivo de este anuncio, el presidente Obama viajará la semana que viene a Hawai’i  y participará en el Congreso Mundial de la Naturaleza, organizado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza en Honolulu. La Casa Blanca asegura en su comunicado que, además de contribuir a la protección de la zona y las especies que viven en ella, esta región está considerada como un lugar sagrado para los ciudadanos kanaka maoli o  nativos hawaiianos.

Isla de Pascua recuperará administración del Parque Nacional Rapa Nui

`Para nosotros es un momento histórico gigantesco que supone el comienzo de la restitución –por parte de Chile- de nuestros centros ceremoniales donde descansan nuestros ancestros. De aquí a un año más estaremos administrando nuestra herencia ancestral´. Es lo que señala la comisionada electa de la Comisión de Desarrollo de Isla de Pascua (Codeipa) Anakena Manutomatoma en entrevista con Prensa Rapa Nui.

Dicho acuerdo, que tiene por objetivo principal `implementar un modelo de coadministración del área protegida´ fue suscrito por Camilo Rapu, en representación de la citada comunidad; y por Aarón Cavieres, Presidente Ejecutivo de Conaf. El 2 de agosto se eligió el Directorio de dicha Comunidad Indígena, acto en el que participaron 792 personas, siendo electos: Camilo Rapu, Presidente; Tavake Hurtado Atán (Vice); Pepe Tuki Hito, Secretario; y Petero Hey Icka (Tesorero).

En lo fundamental en Convenio de Asociatividad delega a los Rapa Nui: las áreas de uso público para `la gestión del ecoturismo´; el cobro de entradas al Parque Nacional; y `el control y manejo regulado de la visitación´. Además, los Rapa Nui serán encargados de contratar personal y `mantener en funciones y financiar la infraestructura, instalaciones y cualquier actividad relacionada con la gestión de uso público del Parque Nacional Rapa Nui´.

En el Capítulo Tercero se establece un aspecto que podrá ser clave en el proceso de autogobierno Rapa Nui: `Para dar cumplimiento al presente convenio y las obligaciones que contraten las partes, y con la finalidad de proveer los fondos necesarios para ejecutar las funciones encargadas así como para cubrir todos los gastos de ejecución, CONAF transferirá a la Comunidad Indígena Ma’u Henua, a través del Subtítulo 24, Transferencias Corrientes, los ingresos  generados por concepto de cobro de entradas y otros usos de las áreas de uso público del PNRN´.

Anakena Manutomatoma estima que el resultado de este convenio de asociatividad se enmarca dentro de las funciones que la Conaf está dispuesta a delegar. `La intención del pueblo era que quedase reflejado más el interés por preservar los sitios arqueológicos, pero esas facultades quedaron instaladas más en el lado de Conaf´.

No obstante, señala: `hay que entender que vamos a coadministrar sólo un año” previo a tener una administración total. “Por eso –añade- podemos entender haber dejado esas facultades delegadas´. La dirigente Rapa Nui expresó además: `Esperamos que este periodo venidero podamos trabajar en conjunto con la gente de Conaf –entendiendo que ellos tienen la expertiz hoy día- y que para nosotros es importante recibir el conocimiento y la experiencia por parte de ellos´.

Aarón Cavieres, señaló que este convenio `marca un hito´ respecto a la coadministración de las áreas protegidas, precisando que `es un acuerdo entre nosotros y la comunidad Ma’u Henua en la coadministración de los sitios de uso público´, según consignó Conaf en un comunicado.  Camilo Rapu puso énfasis en que `el convenio nos permite hacernos cargo de los sitios de uso público y que CONAF se preocupe especialmente de la conservación y protección de los ecosistemas presentes en nuestro territorio insular, y también en la prevención y combate de incendios forestales´.

Las negociaciones para llegar a acuerdo fueron intensas y estuvieron precedidas por un hecho que escapó a todas los augurios. La familia Roe, después de décadas de esperar y pedir un resarcimiento por el préstamo -en los años sesenta- de los terrenos en los que se construyó el Aeropuerto Mataveri, no aguantó más y se lo tomó. Lo que complejizó las cosas es que hizo esto a horas que comenzará el plenario de la Codeipa, en que se definiría el destino del Convenio de Asociatividad. Para tranquilidad de todos, un día después, los Roe alcanzarían -con el Ministerio de Interior- un compromiso firmado de solución a su demanda.

El martes 16 comenzaron las tratativas en la Gobernación en torno al Convenio de Asociatividad. Por parte del Gobierno participaron el representante de Interior, Víctor Maldonado; Aarón Cavieres con todos sus asesores; y la viceministra  de Economía, Natalia Piergentili, quien en el Gobierno de Piñera se ocupó del tema Rapa Nui. Por parte de los originarios de Te Pito o Te Henúa participó el directorio completo de la Comunidad Ma’u Henua; los comisionados electos de la Codeipa. El ultimo día se unió el alcalde de la Isla de Pascua Pedro Edmunds Paoa.

La discusión alcanzó momentos de alta tensión. La principal razón de esto se relacionó con el hecho que Conaf envió el borrador del acuerdo menos de una semana antes de la fecha estipulada para la firma (martes 16). Aquel texto restringía severamente la participación de los Rapa Nui en la administración y no contenía una fecha de entrega definitiva como es el anhelo unánime de este pueblo. Esto generó malestar en la comunidad. Sin embargo, los Rapa Nui –representados por el Honui que tiene su expresión jurídica en la Comunidad Ma’u Henua- no se dejaron estar y enviaron una contrapropuesta al Gobierno.

