Henderson , una isla en el Pacífico Sur cubierta de plásticos

Las 18 toneladas de basura que cubren la  isla deshabitada  de Henderson convierten ese remoto territorio británico en el Pacífico Sur en el de mayor densidad de desperdicios producidos por el ser humanos del planeta.

Redes y boyas de pescar, cascos, mecheros, cepillos de dientes y envases de plástico forman parte de los  desperdicios, aunque la mayoría son `objetos sin identificar de los algunos solo miden un milímetro´, explicó a Efe Jennifer Lavers, del Instituto de Estudios Marinos y Antárticos de la Universidad de Tasmania.

Lavers participó en el estudio que la ONG ecologista británica RSPB llevó a cabo en Henderson y que constató la presencia de 671 restos de basura por metro cuadrado en la isla, el más alto índice del globo, según la revista científica Proceedings de la National Academy of Science.

En el informe se calculó además que unos 3.570 deshechos llegan a sus costas diariamente, pese a que sus playas formen parte de a la Lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Despojos de Japón, China y Estados Unidos, pero también de Chile, Ecuador y Perú o de países más alejados, como Alemania, Francia, España y Reino Unido, acaban en esa isla  que forma parte del archipiélago británico de Pitcairn en Polinesia.

La distancia no es un impedimento para la llegada de desperdicios: el territorio, de 37 kilómetros cuadrados, se encuentra a más de 5,000 kilómetros de distancia de la masa continental más cercana y solo recibe visitas con fines científicos cada cinco o diez años. Lavers explicó por teléfono que una posible causa de la elevada contaminación podría ser su proximidad al giro oceánico del Pacífico Sur, un sistema de corriente marina rotativa que transportaría los desechos de otras naciones hasta el lugar.

La experta pronosticó que la contaminación en Henderson y en el planeta se agravará en el futuro por el cambio climático y el calentamiento global y originará `que muchas de las corrientes que conocemos cambien en la dirección, profundidad o velocidad ´. Estas modificaciones causarán cambios en la acumulación del plástico en los próximos años, `lo que puede exponer a los mismos problemas a nuevas comunidades de especies de otros lugares´, precisó Lavers, que instó a los gobiernos del mundo a gestionar mejor la basura y compartir sus conocimientos con las naciones menos desarrolladas.

Los científicos calculan que más de 300 millones de toneladas de plástico se produjeron en 2014 en todo el mundo, mientras que en la década de 1950 la producción mundial no llegaba a los dos millones de toneladas.

El plástico que no es reciclado flota y tiene un período de vida bastante largo, una situación que pone en peligro las más de 200 especies que habitan en los océanos, entre ellas peces, invertebrados, mamíferos y aves. Los restos de plástico representan un peligro para muchos animales que se enredan en ellos o los ingieren, además de que también pueden acabar en las orillas de las playas formando barreras que impiden el paso de las tortugas marinas.

Rapa Nui, el sitio sagrado de Orongo

orongo

El lago del Rano Kau es el mayor de la Isla de Pascua, En el borde  más estrecho del cráter está situado Orongo. Esta caldera volcánica forma la punta suroeste  de Rapa Nui; en Polinesia el sudeste de una isla era el lugar desde donde partían las almas de los muertos, y los cráteres eran entradas al más allá; es  muy posible que Orongo lugar tuviera las mismas connotaciones. Desde la parte más baja del borde del Rano Kau es desde donde descendían los contrincantes  de la prueba del Tangata Manu. La imagen del hombre pájaro combina una figura humana en cuclillas con el pico y la cabeza de un rabihorcado.

