Al otro extremo de Melanesia, en Papúa Occidental (Irian Jaya) ocupada militarmente por Indonesia desde la década de los sesenta – racial y culturalmente Papúa Occidental forma parte de Melanesia (Vanuatu, Fiji, Solomón, Kanaky Nueva Caledonia, Papúa Nueva Guinea) no de Indonesia, país asiático con el cual no tienen nada que ver – otra familia, los Segura Romero, será la encargada de estereotipar a los Kamoro o Mimika que ya de por sí, obligados a golpe de represión y para garantizar su propia supervivencia, están muy acostumbrados a la presencia , imposiciones y abusos de los extranjeros tanto occidentales como asiáticos. Y claro está, a ser considerados como primitivos, pueblos no evolucionados que viven y actúan de una manera intolerable en pleno siglo XXI: rudimentaria, elemental y toscamente. Los anuncios de Perdidos en la Tribu y su propia presentadora Nuria Roca se encargan de perpetuar estos estereotipos inferiorinzantes derivados de la ignorancia y de que nuestra cultura, la occidental, es universal y universalizable. El resto no es válido “… Yo estuve en Tanzania un mes entero en la otra temporada y ves otras cosas y valoras las cosas y cuando llego a casa, les digo a mis hijos que valoren lo que tienen …” Valorar es aumentar el valor de algo y la periodista televisiva no se cansa de utilizar este verbo en una sola frase ( “… los valores en tu vida te varían y te aportan para ser mejor persona. Me ha ayudado a valorar lo que tengo…”) subrayando consciente o inconscientemente que aquello que no es comparable a su visión de la vida es menos válido y una vez constatado este hecho, considerar que tal circunstancia le puede llevar a uno ser mejor persona…
Anteponemos nuestra existencia tecnocientífica desligada de rituales, que aunque den sentido a nuestras vidas, son demasiado comprometedores, como mucho más valorable y respetable de la de aquellos que no viven como nosotros, y en el caso que corresponde, del uso y abuso que hace la presentadora y los participantes, a través de Perdidos en La Tribu, para perpetuar el status que le garantiza el mantenimiento y perpetuación de los valores que suscribe.
La ausencia de una economía monetaria no hace necesariamente pobre y primitiva a una comunidad o individuo si ocurre así, tan sólo tiene lugar dentro del ámbito de una sociedad en el que el dinero se ha transformado en un icono religioso. Irónicamente quiénes no sufren la crisis financiera actual son los llamados pueblos atrasados, una buena organización política, económica y social garantiza el bienestar de la comunidad, aunque ésta esté basada en la posesión de cerdos! Para ser feliz y sentirse realizado como persona tampoco es necesario basar la vida de uno en el bienestar material y la calidad de vida concebida por el mundo contemporáneo occidental; menos aún rendir culto a la imagen, al consumismo, al individualismo y al temor a los rituales que cuando uno es participe de ellos, es atacado y ridiculizado por el pensamiento progresista que tanto defiende la libertad del individuo.
Repasando un estudio de Huffman sobre la herencia cultural intangible de Vanuatu, me he encontrado con la reproducción de un texto de una conversación de este prestigioso antropólogo con un anciano de la isla de Ambrym que pueda servir de ejemplo de lo que algunos ni Vanuatu consideran sobre el primitivismo: “ ¿…Vosotros los blancos tuvisteis una gran lucha llamada la Segunda Guerra Mundial? Me preguntó. Si, le dije. ¿Cuanta gente murió? Cerca de 20 o 40 millones de personas, le contesté. ¿Cuanto es eso? me dijo. ¿Puedes contar los granos de arena de esta playa? No dijo. Bueno, pues son eso son más o menos 20 ó 40 millones apunté. El permaneció en silencio por unos minutos, para más tarde replicar asombrado: Vosotros los blancos sois muy primitivos y salvajes ¿No es cierto? Si, respondí avegonzado…”
En el siglo XIX, los holandeses incluyeron a Papúa Occidental en su imperio colonial llegando a un acuerdo en 1848 con Alemania e Inglaterra para dividir la isla de Papua Nueva Guinea en tres partes. Como consecuencia de los conflictos bélicos mundiales, las áreas de influencia alemana e inglesa pasaron a mandato australiano y el área occidental permaneció bajo el poder colonial de los Países Bajos, la última colonia de este país europeo en las Indias Orientales. En 1962, Estados Unidos e Indonesia presionaron a los países Bajos a ceder Papúa Occidental a las Naciones Unidas y esta institución puso la región en manos indonesias en 1963, con la intención de que en 1969 se celebrara un referéndum en el que los Papúes pudieran elegir libremente entre permanecer como parte de Indonesia o alcanzar la plena independencia.
