Informe desvela las condiciones inhumanas a las que son sometidos los demandantes de asilo que Australia mantiene en Papúa Nueva Guinea

Amnistía Internacional en Australia y Nueva Zelanda han dado a conocer un informe basado en una visita al Centro Regional de Tramitación de la Isla de Manus (Manus Regional Processing Centre), en Papúa Nueva Guinea, el pasado mes de noviembre y que revela las condiciones inhumanas que presenta el centro de detención de refugiados. El gobierno australiano mantiene en estos momentos a más de 1000 solicitantes de asilo. Australia: This is breaking people: Human rights violations at Australia’s asylum seeker processing centre on Manus Island, Papua New Guinea es el título del informe, basado en una reciente visita de investigación realizada del 11 al 16 de noviembre a Manus. En este se detallan las espantosas condiciones del centro de detención, donde sólo 55 de los más de 1000 solicitantes de asilo han podido iniciar su solicitud del estatuto de refugiado. Las instalaciones en Manus son muy reducidas y el calor es sofocante, mientras se les niega agua suficiente y atención médica.

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A los demandantes de asilo homosexuales, según desvela el informe de Amnistía Internacional, se les ha dicho por parte de Renate Croker, funcionario australiano del más alto rango en centro de detención de la isla de Manus, que serán denunciados automáticamente ante la policía de Papúa Nueva Guinea en el caso de que mantengan relaciones con otros hombres durante su detención extraterritorial. Tales hecho plantean serias preocupaciones sobre el trato a los solicitantes de asilo homosexuales por parte de Australia. La homosexualidad es ilegal en Papúa Nueva Guinea, aunque en su código penal no contempla la notifiación obligatoria de la condición sexual de sus ciudadanos. Alex, un demandante de asilo, comentó a Amnistia Internacional: `No tenemos apoyo emocional. Me gustaría tener novio, para poder hablar del futuro, para compartir mis sentimientos… pero estoy muy asustado. Alex dijo también que algunos hombres gay han sido intimidados por el personal del centro y los detenidos, habiendo regresado a su país de origen un número de hombres homosexuales.

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`La mayoría de los demandantes huyeron de situaciones terribles y arriesgaron su vida para llegar a Australia. La política australiana es cruelmente irónica. Australia reconoce la peligrosa situación de países como Siria y Myanmar. Sabe que estas personas han arriesgado su vida para huir, pero luego las recluye en condiciones carcelarias y les niega su derecho a pedir asilo´, denuncia Claire Mallinson, directora nacional de Amnistía Internacional Australia. `Este sistema de duras condiciones y trato humillante es un intento deliberado de presionar a las personas para que regresen a las desesperadas situaciones de las que han huido. Australia es directamente responsable de esta combinación deplorable e ilegal de detención arbitraria y condiciones inhumanas´.

Muchos de los solicitantes de asilo recluidos en la isla de Manus han huido de conocidas zonas de conflicto, como Afganistán, Darfur, Pakistán, Somalia y Siria. Otros han huido de situaciones de discriminación extrema y apátrida, como los rohingyas de Myanmar y los bidun de la región del Golfo Pérsico, y no tienen a donde regresar. Algunos afirmaron que habían pensado en suicidarse debido a las duras y humillantes condiciones.

Un iraquí de 43 años dijo: `He vivido en zonas de guerra, con bombas y explosiones. Nunca he experimentado lo que estoy experimentando aquí con esta incertidumbre. Habría sido mejor morir en el mar.´Amnistía Internacional también escuchó testimonios de trato humillante desde el momento en que los hombres son trasladados al centro. A los detenidos se les suele llamar con el número de identificación de su barco, y muchos citan casos de insultos y malos tratos a manos del personal, como patadas, puñetazos y empujones. `Este es el proceso para quebrar mentalmente a una persona. Estas condiciones contribuyen a diversos problemas de salud mental, como depresión, ansiedad, falta de sueño y trauma, especialmente en los hombres que proceden de zonas de guerra´, afirmó un profesional médico.

El trato inhumano está presionando a los refugiados en potencia a optar por regresar a su país de origen. Esto representa un grave incumplimiento de las obligaciones contraídas por Australia en virtud del derecho internacional, pues expone a las personas al riesgo de regresar a lugares donde probablemente serán perseguidas o torturadas.

El Centro Regional de Tramitación de la Isla de Manus es en esencia un centro gestionado por Australia en territorio de Papúa Nueva Guinea. Las autoridades australianas están estrechamente implicadas en todos los aspectos de la detención, traslado y reclusión de los solicitantes de asilo. También contratan a los guardas de seguridad, a los proveedores de servicios y a los profesionales médicos, y en general gestiona el funcionamiento cotidiano del centro.

La política de tramitación fuera del territorio supone negar a las personas el derecho a solicitar asilo a su llegada a Australia. Sin embargo, el gobierno de Papúa Nueva Guinea no ha adoptado ni una sola decisión sobre refugio desde que comenzó a aplicarse esta política a finales de 2012. Apenas se hacen trámites en el centro de la isla de Manus, cuando los hacen. La lentitud de la tramitación parece pensada deliberadamente para disuadir a posibles refugiados y presionar a los detenidos para que regresen a los países de donde han huido. `Dada la exorbitante cantidad de dinero que ya se ha invertido en este centro de tramitación, es totalmente inaceptable que sólo se hayan empezado a estudiar en serio los casos de algunos detenidos´, ha declarado Claire Mallinson.

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Los recintos son sumamente reducidos, no hay intimidad ni proporcionan sombra o refugio del opresivo calor, la humedad y las fuertes lluvias del trópico. Los detenidos pasan varias horas al día haciendo cola al sol para recibir la comida. Se les niega el agua potable. La mezcla de calor sofocante, sudor y humedad deja un enorme hedor permanente en los recintos.El centro no puede proporcionar tratamiento adecuado a los hombres que padecen enfermedades y discapacidades graves, como asma, diabetes, epilepsia, gastroenteritis y enanismo.

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A los solicitantes de asilo no se les da información sobre los trámites ni sobre la duración de su reclusión, y pese a sus reiteradas peticiones no tienen acceso a un abogado. La incertidumbre y la espera están dañando gravemente su salud mental.

Mientras y a pesar de que política vigente de tramitación de asilo fuera del territorio australiano es un fracaso espectacular en todos los aspectos, el gobierno de Niue ha hecho una oferta a Australia para acoger a refugiados mientras que sus solicitudes de asilo son consideradas y tramitadas. Toke Talagi primer ministro de esta diminuta isla de Polinesia, ha comentado que está pensando en acoger a mujeres y niños en situación de vulnerabilidad aunque primero tiene que determinar si es factible, matizó. Sin embargo el parlamentario Stan Kalauni, no ha tardado en responder que el país no tiene la capacidad de albergar a los demandantes de asilo a Australia y que los habitantes polinesios de la isla no los quieren. `Ha perdido por completo los papeles … la gente ya ha empezado a hablar del asunto y está mostrándose en contra´.

Para leer el informe completo : Australia: This is breaking people: Human rights violations at Australia’s asylum seeker processing centre on Manus Island, Papua New Guinea

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