Fiji Airways conectará Nadi con Vava’u en las Islas Tonga

El gobierno de Tonga ha anunciado que el Aeropuerto de Lupepauʻu,  segundo de mayor  extensión de las islas y enclavado en el archipiélago de Vava’u recibirá en breve vuelos directos desde Fiji. Tras las negociaciones mantenidas la semana pasada en Nuku’alofa  entre ‘Akilisi Pohiva, primer ministro  de Tonga y su hómologo fijiano Frank Voreqe Bainimarama, Fiji Airways ofrecerá  a partir de noviembre de  2015 vuelos directos entre Nadi y Vava’u. A 320 kilómetros al noroeste de la capital Nuku’alofa, este es  el archipiélago tongano que recibe mayor número de visitantes extranjeros y las autoridades ya han iniciado las obras para mejorar las facilidades de embarque y seguridad para recibir pasajeros internacionales. Ante esta decisión, Real Tonga  única compañía  de vuelos local, ha mostrado su preocupación señalando que la perdida de pasajeros en tránsito y beneficios derivados podría afectar a otras rutas como  Eua, Ha’apai, Niuafo’ou, and Niuatoputapu); que  aunque menos comerciales, no menos importantes, podrían verse afectadas en número de frecuencias Hasta el momento la isla de  Tongatapu es el único punto de entrada internacional al país, debiendo los pasajeros con destino a Neiafu tomar los vuelos de Real Tonga desde el Aeorpuerto Internacional de Fua’amotu.

Danzas y tambores de las Islas Cook

 

Al carecer de lengua escrita la historia y la herencia de los pueblos polinesios fueron transmitidas de generación en generación a través de la tradición oral,  en la forma de cantos y los movimientos tradicionales de la danza. La herencia cultural en las Islas Cook  se conservó y trasmitió por medio de los ta’unga, expertos o maestros especializados en una actividad o arte particular.

La música,  como ocurre   en otros enclaves  polinesios  aparece en  las islas del archipiélago de las Cook  como un factor esencial tanto en la vida secular como en la religiosa. Como otros polinesios aquí,  se suelen  aprender las técnicas de baile desde muy   temprana    edad  y practicando estas  durante toda la vida. Se dice que en las islas de Polinesia prácticamente todo el mundo sabe cantar y bailar;  tocar la guitarra y el ‘ukelele.  Ciertamente, los cantos y danzas  en fiestas improvisadas o  en ceremonias tradicionales guardan una belleza sensual y envolvente.  Are karioi significa literalmente `la casa de la diversión´ y este es  el lugar donde los jóvenes aprenden a bailar las danzas tradicionales,  a cantar y tocar los tambores, para más tarde poner en práctica  las enseñanzas recibidas en las grandes fiestas y celebraciones tradicionales.

Las formas musicales tradicionales de las Islas Cook se encuentran reflejadas en sus danzas: karakia (oración), pe’e (canto), amu (canto melódico), rutu pa’u (percusión),  imene reo metua (canción tradicional), imene kaparima (canción de acción), peu tupuna (leyendas en forma de danza), parapore (proverbios), piri (acertijos), akatutu (coreografía) y las   nuku o escenificaciones históricas. Cada isla de este  archipiélago polinesio  posee sus variaciones propias y únicas. Las danzas pueden ser interpretadas de forma individual,  en la mayoría de ocasiones es llevada a cabo en grupos formados exclusivamente por hombres o mujeres, aunque también en grupos  masculinos, mixtos.

La  Ura  es quizás  en las Islas Cook,  la danza más conocida de todas; en esta las expresiones faciales, las  manos, los movimientos de caderas y de piernas, siguen el ritmo de varios tambores que son tocados de forma individual  o al unísono. El tokere o pate tambores ahuecados de madera, dirigen los movimientos de las manos, de los  pies y de la  cara mientras que los  pau o  tambores con membrana de piel de tiburón,   marcan las pautas de la cadera y las rodillas. Los movimientos de la danza describen la historia. Las Ura pau relatan aspectos de la vida diaria en las islas;  jornadas de pesca, construcción de ‘are o casas tradicionales , preparación de la comida.Antes de la llegada y contacto con los europeos  estas danzas  eran bailadas en aquellas  ceremonias que poseían una significación especial para la aldea y comunidad  o como parte de festivales de relevancia. Los  participantes danzaban al ritmo del ka’ ara   y en ciertas ocasiones cantos de guerra se sumaban a la danza permitiendo incorporar armas a la coreografía.

En la década de 1800 la ura pa’ata fue un baile  muy popular acompañado  de tambores e interpretada por hombres y mujeres sobre enormes plataformas de piedra que hacía las veces de escenario. La vestimenta tradicional de hojas y  otros textiles naturales confeccionados a partir de la corteza de la morera del papel (Broussonetia papyrifera) habían sido ya  sustituidos por la influencia misionera,  por largos vestidos para las mujeres y camisa blanca y pantalón negro para los hombres. Con el paso del tiempo y la flexibilización de las reglas impuestas por la London Missionary Society,  las antiguas danzas de tambor y  la vestimenta tradicional asociada a ellos fue reintroducida en la sociedad polinesia.

La  Kaparima   fue en el pasado acompañada por cantos y  la vivo o la flauta nasal. A   partir de la introducción del ‘ukelele y la guitarra esta forma de danza ha venido  incorporado una variedad de movimientos  que hoy día reflejan situaciones y actividades de la vida diaria.

La Ura tatiaae es una  danza  que posee tres movimientos diferenciados que buscan la broma que provoca el enfado;  la intención de su baile  pretende la diversión de todos los presentes. La coreografía  no está sujeta a la uniformidad y  puede reflejar tanto a un individuo y su aldea o isla de la que es objeto de burla. Esta danza suele bailarse en todo momento tanto con,  cómo sin acompañamiento musical.

La  Ura tamataora  es una danza improvisada que puede ser interpretada tanto de forma individual como  en grupo y la acompañan todo tipo de instrumentos improvisados.  La Ura Tamataku fue muy bailada durante la época de contacto con los navegantes y exploradores europeos. Se hacía  de forma individual y  era acompañada por cantos. transmitiendo un mensaje disciplinario de acción o parte de una historia dramática donde los movimientos imitan a aquellos de  los insectos, peces, animales y fantasmas.

La Ura Kanga , muy similar  a la  ura tamataku, es  fácilmente reconocida por ser un tipo de baile  sin mucho sentido estructural y destinado únicamente a provocar la risa de los que la contemplan y de los que la bailan. Generalmente se baila en encuentros deportivos y sin   acompañamiento musical.

Las  Nuku  combinan  todo tipo de actividades de entretenimiento y están  basadas en periodos o momentos históricos del grupo que la representa. En ellas participan u número importante de personas y pueden extenderse durante muchas horas. La Uri piani es una danza muy popular que se produce de forma esporádica  y en la mayoría de ocasiones  es acompañada por  el ritmo frenético de los tambores. En ella participan un hombre y una mujer que se mueven de forma  sensual y provocativa durante toda la      danza. Un espectáculo soberbio.

