Mataora & Niwareka: El origen del ta moko maori

Mataora aprendió el arte del tatuaje en el mas allá y lo llevo consigo a Te Ao tu roa, su y hogar. Un dia, cuando estaba durmiendo plácidamente al sol, aparecieron algunos turehu y se le quedaron mirando fijamente. No eran criaturas de este mundo y quedaron fascinadas ante la belleza de aquel joven jefe. Los turehu son gente extraña y pequeña de piel pálida y cabellos muy largos y claros. Su país es Rarohenga, donde son espíritus y cuando viajaban a Te Ao Tu roa, se convierten en turehu.

Las mujeres de Raohenga pues, se reunieron entorno a Mataora, admirando sus hermosos rasgos. Y es así que este se dio cuenta de su presencia, despertó y les pregunto si eran mujeres. Ellas respondieron – ¿Eres tu un hombre? – El les mostró su sexo, para mas tarde invitarles a que le acompañasen a su casa. Una vez allí se negaron a entrar en el hogar y rechazaron los alimentos que Mataora para ellas había preparado. Nunca habían visto comida cocinada y se excusaron diciendo que aquellos alimentos estaban podridos así que no los tocarían.

El joven jefe les ofreció pues alimentos crudos. Después de que los comieran, Mataora quiso entretener a sus huéspedes y es así que tomo su maipi y mostró sus habilidades con el. Saltando y haciendo cabriolas, sacando su lengua hasta tocar su barbilla, lanzo al aire su maipi como si fuera una fina rama de lino y entonces ante su fuerza y habilidad las turehu quedaron impresionadas. Iniciaron seguidamente un baile a dos filas todas cogidas de la mano, y situándose una de ellas al frente de ambas columnas. Dos de las terehu alzaron sus manos entrelazadas y bajo ellas desfilo el resto de mujeres. Algunas de ellas tenían el cabello tan largo que se enredaba en sus cinturas hasta cubrir sus cuerpos por entero, portaban faldillas confeccionadas con algas marinas. Y  apareció Niwareka.

Niwareka era la hija de Uetonga, descendiente de Hine nui te Po, la diosa de la noche, y de su esposo el dios de los terremotos, Ruaumoko. Era ciertamente una mujer muy bella y Mataora se rindió al deseo. Cuando las turehu se disponían a emprender viaje de regreso, el joven jefe no dudo en persuadirla para que se quedase con el y se convirtiese en su esposa. Ella le complació y vivieron felices juntos. Mataora cocinaba su comida y Niwareka ingería los alimentos crudos, por que no era de este mundo. Un dia Mataora celoso golpeo a su mujer, tras la agresión, sintiéndose muy apenada, no volvió casi a pronunciar palabra. En su país los hombres no pegaban a las mujeres. Apoderándose el miedo de ella cada vez que su esposo le amenazaba con maltratarla, decidió abandonarle y regresar a Te Ao tu roa junto a su pueblo.

Cuando desapareció, Mataora inmediatamente se arrepintió de sus actos. No pudiendo resistir la añoranza que sentía por su amada decidió partir en su búsqueda. Primero se fue a Tahuaroa, en Irihia, la tierra mas remota que existía. Allí se alza la inmensa montana a la que llaman Hikurangi, la que tocaba con su cabeza las nubes. Aquellos que habitaban el lugar no sabian nada de aquella mujer, así que viajo a Poutererangi, entrada a Rarohenga y custodiada por Te Kuwatawata. A el le pregunto si Niwareka habia pasado por allí. – ¿Como es? – le pregunto el guardián. Tiene el pelo claro, contesto Mataora. Si, por aquí paso llorando, replico Kuwatakata. El joven sintió una gran pena al escuchar aquellas palabras.

Permitiendole entrar en Rarohenga, llevando consigo su propia comida, en su camino sintió un agradable brisa en su rostro, era Tiwaiwaka que revoloteaba frente a el. – ¿ Que hace la gente que vive aquí?- , le pregunto a aquella hermosa ave.

Están muy atareados con el cultivo de la kumara- , le respondió. Otros construyen casas, pescan o vuelan cometas y algunos tatúan y se tatúan . Saciada su curiosidad Mataora pregunto a Tiwaiwaka si habia visto a Niwareka. – Si, por aquí paso con los ojos llenos de lagrimas.-  Mataora prosiguió abatido la búsqueda, con la esperanza de encontrarla cuanto antes. Llego a casa de Uetonga cuyo nombre conocían todos los hombres. Era un experto tatuador y quien creo todos los diseños del tatuaje de este mundo.

