Atolón de Bikini, de nómadas nucleares a refugiados climáticos

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Tras las pruebas nucleares llevadas a cabo por los Estados Unidos en las Islas Marshall,  los habitantes de atolón de Bikini, se vieron obligados a abandonar su sus tierras  ancestrales huyendo de la radiación.  Refugiados en  Kili y Ejit hoy demandan asilo  a Washington  para escapar de los devastadores efectos que el calentamiento global  ocasiona sobre las islas a las que fueron obligados a convertir en su nuevo hogar . `Queremos establecernos en los Estados Unidos´ ha dicho  Nishma Jamore, líder  durante veinte años,  del pueblo de Bikini.

En la década de los cincuenta , los Estados Unidos de América llevaron a cabo 24 ensayos nucleares en el atolón de Bikini. En el mes de marzo de 1954 detonaron la bomba  Castle Bravo considerada como mil veces más potente  que la lanzada sobre Hiroshima (Japón) , causando la radiación de los atolones y la muerte a quince pescadores japoneses que estaban entonces faenando en aguas cercanas a Bikini. Washington pago una indemnización de más de $500 millones  a los habitantes del lugar,  algunos de los cuales  sufrieron problemas  de salud y/o tuvieron que abandonaron sus hogares. Hoy, no  pudiendo regresar a Bikini, están condenados a sufrir las inundaciones provocadas por las mareas y tormentas que destruyen sus cultivos y erosionan los frágiles atolones de coral  que apenas si se elevan unos metros sobre el nivel del mar. . Nishma  Jamore  presentó su petición a Esther Kia’aina, subcretaria del Interior, en  un reciente visita a Majuro, capital de la República de las Islas Marshall.  ` Desde el año 2012, Kili es golpeando de forma regular por las inundaciones. Hemos pedido en vano ayuda al gobierno de las  Islas Marshall´ ha señalado  Jamore,  refiriéndose  a la inundación de la pista de aterrizaje que se enclava a tan solo dos metros y medio del océano.

En 1980 , los residentes de Bikini trataron  de establecerse en los EEUU comprando tierras en   Maui (Hawaii) aunque los residentes de la isla se opusieron.  `Vamos  a Washington el mes que viene con la esperanza de reunirnos con funcionarios de la administración de Obama´. Arkansas, Oklahoma y Hawai’i  serían  posibles lugares de exilio ya que  estos estados norteamericanos  acogen ya a pequeñas comunidades de Bikini. Habitadas por 55.000 personas la República de las Islas Marshall, en el Pacífico Occidental,  fueron escenario de la explosión de 67 ensayos nucleares entre 1946 y 1958.

La República de las Islas Marshalls demando recientemebte  ante el Tribunal Federal de Distrito en San Francisco  (California) y  la Corte Internacional de Justicia de La Haya (Holanda) a las nueve potencias nucleares  que hoy existen en el mundo, por cometer una flagrante violación contra la humanidad. La demanda va especialmente dirigida a los Estados Unidos de América: Los habitantes de esta nación micronesia  fueron víctimas de los ensayos nucleares que los norteamericanos  que provocaron  efectos físicos, sociales y medioambientales irreversibles. En la actualidad la cultura de los atolones de Majuro, Rongelap, Eniwetak, Bikini y Kwajalein ya no es viable. Los efectos psicosociales son traumáticos; las tasas de suicidio se sitúan entre las más elevadas del mundo. Los isleños parecen no encontrar significado a sus vidas porque  simplemente fueron  deliberadamente desposeídos,  desarraigados de sus condiciones naturales de existencia y contaminados por la radiación.

