Fallece en Aotearoa Nueva Zelanda Halaevalu Mata’aho,Reina madre de Tonga

La Reina Madre de Tonga, Halaevalu Mata’aho, falleció este lunes en el Auckland Hospital (Auckland, Aotearoa Nueva Zelanda) a la edad de 90 años. Habiendo dejado Nuku´alofa la semana pasada, murió acompañada por su nieta la princesa Angelika Latufuipeka Mata’aho, Halaevalu Mata’aho ‘Ahome’e fue madre de dos reyes, George Tupou V y Tupou VI. Nacida el 29 de mayo de 1926, fue la hija de Heuifanga Veikune y de Noble ‘Ahome’e Manuopangai.  En 1947 contrajo matrimonio con Siaosi Tāufa’āhau Tupoulahi, el hijo mayor de la Reina Salote III,  Fue en una gran boda real doble  en la que  el futuro rey de Tonga se casaba junto a su   hermano el principe Tu’ipelehake.  La coronación del Rey Taufa’ahau Tupou IV y  la Reina Mata’aho tuvo lugar en julio de 1967 tras la muerte de la Reina Salote en 1965.  A Halaevalu Mata’aho ‘Ahome’e le sobreviven un hijo el rey Tupou VI y la hija, la princesa Sālote Mafile’o Pilolevu Tuita, 11 nietos y varios bisnietos.

Porirua, centro de la cultura polinesia de Tokelau en Aotearoa Nueva Zelanda

La ciudad de Porirua  en la Isla del Sur de   Aotearoa Nueva Zelanda, acogerá en los días de Pascua la mayor concentración de personas originarias de Tokelau, diminuto archipiélago coralino enclavado en la Polinesia. Porirua vecína de  Wellington,  es una de la poblaciones  con mayor densidad de habitantes originarios de las Islas del Pacifico.  Alex Patelesio  presidente de la Tokelau Porirua Association espera la asistencia de hasta 10.000 personas para la celebracioón del Mafutaga Tupulaga Tokelau Festival. `Porirua es la capital de Tokelau. Hay más personas originarias de las islas viviendo en el extranjero que en Tokelau y la mayoría de estas viven en Porirua´.

Durante 45 años no se ha celebrado otro evento que reúna a todas  las comunidades pertenecientes a cada uno de los cuatro atolones que conforman Tokelau.

El festival tuvo sus inicios a principios de la década de los setenta y lo hizo  en forma de competiciones de rugby  a las que con el transcurso de los años se sumarían las mujeres para participar en torneos de volleyball. A día de  hoy  el  Mafutaga Tupulaga Tokelau Festival incluye todos aquellos aspectos culturales  propios  de Tokelau, festejando los orígenes e identidad  de este pueblo polinesio y procurando  que la cultura de estas islas sea mantenga hoy día relevante en el mundo contemporáneo.  Patelesio  afirma que existe una desconexión entre  aquellos niños nacidos en Aotearoa Nueva Zelanda y la cultura de la que provienen, resaltando de esta manera la necesidad de tal celebración.

La kava podría ayudar a tratar o prevenir el cáncer

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Una nueva investigación ha encontrado que la kava (Piper Methysticum) elaborada a la manera tradicional de las Islas del Pacífico, podría ayudar a tratar o prevenir el cáncer. Para su estudio los científicos hicieron uso de las raíces pulverizadas  de este arbusto, combinándolas con otros elementos que  incluían la savia de diversas muestras encontradas en  la Micronesia. Preparada de esta manera, en vez de filtrada, la kava se mostró más activa en la inhibición de las células de cáncer de mama y colon. Uno de los principales científicos detrás del estudio, Linda Saxe Einbond del New York Botanical Garden y la City University of New York declaró que los resultados obtenidos son alentadores. La doctora Einbond explicó  que el estudio surgió porque los datos epidemiológicos mostraron que la incidencia de cáncer estaba inversamente asociada con la kava en países como Fiji, Samoa y Vanuatu.Los extractos empleados procedían de Fiji y Hawaii siendo los del primer archipiélago más activos contra las células cancerígenas. La investigadora declaró que valdría la pena desarrollar y evaluar aún más la kava tradicional (yaqona en Fiji)  para prevenir y tratar el cáncer de colon y otros tipos.

