Los habitantes de algunos atolones de Tuvalu y Kiribati seriamente afectados por el ciclón Pam

La población entera de uno de los atolones de Tuvalu ha sido evacuada debido a las inundaciones provocadas por el ciclón tropical Pam a su paso por el Pacífico Sur el pasado fin de semana.  Más de 400 personas desplazadas de la isla de Nanumaga y 85 familias del atolón de Nukulaelae. Los suministros de agua están contaminados en  el atolón de Nui después que este  fuese cubierto enteramente por el oleaje tanto desde  el frente del océano como desde la laguna.  Este es el lugar que se encuentra en peor situación en Tuvalu, seguido por los atolones de Vaitupu y Nukufetau. Todas las islas anegadas por el agua de océano, los tres atolones del norte son los más afectados, así como aquellos situados en el área central de este archipiélago polinesio. Por otra parte, la Cruz Roja en la República de Kiribati , en Micronesia, esta centrando sus esfuerzos en ayudar a  los habitantes de la isla de Tamana, que tras el paso del ciclón Pam se han quedado en su mayoría sin hogar. Al menos 65 viviendas destruidas y otras 107 dañadas; la población insular es de 857 habitantes. La ayuda todavía no ha llegado, existiendo  la necesidad imperante de agua y alimentos.

Kiribati, Tuvalu y las Islas Salomón afectadas también por la fuerza destructiva del ciclón Pam

El gobierno de  la República de Kiribati ha señalado de  que está recibiendo informes sobre los graves daños sufridos en tres de los atolones situados al sur de este país micronesio a causa de los fuertes vientos y marejadas provocadas por el ciclón tropical Pam y que arrasó Vanuatu el fin de semana pasado.  Rimon Rimon portavoz del gobierno I Kiribati ha informado que la evaluación de los daños está  en marcha;  la semana pasada el  The Dai Nippon Causeway  puente que conecta Betio y Bairiki, dos de los núcleos urbanos más poblados del atolón de Tarawa y por donde transita la mayoría de las mercancías y combustible se ha visto afectado por la violencia del oleaje  impidiendo  su capacidad de servicio y tráfico limitado  controlado por la policía local. Las severas condiciones climáticas no han permitido hasta la fecha su reconstrucción. Los diques de contención del océano y las viviendas en poblados se han visto seriamente dañadas. En los atolones mencionados, aldeas enteras se han visto obligadas a desplazarse a lugares más seguros afectando, de este modo, la vida de sus habitantes y su medio de vida basada en la pesca y la agricultura de subsistencia. Según ha señalado el líder micronesio, `llevará bastante tiempo para que puedan regresar a la normalidad´. La semana que viene, con la llegada de la primavera,  se espera que una nueva marea  afecta a las islas.

Por otro lado Tuvalu, nación de Polinesia compuesta  también por atolones de coral que apenas si se eleven unos metros sobre el nivel del océano,  esperar recibir  este martes  ayuda por parte de la Cruz Roja después de sufrir el embate  de enormes olas y lluvias torrenciales que han arrasado cultivos y provocado la destrucción de viviendas. Casi la mitad de la población de Tuvalu 9876 habitantes,  se ha visto  desplazada por la inundaciones.  Enele Sopoaga, primer ministro del país,  ha indicado que la mayoría de  los habitantes  del archipiélago se han visto afectados, al menos habiéndose visto completamente anegado por completo uno de los atolones. La máxima preocupación para las autoridades se centra en las condiciones sanitarias  y la falta de alimentos,  agua y medicinas. Aurelia Balpe,  directora regional de la Cruz Roja Internacional en el Pacífico , ha declarado que desde Fiji han sido enviados equipos higiénicos, mantas, utensilios de cocina y contenedores de agua.

