La República de Palau despenaliza la homosexualidad

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La República de Palau, en una reforma de sus leyes penales  ha descriminalizado  las relaciones sexuales entre hombres. Esta nación micronesia, enclavada en el Pacífico Occidental,  ha aceptado las recomendaciones del último Examen Periódico Universal (EPU)  del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas en 2011, en el que delegados de Francia, Noruega y España aportaron sus recomendaciones. El Universal Periodic Review   es un mecanismo del Consejo de Derechos Humanos mediante el cual éste vigila regularmente el cumplimiento por cada uno de los 192 Estados miembros de la ONU de sus obligaciones y compromisos en materia de derechos humanos.

Aunque se ha dado a conocer ahora, las nuevas leyes penales entraron en vigor a finales de julio del presente año. El nuevo código penal fue aprobado  por el Congreso Nacional ( Olbiil era Kelulau)  y  sancionado  por el presidente Tommy Remengesau Jr el pasado mes de abril. La homosexualidad masculina estaba penalizada con  hasta diez años de prisión,  aunque las  relaciones entre mujeres no eran tomadas en consideración ni siquiera a efectos penales.

Palau está compuesto por más de 300 islas ,  enclavadas al este de las Filipinas,  y tiene una población de aproximadamente 21.000 personas. Desde que Fiji  derogó  las  leyes que penalizaban la homosexualidad, heredadas del colonialismo,  estas islas de Micronesia son las primeras en la región en  seguir sus pasos; dando así un necesario ímpetu al proceso de reforma en las Islas del Pacífico y seguir el ejemplo de Fiji y Palau. De los setenta y nueve países que penalizan la homosexualidad, ocho se encuentran en Oceanía.

Criminalización de las relaciones sexuales consentidas entre adultos del mismo sexo:

Posición de Palau: Palau acepta estas recomendaciones. Palau adoptará las medidas adecuadas para enmendar la legislación actual de conformidad con las normas internacionales:

62.38 Confirmar su compromiso con la no discriminación despenalizando las relaciones sexuales consentidas entre adultos del mismo sexo y derogando las disposiciones discriminatorias contra las personas gays, lesbianas, bisexuales y transexuales (Francia);

62.39 Armonizar su legislación nacional con su compromiso con la igualdad y la no discriminación, derogando la disposición del Código Penal palauano que sigue penalizando las relaciones sexuales consentidas entre adultos del mismo sexo (Noruega);

62.40 Derogar todas las disposiciones de la legislación nacional que penalizan las relaciones sexuales consentidas entre adultos del mismo sexo y luchar contra la discriminación de las personas gays, lesbianas, bisexuales y transexuales mediante medidas políticas, legislativas y administrativas (España).

+ Info: Informe del Grupo de Trabajo sobre el Examen Periódico Universal*Palau 


Islas y atolones de coral del Pacífico Central, entre el legado nuclear y la conservación de los océanos

El llamado The Pacific Remote Islands Marine National Monument   se extiende  desde  el atolón de Wake, al noroeste del Océano Pacífico Central,  hasta la isla de  Jarvis al suroeste y comprende siete atolones e islas de coral. La región representa una de las últimas fronteras del planeta,   refugio  único  en el mundo para la vida salvaje. Aquí se encuentran los sistemas de arrecifes, población de aves marinas y áreas protegidas de aves costeras más importantes de Oceanía. Las áreas terrestres, arrecifes y aguas  oceánicas en un  área de  doce   millas náuticas alrededor  de las islas y atolones permanecen bajo protección:   Las islas de Howland, Baker, Jarvis,  el atolón de Palmyra y el arrecife de Kingman forman parte del National Wildlife Refuge System.  Los atolones de Wake y Johnston permanecen bajo la jurisdicción de la U.S. Air Force aunque sus aguas en un radio de 0 a 12 millas náuticas están protegidas por Servicio  de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos. Los aeropuertos  de Wake y Johnston están cerrados a los vuelos comerciales. La visita a  las islas y atolones  requiere un permiso especial del U.S. Fish and Wildlife Service y suelen  estar restringido a toda persona salvo a los científicos; siendo visitadas anualmente por equipos de  guardacostas de los Estados Unidos y por el Servicio de Pesca y Vida Silvestre,  institución que   supervisa los efectos del material residual radioactivo en la fauna del arrecife de coral del atolón de Johnston.

El Atolón de Johnston  de   2.8 km²  de superficie, está enclavado entre el archipiélago de las  Hawai’i  y Line.  Es un territorio no incorporado de los Estados Unidos  y uno de los anillos coralinos más remotos del mundo; cuenta con  una población de 1.100 militares y es  administrado desde Washington D. C. por el U.S. Fish and Wildlife Service del Departamento del Interior de los Estados Unidos como parte del sistema del Refugio Nacional de Vida Silvestre. La defensa y acceso al  atolón es controlada por la Fuerza Aérea de los Estados Unidos.

Durante la Segunda Guerra Mundial fue un importante  centro de  aprovisionamiento  para submarinos y aéreo naves que fue clausurado en el año  2004. Con el transcurso de los años Johnston ha sido transformado completamente, habiéndose convertido en un auténtico  bloque de hormigón flotante en medio de la inmensidad del océano. A través de dragados y reconstrucciones, la  isla de Johnston ha sido ampliada en numerosas ocasiones.

El llamado Johnston  Atoll Chemical Agent Disposal System (JACADS) fue el primer centro de almacenamiento de armamento químico del Ejército de EE.UU inaugurado en los década de los  noventa.   Este  estaba situado  en la isla de Johnston  y dejó de funcionar en 2000. Su objetivo, incinerar en planta armas químicas procedentes de Japón y Alemania tras el final de la Guerra Fría. A finales de  de los cincuenta  y principios de los sesenta en el atolón se llevaron a cabo pruebas nucleares  de gran altitud  y en 1958 los Estados Unidos de América lanzaron desde el aire  dos bombas de hidrógeno.  Desde Johnston y en 1962 se lanzaron cinco misiles  que hicieron explotar ojivas nucleares sobre el  Océano Pacífico. A principios de los años setenta el Ejército norteamericano  almaceno cientos de toneladas de gas mostaza, nervioso y otras municiones químicas procedentes de Okinawa y  herbicidas y defoliantes  empleados en la Guerra del Vietnam (1961-1971).  El Agente Naranja  fue empleado como parte del programa de guerra química en la operación Ranch Hand; se estima que unas 400.000 personas fueron asesinadas y mutiladas y aproximadamente 500,000 niños nacieron con defectos como resultado de su uso.

