Cuatro grandes canoas polinesias de doble casco inician viaje de 4.000 kilometros desde Nueva Zelanda a Tahiti

Tras haber participado en la regata Te Kumete O Te Moana Nui (“El Cuenco del Pacifico”) este pasado domingo en aguas del puerto de Waitemata, el próximo día 14 de abril, cuatro vaka o catamaranes de doble casco polinesios partirán desde Aotearoa Nueva Zelanda rumbo a Tahiti. La ultima flotilla de canoas que cruzo el Océano Pacifico fue hace ahora mil  años , desde Ra’iatea en Tahiti y sus Islas a Rarotonga y desde esta isla del archipiélago de las Cook a Aotearoa Nueva Zelanda. Recreando en sentido inverso esta histórica emigración marítima, las cuatro embarcaciones diseñadas a partir de los tipairua o catamaranes de los que hacian uso en sus viajes oceánicos los antepasados de los tahitianos, se lanzan al océano en una singladura que celebra el espíritu marinero de los pueblos del Pacifico y pretende a un mismo tiempo reclamar la atención sobre la importancia que implica la protección de los océanos de nuestro planeta.

La Hine Moana lleva una tripulación samoana, tongana y ni-vanuatu, mientras que la Te Matau a Maui esta tripulada por maori. La Maramaru Atua guiada por polinesios del archipiélago de las Cook y la Uto Ni Yalo por marineros fijianos. En ruta, salvando una distancia de 4000 kilómetros, las cuatro canoas harán escala en Fiji, Samoa e Islas Cook. El catamaran Faafaite se sumara a la flota una vez haya llegado esta a Tahiti. En 2011 y desde esta isla de Polinesia, seran siete las canoas que emprendan navegacion hacia el norte rumbo a  Hawai’i.

Los catamaranes alcanzan los veinte metros de eslora, un peso medio de treinta toneladas y dotadas de doble vela, combinando las técnicas de construcción tradicionales con las métodos navales contemporáneos, pues sus cascos son de fibra de vidrio, portan paneles solares para garantizar la autonomía energética y equipados con un pequeño motor de auxilio. El pasado y el futuro enlazan pues en una expedición oceánica que desea descubrir al mundo que a pesar de la inmensidad del Pacifico, el mayor de todos los océanos, los polinesios, melanesios y micronesios, se desplazaron y navegaron en un espacio donde las fronteras no existían, descubriendo y colonizando islas y fundando en ellas sociedades tan complejas y fascinantes como las de Rapa Nui, Hawai’i, Tahiti Nui y Aotearoa. El océano fue pues, un elemento creador y unificador de culturas que hasta algún tiempo después del contacto con el mundo occidental continuo provocando un intercambio humano, cultural, social, económico y político extraordinario e incomparable a otras regiones del planeta. El objetivo de esta empresa marítima es demostrar que podemos interactuar con el océano a través de tradición y la tecnología, mostrándonos respetuosos con este y sin alterar el ecosistema marino.

El viaje marítimo de la Hine Moana, la Matau a Maui, la Maramaru Atua y la Uto Ni Yalo perpetua el rescate cultural e identitario iniciado por la Hokule’a en la década de los setenta, catamaran de doble casco insignia de la revitalizacion de la navegación oceánica en Hawai”i y otros archipiélagos de Polinesia a la que le siguieron canoas como la Hawai’i Loa y la Makali’i entre otras. Fue también la Hokule’a quien dio impulso al Renacimiento Hawaiiano, aliándose con la revitalizacion de la hula kahiko y la concesión de un nuevo protagonismo a la lengua hawaiiana.

 A partir de sus múltiples viajes por aguas de Polinesia, fue también inspiración para el resurgimiento del arte tradicional de la navegación y nuevo aliento de orgullo cultural para los habitantes de Tahiti y sus Islas, el archipiélago de las Cook y en menor medida en Samoa y Tonga, islas estas ultimas donde los valores polinesios , de una manera u otra, han permanecido desde siempre fuertemente arraigados en la sociedad. A principios de la década de los noventa se construyeron diversas embarcaciones, unas mas comprometidas que otras en su construcción tradicional, que surcaron considerables distancias de océano, haciendo uso únicamente de métodos ancestrales de navegación, guiándose por las aves, las olas y las estrellas: Uritaua (Rarotonga), Enua Manua (Atiu) Maire Nui (Mauke), Te Roto Nui (Mitiaro),  Ngapuariki (A’itutaki), Te Rangi Ma Toru (Mangaia), Panua Arapari (Tahiti) Waa Aleon Kein Walap (Islas Marshall) y la waka hourua Te Aurere de Aotearoa Nueva Zelanda.