 El Ministro de Relaciones Exteriores de Nueva Zelanda, Murray McCully   ha indicado  que los  reconocimientos aéreos  llevados  a cabo por aviones de las Fuerzas Armadas de Nueva Zelanda el pasado fin de semana ,  han podido comprobar que la situación en Tuvalu no ha sido tan desastrosa como en Vanuatu. Los atolones  se han sido  afectados por la fuerza del ciclón Pam  aunque las viviendas no se han visto tan afectadas como aquellas del país melanesio. McCully ha dicho que el gobierno de Tuvalu parece capaz de gestionar la situación y con ello centrar todos los esfuerzos  en prestar ayuda a Vanuatu sin embargo, umerosas asociaciones humanitarias , como Plan International Australia, han alertado a la comunidad internacional que no se olviden de los desastres ocasionados en otras Islas del Pacífico por el paso del ciclón Pam, como son Kiribati, Tuvalu y las Islas Salomón. Las islas de Anuta y Tikopia, en las Islas Salomón en Melanesia, se han visto severamente afectadas por las violentas inclemencias climáticas derivadas de Pam, uno de los ciclones más destructivos ocurridos en el Pacífico Sur y que con ráfagas de viento de más de 340 kilómetros hora arrasó el archipiélago de Vanuatu el pasado sábado.

La tormenta tropical Bavi obliga a la evacuación en las Marianas del Norte

Decenas de personas en las Marianas del Norte, en la Micronesia, tuvieron que refugiarse el domingo pasado  en centros de evacuación debido a la tormenta tropical Bavi, la cual  derribo  postes de electricidad, árboles y causó daños en algunas viviendas e infraestructuras. En las islas de Rota, Tinian y Saipan 166 personas fueron evacuadas de sus hogares, los puertos fueron cerrados al tráfico marítimo así como cancelados todos los vuelos con destino a las islas.  El U.S. National Weather Service indicó que  la tormenta el   domingo  noche se desplazaba en dirección este a 37 kilómetros hora  y con vientos de 63 kilómetros,  pudiendo incrementar el lunes su fuerza.

Tras el paso del ciclón Pam, declarado el estado de emergéncia en Tuvalu

Este fin de semana el estado de emergencia ha sido declarado en Tuvalu, en Polinesia,  después de que el sureste del archipiélago sufriese  el  embate  de   intensas marejadas producidas  por el ciclón tropical  Pam,   arrastrado y destruyendo viviendas, centros comunitarios y huertos;   además deponer al descubierto las tumbas  de los cementerios y  provocando con ello problemas de salud y seguridad.

Claire Shave, portavoz de la Cruz Roja, ha informado de que la situación en las islas periféricas es muy mala;   afectando la  grave situación  a una gran parte de la población.   El Primer Ministro de Tuvalu, Enele Sopoaga,  ha informado que  que casi la mitad de la población, 9876 habitantes según el censo de 2013,  ha sido desplazada por la tormenta, la  mismo que ha arrasado a Vanuatu, en la Melanesia.  El 45% de los nacionales  de Tuvalu reside  en las llamadas islas ex teriores,  frágiles atolones de coral que apenas si se elevan unos metros sobre el nivel del océano. La principal preocupación en estos momentos para las autoridades locales  es suministrar alimentos, medicinas y agua y subsanar cuanto antes las deficiencias sanitarias provocadas por Pam.

La República de Kiribati, en Micronesia, ha sufrido también las fuertes marejadas provocadas por el ciclón tropical  Pam, destruyendo parcialmente el  The Dai Nippon Causeway  puente que conecta Betio y Bairiki, dos de los núcleos urbanos más poblados del atolón de Tarawa y por donde transita la mayoría de las mercancías y combustible. Las severas condiciones climáticas no han permitido hasta la fecha su reconstrucción.