El gobierno de Washington prometió proteger los intereses, derechos y libertades fundamentales de los habitantes de las Islas Marshall Marshall; sin embargo hicieron todo lo contrario, dejando una herencia nuclear espeluznante representada por niños paralíticos que no hablan ni crecen. La acción legal se ha iniciado para denunciar  todos estos hechos. Las demandas no persiguen la indemnización económica como subraya Tony de Brum , Ministro de Asuntos Exteriores de la República de las islas Marshall, si no como una suerte de  promesa de que las atrocidades cometidas sobre los micronesios y los daños irreparables derivados de los ensayos nucleares, no tengan que ser experimentados  nunca más por ningún otro pueblo del mundo.

La nación micronesia censura  a los Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia, China, Israel, India, Pakistán y la República Popular Democrática de Corea y  demanda la aplicación del capítulo VI del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) que en 1970 comprometió a norteamericanos, rusos, franceses y chinos a desmantelar su arsenal atómico. Aunque hay una reducción ostensible desde la época de la Guerra Fría, la presentación legal de Islas Marshall afirma que se cuentan 17 mil ojivas atómicas, 16 mil de las cuales pertenecen a Rusia y Estados Unidos, una cifra más que suficiente para acabar la vida del planeta. Según el gobierno de Islas Marshall, llama la atención de que en vez de desmantelar su arsenal, Gran Bretaña, con un inventario de 225 cabezas nucleares se halla en medio de un proceso de incorporar los lanzamientos de ojivas a los submarinos Triden → Enlaces de Interés: Islas Marshall , de paraíso tropical a infierno radioactivo

Las Islas del Pacífico lideran los indices de obesidad más elevados del mundo

De acuerdo con un  estudio  global sobre la obesidad  dado conocer esta semana por la revista  The Lancet, las Islas del Pacífico se sitúan entre los países con las tasas más altas de obesidad entre adultos mayores de 20 años. El Reino de Tonga  como primer país de la lista, seguido de las islas Samoa y Kiribati;  tras otros países del mundo, le siguen la República de las Islas Marshall y los Estados Federados de la Micronesia.  Los problemas de obesidad y sobrepeso  generalmente derivados del consumo de alimentos enlatados y dieta occidental  como preferencia a  la tradicional, y el sedentarismo generalizado de los habitantes de las Islas del Pacífico.

La República de las Islas Marshall demanda a los Estados Unidos por flagrante violación contra la humanidad

Bikini

La República de las Islas Marshall, en la Micronesia, ha   demandado ante el Tribunal Federal de Distrito en San Francisco  (California) y  la Corte Internacional de Justicia de La Haya (Holanda) a las nueve potencias nucleares  que hoy existen en el mundo, por cometer una flagrante violación contra la humanidad. La demanda va especialmente dirigida a los Estados Unidos de América: Los habitantes de las Islas Marshall fueron víctimas de los ensayos nucleares que los norteamericanos llevaron a cabo en los atolones de coral  donde habitaban. Entre 1946 y  1958 detonaron sesenta y  siete bombas atómicas  entre las que se incluye Bravo (1954) , de 15 megatones y mil veces más potente que la lanzada sobre Hiroshima (Japón), haciendo sufrir efectos físicos, sociales y medioambientales irreversibles. En la actualidad la cultura de los atolones de Majuro, Rongelap, Eniwetak, Bikini y Kwajalein ya no es viable. Los efectos psicosociales son traumáticos; las tasas de suicidio se sitúan entre las más elevadas del mundo. Los isleños parecen no encontrar significado a sus vidas porque  simplemente fueron  deliberadamente desposeídos,  desarraigados de sus condiciones naturales de existencia y contaminados por la radiación.

El gobierno de Washington prometió proteger los intereses, derechos y libertades fundamentales de los habitantes de las Islas Marshall Marshall; sin embargo hicieron todo lo contrario, dejando una herencia nuclear espeluznante representada por niños paralíticos que no hablan ni crecen. La acción legal se ha iniciado para denunciar  todos estos hechos. Las demandas no persiguen la indemnización económica como subraya Tony de Brum , Ministro de Asuntos Exteriores de la República de las islas Marshall, si no como una suerte de  promesa de que las atrocidades cometidas sobre los micronesios y los daños irreparables derivados de los ensayos nucleares, no tengan que ser experimentados  nunca más por ningún otro pueblo del mundo.

