Esclavistas peruanos en el Paraíso: Polinesia, 1862-1864

 

El esbelto volumen es una obra maestra. Un ejemplo elegantemente escrito de reconstrucción histórica, Slavers in Paradise (Australian National University Press, Camberra, 1981) hace la crónica de un triste capítulo genocida en la historia de las Islas del Pacífico durante el cual 3.125 isleños  fueron secuestrados o reclutados para trabajar en el Perú durante el periodo 1862-3. El profesor Maude es el decano de los historiadores del Pacífico y su relato refleja su enorme pericia, la familiaridad de toda una vida con Oceanía y su compasivo entendimiento de los isleños y sus culturas.

Según su propia admisión, el libro fue resultado de un `intermitente trabajo de amor a lo largo de veinte años´. Comenzó con una virtual tabula rasa, se basó en una vasto variedad de documentación en archivos franceses, británicos, hawaianos, peruanos y españoles, y forjó `un cuadro compuesto a partir de una intratable colección de hechos discretos´. El resultado es un soberbio trabajo detectivesco; cuidadoso, enciclopédico y preciso. La historia que Maude cuenta es la del `más dramático conflicto regional ocurrido en el escenario romántico de los Mares del Sur, entre perplejos inocentes  y la codicia humana´.

La historia del periodo colonial en Oceanía fue y es una historia de hambre de fuerza laboral. Los poderes imperiales que dividieron las Islas del Pacífico en el último siglo (XIX), constantemente estaban buscando proveedores seguros de trabajo barato y tratable para laborar en sus intereses, intensivos en labor, agrícolas y mineros. Así, los franceses utilizaron prisioneros políticos vietnamitas en las minas de níquel de Nueva Caledonia, y reclutaron chinos para que sirvieran de artesanos en Tahití; los australianos reclutaron isleños de las Salomón para cortar caña en Queensland; y los británicos transportaron a Fiji trabajadores obligados por contrato para producir azúcar. El comercio esclavista peruano — pues aparte de las finezas legales ninguna otra palabra describe tan adecuadamente el proceso— fue, entonces, una (aunque una más trágica) en una serie de corrientes humanas de convección que vincularon las Islas del Pacífico con la cuenca del Pacífico.

La experiencia de este trabajo tuvo un efecto profundo no solo sobre los trabajadores mismos, sino sobre los territorios originales y de destino. En primer lugar, el proceso de reclutamiento fue homogeneizador, pues quebró las distinciones de clan, casta, tribu y lengua que existían entre los reclutados. En segundo lugar, los introdujo a culturas (generalmente occidentales), materiales y no materiales, ajenas, y aseguró, vía la repatriación, la difusión de esas culturas por toda la región del Pacífico. Hablando generalmente, la cultura repatriada socavó las estructuras políticas, económicas y sociales, al mismo tiempo que forjaba nuevos vínculos de dependencia, particularmente en el nivel material, entre el territorio de origen y el de destino.

Al mismo tiempo, los territorios de destino fueron transformados. La experiencia del trabajo dio origen a sociedades plurales, como en el caso de Fiji y Nueva Caledonia, o creó pequeños enclaves extranjeros, como en el caso de los chinos en Tahití y los isleños del Pacífico en Australia.

Afortunadamente, los pasados veinte años han sido testigos de un enorme crecimiento en el conocimiento de estas variadas tratas de fuerza de trabajo, como consecuencia de la investigación de estudiosos como Parnaby, Corris, Scarr, Gillion y McCall. Sin embargo, hasta la publicación de Slavers in Paradise, la historia del reclutamiento peruano de fuerza de trabajo en las Islas del Pacífico durante la década de 1860 era apenas entendido. H.E. Maude ha hecho un invalorable servicio al documentar este comercio en detalle y destruir los mitos asociados con él.

La decisión peruana de reclutar fuerza de trabajo en la región del Pacífico fue resultado de una combinación de factores: la supresión del reclutamiento en China, la emancipación de los negros en el Perú, la eliminación del tributo indígena, el desarrollo de la explotación guanera y la expansión de la agricultura peruana como resultado de la escasez producida por la Guerra Civil en los Estados Unidos. El 15 de enero de 1861, el Congreso peruano promulgó una legislación que permitía la introducción de los denominados colonos asiáticos, con la intención de que sirvieran como sirvientes domésticos o como peones en las propiedades de los poderosos hacendados.

