Vilavilairevo, caminando sobre el fuego en las Islas Fiji


En la isla de Beqa, al sur de Viti Levu, tan solo los hombres del clan Sawau, o aquellos individuos que han sido adoptados por la tribu, poseen la capacidad de caminar sobre el fuego (vila vila i revo o, literalmente, “saltar al horno”). De las cuatro aldeas que componen el clan de los Sawau, en el área meridional de la isla, Dakuibeqa es la más representativa y donde reside el Tui Sawau o jefe de más alto rango. Unos días antes de que sea llegada a cabo la ceremonia, representantes de cada comunidad son elegidos de entre los familiares directos del bete o sacerdote ritual. A partir de este momento deberán distanciarse de las mujeres y abstenerse de mantener relaciones sexuales, así como de comer cocos. Aquellos que no respeten el tabú correrán el riesgo de quemarse cuando “caminen sobre el fuego”.Según relata la tradición Tui Na Iviqa Lita, guerrero de Sawau, prometió a un hombre que recitaba leyendas que de regreso tras una jornada de pesca y como muestra de agradecimiento, le obsequiará con alguna de las piezas que atrapase.

El hombre de Beqa pescó una anguila que al instante de verse atrapada se convirtió en un espíritu suplicándole que se apiadase de él y no le matase; como compensación le haría inmune al fuego. Demostrando que era capaz de cumplir con su promesa, construyó una gran hoguera, le prendió fuego y más tarde se lanzó sobre las piedras al rojo vivo. Tui Na Iviqa Lita fue luego invitado a imitar al espíritu, de esta manera nació el vilavilarevo, siendo la creencia de que el bete de los Sawau es el descendiente directo de aquel guerrero.

El vilavilairevo se inicia en el río con la recolección de piedras de tamaño considerable. Desde allí serán transportadas a un enorme agujero que previamente ha sido excavado en tierra. Sobre las piedras se dispondrán grandes cantidades de leña que prenderán y arderán durante unas ocho horas. Cuando se considera que las piedras se encuentran al rojo vivo los hombres, engalanados con la vestimenta tradicional, uniforme vegetal confeccionado con helechos y otras plantas, aparecen liderados por el bete. Ayudados por largas pértigas de madera adornados con walalai o gallardetes, despejaran la hoguera de aquellos restos de ramas y troncos que no han sido consumidos por el fuego. Seguidamente la waqa bala bala, morada del dios espíritu, se emplazará a lo largo de la fogata apuntando hacia el sacerdote.

Una vez niveladas las piedras el bete saltará sobre ellas para comprobar su firmeza y estabilidad, evitando de esta manera que los participantes en la ceremonia resbalen o caigan sobre estas. Sí todo está correcto, pedirá que se traigan las drau ni bala bala u hojas y hierbas secas procedentes de los manglares que serán colocadas en los bordes de la hoguera.

Aquellos hombres que han tomado parte en la preparación del fuego, rodearan el recinto ceremonial dejando un espacio abierto para el acceso de los participantes. Vulo o! es la señal que dará el bete para que los hombres se acerquen hacia las piedras, entonces se retirará el waqa bala bala, la morada del espíritu que apuntaba en dirección a la vía de acceso y los hombres en fila, irán marchando hacia la entrada del espacio ceremonial.

Las hojas y las hierbas que antes habían sido dispuestas alrededor de la hoguera son lanzadas sobre las piedras calientes y los hombres cantando se reúnen en el centro. Alrededor de los tobillos llevan atadas hojas de helecho secas a las que llaman drau ni bala bala que tras el ritual se enterrarán en la fogata junto a cestos repletos de unos tubérculos llamados vasili. El lugar será cubierto con tierra a modo de lovo u horno tradicional por un periodo de cuatro días. Transcurrido este tiempo se descubrirá y los alimentos se lavarán con agua y con esta misma serán cocinados y consumidos por todos los participantes del vilavilairevo.

El Teemeethi es quizás, uno de los festivales más populares entre la población indo fijiana. Se celebra según el calendario tamil durante la luna llena, y es la ceremonia más relevante y espectacular de los diez días en los que transcurre esta la celebración. Durante estas jornadas se invoca a Kali, la consorte negra de Siva y diosa sanguinaria de la destrucción. Se purifica el alma a través de la mortificación de la carne.

Los devotos, hombres, mujeres y niños que han hecho la promesa de caminar sobre el fuego, permanecen en el recinto del  mandir o templo durante todos los días que comprende el festival; preparándose mediante la adoración y meditación. En el mismo día en que se lleva a cabo el ritual, se bañan en el mar o en el río y más tarde regresan al centro religioso acompañados por el ritmo de los dablaa (tambores tradicionales) y los cantos. Antes, se han pintado con bermellón entre las cejas (el templo de la diosa simboliza el cuerpo humano) y espolvoreado cenizas sobre sus cabezas como símbolo de aniquilación. Finalmente el cuerpo se cubre de cúrcuma, símbolo de prosperidad y de poder para desafiar a las enfermedades y es penetrado con agujas y objetos de metal en los brazos, lengua y garganta.

Antes de entrar en el área donde se encuentran las ascuas, cantando y tocando tambores, caminan alrededor del templo. Los devotos pueden cruzar más de una vez el espacio cubierto de brasas. Lo hacen concentrándose en la Madre Divina e identificando su espíritu con esta. El sacerdote es quién dirige a los participantes y toma la decisión de poner fin al ritual cuando lo estime necesario.

No cabe duda de que las tradiciones fijianas y la hindús son diferentes sin embargo coinciden, cada uno a su manera, en la ceremonia de caminar sobre el fuego, pero lo más curioso es que los fijianos celosos protectores de sus usos y costumbres celebran el ritual, en la mayoría de ocasiones, en los hoteles rodeados por los flashes y comentarios de los turistas. En contra posición a esta supuesta venta cultural a favor de la industria turística los indios a los que se les presupone que venderían todo lo que se presentase ante sus ojos para conseguir un beneficio inmediato, mantienen el ritual en la esfera privada de la comunidad.

Texto: Tangata O Te Moana Nui

Un pensamiento en “Vilavilairevo, caminando sobre el fuego en las Islas Fiji

  1. Que interesantes y al mismo tiempo increibles son estas manifestaciones de la cultura fijiana.Es un pais muy exotico que algun dia espero conocer¡¡

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