La  Ura peu tupuna es una forma tradicional de baile  todavía muy popular en las Islas Cook. La leyendas son expresadas  mediante una combinación de danza, cantos, oratoria y artes escénicas. Muy poca gente en las islas  es capaz de bailar la Ura kopu, pues es una danza  requiere una habilidad extraordinaria en  donde la ondulación continua  de los músculos del estómago es la mayor  de sus caracteristicas.  Las  Ura penu   son  danzas de grupo donde destaca el uso  de algún objeto doméstico, herramienta o arma tradicional. En estas  participan tanto hombres como mujeres. El término  ura penu fue creado por Kauraka Kauraka,  poeta originario del atolón de Manihiki, a partir de la palabra original del atolón de Pukapuka   penupenu , que literalmente significa `objeto´.

La   Ura pia  es una danza que requiere mucha habilidad y dotes de  equilibrio y está  estrechamente relacionada con la isla de A’itutaki.  Es acompañada por el ritmo de los tambores. Aqui  los hombres jóvenes son sus protagonistas,  que situandose sobre un contenedor de latón realizan ejercicios que demuestran sus habilidades y condición física.

La  Ura rore  es también originaria  de  A’itutaki. Es acompañada por tambores y al igual que la  ura pia, los hombres jóvenes demuestran sus habilidades y condiciones físicas bailando subidos a zancos.   El   Ura tairiiri   es un baile que  utiliza abanicos que simbolizando  la paz, son interpretados por las mujeres. Son acompañados por los tambores y  cantos.

La  Ura topi    es una danza que ha  desaparecido casi por completo, aunque existen  un esfuerzo por incorporarla de nuevo a la tradición musical y de baile  de las Islas Cook. Todos los hombres de las aldeas  la bailan  durante celebraciones colectivas, adornados con sombreros cónicos elaborados a partir de la corteza del árbol de la morera del papel (Broussonetia Papyrifera)  u otras fibras vegetales.  La  Ura korare   es bailada por un grupo masculino,  que al ritmo de cantos tradicionales imita los movimientos guerreros del pasado.

La  Haka   es acompañada por el ritmo del tambor ka’ara y  de  cantos. Ocupa un lugar de honor  en la tradición de danzas y cantos de las islas, demostrando el  orgullo e identidad culturaly  el  espíritu guerrero y de superación , tan característico de las sociedades polinesias.. Es   una muestra evidente de las conexiones históricas de las Islas Cook  con los māori de Aotearoa Nueva Zelanda .Dos elementos caracteristicos conforman la haka y le otorgan su especial ferocidad;  la dilatación ocular o pukana que exagera el tamaño del blanco de los ojos y hace casi invisibles las pupilas, y el whetero, sacar todo lo posible la lengua, algo que solo hacen los hombres. En la haka todo el cuerpo debe hablar `kia korero te katoa o te tinana´  (Los términos aquí utilizados son en Te Reo Māori, la lengua de los Tangata Whenua de Aotearoa Nueva Zelanda ).

El fuego aparece muy a menudo en los cantos y leyendas tradicionales,   la Ura e’i o danza del fuego refleja los lazos históricos de las Islas Cook  con otras culturas polinesias como las de Samoa, Tahiti y Tonga. Consiste en hacer girar continuamente  antorchas encendidas por ambos lados y al ritmo sin pausa de los tambores.

La  Ura rama en  tiempos pasados fue bailada en las ceremonias de carácter más solemne y  haciendo uso de  cáscaras de coco a las que se les prendía fuego a modo de antorcha; hoy se utilizan cañas de bambú o medias cáscaras de coco con velas   en su interior. Las llamas marcan el movimiento de la danza y a esta la acompañan los tambores y cánticos.  Las Ura akamori – Ura akapaapaa    son danzas acompañadas por canciones  en donde las expresiones faciales y los movimientos de las manos dominan la escena. Participan un hombre y una mujer, pero a diferencia de la  uri piani, aquí a penas  los cuerpos se juntan . En el pasado esta danza era el medio más común de adoración a los dioses, hoy la ura akamori es bailada en honor a la iglesia.

Los habitantes māori de las Islas Cook se refieran a cualquier orquestación de tambores de madera como rutu te pa’u o`tocar los tambores ´.   El  tokere o to’ere es un gongo de madera resistente de 18 pulgadas y 5 de diámetro. Su  tala es complicada pues consiste en la creación de corte longitudinales los cuales determinarán  el tono- Por norma general aquel tronco recto y sin apenas ramas será el perfecto para construir un  tambor.  El  tokere es tocado con dos bastoncillos  de madera.   El pate, es similar al  tokere.  El kahara o ka’ara dobla en tamaño al pate  y es tallado siguiendo las mismas pautas que los anteriores. El corte triangular distintivo, trabajado por el to’unga  o maestro experto produce tres tonos diferentes.  El  ka’ara está tallado de una forma minuciosa  y decorado con diseños de color negro. Los bastones empleados para hacerlo sonar son de una madera más ligera,  generalmente extraída del pequeño tronco de la hoja de la palmera cocotera. Con ellos el sonido es más suave y meloso.   El  koriro es un  tambor ahuecado de doble corte  utilizado comúnmente  en el atolón Manihiki.  Apenas es utilizado, pero en años recientes existe un  interés por volver a introducir este instrumento de percusión en el mundo musical insular.  Este tambor  posee el mismo tamaño que el tokere y  es bellamente decorado con madreperla, hecho  que supone un valor  personal añadido a su propietario. Se toca con varillas muy similares a las que se emplean en el pate y el tokere.   Los tambores de membrana confeccionados con piel de tiburón se crean a partir del ahuecamiento de troncos que se cubren con la piel de estas criaturas marinas. El tipo de piel empleado definirá dos tipos básicos  de estos membráfonos: el pahu o pa’u y el  pa’u mango.   Los tambores son una parte importante de la vida  en estas islas de Polinesia y definen la identidad cultural de las Cook; el dominio de la percusión es un causa de admiración y los jóvenes se entregan a su práctica con auténtica pasión. En una representación musical típica se tocan a la vez el tokere, el pate, y el ka’ara, combinádolos con el pa’u mango y el pa’u. este último mantiene un ritmo tonal de uno a uno, el cual es interrumpido por el tono más elevado del pa’u mango; el pate es el que lleva el ritmo principal, interrumpido en ocasiones por el sonido del tokere. El ka’ara refuerza toda la percusión en su conjunto. A parte de los tambores existen otros instrumentos que actúan como creadores de ritmo como  son las calabazas, las  conchas marinas,  las cáscaras del fruto del cocotero, el  bambú, los maderos, esterillas y piedras . El cuerpo humano es también utilizado para la producción de sonidos mediante las palmas de la mano golpeando en partes diferentes de la anatomía com pecho, muslos y piernas.