Cuando fue descubierto  por C. J Johnston a bordo del HMS Cornwllis en 1807,   Johnston estaba deshabitado. Kalama, como la llaman los hawaiianos, fue reclamado por  Hawai’i  en 1858 contando  con el apoyo del Rey Kamehameha. Con el derrocamiento de la monarquía polinesia  pasó a formar parte de  los Estados Unidos. Durante cincuenta años se extrajeron cientos de toneladas de guano hasta  el momento en que sería ocupado   por   personal militar  en   1935. El atolón está compuesto por la isla de Johnston y  a tres kilómetros al noroeste por  las   isletas coralinas de Sand, Akau e Hikina. Existen en su agua  al menos 45 especies de coral y  acoge  numerosas colonias de aves  y tortugas marinas;  ballenas y tiburones de arrecife.

El Atolón de Palmyra se encuentra  a 53 kilómetros al suroeste de Kingman en el extremo septentrional del archipiélago de las Line y a 1700 kilómetros al sur de  Honolulu (Hawai’i).  Ningún punto supera los dos metros de altura sobre el nivel del mar- El  el atolón de 3,9 km²  de superficie  ,  ha permanecido durante decenios como un lugar aislado, deshabitado y de propiedad privada enclavado en  el medio del Océano Pacífico;   en un área denominada de convergencia tropical. En un 1.200.000 kilómetros cuadrados de océano este  es el único lugar de cría de los piqueros patirrojo s sin lugar a duda,  uno de los  centros  de reproducción de aves marinas más relevantes  del planeta.  Palmyra  cuenta  una gran diversidad de especies de peces que alcanza hasta un número de 418, muchas de ellas desaparecidas o  en peligro de extinción en el resto de los océanos; incluyendo tiburones de arrecife, tortugas marinas, almejas gigantes, peces, delfines y cangrejos de cocotero y  con 130 especies de coral duro.

El  Arrecife de Kingman  ,  de 1 km² de superficie y  situado  entre las islas Samoa y Hawai’i , es un atolón de coral que fue anexionado por los Estados  Unidos en 1922  para pasar a manos de  la Armada Norteamericana  en  1934.  Es conocido por ser el arrecife de coral menos  inalterado de la región  y  con la  mayor proporción de depredadores que puedan encontrase en  cualquier otro  ecosistema de arrecifes estudiado hasta ahora  en el mundo. En  las agua que rodean a  ambos atolones,  Kingman y  Palmyra,   se encuentran grandes escuelas de orcas de cabeza de melón (Peponocephala electra) y una posible nueva especie de ballena picuda  que ha sido descrita recientemente. Multitud de aves marinas habitan en Palmyra , alcanzando hasta once especies donde los piqueros de patas rojas (Sula sula)  constituyen la mayor colonia del planeta y los zarapitos del Pacifico (Numenius tahitiensis) la de mayor población en el Pacifico central.  En el atolón cuenta con exuberantes bosques de  Pisonia, un árbol de fibra blanda como la madera de balsa.

The Nature Conservancy of Hawai‘i, uno de los grupos conservacionistas más importantes del mundo,  gestiona un pequeño centro de investigación en  el atolón de Palmyra, para el  Palmyra Atoll Research Consortium a través del cual  los científicos llevan a cabo investigaciones relacionadas con la diversidad, conservación, historia natural, la restauración y dinámicas  de  los ecosistemas marinos, biogeoquímica, dinámicas del clima y los procesos atmosféricos.  El consorcio está formado por diez instituciones de Estados Unidos y Aotearoa Nueva Zelanda.

Palmyra  fue descubierto por Edmunds Fanning en 1798 pero no sería hasta la llegada de otro navío norteamericano, el Palmyra, cuando  se estableciera su exacta posición y redactarían  los primeros informes oficiales.   !862 , el Rey de Hawai’i Kamehameha IV envió hasta  allí un buque   con el propósito de reclamarlo. Cuando los Estados Unidos se anexionaron Hawai’i ilegalmente, Palmyra fue incluido en el archipiélago polinesio  y se convirtió con el tiempo en territorio de los Estados Unidos. El  atolón fue  en casi su totalidad propiedad de los  Fullard- Leo de Honolulu. Mostrándose los americanos  reacios a abandonar Palmyra que habían ocupado durante la  Segunda Guerra Mundial , en  1947  la familia hawaiiana pleiteo para recuperar su propiedad;  en 1947 el Tribunal Supremo de los Estados Unidos dictaminaría  su titularidad.  El Ejercito de los Estados Unidos  había dragado un canal en el arrecife para permitir el acceso a los navíos y construido una pista de aterrizaje  que permitiese  repostar a los aviones que prestaban servicio en el Océano  Pacífico.

Hasta el año 2001 tres miembros de la familia Fullard – Leo mantuvieron sus derechos de propiedad, en el mes de noviembre del mismo año  y tras años de negociaciones,   The Nature Conservancy adquirió  propiedad  por 30 millones de dólares.  Hace unos veinte años los Estados Unidos querían convertir al atolón en un almacén de residuos nucleares o  en  zona  de lanzamiento de misiles otros,  en centro turístico, paraíso fiscal  o puesto manufacturero  de mano de obra barata y  evitar al mismo tiempo  los aranceles de los Estados Unidos. La familia hawaiiana rechazo todas las ofertas millonarias  manteniendo  de su deseo de conservar el atolón,  y hoy   el propósito de los  conservacionistas es mantenerlo en su estado natural y restaurar lo que la Armada de los Estados Unidos dañó.

El Atolón de Wake  está localizado a 1200 kilómetros al norte de Kwajalein en la República de las Islas Marshall,   es el atolón  enclavado más al norte de Majuro y uno de los más antiguos del planeta. En el pasado  fue visitado por navegantes micronesios que le llamaban   Eneen-Kio o  Isla de la flor de la  naranja. Las Islas  Marshall reclaman  su soberanía , al mismo tiempo que los separatistas que componen el llamado Kingdom of EnenKio Los  Estados Unidos ignoran  estas reclamaciones.

Pan American Airways utilizó  Wake  como una estación de telegráfica. Fue tomado entre 1941 y 1945 por soldados japoneses y desde la Segunda Guerra Mundial, por el Ejército Norteamericano. Es territorio no organizado y  no incorporado   de  Estados Unidos y  forma parte de las  llamadas United States Minor Outlying Islands. En el tan solo reside personal militar que es  destacado por períodos semanales y es  administrado técnicamente por la  Office of Insular Affairs del Departamento Estadounidense del Interior, pero todas las actividades actuales son controladas por la Fuerza Aérea de los Estados Unidos.

Este remoto anillo coralino es conocido por una de las batallas  épicas que tuvieron lugar durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, ocurrida desde el 8 al 23 de diciembre de 1941.  Una guarnición compuesta por unos centenares de Marines  norteamericanos se defendieron heroicamente de un desembarco anfibio japonés muy superior en número y poder ofensivo. Más de 300 especies de peces y 100 de coral encuentran refugio en sus arrecifes de aguas someras además de aves marinas, tortugas y  almejas gigantes.

