La representación de Tahiti en la literatura Occidental (II)

El presente texto despliega una breve historia de la representación de Tahití en la literatura occidental y las diversas consecuencias históricas, políticas y culturales, que se inició con el contacto de la Polynesia posterior al “descubrimiento” de América. Un repaso por la mirada de los navegantes europeos que desde el siglo el siglo XVI rondarían el Pacífico. Desde la  del capitán Cook, que sería considerado pionero de la etnología, al relato de Bougainville que influenciaría decisivamente en los intelectuales, que reivindicarían y repensarían una condición humana, que a su vez, terminaría en la revolución francesa y las revueltas religiosas en España. También las personalidades de diferentes campos que décadas tras décadas irían arribando al “Paraíso”, escritores como Melville, científicos como Darwin y artistas como Gauguin.

Matías Amengual es argentino, cursó estudios de Filosofía y es un apasionado por la literatura, el Pacífico y el Caribe. Este texto es parte de una serie de artículos del libro inédito “Orquideario”, que pretende conjugar lugares e ideas. No los lugares indómitos del etnólogo, sino el espacio producido, el lugar producto de la configuración de la civilización de consumo: el objeto turístico. Para  poner en relieve los mecanismos e ideas que están en la base de su desarrollo. De esa manera, preguntarnos qué es la resistencia política hoy y sus posibilidades, ante una lógica, tanto de derecha como de izquierda, que amenaza toda la diversidad humana y biológica, homologando y normalizando todo a su paso.  Sobre el Pacífico también versan los artículos “Tahití y diversidad sexual”, “Rapa Nui: el principio racionalizador” y “Pacífico: Fiji, Hawaii y Aotearoa”. El autor también ha publicado un volumen de elegías titulado “Último trabajo de Heracles” bajo el sello argentino Alción Editora, y en Perú por Lustra Editores.

Tahiti Nui

Agamben denomina maquina genealógica al proceso que sucesivamente define y redefine la concepción de naturaleza humana, y en esa reconfiguración, también el lugar que ocupa la razón y el derecho; reconfiguraciones en esta etapa del humanismo en tránsito entre los términos salvaje malo/ civilizado bueno, salvaje bueno/ civilizado malo.

El relato de Bougainville acabaría por causar una replica por parte de Diderot, titulada Suplemento al viaje de Bougainville, donde a través de diálogos reformula la idea del buen salvaje, y considera que los «vicios y virtudes están contenidos por igual en la naturaleza» pero manteniendo la idea que los tahitianos persistían más consustanciados con la bondad o una mejor legislación por su cercanía al orden  natural.

Diderot hace en el Supplément una zoología del hombre rescatando aquello que lo emparienta en comportamiento con los animales, con el fin de postular los beneficios de  una moral con fundamentos naturales.[1] En su texto, Diderot pone a afirmar a uno de sus personajes –el tahitiano Orou– que la condición de lo bueno verdadero está en tanto se apega al orden natural «de las cosas y las acciones», en la que los tahitianos afortunadamente permanecían mientras los europeos se complicaban en su artificialidad [2], por lo tanto la barbarie de los tahitianos era «menos viciosa» que la europea pero no menos exenta de algunos males.

Desde Montaigne, que había sido testigo de la salvaje matanza entre católicos y protestantes en la Francia del siglo XVI, se abre esa nueva perspectiva donde a través del otro salvaje se aborda al mismo civilizado para poder medirlos y hasta denunciar la barbarie propia. Pero es también la concepción de la Naturaleza, un trasfondo crucial que atraviesa todo el proceso; porque la identidad de lo natural es lo que sostiene las posibles concepciones de la identidad humana. De manera que así se verifica también la legitimidad o ilegitimidad de lo considerado; por ejemplo con Diderot el fenómeno del matrimonio, en tanto está excluido de la esfera de lo natural o no.

Aparte de la colonia como forma política de dominación, otra de las consecuencias de la expansión  económica de Europa, es que ese viaje mismo propiciaría un relativismo cultural que terminará por socavar los fundamentos del poder de las propias monarquías que promovieron esa expansión, con su posterior caída ante las masas civiles emergentes.

Finalmente, quien terminará de consagrar a Tahití en el lugar de Paraíso, es la novela autobiográfica de Pierre Loti Le Mariage de Loti o Rarahu, publicada en 1880 –casi un siglo después de acontecida la revolución francesa–, y que fue un éxito contundente de decisiva influencia en la esfera del arte.

