Un informe revela las verdaderas causas del cruento conflicto civil que tuvo lugar hace una década en el archipiélago de las Salomón

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El Gobierno de las Islas Salomón temía que fuese publicado por la posibilidad de que reabriera las heridas sin embargo, el informe de cómo el archipiélago melanesio se sumergió hace ya una década en una cruenta guerra civil, ha sido desvelado. De primera mano,  contiene terribles relatos de las masacres organizadas por el ahora encarcelado Harold Keke; revelando al mismo tiempo que en Guadalcanal, donde se asienta la capital Honiara, alrededor de doscientas personas murieron víctimas del conflicto y que se produjeron cientos de casos de secuestros y torturas durante los disturbios civiles que tuvieron lugar entre los años 1998 y 2003.

La Truth and Reconciliation Commission, creada por el gobierno de las Islas Salomón, desveló que la gran mayoría de las víctimas eran civiles inocentes en un enfrentamiento que llegó a su fin en 2003 con la ocupación e intervención del archipiélago por parte de las fuerzas militares de Nueva Zelanda, Australia y Papúa Nueva Guinea. Liderada por Camberra la RAMSI (Regional Assistance Mission to the Solomon Islands) puso fin a los enfrentamientos armados aunque las diferencias entre los grupos étnicos no dejaron de persistir. El Primer Ministro Gordon Darcy se niega hasta el momento a conocer el informe final, por lo que este ha sido filtrado por uno de sus miembros y editores, el Obispo Terry Brown, quién fue líder de la Anglican Church of Melanesia y que se lo había hecho llegar hace ya 14 meses al político melanesio. Se puede acceder a este a través de la red dispuesto a los medios de comunicación, investigadores y al público en general, tras las numerosas peticiones para la obtención de una copia.

The Solomon Islands Truth and Reconciliation Commission, fue destinada a abordar las tensiones étnicas que todavía se mantienen, tras el estallido de la violencia en Guadalcanal y que desplazó a miles de personas entre los años 1997 y 2003. El dossier elaborado refleja aproximadamente 4000 entrevistas recogidas en cinco volúmenes y cuenta con unas 1300 páginas; en él se repasan aspectos históricos, los abusos de los derechos humanos cometidos y la lista de las 200 personas que murieron y las circunstancias que provocaron su muerte. `Fue realmente un tiempo bastante caótico en las Salomón y el informe, en su primer volumen, trata de explicarlo ´. El reverendo cree que no se ha prestado atención adecuada a las víctimas. `Pienso que existe un rumor desagradable y este es una obstrucción para la reconciliación´.

En su declaración el religioso dio a conocer las amenazas producidas en relación con el mencionado dossier, constatando al mismo tiempo las afirmaciones de las autoridades locales de que este podría reavivar una vez las tensiones étnicas. `Yo no lo creo´, reconoció Brown. Subrayando que  debe producirse el reconocimiento adecuado de las víctimas.` Por doloroso que a veces puede ser el recuerdo, es algo que ayudaría a lograr la justicia duradera, la paz, la reconciliación y la unidad que las Islas Salomón tanto necesitan

La base del conflicto se fundamentó sobre el odio étnico donde los Gwale, en su mayoría jóvenes de Guadalcanal, acusaban a los insulares de Malaita de apropiarse de las mejores tierras destinadas al cultivo, y de usurpar las escasas oportunidades de empleo, el funcionariado y las esferas de poder político. El Isatabu Freedom Movement (IFM) que trataba de aterrorizar y expulsar de Guadalcanal a los inmigrantes llegados de Malaita, agotó la paciencia de los guerrilleros de la Malaita Eagle Force, cansados de las matanzas entre la población rural y expulsiones de sus compatriotas. Muchos aldeanos se refugiaron en la capital o regresaron a su isla de origen muy a pesar de constituir algunos la tercera generación y de no disponer de ninguna tierra o propiedad a la que regresar.

La isla de Malaita es la de mayor extensión de la Provincia de Malaita y está situada a 50 kilómetros al noroeste de Guadalcanal. Es una isla montañosa, de fértiles suelos volcánicos y densamente poblada de bosques tropicales. Su numerosa población está dividida  quince tribus melanesias que poseen diferentes lenguas y costumbres; al sur y en los atolones de Sikaiana and Ontong Java sus habitantes son genética y culturalmente polinesios. La mayoría de los melanesios de la isla continúan rindiendo culto a los antepasados y practicando ritos y ceremonias ancestrales. Algunos de los grupos étnicos como los Kwaio, se han retirado voluntariamente al impracticable interior insular, renunciando a por completo a la vida moderna y  consagrándose por entero a la kastom o costumbre;  mostrándose agresivos ante los visitantes extranjeros en su territorio.

Un año después de que estallarán los enfrentamientos, ocurridos a principios de 1999, un millar de hombres armados; tras tres horas de combate, tomó el Aeropuerto Internacional de Henderson en Junio de 2000. Las armas se habían conseguido asaltando el cuartel de la policía. El entonces Primer Ministro de las Islas Salomón, Bartholomew Ulufa’ulu  fue forzado a dimitir por los Águilas de Malaita, acusándolo de traido , pues pertenecía a su misma etnia, originario del norte de Malaita, en área de la laguna de Langa Langa. Fue secuestrado por Andrew Nori y sus seguidores, antes de cortar la cabeza a varios guerrilleros del IFM. El golpe de estado se había producido. La violencia étnica se apoderó completamente de las calles de la capital, en un año de guerra se habían causado ya cien muertos y 20.000 refugiados.