Orongo es una aldea ceremonial que fue construida con motivo del culto a Make-Make, dios creador y de la fertilidad, y la competencia del tangata manu. Su uso era estacional, se utilizaba al inicio de la primavera y durante unas pocas semanas. Aquí se desarrollo  un tipo único de habitación a piedras lajas, a pesar de que el diseño evoca claramente el de las hare vaka o casa botes comunes en el resto de la isla. Orongo es al mismo tiempo el principal enclave de arte rupestre de Rapa Nui con centenares de petroglifos variados que dan cuenta de la importancia que alcanzó este enclave en tiempos antiguos. Se estima que el inicio de su ocupación fue desde finales del siglo XVI, aunque el culto del Tangata Manu parece que fue adquiriendo relevancia en siglos posteriores.  El sitio sagrado de Orongo alberga una de las colecciones de motivos en bajo relieve mejor conservadas y más notables, entre los que destaca la famosa figura del hombre pájaro. El profundo bajo relieve con que están realizados es insólito en Polinesia y supone un desarrollo que, en otras culturas, es un paso hacia la escultura de bulbo redondo. El 86% de las imágenes están localizadas aquí.

El culto a los antepasados representado por los moai  fue uno de los rasgos mas sobresalientes de la cultura polinesia  prehistórica de la Isla de Pascua. Sin embargo a partir del siglo XVI, la sociedad insular fue abandonando la construcción de estatuas megalíticas como expresión política y religiosa, sustituyéndolo por el culto al dios Make Make estrechamente vinculado a la fertilidad, la primavera y la llegada de aves marinas migratorias. Orongo llego a ser el centro  de este orden emergente, representando de esta manera una nueva etapa en la historia y cultura de Rapa Nui, en la cual una religión y un sistema político diferentes a los anteriores se impuso de forma gradual en la sociedad y marcó su devenir hasta finales del siglo XIX. Orongo representa esta nueva fase histórica.

El ritual del Tangata Manu era una ceremonia anual en la que jefes de diferentes tribus, o sus hapu o representantes, competían para conseguir el primer huevo del manutara o gaviotin apizarrado, que llegaba a la isla para anidar en el islote Motu Nui.

Grupos provenientes de toda la isla, acudían a la aldea ceremonial donde llevaban a cabo diversos preparativos para la competición. En esta, los participantes descendían por el acantilado y nadaban hasta Motu Nui, donde permanecían días o semanas esperando la llegada de los manutara hasta que alguno de los participantes encontraba un huevo. El competidor regresaba a la aldea y era investido como tangata mau u hombre pájaro o recibía esta condición el jefe a quién representaba. El nuevo tangata manu era considerado tapu, es decir sagrado, y vivía en reclusión ceremonial por un año. La última competencia tuvo lugar  en 1867.

La clave para comprender el culto al hombre pájaro en el contexto de Polinesia es que la posición social era una preocupación primordial y era hereditaria. Pero esta posición también podía adquirirse a viva fuerza, posiblemente siendo un gran guerrero (matato’a). Convertirse en hombre pájaro era otra forma de conseguir ese rango elevado. El hombre que se convertía en hombre pájaro reafirmaba en orden social, reforzaba la posición social y el poder constituía un punto de encuentro para la sociedad.

ojo-moai

El ritual del hombe-pájaro encierra fuerte elementos simbólicos sobre la muerte y la resurrección, similares a numerosos ritos de otras partes del mundo: la figura mitad hombre/mitad pájaro en cuclillas o en posición fetal, el descenso hacia el océano (la gran madre), la ocultación en cuevas (como el vientre materno), la subida del acantilado, el huevo sagrado el afeitado de cabeza, el sacrificio humano, el confinamiento y el asilamiento (la muerte simbolica), y la vuelta a la sociedad (resurreción).

Isla de Pascua~Georgia Lee

Al inicio del sendero se puede apreciar una perspectiva general de la aldea y de los islotes; pudiéndose percibir que las viviendas fueron orientadas hacia los motu relacionados con las ceremonias religiosas de Orongo. Motu Nui, como indica su nombre, es el más grande y donde anidaban los manutara. A continuación se encuentran dos casas sin restaurar, pudiéndose observar el estado en el que se encontraban estas estructuras antes de la reconstrucción de las casas entre 1974 y 1976. La siguiente atracción es otra vivienda, esta vez restaurada de forma parcial con la intención de  mostrar la forma en que se construyeron; poseyendo un único ambiente, de planta elíptica, con gruesos muros dobles de lajas rellenos de tierra. El techado se construía  trasladando lajas progresivamente hasta unirlas con grandes piedras centrales que cerraban la habitación por la parte superior, donde se colocaba más tarde una cobertura de tierra y pasto.