El reclutamiento de polinesios, en realidad, ocurrió por accidente. Un aventurero irlandés llamado J. C. Byrne, recibió una licencia, el 1 de abril de 1862, para introducir colonos de las Islas del Pacífico, y partió del Callao rumbo a las Nuevas Hébridas en Melanesia. En su ruta sucedió que visitó Tongareva, en las Islas Cook del norte. Llegó en un momento altamente fortuito. Los franceses acababan de reclutar a los isleños de Tongareva para trabajar en Tahití, y quienes quedaron, enfrentados ante un periodo de escasez de alimentos, estaban ansiosos por dejar la isla. Byrne firmó contratos con 253 isleños y ahí comenzó la carrera por la fuerza de trabajo polinesia. Finalmente, 33 barcos fueron comprometidos en el reclutamiento (27 peruanos, 4 chilenos, un español y uno de Tasmania), y durante treinta y ocho viajes entre septiembre de 1862 y abril de 1863, visitaron todos los grupos habitados de la Polinesia, excepto Hawaii.

Una variedad de estratagemas fue usada para obtener la fuerza laboral. Ocho barcos armaron una incursión armada en la Isla de Pascua en diciembre de 1862 y se llevaron a 349 de los habitantes; el capitán de la Empresa ofreció al gran jefe de Atiu, en las Islas Cook del sur, $3,000 en monedas de oro por doscientos hombres; y el doctor a bordo del mismo barco atontó a los isleños con una mezcla de brandy y opio.

Sin embargo, no todos los isleños fueron obtenidos por la violencia y el engaño. Como la gente de Tongareva, los habitantes de las islas Gilbert del sur estuvieron prontos a ser voluntarios, debido a que la comida era escasa. Los jóvenes de Niue, se informa, tenían la `manía´ de emigrar en búsqueda de aventuras, mientras otros setecientos isleños de las Cook, inocentes, crédulos y acostumbrados a confiar en los europeos, firmaron por voluntad propia.

Los reclutadores encontraron dos comunidades que ayudaron y obstaculizaron sus empeños: `vagabundos de playa´(beachcombers) y misioneros. Byrne, por ejemplo, utilizó los servicios de un vagabundo conocido como Beni para que lo ayudara a reclutar en Tongareva, mientras Paddy Cooney, `un súbdito británico de mal afamado carácter´, indujo a 85 pakapukanos a contratar con el Jorge Zahara. Algunos de los vagabundos y tripulantes de la nave, sin embargo, no estuvieron dispuestos a ser parte del fraude, y el sobrecargo de la Empresa fue abandonado a su muerte por insistir en que los isleños fueran reclutados voluntariamente.

Los misioneros, en líneas generales, hicieron lo que pudieron para impedir el reclutamiento, y Maude reconoce su deuda con los registros de los misioneros en su reconstrucción del comercio. Los misioneros católicos franceses en la Polinesia oriental, como el Padre Honoré Laval, quien bloqueó el reclutamiento de la Serpiente Marina en Mangareva, islas Gambiers, fueron particularmente efectivos pues fueron capaces de convocar a las autoridades navales y coloniales de Tahití.

Los isleños no siempre fueron víctimas inermes de las operaciones esclavistas. En cierto número de casos los jefes polinesios evitaron el secuestro o el reclutamiento colocando tapus (tabúes) en los navíos peruanos. En otros casos tomaron las cosas en sus propias manos capturando naves y tripulaciones: los ´del atolónde Rakahanga capturando la Empresa; los Rapa tomando el mando de la goleta Cora, que ellos dirigieron a Tahití; y los Tonganos de Ha’apai emboscando a los marineros de la Margarita.

Mientras la mayoría de los raptados o reclutados no fueron tratados brutalmente durante el viaje al Callao, `la puerta del infierno´, muchos de ellos cayeron víctimas de enfermedades. En tierra, el asunto se puso peor. Efectivamente, como Maude sugiere, un período de trabajo por deudas en el Perú `era equivalente a una sentencia de muerte´. Sesenta y cinco por ciento de quienes desembarcaron murieron de enfermedades pulmonares o intestinales, mientras un sexto pereció de viruela.

La verdadera naturaleza de esta trata pronto se hizo evidente y los peruanos, cediendo a la presión diplomática británica y francesa, acordaron repatriar a los isleños. Naves sobrecargadas y pestíferas regresaron su cargamento enfermo y moribundo a la Polinesia. El resultado fue una catastrófica despoblación de las islas y, en total, cerca de seis mil murieron directa o indirectamente como resultado de la trata esclava.