El Act of Free Choice (Acto de Libre Elección) al que le siguieron seis años de brutal represión por parte del régimen de Suharto, fue un fraude en la que 1.025 Papúes fueron cuidadosamente seleccionados para “ejercer el voto” de entre una población de 800.000 personas. Amenazados de muerte si votaban en contra de la asimilación con Indonesia, el deseo de la independencia se vi trágicamente truncado y vergonzosamente ratificado por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Papúa Occidental paso de un poder colonial a otro. Los vastos recursos naturales fueron la principal razón de la ocupación Indonesia, negando la libertad a los Papúes por ser demasiado salvajes para tener su propio país. Según documentos desclasificados en los Estados Unidos, Kissinger dió luz verde a la anexión de Papúa Occidental. aún a sabiendas de que el 90% de la población deseaba la independencia. Papúa Occidental pasó a llamarse Irian Jaya o Jaya Victoriosa. Abdurahman Wahid rebautizó a la isla como West Papua como voluntad de conciliación sin embargo, el final de la dictadura recrudeció las aspiraciones independentistas tras la recuperación de la libertad del pueblo de Timor Oriental.
La tribu de los Mimika está dividida en los grupos lingüísticos los Komoro y Sempan. Los Komoro fueron un pueblo semi nómada de pescadores que habita la región de Timika, en las tierras bajas situadas al suroeste del Parque Nacional de Lorentz y a lo largo de la costa de mar de Arafura. Los Sempan lo hacen en el área suroriental. Su población se estima en unos 15.000 individuos. El aislamiento de los Komoro es relativo, viven en la segunda isla más grande del mundo, una región apenas inexplorada, en un enclave remoto, aunque sitiados por el poder colonial indonesio que impone a golpe de represión sus leyes y dicta normas de comportamiento alejadas totalmente del modo de vida de los lugareños. Los viajeros tienen muy pocas oportunidades de visitar otras regiones de Papúa Occidental que no sean áreas definidas del Valle de Balien, y a bordo de cruceros de precios astronómicos en áreas tribales definidas de los Asmat en las costa meridionales de la isla.
El Gobierno de Indonesia nunca ha querido que las tribus que habitan la isla se conviertan en un “zoo humano”, prohibiendo a los viajeros, y especialmente a los periodistas, el acceso a la región; pero quizás haya que encontrar la razón en sus prácticas ”civilizatorias” impuestas a la población Papú y a los fuertes intereses económicos que están en juego. Ya lo dijo Nixon: “ [Indonesia] … con su arco insular de 3.000 millas posee la mayor reserva de recursos naturales de la región y constituye la zona más codiciable de todo el Sudeste Asiático …” la importancia económica y geopolítica no ha disminuido. Francia anda a la búsqueda de uranio en la península de Bird’s Head, los Australianos oro en la región de Korowai, los americanos y británicos oro, cobre, gas natural y petróleo en las tierras bajas y los japoneses madera en los bosques de manglares de la bahía de Bintuni. Sem Kuroba, coordinador de la OPM en Europa, sintetiza claramente la situación: “Desde 1969, nos asesinan y bombardean. No tenemos el control de nuestra propia educación y nuestra lengua está prohibida. Nuestras casas están destruidas. Nuestra cultura es despreciada, ya que nuestra religión tradicional nos lleva a creer en los árboles, en las montañas, en los ríos. Las compañías mineras nos dicen que hay que creer en un Dios único y no en las divinidades de la naturaleza”.
