Porirua, centro de la cultura polinesia de Tokelau en Aotearoa Nueva Zelanda

La ciudad de Porirua  en la Isla del Sur de   Aotearoa Nueva Zelanda, acogerá en los días de Pascua la mayor concentración de personas originarias de Tokelau, diminuto archipiélago coralino enclavado en la Polinesia. Porirua vecína de  Wellington,  es una de la poblaciones  con mayor densidad de habitantes originarios de las Islas del Pacifico.  Alex Patelesio  presidente de la Tokelau Porirua Association espera la asistencia de hasta 10.000 personas para la celebracioón del Mafutaga Tupulaga Tokelau Festival. `Porirua es la capital de Tokelau. Hay más personas originarias de las islas viviendo en el extranjero que en Tokelau y la mayoría de estas viven en Porirua´.

Durante 45 años no se ha celebrado otro evento que reúna a todas  las comunidades pertenecientes a cada uno de los cuatro atolones que conforman Tokelau.

El festival tuvo sus inicios a principios de la década de los setenta y lo hizo  en forma de competiciones de rugby  a las que con el transcurso de los años se sumarían las mujeres para participar en torneos de volleyball. A día de  hoy  el  Mafutaga Tupulaga Tokelau Festival incluye todos aquellos aspectos culturales  propios  de Tokelau, festejando los orígenes e identidad  de este pueblo polinesio y procurando  que la cultura de estas islas sea mantenga hoy día relevante en el mundo contemporáneo.  Patelesio  afirma que existe una desconexión entre  aquellos niños nacidos en Aotearoa Nueva Zelanda y la cultura de la que provienen, resaltando de esta manera la necesidad de tal celebración.

Naghol: Saltando al vacío para fecundar la tierra (IV)

Aparte del ritual del  naghol  los habitantes de Pentecostes  son conocidos por sus danzas tradicionales y su habilidad en el tallado,  especialmente de máscaras que representan a los espíritus ancestrales. Las mujeres se muestran habilidosas en el tejido de materiales vegetales, especialmente en  coloridos  y bellos bolsos que llevan tanto hombres como mujeres. Las esterillas  confeccionadas con la corteza del  bananero  y  teñidas  de color morado con tintes naturales son empleadas en ceremonias tradicionales y  representa un excelente ejemplo de la  habilidad artesanal de las mujeres.

En el mes de julio, después de las ceremonias de circuncisión los hombres de las aldeas, particularmente aquellas enclavadas en su área central,  se emplean en la danza taltabuan; las mujeres  en  la  llamada sowahavin.  En Pentecostes, como en otros muchos lugares de Vanuatu, se expresa también el arte de dibujar en la arena. El Sandroing (palabra bislama derivada del inglés sanddrawing: dibujos en la arena) es un arte ancestral todavía practicado  Los artistas realizan todo su trabajo en cuclillas. Con la mano aplanan un área de arena y luego dibujan sobre ella todo un entramado de líneas paralelas y perpendiculares, dirigiendo su dedo hacia las intersecciones, van creando perfectas figuras geométricas. En los dibujos se pueden descifrar mensajes, leyendas y canciones.

La nimangki es una sociedad jerarquizada, en la que mediante determinados ritos, un hombre puede ir escalando puestos, ganando con ello prestigio e importancia.  Esta ceremonia  exige que para convertirse en jefe es necesaria la matanza de cerca de un centenar de cerdos y reunir cantidades ingentes de taro y ñame para satisfacer a los convidados. No existe un jefe real, sino que la autoridad recae sobre los más ancianos que consiguen influencia a través de su alta posición en la nimangki. Para lograr esta posición, el individuo debe primero poseer suficiente cantidad de cerdos con colmillos. El segundo factor esencial para conseguir una posición social es el consentimiento y la ayuda de los hombres más importantes. Para obtenerla los hombres cumplen generalmente todos los deseos de sus mayores.

Una de las ceremonias más importantes de Vanuatu es pues la matanza de los cerdos que como hemos visto actúa como elemento para aumentar el prestigio social, sobre todo para alcanzar el rango de jefe supremo. Los cerdos más apreciados son aquellos que poseen los colmillos circulares (nembuas). Esta celebración tiene lugar de forma particular en las islas septentrionales del archipiélago, donde los hombres adquieren poder y prestigio de acuerdo con la jerarquía social o nimangki.  La posesión de cerdos es el medio para subir en la escala social de un individuo. Los animales, centenares de gorrinos, se emplazan en el nasara o espacio publico de las aldeas donde son sacrificados uno a uno y posteriormente distribuidos entre todos los presentes.