 La nación micronesia censura  a los Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia, China, Israel, India, Pakistán y la República Popular Democrática de Corea y  demanda la aplicación del capítulo VI del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) que en 1970 comprometió a norteamericanos, rusos, franceses y chinos a desmantelar su arsenal atómico. Aunque hay una reducción ostensible desde la época de la Guerra Fría, la presentación legal de Islas Marshall afirma que se cuentan 17 mil ojivas atómicas, 16 mil de las cuales pertenecen a Rusia y Estados Unidos, una cifra más que suficiente para acabar la vida del planeta. Según el gobierno de Islas Marshall, llama la atención de que en vez de desmantelar su arsenal, Gran Bretaña, con un inventario de 225 cabezas nucleares se halla en medio de un proceso de incorporar los lanzamientos de ojivas a los submarinos Triden

Enlaces de Interés: Islas Marshall , de paraíso tropical a infierno radioactivo

Las mareas y lluvias torrenciales dejan de nuevo bajo las aguas al atolón de Majuro

La combinación de mareas  altas y lluvias torrenciales dejó  a Majuro,   capital de la República de las Islas Marshall, bajo las aguas.   Las inundaciones se han visto acentuadas por el hecho de que la mayoría de las zonas del  centro administrativo de este archipiélago micronesio se encuentran a escasos treinta centímetros sobre el nivel del océano, asentadas sobre  el  anillo coralino que es Majuro.   Este fenómeno metereologico es relativamente frecuente en la estación de lluvias y de grandes mareas, alcanzando en los meses de febrero y marzo sus cotas más elevadas;  Muchas de las calles y casas  fueron invadidas por el agua  que dejó al mismo tiempo un rastro de  deshechos, basura, arena y rocas.  Hasta la fecha han sido evacuadas a escuelas e iglesias  unas mil personas, teniéndose que haber declarado el estado de emergencia. En el atolón de Arno, doscientos cuarenta y seis  de sus residentes  han tenido  abandonar sus viviendas situadas a orillas del mar. Las Marshall están compuestas por 29 atolones , muchos de los cuales a penas emergen dos metros sobre el nivel de las aguas, por lo que convierte en muy vulnerables  a estas frágiles estructuras de coral frente  a las consecuencias derivadas del  cambio climático.Tony de Brum, asistente del presidente,  ha señalado que si se debe producir el traslado de los habitantes , este se producirá de una atolón a otro, ya que la sola idea  de abandonar el país resulta ‘repugnante´para sus  ciudadanos. Sin embargo, existe la preocupación, entre los habitantes de Majuro.  de donde alojar  a aquellos llegados de las `islas exteriores´ si la situación empeora. Las mareas altas, conocidas como `king tides´  son  algo frecuente en las islas, aunque la situación actual indica que las graves inundaciones se salen de lo normal.

Islas Marshall , de paraíso tropical a infierno radioactivo

Nuclear Savage:  The islands of Secret Project 4.1   (Estados Unidos, 2012)

Dirección  y Producción: Adam Jonas Horowitz  &  Primordial Soup Company.

Adam Jonas Horowitz  realizó su primer documental en la  República de las Islas Marshall en el año 1986 y  quedó  sorprendió  con lo que se encontró en aquellos atolones de coral de la Micronesia.: Cocos radioactivos,  fugas en los depósitos de residuos nucleares y asentamientos marginales densamente poblados  como Ebeye, en el atolón de Kwajalein,  y  una de las islas de tamaño reducido más pobladas del mundo;  todo ello resultado directo de 67 pruebas nucleares que vaporizaron los anillos coralinos y devastaron poblaciones enteras.

