Entrevista a Jack Eastgate (Islas Fiji) * Artístas de las Islas del Pacífico

Fijiano de nacimiento Jack Eastgate es diseñador gráfico, muralista,  live painter , docente en arte e ilustrador de libros infantiles. Hace siete años compró un billete de ida a Oakland (California), volando sobre el Océano Pacífico con una maleta, chanclas, aceite de coco y cuatro kilos de yaqona.

Desde la perspectiva de un artista, converso con Jack acerca de este viaje,

La vida es arte y el arte es vida. Inspirado por la vida y la belleza que trae consigo todo  esfuerzo, infundo elementos de la actual sociedad urbana en la que vivo,  con raíces multiculturales, permitiéndome articular mis experiencias personales y compartidas ~ Jack Eastgate.

Cuentanos un poco acerca de ti y como te convertiste en artista

El Arte es Vida. Este es mi mantra.  Soy  live painter , educador en  arte y diseñador.

Crecí en Suva y Nasese  fue mi territorio. De jovencito me gustaba dibujar y explorar las profundidades de la imaginación.

Recuerdo aquellos días en los que me sentaba con mi abuelo en la veranda. Todo el mundo le llamaba Tío Bubba, aunque nosotros le llamábamos papá. Miéntras bebía  sorbitos de té, me contaba historias de cuando era niño en la isla de Gau, del duro trabajo en las plantaciones de copra y sus muchas aventuras en el mar.

Construíamos embarcaciones de deshechos y viejos juguetes, hacíamos animalitos con ramas y con las flores de heliconia. Miraba como bailaban las nubes y modeladas por el viento, contaba sus historias. Contemplaba sus contorno y de sus amarillos, verdes y sombras , les ponía rostro y creaba escenas.

Dibujaba mucho. De camino al colegio y para disgusto de mis profesores, garabateaba dibujos en mis libros y cuaderno de deberes. No me creían cuando les decía que hacerlo me ayudaba a concentrarme. Esa fue toda mi experiencia hasta que dos años antes de finalizar mis estudios de secundaria, asistí a mi primera clase de arte y así fue como quedé prendido de lo artistico. Después de graduarme, trabajé en la granja familiar de Naitasiri, no estaba muy seguro del rumbo que tomaba mi vida. Quería ser artista sin embargo no sabía lo que significaba o como hacer mis deseos realidad. Pasados unos meses surgió las oportunidad de un viaje a América – no suponía ningún impedimento emigrar allí ya que mi madre es de San Francisco y mi hermana estaba viviendo en Oakland junto a su marido el sentido cantante y compositor, Damond Moodie. De esto hace ya siete años. Oakland, tan bonita y alocada a un mismo tiempo. La cultura que allí se respiraba, un lugar de encuentro para músicos y artistas. La vida dió muchas vueltas, muchos momentos dulces y luchas amargas; ayudándome todo ello a dar sentido a mi existencia y perspectiva de la vida. Estudie diseño gráfico, estudios que creía que abarcaban el arte y el negocio del arte (algo para complacer a mi padre quién no tenía un buen concepto de los artistas debido al estigma asociado a estos y de que no conocía a ninguno con éxito). Fue en este lugar donde encontré mi propia forma de expresión, donde encontré mi pasión. Pintar.

Durante una clase de dibujo figurativo, mi profesor decidió invitar a un modelo masculino para posar. La primera clase, dibujando modelos y desnudos en vivo era de lo más apasionante, diciéndote a ti mismo todo el rato `Oh! Es cómo en las películas` o `realmente está desnuda!´ Sin embargo una vez empiezas a dibujar, en cuestión de minutos, se esfuma en líneas curvas y sombras . Así que el día en que apareció el modelo una vez más, yo me fui. No estaba inspirado. Cuando me iba por el vestíbulo, mi mirada encontró un poster en el que se podía leer `Talking Wood, an African Jazz Ensemble Live at Campus Café´ Perfecto, puedo pasar el tiempo y apuntarme al concierto. Durante el espectáculo hice un sketch de la banda. Luego se la mostré el dibujo a su genial cantante Amber Mczeal. Se quedó impresionada y me dio un número de teléfono al que llamar. Llamé y me contestó Atiim Chenzira, `llamo porque una señorita me comentó que necesitabas un `live painter´ respondiéndome, `perfecto, este es el día, la hora…, puede pintar estilo mandala?´ Hubo una pausa y más tarde contesté que sí. Después de la conversación el repentino entusiasmo se transformo rápidamente en pánico preguntándome que puñetas era el estilo mandara y como se pinta en vivo.

Llegó el día y llevándome para pintar todo aquello que cupiese en mi coche, me dirigí rápidamente a comprar la tela más grande que nunca antes había comprado. Estaba ilusionado aunque también confundido pues hasta aquellos momentos jamás había llevado a cabo mi arte en algo más grande que los típicos blocs de dibujos de 18 x 24 y el lienzo era de 9 x 16 pulgadas ! El sitio, espectacular – varios artistas de la Bay Area estaban exponiendo en la pared y había unas cuantas bandas, dj´s y actuaciones. Me asignaron el entresuelo, contemplando el escenario. Tal cual, teniendo que superar mi pánico escénico y timidez. Ilusionado superando, mi miedo y haciendo frente a la incertidumbre, así apareció la primera pincelada. La última fue a las cinco de la mañana, once horas después de empezar. Atiim que estaba allí me dio una taza de café y me dijo `superalo´. Fue increíble – la prisa, el entusiasmo, los errores hermosos, los colores y las texturas. A medida que mi pincel se movía la ritmo de la música. Mi corazón se abría, más allá de mi capacidad, mi mente se expandía y me encontraba envuelto en amor. Que fue eso? Fue 2009.