Naciones Unidas pide a París que establezca un proceso de autodeterminación para Polinesia Francesa

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Las Naciones Unidas han aprobado una resolución pidiendo a Francia que establezca un proceso de autodeterminación para  Tahiti Nui ( Polinesia Francesa). Esta expone que el pueblo de este archipiélago debe elegir libremente su estatus político, señalando que durante más de 30 años París llevo a cabo pruebas nucleares que han tenido un impacto notable sobre la salud y el medio ambiente.  Se pide intensificar el diálogo a Francia a pesar de que el gobierno de Polinesia Francesa solicitó en el mes de octubre que el territorio dejase de formar parte de la lista de descolonización de Naciones Unidas. París se ha negado a organizar  un referéndum en Tahití a pesar de haber sido solicitado por la asamblea territorial hace tres años.

Francia retiró de la lista  a los llamados Establecimientos Franceses de Oceanía en 1947, 67 años después de anexionarse el antiguo Reino de Tahiti. En 2013 la Asamblea General de Naciones Unidas  volvió a incluir a Tahiti Nui, medida que molestó a París calificando el acto como una flagrante interferencia de la ONU y desde entonces evitando la cooperación  sobre esta materia.  Francia reconoce sin embargo a Naciones Unidas en el proceso de descolonización de Kanaky Nueva Caledonia, territorio melanesio en el que se prevé un referéndun sobre la independencia dentro de dos años.

Nauru, una prisión al aire libre

Amnistía Internacional (AI) denunció esta semana que el trato que Australia da a los solicitantes de asilo y refugiados internados en el centro de tramitación en Nauru, en el Pacífico Sur, linda con la tortura.

En un nuevo informe Island of Despair basado en más de cien entrevistas y meses de investigación, AI asegura que la política de tramitación de las solicitudes de asilo en Nauru es un reflejo de “`n régimen sistemático y deliberado de negligencia y crueldad´.

Australia tiene convenios con Nauru y Papúa Nueva Guinea para establecer centros en estos dos países del Océano Pacífico  donde internar a los inmigrantes que intentan llegar a sus costas por la vía marítima y tramitar ahí su solicitud de asilo.

El programa australiano establece además que cuando estas personas logran el reconocimiento de su condición de refugiado, estos no son acogidos en Australia sino reubicados en terceros países.

La ONU y varias organismos han denunciado los problemas mentales graves, abusos físicos y sexuales a los que están expuestos estos internos, incluidos mujeres y niños, y que han llevado a algunos de ellos al suicidio, intentarlo o a autolesionarse.

`La combinación de la angustia mental severa de los refugiados, la naturaleza del sistema intencionadamente dañina, el hecho de que el objetivo de la tramitación en alta mar intenta intimidar o forzar a otros a alcanzar un resultado específico, supone que el régimen de tramitación se ajusta a la definición de tortura bajo el derecho internacional´, señaló AI en un comunicado.

La directora de investigación de AI, Anna Neistat, calificó el centro de Nauru como una prisión `al aire libre´ diseñada para `causar tanto sufrimiento como sea necesario para evitar que la gente más vulnerable del mundo intente buscar seguridad en Australia´.

La organización también criticó al primer ministro australiano, Malcolm Turnbull, por poner como modelo su política de inmigración ante la Cumbre de la ONU para los refugiados celebrada el mes pasado.

Australia gasta anualmente alrededor de 434.511 dólares (396.129 euros) por la tramitación de las solicitudes de asilo en Nauru y Papúa Nueva Guinea, según datos de la Oficina Nacional Australiana de Auditoría citados por AI.