La Isla de Howland  a 1150 kilómetros al este de Tarawa (República de Kiribati)  posee  tan solo 1.6 kilómetros cuadrados y  56 kilómetros la separan  de Baker.  Está rodeada por un arrecife de coral y posee  una importante colonia de  piqueros de patas azules.  Fue descubierta por el Capitán Daniel Smith a bordo del  ballenero Minerva  en 1828. Primero los interéses americanos y más tarde los británicos, explotaron sus depósitos de guano entre 1858 y  1890 , fecha a partir de la cual la isla quedaría desierta hasta 1935 ; con la presencia de los norteamericanos que dos años más tarde construirían una pista de aterrizaje para los pilotos Amelia Earhart y Fred J,  Nooman  en su propósito de dar la vuelta al mundo en avión.  Junto a Jarvis y Baker  fue  declarada posesión americana por orden presidencial en 1936 en un tiempo en que las islas eran consideradas muy valiosas en las rutas de aviación transoceánica . El reclamo de los Estados Unidos sobre la isla  se basa  en el Guano Act de 1856.

La Isla de Baker  es ovalada  y  dispone de una superficie de  1.4 kilómetros cuadrados que se eleva a tan solo ocho metros sobre el nivel del mar. Representantes de la American Guano Company  llegaron a la isla en 1857 y explotaron  sus depósitos de guano desde 1859  a 1878,   en el transcurso del mismo año,  los norteamericanos tomaron posesión  de ella.  John T. Arundel & Co, compañía  con sede en Londres (Inglaterra) exploto los  estratos  de 1886 a  1935. No existe  población permanente.   Baker  destaca por sus extensos arrecifes de coral  que acogen cientos de especies de peces, corales y otros invertebrados; próximas a los arrecifes  se alimentan tortugas marinas  carey  (Eretmochelys imbricata)   y verde (Chelonia mydas) ambas en  en peligro de extinción.

A 400 kilómetros al suroeste de Kiritimati o Christmas , uno de los atolones más grandes del mundo,  se encuentra  la Isla de Jarvis  que apenas  cuenta con  4.5 kilómetros cuadrados de superficie. Pertenece al archipiélago de las Line del Norte  junto a Palmyra y Kingman además de Teraina, Tabuaeran, Kiritimati,Madel, Starbuck, Vostock, Caroline y Flint. Los primeros informes  sobre la isla se deben al Capitán Browne que abordo del navío británico  Eliza Francis llegó a sus costas en 1821. La American Guano Company la reclamó en  1857 y fue anexionada por los Estados Unidos al año siguiente. Desde la fecha hasta  1879, cuando fue abandonada,  se extrajeron grandes cantidades de guano. En 1889 fue de nuevo anexionada, esta vez por Gran Bretaña que la  arrendaría en 1906 a la Pacific Phosphate Co. Aunque esta nunca llegaría a explotar sus recursos naturales. Los Estados Unidos volverían a ocupar Jarvis en 1935 ,  sin objeciones por parte de los británicos,  volverían a hacer suya la isla.

A  mediados del mes de junio de 2014  Barack Obama,   presidente de los Estados Unidos,  propuso  declarar zona vedada  esta vasta región del Pacífico Central , quedando de esta manera libre de la pesca industrial. Al mismo tiempo prometió usas sus poderes ejecutivos para proteger las aguas  territoriales de los Estados Unidos, el plan abarca la expansión  de  140.000 kilómetros cuadrados a 1.200.00 kilómetros cuadrados el  Pacific Remote Islands Marine National Monument. Para  algunos,  los planes de Obama,  no son más que la expresión de la  prolongación de colonialismo, la militarización y la privatización de las Islas del Pacífico. El anuncio coincidió  con aquel del presidente de la República de Kiribati, archipiélago micronesio formado  exclusivamente  por atolones de coral, a excepción del la isla de Banaba. A  partir  de enero de 2015, Anote Tong señalo que  Kiribati impondrá  una prohibición a la pesca comercial en una franja de océano   de más de 400.000 kilómetros cuadrados;  convirtiéndose en un santuario marino para los atunes, tortugas, tiburones y peces de arrecife. Esta zona   marítima  incluirá la  llamada Phoenix Islands Protected Area (PIPA) importante enclave para el desove del atún y designada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en 2010  en razón  de su ecosistema coralino  único  y otros valiosos hábitats de las profundidades marinas.

Durante el congreso `Òur Oceans´ llevado a cabo en Washington,la República de Palau  en Micronesia y el archipiélago polinesio de las Cook daban también  a conocer sus planes de proteccionistas,   El nuevo santuario marino de  la república micronesia   protegerá 500.000 kilómetros cuadrados , es decir, un 80% de su Zona Económica Exclusiva. Tommy Remengesau, Jr.,  presidente de la nación ,  declaró que este excluirá por completo toda actividad pesquera industrial y de exportación de capturas. En 2001  Palau fue el primer país del mundo en crear un santuario para los tiburones que según Remengesau  está funcionando adecuadamente: `Los estudios demuestran que un tiburón vivo es muchísimo más valioso que uno muerto, lo mismo que para las demás especies´.

Por su parte las Islas  Cook anunciaron que la prohibición de la pesca  comercial se impondrá  en un área  que comprende ente los 19 kilómetros  y 80 kilómetros alrededor de cada una de las islas y atolones  que conforman el  archipiélago. En el 2012  estas islas polinesias  declararon  1.065 millones de kilómetros cuadrados,  un poco más de la mitad de su Zona Económica Exclusiva,  como área protegida.

El atolón de Kayangel arrasado por Haiyan antes de dirigirse a Filipinas

Palau

El atolón de Kayangel, en la República de Palau , fue  el  jueves pasado totalmente arrasado tras  el paso del super tifón Haiyan, antes de  alcanzar Filipinas y sin que la prensa internacional, más allá de la región, se hiciera eco de la noticia.  Situado a 24 kilómetros al norte  de Koror, está  habitado por unas 140 personas cuyos hogares han sido en su mayoría destruidos por la fuerza de la tormenta. No ha habido  que lamentar heridos o victimas graves,  aunque si han tenido que ser  evacuadas un centenar de personas y declararse el estado de emergencia.  La Cruz Roja local  y el  gobierno distribuyeron  alimentos  y agua potable, según declaraciones del primer asistente del presidencia, Keobel Sakuma, algunas comunidades carecen de suministro de agua potable. Hasta el momento se ha restablecido el 80% del suministro eléctrico.  Se cuestiona si el atolón de coral, será capaz de volver a acoger a su población. Del mismo modo, en la capital de la república micronesia, Koror, y en la isla de Babeldoab, los daños materiales han sido considerables.  Las primeras estimaciones elaboradas por las autoridades locales  dan cuenta de un total de trescientos edificios  dañados y destruidos por vientos que alcanzaron más de 300 kilómetros por hora. Thomas Esang Remengesau, Jr, presidente de Palau, ha declarado a Radio Australia que las islas nunca antes habían  sufrido  la fuerza destructiva de los tifones, sin embargo y como consecuencia del calentamiento global, el archipiélago ha sufrido  dos en menos de doce meses. Ls meteorógogos preveen la formación de un ciclón en el suroeste de Yap, en los estados Federados de la Micronesia, y que podría  dirigirse a Palau y las Filipinas.