¿Cómo se adaptaron los isleños a este grande y externamente inducido desastre social? ¿Qué estratagemas emplearon ante la súbita desaparición  de entre el 24 y el 79 por ciento de la población de trece islas? El mayor problema que tuvieron que enfrentar fue la falta de varones adultos. Esto significó que las tareas tradicionales de conseguir los alimentos tuvieron que ser reasignadas y que las poblaciones isleñas tuvieron que ser repuestas suspendiendo las sanciones que prohibían el adulterio, alentando la inmigración masculina y terminando practicas tales como el aborto y el infanticidio.

Al mismo tiempo, el trauma de la experiencia peruana alentó la difusión del cristianismo, y socavó las estructuras tradicionales del poder. Así, cuando los misioneros llegaron a la Isla de Pascua en 1864, encontraron `solo las ruinas de una civilización´, tras haber colapsado hasta el caos el viejo sistema económico y político.

Aunque todos los interesados en la historia del Pacífico se beneficiarán de la investigación de Maude, su sombría letanía fue compilada principalmente para los descendientes de quienes sufrieron. `Solo mediante el conocimiento de su historia´, escribe él, `podrán los isleños de hoy hacerse completamente conscientes de su identidad regional, y cuidarse así de la aniquilación de a pocos que los amenaza en el presente siglo, como el cautiverio peruano lo hizo en el pasado´.

Esclavistas peruanos en el Paraíso: Polinesia, 1862-1864 (reseña de  James A. Boutilier, publicado originalmente en The International History Review, Vol. 5, No. 1 (Feb. 1983), pp. 155-158. Traducido por Alberto Loza Nehmad.

Las olas, fuente económicamente viable de energía renovable para las Islas del Pacífico

7cf268630032fb540d880809c3321e90

Las olas son omnipresentes en los más de 20 estados insulares esparcidos por 165 millones de kilómetros cuadrados en el Océano Pacífico. Pero recién este año, tras un estudio pionero realizado por oceanógrafos, se empezó a considerarlas como una fuente económicamente viable de energía renovable en la región.

El informe sobre el análisis de costos de la energía de las olas, publicado por la Comunidad del Pacífico (SPC) – la principal organización científica y técnica de la región – es importante porque por primera vez analiza los costos de la compra, instalación, operación y mantenimiento de dispositivos de este tipo de energía en la zona.

El estudio concluye que `los costos de generación de energía a partir de las olas están a la par con otras energías renovables, como la eólica y la solar´. Rafiuddin Ahmed, del Grupo de Energía Renovable de la Universidad del Pacífico Sur (USP), con sede en Suva (Fiji), coincide en que el océano es una alternativa energética importante dado que `el costo de la generación de electricidad en los países insulares del Pacífico es actualmente muy alto, teniendo en cuenta que la mayoría son dependientes de los combustibles fósiles importados´.

En las Islas Cook y Tonga, por ejemplo, el petróleo importado representa aproximadamente 90 por ciento y 75 por ciento del suministro nacional de energía, respectivamente, mientras que las importaciones de combustibles fósiles equivalen a 10 por ciento del producto interno bruto de la región. Sin embargo, hoy solo 20 por ciento de los más de 10 millones de personas de la zona tiene acceso a la electricidad. La falta de acceso a los servicios básicos es una constante en la mayoría de los 14 países del Foro de Islas del Pacífico, que no alcanzaron el Objetivo de Desarrollo del Milenio 1, que pretendía erradicar la pobreza para el año 2015.

Según los expertos, la fiabilidad de la energía extraída del océano – la mareomotriz, generada por las mareas, y la undimotriz, exclusivamente por el oleaje – hace que sea una buena opción para el desarrollo sostenible.`La energía de las olas está disponible 90 por ciento del tiempo en un sitio dado en comparación con las energías solar y eólica, que están disponibles entre 20 y 30 por ciento del tiempo. El flujo de energía de las olas es hasta cinco veces superior en comparación con el viento que generan las olas, lo que hace que la energía de estas sea más persistente que la eólica´, aseguró Ahmed.  Las olas se forman cuando el viento, a medida que atraviesa el océano, transfiere energía al agua. Sin embargo, las condiciones del mar varían a lo largo del Pacífico y los sitios óptimos para obtener la energía de las olas, según el informe, se encuentran al sur de los 20 grados de latitud sur. Específicamente, Tahiti Nui (Polinesia Francesa) , Tonga, Islas Cook y Kanaky  Nueva Caledonia se benefician de la exposición a las olas del océano austral.