Médicos de las Islas del Pacífico, formados en Cuba, se enfrentan a problemas de idioma a su regreso

Varias Islas del Pacífico  están alegando que sus médicos graduados en Cuba están en estos momentos  enfrentándose a problemas  derivados del idioma, ya que  recibieron sus conocimientos  y formación en español cuando deben ejercer en inglés; lo que les ha traído no pocas dificultades, tal como señala el diario australiano ABC. Las autoridades de estas naciones del Pacífico Sur  han  informado  que los graduados, al regresar a sus países de origen, se encuentran con dificultades para ejercer su profesión. Cuba brinda capacitación médica a estudiantes de Kiribati, Vanuatu, Islas Salomón, Nauru, Fiji y Tuvalu desde 2006 como parte de su programa del internacionalismo médico. El  envío de médicos a los países en desarrollo, por parte del régimen cubano, ha sido descrito como el más importante producto de exportación de la isla caribeña.

Atabi Ewekia, encargado de formación en el Departamento de Educación de Tuvalu, señalo  que  el gobierno de estas islas polinesias, compuestas en su totalidad por atolones de coral que apenas si se elevan unos metros sobre el nivel el mar,  ha podido  comprobar cómo los médicos formados en Cuba carecen de habilidades prácticas y de comunicación. `Se dieron cuenta, sobre todo en la formulación de recetas, particularmente  en el detalle en la  frecuencia de tomas por parte de los pacientes ´, además de no estar familiarizados con la práctica de relacionarse y tratar a los enfermos. Ewekia dijo que  en la República de Kiribati  y en las islas Salomón, también  se han emitido informes relacionados con  problemas de  formación de los médicos micronesios y melanesios   en Cuba. Kiribati estableció un programa especial de pasantías de dos años,diseñado para cubrir el déficit de las cualificaciones, y ocho médicos formados en  el Caribe  volverán a las islas a finales de este año. `Hemos visto la eficacia del programa que  en estos momentos están llevando a cabo  en Kiribati´, ha dicho  Ewekia,  agregando que el objetivo principal de  este programa es hacer que estos médicos se alisten para practicar en los hospitales. También precisó que no tienen pensado enviar más estudiantes de Medicina a Cuba, conforme a que ya poseen la cantidad necesaria, al tiempo que agradeció a La Habana lo que han hecho hasta  hoy.`Por el momento, ya tenemos varios médicos… y el próximo año no creo que vamos a enviar más a Cuba´, La semana pasada el Departamento de Educación de Tuvalu informó que tiene que trabajar para recapacitar a estudiantes de Medicina que hicieron su carrera en Cuba, pues el nivel de formación de profesionales de la salud en la isla es considerablemente inferior a esta nación polinesia.

Samoa Air y la compañia áerea de Kiribati, Coral Sun Airways, anuncian intenciones de vuelo entre Apia y Tarawa

Samoa Air y la compañia áerea de Kiribati, Coral Sun Airways, han anunciado sus intenciones de ofrecer enlaces aéreos regulares entre Samoa y la República de Kiribati; así como servicios de chárter a lo largo del Océano Pacífico.  La ruta aérea haría escala en el atolón de Funafuti en Tuvalu. Se pretende que los vuelos se inicien en el mes de marzo, despegando desde  el Aeropuerto Internacional de Faleolo en Samoa,  los martes;  para regresar el viernes.  Ambas compañías planean desarrollar sus servicios aéreos conjuntos, contando con la colaboración de otros socios regionales y evaluar rutas a la isla de  Niue, Tonga, Fiji y los atolones del norte de las Islas Cook. Samoa Air  ha  llevado acabo su petición para operar  de forma regular la ruta   entre Samoa y Tonga.  Coral Sun Airways  ofrecerá chartear  vuelos  a la isla de Kanton y al atolón de Kiritimati (Christmas),  y con opciones  de enlazar   Majuro, en la República de las islas Marshall, con Tarawa.

Enewetak, el legado radioactivo norteamericano amenazado por el cambio climático

 

Ranuit

Entre 1948 y 1958, los Estados Unidos  detonaron 43 bombas nucleares en el atolón de Enewetak  incluyendo, a finales de 1952,  la primera prueba de  una bomba de hidrógeno  como parte de la Operación Ivy y qué vaporizó el islote de Elugelab.Enewetak , situado n la cadena de islas llamada  Ralik,  está compuesto por cuarenta islotes coralinos con un área de 6 km² y una laguna interior  que alcanza los  30 km de diámetro.