Las Islas del Pacífico amenazan con romper negociaciones comerciales con la Unión Europea

Las Islas del Pacífico han amenazado a la Unión Europea con romper las negociaciones comerciales que mantienen para firmar un acuerdo de asociación económica (AAE) si desde Bruselas se siguen empeñando en introducir cláusulas que a juicio de los  países de Oceanái, dan al acuerdo plantean más un  pacto pesquero que  comercial. Aparte de que, de ser aprobadas, amenazarían la soberanía y las leyes de los Estados del Pacífico: Fiji, Kiribati, Niue, Palau, Samoa, Tonga, Tuvalu, Vanuatu, Nauru, Cook, República de las Islas Marshall, Timor Leste y los Estados Federados de la Micronesia . El amago de ruptura fue trasladada por el portavoz de los países del Pacífico y ministro de Comercio dl Reino de  Tonga, Viliami Uasike Latu, que en una entrevista a la cadena australiana ABC explicó que el 4 de junio remitió una carta al comisario de Comercio de la UE, Karel de Gucht, amenazando con una retirada en bloque si no se dan avances tangibles y se retiran las exigencias en materia de pesca, antes de la cumbre de los líderes de los países del Pacífico, prevista para el mes de septiembre. La indústria atunera española aplaude las garantías que pretende introducir la Unión Europea en el pacto comercial para poner trabas a la pesca ilega; a juicio de  la Asociación Nacional de Fabricantes de Conservas de Pescados y Mariscos (Anfaco), lo que pretenden los países de las Islas del Pacífico, donde se captura más de un cuarto del atún que se captura en el planeta, es cerrar las puertas a la flota y enviar al mercado el pescado ya procesado como ya se ha autorizado en Fiji y Papua Niugini. La Unión Europea UE ha llegado por separado a acuerdos bilaterales con Papúa Nueva Guinea y Fiji que incluyen  la eliminación de aranceles y de las cuotas de capturas en sus aguas para acceder a los mercados europeos, lo que ha contribuido a que la industria atunera  de Papua Niugini  se fortalezca  a nivel mundial.

Palau podría convertirse en el primer país en prohibir la actividad pesquera comercial

Tommy Remengesau, presidente de Palau, ha propuesto  la prohibición de la pesca comercial en aguas  de  su país con la intención de crear una de las reservas marinas más extensas del planeta  y que cubriría un área  con  una extensión aproximada a la  de Francia. El líder micronesio a declarado  que los buques  de pesca de bandera extranjera que surcan las aguas de su  país – compuesto por 300 islas que acogen una población aproximada de de 21.000 habitantes –  y procedentes mayoritariamente de Taiwan y Japón,  generan ingresos insignificantes y que prefiere concentrar la economía de  la nación en el turismo; al mismo tiempo subrayó el liderazgo de Palau en la conservación marina, trás haber creado el santuario de tiburones más extenso del planeta en 2009. La idea  es la creación de una área que garantice  una protección plena y convierta al archipiélago en el mayor santuario del mundo. `Palau no será simplemente un santuario de tiburones, será un santuario que protega toda la fauna marina en la Zona Económica exclusiva de Palau´. Este área comprende 630.000 kilómetros cuadrados en el Pacífico Norte, en el corazón de la Micronesia. El anuncio  de la prohibición de la pesca comercial coincidió con la llegada del principe  Alberto de Monaco  y su esposa  Charlene Wittstock,  que  en su primera visita oficial  expresó  su apoyo a la protección del medioambiente y la lucha contra el cambio climático.

The EEZ covers almost 630,000 square kilometres (240,000 square miles) of the northern Pacific, including world-renowned scuba diving and snorkelling sites.Read more at: http://phys.org/news/2013-03-pacific-palau-commercial-fishing.html#jCp

Una Zona Económica Exclusiva  es un área que se extiende hasta 2000 millas náuticas madidas a partir de la línea de base desde la que se mide el mar patrimonial, y en el cual los Estados tienen derechos soberanos para fines de exploración, conservación y administración de los recursos naturales del lecho y el subsuelo del mar y las aguas suprayacentes.  Palau autorizó en 2012  a ciento veintinueve buques extrajeros  para  que ejerciésen la pesca en sus aguas territoriales sin embargo muchas naciones del  Océano pacífico reciben tan sólo una fracción de los ingresos generados por la captura del atún. Remengesau  comentó que el Asian Development Bank estima que la industria atunera generl a nivel global  4,0 mil millones de dólares americanos  al año y  que tan sólo el nueve por ciento es  destinado a  los países  que conforman las Islas del  Pacífico donde la mayoría de los peces son capturados. `Los ingresos recibidos de licencias de pesca comercial y los impuestos derivados de esta,   es una gota en el océano comparado con los beneficios obtenidos por las grandes empresas pesqueras´, dijo en un comunicado.

Enlaces de Interés : 1.- Las Islas Cook crean un santuario para tiburones de 1.9 millones de kilómetros cuadrados 2.- Tokelau declara santuario ballenero a su Zona Económica Exclusiva que comprende 290.000 kilómetros cuadrados de océano  3.- La mayor reserva marina del planeta será creada en aguas de las Islas Cook 4.- Tiburones de las Islas Fiji

Palau’s president has proposed banning all commercial fishing in the Pacific nation’s waters to create one of the world’s largest marine reserves, covering an area roughly the size of France.Read more at: http://phys.org/news/2013-03-pacific-palau-commercial-fishing.html#jCp
Palau’s president has proposed banning all commercial fishing in the Pacific nation’s waters to create one of the world’s largest marine reserves, covering an area roughly the size of France.Read more at: http://phys.org/news/2013-03-pacific-palau-commercial-fishing.html#jCp

Desde la remota isla de Manus una canoa tradicional surcará las aguas de Melanesia y Micronesia en un recorrido de 10.000 kilómetros

Una canoa tradicional de batanga de la provincia de Manus, en  Papua Nueva Guinea largó amarras esta semana para emprender una singladura de dos meses navegando por aguas del Océano Pacífico. El viaje bajo el epígrafe de Bridging gaps between the Pacific-Connecting Countries, surge de la iniciativa de los Titan, un clan  compuesto aproximadamente por  10.000 personas repartidas en diez aldeas de la remota isla de Manus. Inspirados por The Nature Conservancy (TNC) de Papúa Nueva Guinea y financiados por el programa Ausaid del gobierno australiano, el objetivo de los hombres que componen la tripulación,  entre los que se encuentran navegantes, bailarines y músicos, no es otro que el de concienciar sobre el cambio climático  implicando a las comunidades insulares en la adaptación, acción y  en la conservación y protección de los recursos marinos. Al mismo tiempo desean promover el orgullo cultural y la importancia de preservar el conocimiento indígena, en unos tiempos en que la vida contemporánea esta erosionando gradualmente la herencia cultural en las Islas del Pacífico, además de  promocionar el uso de los medios de transporte tradicional que causan menos daño al medio ambiente.