Loti había confesado que la ambición de su infancia era llegar a Tahití, promovido por grandes relatos: lo que en su imaginario y en el de algunos círculos de su época estaba en el aire, parece poder encarnarse, hacer coincidir la experiencia con el sueño; o en su eventual imposibilidad, como en buena parte de poetas simbolista, como en Una temporada en el infierno de Rimbaud.

Las bodas de Loti narra el romance de un oficial inglés con una hermosa nativa llamada Rarahu, con el trasfondo donde los tahitianos son vistos como infantes en contraste a una Europa adulta[3]; los personajes, las escenas y diálogos, fueron basados en experiencias reales de Loti que había apuntado en su diario de viaje, por lo que la critica destacó su realismo. Sin embargo Rarahu nunca existió como tal, pero según el autor, esa singular joven nativa era un resumen de todas las tahitianas con las que había mantenido relaciones durante su breve estadía.

El viaje crítico que se había iniciado con Montaigne se diluía con Loti en un regocijo por el encanto imperial a medida que ya no iría quedando rincón en el planeta por someter. Los siguientes títulos de Loti, serán todos ambientados con ese exotismo peculiar, en diversos y distantes rincones como Islandia, Japón, Turquía, etc. En 1889, nueve años después de la publicación de Le Mariage de Loti, Francia oficializaría su régimen político sobre todo el conjunto de archipiélagos tras algunos años de ocupación colonial.

Notas

[1] «¡Qué breve sería el código de las naciones si se conformara rigurosamente al de la naturaleza!». De esta manera Diderot expresa la pretensión de un código moral deducido del código natural.

[2] Montaigne mucho tiempo antes ya se había expresado en Des cannibales sobre la dimensión artificial europea «Tan salvajes son como los frutos a los que e llamamos salvajes por haberlos producido la naturaleza por sí misma, y en su normal evolución: cuando en verdad, mejor haríamos en llamar salvajes a los que hemos alterado con nuestras artes, desviándolos del orden común».

[3] «Los años trascurren para los tahitianos en una desidia absoluta y un sueño perpetuo, y estos grandes niños no sospechan que en nuestra bella Europa tantas pobres gentes se agotan para ganar el pan del día».

Articulos Relacionados: La representación de Tahiti en la literatura Occidental (I)

La representación de Tahiti en la literatura Occidental (I)

El presente texto despliega una breve historia de la representación de Tahití en la literatura occidental y las diversas consecuencias históricas, políticas y culturales, que se inició con el contacto de la Polynesia posterior al “descubrimiento” de América. Un repaso por la mirada de los navegantes europeos que desde el siglo el siglo XVI rondarían el Pacífico. Desde la  del capitán Cook, que sería considerado pionero de la etnología, al relato de Bougainville que influenciaría decisivamente en los intelectuales, que reivindicarían y repensarían una condición humana, que a su vez, terminaría en la revolución francesa y las revueltas religiosas en España. También las personalidades de diferentes campos que décadas tras décadas irían arribando al “Paraíso”, escritores como Melville, científicos como Darwin y artistas como Gauguin.

Matías Amengual es argentino, cursó estudios de Filosofía y es un apasionado por la literatura, el Pacífico y el Caribe. Este texto es parte de una serie de artículos del libro inédito “Orquideario”, que pretende conjugar lugares e ideas. No los lugares indómitos del etnólogo, sino el espacio producido, el lugar producto de la configuración de la civilización de consumo: el objeto turístico. Para  poner en relieve los mecanismos e ideas que están en la base de su desarrollo. De esa manera, preguntarnos qué es la resistencia política hoy y sus posibilidades, ante una lógica, tanto de derecha como de izquierda, que amenaza toda la diversidad humana y biológica, homologando y normalizando todo a su paso.  Sobre el Pacífico también versan los artículos “Tahití y diversidad sexual”, “Rapa Nui: el principio racionalizador” y “Pacífico: Fiji, Hawaii y Aotearoa”. El autor también ha publicado un volumen de elegías titulado “Último trabajo de Heracles” bajo el sello argentino Alción Editora, y en Perú por Lustra Editores.

Tahiti Nui

 Tahití Nui

Tahití Nui se encuentran en el centro del triángulo polinesio, con sus vértices en Hawai’i por el norte, Rapa Nui (Isla de Pascua) al sureste y Aotearoa (Nueva Zelanda) en el suroeste. Es sin lugar a dudas uno de los archipiélagos más fascinantes del pacífico y del planeta, y lo más cercano a cómo el imaginario concibe al Paraíso: luminosas playas, ríos, cascadas, volcanes extintos, lagunas cristalinas, cimas que ofrecen magníficos paisajes, jardines de coral con gran diversidad marina, incluyendo rayas y tiburones amigables, vegetación abundante y muy generosa en frutos comestibles. Pero sobre todo y lo que siempre se suele destacar de la bondad de estas islas, es la falta de peligro hacia la vida humana por la inexistencia de depredadores. Con excepción del ocasional canibalismo que solían practicar los antiguos polinesios contra sus enemigos.

