Operación Grapple, el programa nuclear británico en las Islas del Pacífico

 

Grappling with the Bomb – Britain’s Pacific H-bomb tests (ANU Press, Canberra, 2017). Es un nuevo libro sobre los ensayos nucleares llevados a cabo en la isla de Malden y en atolón de Christmas en la República de Kiribati, entonces Colonia Británica de las Islas Gilbert y Ellice. Nic Maclellan, investigador y periodista relata a través de sus páginas la llamada Operation Grapple, el programa nuclear de Gran Bretaña en la década de los años cincuenta para probar la bomba de hidrógeno. Investigando en archivos y entrevistando a los supervivientes, presenta retratos de Sui Kiritome, mujer de Kiribati, Harold Steele, pacificta británico, Jame Burns, empresario, Paul Ah Poy, marinero fijiano, Mary y Billie Burgess, voluntarios ingleses y muchos otros testigos de los hechos. Cuando se cumple el 60 aniversario,  detalla la oposición regional al programa británico de pruebas nucleares en la década de los 50, con protestas en Fiji, islas Cok, Samoa Occidental, Japón y otras naciones.

De 1957 a 1958 nueve pruebas nucleares atmosféricas tuvieron lugar en estas islas y atolones de Micronesia. Casi 14.000 soldados británicos viajaron al Pacífico Central para participar en los ensayos, a estos se unieron cientos de marinos de Nueva Zelanda, trabajadores nativos de las islas Gilbert y Ellice y 276 soldados de las islas Fiji. Décadas más tarde, aquellas personas que participaron en el desarrollo de aquellas pruebas nucleares sufren enfermedades graves atribuidas a la exposición de radiación a niveles peligrosos.

La mayoría de las personas involucradas en la Operación Grapple eran jóvenes de veinte años que viajaban hasta el atolón de Kiritimati con la promesa de un empleo y ansias de conocer mundo. Ninguno de ellos sabía nada de armas nucleares o de los peligros de la radiación, lo sabrían décadas más tarde al tener que enfrentarse a graves problemas de salud que con el paso del tiempo les obligararian a organizarse para reclamar indemnizaciones al gobierno británico; aún hoy día continúan haciéndolo. Sin haber recibido a penas reconocimiento, muchos veteranos de Fiji y Nueva Zelanda se sienten traicionados su mayor preocupación, ya octogenarios, son los potenciales efectos de la radiación en sus hijos y nietos, especialmente cuando estudios médicos independientes han documentado el daño genético causado.

Muchos de los trabajadores y personal militar destacados en los enclaves donde se llevaron acabo las prueblas nucleares, así como las comunidades nativas de los atolones vecinos, se han enfrentado a serios problemas de salud como cáncer y esterilidad.Estados Unidos y Francia, aunque insuficientes, han establecido sistemas de compensaciones económicas para las víctimas de las pruebas nucleares; el Reino Unido declara que sus pruebas fueron seguras. El Ministerio de Defensa de este país europeo ha combatido todos los desafíos legales que se le han planteado por parte de los veteranos nucleares, quiénes atribuyen muchas de sus enfermedades a su presencia en la isla de Christmas durante la operación Operación Grapple.

 

 

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