La administración colonial holandesa y la iglesia católica se establecieron en Kokonau en 1920, y desde entonces las tribus que aquí viven iniciaron su contacto con el mundo exterior y la consecuente monetización y desestructuración de su cultura. Sin embargo los cambios más bruscos se produjeron en la década de los sesenta con la llegada de FreePort- Mc Moran Copper & Gold con sede en Nueva Orleans (Estados Unidos) y que opera a través de su compañía subsidiaria, Grasberg Gold Mine PT FreePort Indonesia, la mayor mina de oro y cobre del mundo. No fue hasta 1988 que se descubrió en Timika el depósito de cobre de Grasberg, hecho que expandió y aceleró la actividad industrial. PT Freeport Indonesia ha sido y es acusada de contaminar y arrasar el medio ambiente con sus operaciones, además de violar los derechos humanos de las siete poblaciones Papúes que habitan el territorio, mediante los soldados indonesios que protegen las instalaciones. La mano de hierro actúa contra los melanesios descontentos, mientras se sigue excavando los suelos y contaminando los ríos que antes eran su tierra y hogar. El territorio Kamoro ha sido ampliamente devastado, dando muerte al bosque tropical, una de las causas, las piedras de desecho transportadas por las aguas del Ajka. Los sedimentos de Grasberg, según afirma Danny Kennedy de la ONG Project Underground, produjeron a principios de la década de los noventa el bloqueo de este rio, causando el desvío de su curso hacia el Minajerwi; los bosques tropicales se vieron inundados por la aparición de un lago de residuos. La esterilidad y la muerte que representan los 30 kilómetros cuadrados se debe con toda probabilidad a los efectos combinados de la movilización de cobre, drenaje de ácido y la asfixia de las raíces de los arboles por el lodo acumulado.
Los Komoro son muy conocidos por sus danzas espectaculares y habilidad en el tallaje de canoas, viviendas y esculturas. Las canoas (sampan) el rio (sungai) y el sago (sagu) formaban parte esencial de su cultura, sin la selva tropical su forma de vida es inviable. La presencia de Grasberg Gold Mine PT FreePort Indonesia ha impulsando la llegada de cientos de inmigrantes oficiales e ilegales (espontáneos no subvencionados por el gobierno indonesio), superando el total de la población melanesia. Además de la actividad minera, la construcción de carreteras, puentes y puestos militares han supuesto la confiscación de suelo Amung y Komoro dejando a sus legítimos propietarios sin tierra alguna y obligándolos a concentrase en campos para dejar las puertas abiertas a PT Freeport para que pueda resolver sin molestias el problema de almacenamiento de residuos derivado de su actividad. Supuestamente el contrato con el Gobierno de Indonesia acaba en el 2014, la montaña sagrada de los Amung, el Grasberg, se habrá convertido en un gigantesco agujero de más de 700 metros de profundidad, se habrán llevado más de un millón y medio de kilogramos de oro y con todo ello habrán cambiado para siempre la vida de los Papúes.
Un doloroso sentimiento de desarraigo caracteriza a los Komoro. Muchos han sido forzados a abandonar sus tierras ancestrales en las que llevan viviendo miles y miles de años y compensados por PT Freeport, por está perdida y los males causados, con cabañas o casuchas en las que mal viven familias enteras. Los Kamoro no son los únicos que sufren las consecuencias de la explotación mineral, también los Amung que ocupaban las aldeas de las tierras altas de los cuales muchos de ellos fueron obligados a trasladares a orillas del mar de Arafura para sobrevivir en un entorno completamente ajeno al de su hogar en las tierras altas. Llevan años denunciando los efectos devastadores que las operaciones de FreePort están causando en su cultura y el medio ambiente.