Veinte años más tarde Horowitz   regresa al archipiélago para filmar un documental de carácter político y cultural que desvela los efectos de la Guerra Fría en lo que antes era una apacible e idílico paraíso. Nuclear Save exhibido y galardonado en diferentes festivales internacionales,  se presenta como un retrato desgarrador e íntimo sobre  los habitantes de las Islas Marshall, quienes luchan por su dignidad y supervivencia tras décadas de haber sufrido la contaminación  radioactiva intencionada por parte del gobierno  de los Estados Unidos. Basándose en documentos desclasificados recientemente, testimonios desoladores de los supervivientes y sorprendentes archivos que no han visto la luz, el documental cuenta la verdad de una historia que hasta ahora no ha sido contada en su totalidad;  revelando como científicos de los Estados Unidos de América, convirtieron a unas islas paradisíacas del Océano Pacífico en un infierno radioactivo;  fue durante tres décadas y   sus habitantes fueron convertidos en conejillos de indias con la intención de  estudiar los efectos radioactivos sobre los seres humanos , teniendo como resultado consecuencias devastadoras.

El programa de pruebas nucleares en las Islas Marshall tuvo su inicio entre 1946 y 1958, y en el tomaron parte cientos de científicos y personal militar  al mismo tiempo, supuso la participación involuntaria de micronesios que fueron evacuados y desplazados una y otra vez y de una isla a otra, para acomodar los intereses de las explosiones nucleares. Los primeros en ser afectados fueron los habitantes del atolón de Bikini. En 1946 fueron informados de que los Estados Unidos de América iniciarían pruebas nucleares en su hogar “para el bien de toda la Humanidad y el final de las guerras mundiales”. En pocas semanas fueron evacuados y los militares se desplazaron hasta el atolón para poner en marcha un programa nuclear que recibió el nombre de “Operación Encrucijada” (Operation Crossroads). Una declaración de prensa de la US Navy declaró: “Los nativos están encantados y entusiasmados con la bomba atómica, la cual les ha reportado ya beneficios y la perspectiva de un futuro prometedor ”. La realidad era otra. Apenas dos meses después de su llegada al atolón de Rongerik las gentes de Bikini sufrían la escasez de alimentos y se sucedían las peticiones de regresar a su hogar ancestral. En 1948 los pobladores de Bikini eran evacuados una vez más desde entonces, la situación se repetiría varias veces. En 1979 se anunció que el atolón de Bikini no sería habitable hasta transcurridos treinta años. Las gentes de Bikini todavía andan a la búsqueda de un hogar donde vivir.

El ingenio nuclear Bravo pulverizo las islas de Bokbata, Bokloloaton , Boknejun y la barrera de coral que las rodeaba, desaparecieron convertidas en polvo radioactivo que los vientos llevaron a miles de kilómetros de distancia. Hasta en las costas de Japón dejaron sentir sus efectos. Uno de los científicos encargados, el médico David Bradley apuntó, “Nada ni nadie puede recuperarse de una cosa así.”

En Enewetak se produjo la explosión de cuarenta y tres bombas nucleares. Sus habitantes fueron deportados en 1947 a Ujelang, un atolón a 190 kilómetros, mucho más pequeño y de escasos recursos naturales para asegurar su correcta supervivencia. Durante un exilio de treinta y tres años, las gentes de Eniwetak afrontaron enormes dificultades en la obtención de agua y alimentos, permaneciendo sujetos a las visitas de los barcos que se los proporcionaban. Los norteamericanos se desplazaron a este lugar, casi un perfecto anillo circular porque, simplemente, las tierras de Bikini estaban demasiado contaminadas.