Los originarios de la Isla exigieron que el Convenio considerara la entrega total del territorio antes que termine este gobierno, tal como se comprometió la Presidenta Bachelet en su reciente visita a la Isla. No obstante, este compromiso fue relativizado por las autoridades de Santiago. Pero los polinésios tenían registrado el discurso de la mandataria, el que pusieron sobre la mesa e hicieron respetar. De hecho, quedó consignado en el Convenio como antecedente principal –en la página 1- tal como aquí reproducimos textualmente.

La Presidenta de la República de Chile, Sra. Michelle Bachelet Jeria, en visita oficial a Isla de Pascua el 30 de abril de 2016, en su discurso a la comunidad de Rapa Nui, señaló: `… sé que otro tema que les interesa de sobremanera es el Parque Nacional Natural Rapa Nui, y en ese sentido, hemos estado trabajando con CONAF en este tema. Sé que hubo un proceso de consulta que mostró que había algunos acuerdos pero que había otras áreas donde no había acuerdos y, por tanto, miradas diferentes sobre cómo proteger y administrar la riqueza patrimonial de la Isla. Pero quiero decirles que yo tengo la voluntad de que avancemos en esta materia, y es por eso es que le he instruido a los ministros de Interior y Agricultura para que con CONAF, dentro de los próximos meses, se comience con el convenio de asociatividad para que el Estado de Chile le entregue a Rapa Nui la administración del Parque Natural de Rapa Nui. Esto requiere varias cosas que ya se están trabajando: que haya una institucionalidad de las familias de Rapa Nui, porque el traspaso tiene que hacerse a una institucionalidad y esa parte es la tarea de ustedes (…). Y CONAF, el rol que va a jugar es el que tiene por ley, que es preservar, ver los incendios, forestación, ese tipo de cosas. Pero el resto, la administración: Éste es un proceso gradual, pero como yo tengo la decisión y no quiero que llegue otro gobierno y no esté de acuerdo, es que antes, en la reunión con la CODEIPA fijamos un plazo: a más tardar a los 6 meses antes de que termine mi Gobierno, evaluemos y hagamos el traspaso.´ Finalmente después de tensas horas de tiras y aflojas, la noche del miércoles 17 se alcanzó un acuerdo, el que se firmó un  día después. Este considera el traspaso total de la administración del PNRN –en septiembre de 2017- a sus legítimos detentores: el pueblo Maori Rapa Nui.

El detonante para conseguir la recuperación del territorio ancestral comprendido en el Parque Nacional fue la trascendental toma iniciada el 26 de marzo de 2015. Los Rapa Nui hicieron esto aburridos de promesas incumplidas, centralismo, nula autonomía, migración descontrolada y despojo de sus tierras Un mes después el Ministerio de Interior y Conaf firmaron un compromiso con Codeipa y Parlamento Rapa Nui que estipulaba la entrega en administración del Parque Nacional a un ente Rapa Nui a definir. Paralelo a esto el Gobierno a través de la propia Conaf entre otros entes fiscales inició un proceso de criminalización de los habitantes originarios de la Isla, que participaron del proceso de recuperación del PNRN, esfuerzo que contó con el respaldo de la otrora jueza de Isla de Pascua y del fiscal aún en funciones. Este proceso criminalizador caería por su propio peso siendo absueltos todos los acusados en la causa.

No obstante lo anterior, los diálogos por la coadministración continuaron. En plenaria de la Codeipa de 28 de agosto del mismo año se acordó `avanzar en la elaboración de un Convenio de Asociatividad con el Pueblo Rapa Nui, con el fin de desarrollar la ejecución de funciones de acceso, orientación turística y educación ambiental. Estas funciones implican que el 100% de los fondos generados por los ingresos de acceso o uso del parque y relacionados con éste, podrán ser administrados por un ente rapanui, con personalidad jurídica.´

Posterior a este acuerdo, las autoridades de Santiago impulsaron una Consulta –que se realizó el 25 de octubre- con el fin de definir el destino del Parque Nacional. Esta resultó todo un fracaso puesto que en su implementación no se respetaron los acuerdos contraídos con el pueblo Rapa Nui. Por lo mismo, fue boicoteada por los principales referentes de este pueblo incluidos los comisionados electos de Codeipa, el alcalde Pedro Edmunds Paoa y el representante ante la Conadi Rinko Tuki. Resultado de ello es que votaron poco más de 300 isleños. Una cifra que quitó toda validez al proceso pese a los esfuerzos del Gobierno por hacerla parecer como un éxito. La resistencia a la consulta y la determinación radical del pueblo Rapa Nui de recuperar su territorio, finalmente se coronaron en el acuerdo del 18 de agosto día que difícilmente será olvidado.

Anakena expresa que ha resultado decisivo para obtener este triunfo de recuperar el Parque, `la una unión bien grande que hemos alcanzado”. Especifica que el trabajo por la recuperación del territorio ancestral le ha sido de gran utilidad a su pueblo. “Aparte de fortalecernos, creamos un órgano representativo del pueblo, el Honui, que representa a las 36 familias Rapa Nui. Y luego tuvimos que crear el órgano que coadministrará el Parque, la Comunidad´. La dirigente subraya que `se llamó a una votación para la elección de esta comunidad. Se inscribieron 1007 Rapa Nui. Y fueron a votar 792 personas´. Esto es un nivel de participación realmente grande para un pueblo como el Rapa Nui. Fuente original: UCV