La relación de las tribus de Papúa Occidental con la tierra, como en muchos otros lugares de Melanesia, es un elemento fundamental en la estructura de sus sociedades. Sin la tierra no son nada. El concepto de tenencia de la tierra es totalmente contrario al indonesio. Las autoridades de este país asiático consideran que muchas de los suelos de esta región, escasamente poblados e improductivas están a su entera disposición para crear asentamientos de inmigrantes; sin embargo es una interpretación falsa, pues entre las grandes extensiones de manglares y bosques que existen entre una comunidad y otra la propiedad está claramente dividida entre todas y cada una de las aldeas. Los suelos de la selva pluvial, un ecosistema muy frágil, es generalmente pobre e inadecuado para el cultivo y por esta misma razón los indonesios consideran… Los Papúes practican un sistema de cultivo rotatorio y prácticas tradicionales que acompañan para garantizar su supervivencia, de la caza y de la pesca sin perjudicar al medioambiente. Los indonesios describen estas prácticas como primitivas y por lo tanto del todo inadecuadas pues no contribuyen en absoluto al desarrollo de la nación.
Como parte del programa de Transmigración General impulsado por el Gobierno de Indonesia y la presencia de Freeport-McMoran Copper & Gold que ha aumentado el crecimiento económico de la región, en Timika y la ciudad minera de Tengabapura residen unos 70.000 extranjeros frente a 22.000 melanesios. El desarrollo ha supuesto la masiva destrucción de las estructuras sociales, creencias tradicionales y el medio ambiente junto a una desproporcionada militarización e indonesianización de la población nativa que es marginada social, económica y políticamente en su propia patria. Muchos Kamoro con las nuevas necesidades creadas se han trasladado a las zonas de transmigración con la esperanza de encontrar un futuro mejor para sus hijos. La transmigración podría traducirse como la mayor colonización dirigida de la historia. La trasmigración o transmigrasi está al servicio de fines políticos y económicos existe gracias a los gobiernos occidentales y el Banco Mundial. Esta se inició incluso antes del Act of Free Choice en 1966.
La mayoría de los emigrantes llegan de las superpobladas islas de Java y Bali. Para levantar los asentamientos para los nuevos colonos las excavadoras arrasan cientos de hectáreas de bosque (el medioambiente es pues dos veces devastado, teniendo en cuenta las concesiones madereras de las compañías europeas y la minería) y una vez allí asentados, continúan aniquilando la selva con la tala y la quema de los árboles que conforman el bosque tropical. Los suelos de las tierras meridionales de Papúa Occidental no son fértiles y ricos como los de Java y Bali y junto a la imposibilidad de llevar las sofisticadas técnicas agrícolas de estas islas a la práctica, los colonos se muestran frustrados. En muchas ocasiones tienen que buscarse otro modo de vida para llevar dinero a sus hogares, mientras sus esposas se ven abocadas a la prostitución.
Indonesia promueve la presencia de musulmanes para contra restar la influencia del cristianismo entre los melanesios y crear conflictos inter religiosos en detrimento de los Papúes que van desnudos y basan su economía en los cerdos. El Laskar Jihad actúa en Papúa Occidental, se estima que unos 3.000 combatientes islámicos llegaron a la isla en el 2002 procedentes de Java, asentándose en Manokwari y entrenados en campos militares. Su presencia ha causado numerosas víctimas, y su capacidad operativa sería nula sin la colaboración de Indonesia.
Por sorprendente que parezca las autoridades indonesias no consideran que sus programas de relocalización puedan suponer transformación alguna para los Komoro, siendo de la opinión de que con su falso paternalismo ayudan a los pobres melanesios a salir de la prehistoria. Una vez han sido desposeídos de su tierra, irónicamente les intentan convencer de que su ayuda es destinada a proporcionarles un lugar donde arraigarse, cultivar sus huertos en los patios traseros y lavar la ropa en su coladuria. Como resulta evidente, para cientos de Komoro supone una adaptación más que difícil, una transición imperativa de consecuencias fatales. Se trata no tan solo de domesticar y trasformar a un pueblo que resulta vergonzoso que ande por ahí con calabacines fálicos y lanzas ante la mirada del resto del mundo y al mismo tiempo, una actitud para mantenerlos bajo control ante la amenaza de protestas civiles. La Operación Koteka en la década de los sesenta, eu nun intento de sustituir el atuendo tradicional por las vestimentas occidentales se transformó en un coacción brutal contra los melanesios.