El 1 de noviembre de 1952 se explotó en el atolón la primera bomba de hidrógeno más potente del mundo, Mike, destrozando para siempre el grupo de islas Eniwetok, donde existe una inmensa laguna de mil kilómetros cuadrados rodeada por un gran cinturón de tierra de siete kilómetros. El artefacto nuclear pesaba setenta y cinco toneladas y su fuerza explosiva a 10.4 mega toneladas de TNT. La bola de fuego, de un tamaño de cinco kilómetros calcinó la laguna hasta secarla y lanzó cientos de millones de toneladas de agua y cal coralino a la estratosfera. A parte de Taklik, también se produjeron detonaciones en la islita de Ranuit; nueve de ellas muy cerca de la costa y ocho a una milla de esta.

Su fuerza se calculó en 110 veces más potente que Little Boy, la bomba lazada sobre Hiroshima. En los cuarenta y cuatro años transcurridos tan sólo ha desaparecido un milésima parte de la radiación y dentro de 240000 años todavía permanecerá el cincuenta por ciento.

En el año 1980 Estados Unidos completo la limpieza de Enewetak, hecho que duró tres años y costó aproximadamente seiscientos dieciocho millones de dólares. La basura nuclear fue dispuesta en un cráter producido por la explosión en Runit y sellado por una inmensa cúpula de cemento. La lápida del cementerio nuclear, de veinte metros de altura y 150 de diámetro, no tardó mucho en presentar grietas; produciendose filtraciones en la base del cráter. Ahora, a los pobladores de Eniwetok les está permitido habitar en las islas meridionales del atolón, aunque las dudas en cuanto a seguridad persisten. Runit permanecerá inhabitable 24.0000 años!

El 1 de marzo de 1954 estará siempre en la memoria del pueblo de Rongelap como el “día del doble amanecer”, el día en que las cenizas cayeron del cielo. Está, fue la fecha en que los Estados Unidos de América hicieron explotar en Bikini una bomba de hidrógeno de quince megatones a la que bautizaron como Bravo. Desde aquel fatídico momento, la vida de los habitantes de Rongelap no volvería a ser nunca más igual.

Bravo fue descrita por el departamento de prensa de la Marina Americana como “ una prueba nuclear rutinaria”. No hubo aplazamientos, como tampoco evacuación o medidas de precaución para proteger a la población; incluso teniendo el conocimiento de que los vientos soplaban en dirección a Rongelap hacía ya semanas. Bravo fue la bomba de mayores proporciones que los americanos habían hecho estallar hasta entonces, nada más ni nada menos que mil veces más potente que la lanzada sobre Hiroshima.

Poco tiempo después de la inmensa explosión, los isleños empezaron a sufrir los efectos de la radiación; vómitos, diarreas y quemaduras. Más tarde, fueron evacuados junto a otras de las víctimas por personal americano adecuadamente protegido. En 1957 Rongelap fue declarado seguro y sus habitantes regresaron. Las pruebas médicas realizadas en 1958 mostraron un rápido incremento de radiactividad en los cuerpos de las gentes del lugar. Los primeros tumores de tiroides aparecieron en 1963. Todos los niños que tenían diez años en el momento en que Bravo explotó han venido sufriendo anormalidades en el tiroides,otros han muerto por leucemia. El hongo nuclear alcanzó treinta y cinco kilómetros de altura, desprendiendo al cabo de cuatro y seis horas, 3.8 centímetros de finas cenizas blancas que volvieron al agua amarilla, contaminaron los alimentos y produjeron graves quemaduras a la población. Los niños jugaron con ella pensado que era nieve. Tras cuarenta y ocho horas de exposición fueron evacuados a Kwajalein.

En enero de 1957 oficiales norteamericanos decidieron devolver a las gentes al atolón, a pesar de los altos niveles de contaminación. En 1978 el Departamento de Energía descubrió que las islas septentrionales de Rongelap poseían indices de radiación mucho más elevados que Bikini, pero permitió el reasentamiento humano en la región meridional.