Después de licenciarme, a princípiós de aquel año,  en  Arte con estudios en Diseño Gráfico llevé a cabo mi primer evento individual. Las cosas fueron también, que me permitió conseguir tres exhibiciones seguidas en tan solo el mes de septiembre; y ahora tengo dos en Oakland y una en San Francisco. He tenido incluso el honor de exponer en The House of Music, propiedad de Dwayne Wiggins el mejor de Oakland, del grupo RnB de la vieja escuela Tony!Toni!Toné! 2011 ha sido un buen año para mí, habiéndome permitido fundar mi pequeña compañía Fiji Designs, un colectivo de diseño gráfico, web, mural y de live paiting.

¿A que retos tuviste que enfrentarte y que consejos darías a aquellos artistas de las Islas del Pacífico que esperan poder encontrar repercusión y exponer su obra?
La vida en si misma es una hermosa lucha. … Manteniéndose sincero, honesto y verdadero con respecto a tus raíces es un reto que vale la pena. La vida es arte y el arte es vida. Todos cometemos errores, así que haz arte de estos, dejar que sean algo y si es así, se convierte en lección. Aprende de los errores y sigue hacia adelante- tu vida es un lienzo. Reflejate en el pasado, mira al futuro y vive el momento. Deshazte de las televisiones! Dibuja, date un paseo, charla con la gente, sonríe y sobretodo, vive!

¿Nos puedes acercar un poco a tu proceso creativo, de qué forma afrontas un nuevo proyecto?

Prácticamente todas las obras que he expuesto han sido creadas en vivo. Me presento en un acontecimiento con un lienzo en blanco, pinturas y pinceles y me dejo llevar por las sensaciones, la música, la gente. Es fascinante pintar sin ninguna idea preconcebida Realmente define el término `aqui y ahora´, entregándome al arte. Sin duda practico proporciones y elementos, que forman la composición, descubriendo a partir de ello mi propio estilo. Experimento y aprendo de mis errores. Me responsabilizo de ellos, los acepto, me apropio de ellos; es una buena manera de apreciar tus imperfecciones, pués son bellas.

Diseño:  Embalaje Coconut Oil  (Aceite de Coco)

¿Te inspiran otros fotógrafos, artistas o creadores, te han influido o te influyen, y de que manera lo hacen ?

Tengo mis favoritos y he tenido el privilegio de conocer a muchos de ellos. Gente del colectivo BDS (Black Diamonds Shinning), Ras Terms, Safety First, Deadeyes, Ash Rose, Desi Womi la persona a cargo del Community Rejuvenation Project, un colectivo responsable de algunos de los impresionantes murales que se encuentran en las calles de Oakland, Noa-, extraordinario live painter  autor de los más insospechados trazos , la fotografía de Byron Malik y de forma especial todos los dj´s que he tenido el placer de pintar- Cecil, Cali, B Brown, Damien Diaz y Nina Sol Robinson.

Internet parce a ver convertido al mundo en un espacio más demócratico en el cual los artistas, escritores y músicos pueden compartir su obra con el resto del mundo de una forma más fácil. Tú mismo tienes tu página web, tu blog y tu Facebook. ¿Que piensas a la hora de valorar las posibilidades que la Red a creado para los artistas de las Islas del Pacífico?

Absolutamente! Internet ha revolucionado el mundo del arte, especialmente los puntos de venta de comunicación social. Yo mismo reservo mis espectáculos a través de Facebook. Es un excelente instrumento para la comercialización y gestión personal. Este es tan sólo el início y continuará desarrollándose.

Si tuvieses la posibilidad de colaborar con otros artistas , ¿ con quién lo harías y por que motivos?

Estoy abierto a colaborar con cualquiera que quiera hacerlo en lienzos. Es extraordinario enriquecerse  mutuamente en la  creatividad. Me encantaría colaborar con artistas de Fiji, quizás en mi próximo viaje a casa.

 ¿ En que estás trabajando en estos momentos?, ¿Cualés son tús objetivos inmediatos?

En estos momentos  estoy poniendo al dia mi página web, hacindola más eficiente y dotándola de herramientas para  la adquisición de mi obra por internet pudiendo, de esta manera llegar al mercado global. Mi deseo es regresar a Fiji y allí empezar a crear, arte y familia.  No estoy muy seguro de si Fiji  ha pasado por este cambio sin embargo, me gustaría que desde primaria a secundaria se impartiesen clases de arte funcionales.

Diseño: Gospel Fest 2011 Poster & Banner

Esta entrevista  se llevó a cabo vía e mail  en octubre-noviembre de 2011. Imágenes cortesía de Jack Eastgate. Traducida al español por Tangata O Te Moana Nui con la autorización de  Dulcie Steward de Urban Viti Vinaka!

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Navegando por el archipiélago de las Yasawa

Una manera diferente de  descubrir el archipiélago de las Yasawa, en las islas Fiji, es con Legend Cruises Fiji a bordo del Seahorse, barco mixto de carga y pasajeros que opera principalmente entre Viti Levu y las islas de Naviti, Nacula y Yasawa- I-Ra Ra Su tripulación es fijiana así como muchos de sus pasajeros, residentes en el extremo norte de este islario de origen coralino y volcánico que resume en estas latitudes, la más pura esencia de los Mares del Sur. Además de servir a las comunidades insulares ofreciendo pasaje y cargo, el Seahorse ofrece al viajero la oportunidad de explorar unas de las islas más hermosoas de este archipiélago melanesio.