El estudio de la SPC analizó los costos que implica el uso de un convertidor Pelami de la energía de las olas, que normalmente se instala entre dos y 10 kilómetros de la costa y puede satisfacer la demanda anual de electricidad de unas 500 viviendas. El costo de la generación de este tipo de energía se calcula entre 209 y 467 dólares por megavatio hora (MWh) en la isla de Eua, Tonga, y entre 282 y 629 dólares por MWh en el sur de Rarotonga, Islas Cook. En comparación, el costo de generación de la energía solar y diésel puede alcanzar hasta 700 dólares por MWh y 500 dólares por MWh en ambos lugares, respectivamente.

Dada la gran cantidad de isleños que viven a lo largo de las costas y la necesidad de generación de energía independiente en las comunidades rurales, donde el déficit energético es mayor, `la energía de las olas es sin duda uno de los candidatos fuertes para el abastecimiento de las islas remotas´, expresó Ahmed.

En  Kanaky Nueva Caledonia y Fiji solamente 45,5 por ciento de la población rural está electrificada, proporción que cae a 17,8 por ciento en Vanuatu y 12,6 por ciento en Islas Salomón. Sin embargo, el profesor adjunto Anirudh Singh, de la Facultad de Ingeniería y Física de la USP, que también participa del Proyecto Red de Transferencia de Conocimiento y Tecnología sobre Energía Renovable en las Pequeñas Islas en Desarrollo (DIREKT), recomienda tener cautela sobre las conclusiones del informe. `La densidad de la energía disponible en las olas es en general bastante baja en el Pacífico en comparación, por ejemplo, con los países del hemisferio norte y, en segundo lugar…, la tecnología aún no ha sido debidamente probada en el mercado´, opinó Singh.

Este tipo de energía será adecuada para las comunidades costeras rurales `una vez que la tecnología del dispositivo único de energía de las olas se haya perfeccionado, pero eso llevará algún tiempo´, advirtió.

El trabajo sobre la tecnología de la energía marina se inició en la década de 1970, pero la mayoría de los dispositivos aún no lograron su aplicación comercial, aunque los prototipos se están probando en todo el mundo. El Pelamis, que puede producir energía eléctrica conectada a la red, es uno de los dos dispositivos que están listos para su comercialización, según el informe.

El equipo de investigación de la energía del océano de la University of the South Pacific  también está desarrollando conceptos nuevos, lo que incluye una columna rectangular de agua oscilante (OWC), que canaliza el flujo bidireccional de las olas hacia las paletas de la turbina de viento Savonius. `Un dispositivo OWC se puede construir localmente con materiales de la zona, con excepción de la turbina. Sus costos de operación y mantenimiento también son bajos y tiene una vida muy larga. Sin duda podrá competir con otras fuentes de energía renovables en lugares de buen potencial´, afirmó Ahmed.

Habrá que superar numerosos obstáculos antes de que el potencial energético del océano se transforme en realidad, incluida la falta de experiencia técnica local en las energías renovables y conseguir la inversión del sector privado para la comercialización de la tecnología. La generación de confianza de los inversores, según el Banco Mundial, también exige claridad por parte de los gobiernos de la región sobre las opciones de inversión, los planes de incentivos y los marcos políticas, legales y reglamentarios asociados. Fuente original: IPS

Papúa Nueva Guinea celebra el Festival de Artes Melanesias

130131021

La capital de Papúa Nueva Guinea, Port Moresby,  ha empezado a recibir esta semana a las primeras delegaciones  que participaran en  la quinta edición del  Melanesian Festival of Arts  que se inaugurará este fin de semana. Desde su creación celebra  cada cuatro años la diversidad y riqueza de las culturas  melanesias,   habiendo tenido lugar  hasta la fecha en Honiara (Islas Salomón, 1998), Port Vila (Vanuatu (2002), Fiji  (2006) y Nouméa (Nueva Caledonia, 2010).El festival se celebra bajo el   auspicio del Melanesian Sperhead Group,  organización interregional que  incluye a las Islas Salomón, Vanuatu, Fiji y Papúa Nueva Guinea;  además de la organización política independentista Front de libération nationale kanak et socialiste (FLNKS) de Kanaky Nueva Caledonia sobre la cual recae la actual presidencia.  Nueva Caledonia ha enviado la delegación más numerosa, con 237 artistas que representan a las tres provincias de esta Colectividad Francesa  de Ultramar.