Naghol: Saltando al vacio para fecundar la tierra (V)

Fiji, Arte y Vida en el Pacífico

La exposición Fiji: Art and Life in the Pacific que se inaugurará el próximo 15 de octubre de 2016,  hasta el 12 de febrero de 2017,  en el Sainsbury Centre  de la Universidad de East Anglia en  Norwich (Inglaterra) permitirá  al visitante descubrir una de las exhibiciones más completas y extensas sobre Fiji que se hayan llevado a cabo  hasta la fecha. Desde finales del siglo XVIII hasta hoy,  un viaje a través del arte y la cultura de este fascinante  archipiélago melanesio. Una de las  atracciones principales será una Na Drua o canoa  de doble casco de ocho metros de eslora, construida en las islas  para la ocasión; de madera,  cuerdas elaboradas con fibra de coco y velas tejidas en hojas de pandano (Pandanus species). Esta es una versión  reducida de las grandes canoas de 30 metros que surcaban las aguas fijianas en el siglo XIX y  que podían  llevar a bordo hasta 150 personas. Quiénes la construyeron, maestros expertos, se inspiraron en la canoa de 13 metros y cien años de antiguedad expuesta en el Museo de Fiji. En el 2015  navegó en aguas de la bahía de Suva (Viti Levu), compitiendo en la carrera de canoas del Hibuscus Festival.

Más de 270 obras de arte procedentes del Museo de Arqueología y Antropologia de Cambridge, el Museo de Fiji, el Museo Británico, el Pitt Rivers Museum de Oxford y otras instituciones museisticas en Aberdeen, Birmingham, Exeter, Londres, Maidstone, así como Dresden y Leipzig en Alemania. Esta exposición  como  ha declarado  Steven Hooper, director del proyecto de investigación y comisario de la exposición,   es el resultado de una labor  de tres años  financiada por el Consejo de Investigación de Artes y Humanidades que examina las extensas y desconocidas colecciones fijianas  custodiadas en el Reino Unido y otros países europeos, descubriendo valiosos  tesoros culturales i taukei (fijianos).

Un aspecto importante de la exhibición es que  de los numerosos ejemplos de la creatividad fijiana que son  expuestos al público,  no se presentan como meros elementos etnográficos o ilustraciones de la cultura de las islas;  sino más bien  como obras de arte en sí mismas y merecedoras de atención y admiración como podrían ser consideradas otras muestras de  corrientes artísticas como el Modernismo. Esta notable  imaginación creativa  es expresada en la elaboración  de imágenes de dioses o preciosas  masi (tapa o textiles vegetales confeccionados con la corteza interior del árbol de la morera) de proporciones  considerables y diseños extraordinarios. Confeccionadas en el siglo XIX,   una de ellas  alcanza más de 15 metros de longitud;otras contemporáneas, reflejan   el mantenimiento y desarrollo de las artes tradicionales  en nuestro día.

El arte fijiano  es impresionante  visualmente de la misma manera,  bellamente elaborado e   incluyendo figuras, insignias y ornamentos  esculpidos en madera, marfil y concha; diferentes cuencos para contener alimentos o la kava (Piper Methysticum)  y elegantes tocados, armas, alfarería, canoas y tela de corteza de considerables proporciones.  Algunos de estos artefactos e utensilios  dejaron de producirse a partir del siglo XIX mientras que otros, aquellos especialmente desconectados  de la religión pre cristiana, han seguido  realizándose hasta  fecha de hoy.

Pinturas y dibujos de los siglos XIX y XX realizados por  la artista y escritora victoriana Constance Gordon Cumming  y el artista naval James Glen Wilson proporcionan el contexto adecuado para  el arte fijiano expuesto.

Fiji ha sido desde  siempre un enclave dinámico de interacción e intercambio cultural en el Océano Pacífico; desde  el 1000 aC, enormes canoas de doble casco transportaron personas y objetos a lo largo y ancho de la región, incluyendo Tonga, Samoa y otras Islas del Pacífico. En el siglo XIX llegaron  los occidentales al archipiélago,  trayendo consigo nuevas tecnologías, metales, armas y la religión cristiana. Estrategas sofisticados, los jefes fijianos  solicitaron en dos ocasiones formar parte del Imperio Británico, estableciéndose finalmente  un gobierno colonial en 1874. Las islas alcanzaron su independencia en 1970 y las relaciones con la administración colonial británica fueron bastante efectivas, estableciéndose una relación especialmente estrecha con la familia real, de forma particular con su majestad la reina.