Un paraíso oceánico,  flora y fauna en las Islas Samoa

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La mayoría de las especies nativas de las islas Samoa, en Polinesia,   están estrechamente relacionadas con aquellas de Indonesia. Debido a la remota localización del archipiélago, enclavado en el corazón del Pacífico Sur,  la diversidad de las especies terrestres es muy limitada; aproximadamente 471 especies de helechos y plantas, 24 especies de pájaros y aves acuáticas, 20 especies de aves marinas, 3 mamíferos; todos ellos murciélagos, 4 especies de lagartijas, 2 especies de tortuga, y 1 especie de serpiente. En contraste las especies marinas son abundantes; 890 peces , más de 200 especies de coral, delfines y ballenas. El 32% de las plantas y flores son endémicas, incluyendo cinco de ellas que encuentran  su hábitat únicamente en Amerika Samoa.

Entre las aves marinas y acuáticas podemos destacar, entre otras, la manu sina (Gygis alba); el matu’u o Cormorán del Arrecife (Egretta sacra), el Pájaro Tropical de Cola Blanca o tava’e (Phaeton lepturus), la gogo (Sterna sumatrana), la   fragata o atafa (Fragata minor) y diferentes especies de petreles. Los patos o toloa (Anas superciliosa) habitan los humedales  o togo  de las lagunas de Pala en Nu’ululi y Leon  en la isla de Tutuila en  la Samoa oriental. En cuanto a las aves  terrestres hay que citar  entre su numerosa población, la manuma o Paloma de la Fruta Multicolor (Ptilinopus perousii) , el lulu o buho, la Paloma del Pacífico (lupe) o la pe’ape’a (Collocalia Spodiopygia).

En las Manu’a, remoto archipiélago de Amerika Samoa,  existen especies muy singulares de aves, las islas son un paraíso ornitológico donde se puede encontrar, entre otras especies, el segavao (Vini australis) un loro de corona azul que se alimenta del néctar del cocotero y del árbol de coral (gatae).

Uno de los lugares más fascinantes en Samoa  para observar la vida en el arrecife de coral  es la isla de Ofu en las Manu’a.  Enormes corales piedra, colmena (Goniastrea aspera), champiñón (Fungia fungites) se extienden en su amplia laguna de aguas cálidas y cristalinas, acogiendo a una fauna marina abundante, extraordinaria y multicolor.

El alogo o pez cirujano (Acanthurus lineatus) es el más abundante y quizás, por este motivo, el más consumido por los samoanos. Este es un pez territorial que habita en aquella parte del arrecife donde rompen las olas. El manini (Acantharus triostegus) y el pone (Ctenochaetus striatus)  viven en aguas poco profundas, pertenecen a la misma familia de los alogo, y se desplazan de un lugar a otro en grandes grupos para protegerse de los depredadores. Las faisua o almejas gigantes  (Tridacna maxima y Tridacna squamosa) se encuentran en las aguas poco profundas, junto a las estrellas de mar, conchas y caracolas. Otro habitante del arrecife es el palolo (Eunice viridis).

Los tiburones (malie) que habitan cercanos a la costa no son peligrosos. Las especies más abundantes son los Carcharhinus melanopterus y los Triaenodon obesus. Algunos tiburones martillo frecuentan las aguas de la bahía de Pago Pago en la Samoa Americana  donde dan luz a sus crías y se alimentan de los desperdicios producidos por las fábricas de enlatado de atún.

En cuanto a la flora, el baniano o aoa (Fiscus proxila), es el árbol más representativo de los bosques lluviosos samoanos.  Estos  crecen de arriba abajo, pues las aves depositan las semillas en las ramas de otros árboles y a medida que el ficus va desarrollándose extiende sus raíces hacia abajo envolviendo por completo al árbol original. Sin lugar a duda su belleza radica en su enormidad y gigantescas raíces aéreas. Los banianos dan refugio y alimento a multitud de aves. Otros árboles que se pueden encontrar en suelos samoanos  son el futu (Barringtonia Asiatica) el  gatae (Erythrina variegata), el atone (Myristica inutilis), au’auali, (Diospyros samoensis), ifi (Inocarpus fagifer), el árbol del perfume o moso’oi (Cananga  odorata), y el  olioli o helecho arborescente (Cyathea spp.)

El cocotero o ni’u (Cocos nucifera) es el árbol de la vida y el símbolo de las Islas del Pacífico. Posee multitud de usos, desde alimento y bebida hasta materiales de construcción, utensilios domésticos, adornos o producción de copra (albumen seco de coco que permite obtener aceite destinado a usos alimenticios y, sobretodo, industriales). El tronco se utiliza para las viviendas, las palmas para su techado; y como material para tejer esteras, cestas, sombreros… La cáscara es empleada para la confección de recipientes, botones y brazaletes. Las fibras y el cordaje para las redes de pesca y el llamado ofa o  técnica de sujeción de las vigas que soportan el techo de un fale o vivienda tradicional.

Hibiscos, bougaivilleas y  gardenias abundan por todas partes siendo la flor  más representativa y singular la del moso’oi (Cananga odorata) utilizada para confeccionar perfumados ‘ula o collares de flores. La pua (Plumeria acumiata) una especie de campanilla de color amarillo y  es la flor nacional del país. Como todos los polinesios, los samoanos se adornan con flores con la misma naturalidad como si respirasen. Los frutos del árbol del pandano son utilizados para confeccionar unos collares llamados ulafala  que son llevados únicamente por aquellos individuos que ostentan un título.   Sus perfumados frutos son utilizados, al mismo tiempo como ambientadores naturales.

Los manglares,  que los polinesios de Samoa llaman togo,  ocupan extensas áreas alrededor del delta de los ríos y su valor ecológico es altísimo, ya que protegen las costas del mar y el viento  y proveen refugio a infinidad de especies de peces. Sa’anapu y  Sataoa,  al sur de ‘Upolu, son áreas de manglar especialmente protegidas por iniciativa de las comunidades donde recae la tenencia de la tierra. Afortunadamente se están tomando iniciativas por parte de las aldeas, comunidades y distritos para minimizar el impacto medio ambiental y garantizar la protección de los recursos naturales.

Existen propuestas para la creación de parques o áreas marítimas protegidas asociadas a su fauna y elementos históricos y culturales. Si no existen parques nacionales  marítimos en las Samoa es simplemente porque las gentes no se involucran lo suficiente y la financiación institucional es totalmente insuficiente. Por otra parte los habitantes no poseen plena consciencia  y uno de los mayores problemas es el de los residuos, pues los samoanos todavía creen que como antes, todo es biodegradable.

Entre los parques, áreas y reservas naturales de interés en Samoa cabe destacar: O le Pupu Pu’e National Park   Al Parque Nacional de  O Le Pupu Pu’e se accede desde  Togitogiga Recreation Reserve, área recreativa situada fuera de los límites del  parque y a 28 kilómetros de Apia. Hasta aquí se llega conduciendo a través de la carretera que discurre por la costa sur de la isla de ‘Upolu. Fue creado en 1978 y  posee 2800 hectáreas que se extienden desde la orilla del mar  hasta alcanzar el el centro insular  -su nombre en  samoano, O Le Pupu Pu’e, describe perfectamente esta posición: `desde la costa a la cumbre de la montaña´ , en el extremo septentrional de esta área protegida que da refugio al  zorro volador (Pteropus tonganus), define sus  límites entre los montes  Le Pu’e (885 metros) y  Fito (1028 metros).