Uetonga estaba tatuando el rostro de un jefe con un hueso de afiladas puntas. Ante la sangre que fluía de las mejillas del que estaba siendo tatuado Mataora se mostró muy sorprendido. El poseía su propio moko aunque este estaba pintado sobre su piel con ocre y arcilla azul. Jamas habia visto nada igual y a Uetonga le dijo que no era correcto como lo estaba haciendo. – Nosotros no lo hacemos de así.- Ante aquellas palabras el anciano maestro tatuador alerto al joven advirtiéndole, – No lo hacéis así porque practicáis el tuhi, elaboráis el moko de la manera equivocada.-

Llevando su mano a una de las mejillas de Mataora borro con sus dedos parte de los diseños que la adornaban. Toda las personas que allí se encontraban se rieron junto a Uetonga quien a su vez le dijo – En vuestro mundo tan solo os pintáis, escucha al nuestro los diseños son estos: esta el taniko o trenzado para las mejores de nuestras capas, esta el tallado de casas y armas y aquel destinado a las grandes canoas, y luego esta el moko. Todo ello permanece Mataora, se mantiene a través del tiempo, no como el tuhi en tu rostro que puede ser borrado en un instante.- Mataora reflexiono sobre aquellas palabras y le dio la razón a Uetonga pidiéndole que le hiciese un moko como el que aplicaba a aquel hombre que recostado, y con las mejillas aun sangrando, aguantaba apenas el dolor. Y así lo hizo Uetonga despidiendo a aquel que tatuaba y reemplazándolo por el joven extranjero.

Los ayudantes de Uetonga limpiaron la cara del esposo de Niwareka y mas tarde Uetonga cogió su instrumento de tatuaje, mojo las puntas afiladas en una mezcla de hollín de kauri y aceite extraído de grasa de tiburón e inicio su apreciada labor. Empezó así a tatuarle en en la barbilla y la parte inferior de sus labios. Mataora apretaba sus manos con todas sus fuerzas y retorcía sus pies de dolor, aunque intentaba no mostrar su sufrimiento a ojos de los allí presentes. Mordía sus labios de angustia y anhelaba beber. Trayéndole agua fresca en una calabaza y saciando su sed mediante un delgado embudo delicadamente tallado, el primero que utilizo Uetonga, continuo dejándose hacer y mostrando así su valentía. El dolor apenas era ya sentido , apaciguado a un mas por el canto de las mujeres que allí cerca estaban:

Estamos sentadas comiendo juntas
Admiramos los diseños
en las cejas y la nariz de Mataora
como las patas de una lagartija

Mataora dejate tatuar por Uetonga!
No te impacientes por encontrar a la muchacha
quien te traerá brotes dulces de raupo

En el rostro del hombre que presenta su utu
Deja que los diseños sean atractivos
para el hombre valiente
Haz que se estremezca

Deja que nuestra canción acune al dolor y de valor Mataora

E hiki Tangaroa!
E hiki Tangaroa!

Mataora para demostrar que podia aguntar aquel intenso dolor, canto una extraña canción:

Niwareka!
Niwareka gran placer me has dado
al venir a la oscuridad, a la oscuridad mas absoluta!

Habla el dolor del amado
Quien esta en Ahuahu?
Y en Rangatira?
Y en Nuku moana ariki?

Si, la sangre a desaparecido ya en borbotones
a lo largo del camino a Taranaki,
Si a Taranaki

Es la persona amada
a cuyos pies se postra con dulzura

Díselo al este
Díselo al sur
También al norte,

Contempla las estrellas allá en lo alto
Contempla la luna brillando

Soy como el árbol tatuado
Di quien es amado
y deja que el perfume del helecho mokimoki
fluya en su dulzura
y ensalze los deseos
que entre las hojas al viento y en la niebla,
seré el que escuche

Es pues que otra hija de Uetonga escucho el nombre de su hermana en aquel canto y marcho a Taranaki donde Niwareka estaba trenzando una capa con un borde de taniko. – Oh! Niwareka hay un hombre muy atractivo que esta siendo tatuado por nuestro padre, y ha cantado una canción pronunciando tu nombre. Esta muy confundido- , le dijo. Entonces Niwareka y todos los que allí acompañaban a la muchacha se levantaron y fueron a casa de Uetonga para ver aquel hombre.

Cuando llegaron su cara estaba toda hinchada, tan hinchada que apenas si podia ver nada con sus ojos. –  Este hombre se parece a Mataora y su capa es igual a las que yo tejo-. Se sentó al lado de el y le susurro:  ¿Eres tu Mataora? –  El asintió con la cabeza y extendió hacia ella sus manos y la muchacha saludo sollozando a su marido. Le dio agua para beber y algo de comida.