Desde esta casa restaurada se alcanza el enclave donde se llevaban gran parte de las actividades sociales en Orongo. Estas tenían lugar en frente de las viviendas y en terrazas definidas por un muro bajo de piedras. Grupos de diferentes tribus se reunían aquí durante varias semanas cantando y bailando.

Prosiguiendo el camino se llega hasta el lugar en donde una de las casas acogía al Moai Hoa Haka Nana, singular estatua de basalto de 2.5 metros de alto y en la que en su espalda se grabaron distintos petroglifos vinculados al ritual del tangata manu. Este moai fue sustraído en 1868 y hoy se exhibe en el British Museum.  Continuando la ruta se llega a la sección central de Orongo donde se puede apreciar la disposición escalonada de las viviendas, aprovechando los desniveles naturales del sitio. Algunas de las casas disponían de paredes ornamentadas con pinturas alusivas al ritual del Hombre, como figuras de aves marinas y remos ceremoniales llamados ao. Parte de estas pinturas son conservadas en museos tanto en la isla como en el extranjero.

La siguiente visita será en el sector de Mata Ngarahu, el centro de la actividad ceremonial durante la competencia del tangata manu. Centenares de petroglifos del hombre pájaro, Make Make y komari se hayan grabados en las rocas de este sector, dando testimonio de la intensa actividad ritual desarrollada en el lugar. Los komari son signos vulvares  puediendo ser un reflejo de las  preocupaciones generales por la fertilidad o bien un interés en el placer sexual o tal vez ambas. Estas aparecen por toda la isla, en Orongo, es frecuente que aparezcan grabadas en lo alto de la figura del tangata manu, en otras partes cubren toda la superficie de la roca, testimonian culto a la fertilidad

Motivos comunes de los petroglifos son las llamadas caras Make Make; en algunos casos son rostros completos, en otros, ojos y nariz, o solamente ojos y a menudo rodeados por diversas líneas que dan la impresión de una especie de antifaz. Constituyen uno de los motivos principales de la costa norte de Rapa Nui, cerca de Omohe donde existen dos cuevas cuyo interior esta literalmente cubierto de rostros pintados o grabados.

Según la tradición de Isla de Pascua, los sacerdotes a cargo salmodiaban y rezaban por el éxito del ritual del Tangata Manu. Sin lugar  a dudas el impresionante paisaje de Orongo, entre el océano infinito  y el sublime paisaje del  Rano Kau,  fue significativo en los rituales; este era el lugar más sagrado de Orongo. Más adelante se encuentra una de las canteras utilizadas para la extracción de las lajas o keho; las piedras planas empleadas para la construcción de las viviendas de Orongo. Este material resultó muy apropiado para levantar la aldea, ya que las hare vaka o chozas hechas con elementos vegetales como paja y totora, que fueron comunes en el resto de Rapa Nui, no hubieran resistido a los fuertes vientos que aquí imperan. Finalmente, acabando el recorrido por el sendero de Orongo  encontraremos una plataforma central  en ruinas y la rampa de un pequeño altar ceremonial o ahu. Se pueden apreciar al mismo tiempo fragmentos de toba del volcán, pertenecientes a un moai que alguna vez se levantó aquí. Estos restos evidencian que las diversas tradiciones y creencias no estuvieron completamente separadas y que los cambios fueron graduales.

Orongo esta enclavada en un borde estrecho del cráter muy expuesto a la erosión marina. La escultura o kauri kari que se observa al sur de Orongo, muestra como la acción del mar ha erosionado el volcán Rano Kau, y su avance en dirección hacia el cráter. Además la aldea esta expuesta a los vientos y la lluvia permanentes.