Esta es la primera vez que  Papúa Nueva Guinea acoge este evento regional, a partir del  28 hasta  11 de julio de 2014,  bajo el lema  Celebrating Cultural Diversity (`Celebremos la diversidad cultural´) destacando entre otras actividades talleres y demostraciones de escultura, pintura, artesanía, gastronomía, cantos y danzas tradicionales. El festival girara entorno a la capital papú en un recinto próximo al  Museo Nacional, donde se han levantado  construcciones tradicionales de los diferentes países participantes. Mt Hagen , en las Tierras Altas del Oeste;  Momase,   en el Sepik Oriental; Milne Bay y  Kokopo , en Nueva Bretaña del Este,  formaran al mismo tiempo parte del circuito del festival.  Papúa Nueva Guinea ha invitado a tres países considerados `observadores´ en el MSG :  Timor Leste, Papua Barat e Indonesia,  llama la atención esta  última invitación ya que Indonesia ocupa ilegal y militarmente Papúa Occidental, vulnerando los derechos humanos  y no teniendo  nada que ver con la tradición cultural de las Islas del Pacífico. Curioso es también que el FLNKS no haya vetado  su presencia en el festival.

La Conferencia de Iglesias del Pacífico pide a Fiji posicionarse a favor de las causas independentistas de Tahiti, Rapa Nui, Guåhan y Papúa Occidental

La Conferencia de Iglesias del Pacífico pidió al gobierno de Fiji  que actúe como  líder  ante  los  esfuerzos de descolonización en  Oceanía.  En un seminario regional del Comité Especial de las Naciones Unidas para la Descolonización, celebrado en Nadi (Islas Fiji) la semana pasada, el   presidente   fijiano Josaia Voreqe Bainimarama,  reafirmó  el apoyo de su país al pueblo melanesio de Kanaky Nueva Caledonia. El Secretario General de la Pacific Conference of Churches, el reverendo François Pihaate  apuntó  que la posición adoptada por Fiji es un recordatorio de lo que debe ser la postura de la región sobre la autodeterminación; sin embargo subrayo que Bainimarama tan solo hizo referencia a Kanaky Nueva Caledonia y que Fiji  puede  tomar la iniciativa y posicionarse   en favor de la causa  independentista en  Maohi Nui (Tahiti y sus Islas) ,Guåhan (Guam) , Rapa Nui y Papúa Occidental.

Parque Natural del Mar de Coral, 1.3 millones de kilómetros cuadrados maritimos protegidos en Nueva Caledonia

c2a9-tangata-o-te-moana-nui

Harold Martin, presidente de Kanaky  Nueva Caledonia,  anunció   el miércoles de la semana pasada la creación de Le Parc Naturel de la Mer de Corail una amplia zona marítima  que abarca toda la Zona Económica Exclusiva de este territorio melanesio,  cerca de 1,3 millones de kilómetros cuadrados;  dos veces el tamaño de Francia. El parque marino incluye  su  inmensa laguna  que envuelve la Grande Terre y la Isla de los Pinos, una de las más extensas del planeta. En sus aguas  habitan al menos 9.300 especies marinas incluyendo 25 especies de mamíferos, 48 especies de tiburones, cinco especies de tortugas, 1.700 especies de peces, 473 especies de coral y 19 especies de aves marinas. Las áreas de arrecifes coralinos cubren 4500 kilómetros cuadrados.El parque Natural del Mar de Coral, pasará a formar parte del llamado Pacific Oceanscape, una iniciativa llevada a cabo por 16 naciones  y seis territorios de las Islas del Pacífico, para gestionar conjuntamente cerca de 40 millones de kilómetros cuadrados de océano.