Existe dos especies de murciélagos frugívoros en las Samoa,   pe’a vao (Pteropus samoensis)  y el pe’a fanua  (Pteropus tonganus). De impresionante apariencia en vuelo cuando planeando en la oscuridad, sobre las copas de los árboles, extiende sus alas de metro y medio; estos animales se alimentan del néctar  de frutos y hojas de los árboles del bosque como el  ‘ulu  o árbol del fruto del pan (Artocarpus altis), el aoa  ( Ficus proxila & Ficus obliqua), mamalava (Planchonella samoensis),fetau (Callophyllum inophyllum), tava (Pometia pinnata), ifi (Inocarpus Fagifer), a’ amati’e (Elaeocarpus ulianus) y asi (Syzigium inophylloides).  Durante el día los pe’a fanua forman grandes colonias organizadas de acuerdo con su status reproductivo. Los pe’a  vao aparecen colgados boca abajo de los árboles en solitario o en parejas.

El parque ofrece la posibilidad de practicar el trekking  y descubrir el inexplorado y hermoso interior, dominado por el esplendor del bosque tropical lluvioso. Una costa accidentada y bordada en coladas de lava y hermosos bosquecillos de pandano perfila los límites de esta área natural protegida permitiendo, del mismo modo, una caminata muy agradable y acompañada por la vista despejada del mar. Para alcanzar  Pe’a pe’a ,  cueva que debe su nombre a un pajarito   similar al colibrí y que habita su interior (Collocalia spodiopygia) y situada en la misma región,   ¡es necesario caminar durante 3 horas desde Togitogiga Falls ,  bellas cascadas que se  precipitan en una amplia poza de aguas profundas

Palolo Deep Marine Reserve se convirtió en una reserva marina bajo el acta de Parques Nacionales y Reservas de 1974. El área está administrada por el Gobierno de Samoa a través de la Division of Environment & Conservation (DEC) del Department of Lands, Surveys & Environment. El llamado Palolo Deep es un enorme agujero – ` blue hole ´-  abierto en la superficie de una plataforma arrecifal de aguas poco profundas.  Acoge siete hábitat diferentes en las que cientos de especies de peces arrecife conviven con el pulpo azul, erizos y tricdanas. El lugar toma sus nombre del  gusano polychaete (Eunice Viridis) que habita las aguas poco profundas del sistema de arrecifes. El palolo es la parte comestible de un gusano polychaete que habita en las zonas  más profundas de los arrecifes  del Pacífico Sur Central (Samoa, Islas Cook, Tonga, Fiji, Vanuatu y Solomon). Tiene 45 centímetros de largo y en su emersión se desprende de la cola donde se albergan los huevos y / o el esperma, para luego regresar a sus refugios marinos.

Generalmente emerge de las aguas una o dos veces anualmente.  En las Islas Samoa lo hace cada año, siete mañanas después de noches de luna llena; en octubre en Savai’i y en noviembre en ‘Upolu. Durante cien años jamás lo ha dejado de hacer. Los mejores lugares para observar este curioso fenómeno natural es en las aldeas de Safotu y Falealupo ( Savai’i)   y Salamumu y Saleapaga (‘Upolu). La llegada del palolo es todo un acontecimiento social y  familias y aldeas enteras se desplazan hasta las playas y el mar para pescarlo. Desde medianoche hasta el amanecer, cuando el palolo literalmente se disuelve con la luz solar, jóvenes, viejos y niños llevando antorchas y linternas; cantando y bailando, van atrapando los millones de colas; marrón rojizas las de los machos y verdes las de las hembras.

‘Uafato Rainforest Reserve  La Reserva de Bosque Pluvial de ‘Uafato está situada en la costa noroeste de ‘Upolu e incluye las áreas costeras, zonas marinas adyacentes, el arrecife de coral y la población de ‘Uafato. Este es uno de los lugares más remotos y fascinantes de la isla donde la vida samoana transcurre a su propio ritmo. El primer asentamiento humano tuvo lugar  hace  unos 2500 3000 años. La aldea está dividida en 17 ‘aiga o familias extendidas  y las pequeñas plantaciones que garantizan su supervivencia se encuentran cercanas a esta. La única actividad económica es la producción artesanal de objetos tallados en madera.

Falealupo Rainforest Reserve El área de Falealupo, en el extremo occidental de Savai’i, posee una significación especial para los samoanos. Aquí donde se pone el sol se encuentra según la tradición, la entrada al mundo de los espíritus o aitu. En el universo polinesio el sol poniente simbolizó siempre la muerte y la tierra prometida, mientras que el sol naciente la vida y la esperanza; los múltiples y continuos viajes marítimos protagonizados por las gentes polinesias. La Reserva de Bosque Pluvial de Falealupo fue establecida en 1989 gracias a la iniciativa local e internacional que buscaba su conservación y protección, y un modelo de turismo sostenible en un área de alto valor cultural y ecológico. En la reserva existe una pasarela colgante (`Canopy Walkway´) entre un magaui (Garuda floribunda) y un enorme aoa o baniano (Ficus proxila ), desde el cual se divisa una panorámica de la pluviselva, las  cumbres de  Savai’i y  es punto de observación ornitológico.

Tafua Rainforest Reserve  Comprende una de las áreas de bosque lluvioso mejor conservadas de Samoa y, en consecuencia, el lugar donde se concentran mayor diversidad de especies naturales. La península, en la isla de Savai’i, es un paraíso de las aves y en el cráter de Tafua Savai’i se encuentra emplazado un santuario de murciélagos frugívoros. Su geología recrea túneles de lava fosilizada, sopladores naturales que lanzan agua de mar hasta alturas considerables; y una costa accidentada de origen volcánico, abruptos acantilados y  una preciosa playa de arenas negras, la de Ananoa.

Paka O Amerika Samoa  Paka O Amerika Samoa fue autorizado por el Congreso de los Estados Unidos de América en 1988 y oficialmente establecido como tal en el año 1997. Desde el año 1993, el contrato de arrendamiento tiene una validez de cincuenta años y es susceptible de renovación con consentimiento mutuo. Las tierras que componen el parque fueron arrendadas a las aldeas y al Gobierno de Amerika Samoa por un periodo de 50 años. El objetivo principal del proyecto no es otro que el de preservar las tradiciones, costumbres y creencias del fa’a Samoa aparte, obviamente, de los bosques lluviosos paleo tropicales y el arrecife de coral. Las zonas marinas abarcan casi el 15% de la línea costera, las zonas terrestres, más de 16% de los doscientos kilómetros cuadrados de superfice del territorio.

Las comunidades de quienes son propiedad las tierras, continúan haciendo uso de estas a nivel agrícola, pesquero y de recolección de plantas medicinales percibiendo, al mismo tiempo, pagas anuales de arriendo. Áreas definidas de las islas de Ta’u y Olosega, en el archipiélago de las Manu’a forman al mismo tiempo parte del Parque Nacional de la Samoa Americana.

En Ta’u, aparte de los restos arqueológicos que conforman el complejo funerario del último Tu’i Manu’a posee atractivos naturales de gran interés como puede ser el Judds Crater, un inmenso cráter volcánico al cual se accede desde la aldea de Ta’u tras una caminata de seis horas aproximadamente.