La serie de islas es variada y de origen volcánico, muy montuosas y rodeadas de anillos coralinos que forman apacibles lagunas e islotes repletos de palmeras; pero también por islas que en vez de elevarse sobre el nivel del mar se hundieron formando terrenos llanos igualmente circundados por arrecife y lagunas, denominadas atolones.

La división geográfica del conjunto las distingue en cinco grupos de archipiélagos[1], los más importantes son las islas Marquesas –de salvaje belleza que cautivó Gauguin–; y el archipiélago islas de la Sociedad, el más visitado y que contiene a la isla Bora Bora, posiblemente el destino turístico más anhelado del mundo; también a Tahití que es la isla más grande de todo el archipiélago y que a su vez es sede para la capital política del país, Pape’ete.

Se cree que los primeros habitantes comenzaron a poblar las islas del triángulo polinesio en entre el 3000-2000 a.C., procedentes de Samoa y Tonga, que conjuntamente fueron el centro cultural del Océano Pacífico; llegando unos siglos después a los extremos orientales en Hawai’i y Rapa Nui y por último a Aotearoa[2].

Si se considera a los que sugieren que hace 6000 años a.C. las grandes masas continentales del planeta ya habían sido colonizadas por el hombre, la lenta y progresiva migración por el Pacífico es una de las más recientes conquista de los homínidos que decenas de milenios atrás partieron de África para desembocar en estas playas. A su vez todos estos primeros habitantes del Pacífico llegaron provenientes de Asia, hacia las islas de Melanesia primero, para seguir hacia la Polinesia central en sus canoas, con sus animales de sacrificio, para alimento y también con los domésticos; llegaron junto con algunos insectos y crustáceos que quizá arribaron a las mismas islas en su propio periplo, naufragando sobre algún coco arrastrado por las corrientes o escondidos entre las canoas.

Casi simultáneamente mientras la especie humana terminaba de poblar el planeta, comenzaba a contactarse y reconocerse por la otra aventura iniciada por los europeos en su expansión económica.

En 1513 pasada dos décadas después que Colón llega a América, Núñez de Balboa con la asistencia de aborígenes panameños, avista el océano Pacífico y lo llama “Mar del Sur”. En 1521 Magallanes arriba por primera vez a islas de Tahití Nui, luego en 1568 Álvaro de Mendaña entre otros. Todas expediciones españolas motivadas por necesidades estratégicas y también inspiradas por creencias en tierras generosas y paradisíacas.

Como dice Alonso Ibarrola en su libro Tahití y sus islas  «Decir Tahití es referirse a un ‘mito’ creado por los primeros navegantes españoles». Esas expediciones españolas serían continuadas un tiempo después por expediciones de las demás naciones europeas en plena competencia imperial, que a su vez acrecentarán más una dimensión mítica con sus propios relatos.

En 1722, el holandés Roggeveen arriba a Bora Bora y el inglés Wallis encuentra la isla de Tahití en 1767. Al año siguiente, en 1768, el francés Boungainville llega también a Tahití y la reclama por primera vez para Francia; la bautiza con el sugerente nombre de Nouvelle Cythère en honor a la diosa del amor Afrodita, tal vez debido a la libertad sexual que experimentaron los tripulantes con las tahitianas, agregando una cuota importante a la imagen de paraíso erótico, del que también gozarían nuevamente los ingleses al año siguiente, en 1769 –ya con el célebre capitán Cook al mando– y que habían ya gozado el año anterior con Wallis.

Bougainville, describe en su libro Viaje alrededor del mundo una particular visión: «Las piraguas estaban repletas de mujeres que a juzgar por lo agraciado de su aspecto, no resultan inferiores a la gran mayoría de las europeas. Incluso en virtud de la belleza de su cuerpo, podrían rivalizar con todas ellas y llevarles la delantera. La mayor parte de estas ninfas estaba desnuda» y luego de relatar los insinuantes gestos de las tahitianas, aclara que  los propios varones tahitianos –a los que califica de más libres– eran los que les invitaban a elegir una para poder consumar; entonces, el capitán francés interpela a su lector «¿cómo mantener trabajando a cuatrocientos jóvenes marinos franceses que desde hace seis meses no han podido ver una sola mujer?»

