Atolón de Bikini, de nómadas nucleares a refugiados climáticos

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Tras las pruebas nucleares llevadas a cabo por los Estados Unidos en las Islas Marshall,  los habitantes de atolón de Bikini, se vieron obligados a abandonar su sus tierras  ancestrales huyendo de la radiación.  Refugiados en  Kili y Ejit hoy demandan asilo  a Washington  para escapar de los devastadores efectos que el calentamiento global  ocasiona sobre las islas a las que fueron obligados a convertir en su nuevo hogar . `Queremos establecernos en los Estados Unidos´ ha dicho  Nishma Jamore, líder  durante veinte años,  del pueblo de Bikini.

En la década de los cincuenta , los Estados Unidos de América llevaron a cabo 24 ensayos nucleares en el atolón de Bikini. En el mes de marzo de 1954 detonaron la bomba  Castle Bravo considerada como mil veces más potente  que la lanzada sobre Hiroshima (Japón) , causando la radiación de los atolones y la muerte a quince pescadores japoneses que estaban entonces faenando en aguas cercanas a Bikini. Washington pago una indemnización de más de $500 millones  a los habitantes del lugar,  algunos de los cuales  sufrieron problemas  de salud y/o tuvieron que abandonaron sus hogares. Hoy, no  pudiendo regresar a Bikini, están condenados a sufrir las inundaciones provocadas por las mareas y tormentas que destruyen sus cultivos y erosionan los frágiles atolones de coral  que apenas si se elevan unos metros sobre el nivel del mar. . Nishma  Jamore  presentó su petición a Esther Kia’aina, subcretaria del Interior, en  un reciente visita a Majuro, capital de la República de las Islas Marshall.  ` Desde el año 2012, Kili es golpeando de forma regular por las inundaciones. Hemos pedido en vano ayuda al gobierno de las  Islas Marshall´ ha señalado  Jamore,  refiriéndose  a la inundación de la pista de aterrizaje que se enclava a tan solo dos metros y medio del océano.

En 1980 , los residentes de Bikini trataron  de establecerse en los EEUU comprando tierras en   Maui (Hawaii) aunque los residentes de la isla se opusieron.  `Vamos  a Washington el mes que viene con la esperanza de reunirnos con funcionarios de la administración de Obama´. Arkansas, Oklahoma y Hawai’i  serían  posibles lugares de exilio ya que  estos estados norteamericanos  acogen ya a pequeñas comunidades de Bikini. Habitadas por 55.000 personas la República de las Islas Marshall, en el Pacífico Occidental,  fueron escenario de la explosión de 67 ensayos nucleares entre 1946 y 1958.

La República de las Islas Marshalls demando recientemebte  ante el Tribunal Federal de Distrito en San Francisco  (California) y  la Corte Internacional de Justicia de La Haya (Holanda) a las nueve potencias nucleares  que hoy existen en el mundo, por cometer una flagrante violación contra la humanidad. La demanda va especialmente dirigida a los Estados Unidos de América: Los habitantes de esta nación micronesia  fueron víctimas de los ensayos nucleares que los norteamericanos  que provocaron  efectos físicos, sociales y medioambientales irreversibles. En la actualidad la cultura de los atolones de Majuro, Rongelap, Eniwetak, Bikini y Kwajalein ya no es viable. Los efectos psicosociales son traumáticos; las tasas de suicidio se sitúan entre las más elevadas del mundo. Los isleños parecen no encontrar significado a sus vidas porque  simplemente fueron  deliberadamente desposeídos,  desarraigados de sus condiciones naturales de existencia y contaminados por la radiación.

El gobierno de Washington prometió proteger los intereses, derechos y libertades fundamentales de los habitantes de las Islas Marshall Marshall; sin embargo hicieron todo lo contrario, dejando una herencia nuclear espeluznante representada por niños paralíticos que no hablan ni crecen. La acción legal se ha iniciado para denunciar  todos estos hechos. Las demandas no persiguen la indemnización económica como subraya Tony de Brum , Ministro de Asuntos Exteriores de la República de las islas Marshall, si no como una suerte de  promesa de que las atrocidades cometidas sobre los micronesios y los daños irreparables derivados de los ensayos nucleares, no tengan que ser experimentados  nunca más por ningún otro pueblo del mundo.

La nación micronesia censura  a los Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia, China, Israel, India, Pakistán y la República Popular Democrática de Corea y  demanda la aplicación del capítulo VI del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) que en 1970 comprometió a norteamericanos, rusos, franceses y chinos a desmantelar su arsenal atómico. Aunque hay una reducción ostensible desde la época de la Guerra Fría, la presentación legal de Islas Marshall afirma que se cuentan 17 mil ojivas atómicas, 16 mil de las cuales pertenecen a Rusia y Estados Unidos, una cifra más que suficiente para acabar la vida del planeta. Según el gobierno de Islas Marshall, llama la atención de que en vez de desmantelar su arsenal, Gran Bretaña, con un inventario de 225 cabezas nucleares se halla en medio de un proceso de incorporar los lanzamientos de ojivas a los submarinos Triden → Enlaces de Interés: Islas Marshall , de paraíso tropical a infierno radioactivo

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