En el área de de la isla de Ofu, donde se extiende la sección del Paka O Amerika Samoa se encuentra uno de los arrecifes coralinos más impresionantes de todo el Pacífico Sur. Entre los gigantescos corales piedra  y otra especies de coelenterata, habitan cientos de peces y los encuentros con tortugas marinas son comunes. Las novecientas especies de peces y cerca de 200 de coral son representativos del área del Indo Pacífico.

En la tradición samoana siempre se ha creído que las tortugas salvan a los pescadores perdidos en la mar, llevándolos sanos y salvos a tierra firme. Es un animal sagrado, hecho que indica su propio nombre en samoano, I’ a sa o  `pescado sagrado´. Los samoanos siempre han cazado las tortugas para alimentarse, y empleado su caparazón para confeccionar brazaletes, peinetas, anzuelos de pesca. En las canciones samoanas y en el arte están presentes, y en algunos lugares como Faga’ itua y Leone en Tutuila se encuentran hermosos petroglifos que dibujan su figura. La tortuga verde marina  o laumei ena’ena (Chelonia mydas) y la  laumei uga  ( Eretmochelys imbricata) desovan en las playas de del atolón de Rose y  de la isla de Tutuila respectivamente. Una vez han nacido las crías, estas se alejan de Amerika Samoa y no regresan a su lugar de nacimiento veinte o veinticinco años más tarde, cuando son sexualmente maduras. Allí ponen sus huevos y vuelven a marcharse desde donde vinieron; así una y otra vez hasta su muerte.

En cuanto a la flora, el baniano o aoa (Fiscus proxila), es el árbol más representativo de los bosques lluviosos samoanos.  Estos  crecen de arriba abajo, pues las aves depositan las semillas en las ramas de otros árboles y a medida que el ficus va desarrollándose extiende sus raíces hacia abajo envolviendo por completo al árbol original. Sin lugar a duda su belleza radica en su enormidad y gigantescas raíces aéreas. Los banianos dan refugio y alimento a multitud de aves. Otros árboles que se pueden encontrar en suelos samoanos  son el futu (Barringtonia Asiatica) el  gatae (Erythrina variegata), el atone (Myristica inutilis), au’auali, (Diospyros samoensis), ifi (Inocarpus fagifer), el árbol del perfume o moso’oi (Cananga  odorata), y el  olioli o helecho arborescente (Cyathea spp.)

Fagatele Bay  National Marine Sanctuary  Es uno de los secretos mejor guardados de Tutuila, un pequeño paraíso oceánico refugio de doscientas  especies de coral y vida marina, y lugar de visita de ballenas jorobadas. En 1986 el Congreso de los Estados Unidos aprobó la creación del Fagatele Bay National Marine Sanctuary para garantizar la protección  de su entorno trabajando conjuntamente con agencias federales, territoriales y los propietarios tradicionales.Le Tausagi ( `Los Pájaros Cantores del Alba´ ) es un grupo de profesionales y voluntarios que promueven la conservación de la naturaleza a través de programas educativos en las escuelas, representaciones teatrales, y visitas para los más jóvenes a Fagatele.

La ballena jorobada o tafola (Megaptera novaeanglie) es el cetáceo más espectacular en aguas samoanas.  Esta ballena tiene las aletas pectorales largas y blancas, y la hermosa aleta caudal presenta bordes aserrados. Su cuerpo es más grueso que el de otros rorcuales, y tiene pequeñas protuberancias tanto arriba como abajo de la cabeza. De cada una de estas protuberancias crece un pelo.

Las jorobadas pueden alcanzar los dieciocho metros de largo. A menudo viajan en grupos pequeños. Generalmente salen a respirar unas seis veces o más seguidas, para luego lanzarse a las profundidades, donde permanecen por unos diez o quince minutos antes de aflorar de nuevo. La ballena jorobada deriva su nombre de la apariencia de su lomo y su irregular aleta dorsal cuando el animal se arquea para una sumersión profunda. Una de las vista más exquisitas y hermosas del mundo es la de una jorobada cuando la cola apunta al cielo, chorreando mar, marcando el inicio de un buceo profundo. Es un hecho fascinante que la distribución de los colores blanco y negro en la parte inferior de la cola de una jorobada es absolutamente única. No existen dos ballenas con las mismas marcas en los lóbulos. Son tan distintas como las huellas digitales de los humanos. Esto les ha permitido a los científicos y otros observadores fotografiar y catalogar miles de ballenas, seguir sus migraciones, documentar sus actividades, y notar la aparición de nuevos ballenatos de una manera regular y continua.

Otra maravillosa característica de esta especie tan singular es el canto submarino de los machos en ciertos lugares y épocas. Estos,  ejecutan complicados patrones de sonidos, con un registro de más de seis octavas y una duración de unos veinte minutos o más, y luego los repiten exactamente. Todas las ballenas de una determinada zona canta la misma canción en una determinada época. Al año siguiente la canción se repite con alguna variación. durante un periodo de más de doce años, los investigadores han grabado y analizado los cambios efectuados en la canción común cada año. Se cree que el hermoso canto de la ballena jorobada está relacionado con el cortejo y el apareamiento.

Rapa Nui, El colonialismo republicano chileno cuestionado

El libro de Rolf  Foerster González,  Rapa Nui. El colonialismo republicano chileno cuestionado (1902-1905) Editorial Catalonia-2014, indaga sobre los oscuros acontecimientos y sus dramáticas consecuencias ocurridas entre los años  1902 y 1905 y que en la práctica significaron la perdida de la tierras por parte de los habitantes de la Isla de Pascua.

El 9 de septiembre de 1888 el pueblo polinesio de Rapa Nui  firmó con las autoridades chilenas un tratado de buena voluntad, entendido por el primero como de amistad y de cooperación, y por las segundas como un vínculo republicano que invisibilizaba el nexo colonial. En 1895, el Estado arrendó la isla al empresario Enrique Merlet , quien posteriormente se asociaría  con la empresa angloescocesa Williamson Balfour, creándose en 1903 la Compañía Explotadora de Isla de Pascua.

Su instalación transformó a la isla en una estancia ganadera, despojando a sus habitantes originales  de sus tierras , reduciéndolos a los confines de Hanga Roa,  y  obligandoles  a convertirse en sus trabajadores. De este modo, el Estado de Chile cubrió su colonialismo bajo la apariencia  de una empresa moderna que explotaría  sin contemplación la tierra – llegó a tener 60.000  ovejas y varios miles de vacunos en solo 16.000  hectáreas-  y a su población.

Este proceso fue denunciado a la prensa y al parlamento chileno por voces provenientes de la propia isla —como la del esposo de la viuda del rey Riroroko y de los deportados en 1902— y muestra a una sociedad civil chilena sensible a la explotación, pero al mismo tiempo incapaz de reconocer su colonialismo.

Rolf  Foerster González es  antropólogo, doctor en Antropología por la Universidad de Leiden, Holanda. Profesor asociado del Departamento de Antropología de la Universidad de Chile. Ha publicado numerosos artículos y libros relativos a la historia y devenir contemporáneo del pueblo mapuche y rapanui.