La  canoa, de  cedro rojo y provista de doble vela,  esta basada en el diseño tradicional de la comunidad de Pere y fue construida en Lorengau  por el capitán Manuai Matawai, empleándose dos años para ponerla apunto para la expedición. Los Titan son un pueblo del mar que ya en siglos pasados surcó las aguas de Melanesia y Micronesia y aún hoy mantienen una estrecha relación con el océano y los espíritus que en el habitan. La tripulación consta de diez personas que navegaran por Melanesia y Micronesia cubriendo más de 10.000 kilómetros a través de la provincia papú de Nueva Irlanda y la isla de Bougainville;  el archipiélago de las Salomón, Nauru, Kiribati, Marshall, Kosrae, Ponape (isla a la que llegaron desde Manus  y se asentaron algunos de  los antepasados de los Titan)  Truk, Puluwat, Sorol, Yap, Palau, Aua Wuvulu, Ningo y las islas Hermit.

El impacto del cambio climático esta sintiéndose ya en algunas naciones y territotios del Oceáno Pacífico, por lo que este viaje es una llamada de atención a la comunidad internacional ante el interrogante de si los Titan y otros pueblos de Oceania se verán obligados ha convertirse en refugiados climáticos; y la resistencia a permanecer inactivos  antes los cambios que ya esta ocasionando el calentamiento global; alzar una voz colectiva, la de los Pueblos de las Islas del Pacífico,  para  concienciar  a las naciones desarrolladas  que su incesante uso de fueles fósiles, la tala de bosques y la mineria  compromenten la supervivencia de sus hogares,  de su estilo de vida ancestral y  de la naturaleza.

El legado arquitectónico de origen español en Micronesia

Voy a esbozar, con la brevedad y quizás esquematismo, que entiendo requiere un artículo como éste, una panorámica del legado arquitectónico –lato sensu– que la presencia española dejó en los archipiélagos de Micronesia, intentando dilucidar si efectivamente -como ocurre con otras manifestaciones culturales, no tangibles- se puede hablar de una influencia española o hispana, y si esa influencia pervive, de alguna forma, en la actualidad (1).

En los archipiélagos de Carolinas, Marianas y Palaos, la presencia española produjo una serie de estructuras físicas de diversa índole. La mayor parte de ellas ha sucumbido ante la feroz agresividad de la acción de la naturaleza, y sobre todo de la acción humana. Las que han perdurado cobran un valor testimonial enorme, ayudándonos a completar el conocimiento de un legado secular y universal, el legado de la Hispanidad. Es en la isla de Guam donde podemos encontrar el mayor número de vestigios de origen español, y de mayor entidad, dada la importancia que tenía esta isla, como escala del galeón de Acapulco, y lo dilatado de su vinculación a España, desde el siglo XVI.

En las Carolinas y Palaos la presencia real española se redujo a los años finales del XIX, por lo que sus huellas revisten otra consideración. La influencia de lo español en Micronesia se prolonga durante el siglo XX, gracias [10] a la actividad de religiosos y religiosas españoles, más allá del 98, que continuaron su labor, dejando signos visibles de la misma (2).

Debido a la modestia de recursos materiales y humanos, las obras de gran envergadura fueron escasas; en la mayor parte de los casos su finalidad era meramente utilitaria, para satisfacer necesidades primarias, y de forma muchas veces provisional. El empleo de materiales perdurables, como la piedra o el ladrillo, se reduce a casos muy concretos, allá donde las necesidades funcionales y los recursos lo permitían.

Este legado, de intrínseca humildad artística, pero de gran relevancia histórica y cultural, ha tenido que sufrir los estragos de la atmósfera tropical, los producidos por tifones y terremotos. Además estas islas y sus mares han sido escenario de las batallas más formidables entre japoneses y americanos durante la Segunda Guerra Mundial. Por si todo ello fuera poco, el olvido del que ha sido objeto, durante una larga etapa del pasado reciente, ha actuado como un agente destructivo más.

Sería erróneo acercarse al estudio de este legado con una óptica de historiador del arte tradicional, buscando estilos, escuelas, autores, ete. No son los arquitectos o los ingenieros los artífices de estas estructuras, sino militares y religiosos cuya misión principal era colonizar y evangelizar; levantan sus edificios con medios muy escasos, siendo sus conocimientos de las artes edificatorias necesariamente limitados. Se trata por tanto de unas arquitecturas que estarían más cerca de lo que hoy consideramos como arquitectura popular. La excelencia arquitectónica de los edificios dependía sobre todo de las capacidades constructivas del misionero de turno. Es al respecto significativa la figura de Bernabé de Caseda, autor de la iglesia de Inarajan, en Guam, uno de los pocos ejemplos que podrían ser considerados como de «arquitectura culta». Gran actividad constructiva fue también la desarrollada por el hermano Gregorio Oroquieta, en los distintos destinos de su carrera misionera en Oceanía (3). [11]

Sólo en la segunda mitad del siglo XIX -a partir de la creación del Ministerio de Ultramar, en 1863- va a ser sistemática la realización de proyectos arquitectónicos, tal como los entendemos hoy, para la construcción de edificios públicos en la Oceanía Española. Si bien podemos encontrar en los archivos un sinfín de ejemplos referidos a Filipinas, en los casos de Marianas y Carolinas el número de expedientes es muy limitado: el Proyecto de una enfermería militar en la plaza de Agaña; el Proyecto de casa de gobierno para la isla de Panapé (sic) en las Carolinas; el Plano de una caseta para almacén de la luz del puerto de Tomil en Yap (Carolinas) y vivienda del torrero encargado de la misma; el de un Faro en la isla de Yap. Este último viene firmado por el ingeniero Enrique Trompeta, en 1886, lo que no quiere decir que hubiera ingenieros destinados en Carolinas, ya que estos proyectos se realizaban en Filipinas (4).