En Papúa Occidental tan sólo el hecho de izar la Morning Star, bandera que simboliza la independencia, el Papú tiene asegurada su tortura y su muerte. Desde la ocupación holandesa, los indonesios, utilizados por el poder colonial como recaudadores de impuestos se han burlado de los Papúes, para décadas más tarde considerar su presencia y modo de vida como una amenaza para sus intereses. Pero la Organisasi Papua Merdeka (OPM), Movimiento para la Liberación de Papúa, a pesar de haber sido declarada ilegal en 1963 y ser considerada como organización terrorista, ha tratado de defender a los melanesios del sistemático genocidio perpetrado por los militares indonesios. Justificando la lucha el líder Papú Kuroba declaró en una ocasión: “ … Una de las principales causas de la colonización proviene de las riquezas de nuestro suelo. El valioso bosque, el oro, la plata, el cobre, son expoliados por las empresas extranjeras. Ahora, si usted me preguntara porque lucho, yo le contestaría que mis montañas sangran, que mis bosques están devastados y mis ríos envenenados…” El único país que ha defendido la causa del OPM ha sido Vanuatu pues el pueblo de esta nación del Pacífico Sur considera a los habitantes de Papúa Occidental como descendientes de sus antepasados y por lo tanto hermanos.
Evidentemente nada de todo esto tiene que ver con ninguna cadena de televisión ni española ni extranjera, sin o más bien otro de los abusos de Indonesia, tolerados por la comunidad de las naciones que ignora por completo el drama de Papúa Occidental, que supuestamente habrá sacado buen partido económico a partir de los permisos concedidos al equipo de televisión y a los participantes. La única verdad es que tristemente los Komoro y otras tribus de Papúa Occidental, una vez más, vuelven a sufrir por la simple condición de ser quiénes son. Queramos o no, se les considera primitivos, se consideran sus costumbres de irracionales y fuera del alcance de cualquier tipo de comprensión; son diferentes y “nuestra normalidad” obliga a convertirlos en objeto de entretenimiento y curiosidad mal sana. ¿Acaso no somos nosotros una tribu de usos y costumbres singulares donde nuestros hijos se reúnen en multitud para entrar en trance a través de la danza, el alcohol y las drogas o todos reunidos narcotizados por el juego de la pelota? Puedo decir que todos estos pueblos a pesar de la aculturación a la que son sometidos, el menosprecio, los abusos físicos … poseen una capacidad asombrosa para el perdón y un sentido impresionante de la hospitalidad y amistad incluso para aquellos que forman parte de la sociedad verdugo.
Timika está a tres horas en lancha o un día y medio remando desde la aldea de Kekwa. A diferencia de otras aldeas conectadas a esta población por carretera las gentes de Kewkwa gracias a las deficientes vías de comunicación de una forma u otra ha permitido mantener su vida tradicional. Aunque esto tampoco les ha prevenido de convertirse en el objetivo del eco turismo que atrapa a sus clientes con el anuncio del descubrimiento de “tribus primitivas detenidas en el tiempo“. En la región donde habitan los Asmat ha llegado también el turismo de cruceros de lujo que invitan a los millonarios de la tercera edad americanos y europeos a sumergirse en la prehistoria. A los nativos les pagan para que se monten en docenas de canoas, recibiendo a las expediciones marítimas turísticas, ataviados con el atuendo tradicional. Tras el “auténtico” recibimiento de los “guerreros”, guardados ya en las tarjetas de sus cámaras de video digitales, marchan a presenciar las danzas tradicionales que les promete el folleto turístico y la historia acaba hasta su reinicio en otra escala. Cuando los extranjeros se marchan es cuando de verdad se inician las ceremonias y costumbres que guardan celosamente para ellos mismos. A muchos Asmat se les obliga a talar los bosques, otros lo hacen simplemente para cubrir las necesidades creadas por el progreso.