El Seahorse, ofrece alojamiento confortable en estancias con aire acondicionado, y baños privados, con todas las comidas incluidas para setenta pasajeros (Cabina D- 145 FJ$ por persona y noche en cabina para cuatro personas en literas y 200 FJ$ en cabina con cama doble o doble separada – Cabina C – 259 FJ$ en cabina con cama doble o doble con camas separadas y cabina Sky Top Deck – 300 FJ$ con cama doble o doble con camas separadas. El precio para los niños menores de 12 años es de 95 FJ$. Para disfrutar del uso exclusivo del barco, 10.000 FJ$ por noche. El Seahorse dispone de dos bares y amplio comedor además de servicio de lavandería e internet.

Para aquellos que tan sólo deseen desplazarse a alguna de las islas el coste, sin incluir las comidas, es de 95FJ$; embarcando y desembarcando pasajeros en el área de Naviti en el Manta Ray Island Resort ( Nanuya Balavu) , Naviti Resort, Barefoot Lodge (Drawaqa), Botaira Beach Resort (Naviti), Korovou Eco Resort (Naviti) y el White Sandy Beach (Naviti) En el área de Yaqueta, lo hace en el Navutu Starts (Yaqueta) . En el área de Matacawalevu, en el Long Beach Resort (Matacawalevu) y el Bay of Plenty Resort ((Matacawalevu); y en el área de Nacula, en el Nanuya Island Resort (Nanuya Lailai), Gold Coast Resort (Nanuya Lailai), Coral View Resort (Tavewa) , Otto’s & Fanny’s (Tavewa) , Oarsmans Bay Resort (Nacula), Blue Lagoon Beach Resort (Nacula), Nabua Lodge (Nacula) y el Safe Landing Resort (Nacula)

Las salidas son los lunes desde Wailoaloa, a unos quince minutos por carretera desde el Aeropuerto Internacional de Nadi, a las 10:00 horas; desde allí se dirige al muelle de Lautoka para largar amarras a las 13:00 horas con destino a la isla de Naviti, llegando a las cuatro y media. La siguiente escala es la isla de Nacula a las seis y media de la tarde; alcanzando la islita de Sawa-i-Lau a las siete y media de la tarde. Los siguientes días, martes y miércoles, son dedicados a descubrir los idílicos paisajes tropicales de este rincón de las Yasawa, entre los que se incluyen las impresionantes cuevas de piedra caliza semi sumergidas de Sawa-i-Lau. Existen más de cien, la mayoría de ellas tan sólo accesibles para submarinistas expertos; la cueva principal posee un pasadizo que conecta con la cámara de Qara ni Bukete desde la cual se puede acceder a la de Qara ni Kasivi. En sus paredes se encuentran petroglifos y pinturas rupestres; los habitantes de las aldeas vecinas de Tamasua y Nabukeru creen que las cuevas son el lugar de descanso de Uluitini, cada una de las cuevas representa a una de las nueve cabezas de serpiente y una humana de este dios fijiano. Además de la consabida ceremonia de la kava, máxima expresión de la tradición y hospitalidad fijiana, los pasajeros pueden realizar excursiones a pie, en bicicleta y en kayak.

El jueves se emprende navegación hacia la remota isla de Yasawa I-Ra Ra, llegando a las diez de la mañana. La isla está rodeada de impresionantes playas de arenas blancas; un remoto enclave insular donde la existencia diaria continúa resumiéndose al ritmo de la vida tradicional fijiana. El viernes se visitan una vez más las islas de Nacula y Naviti; regresando el sábado a Lautoka temprano por la mañana a las siete y a la playa de Wailoaloa a las once de la mañana.

Legend Cruises Fiji
Reservas: 679+ 672 5280
e- mail: sales@legendcruisesfiji.com
www.legendcruisesfiji.com

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Islas Yasawas … paraíso fijiano

Rumbo a las lejanas islas del archipiélago de las Lau

Blue Lagoon Cruises  operará cruceros de siete días al norte de Fiji  y en el remoto archipiélago de las Lau a partir 16 mayo de 2011. Esta primera incursión de la compania de cruceros en estas islas a penas visitadas por los viajeros, se prolongará con dos expediciones más que se iniciaran el 15 de agosto y el 15 de noviembre de 2011 abordo del MV Mystique, yate que cuenta con 35 cabinas para alojar a su pasaje. El itinerario, acompañado por un asesor cultural experto en cultura fijiana y conocedor de la región partirá desde Viti Levu rumbo a sur de Vanua Levu, la segunda isla de mayor tamaño del archipiélago fijiano, y desde allí navegando hacia Kioa islita cuyos residentes son polinesios originarios del atolón de Vaitupu (Tuvalu). Rabi sera la próxima escala, habitada por micronesios de Banaba (Kiribati) desde 1945. Taveuni, una de las islas mas hermosas del Pacifico Sur será  el  puerto siguiente y desde allí destino a Vanua Balavu al norte de Lau un oasis oceánico que destila la mas pura esencia de los Mares del Sur, expresada en los paisajes de Qilaqila enseñar   un laberinto de coral y aguas transparentes que acoge un islario de geología caprichosa, enclave ideal para la practica del kayak y excelente para la natación y buceo con tubo.

En Vanua Balavu, de forma particular en la aldea de Sawana, el viajero descubrirá que estas islas están culturalmente mucho mas próximas a Tonga, en Polinesia, que a las propias Fiji. En 1855 Enele Ma’afau de Tonga conquisto el norte del archipiélago de Lau desde donde llego a dominar toda la región oriental de Fiji. La tradición de cantos y danzas esta fuertemente influenciada por la cultura tongana, así como la arquitectura y la vestimenta tradicional; los profesores de Sawana  enseñan a sus alumnos en la escuela, el idioma tongano. Tras descubrir Lau  el crucero emprende navegación al norte, visitando Levuka en la isla de Ovalau en el archipiélago de Lomaiviti  desde donde se regresa a Lautoka (Viti Levu), lugar donde Blue Lagoon Cruises tiene su base operativa. Levuka , es una de las poblaciones mas pintorescas del Pacifico Sur capital de las Fiji hasta 1877  conserva bellos ejemplos de arquitectura colonial y un ambiente que destila cierto aire a puerto legendario de los Mares del Sur. El archipiélago de las Lau ocupa 487 km² de océano y posee una población de aproximadamente 10680 habitantes. Las islas situadas al norte son altas y de origen volcánico, las del sur, atolones de coral. James Cook visito las islas en 1774 alcanzando Vatoa y descubriendo así para los europeos esta región de Melanesia.