Guam, en la Micronesia, se convierte en el primer territorio estadounidense en permitir matrimonios entre personas del mismo sexo

La isla de Guåhån (Guam) , en la Micronesia,  se convierte en el primer territorio estadounidense en permitir matrimonios entre personas del mismo sexo  después de que la fiscal general ordenase a funcionarios que empiecen a procesar de inmediato solicitudes para enlaces de parejas del mismo sexo. La fiscal general, Elizabeth Barrett-Anderson, emitió este miércoles la orden para el Departamento de Salud Pública y Servicios Sociales de  Guåhån.

Su fallo se produjo dos días después de que una pareja de mujeres, Loretta M. Pangelinan y  Kathleen M. Agüero,  presentase una acción judicial contra la ley de matrimonio del territorio cuando se les impidió pedir una solicitud para casarse. Barrett-Anderson citó una decisión de la Novena Corte del Circuito de Apelaciones como base para su directiva. Este tribunal de apelaciones dijo en octubre que la prohibición sobre el matrimonio gay era inconstitucional. Barrett-Anderson dijo que el departamento debería tratar `a todos los solicitantes de matrimonio del mismo género con la dignidad e igualdad contemplada en la Constitución´.

Tatau, expresión de identidad cultural

El arte del tatuaje  en Tahiti  y sus Islas  estuvo al borde de la desaparición  hasta que  en la década de los ochenta el esfuerzo de su revitalización entró en escena. Tatau  La culture d’un art (2014)  es un documental dirigido por  Jean-Philippe  Joaquim  el cual nos trae la historia del tatau  que  hace ciento cincuenta años trato de ser eliminado por  los misioneros europeos quiénes  lo consideraron  una  práctica erótica asociada a la desnudez y un impedimento al buen desarrollo de la  labor evangelizadora y  occidentalizadora  que pretendían  proyectar  sobre la sociedad polinesia.   Para los tahitianos  el tatau  expresaba su identidad cultural que dibujada sobre su anatomía en unas ocasiones  indicaba genealogía o  status social  y otras,  madurez sexual  o  logros personales. El documental, premiado en el pasado Festival International du film Océanien (Fifo) de Tahiti,   no es del agrado de los maestros tatuadores  marquesanos que  han  denunciado  el cúmulo de amalgamas y  falsedades que en el se encuentran, confundiendo el tatuaje tahitiano con  el marquesano.

En la década de los setenta cuando jóvenes polinesios pudieron viajar a Francia y estudiar en la universidad, empezaron a  tomar conciencia de su identidad cultural,  disponiéndose  a  investigar sobre  los   tatuajes  que sus  antepasados llevaban orgullosamente  grabados sobre la piel .  En Tahiti  muchos diseños del tatuaje, al no haber sido registrados,   se perdieron  para siempre;  por lo que la  información encontrada  fue escasa.  El tiki patu  en  las islas  Marquesas  aguantó mejor el embate de la influencia  de los misioneros  y conservada parcialmente su práctica pudo  sobrevivir a las agresiones externas y a su desaparición.

Karl von den Steinen  viajó al archipiélago en 1897 y allí comenzó a dibujar todos los diseños   marquesanos   conocidos e intentar descifrar sus significados.  El etnólogo alemán  publicó un libro al que los tatuadores  de Tahiti y sus Islas  recurrieron  habitualmente sin embargo,   en aquellos  años  de descubrimientos  tenían acceso tan solo  a los diseños,  pero no a la técnica de aplicación la cual  llegaría de la mano de polinesios originarios  de Samoa.

A Tavana Salmon, empresario tahitiano residente en Hawaii,  se le atribuye en la década de los ochenta  la revitalización del arte del tatuaje en Tahiti y sus Islas;  cuando expresó su deseo de que los componentes de su grupo de baile  pudiesen lucir tatuajes tradicionales. Salmon no dudo en viajar  a las islas Samoa conocedor de que los habitantes de aquellas islas   aún aplicaban el tatuaje con instrumentos tradicionales y donde los esfuerzos de la iglesia de suprimir su práctica no habían conseguido su fin.

En un primer momento  los samoanos se negaron a tatuar diseños tahitianos o marquesanos por lo que Salmon se  obligado a  ofrecerles una importante  suma de dinero  para que complaciesen sus deseos. A  petición del matai o jefe de mayor rango,  fue requerido a  proveer alimentos  a toda la   aldea y el maestro quién debía aplicar los tatuajes,   compensar su  labor con una vaca.

La  revitalización del arte del tatuaje en Tahiti y sus Islas no hubiese sido posible sin la ayuda de los  diseños marquesanos  y  la técnica  y aplicación de los  samoanos.

Cuando los polinesios de Tahiti  se propusieron revitalizar  e impulsar nuevamente el arte del tatuaje,  lo hicieron inspirados en aquellos diseños cuyo origen se encuentra en las  Marquesas y más tarde, descubriendo aquellos  propiamente tahitianos, samoanos, tonganos, de Hawaii e incluso Rapa Nui; todos estos tatuajes y sus diseños se fusionaron dando como resultado una mezcla cultural polinesia  que  al mismo tiempo  se refleja en la  población de Tahiti y sus Islas.

Si  hoy día uno hoy pasea por las calles de Pape’ete, capital de Polinesia Francesa, resulta difícil encontrase con tahitianos mayores de edad  con  tatau que cubran sus cuerpos. Tanto  hombres como mujeres se tatúan, las tahitianas hacían uso del tatau hasta el siglo XIX.   Los tatuajes que lleva la nueva generación adoptan  una fusión de diseños tahitianos,hawaiianos, samoanos y māori.   Hacerse  un tatuaje   en  el antebrazo, en el tobillo o en cualquier otra parte del cuerpo,  es hoy una forma de reivindicar la identidad cultura ma’ohi.  Otros  se tatúan  por motivos puramente estéticos o como elemento de atracción sexual. En ocasiones las reacciones de las familias de estos jóvenes no son del todo  positivas ya que para muchas personas mayores, bajo la influencia represiva del colonialismo y de la iglesia y junto a la lengua tahitiana, estos estaban prohibidos. En el pasado  los únicos que llevaban tatuajes eran los bailarines, los marginados y los inadaptados.

El caso Rapa Nui

Tangata O Te Moana Nui 108

Desde el 26 de marzo de 2015, el Parque Nacional Rapa Nui ya no está bajo el control de la Corporación Nacional Forestal (CONAF). Desde esa fecha, tampoco está recibiendo los US$ 60 o los $10.000 que pagaban turistas extranjeros y nacionales, respectivamente. Una organización de creación espontánea llamada Parlamento Rapanui, formada en 2001, ocupó pacíficamente los accesos a los principales sitios arqueológicos, impidiendo el acceso del personal de CONAF que se retiró sin altercados hasta el día de hoy. Además, comenzó a controlar la entrada de visitantes y a regular las actividades laborales en los sitios arqueológicos (guías turísticos), impidiendo que entraran guías no vinculados con personas rapanui. La decisión repentina de los dirigentes del Parlamento Rapanui recibió un apoyo masivo y claramente mayoritario de parte de la Comunidad insular aunque algunos detractores manifestaron en forma significativa sus críticas a la ejecución en la medida en que afectaban al propio pueblo rapanui. Debido a esto, un gradual proceso de acercamiento de posturas y búsqueda de consensos solucionó internamente hace un par de días los aspectos que causaban resquemor en algunos grupos en la Isla. ¿Cuál fue la razón de esta acción del Parlamento, secundado por el grueso de la Comunidad?