El Foro de las Islas del Pacífico centran debate en torno a Fiji y el cambio climático

Los efectos del  cambio climático y la posible readmisión de Fiji, que fue suspendido en el Foro de las Islas del Pacífico en 2009, centran la cuadragésima edición de esta organización regional. Feleti Teo, vicesecretario general del Foro de las Islas del Pacífico, explicó a Radio  Australia que los líderes del bloque oceánico acordaron que invitarian  a las Islas Fiji a reincorporarse si el país melanesio daba los pasos necesarios para retomar la democracia. Desde  su independencia en 1970, el archipiélago fijiano ha sufrido cuatro golpes de estado, el último de ellos  en 2006 y liderado por el Comodoro Josaia Voreqe Bainimarama. El pasado mes de agosto, el gobierno golpista de  Frank Bainimarama presentó la nueva Consitutución de Fiji con la que celebrará elecciones generales el año próximo y restablecerá la democracia. Feleti Teo consideró que este paso y el registro de los votantes son dos aspectos que sopesarán los líderes de las Islas del Pacífico para determinar si deben acercarse a Fiji o esperar hasta que se celebren los comicios en la nación fijiana. El Foro de las Islas del Pacífico  se formó en 1971 bajo el nombre de Foro del Pacífico Sur y adoptó su nombre actual en 2000, sus líderes se reunirán hasta el proximo jueves y al día siguiente realizarán sesión plenaria con los socios. Actualmente la institución reune a las Islas Cook, Australia, Micronesia, Nauru, Kiribati, Niue, Aotearoa Nueva Zelanda, Papúa Nueva Guinea, República de las Islas Marshll, Samoa, Tonga, Tuvalu, Islas Salomón y Vanuatu además de dos miembros asociados: Kanaky Nueva Caledonia y Tahiti Nui (Polinesia Francesa).

557021_221758584640791_1695270101_n

El tema principal del Foro de las Islas del Pacífico serán los efectos del calentamiento global y el incremento del nivel de los océanos en las Islas del  Pacífico y que pretende logar la firma de la llamada Declaración de Majuro, que no es vinculante y que se prevé presentar ante la Asamblea General de la ONU a finales de  este mes de septiembre para ganar apoyos en la lucha contra este problema medioambiental y social a nivel  mundial. En esta cita participarán representantes de la República de las Islas Marshall, Kiribati y Tuvalu, tres de los cuatro países y territorios que se muestran más vulnerables al cambio climático que a través del aumento de la temperatura y el nivel del océano han provocado la pérdida de parte de su valioso territorio nacional asentado sobre frágiles atolones de coral que  se elevan a penas unos metros sobre el nivel del mar. Enele Sopoaga, primer ministro de Tuvalu, dijo que las naciones insulares  están frustradas con respecto a la lentitud con la que la comunidad internacional reacciona ante el calentamiento global, así como las dificultades que tienen para acceder a los fondos de ayuda para adaptarse a sus efectos.

Coral Reef Alliance pide a los países del Pacífico Sur que prohíban la caza de tiburones

La organización The Coral Reef Alliance (CORAL) pidió a todos los países del Pacífico Sur, que sigan el ejemplo de  Kanaky Nueva Caledonia y prohíban la caza de tiburones para salvarlos de la extinción. Arthur Sokimi, representante de la organización ecologista norteamericana en las Islas Fiji, declaró a Radio Australia que los gobiernos de  estas naciones enclavadas en la Polinesia y la Melanesia, deben cumplir una función crucial en la protección de los escualos ya que en sus aguas es donde se producen la mayoria de las capturas. Nueva Caledonia ya anunció la semana pasada la prohibición d e la caza de tiburones, medida ya vigente en Tahiti y sus Islas, Amerika Samoa, Islas Cook y  la república micronesia de Palau. En los últimos cien años la disminución de la población de tiburones ha disminuido en un 90% emplazando a docenas de especies al borde de la extinción.  Según  la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO/Food and Agriculture Organization) los seres humanos matan cada año  aproximadamente 100 millones de tiburones, principalmente lo hacen por sus aletas que son empleadas para elaborar sopa en la China.

Cook

(CORAL es la única organización internacional que trabaja exclusivamente para la conservación de los arrecifes de coral en el mundo prestando ayuda y medios necesarios a las comunidades locales en los países y territorios que actúan gestionando junto a estas en la administración de áreas protegidas y el establecimiento de medios sostenibles para la obtención de beneficios económicos que respetan y benefician tanto a los arrecifes como a las poblaciones. En Fiji su labor es inestimable, habiendo creado el área de protección Marina de Namena en las isla de Vanua Levu, un extraordinario enclave de biodiversidad, y administrada por diez jefes del distrito de Kubulau. The Coral Reef Alliance trabaja estrechamente con el gobierno fijiana para implementar  medidas más rigurosas para la protección de los tiburones.