Cuando los habitantes de Rongelap tuvieron noticias de que el buque insignia del Greenpeace, el Rainbow Warrior, tenía intención de visitar las Islas Marshall, suplicaron ayuda a esta organización internacional. Deportados a otra isla, lejos de su hogar ancestral, y al borde del colapso por la falta de alimentos y la infraestructura mínima para garantizar su supervivencia. Unos meses más tarde, el Rainbow Warrior los traslado al lugar que ellos mismos habían elegido como nuevo hogar, la isla de Mejato.

Tristemente, las gentes de Rongelap fueron intencionadamente expuestas a la radiación. El destino les puso en manos de militares y científicos desalmados que consideraron que representaban el grupo perfecto de control para investigar los efectos de la radiación en los humanos! Fue en el marco del proyecto denominado 4.1.

Los pobladores de Rongelap jamás tuvieron acceso a sus propios informes médicos y todavía sufren las consecuencias de aquella catástrofe, en la forma de leucemia, cáncer de estómago y riñón. En 1978 médicos del Departamento de Energía de los Estados Unidos realizaron un estudio del atolón concluyendo, simple y alarmantemente, el no consumir pescado, cocos y otros productos de las islas septentrionales del atolón. El cesio 137 impregna el suelo del atolón y es absorbido por las plantas y por las personas que puedan consumir estas.

Los Estados Unidos aceptaron la responsabilidad de los daños causados (…) y destinó en 1995, un fondo fiduciario de cuarenta y cinco millones de dólares para ayudar a los nativos a restaurar y repoblar Rongelap. Sin embargo para los habitantes de las Marshall ningún dinero es capaz de aliviar todos los dolores sufridos. No tan solo se quedaron sin hogar sino que, también, tuvieron que abandonar a los suyos; a aquellos familiares ya fallecidos y nexo de unión con la tierra y, como consecuencia fuente de la identidad cultural. Muchas mujeres, no tan sólo de Rongelap, dieron luz a seres abominables; los niños medusa (jellyfish), criaturas sin cabeza, ojos y brazos. Se calcula que los efectos de las pruebas nucleares alcanzaran sus máximas consecuencias en la población durante el siglo XXI.

“ … who gives a damn for those Micronesians…” : ¿Quién da un duro por esos micronesios?. Estas  fueron las palabras que dijo Henry Kissinger cuando era Secretario de Estado, refiriendose a lo habitantes de  la actual República de las Islas Marshall. Con su actitud quedó definida de manera precisa el modo con que los Estados Unidos de América miraban a las islas; únicamente como parte de sus recursos estratégicos para su política en el continente asiático, por un lado, y como campo indefenso de pruebas para su armamento nuclear por otro.

Los micronesios de las islas han sufrido efectos irreversibles físicos y sociales, en la actualidad la cultura de los atolones de Majuro, Rongelap, Eniwetak, Bikini y Kwajalein ya no es viable… Los efectos psicosociales son traumáticos; las tasas de suicidio se sitúan entre las más elevadas del mundo. Los isleños parecen no encontrar significado a sus vidas porque, simplemente, han sido deliberadamente desposeídos, desarraigados de sus condiciones naturales de existencia. El gobierno de Washington prometió proteger los intereses, derechos y libertades fundamentales de los habitantes de Marshall; sin embargo hicieron todo lo contrario, dejando una herencia nuclear espeluznante representada por niños paralíticos que no hablan ni crecen.

Declarado el estado de emergencia en los atolones del norte de las Islas Marshall por la escasez de lluvias