Al igual que ocurriera en el archipiélago filipino el modelo español llega al Pacífico a través de la Nueva España, y como en otras manifestaciones de la cultura, el ingrediente americano -mexicano- debe tenerse presente para comprender sus manifestaciones. No hay que olvidar tampoco la fuerte vinculación con Filipinas, que cristaliza en Marianas en lo que a arquitectura se refiere, sobre todo en manifestaciones tardías de arquitectura doméstica, lo que se ha venido en denominar arquitectura hispano-filipina, con ejemplos -construidos ya en el siglo XX- que aún podemos encontrar en la isla de Guam, como la Casa Luján o la Casa Shumitzu, en el Agaña Historic District, o las del pueblo de Inarajan, que se identifican también por los nombres sumamente indicativos de sus dueños: Manuel San Nicolás, Jesús Flores, Paulino de la Rosa, José Dueñas Cruz, Mariano León Guerrero, etc.

 ARQUITECTURA RELIGIOSA

Como es sabido, la presencia hispana en Marianas, y hasta este mismo nombre, se hace efectiva y continua desde 1668, gracias a la persistente voluntad evangelizadora del jesuita burgalés Diego Luis de Sanvitores. En Carolinas y Palaos esa presencia, de doce años, tiene también un importante componente religioso.

Es por tanto lógico que entre las construcciones levantadas por los españoles, las de carácter religioso tengan un papel primordial. Erigidas en primera instancia con materiales de inmediata obtención, como maderas y nipa, [12] no muy diferentes de las construcciones autóctonas, muy modestas casi siempre, dada la penuria de medios, acababan tarde o temprano siendo abatidas por incendios y tifones. Al edificarse ya en piedra -mampostería- y con más medios y vocación de perdurar, iglesias como la de San Dionisio en Umatac, o la del Dulce Nombre de María en Agaña, mejoraban su resistencia frente a estos agentes destructores, pero la empeoraban notablemente frente a los terremotos, que acababan asolándolas.

Elemento característico de la arquitectura española en Micronesia era el convento. Tanto aquí como en Filipinas el término convento, no hace referencia a lo que se entiende como tal en España y América, sino a una rural casa parroquial o «casa del cura». Los de Merizo, en Guam, y Song-song, en la isla de Rota (5), son los últimos testimonios, ya casi arruinados, de este tipo edificatorio. Sus paredes de mampostería recubiertas de cal -construidas a cal y canto- son en definitiva similares a la de muchas zonas rurales españolas.

Los templos, construidos o promovidos por españoles, que han llegado a nuestros días, datan del siglo XX. De los tres que quedan en Guam (Yoña, Umatac e Inarajan) fueron artífices los capuchinos; mientras que los del resto de las islas fueron obra de jesuitas. Hay que destacar, como arquitectos de hecho, entre los primeros, a Cristóbal de Canals y a Bernabé de Caseda; y entre los segundos a Gregorio Oroquieta. No hay que olvidar a las comunidades locales respectivas, artífices en definitiva de estas arquitecturas.

Estilísticamente, la torre de Garapán y la Catedral del Monte Carmelo en Chalan Kanoa, ambas en Saipan, así como el templo de San José en Inarajan, Guam, son neogóticos, ya que éste era el estilo religioso por excelencia, según los gustos del eclecticismo todavía reinante en gran parte del mundo, en las primeras décadas del siglo XX. Son sin embargo estos casos algo excepcionales, pues como ya se ha insinuado, en la mayoría de los casos, era difícil perseguir fines que no fueran otros que los de la mera utilidad, por lo no resulta patente el empleo de un lenguaje arquitectónico determinado.

En la actual catedral del Dulce Nombre de María (6), en Guam, levantada por los norteamericanos en los años 50, que en su nombre español conservado [13] revela su vínculo con el mundo hispano, se ha querido rendir homenaje a los misioneros españoles mediante una torre-campanario, elemento de profunda carga simbólica. Donde el campanario no es posible, aparece la espadaña, elemento de clara raigambre hispana, frecuente en iglesias de España, Hispanoamérica y Filipinas, y que podemos encontrar en localizaciones tan remotas como la de la iglesia de Nuestra Señora del Rosario en la isla de Angaur, en las Palaos, así como en la antigua iglesia de San Francisco de Asís, en la población de Yoña, en Guam.

SÍMBOLOS RELIGIOSOS

El profundo arraigo de la fe cristiana, primero en Marianas y luego en Carolinas, dio lugar a la necesidad de importar imágenes, necesarias para alimentar y expresar esa fe. La aparición de algunas, como la Virgen del Camarín, es cuestión casi milagrosa; probablemente de origen filipino, procedente del naufragio de un galeón, se ha convertido en la advocación mariana por excelencia de Guam: algo así como la Virgen de Guadalupe para los mexicanos. Otras imágenes, al igual que muchos micronesios, salvaron su vida durante la guerra de forma milagrosa, ocultas en cuevas, como la Virgen de los Remedios que se conserva en la iglesia de Tanapag, en Saipan.

De las imágenes conservadas, las más antiguas proceden de Filipinas, y alguna tal vez de México; su aspecto difiere mucho del original. Quizás no fueran muy diferentes de las que, de la misma procedencia, se conservan en museos españoles. Algunas de las imágenes más modernas vieron la luz en los talleres imagineros de la localidad catalana de Olot, en España.

La memoria del beato Diego Luis de Sanvitores, se hace presente en no pocos lugares de la isla de Guam. A pesar de que Magallanes descubriera las Marianas en 1521, de que Legazpi las incorporara a la corona española en 1565, y de que los galeones que anualmente cubrían la ruta Acapulco-Manila hicieran escala en ellas, hasta 1668 no comenzaría su evangelización, gracias al empeño de Sanvitores y al apoyo personal de la regente Mariana de Austria, viuda de Felipe IV y madre de Carlos II. El jesuita burgalés encontraría [14] la muerte en 1672 en Tumon, dos años después que su compañero Luis de Medina la encontrara en Saipan.

Desaparecidos los templos tras tifones, terremotos y guerras, adquieren especial valor testimonial determinados objetos salvados de los desastres, como la campana de la catedral de Guam, recogida de entre sus escombros, de bronces fundidos en el barrio de San Nicolás, en Manila; o como la que se conserva en Colonia, procedente de la misión capuchina de Santa Cristina de Yap, nombre que entonces tenía la capital de este estado micronesio, en honor de la Reina Regente, María Cristina, viuda de Alfonso XII y madre de Alfonso XIII (7).