Fiji ha sabido mantener y adaptar con éxito  y orgullo muchas de sus tradiciones culturales, a día de hoy muchos  escultores en madera y artistas textiles siguen produciendo canoas a vela, tanoa bilo o cuencos para contener la kava  y extraordinarios masi de más de 60 metros de largo que son empleados en rituales mortuorios ,  bodas y otras celebraciones  y ceremonias tradicionales.  En  cuanto se refiere al mundo de la moda ,  los diseñadores fijianos  hacen uso de los textiles vegetales confeccionados con la corteza interior de la morera  y otros materiales locales,  para  crear vestidos y trajes de novia;  llegando a mostrar sus  originales creaciones y propuestas  en las pasarelas de Londres y Los Angeles.

Fiji: Art and Life in the Pacific está comisariada por el profesor Steven Hooper,  junto a  Katrina Igglesden y Karen Jacobs, miembros  de la Sainsbury Research Unit  en la  Universidad de  East Anglia (Inglaterra).   Hooper se convirtió en una apasionado de las Islas del Pacífico al crecer rodeado por las piezas del museo privado de su abuelo, el Totems Museum en  Arundel, Sussex. Entre 1977 y 1979  llevó a cabo una investigación antropológica en la remota isla de Kabara  al este de Fiji donde se mantenía  la costrucción de  canoas, cuencos y masi, conservando de esta manera una rica herencia  cultural tradicional. En agosto del año 2015  estuvo en Fiji  navegando y filmando la canoa que se ha construido para la exposición.  Igglesden es un estudiante de doctorado que investiga  las técnicas de confección de masi, diseño y moda;  su madre es fijiana. Karen Jacobs es Profesora de  Artes de la Pacifico especializada en vestimentas, colecciones misioneras y en las artes de los Kamoro en Papúa Occidental. En 2014  Jacobs y Igglesden  comisariaron conjuntamente la exposición Art and the Body en el Museo de Fiji en Suva.

Tatuaje en las Islas Cook

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Therese Mangos and John Utanga trazan en este libro la historia y la práctica del tātatau o el arte del tatuaje en las Islas Cook  a través de las antiguas tradiciones orales, informes   de navegantes, exploradores y misioneros  extranjeros  además de  un valioso  material de archivo.  Más que una investigación de un tiempo  ya pasado , Patters of the Past: Tattoo Revival in the Cook Islands (Huia Publishers, Aotearoa Nueva Zelanda, 2011) , representa una mirada que recae sobre  el renacimiento de este arte ancestral  a través de los ojos de los artistas contemporáneos de  este archipiélago polinesio. Acompañado de más de 250  fotografías de Kirsty Griffin e imágenes históricas que reflejan el  diseño y la herencia cultural  de las Cook,  representa  una  bella e intensa exposición  de la primera y más completa obra del tatuaje local y su impacto en una nueva generación a la búsqueda de su identidad cultural. Therese Mangos , nacida en Aotearoa Nueva Zelanda, es originaria de las Cook ,  miembro del  Pacific Arts Committee (Creative NZ) y autora de Fashion Theory: The Journal of Dress, Body and Culture. John Utanga , periodísta de las islas Cook  ha trabajado para la televisión  en el programa  Tagata Pasifika.  Kirsty Griffin ha realizado su labor fotográfica en películas como  Apron Strings (2008) de la samoana Sima Urale , River Queen (2005) de Vincent Ward y  Whale Rider (2002) de Niki Caro.

Diario de un viaje al río Sepik, Papúa Nueva Guinea (y XI)

Diario de un viaje al río Sepik, Papúa Nueva Guinea 

Día 11. Tambanum – Angoran – Wewak

Anoche fue una noche especialmente ruidosa donde los chillidos de los zorros voladores, las ratas, ladridos de perros y voces de las conversaciones de los locales hasta altas hora de la madrugada impidieron descansar. Los cantos de los kakaru man ( gallos) tomaron el relevo a eso de las cuatro de la mañana y a las seis y media ya estábamos en pié. Philip, que es el cocinero, ha preparados buñuelos para el desayuno. El momento más desagradable es él de tener que hacer las necesidades matutinas…. Alrededor de la choza todo esta enfangado y las letrinas son indescriptibles por lo que cada uno se las arregla como puede para evitarlas.