Realidad mítica erótica que terminaría por encarnarse catastróficamente en 1789 con el legendario motín del navío inglés Bounty, que debía extraer de Tahití algunos ejemplares del uru o árbol del pan, árbol frutal muy generoso, que planeaban serviría de alimento barato para los esclavos africanos y aborígenes en las colonias del Caribe; misión que los marineros se negaron a completar después de haber permanecido unos meses en Tahití, seducidos por placeres y un futuro más apacible, que llevó al primer oficial y varios marineros a sublevarse contra el capitán, negándose a abandonar el paraíso reencontrado. Acontecimiento que conmocionó tanto, que inspiró polémicas y varios títulos entre libros, y algunas películas ya en el siglo XX. Un drama que se volvió nutriente para el tópico que representa un navío en medio del mar amorfo, como metáfora de un microcosmos con leyes propias en un universo sin sentido, trasfondo recurrente en la literatura sobre los Mares del Sur.

Sobre lo ocurrido con el Bounty, Julio Verne –que se destacaba por sus ficciones– publica en 1879 Los amotinados de la Bounty basada en los hechos reales recogidos de las actas de juicio celebrado contra algunos amotinados capturados. Pero quizá quién mejor haya plasmado la tensión entre el deseo y la ley, es el Billy Budd de Melville, publicado en 1889.

Melville en su juventud experimentó en carne propia las intrigas dentro de los barcos y la vida en la Polinesia, y fue uno de los primeros grandes escritores en escribir sobre los Mares del Sur. Su primer libro, el relato autobiográfico Typee, publicado en 1846, tuvo un gran éxito, que sólo sería superado por la posterior aparición de Moby Dick.

Typpe narra la aventura de Melville junto a un amigo entre tribus del archipiélago Las Marquesas, cuando a sus veintidós años, decide desertar del barco pesquero para el que trabajaba, adentrándose en una isla donde convive con supuestos caníbales que amablemente lo hospedan pero que misteriosamente lo retienen; motivo que lo fuerza a escapar nuevamente en otra embarcación, en la que finalmente protagonizará su propio motín hasta terminar preso unos meses en Tahití.

Melville logra amortiguar todo el carácter delictivo de su aventura justificando las profundas razones que lo llevaron a desconocer el orden. Además de las injusticias perpetradas por sus superiores, otro poderoso motivo que lo llevó a fugarse, eran las ninfas nadadoras. Al igual que el capitán Bougainville es sorprendido por una inesperada visión cuando los nativos de la isla Nuku Hiva, que habían salido a recibirlos en sus canoas, le señalan un extraño tumulto en el agua. Melville escribe: «Al principio creí que era ocasionado por un banco de peces que jugueteaba en la superficie, pero nuestros salvajes amigos nos aseguraron que era un grupo de juijenis [3], que procedente de la costa a nado, venían a darnos la bienvenida.» Agrega, también, que las confundió con sirenas, y cuando finalmente ellas abordan el barco, subyugado, las describe bellas y felices, y «de extrema juventud, la piel bronceada, los rasgos delicados y figuras indescriptiblemente agraciadas, sus piernas de suaves líneas y sus movimientos naturales, parecían tan extraños como bellos.» Entonces, exactamente igual que Bougainville, inquiere «¿Cómo evadir tamaña tentación?» Y si el lector cree que Melville ha finalizado, lejos de eso, la escalada continua hasta el estremecimiento cuando llegada la noche las juijenis brindan su tradicional danza: «estas mujeres sienten pasión por la danza y la gracia y el espíritu salvaje del estilo sobrepasan todo lo bello experimentado por mi hasta entonces.», y finalmente concluye «No se interpuso la más tenue barrera entre las profanas pasiones de la tripulación y el ilimitado placer de ellas.»

Es el libro de Bougainville, publicado en 1771, tres años después de haber estado en Tahití, el relato de influencia capital sobre el imaginario popular –y sobre todo en la intelectualidad francesa–, y un precedente real para la literatura de aventura en ultramar que el siguiente siglo alcanzaría su cúspide en Melville, London, Stevenson y Conrad.