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1.- Surcando las aguas de las islas más remotas del archipiélago fijiano 2.-Taveuni: Arcadia Fijiana 3.- Captain Cook Cruises surcará las aguas al norte del archipiélago fijiano el año proximo , mientras Kiribati inaugura un nuevo establecimiento al norte del atolón de Tarawa  4.-INPasifika Fiji 5.-Descubriendo las Islas Fiji: Kaibu & Yacata (Archipiélago de Lau)  6.- Fotografias Fiji Norte

Surcando las aguas de las islas más remotas del archipiélago fijiano


Blue Lagoon Cruises
compañia pionera en cruceros en Fiji y abordo del MV Mystique Princess (Historical & Cultural Dateline Cruise) , el próximo 22 de noviembre iniciara navegación por aguas del norte del archipiélago fijiano ofreciendo una tarifa de USD1615, lo que supone un descuento de USD692 sobre el precio habitual. El crucero hará escala en las pequeñas islas del Kioa y Rabi donde habitan gentes originarias de Tuvalu y Kiribati respectivamente. Comunidades polinesia y micronesia que en este rincón fijiano continúan manteniendo sus usos y costumbres originales. Cruzando el pasaje de Yadua, Taveuni se convierte en siguiente escala para disfrutar de los encantos de una de las mas atractivas islas del Pacifico Sur, un paraíso natural sumergido en la belleza y tranquilidad y donde los residentes fijianos continúan rigiéndose por las pautas tradicionales.

 © Fotografía Tangata O Te Moana  Nui

Savusavu en la isla de Vanua Levu, provinciana y alejada del mundanal ruido acoge al MV Mystique en aguas de su encantador y hermoso puerto natural, uno de los mas extensos del Pacifico, prosiguiendo en las siguientes jornadas navegación a lo largo de la costa noroeste de Vanua Levu y visitando las remotas islas de Drudrua y Kavewa. En este crucero de siete días que da prácticamente la vuelta a la segunda isla del archipiélago fijiano. es  visitada también Nanuya Lailai en las paradisíacas islas Yasawa para poder disfrutar de la hospitalidad de sus habitantes, sus infinitas playas de arenas blancas en natación, buceando con tubo, o simplemente relajandose y tomando el sol, hasta de finalizar el periplo en el puerto de Lautoka, al oeste de Viti Levu, no lejos del Aeropuerto Internacional de Nadi. Para poder disfrutar de esta oferta es necesario hacer la reserva en el mes de octubre. Las actividades incluyen excursiones y caminatas , actividades culturales y practicas acuáticas. Blue Lagoon Cruises Reservas:  +679.666.1622, Fax: +679.666.4998, e mail: reservations@blc.com.fj  El crucero no incluye los vuelos internacionales. Korean Air dispone de las tarifas mas económicas para viajar a Fiji desde Europa (Londres, Madrid, Frankfurt) pasando una noche en Seoul. Air Pacific    ofrece al mismo tiempo de vuelos entre Londres y Fiji via Honk Kong.

Memorias de una infancia Indo Fijiana


Muchos llegan a Fiji y se sorprenden al encontrarse con una población de origen indio que en algunas poblaciones como Ba en Viti Levu o Labasa en Vanua Levu superan en numero a los melanesios fijianos. Los templos y mezquitas forman parte del paisaje urbano y rural donde los hindúes y musulmanes se entregan a sus oraciones, ceremonias y rituales. 

Los fijianos son los que representan la imagen turística que Fiji vende al resto del mundo, nativos sonrientes adornados con flores, rasgando guitarras y ukeleles, anudado un sulu a su cintura sirviendo cocktails exóticos a los extranjeros a pie de playa y bajo el sol del Pacifico Sur, – difícil resulta desprenderse del Sueño de los Mares del Sur impuesto por los occidentales a pesar de que las islas fijianas jamás formaron parte del  mito polinesio nacido en los paisajes tahitianos como consecuencia del canibalismo, la tosquedad de sus mujeres, y la insalubridad de su clima – siendo tarea difícil encontrar el rostro de un indio en cualquiera que sea de los folletos turísticos que llegan a las manos de los turistas ávidos de exotismo y esbeltas palmeras cocoteras que ribetean playas inmaculadas de arenas blancas y lagunas de aguas cristalinas y luminosas.

Los hindúes no forma parte del sueño tropical de las islas y si la experiencia del visitante con la población nativa fijiana es ya de por si limitada, enclaustrados en hoteles y resorts, el contacto con los habitantes indios casi del todo inexistente. Por mucho que a algunos les cueste aceptarlo, no se puede comprender Fiji sin la presencia de los indios. Los fijianos melanesios tienen mucho que agradecerles, a pesar de que las política nacionalistas de décadas pasadas, y a un las de  hoy día, los ningunea procurando alejarlos  de la esfera del poder y  manteniéndoles como ciudadanos de segunda clase.

