Diario de un viaje al río Sepik, Papúa Nueva Guinea (I)

 DIARIO DE UN VIAJE AL RÍO SEPIK  Papúa Nueva Guinea

Introducción

Papúa Nueva Guinea, o PNG como se conoce este país en la región del Pacifico,  sigue siendo, incluso en este siglo XXI, uno de los países menos conocidos y frecuentados por viajeros que aspiran a adentrarse en zonas remotas y alejadas de las rutas turísticas convencionales, por no mencionarlas de inexploradas bajo el punto de vista turístico, e incluso geográficamente hablando. Su tradicional reputación de país peligroso y violento, alimentada por las recomendaciones de precaución sobre viajes que los gobiernos dan a sus ciudadanos no ayudan a fomentar un turismo etnológico y además teniendo en cuenta que no es país en el que los viajes en avión son baratos, no ayudan a que PNG sea un país frecuentado por viajeros. El cliché de los ritos antropófagos, hoy abolidos, también han contribuido a dar la imagen de país peligroso y extremo.  Visitar su capital, Port Moresby, o algunos de los “resorts” especialmente habilitados para el turismo (sobre todo para el buceo), o también llamado de “aventura”, tiene poco de aventura, aunque si puede comportar algunos riesgo si el viajero no se informa localmente sobre la situación de seguridad del lugar que se desea visitar. Esta apreciación dista mucho de poder afirmar y conocer las realidades de la tercera isla más grande del mundo, con una extensión algo menor que España y con una población de ligeramente superior a los siete millones de habitantes, aunque ni las autoridades del país lo saben a ciencia cierta. Sería incorrecto afirmar que la presencia del Estado, en el sentido que lo conocemos en el mundo occidental,  está en todos y cada uno de los rincones del país pues en ciertas áreas remotas ni se conoce.  Y hablo de “realidades”, en plural, pues los pueblos austronesios que la habitan son muy diferentes con 718 diferentes lenguas habladas. Sus regiones, desde las Highlands o tierras altas,  hasta la poblaciones costeras por no mencionar las islas adyacentes, son tan diversas y diferentes como lo es la tierra a la luna.

En la provincia de Sandaun, transcripción fonética de “Sun down”, en la zona noreste de Papúa se localiza el rio Sepik que con una longitud  de unos 1.200 kilómetros que es el rio más largo de PNG , tan solo seguido de poco por otro gran rio, el Fly, este último desemboca en el región del golfo sur de la gran isla. A lo largo del rio Sepik se contabilizan numerosos afluentes, más de 1.500 lagos de los que se destaca por su extensión, belleza y simbolismo el Chambri Lake. Muchos de estos lagos están interconectados por canales naturales llamados barats. El cauce del Sepik se divide en tres grandes tramos, el alto Sepik que es el más remoto y menos conocido siendo la localidad de Ambunti el límite entre el alto y el medio Sepik. El Sepik medio llega hasta el poblado de Tambanum y a partir de éste ultimo empieza el bajo Sepik que discurre hasta su estuario localizado en el mar de Bismarck. Si en Papúa hay una región reconocida para el turismo etnológico y ornitológico es precisamente la cuenca del rio Sepik.

Un poco de historia

Los primeros contactos de extranjeros con los nativos rivereños del rio Sepik lo fueron con los cazadores malayos en busca de plumas y ejemplares de aves del paraíso, muy apreciados por sus vistosas plumas y por la mitología que los consideraban como originarios del paraíso terrenal. Esta región, de inmensa selva tropical y vastas planicies por donde discurre el río, tan solo fue visitada por europeos poco tiempo después de que Alemania tomo posesión de la zona norte de Papúa a finales del siglo XIX, estableciendo el protectorado alemán de la zona norte de Nueva Guinea hasta su pérdida al final de la primera guerra mundial. La primera y tímida incursión a partir de la desembocadura y en la parte baja del rio, y me refiero a “tímida navegación” pues solo recorrió unos 50 kilómetros desde la desembocadura, fue efectuada en 1885 por  el naturalista Otto Finsch. Los alemanes llamaron al rio Sepik como Kaiserin Augusta, en honor de la esposa del Kaiser Guillermo II.  No fue hasta principios del siglo XX, más concretamente en los años 1912-13, cuando se efectuaron las primeras exploraciones y cartografía de las partes altas del rio por una expedición alemana que estableció un puesto avanzado en Marienberg y otra una base más importante en Angoram. La exploración del rio Sepik cuenta tan solo con un siglo de existencia.

Día 1. Port Moresby – Wewak

La salida del avión, un Foker-28 de la compañía Air Niugini, desde Port Moresby con destino a Wevak fue muy matinal, a las 5 y media, y después de tres horas de vuelo el avión aterrizó en el aeropuerto de destino. Antes de llegar a destino y desde el lado derecho del avión se apreció en primer lugar el curso del rio Ramu y algo más lejos se divisaba la cónica isla de Manam con su volcán siempre agresivo y humeante. Pocos minutos pocos minutos después tuvimos la primera vista del rio Sepik que después de sortear numerosos meandros, algunos ya abandonados, sigue su curso por su amplio delta hasta desembocar en el mar de Bismarck. El panorama era muy bello pues el sol, todavía bajo en el horizonte, dejaba el mar como una superficie lisa y plateada a la que se añadían todos los accidentes descritos.

La intención era aprovechar todo el tiempo posible y embarcar, al poco de aterrizar en Wevak, en una pequeña avioneta Cesna de la MAF (Mission Air Fellowship) con destino a Ambunti. La MAF es una curiosa iniciativa operada por voluntarios y misioneros anglicanos que aseguran, con pequeños aviones, transporte aéreo en zonas remotas que no son servidas por aerolíneas locales en países vías de desarrollo del Pacifico y África.

El servicio de la MAF ya había salido al poco de llegar a Wewak, así que hubo que esperar hasta el día siguiente, un largo día que se pasó en el hotel. Sin duda nuestra percepción del paso del tiempo era muy diferente de la que pudiera tenar un autóctono. Esta filosofía se resumen en la frase que me dejó caer un local, no sin cierta ironía, y en la que aseguraba que el hombre blanco tiene el reloj y el nativo tiene el tiempo.

Diario de un viaje al río Sepik, Papúa Nueva Guinea (II)

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Juan Carlos Rey,  autor de este articulo,  fue embajador de la Unión Europea en Papúa Nueva Guinea y las Islas Salomón,   residió  en  Melanesia por más de cuatro años, hecho que le permitió  viajar extensamente por las Islas del Pacífico, de forma particular por la Melanesia. Es autor de `Arte y Cultura de Melanesia, objetos de una colección´,  libro, en  edición trilingüe (español, francés e inglés),  que  presenta una muestra de 87 fotografías inéditas con la descripción y la catalogación de otros tantos objetos pertenecientes a la colección del autor y procedentes de Vanuatu, Papúa Nueva Guinea y las Islas Salomón.

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