 El capitán Bougainville describe Tahití creyendo que la descubrió, ignorando que el año anterior había sido ya alcanzada por el inglés Wallis. Su descripción sobre el paradis polynésien es el gran responsable de excitar a los franceses «me creía transportado en el jardín del Edén» escribe alucinado, y retrata a los tahitianos como personas felices e inocentes «en todo lugar veíamos reinar la hospitalidad, el respeto, una dulce alegría y todas las apariencias de la felicidad». También Cook en sus diarios se había expresado en forma semejante «No creo que haya bajo el sol pueblos más felices ni que tengan motivos de serlo que las gentes que habitan estas islas».[4]

El libro de Bougainville tuvo gran impacto y se podía tomar como indicios sobre la tesis del “Buen Salvaje” que sostenía que el hombre en estado natural es bueno, o bueno por naturaleza antes de ser corrompido por la sociedad. Tesis que tenía su mayor exponente en Rousseau, que polemizaba con la precedente afirmación de malo por naturaleza de Hobbes. Controversia, que ya había comenzado mucho tiempo antes, en el siglo XVI con Montaigne, en su ensayo Des cannibales [5], cuando las noticias que llegaban de los aborígenes americanos aún eran frescas y contradictorias.

Montaigne, junto a Fray Bartolomé de las Casas, a causa del contacto con los aborígenes americanos, inician una nueva etapa humanista hacia fines del Renacimiento y durante gran parte del periodo de la Ilustración, ante la emergencia de tener que reflexionar sobre el otro y el mismo.

Notas

[1] Entre los cinco archipiélagos existen tanto diferencias culturales como en sus respectivos dialectos, pero todos los habitantes del país, y del centenar de islas del triángulo polinesio, comparten una  misma procedencia.

[2] Entre el siglo XI y XVI d.C.

[3] Jóvenes muchachas.

[4]  Esta aparente felicidad total, la refleja también o el naturalista Joseph Banks a bordo del navío Endeavour capitaneado por Cook, al referirse «Así es como viven estas gentes, a punto he estado de decir  felices»

[5] Montaigne en Des cannibales mide a los aborígenes americanos que devoran a sus enemigos con los europeos que se permiten proceder en forma similar o peor, contra gran parte de la humanidad en nombre de valores absolutos.

Articulos Relacionados: La representación de Tahiti en la literatura Occidental (II)

Después de transcurridos ocho años del último golpe de estado, Fiji acude de nuevo a las urnas

A

Unos 590.000  ciudadanos de las Islas Fiji acudirán hoy  a las urnas, ocho años después del   golpe de Estado perpetrado en 2006 por el entonces jefe del Ejército, Josaia Voreqe Bainimarama. Un total de 249 candidatos, 44 de ellos mujeres, aspiran a ocupar los 50 escaños del Parlamento unicameral, de acuerdo con la nueva Constitución aprobada el año pasado por las autoridades sin consulta popular. Bainimarama, primer ministro interino y líder del partido FijiFirst , goza de un 60 por ciento de popularidad entre los más de 900.000 habitantes de este archipiélago melanesio, en comparación con el 17 por ciento de su principal rival, Teimumu Kepa, según las encuestas.

El contra-almirante, que el pasado marzo dimitió como jefe del Ejército, requisito para poder ser candidato, ha prometido que aceptará los resultados electorales que abrirá un nuevo período democrático en esta excolonia británica que ha vivido cuatro golpes de estado  desde su independencia en 1970. Si se confirma esta tendencia, el partido del líder golpista podría gobernar en mayoría, aunque para algunos expertos como Steven Ratuva, experto del centro de estudios del Pacífico de la Universidad de Auckland, en  Aotearoa Nueva Zelanda, las alianzas permitirán garantizar una mayor estabilidad. `Aunque gane la mayoría de escaños, el Gobierno electo deberá buscar socios de coalición en favor de la estabilidad futura y la unidad del país´,  señaló  Ratuva a la prensa de Nueva Zelanda.

Bainirama insiste en que tuvo que tomar el poder en 2006 debido a las `políticas racistas“´del Gobierno de el ex primer ministro Laisenia Qarase en detrimento de la minoría fijiana  de origen indio, aunque la asonada le costó sanciones de países como Australia y Aotearoa  Nueva Zelanda y bloques como la Unión Europea y los países miembros de la Mancomunidad Británica.Un reciente informe de Amnistía Internacional, titulado “Fiji, un juego limpio, la agenda de derechos humanos´, acusaba a  Frank Bainimarama de haber creado un clima de miedo en sus ocho años de gobierno interino y exigía que se levanten las restricciones a la libertad de expresión y el derecho de asociación y reunión pacífica. `Hay un número de áreas en las que Fiji necesita mejorar en lo que se refiere a normas e instituciones democráticas y nosotros le alentamos a hacerlo´, dijo recientemente el ministro neozelandés de Exteriores, Murray McCully, que encabeza el grupo de observadores del Foro de las Islas del Pacífico en estos comicios. El pasado viernes, el grupo de observadores internacionales, encabezados por Australia, anunció que no ha detectado ninguna irregularidad electoral en el archipiélago. Los miembros del Grupo Multinacional de Observadores, liderados por el australiano Peter Reith y el indonesio Wahid Supriyadi, se preparan para desplazarse a varios puntos del archipiélago  para supervisar las elecciones legislativas en las que se permite el voto postal.

