Pacífico Sur: Un clima en crisis

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El calentamiento de la tierra amenaza a la supervivencia física y cultural de varias sociedades del Océano Pacífico. Estas son víctimas inocentes de trescientos años de quema orgiástica de combustibles fósiles en nombre de la industrialización.

Las Islas del Pacífico Sur, 25 países y territorios que reúnen únicamente medio millón de kilómetros cuadrados de superficie terrestre sobre una área marítima de 31 kilómetros cuadrados no han contribuido prácticamente en nada , para crear esta bomba climática.La región nunca ha sido una gran consumidora de combustibles. Incluso hoy día la industria en las islas es escasa y muy dispersa, los automóviles son muy pocos, y mucha gente vive y trabaja sin aire acondicionado. Sin embargo el calentamiento global de la tierra se aventura devastador para los cinco millones de personas que hacen de los atolones e islas volcánicas y de coral su hogar.

A pesar de su reputación mundial como islas paradisiacas, los micro estados y territorios del Pacífico Sur se incluyen entre los lugares más poblados de la tierra. Nauru tienen 386 personas por kilómetro cuadrado (más que los Países Bajos). Tuvalu posee 292, Guam 195, las Islas Marshall 186. Para muchos países, la tierra representa menos de un millar del área que pueden reclamar como su zona marítima económica exclusiva.

Sus precarios recursos naturales están sustentados sobre una base muy precaria. Muchas Islas del Pacífico Sur no son más que atolones o islas coralinas elevadas, que se abastecen de agua potable a través de acuíferos subterráneos de aguas poco profundas. Solamente siete islas superan los 1000 kilómetros cuadrados. Las selvas y las playas de arenas blancas pueden ser muy hermosas para la contemplación, sin embargo muchas de las islas dependen de la pesca y el mar, para garantizar su supervivencia y el comercio, más que de los recursos de la tierra.

En los Estados de las Islas del Pacífico, todo el suelo disponible esta ya siendo utilizado desde hace décadas para la agricultura; muchas y diminutas islas son incapaces de crecer y alimentar, al mismo tiempo a sus poblaciones.

Las culturas tradicionales del Pacífico han reconocido siempre la fragilidad de esta riqueza aparente.Impusieron tabu temporales sobre la pesca y la caza. Las creencias locales protegieron lugares vulnerables. Las poblaciones permanecieron en un relativo estado de bienestar, siempre y cuando no sobre pasaron la capacidad física de las islas para mantenerlos.

En décadas pasadas el impacto del mundo industrial ha incrementado esta vulnerabilidad.Una isla ha sido abandonada porque sus suelos han sido agotados por la incontrolada actividad minera de explotación de sus yacimientos de fosfatos.

En otras los residuos han contaminado peligrosamente las reservas de agua. Las actividades humanas, desde la agricultura para alimentar a una población en constante crecimiento hasta el boom turístico experimentado fuera de la región, estan sometiendo a presión muchos de los recursos de que disponen las islas.

Un incremento de 2º en la temperatura media y una subida del nivel del mar de 4 metros supondría una sentencia para algunas comunidades insulares; produciría una avalancha de refugiados de otras islas, desestructuraría muchas sociedades, circunstancia provocada por la fractura de sus sistemas de producción de cultivo y la estructura social. A parte de que supondría un impacto catastrófico sobre el resto de las poblaciones no afectadas. Tokelau, Marshall, Tuvalu, Line y Kiribati podrían, simplemente, dejar de existir.

Muchos territorios perderían sus islas exteriores, lo que supondría una amenaza mayor a los ya de por sí escasos recursos naturales, Bajo la ley internacional que proporciona las Zonas Económicas Exclusivas, una isla de un kilómetro cuadrado sin vecinos garantiza los derechos sobre los recursos marinos en áreas de más de 125000 kilómetros cuadrados.

A pesar de que las Islas del Pacífico Sur tan sólo aportan una proporción muy pequeña a los cinco millones de personas que habitan el planeta, representan una parte irremplazable de la herencia cultural del mundo: Únicamente Melanesia posee un tercio de las lenguas conocidas del mundo. La desaparición de los micro estados supondría una perdida irrecuperable de la diversidad cultural humana del planeta.

Cuando los efectos del calentamiento de la tierra empiecen realmente a sentirse, los problemas regionales se convertirán en un asunto muy grave pues las poblaciones; estas se verán obligadas a desplazarse de las islas de coral y los atolones erosionados y desprovistos de reservas de agua dulce, a las islas altas más próximas, para más tarde hacerlo a otros lugares como Australia o Nueva Zelanda.

En todos los países los sistemas agrícolas cambiarán. Se consumirá mucha más electricidad destinada, sobre todo, al aire acondicionado; se impondrá un crecimiento de los costes en la economía. El agua dulce será abundante en unos lugares y en otros a penas dispondrán de ella.

Las villas y aldeas quedarán desiertas cuando se agoten las reservas de agua potable.Nuevos asentamientos humanos aparecerán y se desarrollaran desordenadamente por todos lados, El impacto social será extremo y de proporciones gigantescas

Peter Hulm: A Climate of Crisis: Global Warming and the Island South Pacific –The Association of South Pacific Environmental Institutions , Port Moresby, Papua New Guinea, 1.989

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