La pesca del pepino de mar en las islas Fiji

 

`Soy fijiano y tengo 20 años´ En este documental, la voz del narrador nos conduce  a una historia que es la  misma que la de cientos de pescadores en las islas Fiji. Son los habitantes de las islas más remotas de este archipiélago melanesio a los que en un principio las empresas chinas les ofrecen dinero fácil para pescar holoturias o pepinos de mar en los arrecifes de coral. La realidad a la que se enfrentan estos jóvenes fijianos que aspiran a una vida mejor es muy distinta: los buceadores se exponen a numerosos accidentes, se fomenta la pesca ilegal y se destruyen los frágiles fondos marinos de las islas.

Muy codiciados en la gastronomía y medicinal tradicional  china,  pueden usarse frescos o secos en diversas recetas de aquel y otros países asiáticos. El animal y el ingrediente culinario se conocen popularmente en las Islas del Pacífico como bêche-de-mer o `pala de mar´   y suelen encontrase  en casi todos los ambientes marinos, pero son más diversos en las aguas saladas poco profundas de los arrecifes coralinos.

Su importancia ecológica es  fundamental desde el punto de vista de la calidad ambiental del fondo marino. Debido a sus hábitos alimenticios, este organismo es el encargado de mantener vivo el fondo del mar, que constantemente recibe materia orgánica proveniente de las heces de otros animales, restos de vegetales y animales.  Al llegar al fondo, la materia orgánica inicia un proceso de descomposición que implica consumo de oxígeno, por lo que sin la existencia del pepino de mar el fondo quedaría anóxico, con condiciones adversas para la vida de cualquier especie y, en especial, aquellas que viven asociadas a él.

Los cohombros de mar   en las Islas del Pacífico han sido un alimento básico en la dieta de  sus habitantes. Países como  Papúa Nueva Guinea  exportan cada año grandes cantidades a China y otros mercados asiáticos,  por tal motivo  sus poblaciones en todo mundo, se enfrentan a una situación cada día más difícil. Según un nuevo informe de la FAO, las reservas de pepinos de mar están sometidas a una intensa presión pesquera. Las especies de mayor valor comercial se han agotado en gran parte. En la mayoría de los países analizados y en las regiones de África y el Océano Índico, las reservas están sobre explotadas. Del mismo modo, en la región de Asia-Pacífico las especies más buscadas están casi agotadas. También la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura  identifica amenazas adicionales para las poblaciones de holoturias  de todo el planeta, incluyendo el calentamiento global, la destrucción del hábitat y la pesca ilegal.

LE SALAIRE DES PROFONDEURS  51 min – Nueva Caledonia – 2015 Realización Dominique Roberjot & Christine Della-Maggiora. Produción Latitude 21Pacific/Nouvelle-Calédonie 1ère/France Télévisions.

Diario de un viaje al río Sepik, Papúa Nueva Guinea (y XI)

Diario de un viaje al río Sepik, Papúa Nueva Guinea 

Día 11. Tambanum – Angoran – Wewak

Anoche fue una noche especialmente ruidosa donde los chillidos de los zorros voladores, las ratas, ladridos de perros y voces de las conversaciones de los locales hasta altas hora de la madrugada impidieron descansar. Los cantos de los kakaru man ( gallos) tomaron el relevo a eso de las cuatro de la mañana y a las seis y media ya estábamos en pié. Philip, que es el cocinero, ha preparados buñuelos para el desayuno. El momento más desagradable es él de tener que hacer las necesidades matutinas…. Alrededor de la choza todo esta enfangado y las letrinas son indescriptibles por lo que cada uno se las arregla como puede para evitarlas.

Después de diez días de viaje dejar ese lugar supone un alivio. A las siete y media  y una vez todo cargado en la piragua seguimos rio abajo sin detenernos hasta llegar a Angoram que es la cabeza del distrito que lleva su nombre.  Durante la época de presencia alemana Angoram fue un importante centro administrativo y lugar de donde partían las expediciones de reconocimiento del río Sepik.