Muchos de los inmigrantes retenidos en Nauru y Papúa Nueva Guinea han huido de conflictos como los de Afganistán, Darfur, Pakistán, Somalia y Siria, y otros que han escapado de la discriminación o de la condición de apátridas como las minorías rohinyá de Birmania (Myanmar), o Bidún, de la región del Golfo

Hotel Hanga Roa : Firma de Acuerdo entre el clan Hito y el Estado chileno

El 11 de octubre, cinco días después que iniciaran protestas contra el Hotel Hanga Roa, se firmó un histórico acuerdo entre la Gobernadora de Isla de Pascua, Carolina Hotu Hey; y los herederos de Ricardo Hito Tepihe, representados por Pedro Hito, Luis Emiliano Tuki Hito (Kihi), Ricardo Hito Cea, Susana Tuki Hito, Santi Hitorangui, Claudio Tuki Hito (Rau) y la  portavoz Marisol Hito (Kere).

Este consiste en el compromiso de constituir una Mesa de Trabajo que iniciará sesiones el próximo 18 de octubre y tendrá 90 días –divididos en cuatro etapas- para resolver el problema de tierras entre los Hito y el Estado.

En el Punto Primero del convenio se comenta respecto de cómo se originó esta Mesa, después de tantos años estancado el problema:

Con fecha 11 de octubre, se presentan los herederos de don Ricardo Hito Tepihe, a esta Gobernación Provincial, manifestando ellos, el deber del Estado de entablar diálogo para lograr una solución, por situación en particular que afecta sus derechos que expresan corresponderle por el terreno donde está ubicado el Hotel Hanga Roa Eco Villaje, y reclamos por situación vivida fin de semana anterior, además del desconocimiento del Estado por derechos anteriores.

Se hacía alusión al hecho que la mañana del martes 11 una delegación de los Hito irrumpió en la Gobernación Provincial en momentos que comenzaba a sesionar la Subcomisión de Desarrollo de Isla de Pascua (Subcodeipa), estando presentes los comisionados electos rapanui y la gobernadora Hotu.

Los Hito acudían a protestar, en primer término, contra la Orden N°646emanada por la gobernadora Hotu el viernes 7 de octubre, en que se solicitaba a la Armada desalojar a este clan de los exteriores del Hotel Hanga Roa.

Por destemplada, dicha orden no se vio concretada. Los Hito rehusaron abandonar su legítima protesta, mientras que el Gobernador Marítimo y el capitán de Carabineros prefirieron no llevar a efecto el desalojo, por las negativas consecuencias que una medida así podría tener, máxime si se considera que en Rapa Nui todos reconocen que las tierras en disputa efectivamente son propiedad ancestral de los Hito.

Marisol Hito lideró a su Clan en la arremetida en la reunión de la Subcodeipa. Habló fuerte y claro. Fue tan intenso el momento que la Gobernadora y el resto de los comisionados se allanaron ahí mismo a iniciar un diálogo que encaminé a una solución definitiva de este caso, el más emblemático e internacionalmente conocido de todas las situaciones de despojo de tierras que afectan a los Rapa Nui.

Los otros puntos centrales del acuerdo son:

CUARTO: Se establecerá una mesa de trabajo, sin perjuicio de las manifestaciones pacíficas, conformada por representantes de los Herederos de Ricardo Hito Tepihe, el Ministerio de Interior y Seguridad Pública, representado por la Gobernación Provincial (…) la Subcomisión de Desarrollo de Isla de Pascua, el Ministerio de Bienes Nacionales,  la CONADI, el Consejero Nacional de la CONADI Rafael Tuki Tepano y el Ministerio de Desarrollo Social;. Se integrarán a la Mesa de Trabajo los Honui que los herederos de Don Ricardo Hito Tepihe designen para esta mesa.