Como en Mauricio, en el Océano Indico; Trinidad, en las Antillas o las Guyanas, en América del Sur, los indios fueron traídos a Fiji como braceros de la caña de azúcar. Los primeros hindúes llegaron de Calcuta abordo del Leonidas el 14 de mayo de 1879, fue en Levuka antigua capital del archipiélago, enclavada en la isla de Ovalau. Con su presencia, la naturaleza social de las islas cambiaría para siempre. Inicialmente los “coolies” recién llegados eran originarios de Bengala, Bihar y Uttar Pradesh. Una segunda partida de obreros traería gentes procedentes del sur del subcontinente y así, hasta alcanzar un promedio de 2000 inmigrantes por año hasta la abolición del sistema en 1916.

Los contratos laborales o girmit se firmaban por cinco o diez años, al término de los cuales se ofrecía la opción de permanecer en las islas o ser repatriados. Muchos eligieron quedarse, a pesar de las difíciles condiciones de vida a la que estaban sometidos. Si decidían emprender regreso a la India, con toda probabilidad, se convertirían automáticamente en intocables por haber convivido con individuos de castas diferentes a la propia. 

La vida en las plantaciones de caña de azúcar fue extremadamente dura. Las islas a los que algunos habían llegado engañados y en las cuales   se habían encontrado como obreros maltratados, en vez de la promesa de continuar con sus profesiones y con ello una nueva vida lejos del rígido sistema de castas de su país, se encontraron en la más terrible de las confusiones y rodeados de un entorno completamente extraño y habitado por de gentes hostiles de prácticas bárbaras.

Se establecieron como colonos libres alrededor de 40.000 personas. Gujeratis del norte de Mumbai y punjabis, la gran mayoría de ellos sikhs, llegaron a Fiji por decisión propia, estableciéndose como comerciantes. Con el transcurrir del tiempo y la escasa predisposición de los fijianos al trabajo o la incompatibilidad de sus tradiciones con las recién instauradas practicas económicas, dominaron los círculos del comercio y los negocios, junto a algunos de aquellos descendientes de los  girmityas. 

Rahul’s Road: Memories of a Fiji Indian Childhood libro escrito por el Dr. Kamlesh Sharma y publicado por la editorial australiana KPS Publications, nos descubre el transcurrir de los días en una comunidad india dedicada al trabajo en las plantaciones de cañaen la década de los años sesenta y setenta y el la aldea de Korovuto en las cercanías de Nadi. Narra la vida del pequeño Rahul contrario a los deseos de su padre, de abandonar los estudios para trabajar en las plantaciones y así contribuir a la precaria economía familiar para mantener a sus padres y seis hermanos. Trabajando de sol a sol recolectando la caña, es para el padre de Rahul el medio mas adecuado para salir de la pobreza o al menos disponer al final de cada jornada de un planto de jungli murghi en la mesa. A un así cuando mas se opone el cabeza de familia en disuadir y poner todo tipo de impedimentos a su hijo, el pequeño de la familia mas se empeña en seguir estudiando.

Es a través de la lectura de este hermoso y sencillo libro que descubrimos la historia de la comunidad india, con sus alegrías, penas y esperanzas; prejuicios raciales y el clasismo entre la población urbana hindú y aquella rural, aunque entre lineas percibiendo el placer de vivir que tanto solo la infancia puede otorgar a pesar de las tremendas dificultades que la vida presenta. En este caso, Rahul nos abre las puertas a una realidad escondida donde las relaciones personales indo fijianas traspasan las imposiciones políticas o donde todavía es posible disfrutar de las bondades de la amistad, la hospitalidad, la ayuda mutua y, porque no de los extraordinarios paisajes que brinda la naturaleza insular. Es este pues, un libro que recomendamos para conocer, aunque sea un poquito mas de la realidad de la comunidad indo fijiana de esta fascinante nación de islas que es Fiji.

Otro libro interesante del mismo autor es Rahil’s Challenges  donde se describe la herencia dejada por el colonialismo británico y los posteriores abusos de poder de la clase gobernante melanesia a través de las experiencias de un adolescente indo fijiano enfrentado a los obstáculos impuestos por la sociedad fijiana. Página tras  página, a pesar de las bondades no exentas de los usos y costumbres insulares tanto nativos como hindúes, constatamos que aspectos culturales, tradicionales, familiares y de orgullo étnico, pocas veces abren espacio al verdadero sentido del amor.

Taveuni, Arcadia Fijiana

Taveuni es la tercera isla más grande de Fiji, aunque no tiene más de 40 km de extremo a extremo. Se le llama “The Garden Island”, la isla jardín, por la exuberancia de su vegetación, la fertilidad de su tierra, y yo añadiría que por la sensación de estar en un rinconcito del Edén. Si viajas hasta allí en avión desde Nadi, en Viti Levu, lo haces en un pequeño Twin Otter, de unas 15 plazas. El viaje  por si mismo ya merece la pena: sobrevuelas la bahía de Nadi, las  montañas de  Sabeto , las llanuras de Lautoka tapizadas de cultivos de caña de azúcar, Navala y otras aldeas de las tierras altas de Viti Levu, Ba, Navua, Raki Raki, Nananu-i-Ra y la costa sur de Vanua Levu con sus interminables arrecifes.

Una pequeña caseta de madera que hace las veces de terminal en Matei, el minúsculo aeropuerto de Taveuni, te anticipa lo que te vas a encontrar en el resto de la isla. Nos alojamos en el norte, en Bibi’s Hideaway, donde  Paulina y toda su gran familia hicieron que  nos sintiéramos como en casa, compartiendo con ellos gran parte de las noches, bebiendo kava, contando mil historias, tocando guitarras y cantando. Allí pudimos comenzar a comprobar los devastadores efectos del paso del huracán Tomas el pasado mes de marzo, palmeras y otros árboles derribados, cultivos arrasados y un largo etcétera. En ningún momento oímos a ningún lugareño lamentarse de su mala fortuna y su único afán era conseguir que  poco a poco todo volviera a parecerse a lo que fue hace solo unos meses.