La navegación no se ha hecho siguiendo el cauce principal del rio si no cogiendo atajos por canales o barat que acortan los meandros y así reducir el tiempo del trayecto que ha durado unas tres horas y media.

En el viaje hemos pasado entre por el poblado de Moin y la isla justo que tiene en frente pero sin detenernos debido a que Moin no presenta ningún atractivo que señalar. En esta parte baja del Sepik la corriente apenas se nota, discurre plácidamente llevando rio abajo pequeñas islas flotantes y numerosas plantas de jacintos de agua. Con las luces de los primeros rayos del sol el panorama es muy hermoso. Por fin llegamos a Angoram donde poco subsiste del asentamiento colonial. El pueblo es grande y su centro se localiza donde en otra época estaba el único campo de golf de la cuenca del Sepik, que hoy no es más que una explanada llena de desperdicios y basura.  Angoram se marchita poco a poco bajo el calor y la humedad y la displicencia de sus habitantes. El Haus Tambarán de esta localidad es grande y concentra mucha artesanía de todo tipo procedente de las diversas partes del Sepik para su venta.

Vamos al Hotel Angoram para reponer fuerzas, ducharnos y cambiarnos de ropa. Unos momentos después ya estamos a bordo de la furgoneta desvencijada de Alois Mateus camino de Wewak. Durante el camino vemos las plantaciones de árboles del caucho y cacao, como relicto de la época colonial alemana. Antes de llegar a Wewak, desde un alto, hay una bonita vista del lugar donde se asienta esta ciudad. En este mismo lugar hay un guesthouse establecido por un ex misionero alemán. En el trayecto también hemos visitado lo que se llama el “Lourdes to the East” una capilla formada por un montón de piedras que deja en su interior una pequeña gruta donde se localiza una imagen de la virgen de Lourdes. El religioso que hizo esta capilla trajo hasta aquí un frasco con agua de Lourdes con la que bendijo.

Tras dos horas y media de traqueteos y baches de esta carretera llegamos a Wewak, dirigiéndonos al hotel donde almorzamos en una mesa con mantel, bebidas frías y atendidos por un camarero, una lujo que no habíamos disfrutado desde hace algún tiempo.

A las cinco y media salió nuestro avión de vuelta a Port Moresby o POM, como se le conoce vulgarmente.

En el aeropuerto nos llama la atención la presencia de un buen número de aviones y helicópteros, cosa inusual para un pequeño aeropuerto como el de Wewak. Intrigados por aquel despliegue, preguntamos y nos informan que se trata de la ayuda humanitaria para las víctimas del terremoto de Aitapé, el mismo que habíamos sentido en el pueblo de Governas dos días atrás.

Mi diario de un viaje por el rio Sepik se cierra en el momento de embarcar en el Foquer 28 de la compañía Air Niugini que nos devuelve al futuro.

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Juan Carlos Rey,  autor de este articulo,  fue embajador de la Unión Europea en Papúa Nueva Guinea y las Islas Salomón,   residió  en  Melanesia por más de cuatro años, hecho que le permitió  viajar extensamente por las Islas del Pacífico, de forma particular por la Melanesia. Es autor de `Arte y Cultura de Melanesia, objetos de una colección´  , libro, en  edición trilingüe (español, francés e inglés),  que  presenta una muestra de 87 fotografías inéditas con la descripción y la catalogación de otros tantos objetos pertenecientes a la colección del autor y procedentes de Vanuatu, Papúa Nueva Guinea y las Islas Salomón.

Diario de un viaje al río Sepik, Papúa Nueva Guinea (X)

Diario de un viaje al río Sepik, Papúa Nueva Guinea 

Día 10. Governas y su lago – Black Waters – Mendibit – Tambanum

El día de hoy está destinado a recorrer los alrededores de Governas y su lago, regresando a este poblado horas más tarde. Cuando nos disponemos a iniciar la excursión, no salgo de mi asombro al ver que catorce locales, mujeres, niños, jóvenes y viejos se ha subido a la piragua sin mediar palabra alguna. Preguntando si estas personas quieren aprovechar el viaje para ir a algún lugar en concreto dado que el transporte es un problema en esta zona, se me responde que tan solo quieren ir de paseo con los “blancos”. Ante esté abuso de confianza de los espontáneos pasajeros, me niego y tan solo quedan a bordo cinco jóvenes que por cierto nos serán muy útiles algo más tarde. El panorama durante esta excursión es espectacular. Sin el más mínimo soplo de viento la superficie del agua es como un espejo ligeramente cubierta y con brumas que discurren por las colinas circundantes y dan un aspecto misterioso al paisaje.