La explosión alcanzó una temperatura de 15 millones de grados, la cual  se estima que tiene el núcleo del Sol. Esta temperatura solo se alcanzó durante unos segundos, aunque  fueron suficientes para volatilizar todo aquello  que se interpuso a su paso. Los efectos físicos, sociales y medioambientales que causaron las explosiones nucleares en fueron  irreversibles. En la actualidad la cultura de los atolones de Majuro, Rongelap, Eniwetak, Bikini y Kwajalein ya no es viable. Los efectos psicosociales son traumáticos; las tasas de suicidio se sitúan entre las más elevadas del mundo. Los isleños parecen no encontrar significado a sus vidas porque  simplemente fueron  deliberadamente desposeídos,  desarraigados de sus condiciones naturales de existencia y contaminados por la radiación. El gobierno de Washington prometió proteger los intereses, derechos y libertades fundamentales de los habitantes de  estas islas de Micronesia ; sin embargo hicieron todo lo contrario, dejando una herencia nuclear espeluznante representada por niños paralíticos que no hablan ni crecen.

A comienzos de la Segunda Guerra Mundial, Japón se apoderó de las Islas Marshall. Sus cuarteles se instalaron  en el atolón de Jaluit, el que fuera  centro alemán de  la administración del archipiélago.  El 31 de enero de 1944, tropas norteamericanas  desembarcaron en el atolón de Kwajalein y conquistaron  el territorio a los japoneses el 3 de febrero, a lo que siguieron intensas luchas en  Kwajalein y Enewetak. En 1947, los Estados Unidos, como potencia ocupante, llegó a un acuerdo con el Consejo de Seguridad de la ONU para administrar Micronesia, incluidas las Islas Marshall, como el Territorio en Fideicomiso de las Islas del Pacífico (Trust Territory of the Pacific Islands).

Por si no fuera suficiente el legado nuclear norteamericano, los habitantes  de estos remotos atolones,  que a penas se  elevan  a escasos metros sobre el nivel del océano,  se enfrentan hoy al cambio climático que amenaza con hacerlas desparecer para siempre bajo las aguas.  Es más, el aumento del nivel de los océanos podría provocar la filtración  al  mar  de residuos nucleares sepultados bajo la la inmensa cúpula de Runit.

En el año 1977,  se iniciaron las labores de descontaminación de  los islotes  Enewetak.  En los tres años siguientes los militares estadounidenses reunieron más de 111.000 metros cúbicos de tierra y escombros contaminados procedentes de varios  de las islas  para mezclaros con cemento y enterrarlos en un cráter de  unos treinta pies de profundidad y  de 350 pies  de ancho,  situado  en el área septentrional de  la islita de Runit. Este cráter fue creado el 5 de mayo de 1958  por  la explosión de una bomba de 18 kilotones bautizada  con el nombre  de Cactus. Una cúpula  fue construida  sobre los desechos radioactivos con 358 paneles de  hormigón, cada uno de dieciocho centímetros de espesor. Tras su construcción,  en 1980 el gobierno de los Estados Unidos declaró a las islas del sur y el oeste del atolón de Enewetak aptas  para  ser habitadas por  sus antiguos residentes, quienes  regresaron ese mismo año a  su hogar ancestral.

El año pasado una inspección encontró que la cúpula estaba deteriorándose y  que las aguas agua subterráneas radioactivas  situadas  debajo,  subían  y bajaban  con las mareas. Las tormentas  acumulan arena en la cúpula  y sobre  las grietas crece la maleza. En la situación actual,  es probable que quede sumergida por el aumento del nivel del océano o deteriorada por las tormentas liberando  así  la contaminación radiactiva y agravando de esta manera el legado que la civilización a dejado a esta pequeña nación insular del Océano Pacífico + Info:  A Pacific Isle, Radioactive and Forgotten