La jornada de reflexión con el cese de las campañas políticas en los medios de comunicación de cara a las elecciones legislativas del 17 de septiembre, que restablecerán la democracia interrumpida con el golpe militar de 2006 provocó  el  apagón informativo, que prevenía  publicar o divulgar cualquier mensaje político vinculado a las elecciones, incluso en las redes sociales. Dicho período de reflexión tuvo    comienzó  a las 7.30 hora local del lunes y terminará a las 18.00 horas del 17 de septiembre,  según ha informado  el Fiji Times. La pena máxima por violar esta prohibición es de diez años de cárcel, sin embargo FijiFirst   rompió dicho compromiso.

Los partidos principales son Fiji First, liderado por  Bainimarama, y el Partido Social Democrático Liberal (SODELPA, por sus siglas en inglés), liderado por Ro Teimumu Kepa, jefa tradicional de alto rango,  y que cuenta con el apoyo, con matices, del ex primer ministro Laisenia Qarase, depuesto por el golpe de 2006. También hay otras formaciones menores como el Partido Laborista Fijiano (FLP), el Partido Democrático del Pueblo (PDF), el Partido Fiji Unido Libertad (FUFP) y el Partido Una Fiji (OFP). Los escaños serán ocupados de acuerdo a un sistema de votación proporcional establecido mediante un decreto en marzo pasado, que además obliga al elector a recordar el número de su candidato, ya que los nombres no aparecen en la cédula electoral.

Para que un partido pueda ocupar un lugar en el Parlamento éste debe obtener el 5 por ciento del total de los votos, lo que ha sido criticado por algunos analistas por considerar que desfavorece a los candidatos independientes. En Fiji el debate electoral está dominado por el acceso a la tierra, un asunto que es fundamental para el país ya que casi el 90 por ciento de ella está gestionada por los fijianos  melanesios, mientras que los in do fijianos  dominan el comercio.

En el año 2000, las preocupaciones de los fijianos melanesios en torno a los planes para liberar su acceso a la tierra fue uno de los factores que desencadenaron una crisis en la que el primer ministro de origen indio, Mahendra Chaudhry, fue retenido en el Parlamento del país durante 56 días. El golpe fracasó, pero un Gobierno dirigido por miembros de la élite fijiana melanesia  se hizo con el poder y ganó dos elecciones hasta que fue derrocado por Frank  Bainimarama en 2006

Rapa Nui 1935, Humberto Fuenzalida Villegas

Gracias a la publicación en el canal  Youtube del Museo Nacional de Historia Natural (MNHN) hemos accedido a esta interesantisima filmación de 1935 realizada por el destacado naturalista Humberto Fuenzalida, (quien fuera director MNHN), que precisamente encabezó la “expedición chilena” a Isla de Pascua de aquel año, que en realidad iba a ser una expedición mucho más ambiciosa y con mayores recursos, generada como reacción tardía a la expedición Franco-Belga (Metraux-Lavachery), la cual se pretendía enviar a principios de 1935, pero que sin embargo, postergada hasta noviembre de ese año, y reducida a su mínima expresión contó con destacados científicos tales como el propio Humberto Fuenzalida, y el etnógrafo y el linguista Capuchino Sebastián Englert, que por primera vez y “solo por un par de meses” visitaba la isla.   También los acompañó el Inspector de Bienes Nacionales Angel Aguilera, ya que solo recientemente, el 23 de julio de ese mismo año 1935, mediante el Decreto Nº 4536, se declara la isla Monumento Histórico (ver decreto)  Eso buscaba impedir que se siguieran sacando material arqueológico, incluso MOAIs de la isla. Como es sabido, gracias a su formidable texto (ver) y la excelente película documental producida, el buque “Mercator” (que repatrió a la  expedición Metraux – Lavachery) se mantuvo en la isla el tiempo suficiente para sacar un Moai (actualmente en Bélgica) y material arqueologico de incalculable valor, suponiendose que por su factura ese moai sea uno de los más antiguos, pero gracias a su película documental se conservaron tradiciones hoy perdidas, como “la danza del sable, que era una adaptación rapanui a las ceremonias de homenaje a la bandera que hacían los marinos chilenos, de la cual aún hoy quedan como vestigios espadas de madera con forma de pez, cabeza humana y de pájaro.
Además, en la referida pelicula-documental se ven testimonios de “la fiesta del barco” y otras celebraciones que mezclaban tradiciones antiguas con influencias modernas (como las cofradias vestidas de marinos), testimonios todos ellos que se conservan en esa película que con ocasión de los 50 años de realizada se masterizó (en VHS) y que recientemente hemos digitalizado con fines académicos. Hemos creido necesario hacer este paréntesis en alusión a la expedición Franco-Belga de 1934, porque entendemos que ella fue la razón que obligó a las autoridades a enviar esta expedición que registra el video, y también la declaratoria de “Monumento Histórico” de la isla, para evitar la expoliación de su patrimonio arqueológico.Humberto Fuenzalida Villegas
  
