Historia & Arqueología en las Islas Tonga


Los tonganos fueron en el pasado excelentes navegantes que no dudaron en lanzarse al océano y descubrir tierras remotas. Desde Vava’u, al norte de Tongatapu,  partieron las primeras canoas hacia Nuku Hiva en las Marquesas (Tahiti & sus Islas), y la presencia tongana en aquellas tierras ha sido constatada por los hallazgos de cerámica lapita, elaborados con arcillas procedentes del Delta del Rewa, al este de Viti Levu, en las Islas Fiji.

Es posible que el primer grupo humano en descubrir y asentarse en las Islas Fiji fuera el pueblo polinesio hace ahora aproximadamente 3500 años; seguidos más tarde por los melanesios, aunque estos últimos ya habían sido pioneros 3000 años atrás, en la navegación por aguas del Pacífico. Hace 30.000 años los antepasados de los melanesios ya estaban viajando desde su tierra natal Papua Niugini, hasta las Islas Solomon, sin embargo otro extraordinario movimiento humano cuyos orígenes se encontraban también en el Sudeste de Asia, les alcanzaría: el pueblo lapita.En la costa occidental de la Grande Terre en Kanaky Nueva Caledonia los arqueólogos encontraron, hace ahora más de 30 años, fragmentos de cerámica esparcidos por las dunas de la arena cercanas a la playa; desde entonces la misma cerámica ha sido descubierta en muchas islas melanesias (Nueva Irlanda, Nueva Bretaña, Papua Niugini, Solomon & Vanuatu). La tradición de loza se difundió, al mismo tiempo, por los archipiélagos de Tonga, Samoa y las lejanas Islas Marquesas. Todo ello permite establecer las migraciones oceánicas que abordo de gigantescas canoas de doble casco realizaron los pueblos que se cree fueron los antepasados de los polinesios.

El pueblo lapita fue, con toda probabilidad, el primero en colonizar Vanuatu y Kanaky  Nueva Caledonia, continuando hacia el este, llegando a la actual frontera oriental de la Melanesia: El archipiélago fijiano. Aproximadamente 1500 años más tarde, recibiría oleadas migratorias melanesias.

Tras unos mil años de interacción el componente melanesio, ya modificado genética y culturalmente por elementos polinesios se impondría, empujando a los primeros colonizadores hacia las islas fijianas que conforman el archipiélago de Lau y más tarde a Tonga. A comienzos de nuestra era, pasaron a las Samoa. Fiji y Tonga.

Desde Samoa los antiguos polinesios navegarían hacia oriente, colonizando las Marquesas (Te Mau Fenua Enana). Tras una breve pausa, y aproximadamente en el 400 d.C. se extenderían por las Hawai’i (Ka’ pae Aina). Mientras en aquella misma época, los primeros polinesios alcanzaban Isla de Pascua (Rapa Nui), donde una vez más desarrollaron una cultura extraordinariamente compleja y refinada. El resto de los archipiélagos polinesios, incluida Aotearoa Nueva Zelanda, fueron colonizados por vez primera entre el 1000 y el 1300 d.C., principalmente desde las Samoa, Tonga, Islas de la Sociedad (Ni’a Matai / Raro Matai) o las Marquesas, estas últimas en Tahiti y sus Islas (Te Ao Ma’ohi). Estas diminutas porciones de tierra perdidas en medio del océano más grande del mundo, evolucionaron multitud de culturas en gran parte independientes, hasta que sufrieron la conmoción del contacto con los europeos durante los siglos XVII, XVIII y XIX.

Las Islas Tonga están habitadas desde el siglo V y fueron junto a Fiji y Samoa la cuna de la lengua y la cultura polinesia actuando, a un mismo tiempo y como hemos visto, como centro de expansión hacia la Polinesia oriental. En el siglo XIII el poder del Tu’i Tonga reinante o jefe de descendencia divina, abarcó desde el archipiélago tongano hasta la diminuta isla de Rotuma y el grupo de las islas Lau, en Fiji; hasta Wallis & Futuna, Samoa, Tokelau y Niue. Los intercambios comerciales y culturales entre estos grupos insulares fueron continuos e intensos especialmente con Fiji, su vecino más próximo. 