Después de diez días de viaje dejar ese lugar supone un alivio. A las siete y media  y una vez todo cargado en la piragua seguimos rio abajo sin detenernos hasta llegar a Angoram que es la cabeza del distrito que lleva su nombre.  Durante la época de presencia alemana Angoram fue un importante centro administrativo y lugar de donde partían las expediciones de reconocimiento del río Sepik.

La navegación no se ha hecho siguiendo el cauce principal del rio si no cogiendo atajos por canales o barat que acortan los meandros y así reducir el tiempo del trayecto que ha durado unas tres horas y media.

En el viaje hemos pasado entre por el poblado de Moin y la isla justo que tiene en frente pero sin detenernos debido a que Moin no presenta ningún atractivo que señalar. En esta parte baja del Sepik la corriente apenas se nota, discurre plácidamente llevando rio abajo pequeñas islas flotantes y numerosas plantas de jacintos de agua. Con las luces de los primeros rayos del sol el panorama es muy hermoso. Por fin llegamos a Angoram donde poco subsiste del asentamiento colonial. El pueblo es grande y su centro se localiza donde en otra época estaba el único campo de golf de la cuenca del Sepik, que hoy no es más que una explanada llena de desperdicios y basura.  Angoram se marchita poco a poco bajo el calor y la humedad y la displicencia de sus habitantes. El Haus Tambarán de esta localidad es grande y concentra mucha artesanía de todo tipo procedente de las diversas partes del Sepik para su venta.

Vamos al Hotel Angoram para reponer fuerzas, ducharnos y cambiarnos de ropa. Unos momentos después ya estamos a bordo de la furgoneta desvencijada de Alois Mateus camino de Wewak. Durante el camino vemos las plantaciones de árboles del caucho y cacao, como relicto de la época colonial alemana. Antes de llegar a Wewak, desde un alto, hay una bonita vista del lugar donde se asienta esta ciudad. En este mismo lugar hay un guesthouse establecido por un ex misionero alemán. En el trayecto también hemos visitado lo que se llama el “Lourdes to the East” una capilla formada por un montón de piedras que deja en su interior una pequeña gruta donde se localiza una imagen de la virgen de Lourdes. El religioso que hizo esta capilla trajo hasta aquí un frasco con agua de Lourdes con la que bendijo.

Tras dos horas y media de traqueteos y baches de esta carretera llegamos a Wewak, dirigiéndonos al hotel donde almorzamos en una mesa con mantel, bebidas frías y atendidos por un camarero, una lujo que no habíamos disfrutado desde hace algún tiempo.

A las cinco y media salió nuestro avión de vuelta a Port Moresby o POM, como se le conoce vulgarmente.

En el aeropuerto nos llama la atención la presencia de un buen número de aviones y helicópteros, cosa inusual para un pequeño aeropuerto como el de Wewak. Intrigados por aquel despliegue, preguntamos y nos informan que se trata de la ayuda humanitaria para las víctimas del terremoto de Aitapé, el mismo que habíamos sentido en el pueblo de Governas dos días atrás.

Mi diario de un viaje por el rio Sepik se cierra en el momento de embarcar en el Foquer 28 de la compañía Air Niugini que nos devuelve al futuro.

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Juan Carlos Rey,  autor de este articulo,  fue embajador de la Unión Europea en Papúa Nueva Guinea y las Islas Salomón,   residió  en  Melanesia por más de cuatro años, hecho que le permitió  viajar extensamente por las Islas del Pacífico, de forma particular por la Melanesia. Es autor de `Arte y Cultura de Melanesia, objetos de una colección´  , libro, en  edición trilingüe (español, francés e inglés),  que  presenta una muestra de 87 fotografías inéditas con la descripción y la catalogación de otros tantos objetos pertenecientes a la colección del autor y procedentes de Vanuatu, Papúa Nueva Guinea y las Islas Salomón.

Diario de un viaje al río Sepik, Papúa Nueva Guinea (X)

Diario de un viaje al río Sepik, Papúa Nueva Guinea 

Día 10. Governas y su lago – Black Waters – Mendibit – Tambanum

El día de hoy está destinado a recorrer los alrededores de Governas y su lago, regresando a este poblado horas más tarde. Cuando nos disponemos a iniciar la excursión, no salgo de mi asombro al ver que catorce locales, mujeres, niños, jóvenes y viejos se ha subido a la piragua sin mediar palabra alguna. Preguntando si estas personas quieren aprovechar el viaje para ir a algún lugar en concreto dado que el transporte es un problema en esta zona, se me responde que tan solo quieren ir de paseo con los “blancos”. Ante esté abuso de confianza de los espontáneos pasajeros, me niego y tan solo quedan a bordo cinco jóvenes que por cierto nos serán muy útiles algo más tarde. El panorama durante esta excursión es espectacular. Sin el más mínimo soplo de viento la superficie del agua es como un espejo ligeramente cubierta y con brumas que discurren por las colinas circundantes y dan un aspecto misterioso al paisaje.