Después de unos veinte minutos de recorrido, nos topamos con una isla flotante que tapona el cauce del rio. Con la ayuda de los cinco jóvenes que nos acompañan, a duras penas, podemos pasar por un estrecho canal que los machetes han tallado entre la isla flotante y el margen del rio. La densidad de la vegetación que forma la isla es tal que se puede andar sin dificultad sobre su la superficie. Unos minutos más tarde nos encontramos con una mujer que desde su piragua nos dice que otras islas flotantes impiden el paso en la parte alta del rio. Por lo que, una vez más, decidimos regresar y abandonar la intención de nuestra viaje.

La presencia de islas flotantes, de muy diversos tamaños, en la época seca es algo muy habitual y constituyen obstáculos difícil o imposibles de franquear y que dificultan las travesías en muchas de las vías de navegación que acceden a los lagos. Algo a tener en cuenta cuando se navega en época seca.

En un recodo de un pequeño baret o canal están los restos de una lancha militar japonesa de la segunda guerra mundial. De los resto metálicos del barco solo queda la proa, parte de las cuadernas del fondo y parte de la popa. Debió ser una barca ligera de unos 8 metros de eslora con motor intraborda. Nos comentan que el motor fue desmontado y la hélice desapareció.

Seguimos el viaje de vuelta por el mismo lugar por donde llegamos, aunque con un desvío para adéntranos de nuevo en las agua de Blackwater. El nivel de las aguas del lago están bastante bajo y los pit-pit se extienden ampliamente por todas las márgenes del lago, a perdida de vista. Después de explorar la zona hacemos un corto alto en el poblado de Mendibit que a nuestros ojos no tiene mayor interés, ni siquiera su Haus Tambarán,  por lo que la visita es muy corta.

Es curioso observar el fenómeno que se produce con conjunción de las aguas procedentes de Blackwater, muy tintadas de color té muy oscuro, con las del Sepik que son de color marrón. Ambas discurren unos cientos de metros corriente abajo pero sin mezclarse. El fenómeno recuerda a las imágenes del encuentro de las aguas del Amazonas con las del rio Negro. Al poco de nuestra travesía ganamos el cauce principal del rio Sepik deteniéndose en Tambanum, que hace de frontera entre el medio y el bajo Sepik. Tambanum es el mayor poblado del medio Sepik embutido en un palmeral, está bien organizado y muestra bonitas casas decoradas con boca, ojos y nariz en sus fachadas. Si bien las casa son atractivas desde el exterior por dentro son un desastres a los ojos de los occidentales. Todo el poblado se dedica a la talla de artesanía en madera o carving. Cada poblado a lo largo del Sepik tiene una artesanía propia, que representan los espíritus de la mitología local.

Con esta visita de Tambanum, damos por terminado nuestro viaje, pues mañana  iremos a Angoram para ir a Wewak y tomar el avión de regreso a Port Moresby. Hoy ha sido un día de “relleno” sin mayor interés.

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Juan Carlos Rey,  autor de este articulo,  fue embajador de la Unión Europea en Papúa Nueva Guinea y las Islas Salomón,   residió  en  Melanesia por más de cuatro años, hecho que le permitió  viajar extensamente por las Islas del Pacífico, de forma particular por la Melanesia. Es autor de `Arte y Cultura de Melanesia, objetos de una colección´  , libro, en  edición trilingüe (español, francés e inglés),  que  presenta una muestra de 87 fotografías inéditas con la descripción y la catalogación de otros tantos objetos pertenecientes a la colección del autor y procedentes de Vanuatu, Papúa Nueva Guinea y las Islas Salomón.