ARQUITECTURA FUNERARIA

Es tal vez en las formas expresivas del ritual cristiano de la muerte donde la influencia hispana penetró más profundamente en la sensibilidad de los pueblos micronesios, especialmente en Marianas. Son los blancos cementerios de época española en estas islas -tan similares a los de muchos lugares hispanos- con su barroquismo y sentido monumental, propio de las culturas latinas- un exponente muy claro del legado español. El cementerio de Chalán Kanoa en la isla de Saipan, o el así llamado de los españoles en Umatac, o los de Pago e Inarajan, en la isla de Guam, son buen ejemplo de ello.

CULTURA MATERIAL

Al margen de su actividad evangelizadora stricto sensu y de defender los derechos de los indígenas de los excesos del poder temporal, los jesuitas impulsaron el desarrollo de la agricultura, mediante la introducción de especies, técnicas y utensilios, desconocidos en las islas hasta su llegada. De hecho, la marcha de los jesuitas de Marianas en 1769, tras su expulsión de los territorios de la corona española, decretada por Carlos III, supuso un revés para la agricultura y ganadería de las islas. [15]

Vestigios de esas innovaciones tecnológicas, son los hornos de ladrillo que todavía pueden contemplarse en algunos lugares de Marianas, que se utilizaban para la cocción del fruto del árbol del pan, y de objetos cerámicos. De estos hornos cupuliformes, hechos con ladrillo recubierto de cal, el mejor conservado es el que se encuentra en Jinapsan, en una propiedad privada al norte de la isla de Guam, convertido en atracción turística. En la bahía de Sella, al sur de la isla, existía, hasta no hace muchos años otro magnífico horno, reducido en la actualidad a un montón de escombros cerámicos. Ejemplares más modernos y quizás utilizados hasta no hace mucho pueden encontrarse en Ordot (Guam), y en Tanapag (Saipan). Este tipo de horno existe todavía en muchas zonas rurales españolas. El gran pintor valenciano Joaquín Sorolla realizó para la Hispanic Society de Nueva York unos deliciosos cuadros de pequeño formato, del Palmeral de Elche, en los que pueden apreciarse hornos como los descritos.

Los gobernadores Mariano Tobías (1771-74) y Francisco Ramón de Villalobos (1831-37) tuvieron una especial preocupación por mejorar las condiciones de vida en las islas, impulsando el desarrollo de su economía. Muestra de esa voluntad son los ahora llamados Spanish Dikes, interesante obra de ingeniería cuyo objetivo era convertir el pantano de Agaña en un campo cultivable. Vestigios de estos diques permanecen escondidos entre la vegetación de la zona, hoy todavía pantanosa.

En la construcción, los españoles introdujeron, entre otros, el uso del ladrillo, la teja, el mortero de cal y la fábrica de piedra. Ésta ya había sido utilizada por las culturas micronesias en obras megalíticas (Nan Madol y Leluh Island) o bien para elementos puntuales (latte stones), pero no de manera sistemática en forma de muros, de cal y canto, como lo harían los españoles, en sus fortificaciones, puentes, iglesias, escuelas, incluso edificios domésticos. Las obras en piedra eran normalmente de mampostería, es decir hechas con mampuestos o piedras sin labrar, que se pueden colocar en obra con la mano, sin sujeción a determinado orden de hiladas o tamaños. El término mampostería ha perdurado en el tiempo y se sigue utilizando tal cual -a pesar de lo complicado de su pronunciación para los no hispano hablantes- siendo consustancial con la arquitectura de origen español en Micronesia.

En contra de una creencia que ha llegado a generalizarse la obra de mampostería no quedaba nunca expuesta, sino que se recubría siempre, para su protección, con mortero de cal. En los análisis realizados en algunas estructuras han aparecido inequívocos restos de este material. La restauración realizada a principios de los años noventa en la batería de la Soledad, en Umatac (Guam), por el arquitecto mexicano Jorge Lóyzaga, ha tenido una fuerte contestación social, al recuperar la blanca apariencia original de sus paramentos, perdiendo así la romántica imagen de ruina -piedra vista- [16] que tenía con anterioridad. Con independencia de que fuera estrictamente necesaria una intervención sobre tan emblemático elemento, para evitar su colapso, hay que constatar que desde el punto de vista de la autenticidad histórica la actuación es irreprochable. Otro ejemplo significativo lo encontramos en la Spanish Wall de Ponapé, que ha perdido con los años la blanca apariencia que una vez tuvo. En efecto el viajero inglés Christian, en los años noventa del siglo XIX, se refería a Santiago de la Ascensión, como la pequeña colonia española de blancas murallas (8).

ARQUITECTURA MILITAR

Cómo en América y en Filipinas, ante la amenaza de ataques de otras potencias navales europeas, y en especial de la piratería inglesa, se hizo necesaria la construcción de una serie de fuertes, o mejor baterías, en lugares estratégicos de la isla de Guam. Este tipo de obras tuvo un impulso considerable durante el mandato del gobernador Manuel Muro (1794-1802). Conocemos cómo eran estas baterías gracias a los planos, que de la mayor parte de ellas levantara en 1830 el entonces Capitán de Artillería Francisco Ramón de Villalobos, enviado desde Manila a Guam, para hacer un estudio sobre el estado de las fortificaciones de la isla (9).

Aunque no lleguen a alcanzar las proporciones de sus hermanas hispanoamericanas o filipinas, estas fortificaciones responden a una misma necesidad, la de mantener la integridad de un imperio excesivamente extenso para el poderío naval y los medios económicos de una potencia como España, en progresiva decadencia desde la muerte de Felipe II (1598). De dudosa eficacia en algunos casos y prematuramente obsoletas en otros, estas fortificaciones de las islas micronesias forman parte de una familia tipológica, en la que no pocos miembros han devenido con los siglos en magníficos conjuntos monumentales, de enorme atractivo turístico. Baste citar sólo unos pocos ejemplos, los de San Juan de Puerto Rico, Cartagena de Indias, Veracruz, Portobelo, La Guaira, Valparaíso, Manila…

Los elementos quizás más emblemáticos de este tipo de arquitectura, por su propia autonomía y expresividad formal y por su capacidad simbólica [17] sean «las garitas», cuyas siluetas cupuliformes podemos admirar desde Acapulco hasta Isla Margarita, desde Cádiz a Manila, desde La Habana hasta Guam.

En Ponapé, los restos del fuerte Alfonso XIII, construido en 1887, y de la muralla, en 1890, son testigos de la resistencia que mostraron los ponapeños ante el nuevo orden que les intentaban imponer, igual que hicieron los chamorros dos siglos antes, obligando a los españoles a construir las primeras fortificaciones de Micronesia: primero una estacada de madera, en 1671, y más tarde el fuerte Santa María de Guadalupe (10), en 1683, ya desaparecidos. La muralla de Ponapé, hoy conocida como Spanish Wall fue parcialmente destruida por los alemanes, en señal de buena voluntad, cuando compraron la isla a España; sin embargo casi de inmediato, al estallar la rebelión de Sokehs, la reconstruyeron, siguiendo el trazado original.El llamado Spanish Fort, que los españoles levantaron, de piedra y ladrillo, en Santa Cristina de Yap, hoy Colonia, es la estructura militar española de mayores dimensiones conservada en Micronesia; la puesta en valor de su carácter monumental sería de enorme interés.