Después de unos veinte minutos de recorrido, nos topamos con una isla flotante que tapona el cauce del rio. Con la ayuda de los cinco jóvenes que nos acompañan, a duras penas, podemos pasar por un estrecho canal que los machetes han tallado entre la isla flotante y el margen del rio. La densidad de la vegetación que forma la isla es tal que se puede andar sin dificultad sobre su la superficie. Unos minutos más tarde nos encontramos con una mujer que desde su piragua nos dice que otras islas flotantes impiden el paso en la parte alta del rio. Por lo que, una vez más, decidimos regresar y abandonar la intención de nuestra viaje.

La presencia de islas flotantes, de muy diversos tamaños, en la época seca es algo muy habitual y constituyen obstáculos difícil o imposibles de franquear y que dificultan las travesías en muchas de las vías de navegación que acceden a los lagos. Algo a tener en cuenta cuando se navega en época seca.

En un recodo de un pequeño baret o canal están los restos de una lancha militar japonesa de la segunda guerra mundial. De los resto metálicos del barco solo queda la proa, parte de las cuadernas del fondo y parte de la popa. Debió ser una barca ligera de unos 8 metros de eslora con motor intraborda. Nos comentan que el motor fue desmontado y la hélice desapareció.

Seguimos el viaje de vuelta por el mismo lugar por donde llegamos, aunque con un desvío para adéntranos de nuevo en las agua de Blackwater. El nivel de las aguas del lago están bastante bajo y los pit-pit se extienden ampliamente por todas las márgenes del lago, a perdida de vista. Después de explorar la zona hacemos un corto alto en el poblado de Mendibit que a nuestros ojos no tiene mayor interés, ni siquiera su Haus Tambarán,  por lo que la visita es muy corta.

Es curioso observar el fenómeno que se produce con conjunción de las aguas procedentes de Blackwater, muy tintadas de color té muy oscuro, con las del Sepik que son de color marrón. Ambas discurren unos cientos de metros corriente abajo pero sin mezclarse. El fenómeno recuerda a las imágenes del encuentro de las aguas del Amazonas con las del rio Negro. Al poco de nuestra travesía ganamos el cauce principal del rio Sepik deteniéndose en Tambanum, que hace de frontera entre el medio y el bajo Sepik. Tambanum es el mayor poblado del medio Sepik embutido en un palmeral, está bien organizado y muestra bonitas casas decoradas con boca, ojos y nariz en sus fachadas. Si bien las casa son atractivas desde el exterior por dentro son un desastres a los ojos de los occidentales. Todo el poblado se dedica a la talla de artesanía en madera o carving. Cada poblado a lo largo del Sepik tiene una artesanía propia, que representan los espíritus de la mitología local.

Con esta visita de Tambanum, damos por terminado nuestro viaje, pues mañana  iremos a Angoram para ir a Wewak y tomar el avión de regreso a Port Moresby. Hoy ha sido un día de “relleno” sin mayor interés.

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Juan Carlos Rey,  autor de este articulo,  fue embajador de la Unión Europea en Papúa Nueva Guinea y las Islas Salomón,   residió  en  Melanesia por más de cuatro años, hecho que le permitió  viajar extensamente por las Islas del Pacífico, de forma particular por la Melanesia. Es autor de `Arte y Cultura de Melanesia, objetos de una colección´  , libro, en  edición trilingüe (español, francés e inglés),  que  presenta una muestra de 87 fotografías inéditas con la descripción y la catalogación de otros tantos objetos pertenecientes a la colección del autor y procedentes de Vanuatu, Papúa Nueva Guinea y las Islas Salomón.