Los gobiernos de Australia y Nueva Zelanda vieron con preocupación la situación, temiendo que la violencia se extendiese por el resto de las Islas del Pacífico; recientemente se había producido un golpe de estado en las Islas Fiji, donde los militares habían tomado el Parlamento y secuestrado al primer ministro, Mahendra Chaundry, y a todo su gabinete ministerial, el 19 de mayo de 2000. Australia jugó encantada su papel paternalista sin embargo los estados y territorios de las Islas del Pacifico callaron atemorizados y sin saber dar cabida a tan terrible situación política y social. Tan sólo George Speight, mestizo fijiano y fracasado hombre de negocios, quién había perpetrado el nuevo golpe de estado en las vecinas Islas Fiji tres semanas antes del ocurrido en las Solomon, se mostraba satisfecho con los acontecimientos. Había fundamentado su golpe de fuerza para reducir la influencia política, social y económica que los indios habían conseguido, aquellos descendientes de  los girmitiyas  que el poder colonial inglés había traído desde la India entre 1879 y 1926 ,  para trabajar como braceros en los campos de caña de azúcar. El resto del mundo ignoró por completo a la nación melanesia muy a pesar de la gravísima situación social y sanitaria. Ninguna ONG apoyó el envío necesario y urgente de servicios médicos y medicinas.

De acuerdo con las investigaciones de la comisión, aproximadamente 200 personas murieron como casusa directa del conflicto. Llama la atención que todas son nombradas en el informe. El 71% de las muertes correspondían a personas de Guadalcanal y un 24% a gentes originarias de Malaita. La mayoría de las víctimas eran civiles. Se recibieron 63 declaraciones sobre violencia sexual, siendo mujeres el 83% de las víctimas. Los crímenes fueron cometidos por todos los grupos armados, incluida la policía; consistiendo en violaciones, esclavitud sexual, desnudez forzada, violencia contra los órganos sexuales y obligación a la víctima de ser testigo de actos de naturaleza sexual.

Distintos grupos armados se vieron implicados como el ya mencionado Guadalcanal Revolutionary Army (GRA) – que más tarde cambiaría su nombre por el de Isatabu Freedom Movement – y la Malaita Eagle Force (MEF) encabezada por Jimmy Rasta aunque también el Guadalcanal Liberation Front liderado por Harold Keke. La lucha fue dirigida también por Stanley Kaoni, más conocido como ´Satanás´. Los militantes del Frente Isatabu de Liberación de Guadalcanal andaban con taparrabos tradicionales y utilizaban arcos y flechas; muchas veces eran muchachos de trece o catorce años que se protegían con amuletos que creían les hacían invisibles ante las balas del enemigo. Los de Malaita le tachaban de `salvajes´ aun cuando  los naturales  de Malaita son considerados de carácter volátil y muy agresivo ya desde antes del período colonial.

The Solomon Islands Truth and Reconciliation Commission determinó que el conflicto no fue un brote espontáneo de violencia, que fue algo cuidadosamente preparado durante varios meses por un grupo de individuos que incluía a Keke y su hermano Joseph Sangu. En la prisión de Rove y condenado por asesinato, Harold Keke se negó a cooperar con la comisión. Al parecer este individuo impuso un severo sistema de control sobre la población de la remota y abrupta Weather Coast, enclavada al sur de Guadalcanal; diciéndose de él que era el más radical y osado de todos los líderes rebeldes. La investigación contiene testimonios de personas que fueron obligadas a vivir bajo su gobierno. Uno de los aldeanos entrevistados dijo `nosotros, el pueblo, sólo controlábamos dos cosas: nuestra respiración e ir al baño´ – Cualquier cosa que dijera, los aldeanos tenían que cumplirla´. En 2002 Keke asesinó al padre Augustine Geve un sacerdote católico que era también miembro del Parlamento. Después de convencer a las gentes del pueblo de que el religioso era un estafador, se lo llevaron y lo mataron. Envió el cuerpo de regreso a la aldea dentro de un saco. `Harold Keke dio órdenes a sus hombres de que ninguno de nosotros debía soltar una lágrima, velar o llorar por sobre su cuerpo, ya que Geven era un estafador– dijo un testigo.

El líder melanesio asesinó también a siete miembros de la orden religiosa de los Melanesian Brothers. El informe continúa desvelando que Keke y Sangu grabaron a los hombres haciéndoles confesar que eran espías: `Subimos al bush donde se encontraba Harol Keke y apareció con un cassete y escuché lo que se decía en la cinta. Como los Melanesian Brothers gritaban y gritaban, les apedreaban y cada uno de ellos tenía que decir su nombre y pedir perdón ´ añade otro testigo. El informe en su conclusión apunta que las democracias frágiles y vacilantes, luchando por la cuestión de la verdad, una y otra vez se lanzan hacia un abismo: `Es una noción misteriosamente poderosa, casi mágica, porque a menudo todo el mundo sabe la verdad – todo el mundo sabe quiénes fueron los torturadores y aquello que hicieron, los torturadores saben que todos los saben, y todos saben que estos lo saben . ´ Enlace de Interés: Bougainville, diez años después de la firma del acuerdo de paz, persisten las tensiones en el sur

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