Una delegación de dirigentes políticos y representantes democráticos de la Comisión de Desarrollo de Isla de Pascua (CODEIPA) acudió a una reunión plenaria en el continente el día 25 de marzo. La intención era finiquitar el —ya dilatado– paso a trámite legislativo en el Congreso Nacional de un Proyecto de Ley de Control Migratorio. Este paso se encontraba retrasado desde el 2012 cuando se modificó la Constitución de la República (artículo 126 bis) que aprobó la noción de que la “libertad de tránsito” estaría restringida en lo que en 2007 se llamó “Territorios Especiales”, incluyendo a Rapa Nui. Sólo se debía definir de qué forma se iba a restringir el ingreso de personas a la Isla, lo cual fue trabajado durante casi tres años en forma interna en el territorio insular, culminando en una “propuesta” para el legislativo que era la que llevaba CODEIPA a la reunión. Además, se pretendía avanzar en un proyecto para una transición y, finalmente, un traspaso del Parque Nacional Rapa Nui a la Comunidad de dicha isla polinésica.

El segundo punto, del traspaso del Parque, recibió la aprobación para iniciar su proceso de consulta y posterior implementación (lo cual está por verse)… pero el primer punto, la propuesta de Ley de Control Migratorio, arrojó una desagradable sorpresa para los isleños presentes en la reunión. El abogado del Fisco había sido cambiado, y el nuevo abogado, el polémico Rodrigo González, no parecía dar garantías de llegar a acuerdo alguno. Su aseveración de que la propuesta presentada era “inconstitucional” y su pretensión de volver a “foja cero” todo el trabajo empeñado indignó a los representantes rapanui. Pese a que desde el primer gobierno de Bachelet se venía trabajando en la misma línea y a que la reunión era para pasar el documento al Congreso para su discusión de una buena vez, el abogado señaló que no podían hacerse cargo de “promesas hechas por gobiernos anteriores”. Los representantes isleños salieron indignados de la Mesa. Al día siguiente el Estado vía CONAF se vio obligado por el Parlamento y la Comunidad Rapanui a abandonar lo que llama “Parque Nacional” desde 1935. Fue una jugada calculada para presionar al vacilante Gobierno con el menor impacto posible para la población de dicho rincón polinésico.

Debido al profundo desconocimiento en el continente sobre la realidad rapanui, es de interés hacer un breve análisis de la situación neocolonial en la Isla, enfocándose en los tres ámbitos más sensibles para la Comunidad insular hoy en día: El ámbito demográfico, el patrimonial y el sociopolítico. De esta manera el lector podrá entender lo que llevó al pueblo insular a tomar, con gran sacrificio personal, una medida tan drástica.

La Ley de Control Migratorio a veces resulta difícil de entender para personas cuyo mundo es una enorme metrópolis o un continente vasto. La realidad de las Islas es completamente diferente y de ahí que Brasil lo entendiera con Fernando de Noronha en los años 80, Ecuador lo entendiera con las Galápagos en 1998, y Colombia lo entendiera con San Andrés en 1991, todas islas que tienen leyes especiales de migración. Chile, que todavía no parece entenderlo, no ha oído los avisos de alarma. La Ley de Control Migratorio era ya considerada una necesidad urgente por el Parlamento Rapa Nui en el documento que elaboró dicha organización para la Comisión Verdad Histórica y Nuevo Trato del Gobierno chileno en el año 2002.

Una isla con una superficie de 163,6 km2 y un área urbanizada (Hanga Roa) que no alcanza a ser un cuarto de dicha superficie, ha sufrido un crecimiento explosivo a causa de la inmigración descontrolada, principalmente aunque no exclusivamente, de personas desde el continente. Ese año 2002 se efectuó un censo de población que estimaba el total en 3800 habitantes. Diez años después, el controvertido censo de 2012 arrojó la irrisoria cifra de 5800, la cual es imposible de creer considerando que el padrón electoral 2013 tiene más de 4600 votantes. Y aquí no se consideran ni los menores de 18 años, ni los inmigrantes continentales llegados hace pocos años que no han cambiado su domicilio electoral, ni los extranjeros residentes —varios sin visa de trabajo–. Las estimaciones de la población total varían entre 7000 y 9000 habitantes, sin considerar a la población flotante de turistas, que en Febrero puede llegar a 2000 personas extra.

Las razones de la llegada de inmigrantes a la Isla varían aunque se debe principalmente al aumento del turismo y, por consiguiente, de la infraestructura hotelera. El desprecio de algunos empresarios turísticos por la mano de obra local, ha generado la contrata masiva de personal, recién llegado, sin arraigo y poco calificado desde el continente a quienes pueden pagar sueldos relativamente bajos para el costo de vida de la Isla. Con este mercado laboral ampliado al continente, un gran número de isleños ha quedado marginado de la fuerza laboral local. Con todo, los sueldos en la Isla se siguen manejando cifras brutas mayores a las del continente lo que continúa atrayendo un flujo casi permanente de mano de obra importada. La, hasta hace poco, tranquila vida a un ritmo más lento, era otra razón por la que familias de inmigrantes se radicaban en Pascua. Sin embargo, dicha tranquilidad se está esfumando con el ingreso de drogas duras, la llegada de algunos delincuentes con amplio prontuario policial, el aumento en los robos, riñas y otros hechos de violencia.

Otros problemas generados por la sobrepoblación de la Isla (número de habitantes que ya ha sobrepasado la capacidad de carga con la infraestructura y los servicios actuales), se centran en el abastecimiento de la isla. Los problemas en los servicios básicos (agua, luz, etc.) que han llevado a la inutilización de algunos pozos de agua por descenso en la presión y contaminación con agua salada, la necesidad de adquirir una nueva planta generadora a diésel con un aumento en los costos para la población, entre otros. El desabastecimiento ocasional con el atraso o descompostura de alguno de los tres barcos de carga que visita la Isla ha llevado a que pasen semanas sin gas licuado en Rapa Nui o, como hace algunas semanas, una gran escasez de agua embotellada, indispensable para la labor turística. Las dificultades enormes para adquirir pasaje con tarifa de residente en LAN, aerolínea que mantiene el monopolio de la ruta aérea, debido a que —desde los años 70 con un 15% de la población actual– sólo 10 asientos por vuelo tienen esa tarifa (en acuerdo con LAN por su posibilidad de reabastecerse de combustible a tarifa preferencial, sin impuestos, en Mataveri), no han podido ser subsanadas del todo pese al aumento de los vuelos. La congestión vehicular durante ciertas horas al día en las pequeñas calles del pueblo, repletas de baches por la sobrecarga, no tiene nada que enviarle a la de algunas ciudades.