Solo hay una carretera que discurre paralela a la costa y de la cual sólo está asfaltado un tramo de unos 25 km. Los primeros días nos movimos por el oeste de la isla, la parte más poblada, donde se concentra la mínima actividad comercial, con un par de embarcaderos y un puñado de tiendas varias aquí y allá. Un pequeño mojón señala el punto por el cual pasa el meridiano 180º  y por lo tanto donde oficialmente comienza el nuevo día. Por ello muy cerca de allí un pequeño colmado se jacta con un elocuente letrero de ser la tienda que primero abre en todo el mundo. 

Los vetustos autobuses tienen horarios erráticos y no debes sorprenderte si tomas uno para ir hacia el norte  y te encuentras viajando repentinamente al sur sin previo aviso. Como la carretera se termina más adelante siempre acaba volviendo y al final llegas a tu destino. Te tranquiliza ver que nadie se inmuta por ello. En Taveuni la palabra “prisa” no figura en ningún diccionario.

El estrecho de Somosomo separa Taveuni de Vanua Levu, la segunda isla más grande de Fiji, y allí se encuentra el arrecife Arco Iris (Rainbow Reef) que se ha convertido en una especie de lugar de peregrinación para muchos buceadores que acuden desde todas las partes del mundo y que constituye el grueso del escaso turismo que visita la isla. Gracias a que nuestros pequeños Mara y Yago hicieron enseguida muy buenas migas con Paulina, nuestra anfitriona, nos pudimos permitir realiza unas cuantas inmersiones guiados por el legendario Tyrone Valentin, con más de 15.000 inmersiones en su haber. Un día una manada de unos 30 delfines saltaba a un costado de nuestra lancha, y nos explicó que se debía a que el tiempo iba a cambiar y buscaban refugio en el estrecho. Comenzó entonces a desvelarnos los indicios que le ayudaban a decidir el mejor lugar para sumergirse ese día y a interpretar las condiciones que nos íbamos a encontrar, tratando de sortear las fuertes y frecuentes corrientes. Tyrone sigue amando su trabajo, y  tuvimos mucha suerte al poder bucear con él. La abundancia de corales blandos rojos, púrpuras, amarillos, verdes, etc, las grandes formaciones de corales duros y los extravagantes diseños y colores de los peces hacía que pareciera que estabas en un mundo irreal bajo los efectos de algún potente alucinógeno.

Pero Taveuni nos deparaba muchas más gratas sorpresas. Dedicamos algunos días a explorar el este de la isla. Desde el extremo norte hacia el este, la carretera se convierte en un camino que en algunos tramos no es apto más que para 4×4 y que finaliza en Lavena, la última aldea. A partir de ese punto no hay carreteras, pueblos ni cultivos. Simplemente el denso bosque lluvioso salpicado de cascadas y una costa accidentada y difícilmente accesible incluso por mar.

En esta zona de Taveuni las aldeas se han agrupado comunalmente para crear y gestionar con orgullo el Bouma National Heritage Park, renunciando a que se instalen allí hoteles o resorts y apostando por un proyecto sostenible que repercuta directamente en los habitantes. Ellos hacen de guías, atienden el único albergue y acondicionan y facilitan los accesos, bien por senderos o mediante canoas y botes. A nosotros nos acompañó Sam, que mientras nos enseñaba los recónditos lugares que habían sido el escenario de los juegos de su niñez, recordaba con nostalgia cómo conoció a Milla Jovovich durante el rodaje de “Regreso al lago azul”, rodada íntegramente allí.

Uno de los atractivos del Parque son las tres cascadas de Tavoro y sus magníficas piscinas naturales en las que el baño es obligado, con caídas de agua de más de 30 metros enmarcadas por helechos gigantes, frondosas lianas y una tupida y sobrecogedora selva que surge vigorosamente desde el fértil suelo buscando la luz.

Otro día recorrimos la ruta costera de Lavena(Lavena Coastal Track), que se realiza una parte siguiendo un sendero junto a la costa y otra remontando en bote un río. Hasta una de las cascadas solo se puede acceder nadando por un estrecho desfiladero, pudiendo luego trepar para dejarte caer por las resbaladizas rocas y volar hasta la gran poza que te espera debajo. En otra cascada, Mara, con sus 4 añitos, me acompañó nadando desde el bote hasta las rocas tras la cortina de agua, de donde surgía un manantial de aguas termales que nos caía por la espalda y que contrastaba con las finas y frescas gotas pulverizadas de la cascada que nos mojaba por delante. Se estaba tan bien allí que me costó convencerla para regresar al bote.

Para llegar hasta Lavena tomamos el único autobús regular, que desde Matei puede tardar más de hora y media debido al mal estado del camino.  Para regresar pensamos utilizarlo también, pero debido a una graciosa confusión lo perdimos, quedándonos tirados sin posibilidad de volver. Los aldeanos por supuesto nos dijeron “Sega na lega!!”, o lo que es lo mismo, -no os preocupéis-, porque  tal vez podría pasar algún coche que nos llevara, y en caso contrario no nos faltaría un bure (vivienda tradicional) donde alguna familia nos acogería y nos alimentaría. Esperamos al lado del camino por si acaso, sabiendo que las posibilidades de que alguien pasara a esas horas eran remotas, charlando y masticando pedazos de caña de azúcar que los niños nos ofrecían, y en definitiva, disfrutando del “Fiji Time”. Y como siempre suele ocurrir por aquí, la suerte que por un momento parece que te ha vuelto la espalda te sonríe abiertamente: tras un recodo del camino apareció una ambulancia (un viejo Toyota 4×4 donado por Australia) con un equipo médico que regresaba de realizar su visita semanal a la zona. Nuestros compañeros de tertulia les pararon, les explicaron nuestra situación e inmediatamente accedieron a llevarnos.