La colaboración entre distintas asociaciones comprometidas con la difusión, desarrollo y perpetuación de la navegación tradicional en el Pacifico Sur (Samoa, Tonga, Fiji, Aotearoa, Tahiti & Amerika Samoa) unidas bajo el nombre de The Pacific Voyager’s Network ha hecho posible que estas cuatro canoas polinesias emprendan camino hacia Tahiti uniendo en su travesía y una vez mas, a diferentes pueblos y culturas que una vez fueron comunes.

Tras su periplo y hasta el año que viene, las canoas serán utilizadas para proyectos culturales y educativos, y a ayudar a revitalizar y sostener una parte muy importante de la cultura de las Islas del Pacifico : Te Moana Nui a Kiwa , El Gran Oceano de Kiwa .

Las culturas tradicionales de las Islas del Pacifico siempre han reconocido la fragilidad de la aparente riqueza que insinúan sus islas, especialmente los atolones de coral, no así el mundo exterior que las rodea, que con el transcurrir del tiempo ha incrementado su vulnerabilidad. Para los pueblos de las Islas del Pacifico el Oceano forma parte indisoluble de sus vidas. Mientras que polinesios, melanesios y micronesios imponían prohibiciones temporales de caza o pesca  y las creencias locales protegían lugares vulnerables; el mundo occidental ha traído la explotación incontrolada de la naturaleza y unos recursos ya de por sí escasos.

Los polinesios de antaño, antes de emprender viaje a la búsqueda de nuevas tierras más generosas o seguras en las que asentarse, se procuraron del buen abastecimiento de alimentos, agua, semillas, animales para enfrentarse a esta precariedad modificando, sin lugar a dudas, el paisaje aunque de forma adecuada e inteligente considerando a la naturaleza un ente sagrado que les permitio sobrevivir en los lugares mas bellos aunque inhospitos del planeta.

A un hoy dia el comportamiento y la estrecha relación de los pobladores de la Islas del Pacífico con la naturaleza es muy eficiente, pero todavía es necesaria una dirección y legislación para proteger el medio ambiente . Con la intención de llamar la atención sobre la vulnerabilidad de los ecosistemas marinos y el océano amenazado por la polucion acústica, destrucción del hábitat, sobre explotacion pesquera , desaparicion de los arrecifes y manglares y la amenza del cambio climático. Okeanos, institucion filantrópica alemana apoya y financia la empresa.

Allá donde se pone el sol, según la tradición, se encuentra la entrada al mundo de los espíritus. El universo polinesio, el sol poniente siempre simbolizó la muerte y la tierra prometida mientras que el sol naciente, la vida y la esperanza. La tierra prometida era Hawaiki y la búsqueda de la vida y la esperanza, los múltiples y continuos viajes marítimos protagonizados por las gentes polinesias.

Hawaiki continúa  evocando la patria espiritual y de origen de los habitantes de Polinesia, quizás los ritos paganos murieron con la presencia misionera, pero lo que no cabe duda es que Hawaiki permanece en la memoria de los hombres y mujeres de estas islas. La difusión de la “nación polinesia” dio lugar a las epopeyas marítimas más grandes que la historia haya conocido jamás. En sus viajes fueron estableciendo colonias a las cuales bautizaban con el nombre de su pueblo natal , la isla donde este se situaba o  el último puerto del cual zarparon sus canoas.  Las diferencias lingüísticas resultaron en variaciones del nombre original aunque sin alterar en ningún caso la particular significancia en el alma de este pueblo, y su contribución emotiva a su unión como Iti Tangata Porinetia (“El Pueblo Polinesio”) : Havaiki, Hawaiki o Savaiki en Samoa; ‘Avaiki en las Cook; Havai en Tonga; Hawaiki en Aotearoa Nueva Zelanda y Havai’i en Tahiti y sus Islas, nombre que a su vez recibía la isla sagrada de Ra’iatea.

Los polinesios fueron nómadas del mar e hicieron de éste su vida. El desarrollo de sofisticadas técnicas de construcción de canoas y navegación para salvar enormes distancias de océano abierto, que separaban unas islas de otras ha sido, en muchas ocasiones, minusvalorado; aduciendo a naufragios, derivas involuntarias, o viajes fortuitos. Sin embargo lo que esta claro es que descubrieron y colonizaron islas tan diminutas con Rapa Nui, en mitad del océano y a miles de kilómetros de la tierra más cercana.Ya fuese por puro instinto de supervivencia, presión demográfica, precariedad de los recursos insulares, exilio por motivos de guerra o disputas familiares; expulsados por las fuerzas destructivas de la naturaleza o, simplemente, espíritu de aventura, los polinesios fueron los marineros mas grandes de lahistoria. 

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