QUINTO: Herederos de Ricardo Hito Tepihe establece un plazo de 90 días, con cuatro etapas, la materia de cada etapa se establecerá en la mesa indicada en el numeral anterior. La Primera etapa será del día 1 al día 15, inclusive. La Segunda etapa del día 16 al día 30 inclusive. La Tercera etapa del día 31 al día 60 inclusive, y la Cuarta y última etapa desde el día 61 al 90.

El compromiso de diálogo logrado entre los Hito y el Gobierno, se suma al Convenio de Asociatividad -firmado en septiembre- entre la comunidad Rapa Nui y Conaf por la gestión y usufructo del territorio ancestral comprendido en el Parque Nacional, lo que supone otro avance trascendente en el proceso de recuperación del territorio de este Pueblo.

Estos acuerdos muestran que el diálogo, el respeto de los derechos territoriales y a la investidura de las autoridades Rapa Nui es el único camino para recomponer la relación entre Chile y el Pueblo Nación Rapa Nui. Fuente original: Prensa Rapa Nui

Esclavistas peruanos en el Paraíso: Polinesia, 1862-1864

 

El esbelto volumen es una obra maestra. Un ejemplo elegantemente escrito de reconstrucción histórica, Slavers in Paradise (Australian National University Press, Camberra, 1981) hace la crónica de un triste capítulo genocida en la historia de las Islas del Pacífico durante el cual 3.125 isleños  fueron secuestrados o reclutados para trabajar en el Perú durante el periodo 1862-3. El profesor Maude es el decano de los historiadores del Pacífico y su relato refleja su enorme pericia, la familiaridad de toda una vida con Oceanía y su compasivo entendimiento de los isleños y sus culturas.

Según su propia admisión, el libro fue resultado de un `intermitente trabajo de amor a lo largo de veinte años´. Comenzó con una virtual tabula rasa, se basó en una vasto variedad de documentación en archivos franceses, británicos, hawaianos, peruanos y españoles, y forjó `un cuadro compuesto a partir de una intratable colección de hechos discretos´. El resultado es un soberbio trabajo detectivesco; cuidadoso, enciclopédico y preciso. La historia que Maude cuenta es la del `más dramático conflicto regional ocurrido en el escenario romántico de los Mares del Sur, entre perplejos inocentes  y la codicia humana´.

La historia del periodo colonial en Oceanía fue y es una historia de hambre de fuerza laboral. Los poderes imperiales que dividieron las Islas del Pacífico en el último siglo (XIX), constantemente estaban buscando proveedores seguros de trabajo barato y tratable para laborar en sus intereses, intensivos en labor, agrícolas y mineros. Así, los franceses utilizaron prisioneros políticos vietnamitas en las minas de níquel de Nueva Caledonia, y reclutaron chinos para que sirvieran de artesanos en Tahití; los australianos reclutaron isleños de las Salomón para cortar caña en Queensland; y los británicos transportaron a Fiji trabajadores obligados por contrato para producir azúcar. El comercio esclavista peruano — pues aparte de las finezas legales ninguna otra palabra describe tan adecuadamente el proceso— fue, entonces, una (aunque una más trágica) en una serie de corrientes humanas de convección que vincularon las Islas del Pacífico con la cuenca del Pacífico.

La experiencia de este trabajo tuvo un efecto profundo no solo sobre los trabajadores mismos, sino sobre los territorios originales y de destino. En primer lugar, el proceso de reclutamiento fue homogeneizador, pues quebró las distinciones de clan, casta, tribu y lengua que existían entre los reclutados. En segundo lugar, los introdujo a culturas (generalmente occidentales), materiales y no materiales, ajenas, y aseguró, vía la repatriación, la difusión de esas culturas por toda la región del Pacífico. Hablando generalmente, la cultura repatriada socavó las estructuras políticas, económicas y sociales, al mismo tiempo que forjaba nuevos vínculos de dependencia, particularmente en el nivel material, entre el territorio de origen y el de destino.