En nuestra tierra, como un país rico en recursos naturales entrega estos a un puñado de empresas extranjeras solo para beneficio de las élites corruptas locales

` On Our Land: Modern Land Grabs Reversing Independence in Papua New Guinea (2013) , documental dirigido por Eric Chebassier, narra las experiencias de las comunidades rurales de Papúa Nueva Guinea, dando voz a aquellos que están perdiendo sus tierras ancestrales  y recursos naturales como consecuencia de las operaciones ilegales de tala de bosques tropicales a manos de  empresas extranjeras. Expone el fracaso de las estrategias actuales de desarrollo y destaca los esfuerzos de las comunidades locales y organizaciones no gubernamentales por recuperar lo que les pertenece por derecho propio.

La cinta desvela una historia desconocida y que vale la pena descubrir: la devastación humana y ambiental de Papua Niugini, un país fascinante con una diversidad humana, cultural y natural incomparable: Stefano Liberti autor del  `Land Grabbing: Journeys into the New Colonialism´ ha dicho que `es un documental impactante que relata la historia no contada de todo un país vendido a los intereses corporativos.; de como un país rico en recursos naturales entrega estos a un puñado de empresas extranjeras solo para beneficio de las élites corruptas locales.

Papúa Nueva Guinea es uno de los países con mayor diversidad cultural del planeta, posee más de 800 lenguas y está  compuesto por  más de  seiscientas islas y atolones de coral. Entre sus numerosos tesoros naturales y activo único  se encuentra la selva tropical, la tercera en extensión del mundo y refugio de especies en peligro de  extinción, flora y fauna, y hogar de diversos grupos étnicos melanesios.

Se ha dicho  siempre que Papúa Nueva Guinea  dispone de la distribución más equitativa de la tierra en todo el mundo, la Constitución del país protege los derechos  consuetudinarios sobre la tierra y  no existe prácticamente la propiedad privada. La tierra está controlada por los clanes y las tribus. La Carta Magna establece la independencia, soberanía y gestión de los recursos naturales como principios generales para el país sin embargo,  y a pesar de estas protecciones legales,  la nación melanesia está soportando una oleada masiva de  adquisición de suelo: En los últimos años el 12% de Papúa Nueva Guinea, 5.5 millones de hectáreas,  ha sido arrendado a empresas extranjeras. Docenas de corporaciones ha firmado acuerdos sobre tierras bajo un esquema gubernamental  denominado Special Agriculture and Business Leases (SABL); creado para poner en marcha proyectos agrícolas,  ha demostrado que estas empresas de capital extranjero están  más interesadas y  ocupadas en la tala de madera, que es importada a los mercados extranjeros, que en otra cosa. Con  el SABL las corporaciones han encontrado una manera nueva y relativamente fácil de abrir nuevos espacios para la explotación forestal. El último informe del Oakland Institute revela que esta fiebre masiva por las tierras que está teniendo lugar, está amenazando el medio de vida de millones de personas que habitan el medio rural en Papúa Nueva Guinea.

Diario de un viaje al río Sepik, Papúa Nueva Guinea (IX)

Diario de un viaje al río Sepik, Papúa Nueva Guinea 

Día 9. Kaminibit – Black water – Kaningara  – Governas  

El día amanece lloviendo y parece que la lluvia ha apagado el fuego que iluminaba la noche pasada. No es cuestión de continuar el viaje en piragua descubierta con lo que está cayendo, así que esperamos a que la lluvia cese en casa de Jerry, un artesano local. Compramos algunas de sus tallas en madera y otros objetos, como collares y bilums, éstos últimos hechas por la mujer de Jerry. También compro un par de hachas de piedra ceremoniales.  Cuando ya casi ha cesado la lluvia decidimos continuar viaje y por suerte el viento producido por el avance de la canoa y el tímido sol nos va secando poco a poco a pesar alta humedad del ambiente.

