Desciende la esperanza de vida en Tonga debido a los malos hábitos alimenticios y sedentarismo

 

En el Reino de Tonga hasta un 40% de la población podría padecer de  diabetes mellitus tipo 2 ,  un trastorno metabólico que se caracteriza por hipoglucemia o nivel alto de azúcar en la sangre  en el contexto de resistencia a la insulina y falta relativa de esta. La esperanza de vida en estas islas  polinesias  está descendiendo. Éste es el país del mundo donde hay más personas que sufren de obesidad y parece ser  que una  de las causas principales  es el consumo de  las grasientas faldas de cordero o `mutton flaps´ que son importadas desde Nueva Zelanda y vendidas a un precio económico.

Nauru, con el 71 % de su población obesa, encabeza la lista de la Organización Mundial de la Salud (OMS)  de países con mayor porcentaje de habitantes con un índice de masa corporal (IMC) por encima de 30, el nivel de obesidad, ya que lo normal es entre 18,5 y 25. El segundo puesto lo ocupan  Islas Cook, con un 64,1 % , seguido de Tonga (59,6 %), Samoa (55,5 %),  República de las Islas Marshall (50,7 %), Palau (46,5%) y la República de  Kiribati (45,8 %).

Desde mediados del siglo pasado la dieta tradicional tongana de pescado, tubérculos y cocos ha venido siendo sustituida  por cortes de carne como colas de pavo y faldas de cordero procedentes de los Estados Unidos y Nueva Zelanda. La mayoría de la comida en las Islas del Pacífico  es importada. Hay muy poca producción en la región, excepto en algunos lugares  como Fiji o las Islas Salomón. En muchas ocasiones no existe alternativa,  las únicas piezas de carne disponible  contienen exceso de grasa y  la comida procesada e instantánea  como sopas de fideos es consumida con asiduidad. Al ser económicos, estos productos  se han hecho muy populares entre los habitantes de las Islas del Pacífico.

Hoy  muchos tonganos piensan  que consumir productos importados es  mejor; incluso los pescadores locales  que venden sus  capturas  compran este tipo de  carne para su consumo. En el mercado de pescado se huele a carne asada, a falda de cordero  que parece más grasa que otra cosa. La gente no tiene conciencia ni educación suficiente para saber que es  bueno o malo para su salud. El consumo de  alimentos no saludables y la falta de ejercicio ha provocado que la obesidad  junto con la diabetes, muy relacionada con el sobrepeso y la mala alimentación, se conviertan en las principales causas de muerte  en las islas.

Cada 100 gramos de falda de cordero  aporta 420 calorías,   incluye aproximadamente 40 gramos de grasa la mitad de ella saturada. Nueva Zelanda y Australia venden grandes cantidades de falda de cordero a países como China, México o a  países africanos; en Europa se emplea en los doner kebabs. En 1973 en Tonga el 7% de la población sufría de enfermedades no transmisibles, sinónimo de diabetes en el archipiélago. De acuerdo con los datos facilitados  por el Ministerio de Sanidad de Tonga en 2004 suponía el 18 %, en la actualidad es del 34%; aunque que esta cifra podría alcanzar un 40%.

Las faldas  son la parte desechada de los corderos y que no son aptos para el consumo en Nueva Zelanda,  a pesar de ello  no se pone ningún impedimento en que estos sean vendidos a los países que conforman las Islas del Pacífico. Como ha señalado recientemente  Sunia Soakai,  funcionaria del Secretariat of the Pacific Community,  toda una generación en Tonga ha crecido alimentándose de `mutton flaps´.

Los pescadores tonganos todavía capturas los peces con arpones, lo hacen durante la noche para regresar a tierra firme antes del alba, aquellos compradores que desean las mejores piezas se acercan  temprano hasta sus  barcas otros  hasta el mercado de pescado en el aparcamiento del puerto por la mañana más tarde. No suele haber mucha gente;  los peces atrapados con arpón no son baratos. En Hawaii existe una demanda de besugo capturado con arpón Los buques extranjeros que  extienden sus redes en aguas del archipiélago,  inmediatamente exportan sus capturas.