El primer Tu’i Ha’atakalaua fue Mo’ungamotu’a hermano del vigesimocuarto Tu’i Tonga , sin embargo el representante del poder temporal delegó sus poderes de gobierno en un hijo más joven produciendose, de esta forma una tercera línea de jefatura que sería conocida como Tu’i Kanokupolu y actuaría de intermediaria entre los Tu’i Tonga y los Tu’i Ha’iatakalaua. Todos ellos estuvieron relacionados entre sí por lazos de matrimonio. Con el paso del tiempo la dinastía de los Ha’atakalaua perdieron su posición, al tiempo que los Tu’i Kanokupolu aumentaban su poder.Todos estos acontecimientos desembocaron en guerras civiles que asolaron a las islas durante todo el siglo XIX

En 1845, tras la muerte de su tío abuelo el  Tu’i Kanokupolu Taufa’ahau, heredó su titulo y fue investido como rey bajo el nombre de Siaosi (George en lengua tongana) Tupou. A partir de entonces, su dominio se extendería a todo el país y las Islas Tonga entrarían en una nueva era como país reunificado En 1862 Taufa’ahau Tupou I introduciría un código legal que declaraba la igualdad entre los jefes y el pueblo; liberaba a sus siervos de los trabajos forzados, y de la obligación de presentar contribuciones materiales, además de ejercer el control sobre sus propias tierras. A la muerte del Tu’i Tonga, Taufa’ahau Tupou I fue investido con su título aunque este, con la presencia de la religión cristiana dejase de ser representativo. En reunión parlamentaria en 1895 el rey adquirió el titulo de Tu’i Ha’atakalaua, permitiendole introducir una constitución favorable a su monarquía. Constitución aún hoy vigente en el país. 

 

George Tupou I inició reformas en la tenencia de la tierra para asegurar el suministro de alimentos a la población, permitiendo a esta disponer y cultivar en sus propias parcelas. Este cambio vino de la mano de una reforma, dando fin a una serie de practicas sociales: El tapu o la reserva de alimentos y bienes materiales destinados a la aristocracia; el fau o o los derechos de una hermana y sus descendientes sobre la propiedad de su hermano y sus familiares; y el fatongia, el trabajo forzoso realizado por las clases más bajas del escalafón social en benéfico de los jefes. Tupou II y la Reina Salote, consideraron, durante sus respectivos reinados, que estas reformas amenazaban a la aristocracia y propia estabilidad del Tonga por lo que se limitaron a restablecerlos con ligeras modificaciones. El poder de la aristocracia derivaba de los privilegios que les otorgaban el control de la tierra, bienes y el trabajo forzado de sus inferiores.

Tras la muerte del Primer Ministro, Tevita Uga, Baker misionero wesleyano abandonó la iglesia y reemplazo la posición política de este. También consiguió proclamarse ministro de Asuntos Exteriores y de Tierras. Aprovechando la edad avanzada de Tupou I, el ex predicador tomaría ventaja e influiría en los asuntos del reino; todas las escuelas primarias regidas por la misión pasarían a estar bajo el control del gobierno y se haría con los derechos hereditarios de treinta y tres nobles y sus matapule. En 1885 persuadiría al rey para establecer la Iglesia Libre Wesleyana de Tonga. Algunos tonganos descontentos con la actitud del británico intentaron asesinarlo.

El Rey Tupou II, su padre se casó con Lavinia Veiongo, un controvertido matrimonio al que los principales jefes tradicionales se opusieron. La Reina murió cuando Salote Pilolevu tenía tan sólo dos años y cuando su padre volvió a casarse; esta fue enviada a Nueva Zelanda. Regresó a Tonga a los catorce años de edad para preparar su propio matrimonio. A los tres años de su llegada a las islas, se esposaba con Tungi Mailefihi, jefe de alto rango. Tan sólo con dieciocho años, tras un año de matrimonio y ya con su primer hijo entre los brazos Taufa’ahau Tupou, fue coronada Reina de Tonga.

Cuando se planteaba como una misión imposible en el Reino de Tonga, George Tupou III tomó en matrimonio a la madre de Sir Edward Cakobau, Adi Litia Cakobau estrechando, si cabe a un más, los lazos entre Fiji y el archipiélago tongano. Ratu Sir Edward Cakobau nació en la isla de Bau, donde desde siempre se ha concentrado el poder tradicional fijiano y donde aún hoy día las visitas son restringidas.