Antes de iniciar un viaje en piragua hay que deshacerse de los mosquitos que se ha escondido en las partes más sombrías del interior de la piragua, debajo de los asientos y de la carga. Mientras la piragua está en movimiento no hay presencia de mosquitos, pero al acercarnos a las orillas a baja velocidad el asalto de una nube de agresivos mosquitos está asegurado.

Después de unos cuarenta minutos de navegación llegamos al rio Korosamery por el que se accede a la región de los lagos Blackwater (agua negra). El rio Korosamery está en el lado opuesto del poblado de Mindibit.  Entramos en el rio y el monótono paisaje del Sepik que habíamos llevado hasta ahora cambia radicalmente, aquí el rio es más estrecho y la avifauna empieza a aumentar de forma asombrosa. Algo después, los márgenes de este afluente se van convirtiendo en grandes extensiones de pit-pit (carrizo) y sus agua toman un color oscuro, como un té negruzco debido a la fuerte concentración de tanino que contiene sus aguas. Grandes cantidades de lilas de agua con sus vistosas flores azules descienden empujadas por la corriente o se agolpan en las márgenes. Hay multitud de canales que salen a derecha y a izquierda del cauce principal, un laberinto acuático donde perderse no presenta la menor dificultad. Pasamos sin parar por el poblado de Mameri, famoso por sus carving, hasta llegar a Kaningara, poblado situado en una colina con preciosos arboles de gran tamaño. En este poblado hay una misión católica (actualmente si cura). Seguimos viaje hasta Governas, lugar donde pasaremos la noche.

En Governas nos alojamos en casa de Hubert, quien nos guía hasta un curso de agua entre rocas que tiene unas pozas donde nos bañamos. El agua que  desciende directamente de las Murder Montains está fría y el baño se agradece.

La noche es estrellada, negra, mágica, sin rastros de la Luna. Cuando aún no eran las siete de la noche sentimos una gran temblor de tierra, un terremoto que hizo temblar en dos ocasiones las casas y el suelo durante un largo espacio  de tiempo. Más tarde, ya de vuelta en Wewak, sabremos que este terremoto de magnitud 7 en la escala de Richter barrió del mapa el poblado costero de Aitapé (situado a unos 120 kilómetros en línea recta de donde me encuentro), en la costa norte de Papúa. El maremoto provocado por este temblor causó la muerte de más de dos mil personas, unos quinientos desaparecidos y más de diez mil heridos.

Una vez pasado el susto, la vida continuó como si nada. En esta zona los temblores sísmicos están a la orden del día y la población está habituada.  El tema recurrente de conversación después de cenar son las historias de espíritus. En la cuenca del Sepik todas las actividades de la vida cotidiana están regidas por los espíritus, los hay caprichosos y burlones, los hay buenos y colaboradores y otros malos que son la causa de todas las desgracias, desde que un huerto no prospere hasta una enfermedad.

Anoto en mi cuaderno de viaje la siguiente, la de un espíritu maligno llamado Mawel que se manifiesta en forma de cuscus (un pequeño marsupial arborícola) que lleva una llama en el extremo de su cola produciendo una luz muy potente mientras vuela de un árbol a otro, siempre de noche. Suele aparecer cuando alguien es asesinado y el espíritu del muerto sale del cuerpo. Tres locales del poblado, al igual que nuestro guía, afirman fehacientemente haberlo visto.

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Juan Carlos Rey,  autor de este articulo,  fue embajador de la Unión Europea en Papúa Nueva Guinea y las Islas Salomón,   residió  en  Melanesia por más de cuatro años, hecho que le permitió  viajar extensamente por las Islas del Pacífico, de forma particular por la Melanesia. Es autor de `Arte y Cultura de Melanesia, objetos de una colección´  , libro, en  edición trilingüe (español, francés e inglés),  que  presenta una muestra de 87 fotografías inéditas con la descripción y la catalogación de otros tantos objetos pertenecientes a la colección del autor y procedentes de Vanuatu, Papúa Nueva Guinea y las Islas Salomón.