El autor de este video (como lo afirma el MNHN) es uno de los sabios que deberían ser motivo de orgullo para las futuras generaciones, a temprana hora se volcó a la docencia (su primera carrera fue profesor) y la investigación científica, como geógrafo (estudio en La Sorbona, Francia), Geología y Paleontología, area en la que hizo interesantes estudios sobre la fauna del Pleistoceno (ver articulo sobre caballos fósiles y otros en Chacabuco, o Mastodontes fósiles chilenos) méritos que entre otros muchos justifican largamente algunos de los pocos pero significativos homenajes a su memoria, tales como que lleve su nombre el Museo Geológico de la Universidad Católica del Norte, así como también el Aula Magna de la Escuela de Geología de la Universidad de Chile. Como Director del Museo Nacional de Historia Natural (1948-1964) hizo grandes aportes, creo el Boletín para el cual incluso habilitó una imprenta en el Museo para publicar autónomamente sus Boletines y demás publicaciones, como las “noticiario mensual” (ver), lo que da cuenta de la ardua labor científica desarrollada, gracias a que Humberto Fuenzalida amplio la planta de funcionarios e integró a jóvenes profesionales en diversas secciones por él creadas.Pero su condición de visionario, adelantado a su tiempo, fue más allá, solo recientemente, con ocasión del terremoto del 2010 se descubrió que realizó intervenciones de las cuales no se tenia memoria, como los contrafuertes que se implementaron para proteger el MNHN:   Su antigüedad fue determinada gracias al tipo de hormigón, que según los arquitectos data de los años 40.
Moai belga
“Creemos que este reforzamiento fue mandado a hacer por Humberto Fuenzalida (director del Museo de Historia Natural entre 1948 y 1964), después del terremoto de 1936. Fuenzalida era, además, geólogo y fundador de la carrera de geología en la U. de Chile. Por lo tanto, conocía muy bien el estado del terreno del edificio”  (Fuente: Diario La Tercera)No podemos cerrar esta entrada sin dar cuenta de otros antecedentes referidos a la expedición de 1935, de que da cuenta el video que la encabeza,  como ser el estudio químico de las rocas de isla de Pascua que se llevaron al continente (ver) o la referencia al característico “Toroko” de la isla, del cual también trajo muestras para su estudio (ver)  no encontramos aún la referencia, pero existe un “Nehe-nehe”(bonita-bonita), nombre rapanui genérico para la mayoría de los helechos, que tiene como nombre científico: “Diplazium fuenzalidae“, correspondiente a un helecho endémico de Isla de Pascua, del cual hoy solo se conserva una pequeña población en el Maunga Terevaka (ver ficha), y suponemos que “fuenzalidae” podría ser un merecido reconocimiento a tan ilustre científico.Por último, solo para evidenciar la preocupación del profesor Humberto Fuenzalida por temas que iban mucho más allá de sus especialidades científicas,  transcribimos una serie de canciones tradicionales rapanui que recopiló en la isla y entregó al investigador Eugenio Pereira Salas, quien las incorporó -con los creditos correspondientes-, en relevante trabajo “La Música de Isla de Pascua” (ver)TRANSCRIPCION DE LAS CANCIONES CON REFERENCIA A DON HUMBERTO FUENZALIDA:1) .-Canciones a-te-hakakai  Canciones de guerra. Tal vez sea ejemplo de ellas una que nos  envía el distinguido geógrafo don Humberto Fuenzalida, que tuvo  a su cargo una misión científica en la Isla en 1935. 

 

Canción de desprecio a los enemigos 

Tai ne’i ne’i         Defecando sobre el mar
Tatou to’a            nuestros enemigos

i te iene ei          y gracias a sus vientres
re ua ua hé.        se establecieron allí.