Educado en Nueva Zelanda en Inglaterra se convirtió muy pronto en un líder carismático para las gentes melanesias de Fiji. Desde 1938 hasta su muerte en 1973 fue miembro del Gran Consejo de Jefes y Primer Ministro de Fiji tras las elecciones de 1972. Tanto la Reina Salote como su hermanastro, fueron muy respetados y amados por sus respectivos pueblos, su perdida entristeció enormemente a Tonga Y Fiji y las multitudes acudieron a sus funerales. Sus adioses significaron el fin de toda una época en ambos países.

 Las Tonga incluyen algunos de los enclaves arqueológicos más interesantes de las Islas del Pacífico. El onceavo Tu’i Tonga, Tu’itatui, fue quién construyo el Trilito de Ha’amonga, construcción de tres enormes piedras a modo de puerta. Los tonganos lo llaman haamonga o haamonga Maui, afirmando que fue construido por el semi dios y héroe legendario polinesio Maui. Sus enormes columnas  que alcanzan los seis metros del altura, representan a los dos hijos del Tu’i Tonga, Lafa y Talaiha’apepe; mientras que el lintel de otros seis metros de longitud y encajado en las columnas, simboliza la unión de los dos hermanos. Sospechando que tras su muerte sus dos hijos lucharían entre sí para ostentar el poder, Tu’itatui construyó este monumento cuyo peso es de unas cien toneladas,  para hacerles  recordar siempre  la importancia de mantenerse unidos en la paz.o Lafa era el heredero del trono y Talaiha’apepe el segundogénitLos mitos y tradiciones de Tonga confieren su construcción al  mismo tiempo y como hemos visto, a Maui quién trajo consigo la coralina calcárea desde la islita de Uea. Taufa’ahau Tupou IV padre del actual Rey de Tonga acudió hace 41 años al trilito con ocasión del último solsticio de invierno para comprobar  sus propias teorías  sobre este extraordinario  y misterioso monumento megalítico. Taufa’ahau Tupou IV  descubrió unas rayas apenas visibles en la parte superior del dintel, al copiarlas creyó haber descubierto lo que buscaba. La línea principal del dibujo marcaba según el, a dirección de donde procede el primer rayo de sol en el día del solsticio de invierno.

Lafa y Talaiha’pepe desplazaron la capital desde Niutoua a Lapaha, área ideal para el anclaje de sus enormes canoas de doble casco o kalia. Lapaha está situada en el distrito septentrional de Mu’a, a orillas de la laguna y a 9 kilómetros al este de Nuku’ alofa, capital del Reino de Tonga. Debido a su importancia como centro cultural y político durante seis siglos, esta es una de las áreas arqueológicas más importantes del archipiélago.

El foso que rodeaba al kolo o aldea real fortificada es todavía visible, aunque a penas quedan restos de las viviendas y otras estructuras. Durante el largo periodo en que reinaron los Tu’i Tonga cada aldea e isla estaba gobernada por un líder tribal que trazaba su linaje hasta alcanzar a los mismos jefes supremos divinos. El primer gobierno ostentado por los Tu’i Tonga se produjo aproximadamente a principios del siglo IX, alcanzando su apogeo entre los siglos XV y XVI; incluyendo el reinado de Tele’a. Su tumba Paepae-’o-Tele’a es el símbolo más representativo de la antigua arquitectura monumental tongana y una de las más impresionantes de estas islas polinesias; aunque no se puede asegurar que el jefe supremo de origen divino este enterrado en ella por la ausencia del llamado fonualoto o pasadizo subterráneo. Las excavaciones arqueológicas para desvelar el misterio, están completamente prohibidas. A pesar de que su estilo arquitectónico sigue las pautas de otras langi, la forma de L de las piedras emplazadas en los bordes más meridionales del paepae o plataforma tan sólo se dan lugar aquí.

 Las llamadas langi son tumbas construidas con piedras gigantescas, a modo de pequeñas pirámides destinadas a los reyes y a la nobleza. Se encuentran en muchos lugares del archipiélago; dos en Vava’u, seis en Ha’apai y 37 en Tongatapu ( nueve de las cuales se encuentran situadas fuera del área de Mu’a).

La diferencia que marcan las langi con respecto a las fai’toka o tumbas de los comunes es su monumentalidad, indicando la importancia política y social del allí enterrado. Sin embargo algunas de las tumbas no son más que colinas cónicas formadas por arena y piedras (como la Hehea de Lapaha) o plataformas de tierra más o menos elevada y contenida por muros de piedra rectangulares.

Texto: Tangata O Te Moana Nui

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