Algunos científicos creen que el problema de Tonga se debe en parte a la genética ya que en el pasado  los habitantes de las Islas del Pacífico se vieron obligados a sobrevivir largos períodos de tiempo sin consumir alimentos , por lo que sus cuerpos parecen estar programados para retener las grasas  aunque tal argumento no excusa el  papel que  en la sociedad tongana y en toda la región oceánica juegan los usos y costumbres:  Cuanto más gordo eres, más hermoso. Por lo tanto,  tamaño y belleza  vienen de la mano en las islas polinesias. En  Kiribati, en la Micronesia, donde muchas mujeres padecen  de obesidad, no se hablaba del sobrepeso sino de la necesidad de engordar  para atraer a un potencial marido.

Taufaʻahau Tupou IV, el rey de Tonga que  falleció en 2006, ostentaba el titulo Guinness del monarca más gordo del mundo , 200 kilos. Ser delgado  indicaba tradicionalmente  una posición inferior en el orden social.  En Tahiti Nui, por poner un ejemplo en Polinesia,   se practicaba el ritual ha’apori  que en lengua tahitiana significa `ganar grasa´, un proceso de selección de  hombres y mujeres jóvenes pertenecientes a la élite a los que cebaban con alimentos y bebidas fermentadas para hacerlos sexualmente más atractivos.

Los tonganos creen que si uno esta delgado es porque pasa hambre. Tupou IV  en  ocasiones se afanó en perder peso y dejarse fotografiar  en sus prácticas deportivas con el único objetivo de  mostrar a sus súbditos  que esta era la mejor manera de mantenerse sano.  Actualmente la   Organización Mundial de la Salud  lucha contra la obesidad  a través de programas de concienciación en escuelas y lugares de trabajo, así como otras medidas para aumentar los impuestos a los productos nocivos y subvenciones para los alimentos saludables; sin embargo  se requiere más esfuerzo para cambiar los malos hábitos y frenar la avalancha de comida procesada en las islas.

Las sociedades de Tonga,  Samoa, Fiji,  prácticamente todas las  de Islas del Pacífico,  se encuentran  marcadas por una  tendencia tradicional  a celebrar comidas y banquetes   copiosos. La buena comida en términos tonganos significa montones y montones de comida, engordar es  símbolo de bienestar. En estos países donde la religión juega un papel predominante en la sociedad,  los  líderes de las iglesias locales muy bien podrían  dar ejemplo a sus feligreses  para que cambiasen sus hábitos  alimenticios por otros más saludables,  sin embargo su presencia continua en comidas, banquetes, fiestas y celebraciones tradicionales a los que son invitados como figuras relevantes de la comunidad, les convierte entre los más obesos de todos.

Esta epidemia de obesidad que sufren las  Islas del Pacífico no tan solo se debe a las carnes saturadas en grasa, también  a aquellas consumidas   en conserva como el corned  beef y la ingestión de bebidas gaseossa;  en algunos casos beber agua se contempla como signo de pobreza. En 2008 se trataron de aumentar los impuestos sobre las faldas  de cordero , las  autoridades de Fiji lo hicieron con éxito, pero en las Tonga la propuesta acabó en una gran protesta colectiva: La adicción está servida. No es extraño , algunos  tonganos se comen un kilo de pechos de cordero de una sola vez. El resultado es que en este reino polinesio de 100.000 habitantes, donde las autoridades se esfuerzan  en afrontar las dramáticas consecuencias de dietas inapropiadas,  puede darse el caso de que todos los miembros de  una  familia puedan  padecer diabetes tipo 2. Todavía queda mucho camino por recorrer. Si  los   hábitos sedentarios y dietas   no cambian, las cosas empeoraran antes de que se corrijan.

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