Una vez recuperado Mataora se mostró extraordinariamente atractivo para todos aquellos que le rodeaban y fue admirado por todo el mundo. Pasado un tiempo le dijo a su esposa: Regresemos juntos a mi tierra. Pero Niwareka no quiso. Debo hablar con mi familia, se justifico: Las costumbres de Te Ao tu roa son malas, los hombres pegan a las mujeres, ambos mundos lo saben. Mataora, este mundo sabe que pasa en Te Ao tu roa.  Niwareka hablo con su familia y acto seguido Uetonga se dirigió a Mataora:  Quizás estés pensando en regresar a tu hogar, si es así deja que mi hija permanezca aquí con nosotros. ¿Es costumbre en tu tierra maltratar a las mujeres? Mataora inclino su cabeza sintiendo una profunda vergüenza. Luego apareció el hermano de su esposa y le pregunto ¿Porque no te quedas aquí Mata? Como has visto, eres bienvenido. Te habrás dado cuenta que todos los problemas que ocurren en tu tierra conducen a muchos aquí . Una vez mas Uetonga hablo a Mataora: Oh! Mata no nos cuentes otra vez lo que hiciste allá en tu mundo. Aquí vivimos en paz. Con estas palabras el joven comprendió que le dejaban marchar con Niwareka. Antes de partir Uetonga le recordó que no volviese a pegar a su esposa. No, Uetonga! –  respondió Mataora, el moko que llevo no desaparecerá de mi rostro.

Antes de dejar atrás Rarohenga, el padre de Niwareka le entrego a Mataora una capa llamada Rangi haupapa, la original desde cuyos patrones se confeccionan todas las capas del mundo. Envolviéndola en en su impermeable y cargándola a su espalda, partieron. En su camino encontraron a Tiwaiwaka, aun revoloteando por los mismos paisajes en los que encontró por vez primera a Mataora. Era la estación de Tatau uruora, a finales de la primavera e hizo que a la pareja les acompañara Ruru, la lechuza, Pekapeka, el murciélago y el kiwi para guiarles de regreso a Te Ao tu roa. Mataora temía que la luz de aquella su tierra, matase a las criaturas de la noche, entonces Tiwaiwaka le dijo que debería esconderlos en lugares oscuros para garantizar su supervivencia. Es pues que la lechuza, el murciélago y el kiwi tan solo pueden ser vistos durante la noche pues son criaturas del otro mundo.

Cuando los jóvenes llegaron a Poutererangi el guardián del lugar les pregunto que era lo que Mataora llevaba consigo. – Solo estos animales y el arte del ta moko que  me enseño Uetonga.-  ¿ Y que es lo que cargas a tus espaldas?  – Oh! Nada mas que algunas ropas, contesto. Oh! Mataora, exclamo Te Kuwatawata enfurecido. – Nunca mas, después de esta mentira que me has dicho, tu pueblo podrá ya traspasar esta entrada para viajar a Rarohenga. Tan solo los espíritus que aquí viven les sera permitido ir a Te Ao tu roa.-

¿Porque? Pregunto Mataora. -Pues porque llevas contigo Rangi haupapa y me lo has escondido.- Y Mataora se sintió avergonzado y esta es la causa por la que desde aquel momento nadie volvió transitar aquella ruta por la que ya nadie regresaba jamas.

Desde el regreso de Mataora el arte del tatuaje fue conocido entre los polinesios. Fue aprendido por Mataora de Uetonga y los hijos que le dio Niwareka lo llevaron consigo desde Havaiki a Tonga Nui, a Ra’iatea y a Hui te Raniora, también a Aotearoa. Los diseños que Uetonga aplico sobre el rostro de Mataora fueron el tiwhana que recorre las cejas hasta las sienes, el rerepehi   líneas que arrancan desde la nariz, y recorriendo los labios llegan hasta la barbilla, y también las dos espirales en ambas caras de la nariz que reciben el nombre de ngu y pongiangia. Se llama moko porque sus  líneas curvas son iguales a la serpenteante cola de la lagartija.

Adaptación Texto: Tangata O Te Moana Nui. Fotos: Alexis de Vilar

Enlaces de Interes: 1.-  Mitos & Leyendas de las Islas Tonga 2.-  Ta Moko Maori 3.- Tricia Allen: Tatuaje Polinesio

 

Anuncios

2 comentarios sobre “Mataora & Niwareka: El origen del ta moko maori

  1. Que textos maravillosos, estoy empezando investigacion sobre él moko orígenes cosmovisión y todo lo q pueda encontrar soy estudiante de la uba de argentina de antropología sí me pudieran ayudar a encontrar más textos me sería muy útil esta página es muy buena

  2. Puedes ponerte en contacto con nosotros en Facebook Tangata O Te Moana Nui. Gracias

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s