ARQUITECTURA CIVIL

Aunque debido al escaso número de colonizadores civiles en Marianas y sobre todo en Palaos y Carolinas, y a la propia magnitud de las islas, la obra civil tuvo un alcance limitado, la civilización introducida por los españoles supuso una nueva manera de entender la relación de la sociedad con el medio físico.

Los gobernadores españoles tuvieron empeño en la construcción de caminos que permitieran establecer relaciones territoriales inexistentes hasta su llegada. En Ponapé, la construcción del camino que bordeando la costa conectaba los diferentes «estados» de la isla, fue objeto de fuerte oposición por parte de los ponapeños, reacios en todo momento a someterse al control de los europeos.

El Camino Real, abierto en Guam durante el siglo XVIII, tenía por objeto unir Agaña -capital de la isla- con el puerto de Umatac, en cuya bahía fondeaba el galeón de Acapulco en su escala anual rumbo a Manila. Para lograr unir ambos puntos, distantes unos treinta kilómetros, fue preciso construir un buen número de puentes, cuatro de los cuales siguen en pie, estando [18] incluso en servicio uno de ellos: el denominado de El Castillo, en Umatac. Tras la independencia de México, en 1815, cesaron los viajes del galeón, y el Camino Real perdió su importancia.

Las Casas Reales eran pequeños edificios gubernamentales, que se levantaban en algunas poblaciones para alojamiento de alcaldes o gobernadorcillos (11), y para dar aposento al Gobernador cuando visitaba el lugar. A veces también se denomina así a su residencia permanente o Casa del Gobernador, conocida así mismo como Palacio, a pesar de la relativa modestia de su construcción, en mampostería. Al igual que ocurría en Filipinas existían casas reales en las poblaciones de mayor importancia. El único testimonio de este tipo de edificios son las ruinas pétreas de la Casa Real de Rota.

No llegó a cuajar en Micronesia el característico patrón hispano de creación de ciudades en cuadrícula, tan enormemente difundido en América, donde el módulo es la manzana cuadrada cerrada, formada por yuxtaposiciones de edificios que mantienen siempre un frente continuo a la calle y un sistema de patios al interior.

Los pueblos de Marianas mantenían el carácter rural del poblado chamorro, con edificaciones aisladas, de techos de nipa, pero alineadas dentro de una incipiente trama urbana de manzanas definidas por caminos, en la que se van injertando casitas de muros encalados con escuetas aberturas y cubiertas de teja, como sacadas de cualquier pueblo blanco de la Península Ibérica. San Ignacio de Agaña representa el único caso de ciudad, la primera creada, y por mucho tiempo la única de Oceanía (12). Era quizás la Agaña destruida en la guerra americano-japonesa el máximo exponente de esa civilización, fruto de la fusión y el mestizaje. Su Plaza de España (13), con su nombre español y los restos de edificaciones que aún podemos contemplar (14), nos transportan a un pasado común que nos ayuda a conocer nuestra identidad actual.

Como ocurre en el Nuevo Mundo la ciudad gravita en torno a un espacio en el que se concentran el poder temporal y el espiritual: el Palacio y la Iglesia. [19] Y este espacio permanece como referencia urbana permanente y símbolo de la identidad de la ciudad(15).

CONCLUSIONES

Siendo la colonización hispana eminentemente civilizadora -podríamos incluso considerar el paralelismo entre hispanización y romanización- resulta lógica la existencia de huellas físicas de la presencia española en Oceanía, aun cuando en un siglo de ausencia muchas de estas huellas hayan sido borradas. El establecimiento de un nuevo modelo social llevaba implícito la creación de unas estructuras físicas y unos tipos edificatorios similares a los de otros lugares en los que había tenido o estaba teniendo lugar el mismo proceso. Las influencias españolas en las arquitecturas de estas islas se manifiestan bien directamente o a través de su paso por América y Filipinas. Dicho de otro modo estas estructuras, con sus peculiaridades y características propias forman parte indudablemente de esa universalidad que constituye lo hispano.

Lo cierto es que el ingrediente español, o si se prefiere hispano, forma parte de la identidad cultural de estos pueblos, de sus señas de identidad. Podemos incluso afirmar que hay una cierta fascinación por lo español, que se hace patente por ejemplo en las actuaciones arquitectónicas en estilo español. Este interés hacia lo español, al menos en Arquitectura, y con independencia de factores sentimentales habría que situarlo en el contexto de las corrientes vernacularistas que surgen como reacción a los excesos universalizadores del Movimiento Moderno. Ese vernacularismo, ligado en muchas ocasiones a un cierto nacionalismo tiene en Marianas al elemento español como factor diferenciador más característico.

Aunque una buena parte de la arquitectura neoespañola que se ha hecho en Guam, ha tomado ese españolismo de forma un tanto superficial -y que dicho sea de paso guarda no demasiada relación con la arquitectura de la Agaña anterior a la SGM- quizás a través de la arquitectura neoespañola de California y otros estados del sur norteamericano, no cabe duda de que esa arquitectura está tratando de dar respuesta a una demanda social. Los ejemplos más representativos son la Government House, residencia oficial del Gobernador de Guam, en Agaña, y las oficinas gubernamentales de Adelup Point. Especial consideración merece el complejo comercial Chamorro Village[20], en el que se han manejado con acierto factores hispanos, sin caer en el tópico, y al servicio de una arquitectura actual.

La tradición constructiva llevada por los españoles y asumida por los pueblos de las islas siguió desarrollándose en las décadas siguientes a su marcha.

Es sobre todo tras la SGM y la efectiva americanización que vino después, cuando -como en otros ámbitos de la cultura- se interrumpe esa tradición de origen hispano. La ruptura se debe no sólo a factores ideológicos, o de implantación de nuevos modelos coloniales, sino también a cambios estructurales a nivel global -la aceleración de la historia- que se producen desde entonces, y que dan lugar en muy diferentes latitudes y circunstancias a rupturas similares, con la introducción sistemática de nuevos materiales y sistemas constructivos.

El interés creciente que toda sociedad actual muestra por el propio patrimonio edificado(16), tras décadas de agresiones y olvido, permite ser moderadamente optimistas en relación con el futuro del legado arquitectónico de origen español en Oceanía, su conservación y puesta en valor.

El legado arquitectónico de origen español en Micronesia
Juan Galván Guijo (Arquitecto)

Fuente Original :  Cervantes Virtual  & Hispanismos.org