Luchas tribales y epidemia de cólera en Papúa Nueva Guinea

Continúan las luchas tribales en Papúa Nueva Guinea. Las fuerzas del orden se desplazaron a la provincia de Morobe, con el fin de garantizar la seguridad de un millar de personas desplazadas y refugiadas con motivo de la tension étnica en la región del Sepik oriental. Los violentos enfrentamientos han causado dos muertos y numerosos desplazados. La tensión culminó a finales de esta semana con la concentración de cinco mil personas armadas con machetes, cuchillos y fusiles que se dirigieron al asentamiento de chabolas de Bulolo, donde se concentra la comunidad  Sepik que lleva establecida hace ya tiempo en el lugar, incendiando viviendas y aterrorizando a los residentes que buscaron refugio en la selva. En uno de estos bosques que pertenece a una compania forestal, PNG Forest, es el lugar donde se han concentrado la mayoría de las gentes, dos mil personas que carecen de alimentos suficientes y conviven en condiciones sanitarias deplorables. Incapaces de controlar a los agresores las autoridades locales estudian un plan de evacuación de urgencia para trasladar a los refugiados a capital provincial Lae, segundo centro urbano de Papúa Nueva Guinea. El jueves comercios, oficinas administrativas y escuelas permanecían cerrados a excepción del hospital local. Curiosamente estos mismos días se celebraba en Madang una conferencia sobre cultura y violencia, donde el Ministro de Educación, Michael Ogio, en el acto de inauguración, no dudo en describir que las culturas tradicionales papú se basan el la violencia o de una aculturación ávida de los modos de vida occidental expresada en actos violentos.

Este  último mes ha sido especialmente intenso en cuanto a los enfrentamientos tribales, muchos de estos nuevos guerreros están arrinconando sus arcos y flechas en favor de rudimentarios fusiles construidos por ellos mismos e incluso armas de fuego contemporáneas. En las Tierras Altas la explosión de una granada lanzada por los Yakare causó la muerte de catorce personas de la tribu Kome, en un encuentro destinado apaciguar su rivalidad. En el mes de enero de este mismo  año un mensaje de msm enviado a una joven y considerado indecente,  ocasionó la muerte de dos muchachos Tapo. El padre de la chica, de los Pipi, reunió a los hombres mas jóvenes que portando machetes, arcos y flechas y armas de fuego se dirigió al asentamiento de la tribu de los Tapo para clamar venganza. Fueron incendiadas casas, asaltados los comercios y destruidos los campos de cultivo. La policía, con más o menos éxito tuvo que actuar como mediadora en las luchas en la región de Tari, en las Tierras Altas del sur.

En Papúa Nueva Guinea, no lejos de la capital Port Moresby  Exxon Mobil, junto al gobierno papú,  está desarrollando un enorme proyecto de explotación y producción de gas natural liquificado. Algunos enfrentamientos, que han provocado ya once muertos, son resultado directo de las disputas tribales por la tenencia de la tierra, el reclamo para el mantenimiento de derechos de extracción de gas y los beneficios derivados de esta. En 2009 en las Tierras Altas se declaro el estado de emergencia y intervención militar y policial fue contundente. Los Nomali y Aikena escondían un impresionante arsenal de de armas de todo calibre ademas de fusiles tipo SK de fabricación israelí.

Si las luchas tribales comprometen a las autoridades de Papúa Nueva Guinea también lo hace el cólera que no parece remitir en Port Moresby. Según informaciones de la filial de Médicos sin Fronteras en Papúa Nueva Guinea y a través de su director Hernan del Valle , las probabilidades a corto plazo para combatir con éxito la epidemia son mínimas . A pesar de la campaña  de concienciacion no hay hasta ahora motivos para mostrarse muy optimista, en razón de las precarias condiciones sanitarias en las que viven los habitantes de la capital y alrededores y el compromiso publico para atajar la expansión de la epidemia. Este miércoles el Ministro de Sanidad Asa Zibe declaró el estado de emergencia sanitaria para la capital y toda su provincia pues la expansión del cólera amenaza a las poblaciones que trabajan en el proyecto de Exxon Mobil. Aparte de la capital papú, el cólera ha aparecido también en Morobe, Madang y Sepik a mediados del año pasado se registraron 750 casos y 32 fallecidos en Morobe, 1294 casos y 7 muertos en Madang y 802 casos y 20 muertos en el Sepik oriental.

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