Al mismo tiempo, los territorios de destino fueron transformados. La experiencia del trabajo dio origen a sociedades plurales, como en el caso de Fiji y Nueva Caledonia, o creó pequeños enclaves extranjeros, como en el caso de los chinos en Tahití y los isleños del Pacífico en Australia.

Afortunadamente, los pasados veinte años han sido testigos de un enorme crecimiento en el conocimiento de estas variadas tratas de fuerza de trabajo, como consecuencia de la investigación de estudiosos como Parnaby, Corris, Scarr, Gillion y McCall. Sin embargo, hasta la publicación de Slavers in Paradise, la historia del reclutamiento peruano de fuerza de trabajo en las Islas del Pacífico durante la década de 1860 era apenas entendido. H.E. Maude ha hecho un invalorable servicio al documentar este comercio en detalle y destruir los mitos asociados con él.

La decisión peruana de reclutar fuerza de trabajo en la región del Pacífico fue resultado de una combinación de factores: la supresión del reclutamiento en China, la emancipación de los negros en el Perú, la eliminación del tributo indígena, el desarrollo de la explotación guanera y la expansión de la agricultura peruana como resultado de la escasez producida por la Guerra Civil en los Estados Unidos. El 15 de enero de 1861, el Congreso peruano promulgó una legislación que permitía la introducción de los denominados colonos asiáticos, con la intención de que sirvieran como sirvientes domésticos o como peones en las propiedades de los poderosos hacendados.

El reclutamiento de polinesios, en realidad, ocurrió por accidente. Un aventurero irlandés llamado J. C. Byrne, recibió una licencia, el 1 de abril de 1862, para introducir colonos de las Islas del Pacífico, y partió del Callao rumbo a las Nuevas Hébridas en Melanesia. En su ruta sucedió que visitó Tongareva, en las Islas Cook del norte. Llegó en un momento altamente fortuito. Los franceses acababan de reclutar a los isleños de Tongareva para trabajar en Tahití, y quienes quedaron, enfrentados ante un periodo de escasez de alimentos, estaban ansiosos por dejar la isla. Byrne firmó contratos con 253 isleños y ahí comenzó la carrera por la fuerza de trabajo polinesia. Finalmente, 33 barcos fueron comprometidos en el reclutamiento (27 peruanos, 4 chilenos, un español y uno de Tasmania), y durante treinta y ocho viajes entre septiembre de 1862 y abril de 1863, visitaron todos los grupos habitados de la Polinesia, excepto Hawaii.

Una variedad de estratagemas fue usada para obtener la fuerza laboral. Ocho barcos armaron una incursión armada en la Isla de Pascua en diciembre de 1862 y se llevaron a 349 de los habitantes; el capitán de la Empresa ofreció al gran jefe de Atiu, en las Islas Cook del sur, $3,000 en monedas de oro por doscientos hombres; y el doctor a bordo del mismo barco atontó a los isleños con una mezcla de brandy y opio.

Sin embargo, no todos los isleños fueron obtenidos por la violencia y el engaño. Como la gente de Tongareva, los habitantes de las islas Gilbert del sur estuvieron prontos a ser voluntarios, debido a que la comida era escasa. Los jóvenes de Niue, se informa, tenían la `manía´ de emigrar en búsqueda de aventuras, mientras otros setecientos isleños de las Cook, inocentes, crédulos y acostumbrados a confiar en los europeos, firmaron por voluntad propia.

Los reclutadores encontraron dos comunidades que ayudaron y obstaculizaron sus empeños: `vagabundos de playa´(beachcombers) y misioneros. Byrne, por ejemplo, utilizó los servicios de un vagabundo conocido como Beni para que lo ayudara a reclutar en Tongareva, mientras Paddy Cooney, `un súbdito británico de mal afamado carácter´, indujo a 85 pakapukanos a contratar con el Jorge Zahara. Algunos de los vagabundos y tripulantes de la nave, sin embargo, no estuvieron dispuestos a ser parte del fraude, y el sobrecargo de la Empresa fue abandonado a su muerte por insistir en que los isleños fueran reclutados voluntariamente.