Na te heu ia         De ahí los descendientes
mana e tu’u mai   pudieron venir hacia acá.
he ni’o ai toe        Estaban demás para mantener el fuego,
tato u ra’e            puesto que nosotros estábamos primero.

Te mahute ruhi    El pez del mahute
te aru eraéa         el árbol del mahute
ta oe.                   llegaron hace tiempo y no sobraban.

2)  Canciones riu 

...Podría considerarse como riu rivarna una de las que figuran en la  colección de Humberto Fuenzalida que coincide con el tipo que describe Englert: Riu tani mo te matu’a a una mate (canto triste por el padre cuando muere). 

Canción que canta un padre a su hijo muerto 
ke ati au ne’i.
Hé Erema a te poki e         El niño que se llama Erema,
Ko hoki hoki mai              ¿ya no vuelve más?
Ai ta oir aué                      ¡Ay!, se ha retirado
e hoki at’u                          y no vuelve aquí.
Tau-tau ra’a ina                 Nadie lleva ya al sol
toto au ne’i                         sangre de mi vientre

3)   Canciones himene 
Bajo este rubro podríamos clasificar las canciones tahitianas que circulan en el cancionero de la isla. Incluiremos entre ellas una muy popular recogida por Humberto Fuenzalida

Ti aré no’a no’a teniri
no te mau pokihi farari
Nivira gin aro
rahí ai e te mau
naea ri raehi

4) Humberto Fuenzalida nos acompaña una canción episódica inédita que se canta con música alemana:

 Aúe ya oi oe       Oh, va se va
hoe Ruperto        el amigo Ruperto

tomo era’a
tomau lamarini.

Fuente Original:  

El Parlamento federal de Queensland reconoce y pide disculpas por la trata de esclavos en el siglo XIX

Naisali

Aquellos descendientes de los isleños de los archipiélagos del Pacífico Sur, que fueron llevados a Australia en el siglo XIX para trabajar en la industria del azúcar y el algodón fueron reconocidos esta semana por el Parlamento Federal del estado australiano de Queensland. Aproximadamente 60.000 South Sea Islander´, fueron obligados a abandonar  sus islas natales  durante el llamado  período de   blackbirding o `tráfico de mirlos negros´. Melanesios de Vanuatu, Nueva Caledonia, Papúa Nueva Guinea y las islas Salomón.  a  partir de mediados del siglo XIX,  fueron expuestos  a la práctica de la trata de esclavos, destinándolos a trabajar en las plantaciones de caña de azúcar y algodón  en Queensland (Australia) y las islas  Fiji. Australia púes pide disculpas ante el tratamiento sufrido por aquellas personas esclavizadas  y  celebra, a un mismo tiempo, la contribución de  sus descendientes  a la sociedad australiana actual.

Tonga, el primer país del mundo en legislar sobre la minería submarina

 

1384173_444024192369832_1028625276_n

El Reino de Tonga, en la Polinesia,  se ha convertido en el primer país del mundo  en legislar  la sobre explotación de yacimientos minerales que, por vez primera, se extraerán de las profundidades marinas.  Según Radio Australia, la ley, elaborada con la asistencia de la SPC y la Unión Europea impone una consulta pública y un estudio de impacto ambiental antes de autorizar las operaciones mineras submarinas. Actualmente tres empresas mineras están explorando el fondo del océano en aguas de Tonga.

Estudios científicos ha  identificado yacimientos ricos en sulfuros en aguas de otros países del Pacífico  Sur como Fiji, Tonga, Vanuatu y en las Islas Salomón.La canadiense  Nautilus Minerals pretende extraer oro y cobre de las minas situadas a 1.600 metros de profundidad y en una zona de 59 kilómetros cuadrados del Mar de Bismark, al noreste de la costa de Papúa Nueva Guinea.

La minería en fondos marinos se vuelve una amenaza para nuestros océanos, los que ya están  sufriendo numerosas presiones, como s la sobrepesca, la contaminación y los efectos del cambio climático.

René Primevère Lesson en Tahiti

P. Mackenzie, 1955.

En medio del vasto mar del sur se levanta,  como reina del Océano Pacífico, la deliciosa Tahiti; una vegetación siempre fresca corona sus picos volcánicos; sus costas y sus arrecifes desaparecen bajo los bosques de cocoteros,que, semejantes a verdes e inmensos parasoles, son agitados sin cesar por los suaves vientos alisios. Allá, bajo un cielo de tibia temperatura, viven unos felices isleños. Sus días se suceden sin sobresaltos, y su ocupaciones de mañana son semejantes a las de ayer.

René Primevère Lesson