Esto hace surgir una pregunta a muchos isleños que oyen continuamente de parte de algunas autoridades locales un fatigado discurso. Uno que pone énfasis en una palabra cuyo real significado nadie entiende: “desarrollo”. ¿Es este el desarrollo que desde los tiempos de Policarpo Toro en el siglo XIX se viene pregonando? ¿Y por qué autoridades locales han caído en ese concepto materialista del desarrollo, a veces disfrazado con adjetivos de poca realidad en la práctica actual como: “sustentable”? Hawai’i y su capital Honolulu son un ejemplo de una localidad originalmente polinésica que se ha desarrollado de esta forma. Una ciudad con barrios ultra lujosos, calles impecables, movilización pública de primera categoría, museos… y también casinos, resorts, hoteles cinco estrellas, privatización de todo y una cultura autóctona moribunda, asimilada, aculturada, que ha perdido desde su idioma hasta su identidad propia en una metrópolis mulicultural. Al menos el entorno natural de Hawai’i con su extremo verdor y su fauna marina autóctona aún mantienen una cierta aura de exotismo. Me imagino que aquí en Rapa Nui donde incluso el paisaje ha sido modificado con un 95% de especies introducidas, no se quiere esa clase de “desarrollo”. Uno que incluye la aniquilación irreversible de una cultura de más de 1000 años. Incluso para el turismo sería algo perjudicial en extremo, considerando que el visitante viene a sentirse en un rincón de la Polinesia con una cultura viva y no en una aldea neocolonial sudamericana. Puede que suene un poco exageradamente dramático, pero es el rumbo que sigue la Isla con la tónica actual si no se hace nada al respecto. Es necesario deshacerse de los prejuicios de un paraíso idílico polinésico para entender la situación real.

En cuanto al ámbito patrimonial, la situación del 42% de la Isla que es considerado Parque Nacional es deprimente. El estado de abandono de las ruinas megalíticas se hace evidente a través de la incompetencia de la dirigencia de CONAF para proteger siquiera los sitios más importantes. Jamás, excepto alguna rarísima vez, se han visto guardaparques en los sitios de Vinapú, Te Pito Kura, Ahu Akivi, Puna Pau, Akahanga y Vaihu (Hanga Te’e), los cuales son visitados por varias decenas (a veces hasta centenares) de turistas cada día. A veces ni siquiera se ven guardaparques en Tahai, Tongariki o Anakena, sitios inmensamente importantes por su historia. Esto deja únicamente —y a medias—resguardados Orongo y Rano Raraku, a veces escasamente con un guardaparques. Ni hablar de los lugares menos visitados, ruinas megalíticas como Ahu Tepeu, túneles de lava como Ana Te Pahu, senderos de trekking como la subida a Ma’unga Terevaka o la ruta de la costa norte vía Hanga Oteo. Las “puestas en valor” de algunos sitios son penosas, poniendo invasivos y antiestéticos cercos de madera como “gran solución”. Los esfuerzos de conservación que alcanzan apenas para un moai al año (con suerte dos como se pretendía el 2015), continúan en la misma línea. Entonces saber que el 40% de los recursos generados por vía de Entradas al Parque Nacional vuelven al continente como “excedentes” de los gastos operativos y fondos de reinversión, desafía toda lógica.

¿Es sólo incompetencia e ineficiencia de las autoridades de CONAF para administrar los recursos o éstos simplemente no son suficientes para un Parque Nacional con tal cantidad de vestigios a proteger? Con el proyecto Ma’u Henua ésta situación podría mejorar considerablemente, viéndose desde ya una mayor preocupación por los sitios de parte de la Comunidad empoderada. El consenso entre los que sin salario alguno cuidan los sitios desde el 26 de marzo es que CONAF no puede volver a hacerse cargo de la parte patrimonial, sino que la idea es que continúe como entidad asesora y, principalmente, dedicada al vivero y a la reforestación. Todo lo anterior se engloba en una necesaria política de restitución general al pueblo rapanui de las tierras inscritas por el Fisco en 1933 entre las que está el actual “Parque Nacional”. Esto aparentemente no será completado hasta que se resuelva el tercer ámbito: el político.

La situación política en general está determinada por la reforma a la Constitución que estableció la Isla como “Territorio Especial” en julio de 2007. Esta todavía espera una “ley orgánica” que establezca un Estatuto Especial de Autonomía Administrativa. Lamentablemente, la República sólo ha tenido, a lo largo de su historia, una actitud reactiva. De no ser por la Rebelión de Angata hace 101 años, el Estado nunca hubiese establecido una presencia real a través de un Subdelegado Marítimo, que pudiera mediar entre los isleños y una empresa colonial ovejera que los explotaba. De no ser por la revolución pacífica de 1964, liderada por Alfonso Rapu, la Isla continuaría bajo las normas y reglamentos de la Armada y no existiría ninguna clase de Estado de Derecho en Pascua. De no ser por las intervenciones del Consejo de Ancianos en los años 80 e inicios de los 90, el Gobierno no hubiese modificado para el caso rapanui la Ley Indígena, con el fin de responder a la cosmovisión de su pueblo. De no ser por las tomas del aeropuerto de Mataveri, el Gobierno quizás nunca hubiese tramitado la reforma constitucional de “Territorio Especial” para la Isla.

Todo lo anterior se debe a la ignorancia y desinformación generalizada que existe en el continente acerca de la Isla. De esto, en gran parte somos responsables los mismos rapanui. Con el dilema entre fomentar el turismo y enfrentar la realidad más dura, hemos enfatizado todos los aspectos positivos de la Isla. Esto tiene como consecuencia que la clase política chilena viene únicamente a disfrutar del festival cultural Tapati Rapa Nui, durante Febrero, o de vacaciones para bañarse en las aguas turquesa de Anakena. La salvedad fue la Comisión Verdad Histórica y Nuevo Trato que en 2002 intentó buscar soluciones para los dilemas estratégicos de la Comunidad. Lamentablemente, ninguna consecuencia perdurable se consiguió a partir de dicha Comisión.

En Rapa Nui existe la conciencia de que es necesario trabajar con el Gobierno para avanzar en estos temas. Pero es necesario reestablecer las confianzas: No basta con nuevas patrañas, promesas vacías en las que transcurren años y nada ocurre. En vista del desinterés chileno, no es intención de los isleños molestar a la República. La situación política obliga, debido a que el mismo Estado ha contribuido a una situación de dependencia de la Isla del continente. Dependencia que es tan absoluta que no tenemos representante alguno de la Comunidad en ningún puesto en ningún poder del Estado que pueda alzar la voz por su pueblo. El pueblo rapanui no quiere exigirle al Estado nada más que el cumplimiento del Acuerdo de Voluntades de 1888, celebrado entre José Manuel Balmaceda (vía Policarpo Toro) y el ariki Atamu Tekena. El mismo hecho de anhelar un Estatuto Especial de Autonomía Administrativa es prueba de que queremos hacernos cargo de nuestro propio destino, asociados y vinculados con Chile, pero nodependientes de Chile, de sus cambios de gobierno y del ánimo de sus políticos.

Cristián Moreno Pakarati, Historiador (PUC), Sociedad Histórica Ahirenga Rapa Nui, Abril 2015. Fuente: UCHILE Indígena