Christopher Loeak,presidente de las Islas Marshall, se vió obligado la semana pasada a declarar el estado de emergencia en varios  atolones del norte de este archipiélago micronesio,y  a causa de la sequía que está teniendo lugar en los atolones desde hace  varias semanas. Desde Majuro, capital de la República de las Islas Marshall, partirán equipos  especializados para visitar  las islas afectadas y evaluar el impacto de la sequía  en los cultivos y las necesidades alimentarias y sanitarias de la población. Ujuae Lae, Wotho, Lib, Namo, Ailuk, Mejit, Wotje, Aur, Enewetok y Maloelap, Ebeye y Likiep  son los atolones afectados  y donde la población, cercana a un millar de personas, dependen de un  suministro proporcionado prácticamente por el agua de lluvia. Loeak hizo el envío de una unidad de ósmosis inversa para proporcionar agua de forma temporal. Por otro lado,  el consejero del gobierno local del atolón de Watje, Lowell Alik, hizo un llamamiento a aquellos  donantes internacionales  dispuestos a financiar  un sistema de captación  de agua con capacidad para 400.000 litros para el atolón, que no ha visto las lluvias desde el año pasado y llevado a limites críticos los suministros de agua potable. `Watje  se ha enfrentado  a esta temporada seca  en todo  momento.  Es una cosa normal. Pero este año  la situación es  muy alarmante. No esperábamos que llegara a esto. Ya sabes, no me esperaba que fuera tan malo´ apuntó Alik.

Floyd K. Takeuchi & Olivier Konong publican nuevo libro sobre el atolón de Majuro


A principios de este año, tras pasar dos semanas en Majuro, capital de las Islas Marshall los fotógrafos Floyd K. Takeuchi y Olivier Konong acaban de publicar Majuro: Essays from an Atoll Constatamos que el resultado es un libro que se esfuerza en dulcificar la cara amarga de este remoto atolón del  Pacífico. Robert Louis Stevenson cuando lo visitó en 1889 le llamo La Perla del Pacifico pero poco queda ya de lo que vieron los ojos del escritor escoces. La labor misionera y la presencia americana impuesta a golpe de radiación han dejado tan solo resquicios de la vida tradicional, concentrados la mayoría de veces en la aldea de Laura.  Recomendamos celebramos la aparición de esta obra que recoge a través de imágenes y los textos de Takeuchi, nacido y criado en Majuro, los aspectos de la cultura tradicional que los micronesios se esfuerzan en preservar de los embates exteriores; englobando al mismo tiempo a estos treinta y cuatro atolones e islas de coral situados en el  Pacífico Central y que componen el país. La publicación recoge textos y fotografiás de la tradición artesanal en uso y destinada a las actividades domesticas, el resurgimiento de la construcción canoas y la puesta en práctica de las técnicas de navegación ancestrales, la pesca en unas de las aguas mas ricas del Océano Pacífico, los usos  religiosos como parte indisoluble de la sociedad insular y retratos de sus gentes de apariencia amable y  risueña aunque evidentemente, demasiado tímidas para establecer un contacto real con el viajero.

El  atolón de Majuro, a 3658 kilómetros al suroeste de Honolulu (Hawai’i), posee el mayor número de habitantes del territorio y es el centro administrativo de la República de las Islas Marshall. La capital está comprendida por la Municipalidad de D.U.D. (Darrit, Uliga, Delap).  Este anillo de coral, posee aproximadamente 64 islas estrechas y alargadas que encierran una laguna de 113.9 kilómetros cuadrados. Uno no va a Majuro así como así, los que llegan hasta aquí tienen claro su plan de viaje, o son voluntarios de instituciones gubernamentales o lo hacen para practicar la pesca de altura del pez espada o desplazarse al atolón de Bikini a practicar el submarinismo, anillo coralino que tras campo de experimentación nuclear entre 1946 y 1958 y tras explosionar mas de 200 bombas de hidrógeno y atómicas, se inscribió el 31 de julio de 2010 como Patrimonio de la Humanidad por parte de la Unesco.

Otros enlaces de Interés:

Waa Aelon Majel: Canoas Tradicionales de las Islas Marshall

Morning Comes So Soon, primera película realizada en la República de las Islas Marshall

Atolón de Bikini : 56 Aniversario de la Explosion de la bomba de hidrógeno Bravo por parte de los Estados Unidos de América