Pero lo gracioso era que delante ya iban tres personas, el conductor, un joven médico y un ayudante y detrás, sin ningún asiento, iban tres enfermeras (una de ellas que ocupaba como otras tres más), una camilla, un autoclave, una báscula y un sinfín de cajas y cachivaches que hacían imposible que ni siquiera el pequeño Yago pudiera entrar. Traté de disculparles haciéndoles ver que era una misión imposible, pero no me hicieron el menor  caso, y entre risas salieron, recolocaron un poco la mercancía y allí nos metieron a todos. La situación era divertida y surrealista, unos encima de otros, con el conductor que parecía Carlos Sainz en sus mejores tiempos, volando en cada bache y apretujándonos en cada derrape. Nos contamos nuestra vida, nos explicaron cómo realizaban su meritorio trabajo  y finalmente nos dejaron en la puerta de nuestro alojamiento, con el cuerpo molido pero infinitamente agradecidos.

El resto de los días disfrutamos de las lindas y coquetas playas de los alrededores de Matei, con sus grandiosos árboles y palmeras que se inclinan hacia el mar como queriendo fundirse con el arrecife, antes de iniciar el regreso a casa, al caótico pero encantador Nadi, a nuestra playa de Wailoaloa, que cada día nos sigue regalando unos mágicos atardeceres. Taveuni nos ha mostrado una cara de Fiji que desconocíamos y que ha resultado fundamental a la hora de comenzar a descifrar el complejo mosaico que supone este país con sus más de 300 islas y múltiples realidades.

Texto: Pedro Montero. Fotos: Pedro Montero &  Tangata O Te Moana Nui
© Copyrigth by Tangata Pasifika 2010. Todos los Derechos Reservados

Articulo de interés: Samoa: simple y preciosa

Estudiar Fijiano en la Universidad del Pacifico Sur en Suva

Universidad del Pacífico Sur (Suva-Fiji)

Si vais a pasar una temporada en las islas Fiji y queréis aprender el fijiano o fiji hindi podéis apuntaros a clases de conversación en la School of Language, Arts & Media  de la Universidad del Pacifico Sur en Suva. El precio es de F$10.00 por persona , las clases se imparten desde las 13.00 horas a las 14.00 horas en el Literacy Centre, en el Laucala Campus de la Facultad de Artes & Derecho de la USP y en las aulas H310 ,H334 o H328. Aquí también podéis aprender   japonés y francés. Para más información o apuntarse a los cursos podéis dirigiros a la oficina del SLAM en el edificio de la facultad o poneros en contacto con Salesh Kumar en el teléfono (679) 323.2371 o enviando un e mail  a kumar_s@usp.ac.fj.com Las clases de hindi tienen lugar los martes, francés los miércoles,  japonés los jueves y fijiano los viernes.

Los  idiomas oficiales en las Islas Fiji  son  el fijiano, el hindi y el inglés todos ellos de uso común en la vida diaria, la  educación y  medios de comunicación en general. Existen trescientos dialectos regionales que pertenecen a uno u otro de los dos grupos lingüísticos principales; el fijiano del oeste y el fijiano del este. El bauano o vosa vakabau representa el fijiano standard, basado en las variaciones lingüísticas del área del Bau-Rewa, el centro político de las islas durante el siglo XIX. Este es hablado en todas las islas y su práctica se extiende a otros grupos étnicos como los indios y aquellos  originarios de Rotuma, principalmente, y  en menor medida utilizado por gentes originarias de  otras Islas del Pacifico.

Oceania Dance Theatre presenta Tangata Fenua Tangata Moana en el Pearl South Pacific Resort


El Oceania Centre for Arts, Culture & Pacific Studies de la Universidad del Pacifico Sur presenta hoy a partir de las 19.00 horas Tangata Fenua Tangata Moana (Pueblo de la Tierra, Pueblo del Océano) un encuentro cultural y artístico que incluye música, danza y artes visuales, la compañia de danza Oceania Dance Theatre y Newsounds Emsemble  presentaran el espectaculo que representara a Fiji en la Exposicion Universal de Shanghai 2010 el proximo mes de mayo.

El acto tendrá lugar en el magnifico entorno del Pearl South Pacific Resort en Pacific Harbour. La entrada es tan solo de F$10 por persona. Al mismo tiempo se incluye una exhibición donde participan artistas emergentes de Fiji, Kiribati, Tonga e Islas Solomon y se exponen otras obras pertenecientes a la colección privada del Oceania Centre. Podéis hacer la reserva en el (679) 345.0022 o enviando un e mail a Oceania Centre de la Univesity of the South Pacific en Suva oceania@usp.ac.fj.  Si deseáis pasar la noche en el hotel, hay una oferta para la ocasión consultando con Ann Tarte en el teléfono (679) 323.2832.

Descubriendo las Islas Fiji, Kaibu & Yacata en el archipiélago de Lau


Kaibu forma parte del archipiélago de las Lau, islas muy poco transitadas y donde sus habitantes se mantienen fieles al estilo de vida fijiano o kai viti. La agricultura y la pesca se imponen como labores ineludibles para garantizar la supervivencia de las comunidades. En muchos rincones la cultura fijiana se conjuga con la tongana o esta define por completo a la sociedad. Algunas islas están mucho mas próximas a Nuku’alofa, en Tonga, que a Suva, al este de Viti Levu, capital de Fiji. La geografía se alió aquí con las ansias de conquista de Enele Ma’afuotu, jefe de alto rango quien quiso extender el dominio tongano a todos los rincones de Fiji llevando a las islas cruentas incursiones y luchas que parecían no tener fin. Entonces como ahora, el archipiélago fijiano fue encrucijada del Pacífico; tanto el aspecto físico como la cultura los fijianos muestran rasgos melanesios y polinesios, imponiéndose esto últimos en el este, al mismo tiempo región de mayor influencia occidental en siglos pasados y donde el colonialismo británico otorgo las riendas del poder político a los jefes de extracción polinesia.