Los misioneros, en líneas generales, hicieron lo que pudieron para impedir el reclutamiento, y Maude reconoce su deuda con los registros de los misioneros en su reconstrucción del comercio. Los misioneros católicos franceses en la Polinesia oriental, como el Padre Honoré Laval, quien bloqueó el reclutamiento de la Serpiente Marina en Mangareva, islas Gambiers, fueron particularmente efectivos pues fueron capaces de convocar a las autoridades navales y coloniales de Tahití.

Los isleños no siempre fueron víctimas inermes de las operaciones esclavistas. En cierto número de casos los jefes polinesios evitaron el secuestro o el reclutamiento colocando tapus (tabúes) en los navíos peruanos. En otros casos tomaron las cosas en sus propias manos capturando naves y tripulaciones: los ´del atolónde Rakahanga capturando la Empresa; los Rapa tomando el mando de la goleta Cora, que ellos dirigieron a Tahití; y los Tonganos de Ha’apai emboscando a los marineros de la Margarita.

Mientras la mayoría de los raptados o reclutados no fueron tratados brutalmente durante el viaje al Callao, `la puerta del infierno´, muchos de ellos cayeron víctimas de enfermedades. En tierra, el asunto se puso peor. Efectivamente, como Maude sugiere, un período de trabajo por deudas en el Perú `era equivalente a una sentencia de muerte´. Sesenta y cinco por ciento de quienes desembarcaron murieron de enfermedades pulmonares o intestinales, mientras un sexto pereció de viruela.

La verdadera naturaleza de esta trata pronto se hizo evidente y los peruanos, cediendo a la presión diplomática británica y francesa, acordaron repatriar a los isleños. Naves sobrecargadas y pestíferas regresaron su cargamento enfermo y moribundo a la Polinesia. El resultado fue una catastrófica despoblación de las islas y, en total, cerca de seis mil murieron directa o indirectamente como resultado de la trata esclava.

¿Cómo se adaptaron los isleños a este grande y externamente inducido desastre social? ¿Qué estratagemas emplearon ante la súbita desaparición  de entre el 24 y el 79 por ciento de la población de trece islas? El mayor problema que tuvieron que enfrentar fue la falta de varones adultos. Esto significó que las tareas tradicionales de conseguir los alimentos tuvieron que ser reasignadas y que las poblaciones isleñas tuvieron que ser repuestas suspendiendo las sanciones que prohibían el adulterio, alentando la inmigración masculina y terminando practicas tales como el aborto y el infanticidio.

Al mismo tiempo, el trauma de la experiencia peruana alentó la difusión del cristianismo, y socavó las estructuras tradicionales del poder. Así, cuando los misioneros llegaron a la Isla de Pascua en 1864, encontraron `solo las ruinas de una civilización´, tras haber colapsado hasta el caos el viejo sistema económico y político.

Aunque todos los interesados en la historia del Pacífico se beneficiarán de la investigación de Maude, su sombría letanía fue compilada principalmente para los descendientes de quienes sufrieron. `Solo mediante el conocimiento de su historia´, escribe él, `podrán los isleños de hoy hacerse completamente conscientes de su identidad regional, y cuidarse así de la aniquilación de a pocos que los amenaza en el presente siglo, como el cautiverio peruano lo hizo en el pasado´.

Esclavistas peruanos en el Paraíso: Polinesia, 1862-1864 (reseña de  James A. Boutilier, publicado originalmente en The International History Review, Vol. 5, No. 1 (Feb. 1983), pp. 155-158. Traducido por Alberto Loza Nehmad.