Diario de un viaje al río Sepik, Papúa Nueva Guinea (IX)

Diario de un viaje al río Sepik, Papúa Nueva Guinea 

Día 9. Kaminibit – Black water – Kaningara  – Governas  

El día amanece lloviendo y parece que la lluvia ha apagado el fuego que iluminaba la noche pasada. No es cuestión de continuar el viaje en piragua descubierta con lo que está cayendo, así que esperamos a que la lluvia cese en casa de Jerry, un artesano local. Compramos algunas de sus tallas en madera y otros objetos, como collares y bilums, éstos últimos hechas por la mujer de Jerry. También compro un par de hachas de piedra ceremoniales.  Cuando ya casi ha cesado la lluvia decidimos continuar viaje y por suerte el viento producido por el avance de la canoa y el tímido sol nos va secando poco a poco a pesar alta humedad del ambiente.

Antes de iniciar un viaje en piragua hay que deshacerse de los mosquitos que se ha escondido en las partes más sombrías del interior de la piragua, debajo de los asientos y de la carga. Mientras la piragua está en movimiento no hay presencia de mosquitos, pero al acercarnos a las orillas a baja velocidad el asalto de una nube de agresivos mosquitos está asegurado.

Después de unos cuarenta minutos de navegación llegamos al rio Korosamery por el que se accede a la región de los lagos Blackwater (agua negra). El rio Korosamery está en el lado opuesto del poblado de Mindibit.  Entramos en el rio y el monótono paisaje del Sepik que habíamos llevado hasta ahora cambia radicalmente, aquí el rio es más estrecho y la avifauna empieza a aumentar de forma asombrosa. Algo después, los márgenes de este afluente se van convirtiendo en grandes extensiones de pit-pit (carrizo) y sus agua toman un color oscuro, como un té negruzco debido a la fuerte concentración de tanino que contiene sus aguas. Grandes cantidades de lilas de agua con sus vistosas flores azules descienden empujadas por la corriente o se agolpan en las márgenes. Hay multitud de canales que salen a derecha y a izquierda del cauce principal, un laberinto acuático donde perderse no presenta la menor dificultad. Pasamos sin parar por el poblado de Mameri, famoso por sus carving, hasta llegar a Kaningara, poblado situado en una colina con preciosos arboles de gran tamaño. En este poblado hay una misión católica (actualmente si cura). Seguimos viaje hasta Governas, lugar donde pasaremos la noche.

En Governas nos alojamos en casa de Hubert, quien nos guía hasta un curso de agua entre rocas que tiene unas pozas donde nos bañamos. El agua que  desciende directamente de las Murder Montains está fría y el baño se agradece.

La noche es estrellada, negra, mágica, sin rastros de la Luna. Cuando aún no eran las siete de la noche sentimos una gran temblor de tierra, un terremoto que hizo temblar en dos ocasiones las casas y el suelo durante un largo espacio  de tiempo. Más tarde, ya de vuelta en Wewak, sabremos que este terremoto de magnitud 7 en la escala de Richter barrió del mapa el poblado costero de Aitapé (situado a unos 120 kilómetros en línea recta de donde me encuentro), en la costa norte de Papúa. El maremoto provocado por este temblor causó la muerte de más de dos mil personas, unos quinientos desaparecidos y más de diez mil heridos.

Una vez pasado el susto, la vida continuó como si nada. En esta zona los temblores sísmicos están a la orden del día y la población está habituada.  El tema recurrente de conversación después de cenar son las historias de espíritus. En la cuenca del Sepik todas las actividades de la vida cotidiana están regidas por los espíritus, los hay caprichosos y burlones, los hay buenos y colaboradores y otros malos que son la causa de todas las desgracias, desde que un huerto no prospere hasta una enfermedad.

Anoto en mi cuaderno de viaje la siguiente, la de un espíritu maligno llamado Mawel que se manifiesta en forma de cuscus (un pequeño marsupial arborícola) que lleva una llama en el extremo de su cola produciendo una luz muy potente mientras vuela de un árbol a otro, siempre de noche. Suele aparecer cuando alguien es asesinado y el espíritu del muerto sale del cuerpo. Tres locales del poblado, al igual que nuestro guía, afirman fehacientemente haberlo visto.

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Juan Carlos Rey,  autor de este articulo,  fue embajador de la Unión Europea en Papúa Nueva Guinea y las Islas Salomón,   residió  en  Melanesia por más de cuatro años, hecho que le permitió  viajar extensamente por las Islas del Pacífico, de forma particular por la Melanesia. Es autor de `Arte y Cultura de Melanesia, objetos de una colección´  , libro, en  edición trilingüe (español, francés e inglés),  que  presenta una muestra de 87 fotografías inéditas con la descripción y la catalogación de otros tantos objetos pertenecientes a la colección del autor y procedentes de Vanuatu, Papúa Nueva Guinea y las Islas Salomón.