Kaibu pues se alza sobre el océano, allí donde acaba la Polinesia y da paso a la Melanesia, donde gradualmente las islas van aumentando su proporción y otorgando un protagonismo mayor a la geología volcánica que a aquella madreporica que recrea diminutas islas y anillos de coral. Hace ya mas de doscientos anos que el Capitán William Bligh fue abandonado en un bote en aguas de Tonga por la tripulación amotinada de la Bounty y probablemente en 1789, fuera el navegante ingles quien junto a dieciocho de sus fieles subordinados en travesía a Timor en su ansia de supervivencia , considerada la mayor hazana de la historia de la navegación europea, encontrasen en su camino a Kaibu. Tras su paso, la isla no vio a ningún otro visitante extranjero hasta que esta fue adquirida por un español.

Los que siguieron la ruta trazada hasta Fiji, por navegantes y exploradores europeos y americanos, buques balleneros y comerciantes en busca de madera de sándalo y holoturias que establecieron sus bases operativas en la costa suroeste de Ovalau, isla del archipiélago de Lomaiviti. Fundada como estación ballenera en 1830 el desarrollo de Levuka como puerto comercial escribió los inicios de la historia fijiana a partir del contacto occidental. En 1840 la población de origen europeo alcanzaba un número aproximado de cuatrocientos; la década de 1860 supuso un periodo de crecimiento para la población obedeciendo a los sucesivos rumores de que el archipiélago pasaría a formar parte del Imperio Británico. Desde Australia y Nueva Zelanda comenzaron a llegar colonos dispuestos a participar en la prosperidad económica producida por la industria algodonera la cual había sido propiciada por el declive ocasionado por la Guerra Civil americana.  

Levuka no tardó mucho en ganarse mala reputación. Las peleas y borracheras eran continuas, produciéndose noche y día en los numerosos bares y hoteles que se instalaron en esta pequeña población,mas de cincuenta, y a lo largo de Beach Street, que a un hoy conserva un cierto aire de legendario puerto de los Mares del Sur. Marineros sedientos de ginebra y entregados a los placeres de la carne, fugitivos de la justicia sin escrúpulos, ávidos y codiciosos comerciantes, románticos a la búsqueda del paraísos y doncellas misteriosas y sensuales, aventureros oportunistas y nativos fijianos que a través de la adoración a dioses paganos y sometidos a la crueldad de sus caciques, se entregaban a encarnizadas luchas, extraños rituales y el canibalismo mas despiadado. Juan Guillermo Rosa, llego hasta Levuka como polizón en un buque portugués y enamoro a Janima hija de uno de aquellos emisarios de la Sociedad Misionera de Londres que escandalizado por la perversión de los europeos y la idolatría de los fijianos establecería su cuartel general para la conversión de almas en aquel rincón remoto que se convertiría, tras la cesión a los británicos por parte del poder nativo ,en primera capital de Fiji en 1874.

Tras unos  años de residencia en distintas islas en 1872 Rosa compraría Kaibu por cuatrocientas libras, estableciendo una plantación de copra en la mayoría de sus y fundando en la isla el hogar donde criaría a sus cuatro hijos. David, nieto de Juan Guillermo Rosa, y su esposa tongana Laisa venderían la isla en 1969, sin poder resistirse a la fortuna ofrecida, a los Johnson, matrimonio americano que la convertiría en su paraíso particular. Jay Johnson, empresario millonario dedicado a la fibra de vidrio y su esposa Margie, psicóloga y propietaria de un hospital inaugurarían en 1987 el Kaimbu Island Resort (en fijiano Kaibu se pronuncia “Kaimbu”) cuya construcción duro tres anos, y para la cual contaron con ayuda de los habitantes de la vecina isla de Yacata. Hasta la década de los noventa Kaibu acogió uno de los hoteles mas exclusivos del mundo hasta que en el 2000 y tras el golpe de estado de George Speight, cerro sus puertas para caer mas tarde en manos de inversores japoneses. Los pocos privilegiados que llegaban a la isla lo hacían en avioneta privada, pagando precios astronómicos por noche que les garantizaban una privacidad total en un entorno paradisíaco lejos de todo. Hoy la isla continua siendo propiedad privada y es necesario un permiso para poner los pies en sus playas.

Kaibu & Yacata, que comparten la misma laguna y un arrecife de mas de veintidós kilómetros, están situadas a 60 kilómetros de Taveuni y 30 kilómetros de Vanua Balavu, no existe ningún servicio aéreo que enlace las islas sin embargo cada dos meses parte un barco desde Suva que en un periplo de cuatro a cinco días visita Yacata, Vanua Balabu, Tuvuca, Cicia y Lakeba. Desde Vanua Levu, isla a la que se puede volar desde la capital fijiana, se puede negociar viaje marítimo a Yacata, y a pesar de que las embarcaciones naveguen desprovistas de salvavidas y cualquier otro instrumento imprescindible para garantizar una seguridad mínima en alta mar, las tarifas no son nada económicas. El vuelo a Vanua Balavu tampoco lo es, aproximadamente FJ$ 200 y requiere efectuar la reserva con antelación, lo mismo ocurre con respecto al alojamiento. Si se pretende visitar Yacata resulta imperativo gestionar vuestra estancia en casa de alguno de los habitantes de la única aldea que existe en la isla y proveerse de todos los víveres necesarios y dinero en efectivo.

Tangata O Te Moana Nui