Quizás a la familia de Perdidos en la Tribu deberían pasar un par de noches a 10 kilómetros de Timika en el llamado K-10, un deprimente escenario de casuchas de madera, para compartir experiencia con Komoro, Amung y otros melanesios, aculturizados, completamente borrachos, en busca de pelea y de prostitutas; también los mineros y ejecutivos de PT Freeport andan por aquí buscando satisfacer los placeres de la carne. El escenario es de lo más sugestivo … En Papúa la tasa de VHI/SIDA es una de las más altas de Indonesia y el mundo, como consecuencia directa de la creciente demanda de la industria del sexo la cual, como hemos visto, esta a su vez directamente relacionada con las actividades mineras, madereras y pesca e incluso en algunas ocasiones fomentada por las autoridades. El Gobierno de Indonesia no ha sabido o no ha querido saber proporcionar programas de sensibilización, test o tratamientos contra el virus a los Papúes, en cambio si lo ha hecho con la población no indígena. Los prejuicios del personal médico indonesio para atender a los melanesios agravan aún más si cabe, la situación sanitaria de los nativos.
Para comparar, contra restar y sobreponerse de su aventura televisiva entre los “salvajes” y mejor aún, habiéndose hecho con los 150.000 euros del premio, pueden desplazarse hasta a Kuala Kenkana aterrizando en la mejor pista de aterrizaje de la región. El mejor hotel del país, el Sheraton, les estará esperando con todas las comodidades tan añoradas; podrán codeaser con políticos y hombres de negocios indonesios que acuden al establecimiento propiedad de la multinacional, buscando refugio en un enclave remoto y discreto, sin rumores y miradas indiscretas, para convertir en realidad sus fantasías sexuales con la amante de turno. Si todavía les quedan fuerzas, jugar al golf en el Rimba Irían Golf Club, antaño territorio de sus amigos los Kamoro. Después de treinta días de despiadada imposición de usos y costumbres ajenas en tierra hostil ,que comentarán con la familia y amiguetes una vez de regreso al hogar, podrán comprobar que en mitad de la nada surge ante sus ojos , a los pies del Grasberg, una montaña gigantesca que guarda el mayor yacimiento de oro del mundo; una ciudad que nada tiene que ver con Timika.
Las chabolas en las que se agolpan una docena de nativos, desprovistas de electricidad y agua corriente dan paso a casas y mansiones impolutas y modernas, los caminos intransitables en carreteras perfectamente asfaltadas, la basura esparcida en cada rincón recogida aquí con puntualidad, manglares y selva tropical arrasada convertida en bellos y cuidados jardines, infraestructuras deportivas para jugar al tenis o practicar la natación, y formarse en escuelas y bibliotecas bien equipadas. En Kuala Kencan si se les incendia el hotel les evacuarán y apagaran el fuego con el propio cuerpo de bomberos que cuenta este residencial al estilo americano y donde la policía impone sus normas al margen de la ley de Indonesia, para algo tienen inmunidad diplomática. Este es un estado dentro de otro estado donde hasta los automóviles tienen su propia matricula. PT FreePort Indonesia lo controla todo, quién entra y quién sale del que considera su territorio arrebatado al pueblo melanesio. Esta es la realidad en Papúa Occidental, el “vecindario más salvaje” donde Indonesia y el mundo entero niegan la existencia de un pueblo entero.
FREE PAPUA MERDEKA
One People, One Soul
Fotografías: Free West Papua www.freewestpapua.wordpress.com
Perdidos en la Tribu: La Realidad de los Men Blong Tanna y los Komoro de Papúa Occidental (I)









